jueves, 10 de junio de 2021

Devoción Mama Maria....

 Una devoción viva a Nuestra Señora comienza, en general, con un auxilio suyo que hace despertar en las almas una aurora de confianza.

Confianza filial en la Madre de Dios, punto de partida para gozar de una devoción viva a Nuestra Señora.

Plinio Corrêa de Oliveira

Con justa razón honramos a la bienaventurada Virgen María bajo el título de Auxilio de los Cristianos. Son tantos los puntos de vista bajo los cuales la Santísima Virgen es auxiliadora de los cristianos, que casi se podría hacer una enciclopedia sobre este tema. Pero tengo la impresión de que hay un aspecto que perfectamente podríamos considerar y que, en mi opinión, es la parte más viva de la devoción a María.

Una devoción viva a Nuestra Señora comienza, en general, con un auxilio suyo que hace despertar en las almas una aurora de confianza.

En general, he notado en aquel que tiene una verdadera devoción viva a la Santísima Virgen, que esa devoción comienza por una especie de favor que la Madre de Dios le concede.

Uno se ve en apuros —sean estos espirituales, temporales o ambos a la vez— y le pide a María que lo libere de ellos. Y al mismo tiempo que la Virgen libra a la persona de tales dificultades, obra algo en el alma, en el orden imponderable y en el orden de la gracia, por donde el alma adquiere como que una vivencia de la condescendencia maternal, sonriente, afable, bondadosa de la Santísima Virgen y con ello la persona queda con la esperanza viva de que en otras circunstancias difíciles volverá a ser atendida.

“Aunque el alma pase por pruebas muy largas y muy duras, por periodos de arideces y de dificultades, algo de esto permanece. Es como una luz que acompaña a la persona la vida entera, y la acompaña hasta la hora de la muerte, e incluso en los trances de la muerte, en los últimos y más amargos trances de la muerte”.

Este “pedir y pedir” de todas las gracias —sobre todo la del amor a Dios, que es la gracia que más debemos suplicar— acaba en un crescendo de tal manera que la Virgen se vuelve más accesible a los ruegos, más maternal y de una asistencia más meticulosa, a medida que la persona crece en este tipo de vivencia, en esta especie de providencia sonriente y afable de Ella hacia cada uno.

De tal manera que uno acaba a veces pidiendo a Nuestra Señora verdaderas bagatelas, minucias insignificantes, que la Virgen da como una Madre quiere dar a sus hijos grandes y pequeñas cosas, y que tiene una sonrisa particularmente afectuosa para las pequeñas cosas que se le piden.

Hay una especie de aurora de la confianza, de aurora de la verdadera comprensión de cuáles son nuestras relaciones con la Santísima Virgen, y aunque el alma pase por pruebas muy largas y muy duras, por periodos de arideces y de dificultades, algo de esto permanece. Es como una luz que acompaña a la persona la vida entera, y la acompaña hasta la hora de la muerte, e incluso en los trances de la muerte, en los últimos y más amargos trances de la muerte.

Las leyendas medievales sobre la Santísima Virgen son ricas en enseñanzas espirituales y poseen la simplicidad y la candidez propias de la inocencia. Presentan, por ejemplo, el trato de María Santísima con las almas, de un modo indescriptiblemente ameno e interesante.

Les recomendaría mucho que hagan esto: que lo intenten y le pidan a la Virgen al menos su gracia, por medio de algunas concesiones, que los coloque en esta vía, que es toda amorosa, toda especial de esos pequeños pedidos, de esas pequeñas condescendencias, de esa especie de intimidad con María. En la que a veces incluso puede suceder lo siguiente: pedimos algo que no está en sus designios otorgar, porque es una prueba por la cual tenemos que pasar y Ella quiere que sea de esa manera. Entonces, no da lo que pedimos, pero nos da una fuerza para soportar lo que viene, que es mucho mayor de lo que suponíamos. Y, al fin y al cabo, termina dando algo mejor de lo que pedimos.

Las leyendas medievales presentan el verdadero aspecto de la Santísima Virgen

Aquellos devocionarios medievales y aquellas leyendas sobre la devoción a la Virgen en la Edad Media, algunas verdaderas y otras imaginadas, presentan esta clase de gracia, de gentileza de María Santísima en el trato con las almas y de un modo indescriptiblemente ameno, interesante.

No interesa saber si el hecho es verdadero en cuanto a los hombres que habrían participado en él, porque es verdadero en cuanto a la Virgen y muestra un aspecto verdadero de Ella. Por lo tanto, aunque sean leyendas, como del punto de vista teológico y mariano son muy precisas, nos hacen sentir bien quién es la Santísima Virgen.

Debemos tener con la Santísima Virgen una desenvoltura, una intimidad filial que, aún sabiendo cómo son las cosas —y, a veces, incluso cuando la entristecen— se le presentan con total confianza, seguros de obtener su auxilio y su sonrisa.

“Refiere el P. Silvano Razzi que un devoto clérigo, muy amante de nuestra reina María, habiendo oído alabar tanto su belleza, deseaba ardientemente contemplar, siquiera una vez, a su señora, y humildemente le pedía esta gracia. La piadosa Madre le mandó a decir por un ángel que quería complacerlo dejándose ver de él, pero haciendo el pacto de que en cuanto la viera se quedaría ciego. El devoto clérigo aceptó la condición.Un ejemplo de ello, es un episodio narrado por san Alfonso de Ligorio en su libro Las glorias de María, que aquí reproducimos:

“Un día, de pronto, se le apareció la Virgen; y él, para no quedar ciego del todo, quiso mirarla tan sólo con un ojo; pero enseguida, embriagado de la belleza de María, deseó contemplarla con los dos, mas antes de que lo hiciera desapareció la visión. Sin la presencia de su reina estaba afligido y no cesaba de llorar, no por la vista perdida de un ojo, sino por no haberla contemplado con los dos. Por lo que la suplicaba que se le volviera a aparecer aunque se quedara ciego del todo. Y le decía: Feliz y contento perderé la vista, oh señora mía, por tan hermosa causa, pues quedaré más enamorado de ti y de tu hermosura.

