viernes, 25 de febrero de 2022

Actos de Amor......

 

Prefiero un acto de amor tuyo a todas tus oraciones

Un día Consolata había lavado su hábito y necesitaba que se secara para ponérselo. Jesús le dijo: “Vendrá un sol hermoso con un vientecito para que se seque tu hábito”. ¡Quién diría que el Señor del universo, que gobierna el mundo se llegara a preocupar de que un hábito se seque y mande el sol y el viento para ello, después de tantos días de lluvia!

Otro día Consolata no había podido asistir al coro para conseguir las indulgencias y sentía un poco de pena. Jesús le asegura: Consolata, la indulgencia de las indulgencias es el acto de amor. En septiembre de 1935 le decía Jesús: Sonríe, sonríe siempre. Yo mismo sonreiré a través de ti.

El 2 de agosto de 1935 Jesús le pidió: Sonríe a todos y conserva siempre tu rostro en actitud de sonreír, sea que trabajes, que comas, que bebas, que duermas. Hazlo con mucho amor, porque Yo tengo sed de amor. En cualquier acción, lo que busco es el amor (29 de noviembre de 1935).

Un día preparaba para la Virgen un ramo de flores, pero estaban más bien marchitas y se sentía disgustada. Jesús le dijo: No siempre se pueden ofrecer a Dios flores bellas de virtudes, pero siempre pueden ir acompañadas del amor. Yo no miro la flor que se me ofrece, sino el amor con que se ofrece. El alma que me es más amada es la que más me ama. El amor es santidad. Cuanto más me ames, más santa serás (20 de agosto de 1935). ¡Si supieras cuánto más me alegro de hacer un alma santa! Todos deberían querer santos para darme esa alegría.

El Corazón de Jesús es un corazón de madre. Una madre, por feo que sea su hijo, no lo considera tal; para ella es siempre hermoso y así lo vera siempre su corazón. Así, exactamente así, es mi Corazón con las almas: por feas que sean por enfangadas y sucias que estén, mi amor siempre las juzga hermosas. Y sufro cuando se me dan pruebas de su fealdad y, en cambio, gozo cuando se me disuade de su fealdad y se me dice que no es cierto, que son hermosas todavía 19.

Un día Consolata se esforzaba en meditar sobre un punto leído, pero no lo lograba y Jesús le dio a entender: No necesito que pienses, sino tengo necesidad de que ames. Eso mismo le dijo la Virgen el 8 de diciembre de 1935, fiesta de la Inmaculada: No necesitas meditarme, pues ya me conoces sino solo amarme.

¿Hay acaso oración más hermosa y que me sea más grata que el acto de amor?* No añadas más oraciones vocales, no, no, no. Mira al sagrario y ama así (17 de noviembre de 1935).

Prefiero un acto de amor tuyo a todas tus oraciones (12 de diciembre de 1935).

Tú piensa solo en amarme, yo pensaré en ti y en todas tus cosas hasta en los más mínimos detalles. Desde ese día Jesús tomó sobre sí la responsabilidad de todos mis deberes, obligaciones, deseos, en una palabra, de todo. Piensa en todo más que una madre. Es el que me inspira ir a la cocina a ayudar o escribir una carta o una relación, etc. (3 de octubre de 1934).

Me decía: Yo pienso y proveo a todo hasta hacer que encuentres tiempo para componer las sandalias (8 de septiembre de 1935).

Esos pensamientos que no quieres y que se presentan continuamente desde la mañana hasta la noche para impedirte amar, yo los cambio en gracias y bendición para las almas. Permito esta lucha de pensamientos que te asaltan, porque me da gloria y almas (20 de octubre de 1935).

Consolata, tú sabes que yo pienso en todo, te proveo de todo hasta de las más insignificantes cosas. Por eso, no des entrada a un pensamiento, un interés. No temas, yo pienso en ti (31 de julio de 1936).

Tú preocúpate solo de amarme y salvarme almas (21 de marzo de 1942).

P. ÁNGEL PEÑA O.A.R.

SOR CONSOLATA BETRONE
Y EL ACTO INCESANTE DE AMOR*

*Jesús, María, os amo, salvad almas

19 El Corazón de Jesús al mundo, pp. 65-66.