jueves, 29 de noviembre de 2018

Lectio Divina Viernes 30

Orden Carmelitana


Lectio: 
 Viernes, 30 Noviembre, 2018
(Mateo 4, 18-22)
El llamado de Andrés y de su hermano;
los primeros discípulos pescadores de hombres.
ORACIÓN
andrew.JPGOh Padre, que has llamado a san Andrés de las redes del mundo a la pesca maravillosa en el anuncio del Evangelio; has que también nosotros podamos gustar siempre más de la dulzura de tu paternidad, especialmente en el sentirnos amados como hijos tuyos; que seamos abiertos a Ti con una fe plena toda nuestra vida, para así permitir ser alcanzados y ser transformados por la mirada y la palabra de tu Hijo amado, nuestro Señor Jesús; ya que juntos con Él, deseamos llevar la alegre noticia de tu amor misericordioso a tantos hermanos y hermanas, el cual hace, que nuestra vida sea más bella.
Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.
LECTURA
Del santo Evangelio según san Mateo (4, 18-22)
18 Mientras Jesús caminaba a orillas del mar de Galilea, vio a dos hermanos: uno era Simón, llamado Pedro, y el otro Andrés. Eran pescadores y estaban echando la red al mar. 19 Jesús los llamó: «Síganme, y yo los haré pescadores de hombres.» 20 Al instante dejaron las redes y lo siguieron. 21Más adelante vio a otros dos hermanos: Santiago, hijo de Zebedeo, con su hermano Juan; estaban con su padre en la barca arreglando las redes. Jesús los llamó, 22 y en seguida ellos dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.
MEDITACIÓN
* “Caminaba a orillas del mar de Galilea”. Jesús ha salido apenas del desierto, después de cuarenta días de gran soledad y de lucha contra el diablo (cf. Mt 4, 1-11). Él ha salido victorioso; seguro del amor de su Padre y ha venido a Galilea; una tierra lejana y despreciada; una tierra fronteriza y de paganos; solo portando consigo mismo su gran luz y su salvación (cf. Mt 4, 12-16). Y aquí, Él ha iniciado a proclamar  su mensaje de alegría y de liberación: “¡El Reino de los Cielos está ahora cerca! (cf. Mt 4, 17). No hay más soledad; ni desierto agobiante; no hay ausencia porque el Señor Jesucristo ha descendido sobre nuestra tierra; la Galilea de los gentiles: en efecto, Él está cercano; Él es Dios-con-nosotros. Él no está lejano. No se ha quedado ahí parado y escondido, porque Él mismo “camina”; pasea a orillas del mar; a lo largo de los costados de nuestras vidas pobres y de hecho aún más allá de nuestros horizontes. La Galilea, que significa “anillo”: y cuya interpretación nos dice que Él, Jesús, el Amor, viene a desposarse; a unirse para siempre con Él. Ahora, solo nos resta acogerlo mientras camina sobre la orilla del mar. Aún en la distancia, Él ya nos ve, y esto lo sabemos…
* El verbo “ver”, se repite dos veces, primeramente, al referirse a Andrés y a su hermano, después a Santiago y a Juan; este “ver” porta consigo mismo toda la fuerza y la intensidad de una mirada proveniente del corazón, de lo más íntimo.  Y es en esta manera, como el Señor nos ve: nos lee a profundidad; con una detenida atención amorosa hojea paso a paso las páginas de nuestras vidas; conoce cada cosa de nosotros y todo lo ama.
* No es del nada raro que Mateo utilice muchas veces un vocabulario familiar para narrar este episodio acerca de la vocación y del encuentro con el Señor Jesús. Ya que también, encontramos cuatro veces la palabra “hermano”, y dos veces la palabra “padre”. Somos llevados a casa; a nuestro principio de vida; allá donde de igual forma nos redescubrimos que somos hijos y hermanos. Jesús entra dentro de esta realidad nuestra y lo hace en una manera más humana; más nuestra; más cotidiana; entra en la carne; en el corazón; en toda la vida y viene a rescatarnos para hacernos nacer de nuevo. 
* “Sígueme” y “ven”: son sus palabras sencillas y claras; Él nos pide situarnos en el camino; movernos de la misma forma que Él. ¡Es agradable sentirse despertar por esta voz suya! La cual es más fuerte y alcanzable; más dulce qué la voz de las aguas del mismo mar y del mundo, que a veces tienden a ser ruidosas y confusas. En cambio, cuando Él habla, lo hace al corazón, todo se convierte en una gran paz y todo vuelve a la calma. Y después, nos muestra también la ruta, nos señala el camino por hacer y a seguir y no nos deja perdernos: “Detrás de mí”, dice el Señor. Solo basta recibir la invitación; solo basta en aceptar que sea Él, para qué saber más; solo debemos seguirlo, pues Él nos mostrará el camino. 
* “dejaron las redes y lo siguieron”. Los dos hermanos, los dos primeros llamados, el de Pedro y el de Andrés, llegan a ser para nosotros un ejemplo clarísimo, valiente y convincente al inicio de este camino. Ellos nos enseñan las cosas que hay que hacer, los movimientos y la elección. “Dejar” y “seguir” llegan a ser los verbos claves y las palabras escritas en el corazón. Lo son porque quizás frecuentemente pueda que ocurra el tener que considerar dichas iniciativas en el interior de nuestras vidas; en lo secreto del alma; allí donde solo nosotros podemos ver. Allí en donde solo el Señor es testigo de que incluso para nosotros, se cumplen estas dos maravillosas palabras del Evangelio, que son tan vivas y fuertes, y que te cambian la vida.
* “En seguida”. Por dos ocasiones, Mateo nos hace ver la prontitud de los discípulos en la acogida de la invitación del Señor, que pasa; al igual que en Su mirada y en su voz dirigida hacia ellos. Ellos no ponen obstáculos; no dudan; no tienen miedo; solo se fían ciegamente a Él; respondiendo en seguida y diciendo si, a aquel Amor.
