miércoles, 11 de enero de 2023

Coronilla de La Misericordia.....

 


Coronilla de la Divina Misericordia y Promesas que contiene


“Me queman las llamas de la Misericordia, deseo derramarlas sobre las almas, y las almas no quieren creer en mi bondad. Oh, qué dolor me dan cuando no quieren aceptarlas (…) Dile a la humanidad doliente que se abrace a mi Corazón misericordioso y Yo la llenaré de paz”.

A continuación, podrán leer las promesas dictadas por Jesús a Santa Faustina Kowalska:

“La humanidad no encontrará la paz hasta que no se dirija con confianza a mi Misericordia”.

«De todas Mis llagas, como de arroyos, fluye la misericordia para las almas, pero la herida de Mi Corazón es la Fuente de la Misericordia sin límites, de esta fuente brotan todas las gracias para las almas».

“El alma que confíe en mi Misericordia no perecerá, ya que todos sus asuntos son míos. El alma más feliz es la que confía en mi Misericordia, pues Yo mismo la cuido”.

«Proclama que ningún alma que ha invocado Mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión».

«Hija Mía, escribe que cuanto más grande es la miseria de un alma tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia e invita a todas las almas a confiar en el inconcebible abismo de Mi misericordia, porque deseo salvarlas a todas. En la cruz, la Fuente de Mi Misericordia fue abierta de par en par por la lanza para todas las almas, no he excluido a ninguna».

«Que los más grandes pecadores pongan su confianza en Mi misericordia. Ellos más que nadie tienen derecho a confiar en el abismo de Mi misericordia. Hija Mía, escribe sobre Mi misericordia para las almas afligidas. Me deleitan las almas que recurren a Mi misericordia. A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden. No puedo castigar aún al pecador más grande si él suplica Mi compasión, sino que lo justifico en Mi insondable e impenetrable misericordia. Escribe: Antes de venir como juez justo abro de par en par la puerta de Mi misericordia. Quien no quiere pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia…»

«Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. También prometo ya aquí en la tierra la victoria sobre el enemigo y sobretodo a la hora de la muerte, Yo mismo la defenderé como a mi propia gloria… Ofrezco a los hombres el vaso con el que han de venir a recoger las gracias a la fuente de la Misericordia».

 las almas que difunden el culto de mi Misericordia, las protejo a lo largo de su vida como una madre cariñosa protege a su niño todavía lactante. A la hora de su muerte, no seré para ellas su juez sino su Salvador misericordioso. En aquella última hora no hay para el alma más que una sola protección: MI MISERICORDIA»…

«Yo preservaré a las ciudades y casas en las cuales se encontrase esta imagen».

«Yo también protegeré a aquellas personas que veneren esta Imagen y tengan confianza en mi Misericordia».

HORA DE LA DIVINA MISERICORDIA: LAS TRES DE LA TARDE

Oración para recibir vigor y valentía a la hora de dar a conocer los Mensajes

Lléname ahora, Oh Señor, con el Don del Espíritu Santo para llevar Tu Santísima Palabra a los pecadores que debo ayudar a salvar en Tu nombre.

Ayúdame a cubrirlos, a través de mis oraciones, con Tu Preciosa Sangre, para que así ellos puedan ser atraídos a Tu Sagrado Corazón.

Dame el Don del Espíritu Santo para que así estas pobres almas puedan deleitarse en Tu Nuevo Paraíso.

Amén

Digan esta oración todos los días, después de recitar Mi Divina Misericordia y ustedes, por su lealtad a Mí, ayudarán a salvar a Mis hijos.

La oración de las tres dictada por Jesús a Santa Faustina Kowalska es la siguiente:

Expiraste, Jesús, pero Tu muerte hizo brotar un manantial de vida para las almas y el océano de Tu misericordia inundó todo el mundo. Oh, Fuente de Vida, insondable misericordia divina, anega el mundo entero derramando sobre nosotros hasta Tu última gota.

Oh, Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús, manantial de misericordia para nosotros, en Ti confío.

