miércoles, 28 de enero de 2026

Sagradas lecturas miércoles 28...

 Hoy, miércoles, 28 de enero de 2025

Señor, purifica mi corazón para que tu Palabra caiga en él y de el ciento por uno

Primera lectura

Lectura del segundo libro de Samuel (7,4-17):

En aquellos días, recibió Natán la siguiente palabra del Señor: «Ve y dile a mi siervo David: «Así dice el Señor: ¿Eres tú quien me va a construir una casa para que habite en ella? Desde el día en que saqué a los israelitas de Egipto hasta hoy, no he habitado en una casa, sino que he viajado de acá para allá en una tienda que me servía de santuario. Y, en todo el tiempo que viajé de acá para allá con los israelitas, ¿encargué acaso a algún juez de Israel, a los que mandé pastorear a mi pueblo Israel, que me construyese una casa de cedro?» Pues bien, di esto a mi siervo David: «Así dice el Señor de los ejércitos: Yo te saqué de los apriscos, de andar tras las ovejas, para que fueras jefe de mi pueblo Israel. Yo estaré contigo en todas tus empresas, acabaré con tus enemigos, te haré famoso como a los más famosos de la tierra. Daré un puesto a Israel, mi pueblo: lo plantaré para que viva en él sin sobresaltos, y en adelante no permitiré que los malvados lo aflijan como antes, cuando nombré jueces para gobernar a mi pueblo Israel. Te pondré en paz con todos tus enemigos, y, además, el Señor te comunica que te dará una dinastía. Y, cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré su realeza. Él construirá una casa para mi nombre, y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo; si se tuerce, lo corregiré con varas y golpes como suelen los hombres, pero no le retiraré mi lealtad como se la retiré a Saúl, al que aparté de mi presencia. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre.»»
Natán comunicó a David toda la visión y todas estas palabras.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 88,4-5.27-28.29-30

R/. Le mantendré eternamente mi favor

Sellé una alianza con mi elegido,
jurando a David, mi siervo:
«Te fundaré un linaje perpetuo,
edificaré tu trono para todas las edades.» R/.

«Él me invocará: «Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora»;
y yo lo nombraré mi primogénito,
excelso entre los reyes de la tierra.» R/.

«Le mantendré eternamente mi favor,
y mi alianza con él será estable;
le daré una prosperidad perpetua
y un trono duradero como el cielo.» R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (4,1-20):

En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al lago. Acudió un gentío tan enorme que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y el gentío se quedó en la orilla.
Les enseñó mucho rato con parábolas, como él solía enseñar: «Escuchad: Salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otro poco cayó entre zarzas; las zarzas crecieron, lo ahogaron, y no dio grano. El resto cayó en tierra buena: nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno.»
Y añadió: «El que tenga oídos para oír, que oiga.»
Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas.
Él les dijo: «A vosotros se os han comunicado los secretos del reino de Dios; en cambio, a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que, por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y los perdonen.»»
Y añadió: «¿No entendéis esta parábola? ¿Pues, cómo vais a entender las demás? El sembrador siembra la palabra. Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero, en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. Hay otros que reciben la simiente como terreno pedregoso; al escucharla, la acogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes y, cuando viene una dificultad o persecución por la palabra, en seguida sucumben. Hay otros que reciben la simiente entre zarzas; éstos son los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la palabra, y se queda estéril. Los otros son los que reciben la simiente en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno.»

Palabra del Señor

COMENTARIO POR BENEDICTO XVI

Qué fruto da la semilla de la Palabra de Dios en la tierra de mi corazón?
«El Señor arroja con abundancia y gratuidad la semilla de la Palabra de Dios, aun sabiendo que podrá encontrar una tierra inadecuada, que no le permitirá madurar a causa de la aridez, y que apagará su fuerza vital ahogándola entre zarzas. Con todo, el sembrador no se desalienta porque sabe que parte de esta semilla está destinada a caer en «tierra buena», es decir, en corazones ardientes y capaces de acoger la Palabra con disponibilidad, para hacerla madurar en la perseverancia, de modo que dé fruto con generosidad para bien de muchos. […] Quien siembra en el corazón del hombre es siempre y sólo el Señor. Únicamente después de la siembra abundante y generosa de la Palabra de Dios podemos adentrarnos en los senderos de acompañar y educar, de formar y discernir. Todo ello va unido a esa pequeña semilla, don misterioso de la Providencia celestial, que irradia una fuerza extraordinaria, pues la Palabra de Dios es la que realiza eficazmente por sí misma lo que dice y desea. 

