lunes, 20 de julio de 2026

Sagradas lecturas lunes 20 de Julio..

Lecturas del Lunes de la XVI Semana del Tiempo Ordinario

 Señor, purifica mi corazón para que Tu cPalabra caiga en él y dé el ciento por uno.

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Miqueas (6,1-4.6-8):

Escuchad lo que dice el Señor: «Levántate y llama a juicio a los montes, que escuchen los collados tu voz.»
Escuchad, montes, el juicio del Señor; atended, cimientos de la tierra: El Señor entabla juicio con su pueblo y pleitea con Israel: «Pueblo mío, ¿qué te hice o en qué te molesté? Respóndeme. Te saqué de Egipto, de la esclavitud te redimí, y envié por delante a Moisés, Aarón y María.»
«¿Con qué me acercaré al Señor, me inclinaré ante el Dios de las alturas? ¿Me acercaré con holocaustos, con novillos de un año? ¿Se complacerá el Señor en un millar de carneros, o en diez mil arroyos de grasa? ¿Le daré un primogénito para expiar mi culpa; el fruto de mi vientre, para expiar mi pecado?»
«Te han explicado, hombre, el bien, lo que Dios desea de ti: simplemente, que respetes el derecho, que ames la misericordia y que andes humilde con tu Dios.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 49

R/. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios

«Congregadme a mis fieles,
que sellaron mi pacto con un sacrificio.»
Proclame el cielo su justicia;
Dios en persona va a juzgar. R/.

«No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
Pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños.» R/.

«¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos?» R/.

«Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara.
El que me ofrece acción de gracias, ése me honra;
al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios.» R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (12,38-42)

En aquel tiempo, algunos de los escribas y fariseos dijeron a Jesús: «Maestro, queremos ver un signo tuyo.»
Él les contestó: «Esta generación perversa y adúltera exige un signo; pero no se le dará más signo que el del profeta Jonás. Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo; pues tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra. Cuando juzguen a esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que la condenen, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás. Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.»

Palabra del Señor

COMENTARIO DE BENEDICTO XVI

Lo mismo ocurre siempre de nuevo en la Eucaristía: ante la oración de la Iglesia, el Señor anticipa en ella su segunda venida, viene ya, celebra ahora la boda con nosotros, nos hace salir de nuestro tiempo lanzándonos hacia aquella «hora». De esta manera comenzamos a entender lo sucedido en Caná. La señal de Dios es la sobreabundancia. Lo vemos en la multiplicación de los panes, lo volvemos a ver siempre, pero sobre todo en el centro de la historia de la salvación: en el hecho de que se derrocha a sí mismo por la mísera criatura que es el hombre. Este exceso es su «gloria». La sobreabundancia de Caná es, por ello, un signo de que ha comenzado la fiesta de Dios con la humanidad, su entregarse a sí mismo por los hombres. El marco del episodio -la boda- se convierte así en la imagen que, más allá de sí misma, señala la hora mesiánica: la hora de las nupcias de Dios con su pueblo ha comenzado con la venida de Jesús. 

Joseph Ratzinger, Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, primera parte, pág. 102.

Ejército Remanente...

viernes, 3 de julio de 2026

Papa Dios...

El Padre Nuestro

 No es solo una oración… es una guía de vida. ¿Conoces su verdadero significado o lo repites solo de memoria? Cada palabra tiene un propósito, cada línea puede transformar tu vida. Analicemos a detalle… la oración que Jesús mismo nos enseñó.

El Padre Nuestro

No es solo una oración… es una guía de vida.

Conoces su verdadero significado o lo repites solo de memoria?

Cada palabra tiene un propósito, cada línea puede transformar tu vida.

Analicemos a detalle… la oración que Jesús mismo nos enseñó.

El Padre Nuestro es la única oración que Jesús nos enseñó directamente (Mateo 6:9-13, Lucas 11:2-4).

Es un modelo perfecto de cómo hablar con Dios.

Cada palabra está llena de significado teológico, arraigado en la Escritura y la Tradición.

