domingo, 7 de junio de 2026

Sagradas lecturas domingo 07...

Domingo, 7 de junio .

Lecturas del Cuerpo y la Sangre de Cristo

Señor, purifica mi corazón, para que Tu Palabra caiga en él, y dé el ciento por uno

Primera Lectura

Deut 8, 2-3. l4b-l6a.

Te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres.

Lectura del libro del Deuteronomio.

MOISÉS  habló al pueblo diciendo:
    «Recuerda todo el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto, para afligirte, para probarte y conocer lo que hay en tu corazón: si observas sus preceptos o no.
Él te afligió, haciéndote pasar hambre, y después te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres, para hacerte reconocer que no solo de pan vive el hombre, sino que vive de todo cuanto sale de la boca de Dios.
No olvides al Señor, tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud, que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, con serpientes abrasadoras y alacranes, un sequedal sin una gota de agua, que sacó agua para ti de una roca de pedernal; que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres».

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Sal 147.

R/. Glorifica al Señor, Jerusalén.

O bien:

Aleluya.

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión.
Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti.   R/.

Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,

y su palabra corre veloz.   R/.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.   R/.

Segunda Lectura


1 Cor 10, 16-17.

El pan es uno; nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

HERMANOS:
El cáliz de la bendición que bendecimos, ¿no es comunión de la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión del cuerpo de Cristo?
Porque el pan es uno, nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo, pues todos comemos del mismo pan.

Palabra de Dios.

Aleluya, aleluya, aleluya. 

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo —dice el Señor—;
el que coma de este pan vivirá para siempre.

Aleluya, aleluya, aleluya.  

Evangelio

Jn 6, 51-58.

Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

 ✠ Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
    «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».
Disputaban los judíos entre sí:
    «Cómo puede este darnos a comer su carne?».
Entonces Jesús les dijo:
    «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».

Palabra del Señor.

Se dice Credo.

COMENTARIO DE BENEDICTO XVI

Queridos hermanos y hermanas:

En la víspera de su Pasión, durante la Cena pascual, el Señor tomó el pan en sus manos –como hemos escuchado hace poco en el Evangelio– y, tras pronunciar la bendición, lo rompió y lo dio a sus discípulos diciendo: «Tomad, este es mi cuerpo». Después tomó el cáliz, dio gracias, se lo dio y todos bebieron de él. Y dijo: «Esta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos» (Marcos 14, 22-24). Toda la historia de Dios con los hombres se resume en estas palabras. No sólo recuerdan e interpretan el pasado, sino que anticipan también el futuro, la venida del Reino de Dios en el mundo. Jesús no sólo pronuncia palabras. Lo que Él dice es un acontecimiento, el acontecimiento central de la historia del mundo y de nuestra vida personal.

Estas palabras son inagotables. Quisiera meditar con vosotros en este momento en un solo aspecto. Jesús, como signo de la presencia, escogió el pan y el vino. Con cada uno de los dos signos se entrega totalmente, no sólo una parte de sí. El Resucitado no está dividido. Él es una persona que, a través de los signos, se acerca a nosotros y se une a nosotros. Los signos, sin embargo, representan de manera clara cada uno de los aspectos particulares de su misterio y, con su manera típica de manifestarse, nos quieren hablar para que aprendamos a comprender algo más del misterio de Jesucristo. Durante la procesión y en la adoración, nosotros miramos a la Hostia consagrada, la forma más sencilla de pan y de alimento, hecho simplemente con algo de harina y de agua. La oración con la que la Iglesia durante la liturgia de la misa entrega este pan al Señor lo presenta como fruto de la tierra y del trabajo del hombre. En él queda recogido el cansancio humano, el trabajo cotidiano de quien cultiva la tierra, de quien siembra, cosecha y finalmente prepara el pan. Sin embargo, el pan no es sólo un producto nuestro, algo que nosotros hacemos; es fruto de la tierra y, por tanto, es también un don. El hecho de que la tierra dé fruto no es mérito nuestro; sólo el Creador podía darle la fertilidad. Y ahora podemos también ampliar algo esta oración de la Iglesia, diciendo: el pan es fruto de la tierra y al mismo tiempo del cielo. Presupone la sinergia de las fuerzas de la tierra y de los dones de lo alto, es decir, del sol y de la lluvia. Y el agua, de la que tenemos necesidad para preparar el pan, no la podemos producir nosotros. En un período en el que se habla de la desertización y en el que escuchamos denunciar el peligro de que los hombres y los animales mueran de sed en las regiones sin agua, volvemos a darnos cuenta de la grandeza del don del agua y de que no podemos proporcionárnoslo por nosotros mismos.

