domingo, 15 de febrero de 2026

Sagradas lecturas domingo 15...

 

Señor, purifica mi corazón para que tu Palabra caiga en él y dé el ciento por uno

Hoy, domingo, 15 de febrero ...

Primera Lectura

Lectura del libro del Eclesiástico (15,16-21):

SI quieres, guardarás los mandamientos
y permanecerás fiel a su voluntad.
Él te ha puesto delante fuego y agua,
extiende tu mano a lo que quieras.
Ante los hombres está la vida y la muerte,
y a cada uno se le dará lo que prefiera.
Porque grande es la sabiduría del Señor,
fuerte es su poder y lo ve todo.
Sus ojos miran a los que le temen,
y conoce todas las obras del hombre.
A nadie obligó a ser impío,
y a nadie dio permiso para pecar.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 118,1-2.4-5.17-18.33-34

R./ Dichoso el que camina en la voluntad del Señor

V/. Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la voluntad del Señor;
dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón. R/.

V/. Tú promulgas tus mandatos
para que se observen exactamente.
Ojalá esté firme mi camino,
para cumplir tus decretos. R/.

V/. Haz bien a tu siervo: viviré
y cumpliré tus palabras;
ábreme los ojos, y contemplaré
las maravillas de tu ley. R/.

V/. Muéstrame, Señor, el camino de tus decretos,
y lo seguiré puntualmente;
enséñame a cumplir tu ley
y a guardarla de todo corazón. R/.

Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (2,6-10):

HERMANOS:
Hablamos de sabiduría entre los perfectos; pero una sabiduría que no es de este mundo ni de los príncipes de este mundo, condenados a perecer, sino que enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria.
Ninguno de los príncipes de este mundo la ha conocido, pues, si la hubiesen conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria.
Sino que, como está escrito: «Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman».
Y Dios nos lo ha revelado por el Espíritu; pues el Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios.

Palabra de Dios

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,17-37):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas:
no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.
Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio.
Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego.
Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo.
Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”.
Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.
Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”.
Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.
Se dijo: “El que repudie a su mujer, que le dé acta de repudio”. Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer —no hablo de unión ilegítima— la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio.
También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus juramentos al Señor”.
Pero yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno».

Palabra del Señor

COMENTARIO DE BENEDICTO XVI

En la Liturgia de este domingo prosigue la lectura del llamado «Sermón de la montaña» de Jesús, que comprende los capítulos 5, 6 y 7 del Evangelio de Mateo. Después de las «bienaventuranzas», que son su programa de vida, Jesús proclama la nueva Ley, su Torá, como la llaman nuestros hermanos judíos. En efecto, el Mesías, con su venida, debía traer también la revelación definitiva de la Ley, y es precisamente lo que Jesús declara: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud». Y, dirigiéndose a sus discípulos, añade: «Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos». Pero ¿en qué consiste esta «plenitud» de la Ley de Cristo, y esta «mayor» justicia que él exige?

Jesús lo explica mediante una serie de antítesis entre los mandamientos antiguos y su modo proponerlos de nuevo. Cada vez comienza diciendo: «Habéis oído que se dijo a los antiguos…», y luego afirma: «Pero yo os digo…». Por ejemplo: «Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”; y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: “todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado”». Y así seis veces. Este modo de hablar suscitaba gran impresión en la gente, que se asustaba, porque ese «yo os digo» equivalía a reivindicar para sí la misma autoridad de Dios, fuente de la Ley.

La novedad de Jesús consiste, esencialmente, en el hecho que él mismo «llena» los mandamientos con el amor de Dios, con la fuerza del Espíritu Santo que habita en él. Y nosotros, a través de la fe en Cristo, podemos abrirnos a la acción del Espíritu Santo, que nos hace capaces de vivir el amor divino. Por eso todo precepto se convierte en verdadero como exigencia de amor, y todos se reúnen en un único mandamiento: ama a Dios con todo el corazón y ama al prójimo como a ti mismo. «La plenitud de la Ley es el amor», escribe san Pablo (Rm 13, 10).