Una cosa es la formación intelectual y otra la vida de piedad. Ambas se complementan. ¡Y tener estas dos cosas juntas es algo magnífico!

“De nuevo quiso complacerle María y consolarlo con su presencia; pero como esta reina tan amable no es capaz de hacerle mal a nadie, al aparecerse la segunda vez no sólo no le quitó la vista del todo, sino que le devolvió la que le faltaba” (Discurso octavo, Asunción de María 2º, ejemplo).

En una escena anterior, arrepentido de haber vendido su alma al demonio, Teófilo aparece rezando de rodillas ante un altar de la Virgen

No me interesa saber si el hecho es verdadero, porque lo que sé es que la Virgen es así. Es decir, Ella puede hacernos pasar por un cierto apuro para probar el amor y, por lo tanto, desviar la mirada, hacernos pasar por esas angustias; pero al final acaba sonriendo y, aunque pasando por las pruebas necesarias, termina con una sonrisa suya.

Otro caso mucho más conocido, que todos ciertamente recuerdan, pero que da gusto mencionar: es el famoso caso del juglar de Nuestra Señora. Un hombre que conocía el arte de los juegos, y no sabía otra cosa que, digamos, jugar con cinco bolas de madera en las manos o algo así. Pues bien, no sabiendo hacer otra cosa para Nuestra Señora, queriendo complacerla, en una iglesia vacía, en un momento en que no había nadie, se puso a hacer sus juegos, y la Santísima Virgen se le apareció sonriendo, mostrando lo complacida que había quedado con ello.

El punto de partida de una devoción viva a la Santísima Virgen: confianza filial en EllaAsí también, cuando presentamos nuestras ofrendas a la Virgen, por pequeñas que sean, debemos hacerlo con la plena confianza de que Ella condescenderá con eso.

Si no lo hacemos, sucederá que nuestra devoción a María nunca será perfectamente verdadera. Debemos tener con la Santísima Virgen una especie de aisance, una desenvoltura, una intimidad filial que, aún sabiendo cómo son las cosas —y, a veces, incluso cuando la entristecen— se le presentan con total confianza, seguros de obtener su auxilio y su sonrisa.

Este es el punto de partida inefablemente suave de una devoción viva a la Santísima Virgen.

Estoy lejos de decir que esto sea suficiente. La persona, en la medida en que sus recursos intelectuales se lo permitan, debe estudiar los fundamentos de la devoción a la Virgen, debe haberlos razonado y armado de tal manera que representen una convicción profunda, basada en el dogma, etc. No cabe duda. Pero una cosa es la formación intelectual y otra la vida de piedad. Ambas se complementan. ¡Y tener estas dos cosas juntas es algo magnífico! Lo que explica exactamente por qué un Doctor de la Iglesia tan grande, como san Alfonso de Ligorio, haya escrito su libro Las glorias de María, ilustrando varias tesis expuestas por él en términos de doctrina con casos concretos.

Así que no está mal que en esta noche de preparación para la novena a María Auxiliadora, a quien le rezamos todos los días y tenemos su imagen en nuestra capilla, nos acordemos de esto para pedirle que nos conceda la gracia de esta dulzura especial en la devoción, que es una especie de flor del catolicismo de la que, por ejemplo, un alma protestante no es capaz. 

* Santo del Día, 18 de mayo de 1964. Los Santos del Día eran unas breves reuniones en las que Plinio Corrêa de Oliveira ofrecía, a sus jóvenes discípulos, una reflexión o comentario relacionado con el santo o la fiesta religiosa que se celebraba aquel día.


fuente: Tesoros de la Fe 

miércoles, 9 de junio de 2021

Ivermectina....

 

La Ivermectina reduce el 97% de los casos de Delhi




Un descenso del 97% de los casos de Delhi con Ivermectina es decisivo, y punto. Representa la última palabra en una lucha épica por salvar vidas y preservar los derechos humanos. Este gráfico simboliza la victoria de la razón sobre la corrupción, del bien sobre el mal y del derecho sobre el mal. Es tan significativo como la victoria de David sobre Goliat. Es una reivindicación absoluta de la ivermectina y del tratamiento ambulatorio temprano. Es una clara refutación de las políticas de la OMS, la FDA, los NIH y los CDC de "esperar en casa hasta que te pongas azul" antes de recibir tratamiento.

El Dr. Pierre Kory dijo al mundo el 8 de diciembre de 2020 que la ivermectina " arrasa" con este virus. Obliterar significa diezmar, demoler o aniquilar. Significa eliminar o destruir todo rastro, indicación o significado.

Este gráfico muestra que la ivermectina, utilizada en Delhi a partir del 20 de abril, borró su crisis de COVID. Nadie debería poder convencerte de esto, ni un vendedor, ni una compañía farmacéutica, ni un médico famoso de la televisión, y ciertamente no el principal médico de la OMS o del NIH, al que se le paga para hacerlo.

¿Creerás este gráfico de erradicación del 97%, o creerás la propaganda lanzada por los grandes medios de comunicación, las grandes farmacéuticas, la OMS y la FDA, que comparten enormes conflictos de intereses financieros, los que dicen que no hay pruebas suficientes?

¿Qué evidencia podría ser más clara que una reducción del 97% en cinco semanas? Esa cifra es mejor que las vacunas actuales y está fuera del alcance de la mayoría de los medicamentos.

La OMS advirtió a la India que estaba cometiendo un error al utilizar la ivermectina. Les dijeron que podía ser peligroso, que no había pruebas de que funcionara. ¿Cuántas mentiras te vas a tragar antes de defender la verdad?