Además, Mateo nos hace recorrer delante a nuestros ojos todos los elementos que vivifican aquella escena a la orilla del mar: como por ejemplo, las redes; la barca; el padre…todo se escurre en el fondo; todo pasa a segundo plano y todo se deja a un lado. Solo permanece el Señor, que va adelante y, detrás de Él, aquellos cuatro hombres nuevos, que llevan nuestro nombre y la historia, que Dios ha escrito para nosotros.  
ALGUNAS PREGUNTAS
* El panorama de esta narración del Evangelio y por tanto la perspectiva de la gracia del Señor, que  todavía hoy actúa en nosotros; es como la del mar de Galilea; un mar textual que tiene un nombre y su geografía y que me llevan a considerar preguntas como: ¿Puedo en este momento ante la Palabra de Dios, dar una cara precisa al horizonte de mi vida? ¿Tengo la paz interior para dejar al descubierto ante los ojos de Cristo, mi vida tal como si fuese yo el mar, la Galilea? ¿Tengo, quizás miedo de las aguas que portan mi corazón, como si mi mar fuese amenazador, oscuro o enemigo? ¿Puedo dejar al Señor caminar a lo largo de mi costado? ¿Puedo dejarme verme yo también como Andrés, como Simón, Santiago o Juan en este relato?
* ¿Y si guardo silencio en este momento? ¿Y si permito realmente, a que pase Jesús y se acerque a mí, hasta dejar su huella de amor y de amistad sobre mi pobre arena? ¿Tengo aún y después el valor de dejarme alcanzar por su mirada llena de luz? ¿O continuo ha esconderme un poco más, a empañar y disfrazar cualquier parte de mí, que yo mismo no deseo ver o aceptar?
Y todavía: ¿dejo que Él me hable; que me diga, quizás por primera vez: “sígueme”? ¿O prefiero continuar escuchando solo el rumor del mar y de sus olas invasoras y devastadoras?
* Este Evangelio me habla en una manera muy fuerte acerca de la compañía de los hermanos; me habla de mí ser como hijo; pone al descubierto la parte más profunda del corazón y entra en lo más íntimo de mi hogar. ¿Tal vez, puede ser que este sea propiamente el lugar en donde hay más dolor para mí y en donde no me siento comprendido, escuchado y amado como yo quisiera? ¿Por qué el Señor pone du dedo en mi herida? Hermanos, padre, madre, compañeros…Jesús es todo esto para mí y Él es aún más. ¿Lo entiendo verdaderamente yo en esta manera? ¿Hay un espacio para Él en mi hogar? ¿Cómo es mi relación con Él? ¿Mi relación con Él es como de hermano, como de amigo o como de hijo? ¿O acaso lo conozco de una manera lejana, superficial o como un escape?
* Me parece muy claro en este pasaje, que el Señor hace grandes cosas en la vida de los discípulos: “Los haré pescadores de hombres”, les dice a ellos. ¿Cómo reacciono ante a este descubrimiento? ¿Deseo también yo el dejarme ser tocado por Él en un modo verdadero, real? ¿Deseo permitirme cambiar mi estilo de vida? ¿Deseo ponerme en camino con Él hacia una nueva aventura; a buscar hermanos y hermanas que han tenido la necesidad de encontrarlo? ¿Deseo conocerlo? ¿Deseo sentirme amado o amada de su Amor infinito? ¿Puedo ser pescador de hombres como Andrés y sus hermanos? 
* Por ahora, solo falta una cosa: la decisión, la opción de seguir al Señor, de caminar detrás de Él. ¿Todavía, intento detenerme un momento más? ¿Qué cosa debo dejar hoy para dar este paso importante? ¿Qué es lo que me frena, me esconde, que no me permite moverme? ¿Qué pesar tengo en el corazón, en el alma? ¿Quizás hay en mí la necesidad de confesarme, de abrir el corazón? ¿Porto ahora dentro en forma escrita el mensaje de Su mirada que Él ha puesto en mí; Su palabra, qué es más fuerte que el rumor del mar? ¡No puedo fingir que nada ha pasado! ¡El Señor ha pasado y ha dejado una señal! Yo no soy más como aquel de primero…quiero decir sí, como Andrea. Amén.
Oración Final
Tu palabra es una lámpara para mis pasos, y una luz en mi camino.
Del Salmo 119
¿Cómo un joven llevará una vida honesta?
Cumpliendo tus palabras.
Yo te busco de todo corazón:
No permitas que me aparte de tus mandamientos.
Conservo tu palabra en mi corazón,
para no pecar contra ti.
Tú eres bendito, Señor:
Enséñame tus preceptos.
Yo proclamo con mis labios
todos los juicios de tu boca.
Me alegro de cumplir tus prescripciones,
más que de todas las riquezas.
Meditaré tus leyes
y tendré en cuenta tus caminos.
Mi alegría está en tus preceptos:
no me olvidaré de tu palabra
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Lectio Divina: 
 Friday, November 30, 2018
Matthew 4:18-22
The call of Andrew and his brother.
The first disciples fishers of men.
1) Prayer
andrew.JPGO Father, you called St. Andrew from the net of the world to become the wonderful fisher of men for the proclamation of the Gospel. Please also make us taste the sweetness of the heavenly Father and make us to be your beloved children, so that we can open our heart to you with full confidence in order to allow it to be made and formed by the eyes and words of your beloved Son, our Lord Jesus, and that together with Him, we bring the joyful news of your merciful love to our brothers and sisters, which makes our life more beautiful.
2) Reading
As He was walking by the Sea of Galilee, He saw two brothers, Simon who is called Peter, and his brother Andrew, casting a net into the sea; they were fishermen.19 He said to them, "Come after me, and I will make you fishers of men."20 At once they left their nets and followed him. 21 He walked along from there and saw two other brothers, James, the son of Zebedee, and his brother John. They were in a boat, with their father Zebedee, mending their nets. He called them, 22 and immediately they left their boat and their father and followed him.
