lunes, 25 de diciembre de 2023

bendecir el pecado será una gran maldición...

. ¿Se atreverá a bendecir un Sacerdote de Jesucristo, cuyas manos están consagradas sólo a Él y se deben totalmente a Él, a aquellos que practican la homosexualidad que es la suprema ofensa contra Dios... y todo por orden del falso profeta? ¿Serán tan necios de obedecer al falso profeta para desobedecer al Dios que dicen servir?


A aquellos sacerdotes que pretendan atreverse a semejante barbaridad con la estupida excusa de que Bergoglio se refiere a que se está bendiciendo a la persona, pero no su pecado,
hay que responderles con la Sagrada Escritura cuando dice:

"Vosotros cansáis a Yahveh con vuestras palabras. -Y decís: ¿En qué le cansamos?- cuando decís: Todo el que hace el mal es bueno a los ojos de Yahveh, y Él le acepta complacido; o también: ¿Dónde está el Dios del juicio?"  (Mal 2,17)

Y es precisamente, este mismo texto de Malaquias, el que comienza con un aviso explícito y muy serio del Señor a los Sacerdotes que no se toman en serio su misión de dar gloria al Señor y lo relaciona con una maldición a la bendición de estos sacerdotes:

"Y ahora, a vosotros esta orden, sacerdotes: Si no escucháis ni tomáis a pecho dar gloria a mi Nombre, dice Yahveh Sebaot, Yo lanzaré sobre vosotros la maldición y maldeciré vuestra bendición y hasta la he maldecido ya, porque ninguno de vosotros toma nada a pecho."
(Mal 2, 1-2)

Dios maldecirá la bendición de aquellos sacerdotes que se atrevan a obedecer esta impía declaración doctrinal de Bergoglio y osen bendecir a las personas que se encuentran en situaciones de pecado mortal, como son la homosexualidad y el adulterio.

"Bendecir al pecador que no quiere convertirse y salir de su pecado" es bendecir el pecado y será una gran maldición tanto para el ministro que ose hacerlo, como para quien pida y reciba en pecado mortal la supuesta bendición de un sacerdote obediente al falso profeta.

La apostacia.....

 


LA VIRGEN SANTÍSIMA AL P. GOBBI

Milán, 3 de junio de 1989.
Primer sábado y fiesta del Corazón Inmaculado de María.
La bestia semejante a una pantera.

