En La Montaña De Dios ; tiene morada propia La Santa Trinidad,,llí viven,Oran Trabajan Los Ermitaños Eucarísticos Del Padre Celestial,
comunidad Franciscana, esta en Pie de Cuesta Santander, Colombia ;Soy un Hijo espiritual del Apa Antonio Lootens Su Fundador q.e.p.d . La Comunidad no es responsable de lo que acá se expresa son mis opiniones Personales ,en respaldo de nuestra Sagrada Iglesia Católica Tradicional.
¿SABÍAS QUE DONDE NACIÓ JESÚS ESCONDE UNA REVELACIÓN PROFÉTICA IMPRESIONANTE?
Durante siglos nos repitieron una imagen: un establo improvisado, animales alrededor, un pesebre de madera cualquiera.
Pero el texto bíblico no dice eso. Y el contexto hebreo del siglo I revela algo mucho más profundo. Porque Jesús no nació “en cualquier lugar”. Nació exactamente donde debía nacer.
EL TEXTO NO DICE “ESTABLO”
Lucas 2, 7 dice:
“Y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada”. La palabra clave es pesebre.
En griego: phatnē . En hebreo, el concepto equivalente no es un comedero común, sino una estructura de piedra tallada, fija, limpia, usada para alimentar y resguardar animales seleccionados.
No era un corral cualquiera.
EL “PESEBRE” ERA UNA ROCA TALLADA
En la región de Beit-Lejem, los pesebres no eran de madera. Eran nichos de piedra, cavados en cuevas, especialmente usados por pastores especializados.
¿Para qué?
Para colocar corderos recién nacidos. Para protegerlos. Para inspeccionarlos. Para asegurarse de que fueran sin defecto.
LOS CORDEROS DE PASCUA DE BELÉN
Aquí viene la revelación.
En Beit-Lejem se criaban los corderos destinados al sacrificio del Templo. No cualquier oveja. Corderos sin mancha, sin defecto, perfectos.
Cuando nacían eran envueltos en vendas, colocados en un pesebre de piedra, examinados cuidadosamente, separados del resto del rebaño.
¿Te suena conocido?
“Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre…”.
Jesús nació como nacían los corderos del sacrificio.
JESÚS, EL CORDERO SIN MANCHA
Juan el Bautista lo anunció:
“He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.
Pedro lo confirmó:
“Como de un cordero sin defecto y sin mancha, Cristo”.
Nada es casual.
El lugar del nacimiento ya estaba predicando quién era Él.
No nació entre animales al azar. Nació en el lugar donde se preparaban los corderos para Pascua.
BEIT-LEJEM (BELÉN): CASA DEL PAN
El nombre del lugar también habla.
Porque Belén (בֵּית לֶחֶם Beit Léjem) significa literalmente CASA DEL PAN.
Jesús dijo: “Yo soy el pan de vida”.
El Pan del Cielo nació en la Casa del Pan. El Cordero nació donde se preparaban los corderos. El sacrificio comenzó desde el primer día.
PROFECÍA DESDE EL NACIMIENTO
Isaías ya lo había dicho:
Isaías 53, 7: “Como cordero fue llevado al matadero…”.
Juan el Bautista lo confirmará décadas después:
Juan 1, 29: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.
Pero la profecía no empezó en el Jordán. Empezó en el lugar donde se cuidaban los corderos.
El Mesías no nació entre reyes. Nació donde nacían los sacrificios.
NO ES POBREZA, ES PROVIDENCIA
Este relato no habla de abandono. Habla de precisión divina.
Dios no improvisó. Dios anunció.
Desde su nacimiento, Jesús fue presentado:
como Pan, como Cordero, como Sacrificio, como Redención.
Antes de la cruz, ya estaba el mensaje.
El mundo vio un bebé en un pesebre. El cielo vio al Cordero preparado.
Nada fue casual. Todo fue señal.
Y cuando entiendes esto, la historia de Belén sigue teniendo la ternura de un bebé… ¡y se vuelve profundamente redentora!
Preparando la Navidad -La llegada a Belén (María Valtorta)
María le coge la mano a José y, sonriendo con beatitud, le dice:
Tengo la firme impresión de que ha llegado el momento. -¡Dios de misericordia! ¿Qué hacemos?