Esta oración desciende de lo celestial a lo terrenal.

Empieza en el cielo: el Padre, su nombre y su reino…

Y  termina aquí, en nuestra lucha diaria: nuestras necesidades, tentaciones y el mal.

San Cipriano de Cartago dijo que el Padre Nuestro es “una compendio breve de toda la doctrina celestial” y “la oración perfecta”

Santo Tomás de Aquino dijo que contiene “todo lo que podemos desear”.

Para entender su profundidad y poder, vamos línea por línea…

“Padre Nuestro, que estás en los Cielos.”

• En latín: Pater noster, qui es in caelis
• En griego: Pater hemon ho en tois ouranois

Jesús nos enseña a llamar a Dios “Abba,” un término íntimo, como “papá.”

Estas palabras rompen barreras

No hablamos a un juez distante, sino a un Padre que nos ama profundamente.

Decimos “nuestro,” no “mío,” porque esta oración nos une como una familia espiritual.

Miramos juntos al cielo, recordando que nuestra fe es comunidad… no aislamiento.

“Santificado sea tu nombre.”

• En latín: Sanctificetur nomen tuum
• En griego: Hagiastheto to onoma sou

No pedimos que Dios sea más santo, porque Él es la Santidad misma.

Pedimos que Su nombre sea reverenciado, glorificado y amado en el mundo.

En la Biblia, el nombre de Dios no es solo un título, es su esencia y presencia.

Santificar Su nombre significa reflejar Su gloria en nuestras vidas.

Es un recordatorio de que todo lo que hacemos debe ser por Él, para Él y con Él.

“Venga a nosotros tu reino.”

• En latín: Adveniat regnum tuum
• En griego: Eltheto he basileia sou

No solo anhelamos el Reino celestial al final de los tiempos, sino que pedimos que su presencia transforme nuestra realidad aquí y ahora.

Es una súplica para que Dios reine primero en nuestros corazones.

Guiando nuestras acciones, y luego en el mundo, trayendo amor, justicia y paz.

Al decir estas palabras, nos comprometemos a ser colaboradores activos, anticipando la plenitud de su Reino.

“Hágase tu voluntad como en el Cielo, así en la Tierra.”

• En latín: Fiat voluntas tua, sicut in caelo, et in terra
• En griego: Genetheto to thelema sou, hos en ourano kai epi ges

Decir esto es un acto de rendición y confianza absoluta.

Reconocemos que la voluntad de Dios es perfecta, incluso cuando choca con nuestros deseos o no la entendemos.

En el cielo, Su voluntad se cumple con armonía y amor.

Pedimos que esa misma obediencia se extienda a la tierra.

Empezando por nosotros mismos… que nuestras vidas sean un reflejo vivo de Su plan divino.

“Danos hoy nuestro pan de cada día.”

• En latín: Panem nostrum quotidianum da nobis hodie
• En griego: Ton arton hemon ton epiousion dos hemin semeron

La palabra griega epiousios es única, y su significado abarca dos dimensiones.

– El pan físico.

Representa lo necesario para sustentar nuestra vida diaria.

Es un llamado a confiar en que Dios proveerá, como lo hizo con el maná en el desierto.

– El pan espiritual

Cristo mismo, el Pan de Vida (Juan 6:35), que recibimos en la Eucaristía, alimento del alma.

Con estas palabras, reconocemos nuestra dependencia total de Dios.

Pedimos no para acumular, sino para vivir el presente con fe, confiando en que cada día trae su provisión.

“Perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores .”

• En latín: Dimitte nobis debita nostra, sicut et nos dimittimus debitoribus nostris
• En griego: Aphes hemin ta opheilemata hemon, hos kai hemeis aphekamen tois opheiletais hemon

Esta es una súplica y un compromiso.

Reconocemos nuestra fragilidad y pedimos la infinita misericordia de Dios.

Pero hay una condición desafiante… debemos perdonar a otros para ser perdonados.

Jesús nos enseña que el perdón no es opcional, es la clave para romper las cadenas del resentimiento y la amargura.