"Hijos predilectos, hoy os reunís en Cenáculos de oración para celebrar la fiesta del Corazón Inmaculado de vuestra Madre Celeste.
De todas partes del mundo os he llamado a consagraros a mi Corazón Inmaculado, y habéis respondido con filial amor y con generosidad.
Ya he formado mi ejército con aquellos hijos que han acogido mi invitación y han escuchado mi voz.
Ha llegado el tiempo en el cual mi Corazón Inmaculado debe ser glorificado por la Iglesia y por toda la humanidad.
Porque en estos tiempos de la apostasía, de la purificación y de la gran tribulación, mi Corazón Inmaculado es el único refugio y el camino que os conduce al Dios de la salvación y de la paz.
Sobre todo, mi Corazón Inmaculado se vuelve hoy el signo de mi segura victoria en la gran lucha que se combate entre los seguidores del enorme Dragón Rojo y los seguidores de la Mujer vestida del Sol.
En esta terrible lucha sube del mar, en ayuda del Dragón, una bestia semejante a una pantera.
Si el Dragón Rojo es el ateísmo marxista, la bestia negra es la Masonería.
El Dragón se manifiesta en el vigor de su potencia; la bestia negra, en cambio, obra en la sombra, se esconde, se oculta, para introducirse por este medio en todas partes.
Tiene las garras de oso y la boca de un león, porque obra por doquier con la astucia y con los medios de comunicación social, es decir, con la propaganda.
Las siete cabezas indican las varias logias masónicas que obran en todas partes de una manera solapada y peligrosa.
Esta bestia negra tiene diez cuernos y sobre los cuernos diez diademas, que son signos de dominio y de realeza.
La masonería domina y gobierna en todo el mundo por medio de los diez cuernos.
El cuerno, en el mundo bíblico, siempre ha sido un instrumento de amplificación, un modo de hacer escuchar más fuertemente la propia voz, un importante medio de comunicación.
Por eso Dios ha comunicado a su pueblo su Voluntad por medio de diez cuernos que han hecho conocer su Ley: los Diez Mandamientos.
Quien los acoge y los observa anda en la vida por el camino de la Divina Voluntad, de la alegría y de la paz.
Quien hace la Voluntad del Padre, acoge la Palabra de su Hijo y participa en la Redención llevada a cabo por El. Jesús da a las almas la misma vida divina, a través de la Gracia, que Él ha merecido con su Sacrificio realizado en el Calvario.
La Gracia de la Redención es comunicada por medio de los Siete Sacramentos. Con la Gracia se insertan en el alma gérmenes de vida sobrenatural que son las virtudes. Entre ellas las más importantes son las tres virtudes teologales y las cuatro cardinales: fe, esperanza y caridad; prudencia, justicia, fortaleza y templanza.
Al Sol divino de los siete Dones del Espíritu Santo, estas virtudes germinan, crecen, se desarrollan cada vez más y así conducen a las almas por el camino luminoso del amor y de la santidad.
Objetivo de la bestia negra, es decir, de la masonería, es el de combatir de una manera disimulada, pero tenaz, para impedir a las almas recorrer este camino, indicado por el Padre y por el Hijo e iluminado por los dones del Espíritu.
En efecto, si el Dragón Rojo obra para llevar a toda la humanidad a prescindir de Dios, a la negación de Dios y para ello difunde el error del ateísmo, el objetivo de la masonería no es el de negar a Dios, sino el de blasfemarlo.
La bestia abre la boca para proferir blasfemias contra Dios, para blasfemar su Nombre y su morada, contra todos aquellos que habitan en el Cielo.
La mayor de las blasfemias es la de negar el culto debido sólo a Dios para darlo a las criaturas y al mismo Satanás.
He aquí por qué en estos tiempos, tras la perversa acción de la masonería se difunden por doquier las misas negras y el culto satánico.
Además, la masonería obra, con todos los medios, para impedir que las almas se salven y de este modo quiere volver inútil la Obra de Redención llevada a cabo por Cristo.
Si el Señor ha comunicado su Ley con los diez mandamientos, la masonería difunde por todas partes, con la potencia de sus diez cuernos, una ley que es completamente opuesta a la de Dios.
Al mandamiento del Señor: —”No tendrás otro Dios más que a Mí”— aquélla construye otros falsos ídolos, frente a los cuales, hoy muchos se postran en oración.
Al mandamiento: —”No tomarás el nombre de Dios en vano”— aquélla se opone con las blasfemias contra Dios y su Cristo, de muchas maneras engañosas y diabólicas, hasta reducir a una marca comercial indecorosa su Nombre y hacer películas sacrilegas sobre su vida y su divina Persona.
Al mandamiento: —’’Santificarás las fiestas”— aquélla transforma el domingo en “week-end”, en el día del deporte, de las competiciones, de los juegos, de las diversiones.
Al mandamiento: —’’Honrarás a tu padre y a tu madre”— aquélla contrapone un modelo nuevo de familia fundado sobre la convivencia incluso de homosexuales.
Al mandamiento: —”No matarás”— aquella ha logrado hacer legitimar en todas partes, el aborto, hacer aceptar la eutanasia, hacer casi desaparecer el respeto debido al valor de la vida humana.
Al mandamiento: —”No cometerás actos impuros”— aquella justifica, exalta y hace propaganda de toda forma de impureza, hasta llegar a la justificación de los actos contra natura.
Al mandamiento: —”No robarás”— ella obra para que se difundan cada vez más los hurtos, la violencia, los secuestros, las rapiñas.
Al mandamiento: —”No darás falso testimonio ni mentirás”— aquélla obra para que se propague cada vez más la ley del engaño, de la mentira, de la doblez.
Al mandamiento: —”No desearás los bienes ajenos y a la mujer de tu prójimo”— actúa para corromper lo más profundo de la conciencia, engañando la mente y el corazón del hombre.
De esta manera, las almas son impulsadas por el camino perverso y malo de la desobediencia a la Ley del Señor, son sumergidas en el pecado y así se les impide recibir el Don de la Gracia y de la Vida de Dios.
—A las siete virtudes teologales y cardinales, que son el fruto de vivir en Gracia de Dios, la masonería opone la difusión de los siete vicios capitales, que son el fruto de vivir habitualmente en estado de pecado.
A la fe, aquella opone la soberbia; a la esperanza, la lujuria; a la caridad, la avaricia; a la prudencia, la ira; a la fortaleza, la pereza; a la justicia, la envidia; a la templanza, la gula.
Aquél que llega a ser víctima de los siete vicios capitales es conducido gradualmente a abandonar el culto debido al único Dios, para darlo a falsas divinidades, que son la personificación misma de todos estos vicios. En esto consiste la blasfemia más grande y horrible.
He aquí por qué sobre cada cabeza de la bestia hay escrito un título blasfemo. Cada logia masónica tiene la tarea de hacer adorar una divinidad distinta.
La primera cabeza lleva el título blasfemo de la soberbia, que se opone a la virtud de la fe y conduce a dar culto al dios de la razón humana y del orgullo, de la técnica y del progreso.
La segunda cabeza lleva el título blasfemo de la lujuria, que se opone a la virtud de la esperanza, y lleva a dar culto al dios de la sensualidad y de la impureza.
La tercera cabeza lleva el título blasfemo de la avaricia, que se opone a la virtud de la caridad, y difunde por doquier el culto al dios del dinero.
La cuarta cabeza lleva el título blasfemo de la ira, que se opone a la virtud de la prudencia, y conduce a dar culto al dios de la discordia y de la división.
La quinta cabeza lleva el título blasfemo de la acidia (o pereza espiritual), que se opone a la virtud de la fortaleza, y difunde el culto al ídolo del miedo de la opinión pública y de la explotación del prójimo.