3) Meditation
* "He was walking along the Sea of Galilee." Jesus is just out of the desert, after 40 days of great loneliness and struggle against the devil (Mt 4, 1-11). He emerged victorious, secure in His love of the Father, and came into Galilee and dwelt in Capernaum on the sea coast, in the borders of Zabulon and of Nephthalim, bringing His great light and His salvation (Mt 4, 12-16). Here He began to shout His message of joy and liberation: "The kingdom of heaven is at hand" (Mt 4, 17). There is no more loneliness since the Lord Jesus has arrived in our land, Galilee, among the Gentiles. He is very close, He is God-with-us. He is not far away and does not stay hidden. He "walks", along the sea and along the shores of our poor lives. Indeed, even more. Galilee, meaning "ring", tells us that He, being love, is to marry and to join with Him forever. Then you just have to welcome Him, as He walks by the sea. He already sees us, even from a distance, we already know.
* The verb "saw", repeated twice, first in reference to Andrew and his brother, then James and John, brings all the strength and intensity of a gaze that comes deep from the heart. Thus the Lord sees us, as readers, with loving attention to browse the pages of our lives, and who knows everything about us, everything He loves.
* It is no accident that Matthew often uses a particular vocabulary to describe this episode of family vocation. In this encounter with the Lord Jesus we find the word "brother" four times and the word "father"two times.  We discover that we too are sons and brothers. Jesus enters our reality in a most human way everyday. He enters the fl[3] esh, in the heart, in my entire life, to make us born again.
* "Follow me." These are His words, simple and clear. He asks us to set out, to move,  to "come to Him." It is a nice feeling to awaken to this voice that reaches us and is stronger and sweeter than the voice of the waters of the sea in the world which are noisy and confused. When He speaks to the heart, it becomes a great calm, and calm returns. Then He offers a course, marks the path to follow, and does not let us lose. "Follow me," says the Lord. Just accept the invitation, accept Him to know more, and just follow him as He opens the road.
"They left and followed." The two brothers, the first called, Peter and Andrew, become for us the beginning of this journey, as a clear, strong decision. They teach us to do the moves, the movement, to choose. "Release" and "Forward" become the key verbs and the words are written in the heart. Maybe we will often have to make these changes on the inside, in the secret soul, where only we can see. This is where the Lord is faithful. For us it does this wonderful thing, this word of the  Gospel, so bright and strong that it changes your life.
* "Now." Matthew shows us twice the welcoming and readiness of the disciples as the Lord is passing by, with His gaze and His voice for them. They do not put up obstacles. There is no doubt or fear, and they trust Him blindly and respond immediately, saying yes to that Love.
In a crescendo, Matthew slides before our eyes all the elements that inspired the scene on the shore of the sea: nets, boats, the father, then it slips away into the background and is left aside. There remains only the Lord who goes before, and behind Him are the four new, called men. They carry our name, the story that God wrote for us.
4) Some questions
    * The horizon of this Gospel story and the grace that God still does for us is like the sea, a clear sea, which has a name and a geography. Can I, before the Word of God, at this moment, give a precise image of the horizon of my life? Do I have the inner peace to lay bare my life as it is, my Galilee, my sea, before the eyes of Christ? Do I fear that water in my heart, like a menacing sea, dark and empty? Can I allow the Lord to walk along my bank? Can I let myself look like Andrew, or as Simon, James or John?
    * And if I'm silent at this moment, if I believe the steps of Jesus really are as close to me as to leave my poor sand on His prints of love and friendship, then do I have the courage to let myself look into His eyes full of light? Or do I continue to hide a bit, to escape, to hide somewhere such that I do not want to see or accept?
    And again, do I let Him talk to me, tell me, perhaps for the first time: "Come after me"? Or do I prefer to just keep listening to the sound of the sea, its waves invading and breaking on the shore?
    * This Gospel speaks to me very strongly of the company of brothers. I speak of my being a son. It lays bare the deepest part of the heart, like the intimacy of home. Perhaps this is the place where there is more pain for me, where I do not feel understood, accepted and loved as I am? For the Lord puts His finger in my wound. Brothers, father, mother, friends... Jesus is all this for me, and much more. Do I really feel it? Is there room for Him in my house? And how is my relationship with him? Is it as a brother, or friend, or a son? Do you only know from a distance?
    * It seems very clear that in this passage the Lord does great things in the life of the disciples. "I will make you fishers of men" He tells them. How do you react to this discovery? Do I let myself be touched by Him, really and truly? Do you want to let Him change your life? With Him I want to start a new adventure, looking for brothers and sisters who need to meet, to know and to feel loved by His infinite love? I can be a fisher of men, like Andrew and his brothers.
    * We have just one thing: the decision to follow the Lord and to walk behind Him. What do I have to leave today to take this important step? What is holding me back which does not allow me to move? What weight in my heart, my soul? Perhaps I have in me the need to confess, to open my heart. My answer is now written into the look that He has laid on me, His words being stronger than the sound of the sea and I can not pretend that nothing has happened. The Lord  has left a mark. I am no longer what I was. I mean yes, as did  Andrew. Amen.
5) Concluding Prayer
Your Word, Lord is a lamp to my feet.
How can the young walk without fault?
Only by keeping your words.
With all my heart I seek you;
do not let me stray from your commands.
In my heart I treasure your promise,
that I may not sin against you.
Blessed are you, O LORD;
teach me your laws.
With my lips I recite all the edicts you have spoken.
I find joy in the way of your decrees more than in all riches.
I will ponder your precepts and consider your paths.
In your laws I take delight; I will never forget your word
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Lectio: 
 Venerdì, 30 Novembre, 2018
La chiamata di Andrea e di suo fratello
I primi discepoli pescatori di uomini
Preghiera
andrew.JPGO Padre, che hai chiamato sant’Andrea dalle reti del mondo alla pesca meravigliosa dell’annuncio evangelico, fa’ che anche noi possiamo sempre più gustare la dolcezza della tua paternità e, nel sentirci amati come figli, apriamo a te con piena fiducia tutta la nostra vita, per lasciarci raggiungere e cambiare dallo sguardo e dalla parola del tuo Figlio diletto, il Signore Gesù; con Lui vogliamo portare a tanti fratelli la lieta notizia del tuo amore misericordioso, che rende bella la vita.