Ante esta exigencia, por ejemplo, el lamentable caso de los cuatro niños gitanos que murieron la semana pasada en la periferia de esta ciudad, en su chabola quemada, impone que nos preguntemos si una sociedad más solidaria y fraterna, más coherente en el amor, es decir, más cristiana, no habría podido evitar ese trágico hecho. Y esta pregunta vale para muchos otros acontecimientos dolorosos, más o menos conocidos, que acontecen diariamente en nuestras ciudades y en nuestros países.

Queridos amigos, quizás no es casualidad que la primera gran predicación de Jesús se llame «Sermón de la montaña». Moisés subió al monte Sinaí para recibir la Ley de Dios y llevarla al pueblo elegido. Jesús es el Hijo de Dios que descendió del cielo para llevarnos al cielo, a la altura de Dios, por el camino del amor. Es más, él mismo es este camino: lo único que debemos hacer es seguirle, para poner en práctica la voluntad de Dios y entrar en su reino, en la vida eterna.

Una sola criatura ha llegado ya a la cima de la montaña: la Virgen María. Gracias a la unión con Jesús, su justicia fue perfecta: por esto la invocamos como Speculum iustitiae. Encomendémonos a ella, para que guíe también nuestros pasos en la fidelidad a la Ley de Cristo.

REFLEXIÓN (del Angelus del Domingo 13 de febrero de 2011 del Papa Benedicto XVI):

Ejército Remanente...

viernes, 13 de febrero de 2026

El Amor de pareja...

 

Test de San Valentín: 10 preguntas para saber si tu relación te acerca a Dios… atrévete a responder

Te ayudarán a ver si tu relación te acerca al Amor que no tiene fin, es decir a Nuestro Señor.

La fiesta de San Valentín es una ocasión para celebrar el amor en pareja. Como católicos, sabemos que el noviazgo no se trata solo de corazones y flores, sino de aprender a amar mejor a Dios y a la otra persona.

Te proponemos 10 preguntas que te ayudarán a ver si tu relación te acerca al Amor que no tiene fin, es decir a Nuestro Señor.

1. ¿Tu relación de pareja te ayuda a ser mejor persona?

¿Te anima a estudiar, trabajar, ser más responsable y ordenado en tu vida diaria?

Si tu relación te impulsa a crecer, es una buena señal; si te estanca o te distrae de todo, ojo.

2. ¿Crecen juntos en virtudes o en malas costumbres?

¿Esta persona te ayuda a ser más puro, honesto y paciente, o te lleva a mentiras, vicios y pecados? El verdadero amor te hace querer ser santo, no justificar el pecado.

3. Cuando discuten, ¿quieren ganar o amar?

Cuando no están de acuerdo, ¿buscan escucharse, comprenderse y perdonarse, o solo demostrar quién tiene la razón? Las crisis pueden ayudar a madurar, si se viven con humildad y amor.

4. Si se casaran mañana, ¿aceptarías su cruz y dejarías que cargue la tuya?

Amar no es solo sentir bonito, es estar dispuesto a cargar juntos el yugo de la vida. ¿Te ves caminando con esta persona en la enfermedad, las dificultades económicas y los momentos duros?

5. ¿Esta relación te ayuda a amar más a Jesús?

¿Rezas más, vas más a Misa, buscas más a Dios desde que estás con esta persona? ¿O están tan centrados el uno en el otro que se olvidan de que el centro de la relación debe ser el Señor y que juntos deben ayudarse uno al otro a ser más como Cristo?

6. ¿Pueden rezar juntos sin que se sienta raro?

¿Han intentado rezar un Padrenuestro, un Rosario o dar gracias juntos después de una cita? Si la oración compartida se siente imposible o siempre “incómoda”, de repente algo falta en el centro de la relación.

7. ¿Sueñan con un matrimonio y una familia con Cristo en el centro?

¿Hablan (aunque sea a futuro) de matrimonio, familia, apertura a la vida, vida de fe en común? Si solo buscan “pasarla bien” y cuesta mucho dar el paso a un mayor compromiso, quizá no van en la misma dirección.

