Lecturas del Viernes de la VI Semana de Pascua

Viernes, 15 de mayo.
Señor, purifica mi corazón para que tu Palabra caiga en él y de el ciento por uno
Primera Lectura
Hch 18, 9-18.
Tengo un pueblo numeroso en esta ciudad.
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
CUANDO estaba Pablo en Corinto, una noche le dijo el Señor en una visión:
«No temas, sigue hablando y no te calles, pues yo estoy contigo, y nadie te pondrá la mano encima para hacerte daño, porque tengo un pueblo numeroso en esta ciudad».
Se quedó, pues, allí un año y medio, enseñando entre ellos la palabra de Dios.
Pero, siendo Gallón procónsul de Acaya, los judíos se abalanzaron de común acuerdo contra Pablo y lo condujeron al tribunal diciendo:
«Este induce a la gente a dar a Dios un culto contrario a la ley».
Iba Pablo a tomar la palabra, cuando Gallón dijo a los judíos:
«Judíos, si se tratara de un crimen o de un delito grave, sería razón escucharos con paciencia; pero, si discutís de palabras, de nombres y de vuestra ley, vedlo vosotros. Yo no quiero ser juez de esos asuntos».
Y les ordenó despejar el tribunal.
Entonces agarraron a Sóstenes, jefe de la sinagoga, y le dieron una paliza delante del tribunal, sin que Galión se preocupara de ello.
Pablo se quedó allí todavía bastantes días; luego se despidió de los hermanos y se embarco para Siria con Priscila y Aquila. En Cencreas se había hecho rapar la cabeza, porque había hecho un voto.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial

Sal 46.
R/. Dios es el rey del mundo.
O bien:
Aleluya.
Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor altísimo es terrible,
emperador de toda la tierra. R/.
Él nos somete los pueblos
y nos sojuzga las naciones;
él nos escogió por heredad suya:
gloria de Jacob, su amado. R/.
Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas:
tocad para Dios, tocad;
tocad para nuestro Rey, tocad. R/.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya, alaluya.
Era necesario que el Mesías padeciera y resucitara
de entre los muertos,
para entrar en su gloria.
Aleluya, aleluya, alaluya.
Evangelio
Jn 16, 20-23a.
Nadie os quitará vuestra alegría.
✠ Lectura del santo Evangelio según san Juan.
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«En verdad, en verdad os digo: vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría.
La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre.
También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría. Ese día no me preguntaréis nada».
Palabra del Señor

COMENTARIO POR BENEDICTO XVI
Aquí vemos el motivo por el cual san Pablo en todos sus sufrimientos, en todas sus tribulaciones, solo podía decirlo, porque en él mismo estaba presente la alegría: Gaudete, Dominus enim prope est (Alegraos, pues el Señor está cerca).
Si el amado, el amor, el mayor don de mi vida, está cerca de mí; si estoy convencido de que aquel está cerca de mí, incluso en las situaciones de tribulación, en lo hondo del corazón reina una alegría que es mayor que todos los sufrimientos.
Benedicto XVI, 3 de Octubre de 2005.