Per Cristo nostro Signore. Amen.
Lettura
Dal vangelo secondo Matteo (4, 18-22)
18Mentre camminava lungo il mare di Galilea, vide due fratelli, Simone, chiamato Pietro, e Andrea suo fratello, che gettavano le reti in mare; erano infatti pescatori. 19E disse loro: «Venite dietro a me, vi farò pescatori di uomini». 20Ed essi subito lasciarono le reti e lo seguirono. 21Andando oltre, vide altri due fratelli, Giacomo, figlio di Zebedeo, e Giovanni suo fratello, che nella barca, insieme a Zebedeo loro padre, riparavano le loro reti, e li chiamò. 22Ed essi subito lasciarono la barca e il loro padre e lo seguirono.
Meditazione
* “Camminava lungo il mare di Galilea”. Gesù è appena uscito dal deserto, dopo i 40 giorni di grande solitudine e lotta contro il demonio (Mt 4, 1-11). E’ uscito vittorioso, sicuro dell’amore del Padre suo ed è venuto in Galilea, terra lontana e disprezzata, terra di confine e di estraneità, portando la sua grande luce, la sua salvezza (Mt 4, 12-16). E qui ha iniziato a gridare il suo annuncio di gioia e liberazione: “Il regno dei cieli è vicino!” (Mt 4, 17). Non c’è più solitudine, né deserto incolmabile, non c’è assenza da quando il Signore Gesù è sceso sulla nostra terra, Galilea delle genti: Lui, infatti, è davvero vicino, è Dio-con-noi. Non sta lontano, non rimane fermo e nascosto, ma Egli “cammina”, passeggia lungo il mare, lungo le rive delle nostre povere vite. Anzi, ancora di più. Galilea significa “anello”: questo ci dice che Lui, l’Amore, viene a sposarci, a unirci per sempre con Sé. Allora non resta che accoglierLo, mentre cammina sulla riva del mare. Lui già ci vede, anche a distanza, già ci conosce…
* Il verbo “vide”, ripetuto due volte, in riferimento prima ad Andrea e a suo fratello, poi a Giacomo e a Giovanni, porta con sé tutta la forza e l’intensità di uno sguardo che parte dal cuore, dall’intimo. Così il Signore ci vede: ci legge dentro, sfoglia con attenzione amorosa le pagine della nostra vita, conosce ogni cosa di noi, tutto Lui ama.
* Non è un caso che Matteo utilizzi molte volte il vocabolario familiare per raccontare questo episodio di vocazione, di incontro con il Signore Gesù. Troviamo quattro volte la parola “fratello” e due volte la parola “padre”. Siamo condotti a casa, al nostro principio di vita, là dove anche noi riscopriamo che siamo figli e fratelli. Gesù entra dentro questa nostra realtà più umana, più nostra, più quotidiana; entra nella carne, nel cuore, in tutta la vita. E viene recuperarci, a farci nascere ancora.
* “Venite dietro a me”. Queste sono le sue parole, semplici, limpide: ci chiede di metterci in cammino, di muoverci, anche noi, come Lui. “Venite!”. E’ bello sentirci risvegliare da questa sua voce, che ci raggiunge ed è più forte, più dolce della voce delle acque del mare, del mondo, rumorose e confuse. Quando Lui parla al cuore, si fa grande bonaccia, ritorna la calma. E poi ci offre anche la rotta, segna il percorso da fare; non ci lascia smarrire: “Dietro a me”, dice il Signore. Basta accogliere l’invito, basta accettare che sia Lui a saperne di più; dobbiamo solo seguirlo, è Lui ad aprire la strada.
“Lasciarono e seguirono”. I due fratelli, i primi chiamati, Pietro e Andrea, diventano, per noi, all’inizio di questo cammino, un esempio chiarissimo, forte, sicuro. Ci insegnano le mosse da fare, i movimenti, le scelte. “Lasciare” e “seguire” diventano i verbi chiave, le parole scritte nel cuore. Sì, perché forse accadrà più spesso di dover fare tali operazioni al di dentro, nel segreto dell’anima, dove solo noi possiamo vedere. Dove solo il Signore è testimone che anche per noi si compie questa meravigliosa parola del vangelo, tanto viva e forte che ti cambia la vita.
* “Subito”. Per due volte Matteo ci fa vedere la prontezza dei discepoli nell’accogliere il Signore che passa, il suo sguardo, la sua voce per loro. Non mettono ostacoli, non dubitano, non hanno paura, ma si fidano ciecamente di Lui, rispondono subito, dicendo sì a quell’Amore.
In un crescendo, Matteo fa scorrere davanti ai nostri occhi tutti gli elementi che animavano quella scena, sulla riva del mare: le reti, le barche, il padre… tutto scivola via, passa in secondo piano, viene lasciato da parte. Rimane solo il Signore, che cammina davanti e, dietro a Lui, quei quattro chiamati, uomini nuovi, che portano in sé il nostro nome, la storia che Dio ha scritto anche per noi.
Alcune domande
* L’orizzonte di questo racconto evangelico e quindi della grazia che il Signore ancora oggi compie per noi, è il mare, un mare preciso, che ha un nome, una sua geografia. Riesco, davanti alla Parola di Dio, in questo momento, a dare un volto preciso all’orizzonte della mia vita? Ho la serenità interiore per mettere a nudo, davanti agli occhi di Cristo, la mia vita, così com’è, la mia Galilea, il mio mare? Ho forse paura delle acque che porto nel cuore, quasi fosse un mare minaccioso, oscuro, nemico? Riesco a lasciare che il Signore cammini lungo le mie rive? Riesco a lasciarmi guardare anch’io, come Andrea, come Simone, Giacomo e Giovanni?
* E se faccio silenzio, in questo momento, se lascio davvero che i passi di Gesù si avvicinino a me, fino a lasciare sulla mia povera sabbia le sue impronte d’amore, d’amicizia, ho poi anche il coraggio di lasciarmi raggiungere dal suo sguardo pieno di luce? O continuo a nascondermi un po’, a sottrarmi, a mascherare qualche parte di parte, che io stesso non voglio vedere, o accettare?