(Benedicto XVI, 21 de julio de 2009).

Ejército Remanente...

martes, 27 de enero de 2026

Sagradas lecturas martes 27...

Santo Evangelio y Lecturas del Día.

 Hoy, martes, 27  de enero...

Señor, purifica mi corazón para que Tu Palabra caiga en él y dé el ciento por uno.

Primera Lectura

Lectura del segundo libro de Samuel (6,12b-15.17-19):

En aquellos días, fue David y llevó el arca de Dios desde la casa de Obededom a la Ciudad de David, haciendo fiesta. Cuando los portadores del arca del Señor avanzaron seis pasos, sacrificó un toro y un ternero cebado. E iba danzando ante el Señor con todo entusiasmo, vestido sólo con un roquete de lino. Así iban llevando David y los israelitas el arca del Señor entre vítores y al sonido de las trompetas. Metieron el arca del Señor y la instalaron en su sitio, en el centro de la tienda que David le había preparado. David ofreció holocaustos y sacrificios de comunión al Señor y, cuando terminó de ofrecerlos, bendijo al pueblo en el nombre del Señor de los ejércitos; luego repartió a todos, hombres y mujeres de la multitud israelita, un bollo de pan, una tajada de carne y un pastel de uvas pasas a cada uno. Después se marcharon todos, cada cual a su casa.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 23,7.8.9.10

R/. ¿Quién es ese Rey de la gloria?
Es el Señor en persona

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria. R/.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra. R/.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria. R/.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (3,31-35):

En aquel tiempo, llegaron la madre y los hermanos de Jesús y desde fuera lo mandaron llamar.
La gente que tenía sentada alrededor le dijo: «Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan.»
Les contestó: «¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?»
Y, paseando la mirada por el corro, dijo: «Éstos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.»

Palabra del Señor

COMENTARIO DE BENEDICTO XVI

Día tras día, en el silencio de la vida ordinaria, María continuó custodiando en su corazón, los siguientes sucesos maravillosos de los que fue testigo, hasta la prueba extrema de la Cruz y la gloria de la Resurrección. María ha vivido plenamente su existencia, sus deberes cotidianos, su misión de madre, pero ha sabido mantener en sí un espacio interior para reflexionar sobre la palabra y la voluntad de Dios, sobre lo que sucedía en sí misma, sobre los misterios de la vida de su Hijo.
En nuestro tiempo estamos siendo absorbidos por muchas actividades y compromisos, preocupaciones, problemas; a menudo se tiende a rellenar todos los espacios de la jornada, sin tener un momento para detenernos reflexionando y nutriendo la vida espiritual, el contacto con Dios. María nos enseña lo necesario que es encontrar en nuestras jornadas, con todas las actividades, momentos para recogernos en silencio y meditar sobre lo que el Señor nos quiere enseñar, sobre cómo está presente y actúa en el mundo y en nuestra vida: ser capaces de detenernos un momento y meditar. 

(Benedicto XVI, 17 de agosto de 2011).

Ejército Remanente... 

lunes, 26 de enero de 2026

Sagradas lecturas lunes 26...

 Señor, purifica mi corazón para que tu Palabra caiga en él y dé el ciento por uno

Hoy, lunes, 26 de enero de 2026

Primera Lectura

Lectura del segundo libro de Samuel (5,1-7.10):

En aquellos días, todas las tribus de Israel fueron a Hebrón a ver a David y le dijeron: «Hueso tuyo y carne tuya somos: ya hace tiempo, cuando todavía Saúl era nuestro rey, eras tú quien dirigías las entradas y salidas de Israel. Además el Señor te ha prometido: «Tú serás el pastor de mi pueblo Israel, tu serás el jefe de Israel.»»
Todos los ancianos de Israel fueron a Hebrón a ver al rey, y el rey David hizo con ellos un pacto en Hebrón, en presencia del Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel. Tenía treinta años cuando empezó a reinar, y reinó cuarenta años; en Hebrón reinó sobre Judá siete años y medio, y en Jerusalén reinó treinta y tres años sobre Israel y Judá. El rey y sus hombres marcharon sobre Jerusalén, contra los jebuseos que habitaban el país.
Los jebuseos dijeron a David: «No entrarás aquí. Te rechazarán los ciegos y los cojos.»
Era una manera de decir que David no entraría. Pero David conquistó el alcázar de Sión, o sea, la llamada Ciudad de David. David iba creciendo en poderío, y el Señor de los ejércitos estaba con él.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 88,20.21-22.25-26

R/. Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán

Un dia hablaste en visión a tus amigos:
«He ceñido la corona a un héroe,
he levantado a un soldado sobre el pueblo.» R/.

