domingo, 29 de marzo de 2026

Las tres Avemarias...

 La hermosa devoción de las tres Avemarías

Quien rece diariamente las tres Ave Marías, recibirá su auxilio durante la vida y una especial asistencia al momento de su muerte.
Entre las devociones a Nuestra Señora existe una muy especial: la de orar todos los días las tres Avemarías. Pero ¿dónde nace esta devoción? Su origen data del siglo XIII y está ligado con Santa Matilde de Hackeborn, monja alemana benedictina, a quien Nuestra Señora le revela un modo de elevar una acción de gracias a la Santísima Trinidad por los privilegios concedidos a la Virgen María.
La Virgen prometió a Santa Matilde, asistir en la muerte a quien rece diariamente las tres Avemarías.
Santa Matilde pensando en su muerte, suplicó con gran fervor a la Madre de Dios que la asistiera en los últimos instantes de su vida. Ella escuchó que Nuestra Señora le decía:
"Sí que lo haré; pero quiero que por tu parte me reces diariamente tres Avemarías. La primera, pidiendo que así como Dios Padre me encumbró a un trono de gloria sin igual, haciéndome la más poderosa en el cielo y en la tierra, así también yo te asista en la tierra para fortificarte y apartar de ti toda potestad enemiga. Por la segunda Avemaría me pedirás que así como el Hijo de Dios me llenó de sabiduría, en tal extremo que tengo más conocimiento de la Santísima Trinidad que todos los Santos, así te asista yo en el trance de la muerte para llenar tu alma de las luces de la fe y de la verdadera sabiduría, para que no la oscurezcan las tinieblas del error e ignorancia. Por la tercera, pedirás que así como el Espíritu Santo me ha llenado de las dulzuras de su amor, y me ha hecho tan amable que después de Dios soy la más dulce y misericordiosa, así yo te asista en la muerte llenando tu alma de tal suavidad de amor divino, que toda pena y amargura de muerte se cambie para ti en delicias".
Ésta no sería la única revelación que tendría una santa en relación con la devoción de las tres Avemarías. Otra religiosa contemporánea a Matilde, Santa Gertrudis, conocida como "La Grande", tuvo una hermosa visión que confirmaría la otra revelación. Así ocurrió: eran las vísperas de la fiesta de la Anunciación, y al cantar el Avemaría, Gertrudis vio de repente cómo emergían del Corazón del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo como tres fuentes de agua que penetraban en el Corazón de María Santísima. Al instnate escuchó una voz que le dijo:
"Después del Poder del Padre, la Sabiduría del Hijo y la Ternura Misericordiosa del Espíritu Santo, nada se compara al Poder, Sabiduría y Ternura Misericordiosa de María".
A Santa Matilde la Virgen le prometió que quien rece diariamente las tres Ave Marías, recibirá su auxilio durante la vida y una especial asistencia al momento de su muerte, presentándose la Virgen con un brillo y una belleza tal que con sólo verla recibirá consuelo y las alegrías del cielo.
Además de estas dos santas, otros santos fueron especiales difusores de esta devoción, como San Alfonso María de Ligorio, quien aconsejaba con frecuencia esta bella práctica; o San Juan Bosco, quien la recomendaba a los jóvenes. San Pío de Pietrelcina dijo también que muchos se convertirían con solo practicar esta devoción.
Modo de rezar las tres Avemarías:

María Madre Mía;   Líbrame de caer en pecado mortal.
Por el poder que te concedió el Padre Eterno.
Avemaría...

Por la sabiduría que te concedió el Hijo.
Avemaría...

Por el Amor que te concedió el Espíritu Santo.
Avemaría...

Se finaliza con un Gloria... y la jaculatoria "María, por tu Inmaculada Concepción, purifica mi cuerpo y santifica mi alma" (La cual concede Indulgencia parcial otorgada por San Pío X).
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Se autoriza su publicación desde que cite la fuente
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sábado, 28 de marzo de 2026

Las Enfermedades...

 

El precioso tesoro encerrado en las enfermedades

¿Qué actitud debe tomar un cristiano ante el dolor, el sufrimiento y la enfermedad?