8. ¿Esta relación te acerca más a los sacramentos?

¿Te confiesas más, vas más seguido a Misa y comulgas con más conciencia desde que estás con esa persona? O, por el contrario, ¿cada vez tienes más excusas para no ir a Misa ni confesarte?

9. Después de ver a tu pareja, ¿sientes paz o confusión?

Cuando vuelves a casa, ¿te sientes en paz, agradecido y más libre, o lleno de ansiedad, culpa y dudas? El amor verdadero trae serenidad, incluso cuando hay problemas.

10. ¿Tu sacerdote, director espiritual y amigos católicos apoyarían esta relación?

Si tus papás, tu confesor o tus amigos católicos de confianza supieran todo sobre la relación, ¿la verían como algo bueno para tu alma? El amor que viene de Dios no necesita esconderse.

San Valentín es una gran ocasión para mirar tu relación a la luz de Cristo.

Si estas preguntas te incomodan un poco, no es para asustarte, sino para ayudarte a amar mejor. La vida cristiana es un camino de aprendizaje continuo, nunca de miedo o justificaciones.

Un amor verdaderamente católico no es perfecto, pero siempre apunta a Dios, busca la santidad y se abre al sacramento del matrimonio como camino hacia la plena felicidad.

ChurchPop

Ejército Remanente...

Sagradas lecturas Viernes 13...

 


Señor, purifica mi corazón para que tu Palabra caiga en él y dé Dios por uno,

Hoy, viernes 13 de Febrero ..

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (11,29-32;12,19):

Un día, salió Jeroboán de Jerusalén, y el profeta Ajías, de Siló, envuelto en un manto nuevo, se lo encontró en el camino; estaban los dos solos, en descampado.
Ajías agarró su manto nuevo, lo rasgó en doce trozos y dijo a Jeroboán: «Cógete diez trozos, porque así dice el Señor, Dios de Israel: «Voy a arrancarle el reino a Salomón y voy a darte a ti diez tribus; lo restante será para él, en consideración a mi siervo David y a Jerusalén, la ciudad que elegí entre todas las tribus de Israel.»»
Así fue como se independizó Israel de la casa de David hasta hoy.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 80,10.11ab.12-13.14-15

R/. Yo soy el Señor, Dios tuyo:
escucha mi voz

No tendrás un dios extraño,
no adorarás un dios extranjero;
yo soy el Señor, Dios tuyo,
que te saqué del país de Egipto. R/.

Pero mi pueblo no escuchó mi voz,
Israel no quiso obedecer:
los entregué a su corazón obstinado,
para que anduviesen según sus antojos. R/.

¡Ojalá me escuchase mi pueblo
y caminase Israel por mi camino!:
en un momento humillaría a sus enemigos
y volvería mi mano contra sus adversarios. R/.

Evangelio

Lectura del Evangelio según san Marcos (7,31-37):

En aquel tiempo, dejó Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua.
Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: «Effetá», esto es: «Ábrete.»
Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos.
Y en el colmo del asombro decían: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»

Palabra del Señor

COMENTARIO DE BENEDICTO XVI

El punto central de este episodio es el hecho de que Jesús en el momento de realizar la curación, busca directamente su relación con el Padre. El relato dice, de hecho, que Él «mirando hacia el cielo, suspiró». La atención al enfermo, la atención de Jesús hacia él, están vinculados a una actitud profunda de oración dirigida a Dios. Y el suspiro se describe con un verbo que en el Nuevo Testamento indica la aspiración a algo bueno que todavía falta. El conjunto del relato muestra que la implicación humana con el enfermo lleva a Jesús a la oración. Una vez más surge su relación única con el Padre, su identidad de Hijo Unigénito. En Él, a través de su persona, se hace presente la actuación benéfica y sanadora de Dios. No es un caso en el que el comentario conclusivo de la gente, después del milagro, recuerde la valoración de la creación en el inicio del Génesis: «Ha hecho bien todas las cosas». En la acción sanadora de Jesús, entra de un modo claro la oración, con su mirada hacia el cielo. La fuerza que ha sanado al sordomudo está ciertamente provocada por la compasión hacia él, pero proviene del recurso hacia el Padre. Se encuentran estas dos relaciones: la relación humana de compasión con el hombre, que entra en la relación con Dios, y se convierte así, en curación. 