El error fatal habría sido NO utilizar la ivermectina. 

Afortunadamente la utilizaron y salvaron a Delhi. Pero trágicamente, Tamil Nadu no lo hizo, y su estado quedó devastado. Sus nuevos casos aumentaron de 10.986 a 36.184 - hubo una triplicación.

Nadie puede ocultar eso. Su negativa a utilizar la ivermectina les perjudicó. No sólo los casos de Tamil Nadu aumentaron hasta ser los más altos de la India, sino que sus muertes se dispararon de 48 el 20 de abril a 474 el 27 de mayo - un aumento de diez veces.

Mientras tanto, las muertes de Delhi en el mismo periodo se redujeron de 277 a 117. Entonces, ¿qué consejo le hubiera gustado que siguiera su estado?

En Estados Unidos, el Dr. Peter McCullough de Baylor, el Dr. Harvey Risch de Yale y el Dr. George Fareed de Harvard aconsejaron por primera vez el tratamiento ambulatorio temprano en un testimonio ante el Senado de Estados Unidos el 19 de noviembre de 2020. El Dr. McCullough y sus colegas fueron los primeros en el mundo en publicar un protocolo de tratamiento ambulatorio temprano para la COVID-19.

Ese protocolo ha sido revisado desde entonces por el Dr. George Fareed y su dinámico asociado, el Dr. Brian Tyson. Ahora han salvado a 6.000 pacientes de COVID en el Valle Imperial de California.

Menos de un mes después, el Dr. Pierre Kory dio la voz de alarma por segunda vez el 8 de diciembre de 2020 ante el Senado de los Estados Unidos. Aconsejó el uso de la Ivermectina, pero nadie le hizo caso. No se instituyeron directrices sobre la ivermectina. El 8 de diciembre, los Estados Unidos sufrieron 2.821* muertes por COVID. Con la Ivermectina, los casos podrían haberse reducido rápidamente. Las muertes habrían disminuido en poco tiempo, como nos muestra el ejemplo de Delhi.

Pero en lugar de ello, Estados Unidos siguió el consejo oficial de la OMS y la FDA y esperó a las vacunas. Se quedaron de brazos cruzados . Observaron y no hicieron nada mientras millones de personas se ponían azules e inundaban los hospitales, sin la aprobación de la Ivermectina. Así que, al igual que en Tamil Nadu, nuestros casos y muertes en Estados Unidos también se dispararon.

Para el 8 de enero, sólo cuatro semanas después, los casos diarios en EE.UU. habían aumentado de 219.000 a 300.000, y las muertes pasaron de 2.821 a 3.895. Aún más estadounidenses iban a morir debido a esta política sanitaria fallida de ignorar la ivermectina y el tratamiento ambulatorio temprano.

Delhi lo hizo bien. Estados Unidos y Tamil Nadu lo hicieron mal. Costó medio millón de preciosas vidas y un horrible dolor y sufrimiento para el mundo. La pandemia se prolongó sin razón alguna.

Ahora estamos en una posición diferente. Nosotros, como pueblo, tenemos pruebas absolutas de la eficacia de la ivermectina. En Delhi, no hemos oído ni una sola historia de que la ivermectina sea tóxica o cause alguna dificultad. Al contrario, es segura y ha salvado a decenas de miles de personas del COVID.

Pero más inmediatamente, ¿qué podemos hacer ahora? ¿Qué va a hacer usted, como ciudadano preocupado, para dar a conocer la noticia? ¿Qué puede hacer para evitar que sus semejantes repitan estos costosos errores? Empieza por compartir el libro `Ivermectina para el mundo´ con tu iglesia, tu ministro y todos tus contactos sociales. Luego, difunde la palabra a lo largo y ancho:

La gente puede tomar Ivermectina de forma segura para prevenir y tratar el COVID-19.

*El nº de fallecidos por Covid en todos los países es muy controvertido pues muchos murieron `con´ coronavirus no `por´ coronavirus, sabiendo además de la falibilidad de los PCR. En Italia la mayoría tenía 2 o 3 comorbilidades, pero lo que interesaba era hinchar los muertos a toda costa para poder implantar la `vacuna´ con facilidad


https://www.thedesertreview.com/news/

martes, 8 de junio de 2021

Somos la sal de la Tierra

 

Somos la sal de la Tierra


El Señor dice a sus discípulos que son la sal de la tierra; realizan en el mundo lo que la sal en los alimentos: los preserva de la corrupción y los hace agradables y sabrosos al paladar. Pero la sal se puede desvirtuar o corromper. Entonces es un estorbo. Es, junto al pecado, lo más triste que le puede ocurrir a un cristiano: estar para dar luz a muchos y ser oscuridad; ser un indicador del camino y estar tirado en el suelo; estar puesto para ser fortaleza de muchos y no tener sino debilidad.

La tibieza es una enfermedad del alma que afecta a la inteligencia y a la voluntad, y deja al cristiano sin fuerza apostólica y con una interioridad triste y empobrecida. Comienza esta enfermedad por una voluntad debilitada, a causa de frecuentes faltas y dejaciones culpables; entonces, la inteligencia no ve con claridad a Cristo en el horizonte de su vida: queda lejano por tanto descuido en detalles de amor. La vida interior va sufriendo un cambio profundo: no tiene ya como centro a Jesucristo; las prácticas de piedad quedan vacías de contenido, sin alma y sin amor. Se hacen por rutina o costumbre, no por amor.

En este estado se pierde la prontitud y la alegría en lo que a Dios se refiere, que son características de un alma enamorada. Un cristiano tibio «está de vuelta», es un «alma cansada» en el empeño por mejorar; Cristo está desdibujado en el horizonte de su vida. El alma ve al Señor, en todo caso, como una figura lejana, inconcreta, de rasgos poco definidos, quizá indiferente; y ya no realiza las afirmaciones de generosidad de otros tiempos: se conforma con menos.