La sexta cabeza lleva el título blasfemo de la envidia, que se opone a la virtud de la justicia, y lleva a dar culto al ídolo de la violencia y de la guerra.
La séptima cabeza lleva el título blasfemo de la gula, que se opone a la virtud de la templanza, y conduce a dar culto al ídolo tan exaltado del hedonismo, del materialismo, del placer.
El objetivo de las logias masónicas, hoy, es el de actuar con gran astucia, para llevar a la humanidad en todas partes a despreciar la Santa Ley de Dios, a obrar en abierta oposición a los diez Mandamientos, a sustraer el culto debido al único Dios para darlo a los falsos ídolos, que son exaltados y adorados por un número creciente de hombres: la razón, la carne, el dinero, la discordia, el dominio, la violencia, el placer. De esta manera las almas son precipitadas en la tenebrosa esclavitud del mal, del vicio y del pecado, y, en el momento de la muerte y del juicio de Dios, en el estanque de fuego eterno que es el infierno.
Ahora comprenderéis por qué, en estos tiempos, mi Corazón Inmaculado se convierte en vuestro refugio y en el camino seguro que os lleva a Dios, frente al terrible e insidioso ataque de la bestia negra, es decir, de la masonería. En mi Corazón Inmaculado se delinea la táctica usada por vuestra Madre Celeste para contraatacar y vencer la astuta trama usada por la bestia negra.
Es por esto que formo a todos mis hijos en la observancia de los Diez Mandamientos de Dios: a vivir al pie de la letra el Evangelio; a recibir con frecuencia los Sacramentos, especialmente la Penitencia y la Comunión Eucarística, como auxilios necesarios para vivir en Gracia de Dios; para ejercitar de una manera fuerte las virtudes y para andar siempre por el camino del bien, del amor, de la pureza y de la santidad.
De ese modo, me sirvo de vosotros, pequeños hijos que os habéis consagrado a Mí, para desenmascarar todas estas insidias disimuladas que la bestia negra os tiende y, en fin, anular el gran ataque que la masonería hoy, ha desencadenado contra Cristo y su Iglesia. Y al final, sobre todo, con su mayor derrota, aparecerá en todo su esplendor el triunfo de mi Corazón Inmaculado en el mundo
El gran problema es que la masonería eclesiástica ha permitido y fomentado el avance de la homosexualidad dentro del clero.
Los escandalosos casos de homosexualidad y de abuso sexual que han salido a la luz, son la inevitable consecuencia de esta sibilina, astuta y diabólica acción de la masonería eclesiástica infiltrada dentro de la Iglesia Católica.

Verdades  globales

sábado, 23 de diciembre de 2023

Todo coincide.....

 El renacimiento será obra de un pequeño remanente, aparentemente insignificante pero indomable, pasando por un proceso de purificación.

La profecía olvidada de Joseph Ratzinger

LA IGLESIA SE HARÁ PEQUEÑA, TENDRÁ QUE EMPEZAR TODO DESDE EL PRINCIPIO…

“Pronto tendremos sacerdotes reducidos al papel de trabajadores sociales y el mensaje de fe reducido a una visión política. Todo parecerá perdido, pero en el momento oportuno, precisamente en la fase más dramática de la crisis, la Iglesia renacerá. Será más pequeño, más pobre, casi en catacumba, pero también más santo. Porque ya no será la Iglesia de los que buscan agradar al mundo, sino la Iglesia de los fieles a Dios y su ley eterna. El renacimiento será obra de un pequeño remanente, aparentemente insignificante pero indomable, pasando por un proceso de purificación. Porque así es como obra Dios. Contra el mal, un pequeño rebaño resiste.”