Benedicto XVI, 14 de diciembre de 2011.

Ejército Remanente...

martes, 10 de febrero de 2026

Los primeros viernes....

 

♥️ Las 12 promesas del Sagrado Corazón de Jesús


Las promesas de los primeros viernes del mes están asociadas a la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, basada en las revelaciones privadas que, según la tradición católica, Jesús hizo a Santa Margarita María de Alacoque en el siglo XVII. Jesús le prometió gracias especiales a quienes practicaran esta devoción con fe y amor.

Las 12 promesas del Sagrado Corazón de Jesús son:

1. Les daré todas las gracias necesarias para su estado de vida.
2. Estableceré la paz en sus familias.
3. Los consolaré en todas sus aflicciones.
4. Seré su refugio seguro durante la vida y especialmente en la hora de la muerte.
5. Derramaré abundantes bendiciones en todas sus empresas.
6. Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente y el océano infinito de la misericordia.
7. Las almas tibias se volverán fervorosas.
8. Las almas fervorosas alcanzarán rápidamente gran perfección.
9. Bendeciré los hogares en los que la imagen de mi Sagrado Corazón sea expuesta y honrada.
10. Daré a los sacerdotes el don de mover los corazones más endurecidos.
11. Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón y nunca será borrado.
12. La gran promesa: A todos los que comulguen los primeros viernes de mes, durante nueve meses consecutivos, les concederé la gracia de la perseverancia final; no morirán sin recibir los sacramentos y mi Corazón será su refugio seguro en la última hora.

¿En qué consiste esta devoción?

Para cumplir con esta práctica, se recomienda:

• Confesarse y estar en gracia de Dios (puede ser unos días antes o después del primer viernes).
• Asistir a Misa y recibir la Comunión el primer viernes de cada mes, durante nueve meses consecutivos, con la intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús.
• Tener un corazón contrito y un sincero deseo de reparación por los pecados propios y del mundo.

Esta devoción busca fomentar el amor, la reparación y la confianza en la misericordia infinita de Cristo.

viernes, 6 de febrero de 2026

El Agua Bendita...

 

Estudio científico: El Agua Bendita protege de las radiaciones

El Laboratorio científico del Instituto de Medicina Industrial y Naval analizó al agua, antes y después de ser bendecida. Los resultados demuestran que al hacerse la oración del Padre Nuestro y la Señal de la Cruz sobre el agua, la concentración de bacterias dañinas se reduce cientos de veces. La radiación electromagnética disminuye notablemente.

Si el agua bendita es tan poderosa contra los demonios en el mundo espiritual, de qué no será capaz en el mundo material

Entrevista a Maria Simma

—¿Cómo puede ayudarnos, a nosotros y a las almas del purgatorio, el agua bendita?

—Deberíamos tener agua bendita a mano en todos los hogares. Deberíamos usarla con frecuencia. En caso de que algo nos perturbe, o si se ha cometido un gran pecado, deberíamos rociar el lugar con agua bendita. Es una protección poderosa contra Satanás. Las almas del purgatorio piden que haya agua bendita en todas las tumbas, y se congregan y nos ayudan en cualquier lugar donde se utilice con frecuencia. También, para discernir si una actividad es demoníaca o no, el agua bendita contestará rápidamente la pregunta por nosotros. Los demonios escapan de ella y vuelve la paz cuando se utiliza.
Existen además estudios en la actualidad que prueban que el agua bendita es también una protección contra las radiaciones peligrosas.