Santo Tomás señala como característico de este estado «una cierta tristeza, por la que el hombre se vuelve tardo para realizar actos espirituales a causa del esfuerzo que comportan». Las normas de piedad y de devoción son más una carga mal soportada que un motor que empuja y ayuda a vencer las dificultades.

Son muchos los cristianos sumidos en la tibieza, existe mucha sal desvirtuada. Pensemos hoy en la oración si caminamos nosotros con la firmeza que Jesús nos pide, si cuidamos la oración como el tesoro que permite que la vida interior no se pare, si alimentamos nuestro amor. Pensemos si, ante las flaquezas y faltas de correspondencia a la gracia, nacen con prontitud los actos de contrición que reparan la brecha que había abierto el enemigo.

https://www.hablarcondios.org/meditaciondiaria.aspx

lunes, 7 de junio de 2021

El Amor de Dios por nosotros...

 

¿Qué movió a Dios a morir ajusticiado en un patíbulo?



Mas ¿quién fue tan poderoso que movió a Dios a morir ajusticiado en un patíbulo, en medio de dos malhechores, con tanto desdoro de su divina majestad? ¿Quién hizo esto?, pregunta San Bernardo, y se responde: Lo hizo el amor que no entiende de puntos de honra. ¡Ah!, que cuando el amor quiere darse a conocer, no hace cuenta con lo que hace a la dignidad del amante, sino que busca el modo de darse a conocer a la persona amada. Sobrada razón tenía, por lo tanto, San Francisco de Paula al exclamar ante un crucifijo: «¡Oh caridad, oh caridad, oh caridad!». De igual modo, todos nosotros, mirando a Jesús crucificado, debiéramos decir: ¡Oh amor, oh amor, oh amor!

Si no nos lo asegurara la fe, ¿quién hubiera jamás creído que un Dios omnipotente, felicísimo y señor de todo cuanto existe, llegara a amar de tal modo al hombre que se diría había salido como fuera de sí? «Vimos a la misma Sabiduría –dice San Lorenzo Justiniano–, es decir, al Verbo eterno, como enloquecido por el mucho amor que profesa a los hombres». Igual decía Santa María Magdalena de Pazzi cuando, en un transporte extático, tomó una cruz y andaba gritando: «Sí, Jesús mío, eres loco de amor. Lo digo y lo repetiré siempre: Eres loco de amor, Jesús mío». Pero no, dice San Dionisio Areopagita, no es locura, sino efecto natural del divino amor, que hace al amante salir de sí para darse completamente al objeto amado, «que éste es el éxtasis que causa el amor divino».

¡Oh si los hombres se detuvieran a considerar, cuando ven a Jesús crucificado, el amor que les tuvo a cada uno de ellos! «Y ¿cómo no quedaríamos abrasados de ardiente celo –exclamaba San Francisco de Sales– a vista de las llamas que abrasan al Redentor?... Y ¿qué mayor gozo que estar unidos a Él por las cadenas del amor y del celo?». San Buenaventura llamaba a las llagas de Jesucristo «llagas que hieren los más duros corazones y que inflaman en amor a las almas más heladas». Y ¡qué de saetas amorosas salen de aquellas llagas para herir los más puros corazones! Y ¡qué de llamas salen del corazón amoroso de Jesús para inflamar los más fríos corazones! Y ¡qué de cadenas salen de aquel herido costado para cautivar los más rebeldes corazones!

San Juan de Ávila estaba tan enamorado de Jesucristo, que en todos sus sermones no dejaba de predicar del amor que nos profesó, y en un tratado suyo sobre el amor de este amantísimo Redentor a los hombres, se expresa con tan encendidos afectos, que, por serlo tanto, prefiero transcribirlos. Dice así: «¡Oh amor divino, que saliste de Dios, y bajaste al hombre, y tornaste a Dios! Porque no amaste al hombre por el hombre, sino por Dios; y en tanta manera lo amaste, que quien considera este amor no se puede esconder de tu amor, porque haces fuerza a los corazones, como dice tu Apóstol: La caridad de Cristo nos hace fuerza...  Esto significan aquellas palabras suyas que dijo el jueves de la Cena: Para que conozca el mundo cuánto yo amo a mi Padre, levantaos y vamos de aquí [15]. ¿Adónde? A morir por los hombres en la cruz.

...»No alcanza ningún entendimiento angélico que tanto arda ese fuego ni hasta dónde llegue su virtud. No es el término hasta donde llegó, la muerte y la cruz; porque si, así como le mandaron padecer una muerte, le mandaran millares de muertes, para todo tenía amor. Y si lo que le mandaron padecer por la salud de todos los hombres le mandaran hacer por cada uno de ellos, así lo hiciera por cada uno como por todos. Y si como estuvo aquellas tres horas penando en la cruz fuera menester estar allí hasta el día del juicio, amor había para todo si nos fuera necesario. De manera que mucho más amó que padeció; muy mayor amor le quedaba encerrado en las entrañas de lo que mostró acá defuera en sus llagas.


San Alfonso M Ligorio

Jesus Sacramentado...

 

Amor y veneración a Jesús Sacramentado



Hoy celebramos esta gran Solemnidad en honor del misterio eucarístico. En ella se unen la liturgia y la piedad popular, que no han ahorrado ingenio y belleza para cantar al Amor de los amores. Para este día, Santo Tomás compuso esos bellísimos textos de la Misa y del Oficio divino. Hoy debemos dar muchas gracias al Señor por haberse quedado entre nosotros, desagraviarle y mostrarle nuestra alegría por tenerlo tan cerca: Adoro te, devote, latens Deitas..., te adoro con devoción, Dios escondido..., le diremos hoy muchas veces en la intimidad de nuestro corazón.


