En La Montaña De Dios ; tiene morada propia La Santa Trinidad,,llí viven,Oran Trabajan Los Ermitaños Eucarísticos Del Padre Celestial,
comunidad Franciscana, esta en Pie de Cuesta Santander, Colombia ;Soy un Hijo espiritual del Apa Antonio Lootens Su Fundador q.e.p.d . La Comunidad no es responsable de lo que acá se expresa son mis opiniones Personales ,en respaldo de nuestra Sagrada Iglesia Católica Tradicional.
Señor, purifica mi corazón para que tu Palabra caiga en él y dé el ciento por uno
Primera Lectura
Hch 22, 30; 23, 6-11.
Tienes que dar testimonio en Roma.
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
EN aquellos días, queriendo el tribuno conocer con certeza los motivos por los que los judíos acusaban a Pablo, mandó desatarlo, ordenó que se reunieran los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno y, bajando a Pablo, lo presentó ante ellos. Pablo sabía que una parte eran fariseos y otra saduceos y gritó en el Sanedrín: «Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo, se me está juzgando por la esperanza en la resurrección de los muertos». Apenas dijo esto, se produjo un altercado entre fariseos y saduceos, y la asamblea quedó dividida. (Los saduceos sostienen que no hay resurrección ni ángeles ni espíritus, mientras que los fariseos admiten ambas cosas). Se armó un gran griterío, y algunos escribas del partido fariseo se pusieron en pie, porfiando: «No encontramos nada malo en este hombre; ¿y si le ha hablado un espíritu o un ángel?». El altercado arreciaba, y el tribuno, temiendo que hicieran pedazos a Pablo, mandó bajar a la guarnición para sacarlo de allí y llevárselo al cuartel. La noche siguiente, el Señor se le presentó y le dijo: «¡Ánimo! Lo mismo que has dado testimonio en Jerusalén de lo que a mí se refiere, tienes que darlo en Roma».
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Sal 15.
R/. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
O bien:
Aleluya.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios». El Señor es el lote de mi heredad y mi copa, mi suerte está en tu mano. R/.
Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. R/.
Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa esperanzada. Porque no me abandonarás en la región de los muertos ni dejarás a tu fiel ver la corrupción. R/.
Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha R/.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya, aleluya. Que todos sean uno —dice el Señor—, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, para que el mundo crea que tú me has enviado. Aleluya, aleluya, aleluya.
Evangelio
Jn 17, 20-26.
Que sean completamente uno.
✠ Lectura del santo Evangelio según san Juan
EN aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, oró Jesús diciendo: «No solo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí. Padre, este es mi deseo: que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste.
Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté en ellos, y yo en ellos».
Palabra del Señor
COMENTARIO DE BENEDICTO XVI
Sabemos que Jesús en su oración durante la Última Cena dirigió también peticiones al Padre, súplicas que contienen al mismo tiempo un llamamiento a sus discípulos de entonces y de todos los tiempos. Quisiera en este momento referirme sólo una súplica que, según Juan, Jesús repitió cuatro veces en su oración sacerdotal. ¡Cuánta angustia debió sentir en su interior! Esta oración sigue siendo de continuo su oración al Padre por nosotros: es la plegaria por la unidad. Jesús dice explícitamente que esta súplica vale no sólo para los discípulos que estaban entonces presentes, sino que apunta a todos los que creerán en él. Pide que todos sean uno «como tú, Padre, en mí, y yo en ti, para que el mundo crea». La unidad de los cristianos sólo se da si los cristianos están íntimamente unidos a él, a Jesús. Fe y amor por Jesús, fe en su ser uno con el Padre y apertura a la unidad con él son esenciales. Esta unidad no es algo solamente interior, místico. Se ha de hacer visible, tan visible que constituya para el mundo la prueba de la misión de Jesús por parte del Padre.
La Virgen de Fátima nos pidió seis veces el rezo del Rosario
La importancia del Rosario Familiar…
De OLRL.org:
Este artículo está tomado del folleto «Nuestra Gloriosa Fe y Cómo Perderla» escrito por el P. Hugh Thwaites, S.J.:
Me parece que una de las principales causas de la pérdida de la fe es el abandono de la práctica del rosario familiar.