(P. Joseph Ratzinger)

“Cuando Dios haya desaparecido totalmente para los seres humanos”, aseguró Benedicto XVI hace cuarenta años, “experimentarán su absoluta y horrible pobreza. Y entonces descubrirán la pequeña comunidad de los creyentes como algo totalmente nuevo”. De esta forma se expresaba el joven teólogo Joseph Ratzinger en 1968, mucho antes de ser nombrado obispo y pensar siquiera que podría llegar a papa. En una conferencia radiofónica que llevaba por título ¿Bajo qué aspecto se presentará la Iglesia en el año 2000?, el entonces profesor de teología de la universidad de Tubina, afirmaba con contundencia que la Iglesia del futuro sería desplazada  de las tormentas políticas pero que crecería en las profundidades de lo espiritual.

 El texto, que fue editado en alemán en 1970, y en español en 1971, como parte de la recopilación Fe y Futuro, no había pasado desapercibido para los teólogos, pero tras la ‘renuncia’ de Benedicto XVI cobró especial relevancia. 

 Para el entonces teólogo alemán, no cabía duda de que la crisis que vivió la Iglesia tras el Concilio Vaticano II,  acabaría obligando a la institución a refugiarse en sus fundamentos aproximándose a sus orígenes: “La Iglesia se hará pequeña, tendrá que empezar todo desde el principio. Ya no podrá llenar muchos de los edificios construidos en una coyuntura más favorable. Perderá adeptos, y con ellos muchos de sus privilegios en la sociedad. Se presentará, de un modo mucho más intenso que hasta ahora, como la comunidad de la libre voluntad, a la que sólo se puede acceder a través de una decisión”. 

Una Iglesia despreciada por el mundo, con menos seguidores, obligada incluso a abandonar buena parte de los lugares de culto que ha construido a lo largo de los siglos. Una Iglesia católica de minoría, poco influyente en las decisiones políticas, socialmente irrelevante, humillada y obligada a «volver a empezar desde los orígenes».

Pero también una Iglesia que, a través de esta enorme sacudida, se reencontrará a sí misma y renacerá «simplificada y más espiritual».

Ratzinger dijo que estaba convencido de que la Iglesia estaba viviendo una época parecida a la que vivió después de la Ilustración y de la Revolución francesa. «Nos encontramos en un enorme punto de cambio –explicaba– en la evolución del género humano. Un momento con respecto al cual el paso de la Edad Media a los tiempos modernos parece casi insignificante». El profesor Ratzinger comparaba la época actual con la del Papa Pío VI, raptado por las tropas de la República francesa y muerto en prisión en 1799. En esa época, la Iglesia se encontró frente a frente con una fuerza que pretendía cancelarla para siempre.

La Iglesia que surgió tras las revoluciones a finales del siglo XVIII, cuenta Ratzinger, se había hecho más pequeña y había perdido esplendor social, “pero al mismo tiempo se había hecho más fecunda por la nueva fuerza de su interioridad que, a través de los grandes movimientos de laicos y en las numerosas y nuevas fundaciones de órdenes, que tuvieron lugar desde mediados del siglo XIX, produjo nuevas fuerzas para la formación y la realidad social, hasta tal punto que no es posible imaginar nuestra historia más reciente sin ellas”. 

 «De la crisis actual –afirmaba– surgirá una Iglesia que habrá perdido mucho. Será más pequeña y tendrá que volver a empezar más o menos desde el inicio. Ya no será capaz de habitar los edificios que construyó en tiempos de prosperidad. Con la disminución de sus fieles, también perderá gran parte de los privilegios sociales». Volverá a empezar con pequeños grupos, con movimientos y gracias a una minoría que volverá a la fe como centro de la experiencia. «Será una Iglesia más espiritual, que no suscribirá un mandato político coqueteando ya con la Izquierda, ya con la Derecha. Será pobre y se convertirá en la Iglesia de los indigentes». 

Entonces, los hombres descubrirán que viven en un mundo de «indescribible soledad», y cuando se den cuenta de que perdieron de vista a Dios, «advertirán el horror de su pobreza».