«Encontré a David, mi siervo,
y lo he ungido con óleo sagrado;
para que mi mano esté siempre con él
y mi brazo lo haga valeroso.» R/.

«Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán,
por mi nombre crecerá su poder:
extenderé su izquierda hasta el mar,
y su derecha hasta el Gran Río.» R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (3,22-30):

En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios.»
Él los invitó a acercarse y les puso estas parábolas: «¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino en guerra civil no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa. Creedme, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre.»
Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.

Palabra del Señor

COMENTARIO DE BENEDICTO XVI

La búsqueda del restablecimiento de la unidad entre los cristianos divididos no puede reducirse por tanto a un reconocimiento de las diferencias recíprocas y a la consecución de una convivencia pacífica: lo que anhelamos es esa unidad por la que Cristo mismo rezó y que por su naturaleza se manifiesta en la comunión de la fe, de los sacramentos, del ministerio. El camino hacia esta unidad debe ser advertido como imperativo moral, respuesta a una llamada precisa del Señor. Por esto es necesario vencer la tentación de la res ignación y del pesimismo, que es falta de confianza en el poder del Espíritu Santo. Nuestro deber es proseguir con pasión el camino hacia esta meta con un diálogo serio y riguroso para profundizar en el común patrimonio teológico, litúrgico y espiritual; con el conocimiento recíproco; con la formación ecuménica de las nuevas generaciones y, sobre todo, con la conversión del corazón y con la oración. 

(Benedicto XVI, 25 de enero de 2011).

Ejército Remanente...

sábado, 24 de enero de 2026

Prepararnos para una buena Confesión ...

 Prepararnos para una buena Confesión...



Haz ante todo una breve y devota oración para ponerte en la presencia de Dios e invocar su ayuda.   Reza un Padrenuestro, Ave y Gloria, el Acto de contrición, o bien esta oración al Espíritu Santo:
Oh Espíritu Santo, luz sobrenatural de mi entendimiento y ardor de mi voluntad, ayúdame a conocer el verdadero estado de conciencia y a hacer una buena y provechosa confesión.

¿Cuánto tiempo hace que no te confiesas? ¿Cumpliste con la penitencia que te impusieron?.. ¿Lo has hecho bien? ¿Has recibido la absolución?
 ¿En las confesiones anteriores, has olvidado algún pecado grave? 
¿Has callado voluntariamente, disminuido y falseado la acusación de algún pecado mortal? ¿Has tenido dolor de los pecados? 
¿Has recordado y puesto en práctica los consejos recibidos y los propósitos hechos?

AMAR A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS

¿Has estudiado el catecismo y te has instruido sobre las verdades de la fe? ¿Has rehusado creer o has admitido dudas voluntarias sobre alguna de ellas? ¿Las has comunicado a otros? ¿Has hablado mal de la religión y has tomado parte con gusto en conversaciones que otros tenían contra la fe, contra la Iglesia y contra los sacerdotes fieles?
 ¿Has leído libros o folletos contrarios a la religión; protestantes, espiritistas, comunistas u otros? 
¿Has desconfiado de la misericordia de Dios? ...¿Has desesperado de tu salvación o de la corrección de tus defectos o malas costumbres?
 ¿Te ha faltado la resignación a la voluntad de Dios en las pruebas o has murmurado de la Divina Providencia? ¿Te has expuesto temerariamente a las ocasiones de pecado?
 ¿Has cometido pecados pensando que luego te confesarías?
 ¿Has sentido fastidio por las cosas de piedad o de religión, o por la palabra de Dios? ¿Has hecho algún acto de fastidio contra Dios? 
¿Te has dejado vencer por el respeto humano, avergonzándote de mostrarte cristiano delante de los demás? 
¿Te has apegado a las criaturas, anteponiendo su amor al amor de Dios? ¿Has sido supersticioso, dando crédito a los sueños a las cartas, a las brujerías o a las adivinas? 
¿Has maltratado, despreciado, insultado o te has burlado de las personas consagradas a Dios?
 ¿Has faltado de respeto a los lugares sagrados?
 ¿Has comulgado sin las debidas disposiciones? ¿O lo has hecho sacrílegamente en pecado mortal que no has confesado con contrición y propósito de enmienda?
¿Has profanado alguna cosa sagrada, o recibido indignamente algún sacramento?
 ¿Has dicho regularmente tus oraciones de la mañana y de la noche? ¿Las has dejado por negligencia?
 ¿Has tentado a Dios exponiéndote a peligros para el alma o para el cuerpo?
Reflexiona seriamente sobre la advertencia de Jesús:
“Si alguno se avergüenza de Mí delante de los hombres, también Yo me avergonzaré de él delante de mi Padre”.