En Austria, después de la Segunda Guerra Mundial, hubo un completo colapso de las vocaciones. Un año, aparentemente, nadie entró en los seminarios. Así que los obispos celebraron un sínodo, para averiguar cómo podía ser que esto hubiera sucedido. La conclusión a la que llegaron fue que la guerra había perturbado tanto la vida familiar que la práctica centenaria del rosario en el hogar se había detenido y no había vuelto a empezar. Esta es mi experiencia, también; cuando el rosario se va, la fe pronto se derrumba.
Recuerdo que alguien me habló de un amigo suyo, un gran católico, el pilar de la parroquia, cuyos hijos se habían alejado de los sacramentos y de la asistencia a la misa. Así que le dije: «Seguro que tu amigo fue educado con el rosario familiar cuando era un niño, y sus hijos no». La siguiente vez que lo vi, me dijo que eso era cierto. Su amigo había recitado el rosario familiar en casa cuando era un niño, y cuando se casó y fundó su propia familia todos rezaron el rosario. Pero entonces, una noche cuando estaban a punto de empezar el rosario, uno de los niños encendió la televisión, y eso fue todo. La costumbre del rosario familiar fue abandonada, y a su debido tiempo, dejaron de practicar la fe.
Después de esta vida, se verá que esa acción no repetida ha afectado a la eternidad de muchas personas. Dios envió a su Madre a Fátima para decirnos que teníamos que rezar el rosario todos los días, no otras oraciones. Por lo tanto, debemos hacer lo que Ella nos pidió.
Un laico que conocí una vez y que no rezaba su rosario me dijo que leía el breviario todos los días. Eso está bien. Es lo que tienen que hacer los sacerdotes. Es la oración de la Iglesia. Así que en cierto modo es mejor que el rosario. Pero no es lo que la Virgen pidió. Ella pidió el rosario. Si una madre envía a su hijo a la tienda por una botella de leche, y él regresa en cambio con un helado, ¿se alegra? En cierto modo, el helado es mejor que la leche, pero no es lo que ella pidió.
En la santísima casa de Nazaret, ¿crees que la Virgen tuvo que pedir algo dos veces? Si queremos de alguna manera ser como Jesús, debemos hacer lo que su Madre pide. Si no lo hacemos, ¿podemos esperar que las cosas vayan bien? No podemos desobedecer impunemente a la Madre de Dios. Ella conoce mejor que nosotros los peligros de esta guerra espiritual. Ella ve más claramente que nosotros los peligros que nos acechan. Ella nos advierte: Debes rezar el rosario todos los días.
Si el mecánico le advierte que su coche necesita una reparación o que se averiará, seguramente usted prestará atención a esa advertencia. Si el indicador de gasolina le advierte que necesita más gasolina, ¿no hace nada al respecto? Y si la Virgen viene a Fátima y nos dice, no sólo una sino seis veces, que debemos rezar el rosario todos los días, ¿descartamos esa advertencia? Si lo hacemos, sólo nos culparemos a nosotros mismos cuando descubramos que nuestros hijos han perdido la fe.
Sé que Fátima es sólo una revelación privada, pero sin embargo la Iglesia la ha aprobado, y eso hace que sea imprudente que la ignoremos. Si la Iglesia nos informa que Nuestra Señora realmente vino a Fátima y nos dijo estas cosas, entonces debemos escuchar sus palabras.
Así que creo que el abandono del rosario familiar es la razón principal por la que tantos católicos han perdido la fe. Me parece que la Iglesia del futuro va a consistir únicamente en aquellas familias que han sido fieles al rosario. Pero habrá un gran número de personas cuyas familias antes eran católicas.
En mi trabajo de visitar hogares, he visto esta conclusión confirmada una y otra vez. Los hogares pueden transformarse comenzando a recitar el rosario diario.