Solo entonces, concluía Ratzinger, verán «a ese pequeño rebaño de creyentes como algo completamente nuevo: lo descubrirán como una esperanza para sí mismos, la respuesta que siempre habían buscado en secreto».

Padre Patricio

domingo, 10 de diciembre de 2023

Teologia hereje....

La tremenda herejía que propaga el ‘Evangelio 2023’ de la editorial san Pablo

Comentario publicado y aprobado por la editorial san Pablo en su Evangelio 2023, el progrerio eclesial se inventa sus propias teorías para adaptar el Evangelio según sus propias apetencias e ideologías. ¿Nada tienen que decir los obispos?

 Para quien tenga costumbre de asistir a Misa con regularidad, sabrán que el Evangelio del lunes fue la curación del siervo del centurión.

«Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano». El pasaje sigue y dice Jesús: «En verdad os digo que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos».

La polémica está en el comentario del evangelio publicado en el Evangelio 2023 de la editorial san Pablo, según nos dicen, escrito por el teólogo Xabier Pikaza, colaborador habitual de Religión Digital y que fue cesado de la UPSA por problemas doctrinales en 2003.

Pues bien, según Pikaza el centurión de Cafarnaún era «un hombre duro, profesional de la guerra, hombre herido porque su siervo/amante está enfermo». No sabemos si Pikaza ha viajado en el tiempo o ha tenido una revelación divina, pero se atreve a reinterpretar el Evangelio al dejar caer la hipótesis de que el centurión mantenía una relación homosexual con su «amante».

Lejos de quedarse ahí, Pikaza asegura que era un «hombre odiado por muchos nacionalistas judíos y despreciado por otros más legalistas por su posible conducta homosexual. Para venir como viene, ha debido ‘superar’ (abandonar) su orgullo militar y su presumible humillación sexual, suplicando a Jesús que le ayude».

Ahora, gracias a este ‘teólogo’ cesado por hereje, resulta que el centurión es homosexual porque a él le conviene. Concluye su comentario diciendo que Jesús «no le sataniza, ni lo expulsa, sino que le cura para que él pueda curar a su siervo/amante».

Y con este comentario publicado y aprobado por la editorial san Pablo en su Evangelio 2023, el progrerio eclesial se inventa sus propias teorías para adaptar el Evangelio según sus propias apetencias e ideologías. ¿Nada tiene que decir los obispos?

Lo que faltaba.
Ahora van a convertir a los personajes de la Biblia en homosexuales, puteros, borrachos, prostitutas y demás gente de mal vivir.
Los demonios reescribiendo La Biblia para progres.

Infovaticana

Nuestra Madre y su Inmaculada Concepcion...

 

 


La Inmaculada Concepción. Celebra un punto importante de la enseñanza católica y es un día sagrado de obligación.

Aquí hay 8 cosas que necesita saber sobre la enseñanza y la forma en que la celebramos.

1. ¿A quién se refiere la Inmaculada Concepción?

Existe la idea popular de que se refiere a la concepción de Jesús por la Virgen María.

No es así.

En cambio, se refiere a la forma especial en que fue concebida la propia Virgen María.

Esta concepción no fue virginal. (Es decir, tenía un padre humano y una madre humana). Pero era especial y única de otra manera. . . .

2. ¿Qué es la Inmaculada Concepción?

El Catecismo de la Iglesia Católica lo explica así:

490 Para convertirse en la madre del Salvador, María “fue enriquecida por Dios con dones apropiados para tal función”. El ángel Gabriel en el momento de la anunciación la saluda como “llena de gracia”. De hecho, para que María pudiera dar el libre asentimiento de su fe al anuncio de su vocación, era necesario que estuviera totalmente soportada por la gracia de Dios.

491 A lo largo de los siglos, la Iglesia se ha hecho cada vez más consciente de que María, “llena de gracia” por Dios, fue redimida desde el momento de su concepción. Eso es lo que confiesa el dogma de la Inmaculada Concepción, como proclamó el Papa Pío IX en 1854:

La Santísima Virgen María fue, desde el primer momento de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios todopoderoso y en virtud de los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano, preservada inmune de toda mancha del pecado original. 

3.  ¿Significa esto que María nunca pecó?

Si. Debido a la forma en que se aplicó la redención a María en el momento de su concepción, no solo estaba protegida de contraer el pecado original, sino también el pecado personal. El Catecismo explica:

493 Los Padres de la tradición oriental llaman a la Madre de Dios “la Santísima” ( Panagia ) y la celebran como “libre de toda mancha de pecado, como modelada por el Espíritu Santo y formada como una nueva criatura”.  Por la gracia de Dios, María permaneció libre de todo pecado personal durante toda su vida.  “Hágase en mí según tu palabra. . . “

4. ¿Significa esto que María no necesitaba que Jesús muriera en la Cruz por ella?