Decía San Vicente de Paúl: «Si conociésemos el precioso tesoro encerrado en las enfermedades, las recibiríamos con aquella alegría con que se reciben los más insignes beneficios». Por lo cual, hallándose el Santo trabajado continuamente por tantas enfermedades, que a menudo no le dejaban reposo ni de día ni de noche, lo soportaba todo con tal paz y serenidad de rostro: sin la más mínima queja, que se diría no padecía mal alguno. 

¡Ah, y cómo edifica el enfermo que sufre la enfermedad con el rostro sereno de un San Francisco de Sales, el cual, en sus enfermedades, se limitaba a exponer sencillamente al médico su mal, tomaba con escrupulosa exactitud los remedios que le recetaba, por desabridos que fuesen, y luego quedaba en paz, sin lamentarse de lo que padecía!

 ¡De cuán diversa manera obran los imperfectos, que, por cualquier malecillo que padecen, andan siempre lamentándose con todos y quisieran que todos, familiares y amigos, las rodearan compadeciendo sus males! Santa Teresa exhortaba así a sus religiosas: «Sabed sufrir un poquito por amor de Dios, sin que lo sepan todos». 

El venerable P. Luis de la Puente fue en un Viernes Santo regalado por Jesucristo con tantos dolores corporales, que no había en su cuerpo parte libre de particular tormento; contó a un su amigo este padecimiento, pero luego se arrepintió, de tal modo que hizo voto de no declarar a nadie lo que en adelante padeciese.

Dije que el Señor le regaló, porque los santos estimaban como regalos las enfermedades y dolores que el Señor les enviaba. Cierto día, San Francisco de Asís se hallaba en cama, acabado de dolores, y un compañero que le asistía le dijo: «Padre, ruegue a Dios que le alivie este trabajo y que no cargue tanto la mano sobre vos»

. Al oír esto, se lanzó prontamente el Santo de la cama y, arrodillado en tierra, se puso a dar gracias a Dios de aquellos dolores, y, vuelto al compañero, le dijo: «Sepa, hermano, que, si no supiese yo que había hablado por sencillez, no quisiera volverlo a ver».

Y si buscáis, como creo que buscáis, la voluntad de Dios puramente, ¿que más se os da estar enfermo que sano, pues que su voluntad es todo nuestro bien?».

Decís que no podéis hacer oración porque anda desconcertada la cabeza. Concedido: no podéis meditar, pero ¿y no podéis hacer actos de conformidad con la voluntad de Dios? Pues sabed que, si os ejercitáis en tales actos, tenéis la mejor oración que podéis tener, abrazando con amor los dolores que os afligen. 
Así lo hacía San Vicente de Paúl: cuando estaba gravemente enfermo, se ponía suavemente en la presencia de Dios, sin violentarse en aplicar el pensamiento en un punto particular, y se ejercitaba de cuando en cuando en algún acto de amor, de confianza, de acción de gracias y, más a menudo, de resignación, mayormente cuando con más fiereza le asaltaban los dolores. 

Hallándose en cama cierta virtuosa señora, víctima de graves dolencias, una criada le puso en manos el crucifijo, diciéndole que rogase a Dios la librarse de aquellos dolores; a lo que respondió la enferma: «Pero ¿cómo me pides ruegue a Dios que me baje de la cruz, teniéndole crucificado en mis manos? Líbreme Dios de ello, pues quiero padecer por el que padeció por mí dolores mayores que los míos».

Que fue lo que el mismo Señor dijo a Santa Teresa, hallándose apretada de grave enfermedad, apareciéndosele todo llagado: «Mira estas llagas, que nunca llegarán aquí tu dolores». Por lo que la Santa solía decir después cuando le aquejaba cualquier enfermedad: «¡Oh Señor mío!, cuando pienso por qué de maneras padecistes y como por ninguna lo merecíades, no sé qué me diga de mí ni dónde tuve el seso cuando no deseaba padecer, ni adónde estoy cuando me disculpo».

Santa Liduvina estuvo treinta y ocho años en continuos padecimientos de fiebres, gota, inflamación de la garganta y llagas por todo el cuerpo; pero, teniendo siempre ante la vista los dolores de Jesucristo, se la veía en cama alegre y jovial. 