Entonces, al contemplar más de cerca este pequeño pedazo de Hostia blanca, este pan de los pobres, se nos presenta como una síntesis de la creación. Se unen el cielo y la tierra, así como actividad y espíritu del hombre. La sinergia de las fuerzas que hace posible en nuestro pobre planeta el misterio de la vida y de la existencia del hombre nos sale al paso en toda su maravillosa grandeza.

De este modo, comenzamos a comprender por qué el Señor escoge este pedazo de pan como su signo. La creación con todos sus dones aspira más allá de sí misma hacia algo que es todavía más grande. Más allá de la síntesis de las propias fuerzas, más allá de la síntesis de naturaleza y espíritu que en cierto sentido experimentamos en el pedazo de pan, la creación está orientada hacia la divinización, hacia los santos desposorios, hacia la unificación con el Creador mismo.

Pero todavía no hemos explicado plenamente el mensaje de este signo de pan. El Señor hizo referencia a su misterio más profundo en el Domingo de Ramos, cuando le presentaron la petición de unos griegos que querían encontrarse con Él. En su respuesta a esta pregunta, se encuentra la frase: «En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto» (Juan 12, 24). En el pan, hecho de granos molidos, se esconde el misterio de la Pasión. La harina, el grano molido, presupone el morir y el resucitar del grano. El ser molido y cocido manifiesta una vez más el mismo misterio de la Pasión. Sólo a través del morir llega el resurgir, llega el fruto y la nueva vida. Las culturas del Mediterráneo, en los siglos anteriores a Cristo, habían intuido profundamente este misterio. Basándose en la experiencia de este morir y resurgir, concibieron mitos de divinidades, que muriendo y resucitando daban nueva vida. El ciclo de la naturaleza les parecía como una promesa divina en medio de las tinieblas del sufrimiento y de la muerte que se nos imponen. En estos mitos, el alma de los hombres, en cierto sentido, se orientaba hacia ese Dios que se hizo hombre, que se humilló hasta la muerte en la cruz y que de este modo abrió para todos nosotros la puerta de la vida. En el pan y en su devenir, los hombres han descubierto una especie de expectativa de la naturaleza, una especie de promesa de la naturaleza de que esto habría tenido que existir: el Dios que muere de este modo nos lleva a la vida.

Ha sucedido realmente con Cristo lo que en los mitos era una expectativa y lo que el mismo grano esconde como signo de la esperanza de la creación. A través de su sufrimiento y de su muerte libre, Él se convirtió en pan para todos nosotros y, de este modo, en esperanza viva y creíble: Él nos acompaña en todos nuestros sufrimientos hasta la muerte. Los caminos que Él recorre con nosotros y a través de los cuales nos conduce a la vida son caminos de esperanza.

Al contemplar en adoración a la Hostia consagrada, nos habla el signo de la creación. Entonces nos encontramos con la grandeza de su don; pero nos encontramos también con la Pasión, con la Cruz de Jesús y su resurrección. A través de esta contemplación en adoración, Él nos atrae hacia sí, penetrando en su misterio, por medio del cual quiere transformarnos, como transformó la Hostia.

La Iglesia primitiva encontró en el pan un signo más. La «Doctrina de los doce apóstoles», un libro redactado en torno al año 100, refiere en sus oraciones la afirmación: «Que así como este pan partido estaba esparcido sobre las colinas y es reunido en una sola cosa, del mismo modo tu Iglesia sea reunida desde los confines de la tierra en tu Reino» (IX, 4). El pan, hecho de muchos granos de trigo, encierra también un acontecimiento de unión: el convertirse en pan de granos molidos es un proceso de unificación. Nosotros mismos, de los muchos que somos, tenemos que convertirnos en un solo pan, en su solo cuerpo, nos dice san Pablo (1 Corintios 10, 17). De este modo, el pan se convierte al mismo tiempo en esperanza y tarea.

De manera semejante también nos habla el signo del vino. Ahora bien, mientras el pan hace referencia a lo cotidiano, a la sencillez y a la peregrinación, el vino expresa la exquisitez de la creación: a través de este signo menciona la fiesta de alegría que Dios quiere ofrecernos al final de los tiempos y que anticipa ahora, siempre de nuevo. Pero el vino también habla de la Pasión: la vid tiene que ser podada repetidamente para poder purificarse; la uva tiene que madurar bajo el sol y la lluvia y tiene que ser pisada: sólo a través de esta pasión madura un vino apreciado.