Una razón, creo, por la que el rosario diario hace un hogar feliz, es esta. Por lo que algunos poseídos han dicho, y por lo que algunos santos han dicho, parece seguro que los demonios temen al rosario. Les pone los pelos de punta, por así decirlo. El agua bendita ciertamente los expulsa, pero vuelven de nuevo. El rosario diario los expulsa y los mantiene fuera. Y en una casa donde se reza el rosario todos los días, después de un tiempo los demonios se dan cuenta de que son impotentes ante la Virgen, y se van a otra parte.
Esta debe ser una de las razones por las que, como dicen, «la familia que reza junta se mantiene unida». En esa casa, completamente libre de espíritus malignos, hay una atmósfera que no se encuentra en el exterior. En una ciudad infestada de demonios como Londres, donde vivo, tal hogar es un oasis de la gracia de Dios, y la gente encuentra allí un consuelo y una paz que disfrutan enormemente. Los seres humanos no estamos hechos para vivir en compañía de demonios, sino con Dios y con los ángeles y santos del cielo.
Así que, tal y como yo lo veo, en este esfuerzo que estamos haciendo para mantener la fe y transmitirla, la práctica del rosario es absolutamente indispensable. Cualquier otra cosa que haga una persona, aunque vaya a misa todos los días, debe rezar el rosario en su casa. Es la medicina que nuestra Madre nos ha dicho que tomemos, para mantener nuestra fe fuerte y saludable.
El Tercer Secreto de Fátima: ¿Un Papa con ojos de demonio?
La carta, fechada en 1944, habla del «tercer fragmento del secreto», y describe a un Papa, alabado por una multitud. Sin embargo, dice la carta, «había una diferencia con un verdadero Santo Padre, la mirada del demonio, éste tenía los ojos del mal».
Realizan un estudio pericial caligráfico a un documento que llevaba varios años en internet: Un texto que podría haber escrito la propia Sor Lucía de Fátima, revelando el auténtico tercer secreto de Fátima.
Quizá no todo lo que sabemos -o mejor dicho, lo que nos cuentan-, respecto a las apariciones de Fátima sea del todo cierto, al menos no en su totalidad. José María Zavala lo cuenta en el libro «El secreto mejor guardado de Fátima. Una investigación 100 años después».
Una de las peritos judicial calígrafo más prestigiosas de nuestro país, realiza un estudio sobre un texto que llevaba varios años publicado en internet, y que podría contener el auténtico tercer secreto de Fátima.
Un Papa con ojos del demonio
La carta, fechada en 1944, habla del «tercer fragmento del secreto», y describe a un Papa, alabado por una multitud. Sin embargo, dice la carta, «había una diferencia con un verdadero Santo Padre, la mirada del demonio, éste tenía los ojos del mal».
La carta menciona el pontificado de «Juan Pablo «, estando fechada sin embargo más de 30 años antes de que el cardenal polaco se sentara en el trono de Pedro, convirtiéndose en uno de los papas más grandes de la historia de la Iglesia. Por último, la carta profetiza que «la Catedral de Roma debe ser destruida y una nueva construida en Fátima».
A continuación, lean el texto íntegro:
Ahora voy a revelar la tercera parte del secreto: Esta parte es la apostasía en la Iglesia!
Nuestra Señora nos mostró una visión de un individuo que yo describo como el «santo Padre» frente a una multitud que lo vitoreaba.
Pero había una diferencia con un verdadero santo Padre, la mirada del demonio, éste tenía los ojos del mal.
Entonces, después de algunos momentos vimos al mismo Papa entrando en una iglesia, pero esta Iglesia era la iglesia del infierno; no hay manera de describir la fealdad de ese lugar. Parecía como una fortaleza hecha de cemento gris con ángulos quebrados y ventanas similares a ojos; tenía un pico en el tejado del edificio.
Enseguida levantamos la vista hacia Nuestra Señora que nos dijo: Visteis la apostasía en la Iglesia; esta carta puede ser abierta por el Santo Padre, pero debe ser publicada después de Pío XII y antes de 1960.