Veo una vía de primer orden muy transitada. Jumentos que van cargados de todo tipo de cosas y de personas. Jumentos que regresan. La gente, azuza a sus cabalgaduras. Otros, los que van a pie, caminan deprisa porque hace frío.
Hay un aire terso y seco, el cielo está sereno; todo tiene, no obstante, ese filo neto de los días de pleno invierno. El campo, desnudo, parece más grande; está poco crecida y ya requemada por los vientos invernales la hierba de los pastos en que las ovejas buscan un poco de alimento, y también de sol, que está saliendo poco a poco.
Están pegadas las unas a las otras, porque también ellas tienen frío; y balan, levantando el morro y mirando al Sol como diciendo: « ¡Ven pronto, que hace frío!». El terreno es ondoso. Las sinuosidades se hacen cada vez más netas; es propiamente una zona de colinas, con depresiones herbosas y laderas, con pequeños valles y cimas. El camino pasa por el medio en dirección sudeste.
María va montada en un borriquillo pardo, toda arropada en su grueso manto. En la parte de adelante de la albardilla está ese arnés ya visto en el viaje hacia Hebrón; encima, el baulillo con las cosas más necesarias. José camina al lado llevando las riendas. De vez en cuando le pregunta a María si está cansada.
Ella lo mira sonriendo y le responde que no; pero a la tercera vez añade: -Tú sí que estarás cansado, que vas a pie. -¡Oh!, ¿yo? Para mí no es nada. Lo que pienso es que si hubiera encontrado otro asno podrías ir más cómoda y además llegaríamos antes. Pero, me ha sido imposible encontrarlo; ahora todos necesitan una cabalgadura. ¡Ánimo de todas formas! Pronto llegaremos a Belén. Al otro lado de aquel monte está Efratá.
Ahora guardan silencio. La Virgen cuando calla parece recogerse internamente en oración. Sonríe dulcemente por un pensamiento suyo, y, cuando mira a la gente, parece como si no viera en ella lo que es (un hombre, una mujer, un anciano, un pastor, un rico o un pobre), sino eso que sólo Ella ve.
-¿Tienes frío? -pregunta José, dado que empieza a levantarse viento. -No, gracias».
Pero José no se fía. Le toca los pies, que penden por el lado del borriquillo, los pies calzados en las sandalias y que apenas si se ven sobresalir del largo vestido; debe sentirlos fríos porque menea la cabeza y se quita una manta que llevaba en bandolera y arropa con ella las piernas de María, y se la extiende también sobre el regazo, de forma que sus manos, bajo la cobija y el manto, estén bien calientes.
Encuentran a un pastor, que corta el camino con su rebaño, pasando de los pastos de la derecha a los de la izquierda. José se inclina hacia él para decirle algo. El pastor hace un gesto afirmativo. José toma el borriquillo y tira de él detrás del rebaño hasta el prado. El pastor saca de una alforja una tosca escudilla, ordeña a una gruesa oveja de ubres llenas, da la escudilla a José y éste a su vez se la ofrece a María.
-¡Que Dios os bendiga a los dos! — dice María —. A tí, por tu amor; y a tí por tu bondad. Oraré por ti. -¿Venís de lejos?. -De Nazaret -responde José. -¿Y vais hacia…?. -A Belén. -Largo viaje para esta mujer en este estado. ¿Es tu esposa?. -Es mi esposa». -¿Tenéis dónde ir? -No.
-¡Mala cosa! Belén está llena de gente llegada de todas partes para inscribirse o para ir a otro lugar, No sé si encontraréis alojamiento. ¿Conoces bien este lugar? -No mucho.
-Bueno, pues… yo te digo… por ella (y señala a María). Preguntad por la posada. Estará llena. Más que nada os lo digo como referencia. Está en una plaza, en la más grande. Se llega por este mismo camino, no hay pérdida posible.
Delante hay una fuente. La posada es grande y baja y tiene un portal grande. Estará llena. De todas formas, si no encontráis nada en ella ni en las otras casas, id a la parte de atrás de la posada, hacia el campo. En el monte hay unos establos que algunas veces les sirven a los mercaderes que van a Jerusalén para meter a los animales que no tienen sitio en la posada. Son establos — ya sabéis — que están en el monte; por tanto, húmedos, fríos y sin puerta. Pero son al menos un refugio; esta mujer… no puede quedarse en la calle. Quizás allí encontréis un sitio… y heno para dormir y para el burro… ¡Y que Dios os acompañe!