El Señor le dijo a Santa Faustina Kowalska lo siguiente:

Un látigo poderoso para usar contra las próximas amenazas (tormentas, terremotos,erupciones volcánicas, tsunamis, etc.)
Dos casos aparecen en el Diario de Santa María Faustina que envuelven tormentas, #1731 y# 1791, y en ellos ella usa la Coronilla de la Divina Misericordia como un látigo poderoso:

“Hoy me despertó una gran tormenta, el viento estaba enfurecido y llovía como si hubiera un huracán, a cada rato caían rayos. Me puse a rogar que la tempestad no causara ningún daño; de repente oí estas palabras: Reza la coronilla que te he enseñado y la tempestad cesará. Enseguida he comenzado a rezar la coronilla y ni siquiera la he terminado cuando el temporal ha cesado y oí estas palabras: A través de ella obtendrás todo, si lo que pides está de acuerdo con mi voluntad.” (1731)

“Cuando se acercaba una gran tormenta me puse a rezar la coronilla. De repente oí la voz de un ángel: no puedo acercarme con la tempestad, porque el resplandor que sale de su boca me rechaza a mí y a la tormenta. Se quejaba el ángel con Dios. De súbito conocí lo mucho que habría de devastar con esa tempestad, pero conocí también que esa oración era agradable a Dios y lo

potente que es la coronilla.” 

(1791)

Historia y más promesas:

En 1935, Santa Faustina recibió la visión de un ángel enviado por Dios para amenazar cierta ciudad. Ella comenzó a orar por misericordia, pero sus oraciones no tuvieron poder. De repente, vio a la Santísima Trinidad y sintió el poder de la gracia de Jesús en ella. Al mismo tiempo, se encontró a ella misma abogando a Dios por misericordia con palabras que escuchó interiormente.
“Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero; por Su dolorosa pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.” (Diario, 476)

“Mientras ella continuó diciendo esta oración inspirada, el ángel se quedó sin ayuda y no pudo llevar a cabo el castigo merecido” (ver Diario, 474, 475)

Al día siguiente, mientras entraba a la capilla, escuchó de nuevo esta voz interior, instruyéndola cómo recitar la oración que Nuestro Señor más tarde llamaría “la Coronilla”. Desde ese momento, ella recitó esta forma de oración casi constantemente, ofreciéndola especialmente por los moribundos.

En posteriores revelaciones, el Señor hizo claro que la Coronilla no era sólo para ella, sino para todo el mundo. Él también atribuyó promesas extraordinarias a su recitación.
“Anima a las almas a rezar la Coronilla que te he dado” (Diario, 1541)
“Quienquiera que la rece recibirá gran misericordia a la hora de la muerte” (Diario, 687)
“Cuando recen esta coronilla junto a los moribundos, Me pondré ante el Padre y el alma agonizante no como Juez justo sino como el Salvador Misericordioso.” (Diario, 1541)
“Los sacerdotes se la recomendarán a los pecadores como la última tabla de salvación. Hasta el pecador mas empedernido, si reza esta coronilla una sola vez, recibirá la gracia de Mi misericordia infinita.” (Diario, 687)
“A través de ella obtendrás todo, si lo que pides está de acuerdo con Mi voluntad” (Diario, 1731)
“Deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en Mi misericordia” (Diario 687)

«Prepararás al mundo para Mi última venida.» (Diario 429)
«Habla al mundo de mi Misericordia… Es señal de los últimos tiempos. Después de ella vendrá el día de la justicia. Todavía queda tiempo para que recurran, pues, a la Fuente de Mi Misericordia.» (Diario 848)
«Habla a las almas de esta gran misericordia Mía, porque está cercano el día de Mi justicia.» (Diario 965)
«Estoy prolongándoles el tiempo de la misericordia, pero ay de ellos si no reconocen este tiempo de Mi visita.» (Diario 1160)
Antes del Día de la justicia envío el día de la misericordia». (Diario 1588)
«Quien no quiera pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia». (Diario 1146)

Además de estas palabras de Nuestro Señor, la hermana Faustina nos da las palabras de la Madre de Misericordia, la Santísima Virgen María.
«Tú debes hablar al mundo de Su gran misericordia y preparar al mundo para Su segunda venida. Él vendrá, no como un Salvador Misericordioso, sino como un Juez Justo. Oh qué terrible es ese día. Establecido está ya el día de la justicia, el día de la ira divina. Los ángeles tiemblan ante este día. Habla a las almas de esa gran misericordia, mientras sea aún el tiempo para conceder la misericordia.» (Diario 635)

Ejercito Ramanente.

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http://oraetlabora-ahora.blogspot.com


CORÓNA DIVÍNÆ MISERICÓRDIÆ (Corona divinae misericordiae)
Coronilla    de    la    Divina    Misericordia
Castellano / Latín
Audio en latín: https://gloria.tv/audio/YZwdTRx7bhbd4zALCpPm8gWk9
Bajar en pdf: https://gloria.tv/text/QjS9Ej229kHC1LMBAtHAFTB7J
Bajar en pdf formato booklet: https://gloria.tv/text/ySm3fiAzvup731BY6Ps4pMFMs


Por la señal + de la Santa Cruz
de nuestros + enemigos
líbranos, + Señor, Dios nuestro .
En el nombre + del Padre y del + Hijo
y del + Espíritu Santo.Amén.