E ancora: lascio che Lui mi parli, che mi dica, forse per la prima volta: “Vieni dietro a me”? O preferisco continuare ad ascoltare solo il rumore del mare, delle sue onde invadenti, scomposte?
* Questo Vangelo mi parla in maniera molto forte della compagnia dei fratelli, mi parla del mio essere figlio, mette a nudo la parte più profonda del cuore, entra nell’intimo della casa. Forse è proprio questo il luogo dove c’è più dolore per me, dove non mi sento capito, accolto e amato come vorrei? Perché il Signore mette il dito nella mia piaga? Fratelli, padre, madre, compagni… Gesù è tutto questo per me, ed è molto di più. Lo sento davvero così? C’è posto, per Lui, a casa mia? E com’è la mia relazione con Lui? Di fratello, di amico, di figlio? O lo conosco solo da lontano, alla superficie, di sfuggita?
* Mi sembra molto chiaro che questo passaggio del Signore opera grandi cose nella vita dei discepoli: “Vi farò pescatori di uomini”, dice a loro. Come reagisco davanti a questa scoperta? Voglio anch’io lasciarmi toccare da Lui in modo vero, reale? Voglio lasciarmi cambiare la vita? Insieme a Lui voglio partire per una nuova avventura, a cercare fratelli e sorelle che hanno bisogno di incontrarlo, di conoscerlo, di sentirsi amati dal suo Amore infinito? Pescatore di uomini posso essere anch’io, come Andrea e i suoi fratelli.
* Manca ormai solo una cosa: la decisione, la scelta di seguire il Signore, di camminare dietro di Lui. Provo a fermarmi ancora un istante… Cosa devo lasciare, oggi, per fare questo passo importante? Cos’è che mi frena, che mi insabbia, che non mi permette di muovermi? Quale peso ho nel cuore, nell’anima? Forse nasce dentro di me il bisogno di confessarmi, di aprire il mio cuore. Porto ormai scritto dentro lo sguardo che Lui ha posato su me, le sue parole, più forti del rumore del mare; non posso far finta di niente. Il Signore è passato a ha lasciato un segno. Io non son più quello di prima… voglio dire il mio sì, come Andrea. Amen.
Preghiera finale
La tua Parola, Signore, è lampada ai miei passi.
Come potrà un giovane tenere pura la sua via?
Osservando la tua parola.
Con tutto il mio cuore ti cerco:
non lasciarmi deviare dai tuoi comandi.
Ripongo nel cuore la tua promessa
per non peccare contro di te.
Benedetto sei tu, Signore:
insegnami i tuoi decreti.
Con le mie labbra ho raccontato
tutti i giudizi della tua bocca.
Nella via dei tuoi insegnamenti è la mia gioia,
più che in tutte le ricchezze.
Voglio meditare i tuoi precetti,
considerare le tue vie.
Nei tuoi decreti è la mia delizia,
non dimenticherò la tua parola.
(dal Salmo 119

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Benedicto XVI: no hay misión para los judíos, solo diálogo

..https://novusordowatch.org/2018/11/benedict16-no-mission-to-jews-just-dialogue/

Benedicto XVI: no hay misión para los judíos, solo diálogo

En lugar de permanecer en silencio, se retiró en su pequeña casa de seguridad en la Ciudad del Vaticano, "escondido del mundo", como había prometido inicialmente , el Padre. Joseph Ratzinger, también conocido como "Papa Emérito" Benedicto XVI , se ha insertado una vez más en el mundo del discurso teológico. Aunque habla con mucha más delicadeza y credibilidad académica que su suculento sucesor, las blasfemias que pronuncia, en el mejor de los casos, difieren en grado, no en especie.
La revista teológica alemana Herder Korrespondenz acaba de lanzar su edición de diciembre de 2018 . En la portada, arriba, vemos a Benedicto XVI junto a las palabras Die Entgegnung  - "La réplica", porque en este número el "Papa" retirado responde a los que lo habían criticado por un ensayo publicado en el número de julio / agosto de 2018. de Communio , donde Ratzinger se había atrevido a afirmar que “[a] él [Novus Ordo] fórmula del 'pacto nunca revocado' [entre Dios y los judíos] pudo haber sido útil en una primera etapa del nuevo diálogo entre judíos y Cristianos, pero no es adecuado a largo plazo para expresar la magnitud de la realidad de una manera que sea razonablemente apropiada "( fuente; nuestra traducción).
Esta propuesta "audaz" causó un alboroto entre los compatriotas modernistas más abiertamente de Ratzinger, quienes vieron en ella un primer paso para renegar del dogma Novus Ordo de facto de que los judíos talmúdicos de nuestros días están bien donde están y la salvación está casi asegurada. ellos. El "Papa Emérito" no había sugerido nada por el estilo, por supuesto, y de hecho su ensayo contenía un montón de material erróneo, herético e incluso blasfemo. Cubrimos la reseña inicial de Benedict, así como sus antecedentes y efectos, en un extenso artículo en septiembre. Vale la pena revisar para comprender correctamente el contexto en el que se debe leer la publicación actual:
Ahora el Antipope Emeritus regresa a la escena con más blasfemia.
En una breve monografía de cuatro columnas titulada Nicht Mission, sondern Dialog("Not Mission pero Dialogue"), publicado en Herder Korrespondenz  (número 12/2018, pp. 13-14), reafirma una de las afirmaciones centrales en su original ensayo, a saber, que la llamada "teoría de la sustitución" (también conocida como "supersessionism"), según la cual la Iglesia Católica ha reemplazado a los judíos como el Pueblo Elegido del Nuevo Pacto, nunca fue enseñada por la Iglesia antes del Concilio Vaticano II.
Como mostramos en nuestra poderosa crítica publicada en septiembre, esta es una afirmación absurda. Revisemos brevemente algunos ejemplos concretos de cómo esto fue enseñado por la Iglesia antes de que se desatara en el mundo la "Nueva primavera" del Concilio Vaticano II.
