En La Montaña De Dios ; tiene morada propia La Santa Trinidad,,llí viven,Oran Trabajan Los Ermitaños Eucarísticos Del Padre Celestial,
comunidad Franciscana, esta en Pie de Cuesta Santander, Colombia ;Soy un Hijo espiritual del Apa Antonio Lootens Su Fundador q.e.p.d . La Comunidad no es responsable de lo que acá se expresa son mis opiniones Personales ,en respaldo de nuestra Sagrada Iglesia Católica Tradicional.
¡El seno de María! ¡El corazón de María! No. La mente más arrebatada en Dios no puede bajar hasta la profundidad, o levantarse hasta el vértice de estas dos perfecciones de pureza y amor. Yo os las ilumino, las ilumino a los más queridos entre los queridos. Pero sólo cuando estéis donde está la Ciencia perfecta, entenderéis a María.
Toda la humanidad es pecadora. Pero existe el pecador únicamente pecador, y existe el impío, es decir, aquel que lleva el pecado a una perfección demoníaca. Porque, en el Mal, el Demonio sabe alcanzar la perfección, y sus discípulos más fieles no son menos que su maestro.
Te lo he dicho ya: "Lucifer se esfuerza por imitar a Dios, en el mal naturalmente. Asume las formas, diré así, de vida y de corte que ha tenido el Hijo de Dios. El demonio toma la actitud de Cristo, y como Cristo tiene apóstoles y discípulos. Entre ellos escogerá el perfecto para hacer de él el Anticristo. Por ahora estamos en el período preparatorio de los precursores del mismo". Esto ya lo he dicho 72.
El impío será conducido al sepulcro. Es natural. Lucifer puede dar todas las ayudas a sus predilectos, a sus fieles, a sus esclavos, pero no la inmunidad de la Muerte, porque sólo Yo soy Vida y sólo Yo he vencido la Muerte. Por ello, cuando la suma del mal cometido por el impío está cumplida, Yo doy orden a la Muerte de tomar posesión de aquella carne. Esa carne conoce por esto el horror del sepulcro. y para el impío será verdadero sepulcro.
Para los buenos, para los redimidos, para los perdonados no es tal, porque creen y saben en base a la fe. Aquél es el lugar donde el vestido mortal vuelve a su naturaleza de polvo, desencarcelando al espíritu en espera de la hora en que lo que fue creado se reforme para entrar en la gloria o en la condenación con la perfección de creación que Dios creó para el hombre: es decir con la unión de un espíritu a una carne. Espíritu inmortal como Dios su Creador y Padre, carne mortal como formada por un animal terreno, rey de la tierra, heredero del Cielo, pero que demasiado a menudo prefiere la tierra al Cielo y es animal no tanto porque esté dotado de "alma" sino porque vive la misma animalidad, y a veces más, que los animales propiamente dichos.
Las almas, separadas de los cuerpos, tienen tres moradas. Y las tendrán hasta que no queden más que dos, después del Juicio que no errará. Los bienaventurados gozan inmediatamente del eterno reposo. Los purgantes activamente cumplen su expiación pensando en la hora de la liberación en Dios. Los condenados se agitan en la rabia del bien perdido. No, que tanto menos reposo encuentran en su terrible tortura, cuanto más impíos han sido.
Pero el Impío, que con su impiedad ha arrastrado a otros a la impiedad y empujado a otros al pecado, (he aquí los hombres y las muchedumbres de las que habla el Libro), será como una torre insomne en un mar en tempestad. Ante sí la muchedumbre de los matados (en el alma) por él, ante sí el recuerdo vivo de tantos homicidios de almas por él cometidos, y el remordimiento, que no da paz a quien mata, desde el día en que Caín derramó la sangre de su hermano, lo flagelará más atrozmente que los flagelos infernales.
Velará sobre su Delito, que se lanzó contra Dios en las criaturas de Dios y que como fiera enfurecida llevó destrucción a las almas. ¡Qué tremendo tener ante sí la prueba del mal hecho! ¡Castigo añadido a los castigos! Horror sin número como sin número son las culpas del Impío entre los pecadores.
Pero ahora, María, para consolación de tu corazón que se abate ante desgarros de otro mundo donde no reina el Amor sino el rigor de Dios, alza el espíritu escuchando esta palabra toda para ti y para las almas como tú.
¿Sabes lo que representan para Mí los corazones dados al Amor? Mi Paraíso sobre la tierra. Sois vosotros los que traéis un trocito de cielo a este pobre mundo, y sobre ese trocito apoya los pies el Hijo de Dios para venir a encontrar sus delicias entre los hijos del Padre.
Abre el corazón a tu Jesús. Y dame tu corazón. Dónalo del todo a Mí. Lo quiero. Como Médico y Amigo del espíritu y de la carne, como Esposo y Dios que te ha elegido por tu fe y por tu audaz sentimiento de amor».
La Virgen en Fátima profetizó algo crucial que a menudo se ha pasado por alto.
Por Marta Pérez-Cameselle
Si hay una aparición mariana que ha marcado con sus profecías la Historia desde el siglo XX ha sido la de Fátima. La consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María fue la clave para encauzar a la Humanidad y alejarla de los males que la acechaban. Dios quiso que la Virgen tuviera un papel preponderante en esta etapa de la Historia que apuntaba a los últimos tiempos, en los que ya estamos inmersos.