En el reinado de Juan Pablo II la piedra angular de la tumba de Pedro debe ser removida y llevada a Fátima. Porque el dogma de la fe no ha sido conservado en Roma, su autoridad será removida y entregada a Fátima. La catedral de Roma debe ser destruida y una nueva construida en Fátima.
Si 69 semanas después de que esta orden se publique, Roma sigue su abominación, la ciudad será destruida. Nuestra Señora nos dijo que esto está escrito en Daniel 9:24-25 y Mateo 21:42-44
Daniel 9
24 Setenta semanas han sido fijadas sobre tu pueblo y tu Ciudad santa, para poner fin a la transgresión, para sellar el pecado, para expiar la iniquidad, para instaurar la justicia eterna, para sellar la visión y al profeta, y para ungir el Santo de los santos.
25 Tienes que saber y comprender esto:Desde que salió la orden de reconstruir a Jerusalén, hasta que aparezca un Jefe ungido, pasarán siete semanas;luego, durante sesenta y dos semanas, ella será reconstruida con la plaza y el foso, pero en tiempos de angustia.
Mateo 21
42 Jesús agregó: «¿No han leído nunca en las Escrituras: «La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos»?
43 Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos».
44 [El que caiga sobre esta piedra quedará destrozado, y aquel sobre quien caiga será aplastado].
Capilla de Santa Marta, residencia de Francisco
Vemos la Capilla de Santa Marta llena de ángulos quebrados como refiere el Tercer Secreto
¿Se trata realmente del Tercer Secreto de Fátima, o simplemente es una burda falsificación?
La experta concluyó que el manuscrito había sido «realizado por la misma mano que el documento correspondiente a la Primera y Segunda Parte del Secreto de Fátima, redactado de puño y letra por Sor Lucía dos Santos».
Apostasía de la Iglesia
Este documento habla de la apostasía de la Iglesia, que coincide con lo que el padre Pío dijo al padre Amorth -exorcista de la diócesis de Roma-, sobre el Tercer Secreto de Fátima. Amorth explicó en una ocasión a José María Zavala que trataba «de la apostasía y de un Papa bajo el control de Satanás».
¿Por qué no se reveló antes de 1960?
El Tercer Secreto debería haber sido revelado por el Papa Juan XXIII antes de 1960, sin embargo no fue sacado a la luz hasta el año 2000. ¿Por qué? ¿Cuál es la razón?
Además, existen dos documentos distintos sobre la última revelación de las apariciones de Fátima. Uno, de tan sólo una página, se encuentra en los aposentos papales. Y otro, de cuatro páginas (que fue el que salió a la luz en el año 2000) se encuentra en el depósito en el Santo Oficio.
InfoVaticana habla con Begoña Slocker
Desde InfoVaticana nos ponemos en contacto la perito calígrafo judicial Begoña Slocker, que ha trabajado en multitud de procesos penales en España, también para la Audiencia Nacional.
«Nosotros trabajamos con originales, y como no tengo esos datos me he basado sobre todo en la velocidad, inclinación y gestos tipo, que significa que cuando superpongo las letras, si fueran idénticas, sería una falsificación, pero no son idénticas», explica Begoña a InfoVaticana.
«Mi conclusión claramente es que está hecho por la misma mano y lo he repasado con el Presidente de la Sociedad Española de Caligrafía, que lo ha corroborado, y con Tomás Alonso de Corcuera, número uno en España como perito que ha sido profesor y conferenciante en la Policía Científica de Madrid».
«Es una pericia hecha a conciencia, a la que le he dedicado muchos días y noches», concluye la perito.
¿Realmente está completo el tercer secreto de Fátima?, ¿Habló Sor Lucía de un Papa bajo el control de Satanás?
Por qué decidió escribir un libro titulado «Vivir en el asombro», un manual para la disidencia cristiana? –Rod Dreher
Creo que la supervivencia de la fe cristiana en este mundo desencantado depende de que los cristianos recuperen el asombro.