NO TOMAR EL NOMBRE DE DIOS EN VANO

¿Has pronunciado el santo nombre de Dios sin respeto? ¿Lo has pronunciado con rabia?
 ¿Has dicho blasfemias o palabras injuriosas contra Dios, la Santísima Virgen o contra los Santos? ¿Las has dicho en presencia de otros o has permitido que otros las dijeran en tu presencia?
 ¿Has dicho imprecaciones contra ti mismo, contra otras personas? 
¿Has hecho algún juramento malo o falso? ¿Has hecho algún juramento o promesa sin intención de cumplirla? ¿Has hecho juramento sin necesidad o con daño de otro?
 ¿Has confirmado con juramento alguna calumnia?
 ¿Has cumplido tus promesas, votos o juramentos? 
¿Tienes la costumbre de jurar sin necesidad?
 ¿Has proferido maldiciones?
Medita las palabras de la Sagrada Escritura (Tob., 13, 16):
“Serán maldecidos los que te desprecian, condenados todos aquellos que te blasfeman.
¿Has faltado culpablemente a Misa los domingos o fiestas de guardar? ¿La has escuchado con la debida atención y con respeto? 
¿Has llegado tarde por tu culpa, o por tu culpa otros han faltado o han llegado tarde?
 ¿Has descuidado la palabra de Dios, la explicación del Santo Evangelio o las instrucciones catequísticas? 
¿Has trabajado los domingos o días festivos, sin necesidad y por un tiempo considerable? ¿Has hecho trabajar a otros?
“Es necesario orar siempre. Rezad para no caer en la tentación”.

HONRAR AL PADRE Y A LA MADRE

¿Has respetado y obedecido prontamente a tus padres?
 ¿A tus superiores? ¿Los has odiado o les has guardado rencor? ¿Has dicho imprecaciones contra ellos o les has deseado algún mal? 
¿Los has amenazado? ¿Los has insultado? ¿Has murmurado contra ellos? ¿Te has rebelado con palabras o con gestos? 
¿Los has ayudado en caso de necesidad? 
¿Has rezado por ellos? ¿Los has puesto al tanto de tus amistades, de tus lecturas, diversiones y salidas?
 ¿Te has avergonzado de ellos? ¿Los has hecho enojar o blasfemar? 
¿Has maltratado u odiado a tus hermanos? ¿Los has amenazado, golpeado o les has dado malos ejemplos? 
¿Los has ayudado? 
¿Has faltado de respeto a tus maestros, superiores, ancianos, sacerdotes y religiosos? 
¿Has cumplido con tus deberes escolares, de casa o de trabajo?
 ¿Has sabido guardar con prudencia los secretos de familia? 
¿Has perdido el tiempo?
 ¿Si eres padre de familia, has procurado a tus hijos la instrucción religiosa y que reciban los sacramentos a la edad debida y con la frecuencia necesaria? 
¿Los reprendes, cuando es conveniente, y les das formación moral? ¿Les das la debida preparación y el mantenimiento económico?
 ¿Si eres patrón, tratas bien, pagas el justo salario y ves por la formación moral y religiosa de tus empleados?
Jesús, dice el Santo Evangelio, fue a Nazaret y allí estuvo sujeto a María y a José. ¡Fue obediente hasta la muerte y muerte de cruz!
¿Has guardado odio o rencor al prójimo? 
¿Has procurado atentar contra la vida, la salud o la integridad física de alguien? ¿Lo has despreciado o insultado? 
¿Le has deseado algún mal o has dicho imprecaciones contra alguien? ¿Le has deseado la muerte?
 ¿Le has negado el saludo o la palabra? ¿Le has negado algún favor que podías nacerle? 
¿Has peleado con tus compañeros? ¿Los has ofendido gravemente con insultos, golpes o malos tratos? ¿Has tomado parte en peleas? 
¿Has secundado aversiones naturales, despreciando a alguien ?
 ¿Has sido envidioso, prepotente, maligno? 
¿Has exagerado con tus bromas ofendiendo a los compañeros?
 ¿Has propagado el mal que has escuchado decir de otro?
 ¿Te has alegrado del mal ajeno?
 ¿Has sembrado discordias con chismes o murmuraciones?
 ¿Te has causado algún daño a tu vida o a tu salud? ¿Te has drogado?
¿Has hecho las limosnas que podías hacer?
 ¿Has sabido perdonar al prójimo? ¿Has dado escándalo con palabras, gestos, diarios, figuras?
 ¿Has inducido a otros a cometer el mal? 
¿Has ayudado a otros a hacer el mal? ¿Has cometido el pecado de aborto o ayudado a otros a cometer este crimen (es necesario saber qué sacerdote está facultado para perdonar este pecado y levantar la excomunión)? 
¿Has prestado, regalado, conservado o vendido libros, revistas o películ malas? 
¿Has apartado a alguien del cumplimiento del deber? 
¿Has tratado de impedir la difusión de los escándalos entre tus compañeros? ¿Te has deseado la muerte por impaciencia?
 ¿Te has dejado llevar por la ira, por el mal genio o por el orgullo? 
¿Te has excedido en la comida o en la bebida?
 ¿Has dañado de alguna manera a la vida del prójimo?
“Si amáis tan solo a los amigos, ¿qué hacéis más de lo que hacen los paganos? ...Este es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros como yo os he amado “. “Perdonad al que os hace mal”.