No. Lo que ya hemos citado dice que María fue inmaculadamente concebida como parte de su ser “llena de gracia ” y por lo tanto “ redimida desde el momento de su concepción” por “una gracia y privilegio singular de Dios todopoderoso y en virtud de la méritos de Jesucristo , Salvador del género humano “.

El Catecismo continúa diciendo:

492 El “esplendor de una santidad enteramente única” por la que María se “enriquece desde el primer instante de su concepción” proviene íntegramente de Cristo: es “redimida, de una manera más exaltada, por los méritos de su Hijo” . El Padre bendijo a María más que cualquier otra persona creada “en Cristo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales” y la eligió “en Cristo antes de la fundación del mundo, para ser santa y sin mancha delante de él en amor”.

508 De entre los descendientes de Eva, Dios eligió a la Virgen María para ser la madre de su Hijo. “Llena de gracia”, María es “el más excelente fruto de la redención” (SC 103): desde el primer instante de su concepción, estuvo totalmente preservada de la mancha del pecado original y permaneció pura de todo pecado personal a lo largo de su vida. .

5. ¿Cómo hace esto que María sea un paralelo de Eva?

Adán y Eva fueron creados inmaculados, sin el pecado original ni su mancha. Cayeron de la gracia y, a través de ellos, la humanidad estaba destinada al pecado.

Cristo y María también fueron concebidos inmaculados. Permanecieron fieles y, a través de ellos, la humanidad fue redimida del pecado.

Cristo es, pues, el Nuevo Adán y María la Nueva Eva.

El Catecismo señala:

494. . . Como dice San Ireneo: “Siendo obediente, se convirtió en causa de salvación para ella y para toda la raza humana”. De ahí que no pocos de los primeros Padres afirmen con alegría. . .: “El nudo de la desobediencia de Eva se desató por la obediencia de María: lo que la virgen Eva ató por su incredulidad, María lo desató por su fe”. Comparándola con Eva, llaman a María “la Madre de los vivos” y frecuentemente afirman: “Muerte por Eva, vida por María”.

6. ¿Cómo convierte esto a María en un icono de nuestro propio destino?

Aquellos que mueran en la amistad de Dios y así vayan al cielo serán liberados de todo pecado y mancha del pecado. Por lo tanto, todos seremos “inmaculados” (latín, immaculatus  = “inoxidable”) si permanecemos fieles a Dios.

Incluso en esta vida, Dios nos purifica y entrena en la santidad y, si morimos en su amistad pero imperfectamente purificados, él nos purificará en el purgatorio y nos hará inmaculados.

Al darle a María esta gracia desde el primer momento de su concepción, Dios nos mostró una imagen de nuestro propio destino. Nos muestra que esto es posible para los humanos por su gracia.

Juan Pablo II señaló:

Al contemplar este misterio en una perspectiva mariana, podemos decir que “María, al lado de su Hijo, es la imagen más perfecta de la libertad y de la liberación de la humanidad y del universo. Es para Ella como Madre y Modelo que la Iglesia debe mirar para comprender en su totalidad el sentido de su propia misión ”(Congregación para la Doctrina de la Fe, Libertatis conscientia, 22 de marzo de 1986, n. 97; cf. Redemptoris Mater, n. 37).

Fijemos, pues, nuestra mirada en María, icono de la Iglesia peregrina en el desierto de la historia pero camino del destino glorioso de la Jerusalén celestial, donde ella [la Iglesia] resplandecerá como Esposa del Cordero, Cristo el Señor [ Audiencia general, 14 de marzo de 2001 ].

7. ¿Fue necesario que Dios hiciera inmaculada a María en su concepción para que ella pudiera ser la madre de Jesús?

No. La Iglesia solo habla de la Inmaculada Concepción como algo que era “apropiado”, algo que hizo de María una “habitación adecuada” (es decir, una vivienda adecuada) para el Hijo de Dios, no algo que fuera necesario . Así, al prepararse para definir el dogma, el Papa Pío IX declaró:

Y por eso ellos [los Padres de la Iglesia] afirmaron que la Santísima Virgen estaba, por gracia, completamente libre de toda mancha de pecado y de toda corrupción de cuerpo, alma y mente; que siempre estuvo unida a Dios y unida a él por una alianza eterna; que ella nunca estuvo en la oscuridad sino siempre en la luz; y que, por lo tanto, ella era una habitación totalmente adecuada para Cristo , no por el estado de su cuerpo, sino por su gracia original. . . .

