jueves, 13 de agosto de 2026

Sagradas lecturas jueves 13 de julio...

Lecturas del Miércoles de la XIX Semana del Tiempo Ordinario

 Señor, purifica mi corazón para que tu Palabra caiga en él y dé el ciento por uno

Primera Lectura

Oí al Señor llamar en voz alta: «Acercaos, verdugos de la ciudad, empuñando cada uno su arma mortal.»
Entonces aparecieron seis hombres por el camino de la puerta de arriba, la que da al norte, empuñando mazas. En medio de ellos, un hombre vestido de lino, con los avios de escribano a la cintura. Al llegar, se detuvieron junto al altar de bronce. La gloria del Dios de Israel se había levantado del querubín en que se apoyaba, yendo a ponerse en el umbral del templo.
Llamó al hombre vestido de lino, con los avíos de escribano a la cintura, y le dijo el Señor: «Recorre la ciudad, atraviesa Jerusalén y marca en la frente a los que se lamentan afligidos por las abominaciones que en ella se cometen.»
A los otros les dijo en mi presencia: «Recorred la ciudad detrás de él, hiriendo sin compasión y sin piedad. A viejos, mozos y muchachas, a niños y mujeres, matadlos, acabad con ellos; pero a ninguno de los marcados lo toquéis. Empezad por mi santuario.» Y empezaron por los ancianos que estaban frente al templo.
Luego les dijo: «Profanad el templo, llenando sus atrios de cadáveres, y salid a matar por la ciudad.»
Luego la gloria del Señor salió, levantándose del umbral del templo, y se colocó sobre los querubines. Vi a los querubines levantar las alas, remontarse del suelo, sin separarse de las ruedas, y salir. Y se detuvieron junto a la puerta oriental de la casa del Señor; mientras tanto, la gloria del Dios de Israel sobresalía por encima de ellos. Eran los seres vivientes que yo había visto debajo del Dios de Israel a orillas del río Quebar, y me di cuenta de que eran querubines. Tenían cuatro rostros y cuatro alas cada uno, y una especie de brazos humanos debajo de las alas, y su fisonomía era la de los rostros que yo había contemplado a orillas del río Quebar. Caminaban de frente.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 112,1-2.3-4.5-6

R/. La gloria del Señor se eleva sobre el cielo

Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre. R/.

De la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.
El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre el cielo. R/.

¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar al cielo y a la tierra? R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (18,15-20):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»

Palabra del Señor

Se dice Credo.

COMENTARIO DE BENEDICTO XVI

Otro fruto de la caridad en la comunidad es la oración en común. Dice Jesús: «Si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre que está en el cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos». La oración personal es ciertamente importante, es más, indispensable, pero el Señor asegura su presencia a la comunidad que -incluso siendo muy pequeña- es unida y unánime, porque ella refleja la realidad misma de Dios uno y trino, perfecta comunión de amor. Dice Orígenes que «debemos ejercitarnos en esta sinfonía», es decir en esta concordia dentro de la comunidad  cristiana. Debemos ejercitarnos tanto en la corrección fraterna, que requiere mucha humildad y sencillez de corazón, como en la oración, para que suba a Dios desde una comunidad verdaderamente unida en  Cristo

Benedicto XVI, 4 de septiembre de 2011. Ejército Remanente...

miércoles, 12 de agosto de 2026

Sagradas lecturas miércoles 12 de julio...

 

Lecturas del Martes de la XIX Semana del Tiempo Ordinario

Señor, purifica mi corazón para que tu Palabra caiga en él y dé el ciento por uno

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel (2,8–3,4):

Así dice el Señor: «Tú, hijo de Adán, oye lo que te digo: ¡No seas rebelde, como la casa rebelde! Abre la boca y come lo que te doy.»
Vi entonces una mano extendida hacia mí, con un documento enrollado. Lo desenrolló ante mí: estaba escrito en el anverso y en el reverso; tenía escritas elegías, lamentos y ayes.
Y me dijo: «Hijo de Adán, come lo que tienes ahí, cómete este volumen y vete a hablar a la casa de Israel.»
Abrí la boca y me dio a comer el volumen, diciéndome: «Hijo de Adán, alimenta tu vientre y sacia tus entrañas con este volumen que te doy.» Lo comí, y me supo en la boca dulce como la miel.
Y me dijo: «Hijo de Adán, anda, vete a la casa de Israel y diles mis palabras.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 118,14.24.72.103.111.131

R/. ¡Qué dulce al paladar tu promesa, Señor!