Per signum + Sancte Crucis
de inimicis + nostris
líbera nos, + Dómine, Deus Noster.
In Nómine + Pátris, et + Fílii,
et + Spíritus Sancti. Amen.

Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

Pater Noster,
qui es in caelis,
sanctificétur nomen Tuum,
advéniat Regnum Tuum,
fiat volúntas tua,
sicut in caelo et in terra.
Panem nostrum quotidiánum
da nobis hódie,
et dimítte nobis débita nostra,
sicut et nos dimíttimus
debitóribus nostris;
et ne nos indúcas in tentatiónem,
sed líbera nos a malo. Amen

Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo;
bendita Tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Ave María,
grátia plena,
Dóminus tecum,
Benedícta Tu in muliéribus,
et Benedíctus fructus ventris tui Iesus.
Sancta Maria, Mater Dei,
ora pro nobis peccatóribus,
nunc et in hora mortis nostrae.
Amen.

No se reza el Gloria.


Símbolo de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre to­do­poderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre to­do­poderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la re­su­rrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Sýmbolum Apostólicum
Credo in Deum, Patrem om­ni­po­téntem, Creatórem cæli et terræ.
Et in Iesum Christum, Fílium Eius únicum, Dóminum nostrum,
qui conceptus est de Spíritu Sancto,
natus ex Maria Vírgine, passus sub Póntio Piláto, crucifixus, mórtuus, et sepúltus,
descéndit ad ínferos,
tértia die resurréxit a mórtuis, ascéndit ad cælos, sedet ad déxteram Dei Patris om­ni­po­téntis,
inde ventúrus est iudicáre vivos et mórtuos.
Et in Spíritum Sanctum,
sanctam Ecclésiam cathólicam,
sanctórum com­mu­niónem,
re­mi­ssiónem peccatórum,
carnis re­su­rrec­tiónem,
vitam ætérnam. Amen.

Primero, contemplamos la oración de Nuestro Señor Jesucristo. Pedimos el dolor por nuestros pecados.
Primo, Dómini Nóstri Jésu Chrísti oratiónem in horto contemplámur, et dólor pro peccatis nostris pétitur.

.Padre Eterno, te ofrezco
el Cuerpo y la Sangre,
el Alma y la Divinidad,
de Tu Amadísimo Hijo,
nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación de nuestros pecados
y los del mundo entero.
℣.Por Su dolorosa Pasión, (x10)
℟.Ten misericordia de nosotros
y del mundo entero. (x10)

℣. Pater aeterne, offéro tibi
Corpus et Sánguinem,
Ánimam et Divinitátem
dilectíssimi Fílii Tui,
Dómini nostri Iesu Christi,
in propitiatióne pro peccatis nóstris
et totius mundi.
℣. Pro dolorósa Éius passione (x10)
℟. Miserére nobis
et totius mundi. (x10)

Segundo. Contemplaos la flagelación de Nuestro Señor Jesucristo. Y pedimos la mortificación de nuestros cuerpos.
Secundo, Dómini Nóstri Jésu Chrísti flagellatiónem contemplámur, et córporum nostrórum mortificátio pétitur.


.Padre Eterno, te ofrezco
el Cuerpo y la Sangre,
el Alma y la Divinidad,
de Tu Amadísimo Hijo,
nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación de nuestros pecados
y los del mundo entero.
℣.Por Su dolorosa Pasión, (x10)
℟.Ten misericordia de nosotros
y del mundo entero. (x10)

℣. Pater aeterne, offéro tibi
Corpus et Sánguinem,
Ánimam et Divinitátem
dilectíssimi Fílii Tui,
Dómini nostri Iesu Christi,
in propitiatióne pro peccatis nóstris
et totius mundi.
℣. Pro dolorósa Éius passione (x10)
℟. Miserére nobis
et totius mundi. (x10)

Tercero. Contemplamos la Coronación de espinas de Nuestro Señor Jesucristo. Y pedimos la mortificación de nuestro orgullo y soberbia.
Tertio, Dómini Nóstri Jésu Chrísti spinis coronatiónem contemplámur, et supérbiæ mortificátio pétitur.


.Padre Eterno, te ofrezco
el Cuerpo y la Sangre,
el Alma y la Divinidad,
de Tu Amadísimo Hijo,
nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación de nuestros pecados
y los del mundo entero.
℣.Por Su dolorosa Pasión, (x10)
℟.Ten misericordia de nosotros
y del mundo entero. (x10)

℣. Pater aeterne, offéro tibi
Corpus et Sánguinem,
Ánimam et Divinitátem
dilectíssimi Fílii Tui,
Dómini nostri Iesu Christi,
in propitiatióne pro peccatis nóstris
et totius mundi.
℣. Pro dolorósa Éius passione (x10)
℟. Miserére nobis
et totius mundi. (x10)

Cuarto. Contemplamos a Nuestro Señor Jesucristo llevando la cruz a cuestas. Pedimos la paciencia en las tribulaciones.
Quarto, Dómini Nóstri Jésu Chrísti crucis bajulatiónem contemplámur, et patiéntia in tribulatiónibus pétitur.