Precisamente justo ahora con el Covid-19, se ha prohibido absolutamente el agua bendita en todas las iglesias y capillas, siendo sustituida por el infame y demoníaco gel hidroalcólico. Recordar que también se ha prohibido bañarse en el agua de Lourdes, de propiedades comprobadamente curativas.

Estos siervos de Satanás que gobiernan la Iglesia en la actualidad saben muy bien donde atacar para servir a su jefe y dejar al rebaño a merced de los lobos.

EFECTOS CIENTÍFICOS OBSERVADOS AL BENDECIR Y ORAR

Científicos rusos han descubierto y demostrado el mecanismo “material” del fenómeno divino de bendecir y orar (1). “Una oración es un medicamento poderosísimo”, afirma Valeri Slezin, jefe del Laboratorio de Neuropsicofisiología del Instituto de Investigación y Desarrollo Psiconeurológico Bekhterev de San Petersburgo. “La oración no solo regula todos los procesos del organismo humano, sino que también repara la estructura de la conciencia más afectada” (2).

El profesor Slezin hizo algo que resulta difícil de creer: medir el poder de la oración. Registrando los electroencefalogramas de algunos monjes al momento de orar, logró captar un fenómeno extraordinario, la desconexión completa del córtex cerebral.

Este estado puede observarse solo en bebés de tres meses, cuando la cercanía de su mamá les provoca una sensación de completa seguridad. A medida que la persona crece, tal sensación desaparece, la actividad cerebral aumenta y el ritmo de las bio-corrientes cerebrales raramente se manifiesta, salvo en las horas de sueño profundo o al orar, como ha demostrado el científico mencionado.

Valeri Slezin ha llamado a este estado desconocido “leve vigía, al orar” y ha demostrado que tiene una importancia vital para cada persona.

Es un hecho conocido que las enfermedades son provocadas también por situaciones difíciles y sucesos que nos quedan grabados en la mente. Al orar, sin embargo, las preocupaciones quedan en un plano secundario e incluso desaparecen totalmente. De esta manera se hace posible el restablecimiento psíquico, emocional y físico.

Los oficios de la Iglesia también tienen un importante rol en la recuperación de la salud. La ingeniera y electrofísica Angelina Malakovskaia, del Laboratorio de Tecnología Médica y Biológica, ha dirigido numerosos estudios para medir las diferencias en la salud de las personas, antes y después de asistir a algún oficio religioso. Los resultados han demostrado que participar de los servicios litúrgicos hace que se normalice la presión sanguínea y también determinados valores medibles en la sangre.

Parece que las oraciones pueden incluso neutralizar las radiaciones

Se sabe que después de la explosión de Chernobyl, los instrumentos para medir la radiación demostraron valores que llegaban a sobrepasar el límite cuantificable. Sin embargo, en el área en donde se encuentra la Iglesia del Arcángel Miguel, a 4 km de los reactores nucleares, el valor de la radiación se mantuvo normal.

Agua bendita, campanas y la señal de la cruz

Los científicos de Petersburgo también han confirmado, basándose en distintos experimentos efectuados, que el agua bendita (aghiasma), la Señal de la Cruz e incluso el repique de las campanas pueden tener propiedades sanadoras. Por eso, en Rusia, las campanas siempre se han hecho sonar en épocas de epidemia.

La frecuencia emitida por las campanas podría eliminar los agentes que provocan enfermedades como la gripe, la hepatitis o el tifus. Según Malakovskaia, las proteínas de los virus parecieran volverse incapaces de portar tales infecciones cuando las campanas emiten sonidos.

La Señal de la Cruz tiene un efecto aún más significativo: es capaz de eliminar microbios patógenos, no solo en el agua corriente, sino también en los ríos y lagos. Es más eficiente incluso que los más recientes aparatos de desinfección con radiación magnética.

El poder de la bendición

El Laboratorio científico del Instituto de Medicina Industrial y Naval analizó al agua, antes y después de ser bendecida. Los resultados demuestran que al hacerse la oración del Padre Nuestro y la Señal de la Cruz sobre el agua, la concentración de bacterias dañinas se reduce cientos de veces. La radiación electromagnética disminuye notablemente.