Rod Dreher es un prestigioso periodista y escritor estadounidense. Es autor de éxitos como La opción benedictina o No vivas de mentiras, y un manual para la disidencia cristiana.
El periodista Javier Navascués le entrevista donde analiza la secularización occidental, abogando por la resistencia cultural cristiana y la defensa de la verdad frente a lo que denomina un totalitarismo «soft». Por su interés reproducimos dicha entrevista
¿Por qué decidió escribir un libro titulado Vivir en el asombro?
Porque en mi propia vida he experimentado cosas maravillosas: milagros y señales de que el mundo es mucho más misterioso de lo que creemos, y quería despertar en otros esta dimensión de la realidad. Más aún, antes del mundo moderno, el cristianismo nos enseñaba a experimentar el mundo como algo maravilloso, como un don sacramental de Dios. Solíamos creer que podíamos conocer a Dios con nuestro cuerpo, no solo con nuestra mente. Si bien tanto la Iglesia Católica como la Ortodoxa aún lo enseñan oficialmente, esta ya no es la experiencia cotidiana de muchos cristianos en el mundo moderno. Creo que la supervivencia de la fe cristiana en este mundo desencantado depende de que los cristianos recuperen el asombro.
Además, el antiguo paradigma materialista de la Ilustración se está desmoronando. Esto se observa especialmente en los jóvenes de hoy. Pero eso no significa que estén interesados en el cristianismo. Buscan significado, propósito y trascendencia, pero muchos no creen poder encontrarlo en el cristianismo, porque no lo han visto. Esto es una tragedia, pero tenemos las herramientas para solucionarlo, arraigadas en nuestras propias tradiciones. Solo tenemos que recuperar lo que las generaciones anteriores olvidaron o reprimieron: especialmente la dimensión mística de la fe.
¿Hasta qué punto es una continuación de sus obras anteriores, La Opción Benedictina y No vivas de mentiras, un manual para la disidencia cristiana? ¿Podría decirse que forman una trilogía compacta?
Sí, es una buena observación. No intenté escribir una trilogía, pero así fue. ¿Por qué? Lo que más me preocupa es cómo vivir como cristiano fiel en el mundo moderno y poscristiano. Cada uno de estos libros aborda esa cuestión fundamental, aunque de maneras diferentes.
¿Qué es para usted el asombro y por qué el hombre occidental ha perdido la capacidad de asombrarse?
El asombro es simplemente la sensación de maravillarse al enfrentarse a algo externo a nosotros, algo que intuimos que revela algo más profundo sobre la naturaleza de la realidad. Es la profunda, a menudo repentina, conciencia de que la realidad es más compleja de lo que creíamos. Todos experimentamos asombro, pero no todos respondemos adecuadamente. La lección que debemos aprender de un asombro es escucharlo decir: «Debes cambiar tu vida».
Hemos perdido la capacidad de asombro porque vivimos en un mundo que valora por encima de todo lo que se puede medir y hacer útil. Pero las cosas maravillosas casi siempre son cosas que no son «útiles» en el sentido común de la palabra. ¿Qué tiene de «útil» «Don Quijote»? ¿Qué tiene de «útil» la «Pasión según San Mateo» de Bach, las pinturas del Renacimiento italiano, un hermoso jardín, un acto de bondad sacrificial o la sonrisa de un bebé? Nada. Pero estas cosas tienen significado, porque nos invitan a salir de nosotros mismos y de la aburrida experiencia de lo cotidiano. Nos ayudan a ser plenamente humanos, no solo animales que consumen.
¿Qué factores nos han embrutecido para que no podamos ver fácilmente lo que es noble y la verdadera belleza de la vida?
Hay muchas cosas, pero la más importante es una mentalidad que nos lleva a tratar todo como si solo tuviera valor si podemos usarlo. Esta forma de pensar proviene de una idea que comenzó a surgir hace unos 600 años, la cual afirmaba que no existe una conexión intrínseca entre el espíritu y la materia. Esto permitió el desarrollo de la ciencia y la tecnología, y el avance del capitalismo. Gracias a ello, nos hemos vuelto ricos, poderosos y saludables, y podemos estar agradecidos por estos logros.