La Virgen en Fátima profetizó algo crucial que a menudo se ha pasado por alto. La Virgen dijo que, si el Papa no consagraba Rusia a su Inmaculado Corazón, en unión con todos los obispos del mundo, Rusia extendería su errores por el mundo. Generalmente se ha interpretado como que el comunismo se extendería por todo el mundo. Pero la clave está en los “errores”, que es lo que dijo la Virgen, que no se refirió expresamente al comunismo, aunque éste forme parte de los errores.
El materialismo y el ateísmo no están asociados exclusivamente al comunismo, sino que ambos proliferan también en muchos de quienes profesan un liberalismo individualista partidario de un sistema capitalista. El punto de encuentro sería precisamente el materialismo ateo como seña de identidad. Lo vemos claramente en la actualidad en ese consenso entre los grupos de izquierda y una gran parte de los liberales en connivencia con las grandes élites financieras y empresariales para lograr la implantación de un Nuevo Orden Mundial, que atenta directamente contra la Iglesia católica. No hay más que analizar críticamente, en profundidad, cada pestaña de la Agenda 2030, materialización de los planes globalistas del Nuevo Orden Mundial, para encontrarse con un objetivo común al que se confluye desde cualquier ámbito, que es el del control totalitario y liberticida de la población mundial, y el medio más efectivo para lograrlo: su reducción.
Si bien Rusia (a la que siguieron otros países con los mismos resultados) comenzó ejecutando las ideas marxistas implantando los desastrosos postulados económicos de planificación centralizada y abolición de la propiedad privada, con un control asfixiante de toda la producción, que les llevó a la más absoluta ruina y miseria, de la que sólo se libraron sus dirigentes (todos ellos han resultado ser los más ricos entre los más ricos del mundo), a los pocos años de la revolución rusa, surgieron teóricos de línea marxista, como Gramsci, que se percataron de que para lograr un control absoluto de la población, lo primordial era focalizarse en “colonizar” la cultura más que la economía. Y así ha sido. La Escuela de Frankfurt al poco tiempo se puso manos a la obra aplicando las teorías iniciadas por Gramsci. El concepto de cultura no sólo pasó a ser un objetivo político, como lo había sido tradicionalmente la economía, sino que aquél se abordaba en toda su extensión y profundidad, esto es, costumbres, hábitos, reglas sociales, pensamientos, creencias…
Actualmente hemos llegado al culmen de ese propósito inicial, porque se necesita tiempo para politizar lo que en sí mismo debería escapar de las manos controladoras de los gobernantes. Como expresó Jesús cuando los fariseos pretendiendo tenderle una trampa, pidió que le trajeran la moneda con la que ellos le preguntaban capciosamente si estaba bien pagar impuestos al César: «¿De quién es esta imagen y el nombre que está impreso?» «Del César». «Pues den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios».
Hoy en día se tiende a politizar todo, el “César” actual pretende invadir lo más posible la esfera personal y privada de los ciudadanos, en sus manifestaciones tanto individuales como colectivas, pero tampoco se contenta con poco de la riqueza que se genera, abarcando más de la mitad de lo producido. En eso se llevan la palma las izquierdas, en su afán de estatalizarlo todo, y luego proyectan su pecado en los que propugnan menos control y más libertad de acción y pensamiento, tachándoles precisamente de fascistas. Habrá que refrescarles que el fascismo viene de Mussolini, cuyo lema era Todo dentro del Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado. Pero esa es otra lucha de hoy en día, conservar la cordura, y no caer en el absurdo y la estulticia que prolifera tanto en la clase política.
España ha sufrido últimamente una aceleración preocupante de los “males del César”, en su pretensión de invadir todo ámbito de libertad. Vimos como el Tribunal Superior de Justicia de Madrid daba la razón al joven José Andrés Calderón, tras la prohibición del delegado del gobierno de rezar el Rosario ante la fachada del Santuario del Inmaculado Corazón de María los días 8 y 9 de junio por las elecciones europeas. ¡Ojo! que además la fiesta del Inmaculado Corazón de María era el 8 de junio, ¡qué oportuno el Rosario! Una muestra ejemplar de la invasión del “cesarillo” de turno en el ámbito personal y privado de quien acude solo o en compañía de otros fieles a rezar, y que además está protegido como derecho fundamental por la Constitución.
Pero ya estamos acostumbrados a que vulnerar la Constitución importa poco a quienes actualmente gobiernan, y un tanto de lo mismo a sus palmeros, los periodistas de prensa y televisión, que sólo entienden de libertad y tolerancia para lo suyo, como la periodista que dirige un magazine de LaSexta que protesta indignada: «¡Para rezar a Dios no te hace falta ir a Ferraz, vete a tu casa!». Estoy de acuerdo, no hace falta, pero el derecho a una cosa no quita el derecho a la otra. “Más vale tarde” que nunca rectificar, y no supurar sectarismo.
Si hay un error que se extendió por todo el mundo cuyo origen fue precisamente Rusia fue el aborto. Y en España hoy por hoy estamos desgraciadamente en la vanguardia del genocidio más atroz, ampliando la cobertura del crimen a las menores de 16 y 17 años, que pueden cometerlo sin contar con el consentimiento de sus padres, e incluso sin su conocimiento. Menores que necesitan el consentimiento de sus padres para realizar una excursión escolar, pero que no lo necesitan para abortar. Pues bien, echando marcha atrás en el tiempo, en octubre de 1917 tuvo lugar en Rusia el estallido de una guerra civil que terminó con el triunfo de los bolcheviques liderados por Lenin. Tres años después, en noviembre de 1920, la Rusia de Lenin legalizó el aborto, la primera nación en el mundo en hacerlo.
