martes, 23 de junio de 2026

 

Pecados de la lengua

Sí, aunque por la gracia de Dios uno puede conquistar muchos pecados, los asociados con la palabra suelen ser los últimos en ser superados.

Casi parece como si hubiera una parte separada y más baja de nuestro cerebro que controla nuestro habla. Podemos estar a medio camino de decir algo antes de darnos cuenta de lo estúpidos y pecaminosos que somos. Las Escrituras hablan muy artísticamente de la lengua pecaminosa. Aquí hay una lista de diez pecados de la lengua: 

-La lengua silenciosa – no hablar cuando deberíamos advertir a la gente del pecado, llamarlos al Reino y anunciar la Verdad de Jesucristo. En nuestra época, el triunfo del mal y de los malos comportamientos han sido ayudados por nuestro silencio como pueblo cristiano. Los profetas deben hablar la Palabra de Dios.

-La lengua mentirosa – dice cosas falsas con la intención de engañar

El Señor detesta los labios mentirosos, pero se deleita en las personas que son dignas de confianza (Proverbios 12:22).

-La lengua lisonjera – exagerar las buenas cualidades de los demás para congraciarse con ellos, una forma de mentir

Que el Señor haga callar a todos los labios lisonjeros y a toda lengua jactanciosa (Salmo 12:4).

-La lengua orgullosa –La lengua orgullosa es jactanciosa y está demasiado segura de lo que dice. Los de lengua orgullosa no se corrigen fácilmente y no califican o distinguen sus comentarios como deberían.

Los que dicen: «Por nuestras lenguas prevaleceremos; nuestros propios labios nos defenderán…» ¿Quién puede dominarnos? (Salmo 12:5) serán condenados.

La lengua `sobreutilizada´ – habla demasiado, especialmente en lo que se refiere a cosas sobre las que sabemos poco

… la voz del necio [viene] junto con una multitud de palabras (Eclesiastés 5:2).

La lengua rápida – hablar antes de que debamos hacerlo, antes de que tengamos toda la información

No te precipites con tu boca, y no dejes que tu corazón se apresure a decir algo ante Dios (Eclesiastés 5:1).

Todos deben ser rápidos para escuchar y lentos para hablar (Santiago 1:19).

La lengua que «muerde la espalda» – hablar de los demás a sus espaldas, la secreta lesión del buen nombre de una persona. La calumnia es una mentira descarada sobre otra persona. La difamación es llamar innecesariamente la atención sobre las faltas de los demás para dañar sus reputaciones.

Así como el viento del norte trae la lluvia, así la lengua chismosa provoca la ira (Proverbios 25:23).

-La lengua chismosa – difundir información innecesaria (a menudo hiriente) sobre los demás, información personal sobre los demás que no debería ser compartida.

-La lengua malediciente – desea que el daño llegue a otros, que sean condenados

-La lengua penetrante – habla con innecesaria dureza y severidad

Proclamad el mensaje; perseverad en él a tiempo y fuera de tiempo; reprended, corregid y animad con gran paciencia y enseñanza (2 Timoteo 4:2).

No reprendas duramente a un anciano, sino exhórtalo como si fuera tu padre. Traten a los hombres más jóvenes como hermanos, a las mujeres mayores como madres, y a las mujeres más jóvenes como hermanas, con absoluta pureza (1 Timoteo 5:1-2).(…)

Ser muy conscientes de las palabras que salen de nuestra boca, porque seremos juzgados por cada una de ellas. «Mas yo os digo, que toda palabra ociosa que hablaren los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio» (Mt 12,36)

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