En la fiesta del Corpus Christi contemplamos sobre todo el signo del pan. Nos recuerda también la peregrinación de Israel durante los cuarenta años en el desierto. La Hostia es nuestro maná con el que el Señor nos alimenta, es verdaderamente el pan del cielo, con el que Él verdaderamente se entrega a sí mismo. En la procesión, seguimos este signo y de este modo le seguimos a Él mismo. Y le pedimos: ¡guíanos por los caminos de nuestra historia! ¡Vuelve a mostrar a la Iglesia y a sus pastores siempre de nuevo el camino justo! ¡Mira a la humanad que sufre, que vaga insegura entre tantos interrogantes; mira el hambre física y psíquica que le atormenta! ¡Da a los hombres el pan para el cuerpo y para el alma! ¡Dales trabajo! ¡Dales luz! ¡Dales a ti mismo! ¡Purifícanos y santifícanos a todos nosotros! Haznos comprender que sólo a través de la participación en tu Pasión, a través del «sí» a la cruz, a la renuncia, a las purificaciones que tú nos impones, nuestra vida puede madurar y alcanzar su auténtico cumplimiento. Reúnenos desde todos los confines de la tierra. ¡Une a tu Iglesia, une a la humanidad lacerada! ¡Danos tu salvación! ¡Amén!

(Homilía de Benedicto XVI en el Corpus Christi 2006)

Ejército Remanente...

sábado, 6 de junio de 2026

Sagradas lecturas sábado 06....

,Lecturas del Sábado de la IX Semana del Tiempo Ordinario

Sábado, 6 de junio ..

Señor, purifica mi corazón para que tu Palabra caiga en él y dé el ciento por uno.

Primera Lectura

2 Tim 4,1-8.

Cumple tu tarea de evangelizador, desempeña tu ministerio. Pues yo estoy a punto de ser derramado en libación.

 Segunda carta de san Pablo a Timoteo.

Querido hermano: Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y a muertos, por su manifestación y por su reino: proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, reprocha, exhorta con toda magnanimidad y doctrina.
Porque vendrá un tiempo en que no soportarán la sana doctrina, sino que se rodearán de maestros a la medida de sus propios deseos y de lo que les gusta oír; y, apartando el oído de la verdad, se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta los padecimientos, cumple tu tarea de evangelizador, desempeña tu ministerio. Pues yo estoy a punto de ser derramado en libación y el momento de mi partida es inminente.
He combatido el noble combate, he acabado la carrera, he conservado la fe. Por lo demás, me está reservada la corona de la justicia, que el Señor, juez justo, me dará en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que hayan aguardado con amor su manifestación.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Sal 70.

R/. Mi boca contará tu salvación

Llena estaba mi boca de tu alabanza
y de tu gloria todo el día.
No me rechaces ahora en la vejez;
me van faltando las fuerzas,
no me abandones. R/.

Yo, en cambio, seguiré esperando,
redoblaré tus alabanzas;
mi boca contará tu justicia,
y todo el día tu salvación. R/.

Contaré tus proezas, Señor mío;
narraré tu justicia, tuya entera.
Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
y hasta hoy relato tus maravillas.  R/.

Y yo te daré gracias, Dios mío,
con el arpa, por tu lealtad;
tocaré para ti la cítara,
Santo de Israel. R/.

Aleluya, aleluya, aleluya.
En verdad os digo que esta viuda pobre
ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie.
Aleluya, aleluya, aleluya.

Evangelio

Mc 12, 38-44.

Esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie.

✠ Lectura del santo evangelio según san Marcos. 

En aquel tiempo, Jesús, instruyéndolos, les decía: «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en las plazas, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas y aparentan hacer largas oraciones. Esos recibirán una condenación más rigurosa».   