En la Visita al Santísimo podremos decirle al Señor despacio, con amor: plagas, sicut Thomas, non intueor..., no veo las llagas, como las vio Tomás, pero confieso que eres mi Dios; haz que yo crea más y más en Ti, que en Ti espere, que te ame.


La fe en la presencia real de Cristo en la Sagrada Eucaristía llevó a la devoción a Jesús Sacramentado también fuera de la Misa. La razón de conservar las Sagradas Especies, en los primeros siglos de la Iglesia, era poder llevar la comunión a los enfermos y a quienes, por confesar su fe, se encontraban en las cárceles en trance de sufrir martirio. Con el paso del tiempo, la fe y el amor de los fieles enriquecieron la devoción pública y privada a la Sagrada Eucaristía. Esta fe llevó a tratar con la máxima reverencia el Cuerpo del Señor y a darle un culto público. De esta veneración tenemos muchos testimonios en los más antiguos documentos de la Iglesia, y dio lugar a la fiesta que hoy celebramos.


Nuestro Dios y Señor se encuentra en el Sagrario, allí está Cristo, y allí deben hacerse presentes nuestra adoración y nuestro amor. Esta veneración a Jesús Sacramentado se expresa de muchas maneras: bendición con el Santísimo, procesiones, oración ante Jesús Sacramentado, genuflexiones que son verdaderos actos de fe y de adoración... Entre estas devociones y formas de culto, «merece una mención particular la solemnidad del Corpus Christi como acto público tributado a Cristo presente en la Eucaristía (...). La Iglesia y el mundo tienen una gran necesidad del culto eucarístico. Jesús nos espera en este sacramento del Amor. No escatimemos tiempo para ir a encontrarlo en la adoración, en la contemplación llena de fe y abierta a reparar las graves faltas y delitos del mundo. No cese nunca nuestra adoración». Especialmente el día de hoy ha de estar lleno de actos de fe y de amor a Jesús Sacramentado.


Si asistimos a la procesión, acompañando a Jesús, lo haremos como aquel pueblo sencillo que, lleno de alegría, iba detrás del Maestro en los días de su vida en la tierra, manifestándole con naturalidad sus múltiples necesidades y dolencias; también la dicha y el gozo de estar con Él. Si le vemos pasar por la calle, expuesto en la Custodia, le haremos saber desde la intimidad de nuestro corazón lo mucho que representa para nosotros... «Adoradle con reverencia y con devoción; renovad en su presencia el ofrecimiento sincero de vuestro amor; decidle sin miedo que le queréis; agradecedle esta prueba diaria de misericordia tan llena de ternura, y fomentad el deseo de acercaros a comulgar con confianza. Yo me pasmo ante este misterio de Amor: el Señor busca mi pobre corazón como trono, para no abandonarme si yo no me aparto de Él» En ese trono de nuestro corazón Jesús está más alegre que en la Custodia más espléndida.


El acto de amor es el más santificante y fecundo

 

El acto de amor es el más santificante y fecundo


1. ¿En qué consiste la primacía del acto de amor ("Jesús, María os amo, salvad almas)?

1-) El acto de amor participa de la soberana preeminencia de la virtud teologal de la caridad, reina de todas las virtudes en cuanto sostiene, vivifica y perfecciona todas las otras. Fe y esperanza son hermanas de la caridad, pero su realización llega a las puertas de la eternidad: porque a la fe la sustituye la visión, a la esperanza la posesión; sólo el amor entra y logra plenitud en el Cielo.

2-) El acto de amor es también el más santificante, porque más directa y más íntimamente nos une a Dios, santidad infinita.

3-) Por el mismo motivo, el acto de amor es también el más apostólicamente fecundo en orden a la salvación de las almas.

2.- ¿Cuál es el valor de un acto de amor perfecto?

1-) Un acto de perfecto amor de Dios reconcilia inmediatamente el alma con Dios, aún la más cargada de pecados graves, antes de la absolución sacramental, porque tiene la voluntad de confesarse.

2-) Con mayor razón, el acto de amor perfecto nos purifica de pecados leves.

3-) Después de un pecado grave, el acto de amor perfecto (acompañado de la voluntad de confesarse) puede devolver rápidamente junto con la gracia santificante, los méritos que habíamos perdido y permitirnos lograr de nuevo, las cosas que no podíamos hacer aún con nuestras buenas obras, mientras estábamos en pecado.

4-) El acto de amor perfecto, como todo otro acto sobrenatural, disminuye las penas del Purgatorio y puede aún más obtener la completa remisión, si se realiza con un fervor y una perfección, del cual sólo Dios conoce la medida.

5-) Cada acto de amor perfecto produce siempre más un estado de unión entre Dios y el alma y por tanto, la vida divina en el alma.

6-) Cada acto de amor perfecto, como toda otra acción sobrenatural, nos produce un aumento de gracia santificante. Esto a su vez, da siempre más valor a todas nuestras acciones y nos obtiene, además un aumento de gloria eterna en el Cielo.

3.- ¿Qué es el amor perfecto?

1-) El amor perfecto es el que ama a Dios por Sí mismo y goza de Él. Este grado de perfección en el amor es precedido por otros dos que son: el amor inicial y el amor progresivo. El amor inicial, ocupándose sobre todo de huir del pecado y de resistir a sus atracciones, experimenta además los motivos del santo temor de Dios; el amor progresivo se ejerce sobre todo en las virtudes y en su ejercicio, es sostenido por la esperanza del premio.

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2-) En el desarrollo normal del amor todos estos motivos se entrelazan armoniosamente en el alma, acogiendo los beneficios divinos, se abre finalmente el amor perfecto con el cual el donante es amado por Sí mismo.

3-) Este amor puro y perfecto es activo en la virtud y vigilante por la gloria de Dios.

4.- ¿Es posible realizar actos de amor perfecto?