Pero también hemos perdido el sentido profundo de la vida. Podemos ser ricos, poderosos y saludables físicamente, pero si no podemos discernir el propósito de todo esto –es decir, cuál es el significado y el propósito de la vida–, entonces terminaremos como muchos de nosotros hoy: miserables y perdidos, vagando por la vida como hojas arrastradas por el viento.
La diferencia entre nosotros y quienes viven con asombro es la diferencia entre turistas y peregrinos.
¿Por qué es urgente redescubrir el sentido de la vida y profundizar en su misterio?
Si no experimentamos el asombro y permitimos que nos transforme, que nos convierta, llegaremos a creer que lo único que importa en la vida es ejercer poder y control sobre el mundo. Incluso quienes creen en la moralidad, en última instancia, no podrán defenderla ni permitir que guíe su conducta cuando se ponga a prueba. Nietzsche tenía razón: si Dios no existe y el mundo material no se fundamenta en una dimensión trascendente y jerárquica de la realidad, entonces el mundo pertenece a los fuertes y a los crueles. Nietzsche pensaba que esto era bueno. Yo no, y dudo que ninguno de sus lectores lo piense.
Pero si perdemos el sentido de la santidad de las cosas, de la presencia viva y activa de Dios en el mundo, entonces nuestra religión se convierte en poco más que mero moralismo y ritualismo. No me malinterpreten: ¡la moral y los rituales son importantes! Pero si no se fundamentan místicamente en la realidad trascendente –en última instancia, en el Dios vivo, no en el dios de los filósofos– entonces se convierten en cosas muertas.
¿Cómo nos lleva el olvido de lo divino al relativismo moral y al nihilismo?
Es sencillo: si Dios no existe, podemos hacer lo que queramos, si podemos salirnos con la nuestra. Además, si Dios no existe, nuestras vidas carecen de peso y propósito. Se vuelve difícil soportar el sufrimiento y la injusticia. Hay millones de personas hoy en día que jamás serían crueles ni infringirían la ley, pero sienten que sus vidas están vacías y sin sentido, y que la vida no vale la pena a menos que cumpla con cierto estándar de comodidad.
¿Por qué, como también se enseña en El Principito, lo esencial y lo bello a veces se vuelve invisible a los ojos?
No sé si hay una respuesta fácil a esta pregunta, pero lo sé por experiencia. Creo que tiene que ver con nuestro deseo de controlarlo todo. Lo que puedes controlar no tiene el poder de encantarte. El filósofo católico Joseph Pieper enseñó que el ocio es la base de la cultura. Quería decir que la contemplación –la capacidad de permanecer quietos y simplemente contemplar el mundo, en lugar de actuar sobre él para imponerle nuestra voluntad– es la raíz de la construcción de la cultura. Existe una conexión entre «culto» (religión) y «cultura». En última instancia, aquello que da sentido a nuestras vidas suele ser invisible y no puede ser encerrado en una jaula ni medido en un laboratorio. Debe abordarse desde una perspectiva religiosa, es decir, desde la fe.
Ninguno de nosotros puede mirar directamente al sol, pero sabemos que existe porque sentimos el calor de sus rayos en nuestra piel y vemos la belleza del sol en un prado. Creo que sucede lo mismo con Dios: no puede ser visto, pero podemos conocerlo a través de sus efectos. Nunca he visto a Dios, por supuesto, pero lo que me llevó a convertirme al cristianismo fue, primero, experimentar en mi adolescencia la sobrecogedora maravilla de la catedral de Chartres, construida por personas que realmente creían en Dios y querían edificar un hermoso templo digno de su gloria; y segundo, conocer a un anciano sacerdote cuya dulce santidad me hizo concluir que estaba tan lleno de Dios que probablemente era un santo. Ni la catedral de Chartres ni Monseñor Carlos Sánchez eran Dios, pero ambos fueron señales sumamente poderosas que me mostraron el camino hacia Él.