Fue uno de los primeros errores que esparció la naciente Rusia comunista por el mundo, propagándose después a otros países del bloque comunista como Hungría, Polonia, Bulgaria y Checoslovaquia en la década de los 50. A ellos se sumó la Cuba comunista de Castro en 1961, reconociendo el aborto como un derecho más de la mujer en 1965. Después se sumó Reino Unido en 1967, Alemania Oriental en 1972, EEUU en 1973 y en 1975 dio el salto al resto de Europa: Francia, Austria, Suecia… Alemania Occidental y Dinamarca en 1976, Luxemburgo en 1978, Holanda en 1981, Portugal en 1984, España en 1985, Grecia en 1986, Bélgica en 1990; e Irlanda, la última en caer, en 2018. En Europa sólo queda Malta. En efecto, como pronosticó la Virgen, Rusia extendería sus errores por el mundo, y a países de los dos bloques de entonces, tanto comunistas como capitalistas, y el error más grave y ofensivo a Dios fue el aborto.
Pero otros errores acabaron extendiéndose, y con todos ellos la consecuencia era esclavizar a la persona al apartarla del Plan de Dios. No sólo la violencia de Estado ejercida contra sus propios ciudadanos anulando todo tipo de libertades, entre éstas la cruda persecución religiosa en un intento despiadado de borrar toda idea de trascendencia en el corazón humano; también en las relaciones personales, específicamente entre hombres y mujeres: el aborto, el divorcio, la inmoralidad sexual, el apartamiento deliberado de los hijos de la potestad de sus padres… todo ello se implantó en Rusia, además de sembrar miseria por doquier asfixiando la economía, constituyendo una voladura en toda regla de la institución de la familia por varias generaciones, célula básica de la sociedad, cuyo bienestar garantiza la prosperidad de toda nación.
¿Y qué ha ocurrido con el paso del tiempo? Que todos esos errores se han agrandado en magnitud. La revolución sexual de Mayo del 68 fue una aceleración de lo que ya se había gestado en la mentalidad occidental como consecuencia de aquellos errores: promiscuidad, pornografía, pedofilia, drogas… y un acusado desprecio por la autoridad y las tradiciones. La mujer ha sido su principal diana, trocando feminidad por feminismo radical, lo que ha sido crucial para la extensión del aborto, y progresando en esa quiebra de valores cristianos… Estamos en plena efervescencia de la ideología de género: homosexualismo, transexualismo, y con un pie ya en el transhumanismo. Con toda esta concatenación de actos inmorales que se han asentado en la sociedad el ser humano está abocado a su autodestrucción, pues el modo más efectivo de lograrlo es pervirtiendo su naturaleza, naturaleza creada por Dios con el propósito de que el ser humano con su libre albedrío la respete, cuide y perfeccione.
La Virgen conocía los males que nos acechaban, nos advirtió, y nos dio el remedio, pero no se cumplió con lo pedido. Lo que también ha quedado claro es que Dios, que nos ha dado a su Hijo, Jesucristo, para que por Él logremos nuestra salvación, también ha querido que ésta sea por mediación de Su Madre, e igualmente nuestra Madre, la Santísima Virgen. ¿No es acaso Fátima una constatación de que la Virgen es Corredentora, Mediadora, y Abogada nuestra, que sería el quinto dogma mariano, todavía hoy sin reconocer por la Iglesia?
“Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas.” Mateo 6: 14-15
Todos sabemos que le Padre Nuestro tiene su origen en la Biblia y fue enseñada por Jesús a sus discípulos para mostrarles el modo correcto de orar, lo cual podemos encontrar en los evangelios de Mateo (Mt 6: 9-13) y de Lucas (Lc 11: 1-4).
Con esta oración, Jesús rompe con las actitudes que alejaban al hombre de Dios, y busca una sencillez que facilite el diálogo con Dios Padre.
Es considerada por los católicos como el resumen de la doctrina cristiana y para los ortodoxos y protestantes es el modelo de oración cristiana.
Debemos entender que Jesús no la enseñó para que fuera repetida mecánicamente, sino para que de esta forma, aprendamos a orar a Dios Padre, presentándole nuestra alabanza, sometiéndonos a Su voluntad, pidiendo perdón y presentándole nuestras necesidades y peticiones.
Por eso lo importante es, aunque lo sepamos de memoria, rezarlo sintiendo cada frase.
Padre Nuestro
Padre Nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tu nombre.
Venga a nosotros tu reino, hágase Tu voluntad así en la Tierra como en el Cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.
Amén
Doxología final:
Este final alternativo podemos agregarlo con el fin de manifestar que Dios es un ser absoluto y supremo, y que no tiene principio ni fin. Esta parte se denomina doxología final.
“Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por siempre”.
Explicación del Padre Nuestro
En el Padre Nuestro, las tres primeras peticiones tienen por objeto la Gloria del Padre: la santificación del nombre, la venida del reino y el cumplimiento de la voluntad divina. Las otras cuatro presentan al Padre nuestros deseos: estas peticiones conciernen a nuestra vida para alimentarla o para curarla del pecado y se refieren a nuestro combate por la victoria del Bien sobre el Mal.