1-) No sólo es posible, porque representan el desarrollo normal del amor de amistad con Dios sino que, cuando el alma ha llegado a este grado, les es fácil, hacer eso con un mayor descanso del corazón.

2-) El acto de amor perfecto, aún en los grados iniciales es progresivo, facilita el alejamiento del pecado y el ejercicio de las virtudes, porque llama continuamente y hace experimentar íntimamente, la causa suprema del amor, que es la infinita Bondad de Dios.

3-) Cuando digo: “Jesús te amo”, en la dificultad que encuentro o en la fatiga que experimento, expreso mi convicción de que Él es digno de ser amado, honrado y fielmente servido y realizo un acto de amor perfecto. La oración del Acto de Caridad expresa un acto de amor perfecto.

5.- ¿Podemos hacer sólo con nuestras fuerzas un acto de amor perfecto?

Como para todos los otros actos sobrenaturales, también para hacer un acto de amor perfecto es necesaria la ayuda de la gracia, que Dios no niega nunca a quien quiere amarlo, habiendo Él mismo hecho del amor un determinado mandamiento para todos.

6.- ¿Los “sentimientos” entran en la perfección del acto de amor?

Los “sentimientos” no son necesarios para la perfección del amor. Puedo amar a Dios con perfecto e intensísimo amor aún con la aridez en el corazón, o bien sintiendo disgusto y repugnancia. Para amar a Dios con amor perfecto basta querer amarlo así. En estos casos el acto de amor puede ser más puro, más generoso y por tanto más acepto a Dios y más meritorio.

7.- ¿De cuántos modos podemos cumplir actos de amor perfecto?

1-) Haciendo todas nuestras acciones, aún las más humildes y las más indiferentes en sí como comer, beber, dormir, demostrando a Dios nuestro amor.

2-) Soportando por amor de Dios los pequeños o grandes sufrimientos de cada día y ofreciendo con amor los pequeños sacrificios del deber cotidiano.

3-) Repitiendo durante el día los actos de perfecto amor, ya sea a lo interno o a lo externo (por ej. jaculatorias), pero siempre vivificadas por el amor interno.

8.- ¿Es útil multiplicar los actos de amor perfecto?

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Para las almas es cosa santa y utilísima a fin de:

1-) Cumplir el primer mandamiento en toda su perfección.

2-) Ejercitar, desarrollar y perfeccionar en nosotros la virtud teologal de la caridad, para desarrollar y perfeccionar con ella todas las otras virtudes.

3-) Ayudarse para actuar la pureza de intención en todas las acciones propias.

4-) Aumentar el valor sobrenatural de nuestras acciones, acrecentando en nosotros la gracia santificante.

5-) Aumentar el fervor en nuestros ejercicios de piedad y aún sustituirlos, cuando ellos nos sean impedidos.

6-) Ayudarnos a valorar al máximo –por la gloria de Dios, nuestra santificación y la salvación de las almas- cada instante de esta breve vida terrena.

7-) Llegar a ser, más fácil, de nuestra muerte un holocausto de amor, habiendo hecho ya de nuestra vida un sacrificio de amor.

9.- ¿Es suficiente poner las intenciones al inicio de la jornada?

Lo es apenas para dar valor sobrenatural a las acciones de la jornada, pero no para alcanzar la plenitud de vida sobrenatural o divina que Jesús nos ha merecido y que quiere en nosotros. En otras palabras y para desarrollar mejor este concepto:

1-) Las intenciones puestas en la mañana pueden fácilmente ser comprometidas durante el día por otras intenciones menos perfectas. El repetir frecuentemente actos de amor perfecto, nos pone al seguro de este peligro.

2-) El amor actual es más perfecto del simplemente habitual y por lo tanto, valora más nuestra vida espiritual.

3-) Realizando con frecuencia actos de amor perfecto, alimentamos y perfeccionamos de mejor manera la vida interior –es decir, la verdadera vida del alma-, evitando las distracciones espirituales, que nos roban un tiempo preciosísimo para la eternidad.

4-) Amar a Dios con amor actual, en la medida que a cada uno es posible, es parte –como se ha dicho y como veremos en seguida-, de la perfección de amor con la cual Dios mismo quiere ser amado de nosotros y que os expresa en el primer mandamiento.

5-) Hacer frecuentemente actos de amor ayuda al alma a corresponder a otro precepto divino, que nos indica la “necesidad de orar siempre, sin cansarse” (Lc 18, 1), repetido por S. Pablo: Orad incesantemente (1 Ts 5, 17). El acto de amor no sólo es la más excelente de las oraciones, sino que por ser breve, fácil y aún sólo interior, facilita admirablemente el cumplimiento de este mandamiento, sin cansar excesivamente el espíritu con la multiplicidad o complejidad de fórmulas.

10. ¿Lo afirmado vale para todos los cristianos?

Sí, porque todos los cristianos deben tender a la perfección de la caridad querida por el primer mandamiento. Queremos decir, más bien, que la práctica del acto de amor es bajo ciertos aspectos, más adaptado a los laicos y a los religiosos de vida activa, más que a los claustrales. Estos, en efecto, son como ayudados por el ambiente y por su vida de oración a la unión incesante con Dios; mientras que los religiosos de vida activa y más aún los laicos, dada la multiplicidad y naturaleza de las ocupaciones cotidianas y las muchas preocupaciones de orden material, eso se les hace muy difícil; además no siempre es posible para ellos tener mucho tiempo para la oración.

Un acto de amor se hace rápidamente, no requiere esfuerzo, no interrumpe la actividad externa, más aún, la vivifica y la santifica para la eternidad; el alma en tanto, se va habituando (poco a poco), puede conseguir una más íntima unión con Dios, a fin de llegar con el tiempo a hacerlo moralmente incesante.