¿A qué atribuye que el cristianismo parezca tan insípido para el hombre superficial?
Bueno, para ser honesto, espero no ser superficial, pero gran parte del cristianismo moderno me parece insípido. En nuestra época, tratamos la fe como si fuera poco más que un programa de autoayuda y una guía para ser amables. El Dios de la Biblia no nos llama a ser amables; nos llama a ser santos. El cristianismo es mucho más que una terapia para la clase media acomodada. Hasta que vi la catedral de Chartres a los 17 años, pensaba que el cristianismo no era más que la clase media rezando, aprendiendo del pastor a ser felices y amables. No quería saber nada de eso; buscaba algo más profundo, algo con grandeza espiritual.
Vi ese tipo de cristianismo por primera vez en Chartres, y me transformó. Nada en mi vida hasta entonces me había preparado para la visión del cristianismo que se hizo visible en las piedras y vidrieras de esa catedral medieval. No salí de la catedral aquel día de verano de 1984 como cristiano, pero sí salí de allí en busca del Dios que había inspirado a los hombres ocho siglos antes a construirle un templo.
¿Qué debemos hacer para recuperar la capacidad de asombro y transformar nuestra vida y nuestra sociedad?
Primero, debemos cambiar nuestra mentalidad; es decir, debemos dejar de creer que lo que vemos en este mundo es toda la realidad.
Segundo, debemos recuperar la capacidad de concentrar nuestra atención. Esto es muy difícil en el mundo moderno, donde las pantallas exigen nuestra atención constantemente y la fragmentan.
Tercero, debemos buscar la belleza, la verdadera belleza, con la convicción de que el deseo de belleza nos llevará, en última instancia, a un encuentro con la fuente de toda belleza: Dios. La mayoría de la gente piensa instintivamente que la belleza carece de significado, que existe solo para el placer individual. Esto no es cierto. La verdadera belleza es una teofanía, una revelación, en cierto sentido, de lo divino. Todos creyeron esto hasta finales de la Edad Media.
Ahora debemos luchar, de forma constante y contracultural, para recuperar esta verdad que era evidente para nuestros antepasados. Saben, realmente debemos rechazar el mito del progreso, que nos dice que con cada año que pasa nos acercamos más a la Verdad. No cabe duda de que hemos logrado un progreso científico y tecnológico inmenso, y también material. Todos preferiríamos vivir en una sociedad rica que en una pobre. Pero esto ha tenido un precio insoportable: la pérdida del sentido de lo divino, de lo trascendente. Sabemos mucho más de ciencia y economía que un campesino católico medieval de Aragón, pero ese hombre pobre y sin educación probablemente sabía mucho más sobre la realidad espiritual que nosotros.
¿Cree que, ante la crisis de la modernidad y el desorden del libertinaje, puede haber un retorno al orden y a la belleza de los valores tradicionales?
Dios nos ha dado libre albedrío, por lo tanto, todo es posible. Estamos empezando a ver a más y más jóvenes llegar a la conclusión de que las promesas de este mundo son falsas. Como me dijeron los jóvenes que entrevisté el verano pasado al inicio de la peregrinación anual de tres días desde París a Chartres: «La generación de nuestros padres no nos dio nada. Buscamos sentido, buscamos propósito, buscamos trascendencia, buscamos comunidad… y buscamos a Dios».
Su número crece, así que hay esperanza. Pero se enfrentan a una fuerte oposición de los estilos de vida modernos. Si uno quiere vivir verdaderamente para Dios, en la fe tradicional, debe cultivar una fuerte sensibilidad contracultural. Si uno quiere ser verdaderamente cristiano en un mundo que odia a Dios o que lo ha olvidado, debe luchar por ello y estar dispuesto a sacrificarse. La mayoría de la gente hoy prefiere la comodidad a la verdad. Prefieren vivir en la Matrix. Pero estamos llamados a algo mucho más noble y hermoso. Estamos llamados a vivir en el asombro: el asombro de la gloria de Dios.