Al pedir: “Santificado sea tu Nombre” entramos en el plan de Dios, la santificación de su Nombre —revelado a Moisés, después en Jesús— por nosotros y en nosotros, lo mismo que en toda nación y en cada hombre.
En la segunda petición, la Iglesia tiene principalmente a la vista el retorno de Cristo y la venida final del Reino de Dios. También ora por el crecimiento del Reino de Dios en el “hoy” de nuestras vidas.
En la tercera petición, rogamos al Padre que una nuestra voluntad a la de su Hijo para realizar su Plan de salvación en la vida del mundo.
En la cuarta petición, al decir “danos”, expresamos, en comunión con nuestros hermanos, nuestra confianza filial en nuestro Padre del cielo. “Nuestro pan” designa el alimento terrenal necesario para la subsistencia de todos y significa también el Pan de Vida: Palabra de Dios y Cuerpo de Cristo. Se recibe en el “hoy” de Dios, como el alimento indispensable, lo más esencial del Festín del Reino que anticipa la Eucaristía.
La quinta petición implora para nuestras ofensas la misericordia de Dios, la cual no puede penetrar en nuestro corazón si no hemos sabido perdonar a nuestros enemigos, a ejemplo y con la ayuda de Cristo.
Al decir: “No nos dejes caer en la tentación”, pedimos a Dios que no nos permita tomar el camino que conduce al pecado. Esta petición implora el Espíritu de discernimiento y de fuerza; solicita la gracia de la vigilancia y la perseverancia final.
En la última petición, “y líbranos del mal”, el cristiano pide a Dios, con la Iglesia, que manifieste la victoria, ya conquistada por Cristo, sobre el “príncipe de este mundo”, sobre Satanás, el ángel que se opone personalmente a Dios y a su plan de salvación.
Con el “Amén” final expresamos nuestro “fiat”, refrendando por medio de este Amén, que significa “Así sea” (cf Lc 1, 38), lo que contiene la oración que Dios nos enseñó» (San Cirilo de Jerusalén, Catecheses mystagogicae, 5, 18).
Muy pronto, la práctica litúrgica concluyó la oración del Señor con una doxología. En la Didaché (8, 2) se afirma: “Tuyo es el poder y la gloria por siempre”, la cual vuelve a tomar, implícitamente, las tres primeras peticiones del Padrenuestro: la glorificación de su Nombre, la venida de su Reino y el poder de su Voluntad salvífica. Pero esta repetición se ol Cristo, el Señor, los restituye a su Padre y nuestro Padre, hasta que le entregue el Reino, cuando sea consumado definitivamente el Misterio de la salvación y Dios sea todo en todos (cf 1 Co 15, 24-28).
Te puede interesar también:
¡Ayúdanos a llegar a más personas!
Padre Nuestro, origen y explicación de la oración
ÚCarl Bloch [Public domain]
“Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas.” Mateo 6: 14-15
Todos sabemos que le Padre Nuestro tiene su origen en la Biblia y fue enseñada por Jesús a sus discípulos para mostrarles el modo correcto de orar, lo cual podemos encontrar en los evangelios de Mateo (Mt 6: 9-13) y de Lucas (Lc 11: 1-4).
Con esta oración, Jesús rompe con las actitudes que alejaban al hombre de Dios, y busca una sencillez que facilite el diálogo con Dios Padre.
Es considerada por los católicos como el resumen de la doctrina cristiana y para los ortodoxos y protestantes es el modelo de oración cristiana.
Debemos entender que Jesús no la enseñó para que fuera repetida mecánicamente, sino para que de esta forma, aprendamos a orar a Dios Padre, presentándole nuestra alabanza, sometiéndonos a Su voluntad, pidiendo perdón y presentándole nuestras necesidades y peticiones.
Por eso lo importante es, aunque lo sepamos de memoria, rezarlo sintiendo cada frase.
Padre Nuestro
Padre Nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tu nombre.
Venga a nosotros tu reino, hágase Tu voluntad así en la Tierra como en el Cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.
Amén
Doxología final:
Este final alternativo podemos agregarlo con el fin de manifestar que Dios es un ser absoluto y supremo, y que no tiene principio ni fin. Esta parte se denomina doxología final.
“Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por siempre”.
Explicación del Padre Nuestro
En el Padre Nuestro, las tres primeras peticiones tienen por objeto la Gloria del Padre: la santificación del nombre, la venida del reino y el cumplimiento de la voluntad divina. Las otras cuatro presentan al Padre nuestros deseos: estas peticiones conciernen a nuestra vida para alimentarla o para curarla del pecado y se refieren a nuestro combate por la victoria del Bien sobre el Mal.
Al pedir: “Santificado sea tu Nombre” entramos en el plan de Dios, la santificación de su Nombre —revelado a Moisés, después en Jesús— por nosotros y en nosotros, lo mismo que en toda nación y en cada hombre.
En la segunda petición, la Iglesia tiene principalmente a la vista el retorno de Cristo y la venida final del Reino de Dios. También ora por el crecimiento del Reino de Dios en el “hoy” de nuestras vidas.
En la tercera petición, rogamos al Padre que una nuestra voluntad a la de su Hijo para realizar su Plan de salvación en la vida del mundo.
