lunes, 1 de enero de 2018

Dichos sabios del Santo.. Padre Pio


8 AFIRMACIONES DEL PADRE PÍO PARA COMENZAR EL AÑO



 Las frases que se recogen en este artículo son una recopilación de algunos de los escritos y dichos de san Pío y que han sido editadas en el folleto “Buonna Giornata”, en el propio convento de San Giovanni Rotondo, donde el santo pasó gran parte de su vida y donde falleció el 23 de septiembre de 1968. Frases, sin duda, de una gran profundidad al tiempo que de una gran y probada experiencia en la virtud, que nos pueden ayudar a avanzar con mayor presteza por los caminos hacia la santidad.
Que san Pío de Pietrelcina nos ayude a recorrer este camino con la incansable y poderosa ayuda de su intercesión.
 1. LA GLORIA ES DE LOS QUE LUCHAN
La palma de la gloria está reservada sólo para los que luchan valientemente hasta el final.
Por lo tanto, vamos a empezar nuestra santa batalla de este año.
Dios nos ayudará y nos coronará con el triunfo eterno.
 2. BUENAS OBRAS e INTENCIONES
Estamos por la gracia divina, en los albores de un nuevo año.
Dado que sólo Dios sabe si vamos a terminar este año, deberíamos usarlo en reparación del pasado, y en preparación para el futuro.
Las buenas obras van de la mano con las buenas intenciones.
  3. QUE SEAMOS MOVIDOS POR LA PRESENCIA DE DIOS
Permite decirte a ti mismo, con la plena convicción de decir la verdad: “Mi alma: comienza hoy a hacer las buenas obras que hasta la fecha no has hecho”.
Vamos a ser movidos por la presencia de Dios. “Dios me ve”, vamos a menudo a decirnos “y que por mis acciones él me juzgue”.
Estemos seguros de que siempre vea solamente la bondad en nosotros.

4. NO ESPERES

Si tienes tiempo, no esperes. 
No debemos dejar para mañana lo que podemos hacer hoy.
Las tumbas están llenas de buenas intenciones que nunca se cumplieron.
Además, ¿qué seguridad tenemos de que vamos a estar vivos mañana?
Escuchemos la voz de nuestra conciencia, como dijo el real profeta: “Hoy, si escuchas la voz del Señor, no hagais oídos sordos”.
Vayamos adelante y atesoremos el momento fugaz que sólo es el nuestro.
No perdamos el tiempo, de un momento a otro, ya que el último aún no es nuestro.
 5. NO PIERDAS EL TIEMPO
Cuando se pierde el tiempo, se desprecia el regalo de Dios – el presente – que Él, en su infinita bondad, nos anuncia con su amor y su generosidad.
 6. HAZ EL BIEN
“Comencemos hoy, mis hermanos, a hacer el bien, porque hasta ahora no hemos hecho nada”.
Y estas palabras que el Padre Seráfico, San Francisco, en su humildad, aplicó a sí mismo, se deben hacer nuestras a principios del nuevo año.
Hemos vivido sin pensar, como si el Juez Eterno no nos fuera a llamar a él un día y nos pidiera dar cuenta de nuestras obras, por cómo hemos gastado nuestro tiempo.
7. COMUNICA EL AMOR
El amor no admite retraso, y los Reyes Magos, inmediatamente después de su llegada, hicieron todo lo posible para darlo a conocerlo a Él, que había conquistado su corazón a través de la afluencia de la gracia.
Él los llenó con el tipo de caridad que debe desbordarse, ya que no puede ser contenida en la pequeña estructura del corazón, y por lo tanto debe ser comunicada.
 8. NO HAGAS LAS COSAS PARA TU PROPIO MÉRITO
En tus acciones, no busques ni el mayor ni el menor mérito, sino el mayor honor y gloria a Dios.
 CUATRO FRASES DEL PADRE PÍO PARA MEDITAR EN EL NUEVO AÑO
• Hay que levantarse y valorar cada instante que pasa y está en nuestras manos. 
No debemos desperdiciar un solo momento.
Por la gracia divina nos encontramos en el inicio de un nuevo año.
El nuevo año, el cual sólo Dios sabe si veremos su fin, debe ser utilizado en reparación por el pasado y en la preparación para el futuro.
 • Estoy abrumado por la incertidumbre de mi futuro, pero valoro la esperanza viva de ver mis sueños cumplidos.
Porque el Señor no puede poner pensamientos y deseos en el alma de una persona si no tiene realmente la intención de cumplir con ellos, y satisfacer estos deseos, que solo Nuestro Señor ha causado.
• Ten cuidado de tu espíritu, huye de la ociosidad y todas las conversaciones inmorales.
Siempre recuerda las palabras del apóstol, que nuestra virtud se conserva en vasos muy frágiles.
 • La ansiedad es uno de los mayores traidores que la verdadera virtud y devoción sólida jamás puedan tener.
Uno debe tener cuidado de esto en todas las ocasiones, sobre todo en la oración.
Y para tener éxito mejor sería bueno recordar que las gracias y consuelos de la oración no son aguas de esta tierra, sino del cielo.
Por lo tanto todos nuestros esfuerzos no son suficientes para lograrlo.
A pesar de ellos es necesario prepararse con gran diligencia, pero siempre con humildad y tranquilidad.