Estando Jesús sentado enfrente del tesoro del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban mucho; se acercó una viuda pobre y echó dos monedillas, es decir, un cuadrante. Llamando a sus discípulos, les dijo:

«En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir»

Palabra del Señor

COMENTARIO DE BENEDICTO XVI

«El óbolo de la viuda» es sinónimo de la generosidad de quien da sin reservas lo poco que posee. Ahora bien, antes quisiera subrayar la importancia del ambiente en el que se desarrolla ese episodio evangélico, es decir, el templo de Jerusalén, centro religioso del pueblo de Israel y el corazón de toda su vida. El templo es el lugar del culto público y solemne, pero también de la peregrinación, de los ritos tradicionales y de las disputas rabínicas, como las que refiere el Evangelio entre Jesús y los rabinos de aquel tiempo, en las que, sin embargo, Jesús enseña con una autoridad singular, la del Hijo de Dios. Pronuncia juicios severos, como hemos escuchado, sobre los escribas, a causa de su hipocresía, pues mientras ostentan gran religiosidad, se aprovechan de la gente pobre imponiéndoles obligaciones que ellos mismos no observan. En suma, Jesús muestra su afecto por el templo como casa de oración, pero precisamente por eso quiere purificarlo de usos impropios, más aún, quiere revelar su significado más profundo, vinculado al cumplimiento de su misterio mismo, el misterio de su muerte y resurrección, en la que él mismo se convierte en el Templo nuevo y definitivo, el lugar en el que se encuentran Dios y el hombre, el Creador y su criatura. 

Benedicto XVI, 8 de noviembre de 2009.

Ejército Remanente...

jueves, 14 de mayo de 2026

Fatima y el Santo Rosario familiar...

 

La Virgen de Fátima nos pidió seis veces el rezo del Rosario

La importancia del Rosario Familiar…

De OLRL.org:

Este artículo está tomado del folleto «Nuestra Gloriosa Fe y Cómo Perderla» escrito por el P. Hugh Thwaites, S.J.:

Me parece que una de las principales causas de la pérdida de la fe es el abandono de la práctica del rosario familiar.

En Austria, después de la Segunda Guerra Mundial, hubo un completo colapso de las vocaciones. Un año, aparentemente, nadie entró en los seminarios. Así que los obispos celebraron un sínodo, para averiguar cómo podía ser que esto hubiera sucedido. La conclusión a la que llegaron fue que la guerra había perturbado tanto la vida familiar que la práctica centenaria del rosario en el hogar se había detenido y no había vuelto a empezar. Esta es mi experiencia, también; cuando el rosario se va, la fe pronto se derrumba.

Recuerdo que alguien me habló de un amigo suyo, un gran católico, el pilar de la parroquia, cuyos hijos se habían alejado de los sacramentos y de la asistencia a la misa. Así que le dije: «Seguro que tu amigo fue educado con el rosario familiar cuando era un niño, y sus hijos no». La siguiente vez que lo vi, me dijo que eso era cierto. Su amigo había recitado el rosario familiar en casa cuando era un niño, y cuando se casó y fundó su propia familia todos rezaron el rosario. Pero entonces, una noche cuando estaban a punto de empezar el rosario, uno de los niños encendió la televisión, y eso fue todo. La costumbre del rosario familiar fue abandonada, y a su debido tiempo, dejaron de practicar la fe.

Después de esta vida, se verá que esa acción no repetida ha afectado a la eternidad de muchas personas. Dios envió a su Madre a Fátima para decirnos que teníamos que rezar el rosario todos los días, no otras oraciones. Por lo tanto, debemos hacer lo que Ella nos pidió.

Un laico que conocí una vez y que no rezaba su rosario me dijo que leía el breviario todos los días. Eso está bien. Es lo que tienen que hacer los sacerdotes. Es la oración de la Iglesia. Así que en cierto modo es mejor que el rosario. Pero no es lo que la Virgen pidió. Ella pidió el rosario. Si una madre envía a su hijo a la tienda por una botella de leche, y él regresa en cambio con un helado, ¿se alegra? En cierto modo, el helado es mejor que la leche, pero no es lo que ella pidió.

En la santísima casa de Nazaret, ¿crees que la Virgen tuvo que pedir algo dos veces? Si queremos de alguna manera ser como Jesús, debemos hacer lo que su Madre pide. Si no lo hacemos, ¿podemos esperar que las cosas vayan bien? No podemos desobedecer impunemente a la Madre de Dios. Ella conoce mejor que nosotros los peligros de esta guerra espiritual. Ella ve más claramente que nosotros los peligros que nos acechan. Ella nos advierte: Debes rezar el rosario todos los días.

Si el mecánico le advierte que su coche necesita una reparación o que se averiará, seguramente usted prestará atención a esa advertencia. Si el indicador de gasolina le advierte que necesita más gasolina, ¿no hace nada al respecto? Y si la Virgen viene a Fátima y nos dice, no sólo una sino seis veces, que debemos rezar el rosario todos los días, ¿descartamos esa advertencia? Si lo hacemos, sólo nos culparemos a nosotros mismos cuando descubramos que nuestros hijos han perdido la fe.