.Padre Eterno, te ofrezco
el Cuerpo y la Sangre,
el Alma y la Divinidad,
de Tu Amadísimo Hijo,
nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación de nuestros pecados
y los del mundo entero.
℣.Por Su dolorosa Pasión, (x10)
℟.Ten misericordia de nosotros
y del mundo entero. (x10)

℣. Pater aeterne, offéro tibi
Corpus et Sánguinem,
Ánimam et Divinitátem
dilectíssimi Fílii Tui,
Dómini nostri Iesu Christi,
in propitiatióne pro peccatis nóstris
et totius mundi.
℣. Pro dolorósa Éius passione (x10)
℟. Miserére nobis
et totius mundi. (x10)

Quinto. Contemplamos la crucifixión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Y pedimos la conversión de los pobres pecadores.
Quinto, Dómini Nóstri Jésu Chrísti crucifixiónem et mortem contemplámur, et súi ipsíus dónum ad animárum redemptiónem pétitur.

.Padre Eterno, te ofrezco
el Cuerpo y la Sangre,
el Alma y la Divinidad,
de Tu Amadísimo Hijo,
nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación de nuestros pecados
y los del mundo entero.
℣.Por Su dolorosa Pasión, (x10)
℟.Ten misericordia de nosotros
y del mundo entero. (x10)

℣. Pater aeterne, offéro tibi
Corpus et Sánguinem,
Ánimam et Divinitátem
dilectíssimi Fílii Tui,
Dómini nostri Iesu Christi,
in propitiatióne pro peccatis nóstris
et totius mundi.
℣. Pro dolorósa Éius passione (x10)
℟. Miserére nobis
et totius mundi. (x10)

La Coronilla termina con la triple invocación de:
In conclusione, ter dicitur:

Santo Dios,
Santo Fuerte,
Santo Inmortal,
ten piedad de nosotros
y del mundo entero. (x3)

Sanctus Deus,
Sanctus Fortis,
Sanctus Immortális,
miserére nobis
et totius mundi. (x3)

¡Oh Sangre y Agua, que manaste del Sacratísimo Corazón de Jesús, como una fuente de misericordia por nosotros, en Tí confío. (x3)

O Sanguis et Aqua, qui ex Sacratíssimo Corde Iesu effluxístis, ut fons misercórdiæ pro nobis, in Vobis confído. (x 3)


Jesús en Tí confío. (x3)
Iesu in Te confido. (x 3)

Santa Faustina Kowalska,
ruega por nosotros.
Sancta Faustina Kowalska,

sábado, 7 de enero de 2023

.El Gran Papa Benedicto....

 BENEDICTO XVI NO SE BAJÓ DE LA CRUZ


No ha sido nada fácil vivir la situación que le ha tocado vivir     



 a nuestro amado Papa Benedicto XVI.

En Benedicto XVI, la inspiración y la sabiduría del Espíritu Santo para cumplir su misión estuvieron especialmente en la forma en que realizó la "supuesta renuncia". Realmente no fue una renuncia, pero los lobos (la masonería eclesiástica) creyeron que su renuncia era real... cuando no fue válida, ni fue verdadera, ni real...
En realidad, Benedicto XVI no se bajó de la Cruz, sino que más bien se subió a la Cruz que el Señor quería para Él.

¿Hubo inspiración del Espíritu Santo en la Pasión dolorosa de Jesucristo?
Evidentemente, ¡!
¿Acaso no estuvo la plenitud del amor del Espíritu Santo en el Sacrificio cruento en el que Jesucristo se ofreció en la Cruz del Calvario?
¡SÍ, TOTALMENTE!
Ahí estaba actuando la sabiduría de la Cruz, y la plenitud del amor del Espíritu Santo en grado sumo,
con una sabiduría excelente pero totalmente desconocida de los príncipes de este mundo, como nos explica San Pablo, pues de otro modo no hubieran crucificado a nuestro Señor Jesucristo...
En la Cruz fueron vencidos de una vez para siempre todos los enemigos de Jesucristo. Y en la Cruz serán vencidos de nuevo los enemigos de Jesucristo y de su esposa, la Iglesia que Él fundó.