Mi alegría es el camino de tus preceptos,
más que todas las riquezas. R/.

Tus preceptos son mi delicia,
tus decretos son mis consejeros. R/.

Más estimo yo los preceptos de tu boca
que miles de monedas de oro y plata. R/.

¡Qué dulce al paladar tu promesa:
más que miel en la boca! R/.

Tus preceptos son mi herencia perpetua,
la alegría de mi corazón. R/.

Abro la boca y respiro,
ansiando tus mandamientos. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (18,1-5.10.12-14):

En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: «¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?»
Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo: «Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial. ¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? y si la encuentra, os aseguro que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado. Lo mismo vuestro Padre del cielo: no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.»

Palabra del Señor

COMENTARIO DE BENEDICTO XVI

Junto a Cristo y en Cristo, también nosotros pedimos entrar en sintonía con la voluntad del Padre, convirtiéndonos también nosotros en hijos. Jesús, por tanto, en este Himno de júbilo expresa la voluntad de implicar en su conocimiento filial de Dios a todos los que el Padre quiere hacer partícipes; y los que acogen este don, los «pequeños». ¿Pero qué significa «ser pequeños», sencillos? ¿Cuál es la pequeñez que abre al hombre a la intimidad filial con Dios y a acoger su voluntad? ¿Cuál debe ser la actitud de base de nuestra oración? Observemos el Discurso de la Montaña donde Jesús afirma: «Beatos los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios». Es la pureza del corazón la que permite reconocer el rostro de Dios en Jesucristo; y tener el corazón sencillo como el de los niños, sin la presunción de quien se cierra en sí mismo, pensando que no necesita a nadie, ni siquiera a Dios. 

Benedicto XVI, 7 de diciembre de 2011.        Ejército Remanente...

miércoles, 22 de julio de 2026

La Coronilla de la Divina Misericordia...

 

Coronilla de la Divina Misericordia y Promesas que contiene

“Me queman las llamas de la Misericordia, deseo derramarlas sobre las almas, y las almas no quieren creer en mi bondad. Oh, qué dolor me dan cuando no quieren aceptarlas (…) Dile a la humanidad doliente que se abrace a mi Corazón misericordioso y Yo la llenaré de paz”.

A continuación, podrán leer las promesas dictadas por Jesús a Santa Faustina Kowalska:

“La humanidad no encontrará la paz hasta que no se dirija con confianza a mi Misericordia”.

«De todas Mis llagas, como de arroyos, fluye la misericordia para las almas, pero la herida de Mi Corazón es la Fuente de la Misericordia sin límites, de esta fuente brotan todas las gracias para las almas».

“El alma que confíe en mi Misericordia no perecerá, ya que todos sus asuntos son míos. El alma más feliz es la que confía en mi Misericordia, pues Yo mismo la cuido”.

«Proclama que ningún alma que ha invocado Mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión».

«Hija Mía, escribe que cuanto más grande es la miseria de un alma tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia e invita a todas las almas a confiar en el inconcebible abismo de Mi misericordia, porque deseo salvarlas a todas. En la cruz, la Fuente de Mi Misericordia fue abierta de par en par por la lanza para todas las almas, no he excluido a ninguna».

«Que los más grandes pecadores pongan su confianza en Mi misericordia. Ellos más que nadie tienen derecho a confiar en el abismo de Mi misericordia. Hija Mía, escribe sobre Mi misericordia para las almas afligidas. Me deleitan las almas que recurren a Mi misericordia. A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden. No puedo castigar aún al pecador más grande si él suplica Mi compasión, sino que lo justifico en Mi insondable e impenetrable misericordia. Escribe: Antes de venir como juez justo abro de par en par la puerta de Mi misericordia. Quien no quiere pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia…»

«Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. También prometo ya aquí en la tierra la victoria sobre el enemigo y sobretodo a la hora de la muerte, Yo mismo la defenderé como a mi propia gloria… Ofrezco a los hombres el vaso con el que han de venir a recoger las gracias a la fuente de la Misericordia».

«A las almas que difunden el culto de mi Misericordia, las protejo a lo largo de su vida como una madre cariñosa protege a su niño todavía lactante. A la hora de su muerte, no seré para ellas su juez sino su Salvador misericordioso. En aquella última hora no hay para el alma más que una sola protección: MI MISERICORDIA»…

«Yo preservaré a las ciudades y casas en las cuales se encontrase esta imagen».