¡Cuántos méritos se pueden alcanzar con sólo sufrir pacientemente las enfermedades! Le fue dado al P. Baltasar Álvarez ver la gloria que Dios tenía preparada para cierta religiosa ferviente que había sufrido con paciencia ejemplarísima la enfermedad, y decía que más había merecido aquella religiosa en ocho meses de enfermedad que otras de vida ejemplar en muchos años. 

Sufriendo con paciencia los dolores de nuestras enfermedades, se compone en gran parte, quizá la mayor, la corona que Dios nos tiene dispuesta en el paraíso. 

Alfonso María Ligorio. Práctica del amor a Jesucristo.

Ejército Remanente...

Cuando el Hijo del Hombre regrese, ¿encontrará aún fe en la tierra

 

sábado, 28 de marzo de 2026

Habra Fe en la Tierra ???

 

"Cuando regresó"... ¿Encontrará aún la fe en la Tierra? Sergio Russo, Costanza Settesoldi.


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Ruso, libro

 

“ CUANDO REGRESÓ,

DESPUÉS DE OBTENER EL TÍTULO DE REY…”

No se me ocurre nada mejor que presentar la publicación de un nuevo libro, titulado: « Cuando el Hijo del Hombre regrese, ¿encontrará aún fe en la tierra?  ¿Es María el amanecer que precede al sol ?» ( aquí, en este enlace ), editado por  Sergio Russo  y  Costanza Settesoldi  , un texto que resume con precisión y detalle lo que se sabe actualmente sobre la  Segunda Venida  (o también « Venida Intermedia ») de Nuestro Señor Jesucristo, aquí, en nuestra tierra, que informar, inmediatamente a continuación, sobre la presentación del Padre  Serafino Tognetti.

Este nuevo texto contiene, entre otras cosas, contribuciones verdaderamente valiosas – que conciernen a las  venidas , o  parusías , del Señor Jesús – de dos reconocidos escritores católicos (a quienes personalmente considero "gigantes" en sus respectivos campos) y me refiero al Padre  Pablo Martín  y al Padre  Serafino Tognetti , a quienes agradezco públicamente por habernos dado lo que ellos mismos fueron los primeros en comprender, pero no solo, diría yo, lo hicieron suyo, manteniendo estas cosas en sus mentes y corazones, con respecto a "la espera de la bienaventurada esperanza y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo " (Tito 2:13).

Cuando en los círculos religiosos se habla de la «segunda venida del Señor», inmediatamente despierta interés. Es un tema que, en efecto, fascina. La segunda venida de Cristo no es una fantasía: está atestiguada en los Evangelios y otros escritos del Nuevo Testamento, por lo tanto, es cierta. La cuestión es si la venida del Señor Jesús al final de los tiempos se entiende como el Juicio Final (que determinará el fin de esta economía actual y la resurrección del cuerpo) o si debe interpretarse de otra manera.

Nunca había profundizado en el tema hasta que, hace años, me topé con un libro de Aldo Gregori, "La segunda venida". En él citaba todos los pasajes bíblicos que sugerían la segunda venida del Señor, no como la venida final del Juicio Final, sino como una intervención de Dios en el tiempo, caracterizada por un enfrentamiento entre Cristo y el Anticristo, y un período posterior de paz en la tierra. Esto me intrigó y comencé a evaluar esta postura, comparándola con las apariciones marianas, tan frecuentes en los últimos dos siglos, y con los escritos de los santos. Finalmente, la imagen de esta segunda venida intermedia me pareció plausible. Naturalmente, hay que tener cuidado de no caer en errores graves o incluso en herejías manifiestas; hablar de un período de paz con un regreso "carnal" del Señor a la tierra es una herejía (llamada "milenarismo") ya condenada por la Iglesia.