Bajarse de la cruz, en realidad, es salirse de la voluntad de Dios...
Pero "renunciar" con una renuncia inválida que le ha permitido a Benedicto XVI seguir espiritualmente al frente de la Iglesia Católica, sufriendo el asedio constante de los lobos, perseguido y tratado como un auténtico prisionero, no es bajarse de la cruz,
sino permanecer en ella, con una sabiduría desconocida por los lobos...

Cruz muy larga y dolorosa, que sólo con gran amor, paciencia, mansedumbre, humildad, y seguramente muchas lágrimas en soledad, pudo llevar nuestro amado Papa Benedicto XVI hasta el final, para mayor Gloria de Dios y grandes bendiciones para la Iglesia de Jesucristo.

La mayor cruz no es el martirio, sino saber vivir la voluntad de Dios con espíritu de humildad, mansedumbre y amor. En cualquier caso, Benedicto  XVI ha sido un verdadero mártir por la verdad.

Benedicto XVI, como el discípulo amado, San Juan, permaneció siempre a los pies de la Cruz, acompañando a Jesucristo y a Su Madre en esta Crucifixión de su esposa: la Iglesia que Él fundó.

Benedicto XVI no abandonó su cargo jamás... Su sí al cargo de Papa fue un sí para siempre, hasta su muerte.
¡Jamás se bajo de la Cruz! Por eso ya hay testimonios de milagros por su intercesión y de cómo los demonios no soportan que se pida su ayuda en los exorcismos.

¡Gracias Benedicto XVI!
¡Sigue amparándonos con tu poderosa intercesión!
No ha sido nada fácil vivir la situación que le ha tocado vivir a nuestro amado Papa Benedicto XVI.

En Benedicto XVI, la inspiración y la sabiduría del Espíritu Santo para cumplir su misión estuvieron especialmente en la forma en que realizó la "supuesta renuncia". Realmente no fue una renuncia, pero los lobos (la masonería eclesiástica) creyeron que su renuncia era real... cuando no fue válida, ni fue verdadera, ni real...
En realidad, Benedicto XVI no se bajó de la Cruz, sino que más bien se subió a la Cruz que el Señor quería para Él.

¿Hubo inspiración del Espíritu Santo en la Pasión dolorosa de Jesucristo?
Evidentemente, ¡!
¿Acaso no estuvo la plenitud del amor del Espíritu Santo en el Sacrificio cruento en el que Jesucristo se ofreció en la Cruz del Calvario?
¡SÍ, TOTALMENTE!
Ahí estaba actuando la sabiduría de la Cruz, y la plenitud del amor del Espíritu Santo en grado sumo,
con una sabiduría excelente pero totalmente desconocida de los príncipes de este mundo, como nos explica San Pablo, pues de otro modo no hubieran crucificado a nuestro Señor Jesucristo...
En la Cruz fueron vencidos de una vez para siempre todos los enemigos de Jesucristo. Y en la Cruz serán vencidos de nuevo los enemigos de Jesucristo y de su esposa, la Iglesia que Él fundó.

Bajarse de la cruz, en realidad, es salirse de la voluntad de Dios...
Pero "renunciar" con una renuncia inválida que le ha permitido a Benedicto XVI seguir espiritualmente al frente de la Iglesia Católica, sufriendo el asedio constante de los lobos, perseguido y tratado como un auténtico prisionero, no es bajarse de la cruz,
sino permanecer en ella, con una sabiduría desconocida por los lobos...

Cruz muy larga y dolorosa, que sólo con gran amor, paciencia, mansedumbre, humildad, y seguramente muchas lágrimas en soledad, pudo llevar nuestro amado Papa Benedicto XVI hasta el final, para mayor Gloria de Dios y grandes bendiciones para la Iglesia de Jesucristo.

La mayor cruz no es el martirio, sino saber vivir la voluntad de Dios con espíritu de humildad, mansedumbre y amor. En cualquier caso, Benedicto  XVI ha sido un verdadero mártir por la verdad.

Benedicto XVI, como el discípulo amado, San Juan, permaneció siempre a los pies de la Cruz, acompañando a Jesucristo y a Su Madre en esta Crucifixión de su esposa: la Iglesia que Él fundó.

Benedicto XVI no abandonó su cargo jamás... Su sí al cargo de Papa fue un sí para siempre, hasta su muerte.
¡Jamás se bajo de la Cruz! Por eso ya hay testimonios de milagros por su intercesión y de cómo los demonios no soportan que se pida su ayuda en los exorcismos.

¡Gracias Benedicto XVI!
¡Sigue amparándonos con tu poderosa intercesión!



martes, 3 de enero de 2023

La profecía olvidada de Joseph Ratzinger....