Sé que Fátima es sólo una revelación privada, pero sin embargo la Iglesia la ha aprobado, y eso hace que sea imprudente que la ignoremos. Si la Iglesia nos informa que Nuestra Señora realmente vino a Fátima y nos dijo estas cosas, entonces debemos escuchar sus palabras.

Así que creo que el abandono del rosario familiar es la razón principal por la que tantos católicos han perdido la fe. Me parece que la Iglesia del futuro va a consistir únicamente en aquellas familias que han sido fieles al rosario. Pero habrá un gran número de personas cuyas familias antes eran católicas.

En mi trabajo de visitar hogares, he visto esta conclusión confirmada una y otra vez. Los hogares pueden transformarse comenzando a recitar el rosario diario. 

Una razón, creo, por la que el rosario diario hace un hogar feliz, es esta. Por lo que algunos poseídos han dicho, y por lo que algunos santos han dicho, parece seguro que los demonios temen al rosario. Les pone los pelos de punta, por así decirlo. El agua bendita ciertamente los expulsa, pero vuelven de nuevo. El rosario diario los expulsa y los mantiene fuera. Y en una casa donde se reza el rosario todos los días, después de un tiempo los demonios se dan cuenta de que son impotentes ante la Virgen, y se van a otra parte.

Esta debe ser una de las razones por las que, como dicen, «la familia que reza junta se mantiene unida». En esa casa, completamente libre de espíritus malignos, hay una atmósfera que no se encuentra en el exterior. En una ciudad infestada de demonios como Londres, donde vivo, tal hogar es un oasis de la gracia de Dios, y la gente encuentra allí un consuelo y una paz que disfrutan enormemente. Los seres humanos no estamos hechos para vivir en compañía de demonios, sino con Dios y con los ángeles y santos del cielo.

Así que, tal y como yo lo veo, en este esfuerzo que estamos haciendo para mantener la fe y transmitirla, la práctica del rosario es absolutamente indispensable. Cualquier otra cosa que haga una persona, aunque vaya a misa todos los días, debe rezar el rosario en su casa. Es la medicina que nuestra Madre nos ha dicho que tomemos, para mantener nuestra fe fuerte y saludable.

https://www.tldm.org/default.htm

Ejército Remanente...

Secretos deFatima....

 

El Tercer Secreto de Fátima: ¿Un Papa con ojos de demonio?

La carta, fechada en 1944, habla del «tercer fragmento del secreto», y describe a un Papa, alabado por una multitud. Sin embargo, dice la carta, «había una diferencia con un verdadero Santo Padre, la mirada del demonio, éste tenía los ojos del mal».

Realizan un estudio pericial caligráfico a un documento que llevaba varios años en internet: Un texto que podría haber escrito la propia Sor Lucía de Fátima, revelando el auténtico tercer secreto de Fátima.

Quizá no todo lo que sabemos -o mejor dicho, lo que nos cuentan-, respecto a las apariciones de Fátima sea del todo cierto, al menos no en su totalidad.  José María Zavala lo cuenta en el libro «El secreto mejor guardado de Fátima. Una investigación 100 años después».

Una de las peritos judicial calígrafo más prestigiosas de nuestro país, realiza un estudio sobre un texto que llevaba varios años publicado en internet, y que podría contener el auténtico tercer secreto de Fátima.

Un Papa con ojos del demonio

La carta, fechada en 1944, habla del «tercer fragmento del secreto», y describe a un Papa, alabado por una multitud. Sin embargo, dice la carta, «había una diferencia con un verdadero Santo Padre, la mirada del demonio, éste tenía los ojos del mal».

La carta menciona el pontificado de «Juan Pablo «, estando fechada sin embargo más de 30 años antes de que el cardenal polaco se sentara en el trono de Pedro, convirtiéndose en uno de los papas más grandes de la historia de la Iglesia. Por último, la carta profetiza que «la Catedral de Roma debe ser destruida y una nueva construida en Fátima».

A continuación, lean el texto íntegro:

Ahora voy a revelar la tercera parte del secreto: Esta parte es la apostasía en la Iglesia!

Nuestra Señora nos mostró una visión de un individuo que yo describo como el «santo Padre» frente a una multitud que lo vitoreaba.

Pero había una diferencia con un verdadero santo Padre, la mirada del demonio, éste tenía los ojos del mal.