El Señor nos ha exhortado a leer las señales de los tiempos e interpretarlas a la luz de la Revelación; estas «señales» están presentes, y debemos procurar comprenderlas correctamente. En cualquier caso, esta «venida intermedia» es una hipótesis y debe considerarse como tal. Consiste en lo siguiente: habrá un aumento de la iniquidad y un enfriamiento de la caridad, una disminución de la fe y la propagación de errores doctrinales; esto conducirá a la manifestación del Anticristo. Por lo tanto, será un período de gran tribulación. El Señor intervendrá y aniquilará al Anticristo, y a esto le seguirá un período de paz en la tierra. Paz relativa, que no significa la ausencia de pecado ni una transformación del cosmos, sino más bien Paz, con un solo rebaño y un solo Pastor, y Jesucristo reconocido por todos como Rey del universo. Este tiempo se acercará al fin, cuando otro violento enfrentamiento entre el bien y el mal allanará el camino para el fin del mundo y el Juicio Final.

Ahora bien, lo que hace que este tema sea oportuno es que muchos parecen ver la manifestación de todas las señales mencionadas en nuestros tiempos, creando un clima de expectativa por algo que debería suceder pronto. No queremos generar temores injustificados, ni siquiera hablar de fechas, tiempos o quién sabe qué más; simplemente queremos examinar las Escrituras y comprender si, a la luz de las señales de los tiempos actuales, podemos hablar de una «Venida Intermedia».

Sergio Russo y Costanza Settesoldi están convencidos de ello. Por eso decidieron abordar el tema publicando este libro. Simplemente recopilan aportaciones sobre el tema e ilustran una situación que podría presentarse. En última instancia, es el lector quien debe orientarse, leyendo los pasajes de la Sagrada Escritura que tratan estos asuntos, comparándolos con el Magisterio y los escritos de los santos y doctores de la Iglesia, y así formarse una opinión.

El Señor nos exhortó, en el Evangelio, a orar, a estar vigilantes, a estar atentos. Esta es la actitud correcta para abordar el tema, siempre con humildad y confianza. Que la Santísima Virgen María, que tanto ha hablado en estos tiempos con solicitud maternal, nos guíe hacia la «verdad absoluta» de la que Jesús habla en el Evangelio: «Cuando venga el Espíritu de la verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os anunciará las cosas que han de venir» (Juan 16:13).

Padre Serafino Tognetti

(editado por Sergio Russo)

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viernes, 27 de marzo de 2026

Qué son los 7 dolores de la Virgen?...

Qué son los 7 dolores de la Virgen? ¿Qué es el «Stabat Mater»? ¿Por qué hay un puñal en su corazón?

 Hoy Viernes de Dolores. La Virgen de los Dolores es tradicionalmente representada con uno o con siete puñales atravesándole el corazón, en referencia a la profecía de Siméon, que dijo a María que una espada le atravesaría el alma.

El 15 de septiembre, justo un día después de la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, la Iglesia celebra una de las grandes devociones marianas, la fiesta de Nuestra Señora de los Dolores. Dos fiestas que están unidas por la pasión de Cristo.

Esta fiesta que recuerda los grandes sufrimientos de la Virgen María es una de las advocaciones más populares. De tradición antiquísima, la Virgen de los Dolores se encuentra en miles de iglesias de todo el mundo y su culto popular es uno de los más importantes. Prueba de ellos son los siete dolores y el hecho de que además del 15 de septiembre, la Virgen de los Dolores también sea recordada justo antes de la Semana Santa, concretamente el viernes anterior al Domingo de Ramos, conocido popularmente como “Viernes de Dolores”.

Índice para conocer en profundidad la advocación de la Virgen de los Dolores

-¿Cuándo comenzó la devoción a la Virgen de los Dolores?

-¿Cuáles son los siete dolores de la Virgen?

-¿Cuáles son las 7 promesas de la Virgen para quien medite sus dolores?

¿Por qué se representa a la Virgen con puñales clavados en su corazón?

-¿Qué es el Stabat Mater?

Los siete dolores de María de Adrián Isenbrandt, obra gótica en la iglesia de Nuestra Señora de Brujas, Flandes c. 1518-1535.
-¿Cuándo comenzó la devoción a la Virgen de los Dolores?