«Yo también protegeré a aquellas personas que veneren esta Imagen y tengan confianza en mi Misericordia».

HORA DE LA DIVINA MISERICORDIA: LAS TRES DE LA TARDE

Oración para recibir vigor y valentía a la hora de dar a conocer los Mensajes

Lléname ahora, Oh Señor, con el Don del Espíritu Santo para llevar Tu Santísima Palabra a los pecadores que debo ayudar a salvar en Tu nombre.

Ayúdame a cubrirlos, a través de mis oraciones, con Tu Preciosa Sangre, para que así ellos puedan ser atraídos a Tu Sagrado Corazón.

Dame el Don del Espíritu Santo para que así estas pobres almas puedan deleitarse en Tu Nuevo Paraíso.

Amén

Digan esta oración todos los días, después de recitar Mi Divina Misericordia y ustedes, por su lealtad a Mí, ayudarán a salvar a Mis hijos.

La oración de las tres dictada por Jesús a Santa Faustina Kowalska es la siguiente:

Expiraste, Jesús, pero Tu muerte hizo brotar un manantial de vida para las almas y el océano de Tu misericordia inundó todo el mundo. Oh, Fuente de Vida, insondable misericordia divina, anega el mundo entero derramando sobre nosotros hasta Tu última gota.

Oh, Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús, manantial de misericordia para nosotros, en Ti confío.

El Señor le dijo a Santa Faustina Kowalska lo siguiente:

Un látigo poderoso para usar contra las próximas amenazas (tormentas, terremotos,erupciones volcánicas, tsunamis, etc.)
Dos casos aparecen en el Diario de Santa María Faustina que envuelven tormentas, #1731 y# 1791, y en ellos ella usa la Coronilla de la Divina Misericordia como un látigo poderoso:

“Hoy me despertó una gran tormenta, el viento estaba enfurecido y llovía como si hubiera un huracán, a cada rato caían rayos. Me puse a rogar que la tempestad no causara ningún daño; de repente oí estas palabras: Reza la coronilla que te he enseñado y la tempestad cesará. Enseguida he comenzado a rezar la coronilla y ni siquiera la he terminado cuando el temporal ha cesado y oí estas palabras: A través de ella obtendrás todo, si lo que pides está de acuerdo con mi voluntad.” (1731)

“Cuando se acercaba una gran tormenta me puse a rezar la coronilla. De repente oí la voz de un ángel: no puedo acercarme con la tempestad, porque el resplandor que sale de su boca me rechaza a mí y a la tormenta. Se quejaba el ángel con Dios. De súbito conocí lo mucho que habría de devastar con esa tempestad, pero conocí también que esa oración era agradable a Dios y lo potente que es la coronilla.” (1791)

Historia y más promesas:

En 1935, Santa Faustina recibió la visión de un ángel enviado por Dios para amenazar cierta ciudad. Ella comenzó a orar por misericordia, pero sus oraciones no tuvieron poder. De repente, vio a la Santísima Trinidad y sintió el poder de la gracia de Jesús en ella. Al mismo tiempo, se encontró a ella misma abogando a Dios por misericordia con palabras que escuchó interiormente.
“Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero; por Su dolorosa pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.” (Diario, 476)

“Mientras ella continuó diciendo esta oración inspirada, el ángel se quedó sin ayuda y no pudo llevar a cabo el castigo merecido” (ver Diario, 474, 475)

Al día siguiente, mientras entraba a la capilla, escuchó de nuevo esta voz interior, instruyéndola cómo recitar la oración que Nuestro Señor más tarde llamaría “la Coronilla”. Desde ese momento, ella recitó esta forma de oración casi constantemente, ofreciéndola especialmente por los moribundos.