En la cuarta petición, al decir “danos”, expresamos, en comunión con nuestros hermanos, nuestra confianza filial en nuestro Padre del cielo. “Nuestro pan” designa el alimento terrenal necesario para la subsistencia de todos y significa también el Pan de Vida: Palabra de Dios y Cuerpo de Cristo. Se recibe en el “hoy” de Dios, como el alimento indispensable, lo más esencial del Festín del Reino que anticipa la Eucaristía.
La quinta petición implora para nuestras ofensas la misericordia de Dios, la cual no puede penetrar en nuestro corazón si no hemos sabido perdonar a nuestros enemigos, a ejemplo y con la ayuda de Cristo.
Al decir: “No nos dejes caer en la tentación”, pedimos a Dios que no nos permita tomar el camino que conduce al pecado. Esta petición implora el Espíritu de discernimiento y de fuerza; solicita la gracia de la vigilancia y la perseverancia final.
En la última petición, “y líbranos del mal”, el cristiano pide a Dios, con la Iglesia, que manifieste la victoria, ya conquistada por Cristo, sobre el “príncipe de este mundo”, sobre Satanás, el ángel que se opone personalmente a Dios y a su plan de salvación.
Con el “Amén” final expresamos nuestro “fiat”, refrendando por medio de este Amén, que significa “Así sea” (cf Lc 1, 38), lo que contiene la oración que Dios nos enseñó» (San Cirilo de Jerusalén, Catecheses mystagogicae, 5, 18).
Muy pronto, la práctica litúrgica concluyó la oración del Señor con una doxología. En la Didaché (8, 2) se afirma: “Tuyo es el poder y la gloria por siempre”, la cual vuelve a tomar, implícitamente, las tres primeras peticiones del Padrenuestro: la glorificación de su Nombre, la venida de su Reino y el poder de su Voluntad salvífica. Pero esta repetición se hace en forma de adoración y de acción de gracias, como en la Liturgia celestial (cf Ap 1, 6; 4, 11; 5, 13). El príncipe de este mundo se había atribuido con mentira estos tres títulos de realeza, poder y gloria (cf Lc 4, 5-6). Cristo, el Señor, los restituye a su Padre y nuestro Padre, hasta que le entregue el Reino, cuando sea consumado definitivamente el Misterio de la salvación y Dios sea todo en todos (cf 1 Co 15, 24-28).
¿Estresado? Reza el Rosario. ¿Enfadado? Reza el Rosario. ¿Deprimido? Reza el Rosario. ¿Tienes ansiedad? Reza el Rosario. ¿Estás soltero? Reza el Rosario. ¿Casado? Reza el Rosario. ¿Embarazada? Reza el Rosario. ¿Solo? Reza el Rosario.
La persecución de Roma contra la Misa tradicional es la cuestión más importante en el mundo
Como Michael Matt dstacó en su reciente Remnant Underground, los gobiernos tiránicos han prohibido ocasionalmente la Misa Tradicional porque han odiado la inmutable Fe Católica que encarna. La Iglesia, para que les imitemos, siempre ha presentado los santos ejemplos de aquellos católicos que han arriesgado su libertad, e incluso sus vidas, para preservar la Misa frente a tal persecución. Hoy, sin embargo, aquellos que pretenden ser la jerarquía católica en Roma nos han dado una señal inequívoca de que estos tiempos están diabólicamente desorientados: están intentando hacer más para proscribir la Misa tradicional que lo que los gobiernos tiránicos han sido capaces de hacer nunca.
Como los católicos informados comprenden, la prohibición de la Misa no sería un signo de desorden tan profundamente maligno si no fuera por la Constitución Apostólica de San Pío V de 1570, Quo Primum, que dejó inequívocamente claro que «en adelante, ahora y para siempre, en todas las provincias del mundo cristiano» la Misa tradicional debía ser la única forma aprobada, aparte de los ritos que ya habían estado en uso durante mucho tiempo:
"Este nuevo rito es el único que debe usarse, a menos que la aprobación de la práctica de decir Misa de otra manera haya sido dada en el mismo momento de la aprobación y constitución de esa iglesia por la Sede Apostólica hace al menos 200 años, o a menos que haya prevalecido una costumbre de un tipo similar que haya sido seguida continuamente por un período de no menos de 200 años, casos que en su mayor parte Nos no rescindimos en modo alguno la prerrogativa o costumbre mencionadas.”
San Pío V no había ideado un «nuevo rito», sino que se había embarcado en un laborioso proceso de estudio y codificación de lo que había estado vigente durante siglos:
"Decidimos confiar este trabajo a hombres doctos de nuestra selección. Ellos cotejaron muy cuidadosamente todo su trabajo con los códices antiguos de Nuestra Biblioteca Vaticana y con códices fiables, conservados o enmendados de otros lugares. Además de esto, estos hombres consultaron las obras de autores antiguos y aprobados concernientes a los mismos ritos sagrados; y así han restaurado el Misal mismo a la forma y rito originales de los Santos Padres."
Cuando se vean obligados a elegir entre esta santa y antigua Misa tradicional que ha nutrido a los santos por un lado, y el siempre cambiante y perpetuamente irreverente Novus Ordo Missae que nos ofrecen apóstatas por el otro, ¿qué elegirán los católicos cuerdos? ¿Qué elegirían todos los santos?