SEXTO Y NOVENO MANDAMIENTOS
NO FORNICAR - NO DESEAR LA MUJER DE TU PRÓJIMO

¿Has mortificado los ojos, no mirando figuras o cosas indecentes? ¿Has asistido a espectáculos, cines, teatros, televisión, internet, etc. no aptos para ti o malos?
 ¿Has consentido pensamientos o deseos malos contrarios a la pureza? ¿Has recordado con gusto pecados de la vida pasada? 
¿Has dicho o escuchado voluntariamente malas palabras, o maliciosas? ¿Has cantado o escuchado cantos malos o provocativos?
 ¿Has enseñado el mal a otros?
 ¿Has faltado a la delicadeza y respeto hacia tu cuerpo que es templo del Espíritu Santo, con miradas o acciones? ¿Te has juntado con malas compañías? ¿Te has permitido conversaciones, gestos, bromas, acciones inconvenientes o gravemente malas, impuras con otras personas?
 ¿Eres prudente en el trato con tu novi@? ¿Con tu poca mortificación, has dado motivo a pensamientos, deseos o fantasías malas?
 ¿Has leído o visto libros, revistas, folletos o sitios de internet inmorales? ¿Has asistido a diversiones malas (espectáculos, sitios, bailes, etc.)? 
¿Has escrito o dibujado algo malo? 
¿Has vestido con decencia? ¿Has contraído amistades peligrosas? ¿Rezas para conservar la pureza? 
¿Empleas métodos anticonceptivos artificiales (todos son pecado grave)? ¿Cuáles (pues muchos son peores, al ser abortivos)? ¿Empleas métodos naturales sin motivo justo?
 ¿Guardas la castidad conforme a tu estado (solteros = castidad perfecta, casados = fidelidad conyugal y obediencia a las leyes morales)? ¿Acudes a Dios en las tentaciones?
“Si tu ojo es puro, todo serás puro; pero si tu ojo es impuro, toda tu persona será impura.. Bienaventurados los puros porque verán a Dios”.

SÉPTIMO Y DÉCIMO MANDAMIENTOS
NO HURTAR - NO CODICIAR LOS BIENES AJENOS

¿Has causado daño en los bienes del prójimo? ¿Has tomado lo ajeno? ¿En casa? ¿Fuera de ella? ¿Cuánto? ¿Te has guardado lo ajeno? ¿Has restituido lo robado? ¿Has reparado los daños causados al prójimo? 
¿Has sido infiel con tus padres cuando te han confiado dinero u otras cosas? ¿Has ayudado o aconsejado a robar? ¿Conservas en tu poder cosas que no te pertenecen?
 ¿Has devuelto lo que has encontrado? ¿Has hecho trampas o engaños en las relaciones de compras o de pequeñas ventas? 
¿Has malgastado el dinero, los alimentos o los vestidos?
¿Qué le sirve al hombre ganar todo el mundo si luego pierde el alma?