Nuestra Señora de los Dolores es una de las advocaciones marianas más universales. No está vinculada ni a un determinado lugar físico ni a una aparición sino a los sufrimientos que padeció María por los terribles sufrimientos de su hijo Jesús.

La devoción es antiquísima y ya en el siglo VIII en la Iglesia se escribía acerca de la “Compasión de la Virgen”, en relación a la participación de María en los dolores de Cristo. Primero surgió la devoción a los cinco dolores de María, que posteriormente se amplió a los 7 dolores que se meditan actualmente. De este modo, pronto comenzaron a componerse himnos para honrar a la Mater Dolorosa. Un ejemplo de ellos es el Stabat Mater.

En Occidente la fiesta comenzó a celebrarse durante la Edad Media bajo el nombre de “Transfixión de María” o la “Recomendación de María en el Calvario” y en un principio se conmemoraba en el tiempo pascual.

Una buena parte de la responsabilidad de la difusión de esta devoción de la Virgen se debe a los religiosos servitas, muy devotos de los dolores de María. Fueron ellos que comenzaron a celebrar esta memoria bajo la Cruz con oficio y misa especial. Más tarde, ya comenzó a celebrarse el tercer domingo de septiembre. Pero además, el viernes anterior al Domingo de Ramos se conmemoraba también el llamado popularmente como “Viernes de Dolores”.

Benedicto XIII extendió universalmente la celebración del “Viernes de Dolores” en 1472 y en 1814 el Papa Pío VII fijó la Fiesta de Nuestra Señora de los Dolores para el 15 de septiembre, un día después a la Exaltación de la Santa cruz.

-¿Cuáles son los siete dolores de la Virgen?

Los Siete Dolores de la Virgen es una antigua devoción que ha llegado hasta nuestros días y en las que se repasan siete dolores que la Virgen padeció durante la vida de Jesús y que es un reflejo del amor y sufrimiento de la Madre de Cristo. Para meditar los siete dolores se utilizan pasajes del Evangelio en los que aparece María.

-Primer Dolor: La profecía de Simeón. (Lucas 2,22-35): «Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y como signo de contradicción. ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones». (Lc2,34-35)

-Segundo Dolor: La huida a Egipto. (Mateo 2,13-15): «Cuando ellos se retiraron, el ángel de Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle. Él se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes: para que se cumpliera lo dicho por el Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo». (Mt 2,13-15)

-Tercer Dolor: El Niño perdido en el Templo. (Lucas 2,41 -50): «Al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y haciéndoles preguntas…Cuando le vieron quedaron sorprendidos y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando…» (Lc2,46-48)

-Cuarto Dolor – María se encuentra con Jesús camino al Calvario. (Lam 1,12): «Vosotros que pasáis por el camino, mirad, fijaos bien si hay dolor parecido…» (Lam 1,12)

-Quinto Dolor – Jesús muere en la Cruz. (Juan 19,17-39): «Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Clopás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego dice al discípulo :»Ahí tienes a tu madre…» (Lc 19, 25-27)

-Sexto Dolor – María recibe el Cuerpo de Jesús al ser bajado de la Cruz. (Juan 19, 38): «Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque en secreto por miedo a los judíos, pidió a Pilato autorización para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se lo concedió.» (Jn 19,38)

-Séptimo Dolor -Jesús es colocado en el Sepulcro. (Lucas 23, 53-54): «…y, después de descolgarle, le envolvió en una sábana y le puso en un sepulcro excavado en la roca en el que nadie había sido puesto todavía.» (Lc 23, 53-54).

-¿Cuáles son las 7 promesas de la Virgen para quien medite sus dolores?

En sus revelaciones a Santa Brígida de Suecia en el siglo XIV, la Virgen le dijo que concedería siete gracias a aquellos que cada día la acompañen rezando con verdadera devoción siete Avemarías meditando acerca de sus dolores y sus lágrimas. Estas son las 7 promesas:

1. Les concederá paz a sus familias.

2. Serán iluminadas de los divinos Misterios.

3. Les dará consuelo en sus penas y compañía en sus trabajos.

4. Cuando no se oponga a la voluntad de su Hijo o a la salvación de sus almas, les concederá lo que le pidan.

5. Protección en cada momento de la vida y les defenderá en sus batallas espirituales contra el enemigo.

6. Asistencia en el momento de la muerte y verán su rostro.

7. Aquellos que propaguen esta devoción, sean llevados de esta vida terrena a la felicidad eterna, sus pecados serán perdonados y el Señor será su gozo y consuelo eterno.