Sabemos, por supuesto, que las autoridades de Roma han intentado prohibir la Misa tradicional porque creen que se interpone en el camino de las «reformas» promulgadas por el Vaticano II. Sin embargo, irónicamente, las iniciativas más destacadas del Concilio deberían hacer que sus defensores animaran con entusiasmo a los fieles católicos a adherirse a la Misa tradicional. Después de todo, es este Concilio el que pone tanto énfasis en la libertad religiosa y en la necesidad de que cada individuo siga lo que le dicta su conciencia. Además, el tema dominante del ecumenismo exige el respeto de todas las creencias y prácticas religiosas, especialmente las cristianas. ¿Por qué, entonces, estos innovadores se oponen a que los católicos ejerzan la libertad religiosa para seguir sus conciencias de una manera que está dentro de la categoría de creencias cristianas aceptables?
La respuesta está clara desde hace más de cincuenta años: los innovadores saben que la Fe Católica integral encarnada por la Misa tradicional representa efectivamente un obstáculo en el camino «irreversible» del falso ecumenismo. En su La dimensión ecuménica de la Reforma Litúrgica, el P. Grégoire Celier citaba las palabras de Annibale Bugnini sobre la necesidad de eliminar estos obstáculos de la liturgia de la Iglesia:
"Siempre es difícil tener que manipular textos venerables que han alimentado tan eficazmente la piedad cristiana durante siglos, y que aún hoy llevan el olor espiritual de los tiempos heroicos de la Iglesia primitiva . . . Sin embargo, hemos considerado necesario afrontar esta tarea para que la oración de la Iglesia no sea fuente de angustia espiritual para nadie . . . Al hacer estos difíciles sacrificios, la Iglesia se ha guiado por el amor a las almas y el deseo de hacer todo lo posible para allanar el camino hacia la unión de nuestros hermanos separados, quitando cualquier piedra que pudiera constituir siquiera la sombra de un riesgo de tropiezo o disgusto." (p. 25).
Esta confesión del principal arquitecto del Novus Ordo Missae no hace más que confirmar lo que está meridianamente claro para quienes han comparado la Misa de Pablo VI con la que San Pío V nos aseguró que nunca podría ser derogada. Tuvieron que deshacerse de la Misa tradicional porque desagradaba a los no católicos.
Como Michael Matt mencionó en su Remnant Underground, el falso espíritu ecuménico que animaba gran parte de la innovación del Vaticano II había sido claramente condenado por Pío XI en Mortalium Animos:
"Ciertamente, semejantes intentos no pueden ser aprobados por los católicos, fundados como están en esa falsa opinión que considera que todas las religiones son más o menos buenas y dignas de alabanza, puesto que todas ellas manifiestan y significan de diferentes maneras ese sentido que es innato en todos nosotros, y por el cual somos conducidos a Dios y al reconocimiento obediente de sus mandatos. No sólo están equivocados y engañados los que sostienen esta opinión, sino que, al distorsionar la idea de la verdadera religión, la rechazan, y poco a poco se van desviando hacia el naturalismo y el ateísmo, como así se les llama; por todo ello se deduce claramente que quien apoya a los que sostienen estas teorías y tratan de ponerlas en práctica, abandona por completo la religión divinamente revelada."
Sin embargo, muchos Padres conciliares sinceros y otros católicos siguieron adelante con las novedades. Seguramente lo hicieron con la creencia de que estos esfuerzos atraerían a los no católicos a la Iglesia.
Pero hemos visto que en la mayoría de las naciones que tenían una fuerte población católica antes del Concilio ha sucedido exactamente lo contrario: al decir a los católicos que todas las religiones cristianas son agradables a Dios y que sus caminos llevan al Cielo, llevaron a muchas almas a creer que, después de todo, no necesitaban realmente seguir las enseñanzas de la Iglesia. Así que dejaron de seguirla. Y a medida que los católicos abandonaban la Fe, los defensores del falso ecumenismo redoblaron sus esfuerzos impíos, provocando el abandono masivo de la Iglesia.
¿Es todo esto completamente desconcertante o podemos encontrar una explicación sencilla? Si asumimos que los papas anteriores al Vaticano II estaban en lo cierto, el panorama resulta tan claro como trágico: los enemigos de la Iglesia (especialmente los masones) trataban de introducir errores liberales y modernistas en la enseñanza católica para subvertir la religión; pero fue en el Vaticano II, cuando finalmente lograron introducir estos sutiles errores, que han estado aprovechando desde entonces en su intento de destruir la Iglesia. Con su falso ecumenismo no pretendían llenar los bancos de las iglesias sino quitar de en medio a los católicos fieles de su camino hacia un nuevo orden mundial.
Así que hoy vemos a Francisco y sus colaboradores atacando la Misa tradicional con gran ferocidad al mismo tiempo que apoya varias iniciativas del Gran Reinicio. El hombre no está confundido; más bien persigue implacablemente una agenda anticatólica para aplastar la oposición más potente a dicho Gran Reinicio. Al hacerlo, podría decirse que está cometiendo el crimen de odio más extenso en la historia de la humanidad –perseguir a millones de católicos que simplemente quieren creer lo que la Iglesia siempre ha enseñado- todo por el bien de servir a una agenda globalista demoniaca. Esta es la cuestión más importante en el mundo de hoy.