-¡Y que alegre tus días! -responde María. José en cambio dice: -La paz sea contigo.
Vuelven al camino. Salvan una prominencia del terreno desde la que se ve una depresión más vasta limitada por delicadas pendientes. En la cuenca y arriba y abajo por las laderas hay casas y más casas: es Belén. -Estamos en la tierra de David, María. Ahora podrás descansar. Te veo muy cansada… -No. Estaba pensando… estoy pensando…
María le coge la mano a José y, sonriendo con beatitud, le dice: Tengo la firme impresión de que ha llegado el momento. -¡Dios de misericordia! ¿Qué hacemos? -No te preocupes, José. Permanece firme. ¿No ves lo tranquila que estoy yo». -Pero estás sufriendo mucho.
Obispo Roman Danylak en el Nihil Obstat e Imprimatur al “Evangelio como me ha sido revelado” también llamado “Poema de El Hombre Dios”: “Digo que no hay nada objetable en el Poema de El hombre- Dios y en todos los demás escritos de Valtorta en lo que respecta a la fe y la moral”. Roma, 13 Febrero de 2002.
Preparando la Navidad: – María y José camino de Jerusalén (María Valtorta)
Relato que pone de relieve el amor de los esposos
Asisto al momento de la partida para ir donde Sta. Isabel. José ha venido a recoger a María con dos borriquillos grises: uno para él, el otro para María.
Los dos animalitos llevan la acostumbrada albardilla; una de ellas agrandada, por un arnés, que sólo luego comprendo que ha sido hecho para llevar la carga (es una especie de portaequipajes), sobre el cual José asegura una pequeña arca de madera — un pequeño baúl, diríamos ahora — que le ha traído a María para que pueda colocar en ella sus indumentos sin peligro de que el agua los moje.
Le oigo a María agradecer mucho a José este regalo providente, donde ordena todo lo que llevaba en un talego que había preparado antes. Cierran la puerta de casa y se ponen en camino. Está naciendo el día; efectivamente, veo que la aurora tenuemente empieza a rosear a Oriente.
Nazaret duerme todavía. Los dos viajeros madrugadores encuentran en su camino únicamente a un pastor, el cual va arreando a las ovejas para que avancen; y las ovejas van trotando, chocándose unas contra otras balando. Los corderitos son los que más balan, con sonido agudo y ligero; quisieran buscar, incluso mientras caminan, la mama materna. Pero las madres van deprisa al pasto y los invitan con su balido, más fuerte, a que también troten. M María mira y sonríe. Se ha detenido para dejar pasar al rebaño, y se inclina desde su albardilla y acaricia a estos mansos animalitos que pasan rozando al borriquillo. Cuando llega el pastor, con un corderillo recién nacido en sus brazos, y se para saludar, María ríe acariciando en el morrito rosado al corderito, que bala como un desesperado, y dice:
-Está buscando a su mamá. Ésta es la mamá, aquí está. No te abandona, no, pequeñuelo. Efectivamente, la oveja madre se restriega contra el pastor y se pone de manos para lamer en el morrito a su hijo.
Pasa el rebaño con rumor de agua entre frondas, dejando tras sí el polvo que han levantado las veloces pezuñitas, y todo un bordado de pisadas sobre la tierra del camino. José y María reanudan la marcha. José lleva su capa; María va arropada con una especie de toquilla de rayas porque la mañana está muy fresca.
Ya están en el campo y van el uno al lado del otro. Hablan raras veces. José piensa en sus asuntos y María sigue sus propios pensamientos, y, recogida en sí, sonríe ante éstos y ante las cosas cuando, saliendo de su concentración, dirige la mirada hacia lo que la rodea. De vez en cuando mira a José, y un velo de seriedad triste le nubla la cara; luego le torna la sonrisa, incluso al mirar a este esposo suyo providente, que habla poco pero que si lo hace es para preguntarle si va cómoda y si no necesita nada.
Ahora ya han afluido otras personas a los caminos, especialmente en las cercanías de algún pueblo o dentro de él. Pero ninguno de los dos hace mucho caso de las personas que se cruzan con ellos. Van en sus burritos trotadores en medio de un gran rumor de cascabeles. Se detienen sólo una vez, a la sombra de un bosquecillo, para comer un poco de pan y aceitunas y beber en una fuente que baja de una cuevecilla, y, otra vez, para protegerse de un chaparrón violento que rompe al improviso de un nubarrón oscurísimo.