 


La profecía olvidada de Joseph Ratzinger

El renacimiento será obra de un pequeño remanente, aparentemente insignificante pero indomable, pasando por un proceso de purificación

LA IGLESIA SE HARÁ PEQUEÑA, TENDRÁ QUE EMPEZAR TODO DESDE EL PRINCIPIO…

“Pronto tendremos sacerdotes reducidos al papel de trabajadores sociales y el mensaje de fe reducido a una visión política. Todo parecerá perdido, pero en el momento oportuno, precisamente en la fase más dramática de la crisis, la Iglesia renacerá. Será más pequeño, más pobre, casi en catacumba, pero también más santo. Porque ya no será la Iglesia de los que buscan agradar al mundo, sino la Iglesia de los fieles a Dios y su ley eterna. El renacimiento será obra de un pequeño remanente, aparentemente insignificante pero indomable, pasando por un proceso de purificación. Porque así es como obra Dios. Contra el mal, un pequeño rebaño resiste.”

(P. Joseph Ratzinger)

“Cuando Dios haya desaparecido totalmente para los seres humanos”, aseguró Benedicto XVI hace cuarenta años, “experimentarán su absoluta y horrible pobreza. Y entonces descubrirán la pequeña comunidad de los creyentes como algo totalmente nuevo”. De esta forma se expresaba el joven teólogo Joseph Ratzinger en 1968, mucho antes de ser nombrado obispo y pensar siquiera que podría llegar a papa. En una conferencia radiofónica que llevaba por título ¿Bajo qué aspecto se presentará la Iglesia en el año 2000?, el entonces profesor de teología de la universidad de Tubina, afirmaba con contundencia que la Iglesia del futuro sería desplazada  de las tormentas políticas pero que crecería en las profundidades de lo espiritual.

 El texto, que fue editado en alemán en 1970, y en español en 1971, como parte de la recopilación Fe y Futuro, no había pasado desapercibido para los teólogos, pero tras la ‘renuncia’ de Benedicto XVI cobró especial relevancia. 

 Para el entonces teólogo alemán, no cabía duda de que la crisis que vivió la Iglesia tras el Concilio Vaticano II,  acabaría obligando a la institución a refugiarse en sus fundamentos aproximándose a sus orígenes: “La Iglesia se hará pequeña, tendrá que empezar todo desde el principio. Ya no podrá llenar muchos de los edificios construidos en una coyuntura más favorable. Perderá adeptos, y con ellos muchos de sus privilegios en la sociedad. Se presentará, de un modo mucho más intenso que hasta ahora, como la comunidad de la libre voluntad, a la que sólo se puede acceder a través de una decisión”. 

Una Iglesia despreciada por el mundo, con menos seguidores, obligada incluso a abandonar buena parte de los lugares de culto que ha construido a lo largo de los siglos. Una Iglesia católica de minoría, poco influyente en las decisiones políticas, socialmente irrelevante, humillada y obligada a «volver a empezar desde los orígenes».

Pero también una Iglesia que, a través de esta enorme sacudida, se reencontrará a sí misma y renacerá «simplificada y más espiritual».

Ratzinger dijo que estaba convencido de que la Iglesia estaba viviendo una época parecida a la que vivió después de la Ilustración y de la Revolución francesa. «Nos encontramos en un enorme punto de cambio –explicaba– en la evolución del género humano. Un momento con respecto al cual el paso de la Edad Media a los tiempos modernos parece casi insignificante». El profesor Ratzinger comparaba la época actual con la del Papa Pío VI, raptado por las tropas de la República francesa y muerto en prisión en 1799. En esa época, la Iglesia se encontró frente a frente con una fuerza que pretendía cancelarla para siempre.

La Iglesia que surgió tras las revoluciones a finales del siglo XVIII, cuenta Ratzinger, se había hecho más pequeña y había perdido esplendor social, “pero al mismo tiempo se había hecho más fecunda por la nueva fuerza de su interioridad que, a través de los grandes movimientos de laicos y en las numerosas y nuevas fundaciones de órdenes, que tuvieron lugar desde mediados del siglo XIX, produjo nuevas fuerzas para la formación y la realidad social, hasta tal punto que no es posible imaginar nuestra historia más reciente sin ellas”. 

 «De la crisis actual –afirmaba– surgirá una Iglesia que habrá perdido mucho. Será más pequeña y tendrá que volver a empezar más o menos desde el inicio. Ya no será capaz de habitar los edificios que construyó en tiempos de prosperidad. Con la disminución de sus fieles, también perderá gran parte de los privilegios sociales». Volverá a empezar con pequeños grupos, con movimientos y gracias a una minoría que volverá a la fe como centro de la experiencia. «Será una Iglesia más espiritual, que no suscribirá un mandato político coqueteando ya con la Izquierda, ya con la Derecha. Será pobre y se convertirá en la Iglesia de los indigentes». 