¿Por qué el grupo de personas más malvadas jamás reunido tiene un miedo y una aversión tan desproporcionados hacia aquellos que simplemente creen en lo que la Iglesia siempre ha enseñado? Como todos los santos podrían decirnos, porque seguimos a Cristo, y nuestros enemigos siguen al príncipe de este mundo, lo sepan o no. Como tales, debemos seguir el ejemplo que los católicos irlandeses, los mártires ingleses, los vendeanos franceses, los cristeros mexicanos y los carlistas españoles nos dan para mantener la Misa y la Fe católica no adulterada que nuestros enemigos heréticos desprecian.
Nos acercamos rápidamente al momento culminante de esta batalla espiritual que involucra al mundo entero como nunca antes ha ocurrido. Por mucho que detestemos la forma en que Francisco persigue a aquellos a los que pretende representar, deberíamos verlo como una señal de que estamos haciendo la voluntad de Dios y no podemos abandonar nuestro camino. Nos interponemos en el camino de los globalistas demoníacos y no tenemos intención de ceder – sabemos que Dios los aplastará y Él nos dará toda la gracia que necesitamos para resistir mientras tanto. Corazón Inmaculado de María, ruega por nosotros.
Los católicos revelaron un complot judío masónico en 1936 donde citaban discursos pronunciados en una serie de reuniones judías secretas que publicamos a continuación. Son extractos de discursos pronunciados en un cónclave de B’nai Brith en París. Muchas cosas se van a esclarecer con la lectura de estos textos.
En 1936, dos periódicos católicos publicaron extractos de discursos pronunciados en un cónclave de B’nai Brith en París. Los discursos expresaban desprecio por la credulidad, cobardía y venalidad de los masones.
“Y los gentiles, en su estupidez, han resultado ser más fáciles de engañar de lo que esperábamos. Uno esperaría más inteligencia y más sentido común práctico, pero no son mejores que un rebaño de ovejas. Déjalos que pacen en nuestros campos hasta que volverse lo suficientemente gordo como para ser digno de ser inmolado a nuestro futuro Rey del Mundo…»
–Los católicos revelaron un complot judío masónico en 1936. Un complot judío secreto revelado por la Gaceta Católica de Inglaterra I n the London Catholic Gazette de febrero de 1936, se publicó un artículo sensacional bajo el título: «El peligro judío y la Iglesia católica».
El órgano mensual de la Sociedad Misionera Católica de Inglaterra citaba discursos pronunciados en una serie de reuniones judías secretas en París. Unas semanas más tarde, el semanario parisino «Le Reveil du Peuple» publicó un relato similar, añadiendo que las declaraciones se habían hecho en una reciente convención de la B’nai B’rith (orden masónica secreta en la que no se admite ningún gentil) celebrada en París.
El artículo de la «Gaceta Católica» decía así:
«EL PELIGRO JUDÍO Y LA IGLESIA CATÓLICA»
«Mientras quede entre los gentiles alguna concepción moral del orden social, y hasta que toda fe, el patriotismo y la dignidad son desarraigados, nuestro reinado sobre el mundo no vendrá».
George Brock, primer director de la OMS
“Ya hemos cumplido con parte de nuestro trabajo, pero todavía no podemos afirmar que todo nuestro trabajo está hecho. Todavía tenemos un largo camino por recorrer antes de que podamos derrocar a nuestro principal oponente: la Iglesia Católica…»
“Debemos siempre tener en cuenta que la Iglesia Católica es la única institución que se ha mantenido y que, mientras siga existiendo, se interpondrá en nuestro camino. La Iglesia Católica, con su obra metódica y sus enseñanzas edificantes y morales, mantendrá siempre a sus hijos en tal estado de ánimo, que los haga demasiado dignos para ceder a nuestro dominio, y para inclinarse ante nuestro futuro Rey de Israel. …»
«Por eso nos hemos esforzado en descubrir la mejor manera de sacudir a la Iglesia Católica hasta sus mismos cimientos. Hemos propagado el espíritu de rebeldía y el falso liberalismo entre las naciones de los gentiles para persuadirlos de su fe e incluso para avergonzarlos de profesar los preceptos de su Religión y obedecer los Mandamientos de su Iglesia. ¡Hemos llevado a muchos de ellos a jactarse de ser ateos, y más aún, a gloriarse de ser descendientes del mono! teorías imposibles de realizar, tales como el Comunismo, el Anarquismo y el Socialismo, que ahora están sirviendo a nuestro propósito… Los gentiles estúpidos las han aceptado con el mayor entusiasmo, sin darse cuenta de que esas teorías son nuestras y que constituyen nuestro instrumento más poderoso. contra ellos mismos…»
GENTILES CONSTRUYENDO SUS PROPIAS CÁRCELES
«Hemos ennegrecido a la Iglesia Católica con las calumnias más ignominiosas, hemos manchado su historia y deshonrado incluso sus actividades más nobles. Le hemos imputado los errores de sus enemigos, y así los hemos acercado más a ellos a nuestro lado… Tanto es así, que ahora asistimos con gran satisfacción a rebeliones contra la Iglesia en varios países… Hemos convertido a su clero en objeto de odio y escarnio, lo hemos sometido al desprecio de la multitud… Hemos hecho que la práctica de la religión católica se considere anticuada y una mera pérdida de tiempo…» . «Y los gentiles, en su estupidez, han demostrado ser más fáciles de engañar de lo que esperábamos. Uno esperaría más inteligencia y más sentido común práctico, pero no son mejores que un rebaño de ovejas. Déjalos que pacen en nuestros campos hasta que engordar lo suficiente como para ser dignos de ser inmolados a nuestro futuro Rey del Mundo…»
«Hemos fundado muchas asociaciones secretas, que todas trabajan para nuestro propósito, bajo nuestras órdenes y nuestra dirección. Hemos hecho un honor, un gran honor, que los gentiles se unan a nosotros en nuestras organizaciones, las cuales, gracias a nuestro oro, están floreciendo ahora más que nunca. Sin embargo, sigue siendo nuestro secreto que aquellos gentiles que traicionan sus propios y más preciados intereses, al unirse a nosotros en nuestro complot, nunca deben saber que estas asociaciones son de nuestra creación y que sirven a nuestro propósito..»