Están al amparo del monte, contra un saliente de una roca que los protege de lo más intenso del agua. Pero José quiere a toda costa que María se ponga su capa de lana impermeable, por la que el agua resbala sin mojar. María se ve obligada a ceder ante la premurosa insistencia de su esposo, el cual para tranquilizarla en lo que toca a su propia inmunidad, se pone sobre la cabeza y sobre los hombros una mantita parda que cubría la albardilla. La manta del burro probablemente. Ahora María, enmarcada su cara con la capucha y cubierta por entero con la capa marrón que lleva sujeta al cuello, parece un frailecito.
El chaparrón amaina, aunque se transforma en una lluvia fastidiosa y fina. Los dos reanudan la marcha por el camino todo lleno de barro. De todas formas, es primavera, y, pasado un poco de tiempo, torna el sol a hacer más cómoda la marcha. Los dos burritos trotan de mejor gana por el camino.
No veo nada más porque la visión cesa aquí.
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Obispo Roman Danylak en el Nihil Obstat e Imprimatur al “Evangelio como me ha sido revelado” también llamado “Poema de El Hombre Dios”: “Digo que no hay nada objetable en el Poema de El hombre- Dios y en todos los demás escritos de Valtorta en lo que respecta a la fe y la moral”. Roma, 13 Febrero de 2002.
El que frecuentemente recuerda la muerte del cuerpo se levanta de entre los muertos en el alma. Vive en la tierra como un extraño en un albergue o como un prisionero en la cárcel, constantemente esperando ser llamado para un juicio o ejecución. Ante sus ojos, las puertas hacia la eternidad siempre están abiertas. Continuamente mira en esa dirección con ansiedad espiritual, con profunda tristeza y reflexión. Está constantemente ocupado en preguntarse qué lo justificará ante el juicio terrible de Cristo y cuál será su sentencia.
Recibe y abraza con alegría cada dificultad o prueba que le llegue como un tributo por sus pecados en el tiempo que lo libera del tributo en la eternidad. Si la idea le viene a la mente de sentirse orgulloso de la virtud, inmediatamente la memoria de la muerte se opone a esta idea, la humilla, expone la absurdez y la aleja.
Cuando olvidamos la muerte, entonces comenzamos a vivir en la tierra como si fuéramos inmortales, y sacrificamos toda nuestra actividad al mundo sin preocuparnos en absoluto ni por la temerosa transición a la eternidad ni por nuestro destino en la eternidad. Entonces nos atrevemos a transgredir con firmeza los mandamientos de Cristo; entonces cometemos todos los pecados más viles; entonces abandonamos no solo la oración constante, sino incluso las oraciones establecidas para momentos definidos, comenzamos a despreciar esta ocupación esencial e indispensable como si fuera una actividad de poca importancia y poco necesaria.
Olvidando la muerte física, morimos una muerte espiritual. + San Ignacio Brianchaninov
Porque el próximo experimento psicosocial está a las puertas. Ya están avisando….
Por Mar Mounier
– Se cancelaron seguimientos a pacientes con otras afecciones. – Los hospitales estaban «desbordados». – Los niños perdieron años de desarrollo. – Consultorios privados tuvieron la orden de ser cerrados. – Se prohibieron las Misas. – Muchos seres humanos agonizaron y murieron completamente solos, sin un abrazo, sin visitas. – Hay gente que ni siquiera tuvo una tumba donde ser llorada. – El mundo entero fue sometido arbitrariamente a medidas LIBERTICIDAS, crueles, totalitarias y tiránicas, como la prisión domiciliaria. – Se coaccionó de forma abusiva para que la gente se pinchara con una terapia experimental bajo su propia responsabilidad en medio de mentiras («fact checkers», amenazas, censura mediática, multas).
Sin embargo, los «aguerridos soldados en primera línea» tuvieron tiempo para ensayar a diario «lúdicas» coreografías de TikTok, mientras usaban protocolos asesinos en pacientes y se negaban a realizar autopsias, EN PLENO SIGLO XXI (70% de muertes se debieron a protocolos según The Journal Clinical Investigation).
Al mismo tiempo, se pedía «muerte civil» y hasta cárcel para quienes no quisieron pincharse.
NO PODEMOS OLVIDAR ESTO. Ya tienen el próximo psicosocial, ad portas.