Entonces, los hombres descubrirán que viven en un mundo de «indescribible soledad», y cuando se den cuenta de que perdieron de vista a Dios, «advertirán el horror de su pobreza».

Solo entonces, concluía Ratzinger, verán «a ese pequeño rebaño de creyentes como algo completamente nuevo: lo descubrirán como una esperanza para sí mismos, la respuesta que siempre habían buscado en secreto».

Padre Patricio

lunes, 2 de enero de 2023

El Papa Benedicto XVI..

 

El Papa Benedicto XVI ha sido el Katejon -P. Justo Lofeudo

Excelente exposición del P. Justo Lofeudo sobre Benedicto XVI: A partir de ahora hay que prepararse para la persecución, pero no hemos de tener miedo y permanecer firmes en la fe.



La Santa Sede ha publicado el testamento que fue redactado por el Papa Benedicto el 29 de agosto de 2006:

Benedicto PP XVI

Si en esta hora tardía de mi vida miro hacia atrás, hacia las décadas que he vivido, veo en primer lugar cuántas razones tengo para dar gracias. Ante todo, doy gracias a Dios mismo, dador de todo bien, que me ha dado la vida y me ha guiado en diversos momentos de confusión; siempre me ha levantado cuando empezaba a resbalar y siempre me ha devuelto la luz de su semblante. En retrospectiva, veo y comprendo que incluso los tramos oscuros y agotadores de este camino fueron para mi salvación y que fue en ellos donde Él me guió bien.

Doy las gracias a mis padres, que me dieron la vida en una época difícil y que, a costa de grandes sacrificios, con su amor prepararon para mí un magnífico hogar que, como una luz clara, ilumina todos mis días hasta el día de hoy. La clara fe de mi padre nos enseñó a nosotros los hijos a creer, y como señal siempre se ha mantenido firme en medio de todos mis logros científicos; la profunda devoción y la gran bondad de mi madre son un legado que nunca podré agradecerle lo suficiente. Mi hermana me ha asistido durante décadas desinteresadamente y con afectuoso cuidado; mi hermano, con la claridad de su juicio, su vigorosa resolución y la serenidad de su corazón, me ha allanado siempre el camino; sin su constante precederme y acompañarme, no habría podido encontrar la senda correcta

De corazón doy gracias a Dios por los muchos amigos, hombres y mujeres, que siempre ha puesto a mi lado; por los colaboradores en todas las etapas de mi camino; por los profesores y alumnos que me ha dado. Con gratitud los encomiendo todos a Su bondad. Y quiero dar gracias al Señor por mi hermosa patria en los Prealpes bávaros, en la que siempre he visto brillar el esplendor del Creador mismo. Doy las gracias al pueblo de mi patria porque en él he experimentado una y otra vez la belleza de la fe. Rezo para que nuestra tierra siga siendo una tierra de fe y les ruego, queridos compatriotas: no se dejen apartar de la fe. Y, por último, doy gracias a Dios por toda la belleza que he podido experimentar en todas las etapas de mi viaje, pero especialmente en Roma y en Italia, que se ha convertido en mi segunda patria.

A todos aquellos a los que he agraviado de alguna manera, les pido perdón de todo corazón.

Lo que antes dije a mis compatriotas, lo digo ahora a todos los que en la Iglesia han sido confiados a mi servicio: ¡Manténganse firmes en la fe! ¡No se dejen confundir! A menudo parece como si la ciencia -las ciencias naturales, por un lado, y la investigación histórica (especialmente la exégesis de la Sagrada Escritura), por otro- fuera capaz de ofrecer resultados irrefutables en desacuerdo con la fe católica. He vivido las transformaciones de las ciencias naturales desde hace mucho tiempo, y he visto cómo, por el contrario, las aparentes certezas contra la fe se han desvanecido, demostrando no ser ciencia, sino interpretaciones filosóficas que sólo parecen ser competencia de la ciencia. Desde hace sesenta años, acompaño el camino de la teología, especialmente de las ciencias bíblicas, y con la sucesión de las diferentes generaciones, he visto derrumbarse tesis que parecían inamovibles y resultar meras hipótesis: la generación liberal (Harnack, Jülicher, etc.), la generación existencialista (Bultmann, etc.), la generación marxista. He visto y veo cómo de la confusión de hipótesis ha surgido y vuelve a surgir lo razonable de la fe. Jesucristo es verdaderamente el camino, la verdad y la vida, y la Iglesia, con todas sus insuficiencias, es verdaderamente su cuerpo.