Así, la práctica común entre ortodoxos de hacer la Señal de la Cruz sobre todo alimento y bebida no tiene solamente un valor espiritual, sino también preventivo.

El agua bendita (aghiasma) no solamente se purificó, sino que también cambió su estructura, volviéndose completamente inofensiva y capaz de sanar. Todo esto ha sido demostrado científicamente.

El espectrógrafo muestra una densidad óptica más grande en el agua bendita, como si hubiera entendido el sentido de las oraciones sobre ella y las hubiera guardado en su memoria. Esta es la causa del poder curativo que tiene la aghiasma. El único limitante es, en todo caso, que sana solamente a quienes tienen fe.

En palabras de A. Malenkovskaia: “el agua distingue el nivel de fe de las personas”. Cuando un sacerdote bendice el agua, la densidad óptica de esta es 2.5 veces más grande. Cuando la bendición la hace un laico creyente, la densidad crece solamente 1.5 veces, pero cuando la bendición la realiza alguien que no ha sido bautizado o que no cree o ni siquiera lleva consigo una pequeña cruz, los cambios operados en el agua son completamente insignificantes.

Incluso la oración protege de la radiación nuclear por lo que aconsejo a todos los sometidos a radiaciones y a los vacunados rezarlo diariamente y usar agua bendita.

El Milagro de Hiroshima: Jesuitas sobrevivieron a la bomba atómica gracias al Rosario

Frente al 75 aniversario de los ataques atómicos a las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, la Iglesia recuerda un episodio documentado por historiadores y médicos que es conocido como el Milagro de Hiroshima.

El 6 de agosto de 1945, fiesta de la Transfiguración, cuatro sacerdotes jesuitas alemanes sobrevivieron al impacto de la bomba nuclear “Little Boy” en Hiroshima durante la Segunda Guerra Mundial.

Los jesuitas Hugo Lassalle, superior en Japón, Hubert Schiffer, Wilhelm Kleinsorge y Hubert Cieslik, se encontraban en la casa parroquial de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, uno de los pocos edificios que resistió a la bomba. En el momento de la explosión, uno de ellos se encontraba celebrando la Eucaristía, otro desayunaba y el resto en las dependencias de la parroquia.

Según escribió el propio P. Hubert Cieslik en su diario, únicamente sufrieron daños menores producto de cristales rotos, pero ninguno a consecuencia de la energía atómica liberada por la bomba. 

Los médicos que los atendieron tiempo después les advirtieron que la radiación recibida les produciría lesiones graves, así como enfermedades e incluso una muerte prematura.

El pronóstico nunca se cumplió. No desarrollaron ningún trastorno y en 1976, 31 años después del lanzamiento de la bomba, el P. Schiffer acudió al Congreso Eucarístico de Filadelfia (Estados Unidos) y relató su historia, donde confirmó que los cuatro jesuitas estaban aún vivos y sin ninguna dolencia.

Fueron examinados por decenas de doctores unas 200 veces a lo largo de los años posteriores y no se halló en sus cuerpos rastro alguno de la radiación.

Los cuatro religiosos nunca dudaron de que habían gozado de la protección divina y de intercesión de la Virgen: “Vivíamos el mensaje de Fátima y rezábamos juntos el Rosario todos los días”, explicaron.

(1) De hecho, fueron capaces de medir algunos efectos, demostrando científicamente lo que sabían los Santos Padres en casi 2,000 años de experiencia, pero tal “mecanismo”, divino en su esencia, no puede ser explicado en términos humanos. (Nota de J. Bulighina)

(2) Este poder sanador en lo físico, lo moral y lo espiritual, del Padre Nuestro dicho con fe, se puede apreciar en el programa 12 Pasos para Alcohólicos Anónimos y para familias afectadas por el alcoholismo. Algunas personas que estaban a un paso de morir o pacientes de hospitales para problemas mentales han experimentado transformaciones milagrosas.

Portal Bien de Salud

Aci Prensa

EJÉRCITO REMANENTE...