Por ejemplo, leemos en el p. La obra de Joachim Salaverri,  De Ecclesia Christi, que "Cristo no solo predicó un Reino religioso y universal ... sino que también dijo que la economía religiosa del Antiguo Testamento [Antiguo Testamento] iba a ser abrogada , y para ello sustituyó una nueva orden religiosa" ( Sacrae Theologiae Summa , vol. IB , n. 84; cursiva agregada).
El Papa Pío XI expresó esta doctrina supersesionista en su hermoso  Acta de consagración de la raza humana al Sagrado Corazón de Jesús , que incluso el mismo Ratzinger reconoció en su ensayo que niega su validez: "Vuelve tus ojos de misericordia hacia los niños de la raza, una vez Tu pueblo escogido : de antaño invocaron la Sangre del Salvador; que ahora descienda sobre ellos una fuente de redención y de vida ”( fuente ; subrayado agregado). Bajo el mismo Pío XI, el Santo Oficio declaró sin ambigüedad que "el pueblo judío ... era el depositario de las promesas divinas  hasta  la llegada de Jesucristo ..." ( Decreto  Cum Supremae ; subrayado agregado).
En el siglo XIX, el p. Richard F. Clarke, SJ, escribió de manera bastante directa: "Debemos recordar que los católicos son, mucho más que los judíos, el pueblo elegido de Dios ..." (Clarke, "El Ministerio de Jesús: Meditaciones breves sobre la vida pública de Nuestro Señor ", en  Beautiful Pearls of Catholic Truth  [Cincinnati, OH: Henry Sphar & Co., 1897], p. 542).
En su encíclica sobre la Iglesia, el papa Pío XII también enunció la posición supersesionista:
Y antes que nada, por la muerte de nuestro Redentor, el Nuevo Testamento tomó el lugar de la Antigua Ley que había sido abolida.; Luego, la Ley de Cristo, junto con sus misterios, promulgaciones, instituciones y ritos sagrados, fue ratificada para todo el mundo en la sangre de Jesucristo. Porque, mientras nuestro Divino Salvador estaba predicando en un área restringida, no fue enviado sino a las ovejas que se perdieron de la casa de Israel, la Ley y el Evangelio estaban en vigor; pero en el aguacate de su muerte, Jesús anuló la ley con sus decretos, fijó la escritura del Antiguo Testamento en la Cruz, estableciendo el Nuevo Testamento en Su derramamiento de sangre para toda la raza humana. "Hasta tal punto, entonces", dice San León Magno, hablando de la Cruz de nuestro Señor, "se efectuó una transferencia de la Ley al Evangelio, de la Sinagoga a la Iglesia, de muchos sacrificios a una Víctima. , que, como nuestro Señor expiró,
En la Cruz, entonces murió la Antigua Ley , para luego ser enterrada y ser portadora de la muerte, para dar paso al Nuevo Testamento del cual Cristo había elegido a los Apóstoles como ministros calificados ...
Pero si nuestro Salvador, por Su muerte, se convirtió, en el sentido pleno y completo de la palabra, en la Cabeza de la Iglesia, fue también a través de Su sangre que la Iglesia se enriqueció con la comunicación más completa del Espíritu Santo, a través de la cual, desde el momento en que el Hijo del hombre fue levantado y glorificado en la Cruz por Sus sufrimientos, ella es divinamente iluminada. Entonces, como observa Agustín,  con el rasgado del velo del templo sucedió que el rocío de los regalos del Paráclito, que hasta ahora había descendido solo sobre el vellón, que está sobre el pueblo de Israel, cayó copiosa y abundantemente (mientras que la lana permaneció seca y desierta) en toda la tierra, es decir, en la Iglesia Católica, que no está limitada por fronteras de raza o territorio .
(Papa Pío XII, Encyclical Mystici Corporis , nn. 29-31; subrayado agregado.)
También vemos el reemplazo de la gente del Antiguo Pacto por el del Nuevo  Testado en el Antiguo Testamento; por ejemplo, en la suplantación del hermano mayor, Esaú, por su hermano menor, Jacob. Al darse cuenta de que su hermano Jacob había recibido la bendición única de su padre Isaac en su lugar, Esaú gritó, pero fue en vano:
Esau, después de haber escuchado las palabras de su padre, rugió con un gran grito: y estando en una gran consternación, dijo: Bendíceme también, padre mío. Y él dijo: Tu hermano fue engañoso y recibió tu bendición. Pero volvió a decir: Su nombre se llama Jacob; porque me ha suplantado esta segunda vez: mi primer derecho de nacimiento se lo quitó antes, y ahora esta segunda vez me ha robado mi bendición. Y nuevamente le dijo a su padre: ¿No me has reservado también una bendición? Isaac le respondió: Le he puesto a tu señor, y he hecho de sus siervos a todos sus hermanos. Le he servido de trigo y vino. Después de esto, ¿qué haré más por ti, hijo mío?
(Gen 27: 34-37)
Y, por supuesto, encontramos expresiones muy claras de la doctrina de la sustitución en el Nuevo Testamento. Muchos de esos pasajes de las Escrituras y otras pruebas católicas de supersessionism se pueden encontrar en el siguiente post de 2013:
Simplemente no hay excusa para esto. Así como el Nuevo Pacto ha reemplazado al Antiguo, así las personas que pertenecen al  Nuevo Pacto han reemplazado a las personas que pertenecen al  Antiguo Pacto . Es un corolario necesario. Lo hermoso de esto es que en la gente del Nuevo Pacto, no hay "ni judío ni griego", es decir, ni judío ni gentil, "[o] todos ustedes son uno en Cristo Jesús" (Gálatas 3:28). El Nuevo Pacto se basa más en un vínculo carnal pero en un vínculo espiritual , a través de la Fe, e incluso esto se prefiguró en el Antiguo Testamento, como lo explica San Pablo en Gálatas 4: 22-31. Pero este vínculo espiritual a través de la fe  es ciertamente requerido y no opcional ; Es decir, la gente debe creer en el Mesías. para ser parte de este Nuevo Pueblo Elegido.