NO LEVANTAR FALSO TESTIMONIO NI MENTIR

¿Has dicho mentiras? ¿Con ellas has dañado a alguien?
 ¿Has sido desleal, simulador, engañando a tus compañeros y al prójimo? 
¿Has hablado mal o difamado al prójimo? ¿Has causado daño a su honra o a su reputación? ¿Has propalado sus defectos? ¿Has calumniado o maldecido al prójimo?
 ¿Has faltando a la discreción revelando secretos o leyendo cartas ajenas?
 ¿Has ultrajado con injurias, desprecios o bromas pesadas al prójimo?
 ¿Has abusado de la confianza que se te ha concedido?
 ¿Has tratado de reparar los daños causados al honor y al buen nombre del prójimo?
“Vuestro modo de hablar sea simple y sincero: Sí, sí; no, no”.
¿Has confesado y comulgado en el tiempo prescripto por la Iglesia?
 ¿Has comido carne los días prohibidos y has guardado el ayuno mandado por la Iglesia? ¿Estás suficientemente instruido sobre estos preceptos?
 ¿Has escuchado la Misa entera y en la forma debida (tercer mandamiento)? ¿Has tratado de hacer alguna limosna para el sostenimiento de la Iglesia, para las obras de culto y para sostener las obras de beneficencia parroquiales?

ANALIZAR LOS PECADOS CAPITALES

Es necesario recordar que no basta saber cuáles son los pecados graves cometidos, sino que es necesario también recordar y acusar el número de los mismos, así como los pecados de omisión (analiza que deberes de estado -como hijo, herman@, padre, cónyuge, alumno, trabajador, empleado, patrón, creyente, etc.-, no has cumplido). Aquí puedes leer un artículo sobre los pecados de omisión: http://www.catolicidad.com/2016/04/y-tu-te-examinas-de-los-pecados-de.html
Hecho el examen de conciencia con el cuidado que se pone para los asuntos de importancia, es necesario, como ya se dijo, pedir perdón a Dios, para lo cual se rezará de todo corazón el acto de contrición.
ACTO DE CONTRICIÓN (SEÑOR MÍO JESUCRISTO)

"Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, me pesa de todo corazón haber pecado, porque he merecido el infierno y perdido el cielo, y sobre todo, porque te ofendí a ti, que eres bondad infinita, a quien amo sobre todas las cosas. Propongo firmemente, con tu gracia, enmendarme y alejarme de las ocasiones de pecar, confesarme y cumplir la penitencia. Confío me perdonarás por tu infinita misericordia. Amén."
SONETO A JESÚS CRUCIFICADO:
EL MÁS PERFECTO ACTO DE CONTRICIÓN

No me mueve, mi Dios, para quererte,
el cielo que me tienes prometido;
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una Cruz y escarnecido;
muéveme el ver tu cuerpo tan herido;
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera. 
No me tienes que dar porque te quiera;
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero, te quisiera

Catolicidad.com

Aprender de Maria Virgen...


Aprender de la Virgen a servir al prójimo


El primero entre vosotros sea vuestro servidor, nos dice el Señor. Para eso hemos de dejar nuestro egoísmo a un lado y descubrir esas manifestaciones de la caridad que hacen felices a los demás. Si no lucháramos por olvidarnos cada vez más de nosotros mismos, pasaríamos una y otra vez al lado de quienes nos rodean y no nos daríamos cuenta de que necesitan una palabra de aliento, valorar lo que hacen, animarles a ser mejores y servirles.

El egoísmo ciega y nos cierra el horizonte de los demás; la humildad abre constantemente camino a la caridad en detalles prácticos y concretos de servicio. Este espíritu alegre, de apertura a los demás, y de disponibilidad es capaz de transformar cualquier ambiente. La caridad cala, como el agua en la grieta de la piedra, y acaba por romper la resistencia más dura. «Amor saca amor», decía Santa Teresa, y San Juan de la Cruz aconsejaba: «Donde no hay amor, pon amor y sacarás amor».

Os tratamos con delicadeza, como una madre cuida de sus hijos. Os teníamos tanto cariño que deseábamos entregaros no solo el Evangelio de Dios, sino hasta nuestras propias personas, manifestaba San Pablo a los cristianos de Tesalónica. Si le imitamos, tendremos frutos parecidos a los suyos.