En posteriores revelaciones, el Señor hizo claro que la Coronilla no era sólo para ella, sino para todo el mundo. Él también atribuyó promesas extraordinarias a su recitación.
“Anima a las almas a rezar la Coronilla que te he dado” (Diario, 1541)
“Quienquiera que la rece recibirá gran misericordia a la hora de la muerte” (Diario, 687)
“Cuando recen esta coronilla junto a los moribundos, Me pondré ante el Padre y el alma agonizante no como Juez justo sino como el Salvador Misericordioso.” (Diario, 1541)
“Los sacerdotes se la recomendarán a los pecadores como la última tabla de salvación. Hasta el pecador mas empedernido, si reza esta coronilla una sola vez, recibirá la gracia de Mi misericordia infinita.” (Diario, 687)
“A través de ella obtendrás todo, si lo que pides está de acuerdo con Mi voluntad” (Diario, 1731)
“Deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en Mi misericordia” (Diario 687)


En relación a los últimos tiempos»

«Prepararás al mundo para Mi última venida.» (Diario 429)
«Habla al mundo de mi Misericordia… Es señal de los últimos tiempos. Después de ella vendrá el día de la justicia. Todavía queda tiempo para que recurran, pues, a la Fuente de Mi Misericordia.» (Diario 848)
«Habla a las almas de esta gran misericordia Mía, porque está cercano el día de Mi justicia.» (Diario 965)
«Estoy prolongándoles el tiempo de la misericordia, pero ay de ellos si no reconocen este tiempo de Mi visita.» (Diario 1160)
Antes del Día de la justicia envío el día de la misericordia». (Diario 1588)
«Quien no quiera pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia». (Diario 1146)

Además de estas palabras de Nuestro Señor, la hermana Faustina nos da las palabras de la Madre de Misericordia, la Santísima Virgen María.
«Tú debes hablar al mundo de Su gran misericordia y preparar al mundo para Su segunda venida. Él vendrá, no como un Salvador Misericordioso, sino como un Juez Justo. Oh qué terrible es ese día. Establecido está ya el día de la justicia, el día de la ira divina. Los ángeles tiemblan ante este día. Habla a las almas de esa gran misericordia, mientras sea aún el tiempo para conceder la misericordia.» (Diario 635)

Coronilla de la Divina Misericordia Latín Audio

CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA ESPAÑOL / LATÍN

Diario de Santa Faustina PDF

http://webcatolicodejavier.org/promesasDivinaMisericordia.htm

Ejército Remanente...

viernes, 3 de julio de 2026

Papa Dios...

El Padre Nuestro

 No es solo una oración… es una guía de vida. ¿Conoces su verdadero significado o lo repites solo de memoria? Cada palabra tiene un propósito, cada línea puede transformar tu vida. Analicemos a detalle… la oración que Jesús mismo nos enseñó.

El Padre Nuestro

No es solo una oración… es una guía de vida.

Conoces su verdadero significado o lo repites solo de memoria?

Cada palabra tiene un propósito, cada línea puede transformar tu vida.

Analicemos a detalle… la oración que Jesús mismo nos enseñó.

El Padre Nuestro es la única oración que Jesús nos enseñó directamente (Mateo 6:9-13, Lucas 11:2-4).

Es un modelo perfecto de cómo hablar con Dios.

Cada palabra está llena de significado teológico, arraigado en la Escritura y la Tradición.

Esta oración desciende de lo celestial a lo terrenal.

Empieza en el cielo: el Padre, su nombre y su reino…

Y  termina aquí, en nuestra lucha diaria: nuestras necesidades, tentaciones y el mal.

San Cipriano de Cartago dijo que el Padre Nuestro es “una compendio breve de toda la doctrina celestial” y “la oración perfecta”

Santo Tomás de Aquino dijo que contiene “todo lo que podemos desear”.

Para entender su profundidad y poder, vamos línea por línea…

“Padre Nuestro, que estás en los Cielos.”

• En latín: Pater noster, qui es in caelis
• En griego: Pater hemon ho en tois ouranois

Jesús nos enseña a llamar a Dios “Abba,” un término íntimo, como “papá.”

Estas palabras rompen barreras

No hablamos a un juez distante, sino a un Padre que nos ama profundamente.

Decimos “nuestro,” no “mío,” porque esta oración nos une como una familia espiritual.

Miramos juntos al cielo, recordando que nuestra fe es comunidad… no aislamiento.

“Santificado sea tu nombre.”

• En latín: Sanctificetur nomen tuum
• En griego: Hagiastheto to onoma sou

No pedimos que Dios sea más santo, porque Él es la Santidad misma.

Pedimos que Su nombre sea reverenciado, glorificado y amado en el mundo.

En la Biblia, el nombre de Dios no es solo un título, es su esencia y presencia.

Santificar Su nombre significa reflejar Su gloria en nuestras vidas.

Es un recordatorio de que todo lo que hacemos debe ser por Él, para Él y con Él.

“Venga a nosotros tu reino.”