“Uno de los muchos triunfos de nuestra Francmasonería es que aquellos Gentiles que se hacen miembros de nuestras Logias, nunca deben sospechar que los estamos usando para construir sus propias cárceles, sobre cuyas terrazas levantaremos el trono de nuestro Rey Universal de Israel; y nunca deben saber que les estamos ordenando forjar las cadenas de su propio servilismo a nuestro futuro Rey del Mundo«
INFILTRACIÓN
Hasta ahora, hemos considerado nuestra estrategia en nuestros ataques a la Iglesia Católica desde el exterior. Pero esto no es todo. Expliquemos ahora cómo hemos ido más lejos en nuestro trabajo, para acelerar la ruina de la Iglesia Católica, y cómo hemos penetrado en sus círculos más íntimos, y llevado incluso a algunos de sus clérigos a convertirse en pioneros de nuestra causa.
«Además de la influencia de nuestra filosofía, hemos tomado otras medidas para asegurar una brecha en la Iglesia Católica. Permítanme explicar cómo se ha hecho esto».
«Hemos inducido a algunos de nuestros hijos a unirse al cuerpo católico, con el explícito insinuando que deben trabajar de manera aún más eficiente para la desintegración de la Iglesia Católica, creando escándalos dentro de ella. Hemos seguido así el consejo de nuestro Príncipe de los judíos, que tan sabiamente dijo: ‘Haced que algunos de vuestros hijos se hagan canónigos, para que destruyan la Iglesia’. Desafortunadamente, no todos los judíos ‘conversos’ han demostrado ser fieles a su misión. ¡Muchos de ellos incluso nos han traicionado! Pero, por otro lado, otros han mantenido su promesa y honrado su palabra. Así, el consejo de nuestros Mayores ha tenido éxito».
«Somos los Padres de todas las Revoluciones, incluso de aquellas que a veces se vuelven contra nosotros. Somos los Maestros supremos de la Paz y la Guerra. ¡Podemos jactarnos de ser los Creadores de la REFORMA! Calvino fue uno de nuestros Hijos; fue descendiente de judíos, y fue confiado por la autoridad judía y alentado con finanzas judías a redactar su esquema en la Reforma».
Martín Lutero cedió a la influencia de sus amigos judíos, y nuevamente, por autoridad judía y con finanzas judías, su complot contra la Iglesia católica se cumplió con éxito...
«Gracias a nuestra propaganda, a nuestras teorías del Liberalismo y a nuestras tergiversaciones de la Libertad, la mente de muchos entre los gentiles estaba lista para recibir la Reforma. Se separaron de la Iglesia para caer en nuestra trampa. Y así la Iglesia Católica ha sido muy sensiblemente debilitada, y su autoridad sobre los reyes de los gentiles se ha reducido casi a la nada». .
«Estamos agradecidos a los protestantes por su lealtad a nuestros deseos – aunque la mayoría de ellos, en la sinceridad de su fe, ignoran su lealtad hacia nosotros. Les estamos agradecidos por la maravillosa ayuda que nos están brindando en nuestra lucha contra el bastión de la Civilización Cristiana y en nuestra preparación para el advenimiento de nuestra supremacía sobre el mundo entero y sobre los Reinos de los Gentiles».
«Hasta ahora hemos tenido éxito en derrocar a la mayoría de los Tronos de Europa. El resto seguirá en un futuro cercano. Rusia ya ha adorado nuestro gobierno, Francia, con su Gobierno Masónico, está bajo nuestro control. Inglaterra, en su dependencia de nuestras finanzas, está bajo nuestro talón; y en ella el protestantismo es nuestra esperanza para la destrucción de la Iglesia Católica. España y México no son más que juguetes en nuestras manos. Y muchos otros países, incluyendo los EE.UU., ya han caído ante nuestras maquinaciones» .
IGLESIA FUE ÚLTIMO BASTIÓN
«Pero la Iglesia Católica sigue viva, la mayor obstrucción a nuestra dominación será fortalecida y todo nuestro trabajo deshecho. Nuestro complot será descubierto, los gentiles se volverán contra nosotros, con espíritu de venganza, y nuestro dominio sobre ellos nunca se realizará».
«Recordemos que mientras sigan existiendo enemigos activos de la Iglesia Católica, ..podemos esperar convertirnos en Amos del Mundo… Y recordemos siempre que el futuro Rey judío nunca reinará en el mundo si antes el Papa de Roma no es destronado, así como todos los demás monarcas reinantes de los gentiles sobre la tierra».