Al perdonar, reflejamos el corazón de Dios y abrimos el nuestro a Su gracia.

“No nos dejes caer en la tentación.”

• En latín: Et ne nos inducas in tentationem
• En griego: Kai me eisenegkes hemas eis peirasmon

No pedimos que Dios elimine las pruebas de nuestra vida… las pruebas son inevitables y necesarias para nuestro crecimiento.

Lo que imploramos es fortaleza para resistirlas y no sucumbir al pecado.

La palabra griega peirasmon puede traducirse como “prueba” o “tentación.”

Jesús nos enseña que la verdadera victoria no es evitar las dificultades, sino permanecer fieles a Dios en medio de ellas.

Es un grito de humildad.

“Señor, no puedo solo. Dame fuerza en mis momentos de debilidad.”

“Y líbranos del mal.”

• En latín: Sed libera nos a malo
• En griego: Alla rysai hemas apo tou ponerou

La palabra griega ponerou puede significar tanto el mal en general como el maligno, Satanás.

No solo pedimos ser liberados de las consecuencias del mal, sino también de su influencia en nuestras vidas.

Reconocemos que la lucha contra el mal no es solo nuestra, sino que Dios está con nosotros.

Nos recuerda que el mal existe, pero también que el poder de Dios es infinitamente superior.

Reafirmamos nuestra confianza en que Dios nos guiará hacia la luz y nos protegerá del mal en todas sus formas.

El Padre Nuestro es un camino para vivir.

Nos enseña a confiar en Dios como Padre, a buscar Su voluntad, a perdonar como hemos sido perdonados, y a enfrentarnos al mal con Su fuerza.

Revela el plan de Dios y nos invita a participar en él.

La próxima vez que reces el Padre Nuestro, hazlo con el corazón abierto.

Porque no es solo un rezo… es una conversación con el Padre que te ama infinitamente y desea cambiar tu vida con Su gracia.

Y acá Juan Pablo ll cantándolo en latín

Enrique Valtierra

@elcaminodelogos

sábado, 27 de junio de 2026

desmantelar el amparo penal a la fe...

 

Sánchez legaliza la blasfemia ante la inacción de la Conferencia Episcopal

Lo que comenzó como un proyecto ideológico difuso se ha consolidado como una realidad legislativa demoledora: el Gobierno de coalición socialista-comunista, presidido por Pedro Sánchez, ha reactivado con total determinación el proceso para despenalizar la blasfemia y el escarnio público a los sentimientos religiosos. Veamos..

El escenario político y social en España ha cruzado una línea roja que desprotege de forma absoluta los cimientos espirituales de millones de españoles. Lo que comenzó como un proyecto ideológico difuso se ha consolidado como una realidad legislativa demoledora: el Gobierno de coalición socialista-comunista, presidido por Pedro Sánchez, ha reactivado con total determinación el proceso para despenalizar la blasfemia y el escarnio público a los sentimientos religiosos. Esta medida supone la desarticulación del artículo 525 del Código Penal, un precepto que hasta ahora garantizaba un mínimo suelo de respeto hacia lo sagrado en el espacio público.

Sin embargo, la gravedad de este atropello institucional no radica únicamente en la virulencia y la hostilidad sectaria del Ejecutivo sanchista laicista. Hay otro aspecto alarmante y desolador para el pueblo católico: es la alarmante, tibia y pusilánime respuesta de la Conferencia Episcopal Española (CEE). Ante un ataque frontal y directo a la fe de la nación, el portavoz de la jerarquía eclesiástica ha optado por la corrección política, la diplomacia de salón y unas declaraciones timoratas que rozan la capitulación y la cobardía. El Gobierno avanza con paso firme porque considera que no encontrará en los despachos de Añastro una oposición pastoral firme, clara y combativa.