En su nueva monografía publicada en Herder Korrespondenz (p. 14), Ratzinger da la impresión de que el Nuevo Testamento era simplemente una  posible interpretación y aplicación del Antiguo Testamento, una que los cristianos han decidido abrazar, pero los judíos (apóstatas) no tienen. . Insinúa escandalosamente que cualquiera de las dos visiones es igualmente válida  , y de ninguna manera es la primera vez que lo presenta:
Por supuesto, es posible leer el Antiguo Testamento para que no esté dirigido a Cristo; no apunta de manera inequívoca a Cristo. Y si los judíos no pueden ver las promesas que se están cumpliendo en él, esto no es solo una mala voluntad de su parte, sino genuinamente debido a la oscuridad de los textos y la tensión en la relación entre estos textos y la figura de Jesús. Jesús aporta un nuevo significado a estos textos, sin embargo, es él quien primero les da su coherencia, relevancia y significado propios.
Hay razones perfectamente buenas, entonces, para negar que el Antiguo Testamento se refiere a Cristo y para decir: No, eso no es lo que él dijo. Y también hay buenas razones para referírselo a él, de eso se trata la disputa entre judíos y cristianos ...
(Joseph Ratzinger, Dios y el mundo: una conversación con Peter Seewald , traducción de Henry Taylor [San Francisco, CA: Ignatius Press, 2002], p. 209)
¡Este es Joseph Ratzinger, damas y caballeros! ¡Este es el "Papa Benedicto XVI", tan querido por todos aquellos que están demasiado disgustados con Francisco para poder ver la apostasía que este hombre también ha estado promoviendo durante todos estos años! Recuerda que Cristo mismo regañó a los fariseos por su terca incredulidad, por su negativa a aceptar el claro  testimonio de las Escriturasacerca de Él: “Y no guardas su palabra en ti: a quien ha enviado, a él no crees. Busca en las escrituras, porque piensas en ellas para tener vida eterna; Y los mismos son los que dan testimonio de mí. Y no vendrás a mí para que tengas vida "(Jn 5, 38-40).
Por supuesto, si uno puede leer legítimamente que el Antiguo Testamento no señala a Jesús de Nazaret como el Mesías, entonces no hay obligación de convertirse al catolicismo, que luego se convierte en nada más que una opinión, y todo lo que queda para católicos y judíos. En el mejor de los casos, hacer es "dialogar" sobre sus diferencias. Que es exactamente lo que sugiere Ratzinger:
El Evangelio de San Mateo termina con la comisión que se les da a los discípulos para que vayan a todo el mundo y hagan a todas las naciones discípulas de Jesús (Mt 28:19). Actividad misionera entre todos los pueblos y culturas, [esa] es la tarea que Cristo le ha dejado a sus seguidores. El punto es familiarizar a las personas con el "Dios desconocido" (Hechos 17:23). El hombre tiene derecho a conocer a Dios porque solo el que conoce a Dios puede vivir adecuadamente su humanidad. Es por eso que el mandato misionero es universal, con una excepción: una misión para los judíos no tenía la intención ni era necesaria por la simple razón de que solo entre todos los pueblos [ya] conocían al "Dios desconocido". Con respecto a Israel, por lo tanto, no hay misión sino [solo] diálogo sobre si Jesús de Nazaret es "el Hijo de Dios, el Logos", a quien Israel y, sin saberlo, [toda] la humanidad ha estado esperando de acuerdo con las promesas hechas a Su Pueblo. Retomar este diálogo una vez más es la tarea que esta hora nos presenta.
(Joseph Ratzinger - Benedicto XVI, "Nicht Mission, sondern Dialog" , Herder Korrespondenz , volumen 72 [diciembre de 2018], pág. 14; nuestra traducción.)
¡Que tal basura se considere teología católica de primera categoría en nuestros días es un triste testimonio de cuán lejos ha avanzado la apostasía del Novus Ordo!
Una simple mirada al texto real de la Gran Comisión muestra lo que el modernista alemán ha puesto sobre las puertas cerradas del  monasterio Mater Ecclesiae en la Ciudad del Vaticano:
Y al acercarse Jesús, les habló, diciendo: Todo el poder me es dado en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, a todas las naciones; bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Enseñándoles a observar todas las cosas que os he mandado; y he aquí, estoy con vosotros todos los días, hasta la consumación del mundo.
(Mateo 28: 18-20)
Observe que Cristo no dijo: "Por lo tanto, relacione a todas las personas con el verdadero Dios, a excepción de los israelitas, ya que ya lo conocen". No, Él dijo que enseñe a todas las naciones su doctrina , incluida la de la Santísima Trinidad, y bautizarlos , haciéndolos así sus verdaderos discípulos . Si el mandato de "enseñar ... a todas las naciones" exceptuara a los judíos, entonces también lo haría el mandamiento de bautizarlos a excepción de los judíos, ya que los verbos enseñan y bautizan se dan en el mismo mandato y en el mismo sentido gramatical.
Pero no, no hay excepción para los judíos, por supuesto. Ratzinger lo inventó. P. George Leo Haydock, en su comentario popular de las Escrituras, por ejemplo, señala sobre este pasaje: “ Enseña a todas las naciones . En San Marcos leemos, yendo a todo el mundo, predicamos a toda criatura que sea capaz de hacerlo; no solo a los judíos, sino a todas las naciones en todo el mundo, bautizándolos , etc. ”( Biblia de Haydock , nota en Mt 28:19 ; cursivas dadas; subrayado agregado).
Otro comentarista de la Sagrada Escritura escribe: “... la antigua restricción de la predicación apostólica, [Mt] 10: 5f., Está abrogada. La inscripción de los discípulos ..., el bautismo de instrucciones, religiosa y moral son para los gentiles  también”(Dom Bernard Orchard et al.,  Un Comentario Católica de la Santa Escritura  .. [Londres: Thomas Nelson & Sons, 1953], n 723f, p 904; el subrayado adicional). La palabra "también" significa "además de", "también", y no "solo". Como si intentara refutar a Ratzinger directamente, el mismo comentario de la Biblia señala en el pasaje paralelo, Marcos 16:15: “El Evangelio y la salvación que trae son para todos sin excepción ” (n. 743e, p. 933; subrayado agregado) . "Sin excepción" significa que no hay excepción para los judíos, tampoco!