El 8 de diciembre es la Solemnidad de la Inmaculada Concepción. ¿Qué es la Inmaculada Concepción y cómo la celebramos?
Hoy 8 de diciembre es la fiesta de la Inmaculada Concepción. Celebra un punto importante de la enseñanza católica y es un día sagrado de obligación.
Aquí hay 8 cosas que necesita saber sobre la enseñanza y la forma en que la celebramos.
1. ¿A quién se refiere la Inmaculada Concepción?
Existe la idea popular de que se refiere a la concepción de Jesús por la Virgen María.
No es así.
En cambio, se refiere a la forma especial en que fue concebida la propia Virgen María.
Esta concepción no fue virginal. (Es decir, tenía un padre humano y una madre humana). Pero era especial y única de otra manera. . . .
2. ¿Qué es la Inmaculada Concepción?
El Catecismo de la Iglesia Católica lo explica así:
490 Para convertirse en la madre del Salvador, María “fue enriquecida por Dios con dones apropiados para tal función”. El ángel Gabriel en el momento de la anunciación la saluda como “llena de gracia”. De hecho, para que Ma
ría pudiera dar el libre asentimiento de su fe al anuncio de su vocación, era necesario que estuviera totalmente soportada por la gracia de Dios.
491 A lo largo de los siglos, la Iglesia se ha hecho cada vez más consciente de que María, “llena de gracia” por Dios, fue redimida desde el momento de su concepción. Eso es lo que confiesa el dogma de la Inmaculada Concepción, como proclamó el Papa Pío IX en 1854:
La Santísima Virgen María fue, desde el primer momento de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios todopoderoso y en virtud de los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano, preservada inmune de toda mancha del pecado original.
3. ¿Significa esto que María nunca pecó?
Si. Debido a la forma en que se aplicó la redención a María en el momento de su concepción, no solo estaba protegida de contraer el pecado original, sino también el pecado personal. El Catecismo explica:
493 Los Padres de la tradición oriental llaman a la Madre de Dios “la Santísima” ( Panagia ) y la celebran como “libre de toda mancha de pecado, como modelada por el Espíritu Santo y formada como una nueva criatura”. Por la gracia de Dios, María permaneció libre de todo pecado personal durante toda su vida. “Hágase en mí según tu palabra. . . «
4. ¿Significa esto que María no necesitaba que Jesús muriera en la Cruz por ella?
No. Lo que ya hemos citado dice que María fue inmaculadamente concebida como parte de su ser “llena de gracia ” y por lo tanto “ redimida desde el momento de su concepción” por “una gracia y privilegio singular de Dios todopoderoso y en virtud de la méritos de Jesucristo , Salvador del género humano «.
El Catecismo continúa diciendo:
492 El “esplendor de una santidad enteramente única” por la que María se “enriquece desde el primer instante de su concepción” proviene íntegramente de Cristo: es “redimida, de una manera más exaltada, por los méritos de su Hijo” . El Padre bendijo a María más que cualquier otra persona creada “en Cristo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales” y la eligió “en Cristo antes de la fundación del mundo, para ser santa y sin mancha delante de él en amor”.
508 De entre los descendientes de Eva, Dios eligió a la Virgen María para ser la madre de su Hijo. “Llena de gracia”, María es “el más excelente fruto de la redención” (SC 103): desde el primer instante de su concepción, estuvo totalmente preservada de la mancha del pecado original y permaneció pura de todo pecado personal a lo largo de su vida. .
5. ¿Cómo hace esto que María sea un paralelo de Eva?
Adán y Eva fueron creados inmaculados, sin el pecado original ni su mancha. Cayeron de la gracia y, a través de ellos, la humanidad estaba destinada al pecado.
Cristo y María también fueron concebidos inmaculados. Permanecieron fieles y, a través de ellos, la humanidad fue redimida del pecado.
Cristo es, pues, el Nuevo Adán y María la Nueva Eva.
El Catecismo señala:
494. . . Como dice San Ireneo: “Siendo obediente, se convirtió en causa de salvación para ella y para toda la raza humana”. De ahí que no pocos de los primeros Padres afirmen con alegría. . .: «El nudo de la desobediencia de Eva se desató por la obediencia de María: lo que la virgen Eva ató por su incredulidad, María lo desató por su fe». Comparándola con Eva, llaman a María “la Madre de los vivos” y frecuentemente afirman: “Muerte por Eva, vida por María”.