¿Por qué se representa a la Virgen con puñales clavados en su corazón?

La Virgen de los Dolores ha sido tradicionalmente representada o bien con una espada clavada en su corazón o bien con siete puñales. Así ha sido durante siglos tanto en el arte como en la rica imaginería religiosa. El origen se remonta a las propias Escrituras, concretamente en la profecía de Simeón que recoge el Evangelio de San Lucas, en la que el anciano le dice a la Virgen que una espada le atravesará el alma, ante el gran sufrimiento que verá en su hijo Jesús. Tras la devoción de los siete dolores también se empezaron a utilizar siete puñales, uno por cada dolor, para representar a la Virgen Dolorosa.

Así lo recogía el Evangelio de San Lucas:

“Había por entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel, y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no moriría antes de ver al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu Santo vino al Templo; y al introducir sus padres al niño Jesús para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, lo tomó en sus brazos y bendijo a Dios diciendo: ‘Ahora, Señor, ya puedes dejar que tu siervo se vaya en paz, según tu palabra, porque mis ojos han visto tu salvación, la que has preparado ante la faz de todos los pueblos, luz para revelación de los gentiles y gloria de tu pueblo, Israel’. Su padre y su madre estaban admirados por las cosas que se decían de él. Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: ‘Mira, éste ha sido destinado para ser caída y resurrección de muchos en Israel, y como signo de contradicción –y a ti misma una espada te atravesará el alma-, para que se descubran los pensamientos de muchos corazones’”. (Lc 2, 22-35).

-¿Qué es el Stabat Mater?

– No es posible hablar de la Virgen de los Dolores sin tener en cuenta el Stabat Mater, un himno del siglo XIII asociado a la Virgen Dolorosa. Este himno se ha atribuido al fraile franciscano Jacopone da Todi y que comienza con el conocido Stabat Mater dolorosa. Es una bella oración que se centra en los sufrimientos de la Virgen durante la Pasión de su hijo.

Texto del Stabat Mater en el latín:

Stabat Mater dolorosa

Iuxta crucem lacrimosa,

Dum pendebat filius.

Cuius animam gementem

Contristatam et dolentem

Pertransivit gladius.

O quam tristis et afflicta

Fuit illa benedicta

Mater unigeniti

Quae maerebat et dolebat.

Et tremebat, cum videbat

Nati poenas incliti.

Quis est homo qui non fleret,

Matrem Christi si videret

In tanto supplicio?

Quis non posset contristari,

Piam matrem contemplari

Dolentem cum filio?

Pro peccatis suae gentis

Vidit Jesum in tormentis

Et flagellis subditum.

Vidit suum dulcem natum

Morientem desolatum

Dum emisit spiritum.

Eja mater fons amoris,

Me sentire vim doloris

Fac ut tecum lugeam.

Fac ut ardeat cor meum

In amando Christum Deum,

Ut sibi complaceam.

Sancta mater, istud agas,

Crucifixi fige plagas

Cordi meo valide.

Tui nati vulnerati

Tam dignati pro me pati,

Poenas mecum divide!

Fac me vere tecum flere,

Crucifixo condolere,

Donec ego vixero.

Juxta crucem tecum stare

Te libenter sociare

In planctu desidero.

Virgo virginum praeclara,

Mihi jam non sis amara,

Fac me tecum plangere.

Fac ut portem Christi mortem,

Passionis eius sortem

Et plagas recolere.

Fac me plagis vulnerari,

Cruce hac inebriari

Ob amorem filii,

Inflammatus et accensus,

Per te virgo sim defensus

In die judicii.

Fac me cruce custodiri,

Morte Christi praemuniri,

Confoveri gratia.

Quando corpus morietur

Fac ut animae donetur

Paradisi gloria.

Amen.

ReL9

Ejército Remanente...