Porque ciertamente no era apropiado que este vaso de elección fuera herido por las ofensas comunes, ya que ella, a diferencia de los demás, solo tenía en común la naturaleza, no el pecado. De hecho, era muy apropiado que, así como el Unigénito tiene un Padre en los cielos, a quien los Serafines ensalzan como tres veces santo, también tuviera una Madre en la tierra que nunca estaría sin el esplendor de la santidad [ Ineffabilis Deus ].

8. ¿Cómo celebramos hoy la Inmaculada Concepción?

En el rito latino de la Iglesia Católica, el 8 de diciembre es la solemnidad de la Inmaculada Concepción. En España y en varios otros países, es un día sagrado de obligación.

Cuando el 8 de diciembre cae en sábado, el precepto de asistir a misa todavía se observa, aunque significará ir a misa dos días seguidos (ya que todos los domingos también es un día de precepto).

Oración de Consagración a la Inmaculada Concepción

Oh Corazón Inmaculado de mi Madre María, a vos mi amada Madre, os consagro mi cuerpo, mi alma y mi espíritu; os consagro mi familia, mis bienes materiales y espirituales y todo cuanto Dios ha puesto a nuestro cuidado. Madre mía, toma posesión de nosotros y nuestras familias, que tu Inmaculado Corazón, nos cubra y proteja de todo mal; que tu Inmaculado Corazón, proteja nuestros hogares de todo desastre y calamidad; y en estos tiempos de purificación guíanos por el camino del bien, para que junto contigo podamos alcanzar la gracia y la misericordia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.  Amén.

Bendición de María: Protégenos
Bendición de María: Cúbrenos
Bendición de María: Ampáranos
Bendición de María: Guíanos a las puertas de la Jerusalén Eterna.

Amén.

https://www.ncregister.com/blog/8-things-you-need-to-know-about-the-immaculate-conception

viernes, 1 de diciembre de 2023

El arbolito de Navidad....

 

¿Sabes cuál es el origen del árbol de Navidad?

¿Sabías que el propio árbol es un regalo y que nos lo ha dejado un santo? ¿Qué tiene que ver el origen del árbol de Navidad, el dios nórdico pagano Thor y San Bonifacio? La vida de este santo conocido como el apóstol de los germanos, explica la relación en una famosa historia

No es un invento moderno para sustituir al Belén . Es más antiguo que el belén de san Francisco de Asís del siglo XIII.

El arbol navideño tampoco es un invento protestante.

Representa a Cristo. Y es de origen católico.

Procede del siglo VIII.

El Árbol de Navidad es una de las decoraciones típicas de las fechas que se acercan.  Su colocación y puesta a punto son tradición en muchos hogares del mundo: las bolas, las guirnaldas, la estrella en la punta, etc. Es uno de los adornos preferidos de los niños, porque allí esperan los regalos de estas fiestas. Pero, ¿sabías que el propio árbol es un regalo y que nos lo ha dejado un santo? 

La historia ocurrió hace 15 siglos en la Edad Media. Un joven misionero, llamado Bonifacio, arrancó de raíz las tradiciones paganas de los pueblos germanos y colocó en su lugar un abeto. Le dio un sentido religioso al hecho de colocar justo esa especie de hoja perenne: que el Amor de Dios por nosotros no se agota en ningún momento. 

¿Qué tiene que ver el origen del árbol de Navidad, el dios nórdico pagano Thor y San Bonifacio? La vida de este último, santo conocido como el apóstol de los germanos, explica la relación en una famosa historia.

San Bonifacio nació en Inglaterra alrededor del año 680. Ingresó a un monasterio benedictino antes de ser enviado por el Papa a evangelizar los territorios que pertenecen a la actual Alemania. Primero fue como sacerdote y después eventualmente como obispo.

Bajo la protección del gran Carlos Martel, Bonifacio viajó por toda Alemania fortaleciendo las regiones que ya habían abrazado el cristianismo y llevó la luz de Cristo a quienes no la tenían aún.

Sobre este santo, el Papa Benedicto XVI dijo en el año 2009 que “su incansable labor, su don para la organización y su carácter moldeable, amistoso y firme” fueron determinantes para el éxito de sus viajes.