Por último, pido humildemente: recen por mí, para que el Señor, a pesar de todos mis pecados y defectos, me reciba en la morada eterna. A todos los que me han sido confiados, van mis oraciones de todo corazón, día a día.

domingo, 1 de enero de 2023

Feliz año nuevo!...

Indulgencia Plenaria para Fin y Principio de año ¡Feliz año nuevo!

Qué mejor deseo de felicidad podemos daros para el nuevo año desde Ejército Remanente que ofreceros las Indulgencias que borran no solo la culpa por la confesión sino la pena que merecen nuestras culpas con la Indulgencia Plenaria. Acabar el año mirando a Dios y empezarlo de la misma forma, porque solo en Él está nuestra felicidad y nuestra Salvación.

Que el Señor nos bendiga y nos proteja en este nuevo año que comienza y le damos las gracias por todo lo que nos ha dado. Ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad de nosotros. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de Tí

SE CONCEDE INDULGENCIA PLENARIA …

a) El día 31 de diciembre: recitando solemnemente un «Te Deum» en una iglesia, dando gracias a Dios por los beneficios recibidos el último año.

b) El día 1 de enero: recitando solemnemente el «Veni Creator» en una iglesia.

Además, se piden las prácticas comunes para ganar la Indulgencia Plenaria:

  1. Tener la disposición interior de un desapego total del pecado, incluso venial.
  2. Confesarse, al menos ocho días antes o después de realizar la acción premiada (sin olvidar que hay que estar en gracia de Dios antes de acabar la acción). Una misma confesión puede servir para ganar varias indulgencias plenarias.
  3. Comulgar, en ese mismo periodo de tiempo.
  4. Rezar por las intenciones del Papa Benedicto.

31 de Diciembre

La Iglesia concede Indulgencia Plenaria a todo fiel cristiano que rece públicamente el Te Deum en acción de gracias a Dios por el año vivido.

 TE DEUM:

A Ti, oh Dios, te alabamos, a Ti, Señor, te reconocemos. A Ti, eterno Padre, te venera toda la creación. Los ángeles todos, los cielos y todas las potestades te honran. Los querubines y serafines te cantan sin cesar: Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo.

Los cielos y la tierra están llenos de la majestad de tu gloria. A Ti te ensalza el glorioso coro de los apóstoles, la multitud admirable de los profetas, el blanco ejército de los mártires.

A Ti la Iglesia santa, extendida por toda la tierra, te aclama: Padre de inmensa majestad, Hijo único y verdadero, digno de adoración, Espíritu Santo, Defensor. Tú eres el Rey de la gloria, Cristo. Tú eres el Hijo único del Padre. Tú, para liberar al hombre, aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.

Tú, rotas las cadenas de la muerte, abriste a los creyentes el Reino de los Cielos. Tú sentado a la derecha de Dios en la gloria del Padre. Creemos que un día has de venir como juez. Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos, a quienes redimiste con tu preciosa sangre. Haz que en la Gloria eterna nos asociemos a tus santos.

Salva a tu pueblo, Señor, y bendice tu heredad. Sé su pastor y ensálzalo eternamente. Día tras día te bendecimos y alabamos tu nombre para siempre, por eternidad de eternidades. Dígnate, Señor, en este día guardarnos del pecado.

Ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad de nosotros. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de Tí. En Tí, Señor, confié, no me veré defraudado para siempre.

1 de Enero

La Iglesia concede Indulgencia Plenaria a todo fiel cristiano que rece públicamente el Veni Creator al Espíritu Santo pidiendo por el nuevo año que comienza.

VENI CREATOR.

Ven, Espíritu Creador, visita las almas de tus fíeles y llena de la divina gracia los corazones, que Tú mismo has creado.

Tú eres nuestro consuelo, don de Dios Altísimo, fuente viva, fuego, caridad y espiritual unción.

Tú derramas sobre nosotros los siete dones; Tú, el dedo de la mano de Dios; Tú, el prometido del Padre, pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra.

Enciende con tu luz nuestros sentidos; infunde tu amor en nuestros corazones; y con tu perpetuo auxilio, fortalece nuestra débil carne.

Aleja de nosotros al enemigo, danos pronto tu paz y, siendo Tú mismo nuestro guía, evitaremos todo lo que es nocivo.

Por Ti conozcamos al Padre, y también al Hijo; y que en Ti, que eres el Espíritu de ambos, creamos en todo tiempo.

Gloria a Dios Padre, y al Hijo que resucitó de entre los muertos, y al Espíritu Consolador, por los siglos de los siglos, Amén.

🛡️Ejército Remanente