Entonces, después de algunos momentos vimos al mismo Papa entrando en una iglesia, pero esta Iglesia era la iglesia del infierno; no hay manera de describir la fealdad de ese lugar. Parecía como una fortaleza hecha de cemento gris con ángulos quebrados y ventanas similares a ojos; tenía un pico en el tejado del edificio.

Enseguida levantamos la vista hacia Nuestra Señora que nos dijo: Visteis la apostasía en la Iglesia; esta carta puede ser abierta por el Santo Padre, pero debe ser publicada después de Pío XII y antes de 1960.

En el reinado de Juan Pablo II la piedra angular de la tumba de Pedro debe ser removida y llevada a Fátima. Porque el dogma de la fe no ha sido conservado en Roma, su autoridad será removida y entregada a Fátima. La catedral de Roma debe ser destruida y una nueva construida en Fátima.

Si 69 semanas después de que esta orden se publique, Roma sigue su abominación, la ciudad será destruida. Nuestra Señora nos dijo que esto está escrito en Daniel 9:24-25 y Mateo 21:42-44

Daniel 9

24 Setenta semanas han sido fijadas sobre tu pueblo y tu Ciudad santa, para poner fin a la transgresión, para sellar el pecado, para expiar la iniquidad, para instaurar la justicia eterna, para sellar la visión y al profeta, y para ungir el Santo de los santos.

25 Tienes que saber y comprender esto:Desde que salió la orden de reconstruir a Jerusalén, hasta que aparezca un Jefe ungido, pasarán siete semanas;luego, durante sesenta y dos semanas, ella será reconstruida con la plaza y el foso, pero en tiempos de angustia.

Mateo 21

42 Jesús agregó: «¿No han leído nunca en las Escrituras: «La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos»?

43 Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos».

44 [El que caiga sobre esta piedra quedará destrozado, y aquel sobre quien caiga será aplastado].

Capilla de Santa Marta, residencia de Francisco

Vemos la Capilla de Santa Marta llena de ángulos quebrados como refiere el Tercer Secreto


¿Se trata realmente del Tercer Secreto de Fátima, o simplemente es una burda falsificación?

La experta concluyó que el manuscrito había sido «realizado por la misma mano que el documento correspondiente a la Primera y Segunda Parte del Secreto de Fátima, redactado de puño y letra por Sor Lucía dos Santos».

Apostasía de la Iglesia

Este documento habla de la apostasía de la Iglesia, que coincide con lo que el padre Pío dijo al padre Amorth -exorcista de la diócesis de Roma-, sobre el Tercer Secreto de Fátima. Amorth explicó en una ocasión a José María Zavala que trataba «de la apostasía y de un Papa bajo el control de Satanás».

¿Por qué no se reveló antes de 1960?

El Tercer Secreto debería haber sido revelado por el Papa Juan XXIII antes de 1960, sin embargo no fue sacado a la luz hasta el año 2000. ¿Por qué? ¿Cuál es la razón?

Además, existen dos documentos distintos sobre la última revelación de las apariciones de Fátima. Uno, de tan sólo una página, se encuentra en los aposentos papales. Y otro, de cuatro páginas (que fue el que salió a la luz en el año 2000) se encuentra en el depósito en el Santo Oficio.

InfoVaticana habla con Begoña Slocker

Desde InfoVaticana nos ponemos en contacto la perito calígrafo judicial Begoña Slocker, que ha trabajado en multitud de procesos penales en España, también para la Audiencia Nacional.

«Nosotros trabajamos con originales, y como no tengo esos datos me he basado sobre todo en la velocidad, inclinación y gestos tipo, que significa que cuando superpongo las letras, si fueran idénticas, sería una falsificación, pero no son idénticas», explica Begoña a InfoVaticana.

«Mi conclusión claramente es que está hecho por la misma mano y lo he repasado con el Presidente de la Sociedad Española de Caligrafía, que lo ha corroborado, y con Tomás Alonso de Corcuera, número uno en España como perito que ha sido profesor y conferenciante en la Policía Científica de Madrid».

«Es una pericia hecha a conciencia, a la que le he dedicado muchos días y noches», concluye la perito.

¿Realmente está completo el tercer secreto de Fátima?, ¿Habló Sor Lucía de un Papa bajo el control de Satanás? 

https://www.google.es/amp/s/infovaticana.com/2017/03/29/el-tercer-secreto-de-fatima-un-papa-con-ojos-de-demonio/amp/

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