Eso explica porque la enseñanza sobre el incesante acto de amor, manifestada por Jesús a Sor Consolata Betrone y difundida a través del opúsculo “EL CORAZÓN DE JESÚS AL MUNDO”, ha encontrado entre los laicos un favor no menor que entre las personas consagradas a Dios.

sábado, 5 de junio de 2021

Nuestro Angel custodio ...

 

Amistad con el Ángel Custodio



Además de la creación del mundo visible y del hombre, Dios quiso también difundir su bondad dando el ser a los ángeles, criaturas exclusivamente espirituales, de una perfección altísima.

Los ángeles, espíritus puros –sin composición de materia o cuerpo–, son las criaturas más perfectas de la creación. Por una parte, su inteligencia procede con una simplicidad y agudeza de las que el hombre es incapaz, y su voluntad es más perfecta que la humana. Por otra parte, al estar ya elevados a la visión beatífica, son criaturas glorificadas que ven a Dios cara a cara. Esta mayor excelencia, por naturaleza y por gracia, constituye a los ángeles en ministros ordinarios de Dios –que quiere servirse corrientemente de causas segundas en el gobierno del mundo–, y les capacita para influir sobre los hombres y los seres inferiores. «El nombre que la Sagrada Escritura les atribuye indica que lo que más cuenta en la Revelación es la verdad sobre las tareas de los ángeles respecto a los hombres: ángel quiere decir, en efecto, mensajero».

En muchos lugares del Nuevo y del Antiguo Testamento se nos habla de ellos, y de tal manera es patente su presencia que es inseparable de la acción salvadora de Dios en favor de los hombres.

Además de intervenir en acontecimientos singulares de la historia humana, los ángeles actúan continuamente en la vida personal de los hombres, pues «la providencia de Dios ha dado a los ángeles la misión de guardar al linaje humano y de socorrer a cada hombre». Son una muestra más de la bondad divina con nosotros, y por eso socorren, animan, confortan, y nos llaman al bien, a la confianza y a la serenidad. Todo un libro del Antiguo Testamento está dedicado a relatar la ayuda de un arcángel, San Rafael, a la familia de Tobías. Sin dar a conocer su condición angélica, acompaña al joven Tobías en un largo y difícil viaje, y le presta consejos y servicios inestimables; al final de la narración, él mismo se presenta: Yo soy Rafael, uno de los siete santos ángeles que presentamos las oraciones de los justos y tienen entrada ante la majestad del Santo. El Señor conocía bien la conducta honrada de aquella familia: Cuando orabais (...) yo presentaba ante Dios vuestras oraciones. Cuando enterrabas a los muertos, también yo te asistía. Cuando con diligencia los sepultabas (...) yo estaba contigo.

Nuestra vida es también un largo camino, y al final de ella, cuando con la ayuda de la gracia estemos en la casa de nuestro Padre Dios, el Ángel Custodio también podrá decirnos: «yo estaba contigo», pues los Ángeles Custodios tienen la misión de ayudar a cada hombre a alcanzar el fin sobrenatural al que es llamado por Dios. Yo mandaré un Ángel delante de ti -dijo el Señor a Moisés- para que te defienda en el camino y te haga llegar al lugar que te he dispuesto.

Agradezcamos al Señor que haya querido encomendarnos a estos príncipes del Cielo tan inteligentes y eficaces en su operación, y manifestemos frecuentemente la estima que les profesamos.

https://www.hablarcondios.org/meditaciondiaria.aspx

jueves, 3 de junio de 2021

Unidad entre el cuerpo y el alma

 

Unidad entre el cuerpo y el alma

Aunque sea grande la diferencia entre el cuerpo terreno y el transfigurado, hay entre ellos una estrechísima relación. Es dogma de fe que el cuerpo resucitado es específica y numéricamente idéntico al cuerpo terreno.

La doctrina cristiana, basándose en la naturaleza del alma y en diversos pasajes de la Sagrada Escritura, muestra la conveniencia de la resurrección del propio cuerpo y la unión de nuevo con el alma. En primer lugar, porque el alma es solo una parte del hombre, y mientras esté separada del cuerpo no podrá gozar de una felicidad tan completa y acabada como poseerá la persona entera. También, por haber sido creada el alma para unirse a un cuerpo, una separación definitiva violentaría su modo de ser propio; pero, sobre todo otro argumento, es más conforme con la sabiduría, justicia y misericordia divinas que las almas vuelvan a unirse a los cuerpos, para que ambos, el hombre completo –que no es solo alma, ni solo cuerpo–, participen del premio o del castigo merecido en su paso por la vida en la tierra; aunque es de fe que el alma inmediatamente después de la muerte recibe el premio o el castigo, sin esperar el momento de la resurrección del cuerpo.

A la luz de la enseñanza de la Iglesia vemos con mayor profundidad que el cuerpo no es un mero instrumento del alma, aunque de ella recibe la capacidad de actuar y con ella contribuye a la existencia y desarrollo de la persona. Por el cuerpo, el hombre se halla en contacto con la realidad terrena, que ha de dominar, trabajar y santificar, porque así lo ha querido Dios. Por él, el hombre puede entrar en comunicación con los demás y colaborar con ellos para edificar y desarrollar la comunidad social. Tampoco podemos olvidar que a través del cuerpo el hombre recibe la gracia de los sacramentos: ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?.

Somos hombres y mujeres de carne y hueso, pero la gracia ejerce su influjo incluso sobre el cuerpo, divinizándolo en cierto modo, como un anticipo de la resurrección gloriosa. Mucho nos ayudará a vivir con la dignidad y el porte de un discípulo de Cristo considerar frecuentemente que este cuerpo nuestro, templo ahora de la Santísima Trinidad cuando vivimos en gracia, está destinado por Dios a ser glorificado. Acudamos hoy a San José para pedirle que nos enseñe a vivir con delicado respeto hacia los demás y hacia nosotros mismos. Nuestro cuerpo, el que tenemos en la vida terrena, también está destinado a participar para siempre de la gloria inefable de Dios.

https://www.hablarcondios.org/meditaciondiaria.aspx

Vacunota...

