
Sábado, 30 de mayo .
Señor, purifica mi corazón para que tu Palabra caiga en él y dé el ciento por uno.
Primera Lectura
Gén 12, 1-4a.
Sal de tu tierra y de la casa de tu padre.
Lectura del libro del Génesis.
En aquellos días, el Señor dijo a Abrahán: —«Sal de tu tierra y de la casa de tu padre hacia la tierra que te mostraré. Haré de ti un gran pueblo, te bendeciré, haré famoso tu nombre, y será una bendición. Bendeciré a los que te bendigan. Maldeciré a los que te maldigan. Con tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo». Abrahán marchó, como le había dicho el Señor.

Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Sal 14.
El justo habitará en tu monte santo, Señor.
El que procede honradamente y practica la justicia, el que tiene intenciones leales y no calumnia con su lengua.
El que no hace mal a su prójimo ni difama al vecino, el que considera despreciable al impío y honra a los que temen al Señor.
El que no presta dinero a usura ni acepta soborno contra el inocente. El que así obra nunca fallará.
Aleluya, aleluya, aleluya.
El primero entre vosotros será vuestro servidor -dice el Señor-;
El que se humilla será enaltecido
Aleluya, aleluya, aleluya.
Evangelio
Lc 10, 17-20.
Estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.
✠ Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
EN aquel tiempo, los setenta y dos volvieron con alegría diciendo:
«Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre».
Jesús les dijo:
«Estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado el poder de pisotear serpientes y escorpiones y todo poder del enemigo, y nada os hará daño alguno.
Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo».
Palabra del Señor
COMENTARIO DE BENEDICTO XVI
Jesús envía a setenta y dos discípulos a la gran mies que es el mundo, invitándoles a rezar para que el Señor de la mies, mande obreros a su mies; pero no les envía con medios potentes sino «como corderos en medio de lobos», sin bolsa ni cayado, ni sandalias. San Juan Crisóstomo, en una de sus homilías, comenta: «Siempre que seamos corderos, venceremos y aunque estemos rodeados de muchos lobos, conseguiremos superarlos. Pero si nos convertimos en lobos, seremos derrotados, porque nos faltará la ayuda del Pastor […] Jesús envió a los «setenta y dos discípulos» y estos partieron con una sensación de miedo por el posible fracaso de su misión. También Lucas destaca el rechazo recibido en las ciudades en las que el Señor ha predicado y ha realizado signos prodigiosos. Pero los setenta y dos vuelven llenos de alegría, porque su misión ha tenido éxito; han constatado que, con la potencia de la palabra de Jesús, los males del hombre son vencidos,
(Benedicto XVI, 26 de octubre y 7 de diciembre de 2011)
Ejército Remanente...