La alianza de PSOE y Sumar para desmantelar el amparo penal a la fe

La hoja de ruta del Ejecutivo de Pedro Sánchez responde a una agenda ideológica profunda que no disimula su carácter anticatólico y cristofóbico. Odian todo lo católico y lo manifiestan cada vez que tienen oportunidad. Hace aproximadamente un año, las fuerzas de los comunistas dd Sumar y el PSOE unieron sus votos para proponer una reforma integral del Código Penal con el objetivo explícito de suprimir los delitos de ofensa a los sentimientos religiosos entre otras cosas. El argumento oficial, envuelto en la manida retórica de la «libertad de expresión», busca amparar legalmente el insulto zafio, la mofa pública de los sacramentos , la blasfemia y la profanación de los misterios de la fe.

Lo llevarán a la Mesa del Congreso

Tras meses de aparente congelación en el laberinto de las enmiendas en el Congreso de los Diputados, y apenas unos días después de la visita del Papa León XIV, el rodillo parlamentario anticatólico se ha vuelto a activar. Los encargados de escenificar y acelerar este derribo institucional representan de forma fidedigna el ala más radical y doctrinal del espectro político. Los rostros de esta ofensiva han sido el ministro de Cultura, el comunista Ernest Urtasun; el portavoz adjunto de Sumar y líder del Partido Comunista de España (PCE), Enrique Santiago; junto al portavoz de la Comisión Constitucional del Grupo Socialista, Artemi Rallo.

La estrategia parlamentaria es agresiva. Artemi Rallo anunció la intención inmediata del PSOE de proponer en la Mesa del Congreso —donde las fuerzas gubernamentales gozan de una cómoda mayoría— el cierre definitivo del plazo de enmiendas a la totalidad para esta proposición de ley. De este modo, se fuerza el paso al debate en pleno de forma exprés. No existe voluntad de diálogo, ni de consenso, ni de evaluar las consecuencias que tiene para la cohesión social la desprotección total de la libertad religiosa. Se trata de una imposición ideológica por la vía rápida.

El sectarismo del Gobierno de Pedro Sánchez y su agenda anticatólica

El empeño del Gobierno socialista-comunista por despenalizar la blasfemia no es un hecho aislado, sino la cúspide de una serie de políticas destinadas a arrinconar el hecho religioso a la esfera privada y marginal. El odio latente o explícito hacia la religión católica y los pilares de la tradición católica en España impregna cada una de las normativas de ingeniería social promovidas por este Ejecutivo. Bajo el pretexto de modernizar el marco legislativo, se fomenta una cultura que desprecia la herencia cristiana que ha configurado la historia, el arte, la moral y la identidad de la nación.

Legalizar la blasfemia equivale a otorgar carta blanca al hostigamiento y al ataque a los católicos. Mañana será la agresión verbal, después vendrá la física. Es cuestión de tiempo.. No se está protegiendo la disidencia intelectual ni la crítica legítima hacia las instituciones eclesiásticas, aspectos que ya están plenamente garantizados en cualquier democracia moderna. Lo que el Gobierno ampara es el derecho al insulto gratuito, la vejación de los símbolos más sagrados —como la Eucaristía, la Virgen María o Jesucristo— y la humillación pública de los creyentes. Al despojar al catolicismo de su protección jurídica, el Estado abdica de su deber constitucional de garantizar el ejercicio pleno y pacífico de la libertad religiosa, consagrado en el artículo 16 de la Constitución Española.

La tibia respuesta de la Conferencia Episcopal ante un ataque frontal

Ante un escenario de tanta gravedad, los católicos españoles esperaban una voz pastoral unánime, profética y contundente por parte de sus obispos. Sin embargo, la reacción de la Conferencia Episcopal Española ha vuelto a dejar sumida a la comunidad creyente en el desconcierto y la orfandad. La Comisión Permanente de la CEE se reunió en Madrid para abordar diversos asuntos de la actualidad eclesial y social. Al término de los encuentros, el secretario general, Monseñor Francisco César García Magán, compareció ante los medios de comunicación en rueda de prensa para desgranar los acuerdos y valoraciones de los prelados.