 

Las nanopartículas llegan a todos los órganos



Un espeluznante estudio revela que las nanopartículas de vacunas de ARNm circulan por todo el cuerpo: Cerebro, corazón, hígado, ovarios, testículos y más

(Natural News) No es de extrañar que todo lo que el establishment nos dice sobre las vacunas covídicas haya sido una mentira calculada. Una de las mayores y más traicioneras mentiras es que "las vacunas de ARNm se quedan en el brazo y las nanopartículas no circulan por el cuerpo". Ahora sabemos que eso es una completa mentira, ya que una nueva investigación realizada en Japón demuestra que las nanopartículas lipídicas (LNP) que contienen el código de ARNm circulan ampliamente por el cuerpo después de la vacunación, llegando al cerebro, el bazo, el intestino grueso, el corazón, el hígado, los pulmones y otros órganos.

El documento del estudio, escrito originalmente en japonés y auto-traducido al inglés, puede encontrarse en este enlace en los servidores de Natural News PDF

Etiquetado, "Pfizer confidencial", el estudio se conoce como un estudio de biodistribución que utiliza enzimas de luciferasa y marcadores de radioisótopos para rastrear con precisión la distribución de los LNP de ARNm de Pfizer en todo el cuerpo. La primera sección está etiquetada así:

Vacuna de ARNm del SARS-CoV-2 (BNT162, PF-07302048)

2.6.4 Resumen del estudio farmacocinético

               
                                               

El estudio revela cómo las LNP (nanopartículas lipídicas) de ARNm se distribuyen por todo el cuerpo, afectando incluso a los ovarios y los testículos, lo que plantea grandes interrogantes sobre la fertilidad de quienes reciben inyecciones de vacunas de ARNm. El gráfico anterior muestra la masa de LNP (en microgramos) encontrada en cada órgano tras la vacunación con ARNm. ¿Notan cómo ataca a las suprarrenales?

El médico pro-vacunas da la voz de alarma: "Hemos cometido un gran error".


Un médico pro-vacunas llamado Dr. Byram W. Bridle, PhD. fue entrevistado por Alex Pierson del podcast "On Point". Esa entrevista también se refleja en Brighteon.com y se muestra aquí. Dura aproximadamente 9 minutos (inglés): http://brighteon.com/3d683a15-fc3d-432d-a057-3313969eb075

Jaculatoria Salvadora...

 

Pequeña jaculatoria que salva almas



Lo que el SAGRADO CORAZÓN DE JESUS regala al mundo por medio de Sor Consolata Betrone (1903-1946)

“JESUS, MARIA OS AMO, SALVAD ALMAS”

300 días de indulgencia

Dijo Nuestro Señor a Sor Consolata: “No pierdas tiempo. Recuerda que un Acto de Amor decide la salvación eterna de una alma y vale como reparación de mil blasfemias. Solo en el Cielo conocerás su valor y su fecundidad para salvar almas”.

Nuestro Señor se ha valido de Sor Consolata Betrone para darnos a conocer el camino que conduce a esta renovación, y que se conoce con el nombre de:

PEQUEÑISIMO CAMINO DE AMOR

¿En qué consiste? Como siempre en unirse a Jesús.

¿Cómo? Por el amor.

Es pequeñísimo, porque para andarlo sólo hay que dar un paso: AMAR.

El mismo Señor le enseñó la fórmula del acto de amor que más le agradaba:

 “¡JESUS, MARIA, OS AMO, SALVAD ALMAS”! y pedía con insistencia la renovación frecuente e incesante de este acto de amor.

 “sígueme con el acto de amor día por día, hora por hora, minuto por minuto.” (21 de mayo de 1936).

 “Piensa en Mí y en las almas. En Mí, para amarme; en las almas para salvarlas”. (22 de agosto de 1934).

 “Por ningún motivo apartes tu mirada de Jesús, así bogarás más de prisa hacia la ribera eterna”. (8 de agosto de 1935.)

 “Consolata, di a las almas que prefiero un acto de amor a cualquier otro don que puedan ofrecerme…Tengo sed de amor”. (16 de diciembre de 1935).

“Jamás olvides que soy y gusto de ser exclusivamente bueno y misericordioso con mis criaturas”. “…No los he creado para el infierno, sino para el Paraíso. No para ir a hacer compañía a los demonios, sino para gozar de mi amor eternamente”.  “…al infierno va el que quiere… Piensa cuán necio es vuestro temor de condenaros, después que para salvar vuestra alma he derramado mi sangre…”

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Cuando tengas tiempo libre, ocúpalo enriqueciéndote espiritualmente: toma tu rosario en tus manos y cada cuenta repite;

“JESUS, MARIA, OS AMO, SALVAD ALMAS”…  ¡en cinco minutos habrás salvado 44 almas de pecadores; habrás reparado por 55.000 blasfemias!…

Y si lo repites varias veces al día podrás salvar centenares y miles de almas… y esto sin ser misionero entre paganos, ni predicador…

 ¡Cuánto consuelo cuando tu alma expire en Dios y cuanta gloria tendrás en el Cielo!

“Quién salva un alma, asegura su propia salvación” (San Agustín). Y tú, hermano tienes a tu alcance, desde este momento, un medio tan fácil tan sencillo para salvar a un sinnúmero de almas,  realizando tu diaria actividad, o sin salir de casa.

Las almas que salvemos con este Acto de Amor, serán nuestra corona de gloria en el Cielo.

Cuando uno está ocupado en su trabajo manual se puede repetir este Acto de Amor con la mente, y tiene el mismo valor, como lo reveló un día Nuestro Señor Jesucristo a Sor Consolata.

Pronunciemos frecuentemente este Acto de Amor y así acumularemos tesoros preciosos para nuestra vida eterna