Recordemos también que cuando una mujer gentil le pedía repetidamente a Cristo, le dijo: "No fui enviado a las ovejas que están perdidas de la casa de Israel" (Mt 15:24). La misión de Cristo en la tierra no fue para los gentiles, sino para los judíos , ¡y fue una misión genuina , no un "diálogo"! Por supuesto, Cristo redimió a todos, tanto a los gentiles como a los judíos, pero su propia actividad misionera fue específicamente a los judíos, mientras que la misión a los gentiles lo dejó para los apóstoles.
Esta comisión para incluir a los gentiles desde el momento de la Ascensión en ( además de los judíos) contrasta con el comando anterior dado a los Doce en Mt 10: 5-6: "Estos doce Jesús envió: mandándolos, diciendo: No entréis en el camino de los gentiles, y en la ciudad de los samaritanos no entraréis. Pero dirígete más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel ”. La Gran Comisión dada justo antes de Su Ascensión simplemente extiende la misión original a los judíos, ahora para incluir también a los gentiles. No reemplaza la misión a los judíos, ni se hace ninguna distinción entre predicar / convertir y dialogar.
La descarada idea de Benedicto XVI de que los judíos de nuestros días no necesitan ser evangelizados porque ya saben que el verdadero Dios también está muy equivocado, para decirlo con amabilidad. Los judíos, recordamos, rechazan la idea de que Dios es una Trinidad. Así rechazan al verdadero Dios como se reveló a sí mismo en su esencia, y por lo tanto, es cierto que ellos tampoco conocen al verdadero Dios , como Cristo mismo dijo de ellos: “Le dijeron: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Tú tampoco lo sabes, ni mi Padre; si me conocieras, quizás también conocerías a mi Padre ”(Jn 8, 19).
Los judíos apóstatas no adoran al Dios del Antiguo Testamento porque el Dios del Antiguo Testamento es la Santísima Trinidad. El hecho de que la Trinidad no se reveló claramente - a pesar de que se insinúa en el Antiguo Testamento - hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo es irrelevante el hecho de que el Dios “en el cual no hay cambio ni sombra de alteración” ( Jas 1:17) ha sido una Trinidad desde toda la eternidad. Y así, los judíos también deben llegar a conocer al verdadero Dios, porque "nadie conoce al Padre, sino el Hijo, y aquel a quien agradará al Hijo revelarlo" (Mt 11:27).
Esto es un asunto serio y no se puede dejar de lado o relativizar apelando a cualquier persecución política o religiosa de los judíos en la historia. San Juan Evangelista fue bastante explícito en su advertencia de que “[…] si alguno niega al Hijo, tampoco el Padre tiene. El que confiesa al Hijo, también tiene al Padre ”(1 Jn 2:23); y otra vez: “Todo aquel que se rebela, y no continúa en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios. El que continúa en la doctrina, el mismo tiene al Padre y al Hijo ”(2 Jn 9).
Entonces, ¿Ratzinger quiere dialogar con los judíos en lugar de evangelizarlos ? Entonces uno debe preguntarse por qué el Vaticano no extiende sus campañas de diálogo interreligioso  a los judíos . En el sitio web del llamado Consejo Pontificio para el Diálogo  Interreligioso (PCID) leemos: “Se debe tener en cuenta que el PCID no es responsable [ sic ] de las relaciones entre cristianos y judíos. Estas son las competencias de la Comisión para las Relaciones Religiosas con los Judíos, que está bajo el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos "( fuente ). Es un escándalo por derecho propio que los modernistas en Roma se refieren habitualmente a los protestantes y otros herejes como cristianos.(ya que, hablando con propiedad, que son no tal, incluso si quieren decir que sea), pero que incluyen Judios Cristo, negando bajo ese paraguas realmente se lleva la palma!
Pero, de nuevo, ¿por qué deberían los modernistas vaticanos incluir a los judíos en su interminable, irrelevante y "diálogo interreligioso" sin fin, irrelevante? No es que el diálogo tenga algo significativo como su objetivo. En 2009, cuando como "Papa" Benedicto XVI el mismo p. Ratzinger escribió una carta a todos los obispos del Novus Ordo en el mundo, definió el diálogo interreligioso como "la necesidad de que todos aquellos que creen en Dios se unan en la búsqueda de la paz, intenten acercarse unos a otros y viajen juntos, incluso con sus diferentes imágenes de Dios, hacia la fuente de Luz ”( fuente ). Precisamente, lo que parece se puede ver en numerosas ocasiones cada año, por ejemplo, cuando el Vaticano lanza sus saludos a los hindúes y budistas en sus respectivas fiestas. Echar un vistazo aquíY aquípara una pequeña muestra. "Pb". El diálogo grabado en video de John Wester con el ex metodista convertido en budista Christopher Clowery también es siempre un problema para revisar.
Seamos serios: todos sabemos que a Benedicto XVI simplemente no le importa si algún judío se convierte en católico, ya sea por medio del diálogo, la evangelización, la actividad misionera, la revelación privada o cualquier otra forma. Para empezar, no cree en el catolicismo, por lo que simplemente puede inventar "excepciones" al mandato misionero divino y puede declarar blasfemamente que el Antiguo Testamento no señala inequívocamente a Jesús de Nazaret como el Cristo. Hacer una excepción para los judíos no es mostrarles ninguna caridad. De hecho, es excluirlos del único camino de salvación (ver Jn 14: 6; Hechos 4:12).
No te dejes engañar: Ratzinger es un modernista, no menos que Jorge Bergoglio; Él es más pulido y culto que su sucesor. A menos que se arrepientan sinceramente antes del final de sus vidas, Benedicto XVI y Francisco irán al mismo infierno al que acuden todos los incrédulos que han sido guiados por su teología apóstata.
Fuentes de imagen: herder-korrespondenz.de 
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