De modo particular hemos de vivir este espíritu del Señor con los más próximos, en la propia familia: «el marido no busque únicamente sus intereses, sino también los de su mujer, y esta los de su marido; los padres busquen los intereses de sus hijos y estos a su vez busquen los intereses de sus padres. La familia es la única comunidad en la que todo hombre “es amado por sí mismo”, por lo que es y no por lo que tiene (...).

»El respeto de esta norma fundamental explica, como enseña el mismo Apóstol, que no se haga nada por espíritu de rivalidad o por vanagloria, sino con humildad, por amor. Y este amor, que se abre a los demás, hace que los miembros de la familia sean auténticos servidores de la “iglesia doméstica”, donde todos desean el bien y la felicidad a cada uno; donde todos y cada uno dan vida a ese amor con la premurosa búsqueda de tal bien y tal felicidad».

Si actuamos así no veremos, como en tantas ocasiones sucede, la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio19. Las faltas más pequeñas del otro se ven aumentadas, las mayores faltas propias tienden a disminuirse y a justificarse.

Por el contrario, la humildad nos hace reconocer en primer lugar los propios errores y las propias miserias. Estamos en condiciones entonces de ver con comprensión los defectos de los demás y de poder prestarles ayuda. También estamos en condiciones de quererles y aceptarlos con esas deficiencias.

La Virgen, Nuestra Señora, Esclava del Señor, nos enseñará a entender que servir a los demás es una de las formas de encontrar la alegría en esta vida y uno de los caminos más cortos para encontrar a Jesús. Para eso hemos de pedirleolimimimim que nos haga verdaderamente humildes.

Hablar con Dios

viernes, 16 de enero de 2026

Los pecados capitales y las redes de internet..

 


Nos convertimos en islas a las que sólo se puede llegar cuando alguien pulsa el botón de «enviar». Cuando recibimos una notificación que nos dice que hemos recibido un mensaje,


El correo electrónico y los mensajes de texto han provocado que nos volvamos más orgullosos en nuestra forma de interactuar con los demás. Nos convertimos en islas a las que sólo se puede llegar cuando alguien pulsa el botón de «enviar». Cuando recibimos una notificación que nos dice que hemos recibido un mensaje, miramos hacia dentro y nos decimos «puedo ignorar esto» o «puedo responder cuando esté bien y listo». Esta forma de pensar nos lleva a creer que hemos ganado total independencia de nuestros semejantes. Ya no necesitamos estar relegados a la antigua forma de comunicarnos en tiempo y espacio reales: el hombre moderno sólo tiene que leer y responder en sus términos, cuando quiera. Esta forma de pensar hacia adentro es el primer fruto de la soberbia.

La codicia en el juego

Durante la pandemia, las restricciones a los viajes y los protocolos de mitigación provocaron que menos personas entraran en los casinos. Sin embargo, como todos sabemos, la casa siempre gana.

Incluso cuando la estabilidad económica de muchos se tambaleaba, los casinos lanzaron un sinfín de exitosas estrategias de marketing para no sólo mantener enganchada a su clientela habitual, sino para atraer aún más usuarios al mundo del juego digital. Un estudio reciente sobre las estadísticas del juego en línea mostró un aumento de los jugadores que se lanzaron a la red para tentar la suerte

La lujuria en la pornografía

Todo con la esperanza de sacar provecho de nuestra codicia.

El porno es probablemente el arma más poderosa del maligno. Se inserta sutilmente (y no tan sutilmente) en todos los aspectos de nuestra vida online. Las influencers de Instagram consiguen más likes cuanto más cuerpo muestran. Los hombres semidesnudos con físicos musculosos tienden a vender más ropa interior. Netflix, Hulu, HBO, YouTube, incluso las películas y series de cable básico están sexualizando a sus personajes más que en cualquier época anterior. Incluso los instructores de ejercicio en línea que nos guían en los entrenamientos se visten escasamente para vender su producto.

Lo más triste de este particular veneno es que la gente que está expuesta al porno es cada vez más joven. Sin saberlo, los padres permiten a sus hijos un acceso ilimitado a imágenes de desnudos de ambos sexos siempre que permiten un tiempo de pantalla sin restricciones. Es sólo cuestión de tiempo antes de que su curiosidad les lleve a hacer clic más profundo en la adicción al porno.