• En latín: Adveniat regnum tuum
• En griego: Eltheto he basileia sou

No solo anhelamos el Reino celestial al final de los tiempos, sino que pedimos que su presencia transforme nuestra realidad aquí y ahora.

Es una súplica para que Dios reine primero en nuestros corazones.

Guiando nuestras acciones, y luego en el mundo, trayendo amor, justicia y paz.

Al decir estas palabras, nos comprometemos a ser colaboradores activos, anticipando la plenitud de su Reino.

“Hágase tu voluntad como en el Cielo, así en la Tierra.”

• En latín: Fiat voluntas tua, sicut in caelo, et in terra
• En griego: Genetheto to thelema sou, hos en ourano kai epi ges

Decir esto es un acto de rendición y confianza absoluta.

Reconocemos que la voluntad de Dios es perfecta, incluso cuando choca con nuestros deseos o no la entendemos.

En el cielo, Su voluntad se cumple con armonía y amor.

Pedimos que esa misma obediencia se extienda a la tierra.

Empezando por nosotros mismos… que nuestras vidas sean un reflejo vivo de Su plan divino.

“Danos hoy nuestro pan de cada día.”

• En latín: Panem nostrum quotidianum da nobis hodie
• En griego: Ton arton hemon ton epiousion dos hemin semeron

La palabra griega epiousios es única, y su significado abarca dos dimensiones.

– El pan físico.

Representa lo necesario para sustentar nuestra vida diaria.

Es un llamado a confiar en que Dios proveerá, como lo hizo con el maná en el desierto.

– El pan espiritual

Cristo mismo, el Pan de Vida (Juan 6:35), que recibimos en la Eucaristía, alimento del alma.

Con estas palabras, reconocemos nuestra dependencia total de Dios.

Pedimos no para acumular, sino para vivir el presente con fe, confiando en que cada día trae su provisión.

“Perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores .”

• En latín: Dimitte nobis debita nostra, sicut et nos dimittimus debitoribus nostris
• En griego: Aphes hemin ta opheilemata hemon, hos kai hemeis aphekamen tois opheiletais hemon

Esta es una súplica y un compromiso.

Reconocemos nuestra fragilidad y pedimos la infinita misericordia de Dios.

Pero hay una condición desafiante… debemos perdonar a otros para ser perdonados.

Jesús nos enseña que el perdón no es opcional, es la clave para romper las cadenas del resentimiento y la amargura.

Al perdonar, reflejamos el corazón de Dios y abrimos el nuestro a Su gracia.

“No nos dejes caer en la tentación.”

• En latín: Et ne nos inducas in tentationem
• En griego: Kai me eisenegkes hemas eis peirasmon

No pedimos que Dios elimine las pruebas de nuestra vida… las pruebas son inevitables y necesarias para nuestro crecimiento.

Lo que imploramos es fortaleza para resistirlas y no sucumbir al pecado.

La palabra griega peirasmon puede traducirse como “prueba” o “tentación.”

Jesús nos enseña que la verdadera victoria no es evitar las dificultades, sino permanecer fieles a Dios en medio de ellas.

Es un grito de humildad.

“Señor, no puedo solo. Dame fuerza en mis momentos de debilidad.”

“Y líbranos del mal.”

• En latín: Sed libera nos a malo
• En griego: Alla rysai hemas apo tou ponerou

La palabra griega ponerou puede significar tanto el mal en general como el maligno, Satanás.

No solo pedimos ser liberados de las consecuencias del mal, sino también de su influencia en nuestras vidas.

Reconocemos que la lucha contra el mal no es solo nuestra, sino que Dios está con nosotros.

Nos recuerda que el mal existe, pero también que el poder de Dios es infinitamente superior.

Reafirmamos nuestra confianza en que Dios nos guiará hacia la luz y nos protegerá del mal en todas sus formas.

El Padre Nuestro es un camino para vivir.

Nos enseña a confiar en Dios como Padre, a buscar Su voluntad, a perdonar como hemos sido perdonados, y a enfrentarnos al mal con Su fuerza.

Revela el plan de Dios y nos invita a participar en él.

La próxima vez que reces el Padre Nuestro, hazlo con el corazón abierto.

Porque no es solo un rezo… es una conversación con el Padre que te ama infinitamente y desea cambiar tu vida con Su gracia.

Y acá Juan Pablo ll cantándolo en latín

Enrique Valtierra

@elcaminodelogos