6. ¿Cómo convierte esto a María en un icono de nuestro propio destino?
Aquellos que mueran en la amistad de Dios y así vayan al cielo serán liberados de todo pecado y mancha del pecado. Por lo tanto, todos seremos «inmaculados» (latín, immaculatus = «inoxidable») si permanecemos fieles a Dios.
Incluso en esta vida, Dios nos purifica y entrena en la santidad y, si morimos en su amistad pero imperfectamente purificados, él nos purificará en el purgatorio y nos hará inmaculados.
Al darle a María esta gracia desde el primer momento de su concepción, Dios nos mostró una imagen de nuestro propio destino. Nos muestra que esto es posible para los humanos por su gracia.
Juan Pablo II señaló:
Al contemplar este misterio en una perspectiva mariana, podemos decir que «María, al lado de su Hijo, es la imagen más perfecta de la libertad y de la liberación de la humanidad y del universo. Es para Ella como Madre y Modelo que la Iglesia debe mirar para comprender en su totalidad el sentido de su propia misión ”(Congregación para la Doctrina de la Fe, Libertatis conscientia, 22 de marzo de 1986, n. 97; cf. Redemptoris Mater, n. 37).
Fijemos, pues, nuestra mirada en María, icono de la Iglesia peregrina en el desierto de la historia pero camino del destino glorioso de la Jerusalén celestial, donde ella [la Iglesia] resplandecerá como Esposa del Cordero, Cristo el Señor [ Audiencia general, 14 de marzo de 2001 ].
7. ¿Fue necesario que Dios hiciera inmaculada a María en su concepción para que ella pudiera ser la madre de Jesús?
No. La Iglesia solo habla de la Inmaculada Concepción como algo que era «apropiado», algo que hizo de María una «habitación adecuada» (es decir, una vivienda adecuada) para el Hijo de Dios, no algo que fuera necesario . Así, al prepararse para definir el dogma, el Papa Pío IX declaró:
Y por eso ellos [los Padres de la Iglesia] afirmaron que la Santísima Virgen estaba, por gracia, completamente libre de toda mancha de pecado y de toda corrupción de cuerpo, alma y mente; que siempre estuvo unida a Dios y unida a él por una alianza eterna; que ella nunca estuvo en la oscuridad sino siempre en la luz; y que, por lo tanto, ella era una habitación totalmente adecuada para Cristo , no por el estado de su cuerpo, sino por su gracia original. . . .
Porque ciertamente no era apropiado que este vaso de elección fuera herido por las ofensas comunes, ya que ella, a diferencia de los demás, solo tenía en común la naturaleza, no el pecado. De hecho, era muy apropiado que, así como el Unigénito tiene un Padre en los cielos, a quien los Serafines ensalzan como tres veces santo, también tuviera una Madre en la tierra que nunca estaría sin el esplendor de la santidad [ Ineffabilis Deus ].
8. ¿Cómo celebramos hoy la Inmaculada Concepción?
En el rito latino de la Iglesia Católica, el 8 de diciembre es la solemnidad de la Inmaculada Concepción. En España y en varios otros países, es un día sagrado de obligación.
Cuando el 8 de diciembre cae en sábado, el precepto de asistir a misa todavía se observa, aunque significará ir a misa dos días seguidos (ya que todos los domingos también es un día de precepto).
Oración de Consagración a la Inmaculada Concepción
Oh Corazón Inmaculado de mi Madre María, a vos mi amada Madre, os consagro mi cuerpo, mi alma y mi espíritu; os consagro mi familia, mis bienes materiales y espirituales y todo cuanto Dios ha puesto a nuestro cuidado. Madre mía, toma posesión de nosotros y nuestras familias, que tu Inmaculado Corazón, nos cubra y proteja de todo mal; que tu Inmaculado Corazón, proteja nuestros hogares de todo desastre y calamidad; y en estos tiempos de purificación guíanos por el camino del bien, para que junto contigo podamos alcanzar la gracia y la misericordia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Bendición de María: Protégenos Bendición de María: Cúbrenos Bendición de María: Ampáranos Bendición de María: Guíanos a las puertas de la Jerusalén Etehttps://www.ncregister.com/blog/8-things-you-need-to-know-about-the-immaculate-conceptionrna.