Envidia en las redes sociales

Facebook, Twitter, Instagram, TikTok, YouTube y Snapchat: si tienes una cuenta en alguna de ellas (o en la nueva plataforma que esté de moda), seguro que te das cuenta de las enormes cantidades de arrogancia y vanidad que hay en cada publicación. Tu mejor amigo está de vacaciones en Cancún. Tu primo tercero presume de su almuerzo de sushi. Alguna persona de la que te hiciste amigo hace años y que ni siquiera conoces comparte la buena noticia de su compromiso con su alma gemela con una foto ampliada del anillo.

No es ningún secreto que los que publican contenido en las redes sociales normalmente sólo publican las partes más bonitas y perfectas de sus vidas. Rara vez se ve una cuenta que publique las partes buenas y malas de su vida. Si publicaran los momentos más oscuros de sus vidas, serían pocos los que los seguirían. Los selfies en la playa suelen atraer a más «amigos» que los selfies de ti mismo en la cama cuando estás enfermo.

La razón de que esto sea así es que nos desplazamos por nuestros feeds de las redes sociales para sentir más envidia de los demás. Nos atrae lo que creemos que es «bueno», «verdadero» y «bello», y cuando vemos algo que percibimos como bueno, verdadero o bello, instintivamente comparamos nuestra propia bondad, verdad y belleza con la de los demás. Inevitablemente, cuando nuestra tía abuela Sally ha hecho su séptimo viaje a las Islas Caimán (y nosotros ninguno), empezamos a cuestionar nuestras decisiones vitales basándonos en la calidad de vida de la tía Sally.

La gula en las compras on line

Cuando crecía, solía ahorrar mi paga y caminar hasta la tienda de dulces, con mi cartera improvisada en la mano, y comprar tantos M&Ms como pudiera. (…)Uno de mis alumnos dijo: «Sr. Burdick, le voy a regalar unos M&Ms al final del curso».

Yo respondí: «¡Qué amable eres! ¿Dónde piensas conseguirlos?».

«En Amazon», respondió con toda naturalidad.

En un mundo donde existen Amazon, Shipt, DoorDash y Facebook Marketplace, ¿por qué salir de casa? Multiplica el vicio del aislamiento orgulloso al poder adquisitivo casi ilimitado de las tarjetas de crédito en una sociedad materialista (que puede permitirse aparatos caros) y tienes la receta perfecta para la gula.

Ira en los comentarios

Cuando uno da el gran salto de publicar su opinión sobre cualquier asunto en el mundo digital, habrá decenas, cientos, incluso miles de personas que no comparten esa misma opinión.

Encontrarán tu post.

Comentarán tu post.

Esos comentarios rara vez serán civiles.

¿Por qué? Porque el entorno digital da a las personas una confianza autónoma que no tendrían si respondieran a tu opinión cara a cara. Se vuelven más audaces en la defensa de su opinión porque hay cero riesgo para ellos, especialmente si su cuenta es anónima.

La pereza en el juego

Por último, y ciertamente no menos importante, el siempre presente entretenimiento de los juegos se ha apoderado del tiempo libre de muchas almas. De nuevo, jugar no es malo en sí mismo. El mismo Santo Tomás de Aquino escribió en una ocasión que «…las palabras o acciones semejantes en las que no se busca más que el deleite del alma, se llaman lúdicas o humorísticas. De ahí que sea necesario a veces hacer uso de ellas, para dar descanso, por así decirlo, al alma» (ST II-II Q 168 A 2).

El problema viene cuando se juega en lugar de las responsabilidades primarias de la vida, es decir, trabajar, servir y amar. Cuando el juego toma el lugar de estas actividades (y no es simplemente para dar descanso al alma), entonces se considera pereza.

El sentido de todo esto

La definición original de la palabra «dispositivo» significaba deseo o intención. Está claro que los vicios mencionados se integran en nuestras experiencias digitales para enamorar nuestros deseos e intenciones.

Pero si damos un paso más, encontramos que la raíz etimológica más profunda de la palabra latina dividere es divis, que significa dividido.

De esta misma raíz, obtenemos la palabra diablo.

Satanás divide. Ese es su objetivo principal: quiere separarte de Dios.

En este momento, su arma más poderosa es el teléfono al que estás atado, el ordenador con el que trabajas, la televisión que está encendida incluso cuando nadie está mirando, incluso el smartwatch que está encadenado a tu muñeca.

El diablo se separa con los dispositivos.

¿Quizás deberíamos considerar lo fácil que se lo ponemos?

trad por religionlavozlibre de CatholicExchange

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