El escritor Henry Van Dyke lo describió así en 1897 en su libro The First Christmas Tree(El primer árbol de navidad): “¡Qué buen tipo! Era justo y ligero, pero recto como una lanza y fuerte como un bastón de roble. Su rostro todavía era joven; su piel suave estaba bronceada por el sol y el viento. Sus ojos grises, limpios y amables, brillaban como el fuego cuando hablaba de sus aventuras y de los malos actos de los falsos sacerdotes a quienes enfrentó”.

Alrededor del año 723 Bonifacio viajó con un pequeño grupo de personas a la región de la Baja Sajonia.

El santo conocía a una comunidad de paganos cerca de Geismar que, en medio del invierno, iban a realizar un sacrificio humano (donde usualmente la víctima era un niño) a Thor, el dios del trueno, en la base de un roble al que consideraban sagrado y que era conocido como “El Roble del Trueno”.

Bonifacio, acatando el consejo de un obispo hermano, quiso destruir el Roble del Trueno no sólo para salvar a la víctima sino para mostrar a los paganos que él no sería derribado por un rayo lanzado por Thor.

El Santo y sus compañeros llegaron a la aldea en la víspera de Navidad justo a tiempo para interrumpir el sacrificio. Con su báculo de obispo en la mano, Bonifacio se acercó a los paganos, que se habían reunido en la base del Roble del Trueno, y les dijo: “aquí está el Roble del Trueno, y aquí la cruz de Cristo que romperá el martillo del dios falso, Thor”.

El verdugo levantó un martillo para ejecutar al pequeño niño que había sido colocado para el sacrificio. Pero en el descenso, el Obispo extendió su báculo para bloquear el golpe y milagrosamente rompió el gran martillo de piedra y salvó la vida del niño.

Después, se dice que Bonifacio habló así al pueblo :“¡escuchen hijos del bosque! La sangre no fluirá esta noche, salvo la que la piedad ha dibujado del pecho de una madre. Porque esta es la noche en que nació Cristo, el hijo del Altísimo, el Salvador de la humanidad. Él es más justo que Baldur el Hermoso, más grande que Odín el Sabio, más gentil que Freya el Bueno. Desde su venida el sacrificio ha terminado”.

“La oscuridad, Thor, a quien han llamado en vano, es la muerte. En lo profundo de las sombras de Niffelheim él se ha perdido para siempre. Así es que ahora en esta noche ustedes empezarán a vivir. Este árbol sangriento ya nunca más oscurecerá su tierra. En el nombre de Dios, voy a destruirlo”, agregó.

El  origen del árbol de Navidad

Entonces, San Bonifacio cogió un hacha que estaba cerca de ahí, y según la tradición, cuando la blandió poderosamente hacia el roble una gran ráfaga de viento voló el bosque y derribó el árbol con raíces y todo. El árbol cayó al suelo y se rompió en cuatro pedazos.

Después de este suceso, el Santo construyó una capilla con la madera del roble, pero esta historia va más allá de las ruinas del poderoso árbol.

El “Apóstol de Alemania” siguió predicando al pueblo germánico que estaba asombrado y no podía creer que el asesino del Roble de Thor no haya sido golpeado por su dios.

San Bonifacio miró más allá donde yacía el roble y señaló a un pequeño abeto y dijo algo que dio origen al árbol de Navidad: “Este pequeño árbol, este pequeño hijo del bosque, será su árbol santo esta noche. Esta es la madera de la paz…Es el signo de una vida sin fin, porque sus hojas son siempre verdes.”

“Miren como las puntas están dirigidas hacia el cielo. Hay que llamarlo el árbol del Niño Jesús; reúnanse en torno a él, no en el bosque salvaje, sino en sus hogares; allí habrá refugio y no habrá actos sangrientos, sino regalos amorosos y ritos de bondad”.

Para unas gentes que no sabían leer ni escribir, buscó san Bonifacio usar simbolismos.

Allí colgaba manzanas (por Eva y Adán) y luces que vencían… o velas como luz de Cristo.

Las manzanas (hoy bolas) simbolizan los pecados y las velas la luz que es y que trae Cristo.


Así, los alemanes empezaron una nueva tradición esa noche que está en el origen del árbol de Navidad y se ha extendido hasta nuestros días. Al traer un abeto a sus hogares, decorándolo con velas y ornamentos y al celebrar el nacimiento del Salvador, el Apóstol de Alemania y su rebaño nos dieron lo que hoy conocemos como el árbol de Navidad.

¡San Bonifacio, ruega por nosotros!

ACI