Al ser interrogado expresamente por la postura de la Iglesia ante la inminente legalización de la blasfemia por parte de Sánchez y sus socios comunistas, la respuesta oficial reflejó una alarmante falta de vigor pastoral. Las palabras transmitidas por el portavoz de los obispos, tal como recoge Hispanidad, destilaron una tibieza -cuando no cobardía- incomprensible ante la magnitud de la afrenta:

«Llama la atención que no se incluya el enaltecimiento al terrorismo. Entonces, bueno, resulta un poco raro, que en un país se permita o se quite protección jurídica a lo que son las Altas Instituciones del Estado, como es la Jefatura del Estado o algo que es tan importante y que está en el núcleo de los derechos fundamentales de la persona como es su libertad religiosa y sus creencias, y que por otra parte haya otras cuestiones que se permitan. Entonces, en una sana democracia y en una democracia madura pues es llamativo que se produzcan esos cambios«.

Esta declaración evidencia una preocupante desconexión con el sentir de los fieles de a pie. ¿»Un poco raro»? ¿»Llamativo»? ¿Esos son los calificativos que merece la desprotección absoluta de la fe en una nación de raíces católicas? Reducir una agresión legislativa de esta envergadura a una mera «rareza» institucional o a un debate técnico sobre la simetría de las penas en el Código Penal demuestra una preocupante falta de coraje doctrinal. Los obispos se comportan más como analistas políticos o diplomáticos de perfil bajo que como pastores encargados de defender el honor de Dios y la dignidad de su grey.

La tibieza episcopal ante el poder político de la izquierda

La condescendencia y pusilanimidad de cierto sector de la jerarquía católica no surge de la nada; es el resultado de años de una estrategia de apaciguamiento frente al poder político de la izquierda radical. Existe un temor reverencial en ciertos sectores eclesiales a ser etiquetados, confrontados o privados de ciertos canales de interlocución con el Gobierno de turno. Se ha priorizado el mantenimiento de un clima de aparente cordialidad institucional por encima de la denuncia profética de las injusticias y los atropellos sectarios.

El lenguaje burocrático y descafeinado utilizado por el portavoz de la CEE para referirse a la despenalización del escarnio es el síntoma de una patología más profunda: la renuncia a la batalla cultural y espiritual en el espacio público. Mientras el Ejecutivo de Sánchez despliega toda su maquinaria legislativa e ideológica para deconstruir los valores religiosos católicos, hay pastores que responden apelando a la «sana convivencia» y a la «madurez democrática». El Gobierno es plenamente consciente de esta debilidad estructural en ciertos funcionarios eclesiásticos de la cúpula de la Iglesia española. Sabe que las protestas episcopales no pasarán de una nota de prensa redactada con ambigüedad o de una queja formal en una rueda de prensa de trámite. Esa certeza de impunidad es, precisamente, el motor que les permite avanzar sin frenos en su agenda de odio y cristofobia.

El peligro de desproteger legalmente la libertad de las conciencias

Las consecuencias de esta reforma penal van mucho más allá de un mero debate abstracto sobre el lenguaje aceptable en el espacio público. Al suprimir el delito de ofensa a los sentimientos religiosos y legalizar la blasfemia, el Estado lanza un mensaje nítido y peligroso a la sociedad: la fe de los ciudadanos es un elemento prescindible y carente de valor jurídico protegible. Esto generará, a corto y medio plazo, un clima de impunidad donde la provocación, el insulto y el ataque directo a los templos y a las celebraciones litúrgicas encontrarán un amparo legal implícito.

La libertad de expresión es un pilar fundamental de la democracia, pero nunca puede ser absoluta si colisiona con el derecho fundamental a la libertad de conciencia y al respeto de la dignidad humana. Ninguna sociedad verdaderamente madura y democrática progresa permitiendo la humillación sistemática de las creencias profundas de sus miembros. La legalización de la blasfemia por parte de la coalición del PSOE y Sumar no es un avance en libertades, sino un retroceso hacia la intolerancia y el sectarismo de Estado, ante el cual la complicidad por omisión o la excesiva prudencia del portavoz de la Conferencia Episcopal Española constituye una grave dejación de sus funciones más esenciales.

Adelante España

Ejército Remanente..