viernes, 16 de julio de 2021

Dios está siempre a nuestro lado

 

Dios está siempre a nuestro lado



Cuando Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró cerca del Horeb, el monte santo, se le apareció Dios en una zarza que ardía sin consumirse. Allí recibió la misión extraordinaria de su vida: sacar al pueblo elegido de la esclavitud a que estaba sometido por los egipcios y llevarlo a la Tierra Prometida. Y como garantía de la empresa, el Señor le dijo: Yo estoy contigo. No pudo imaginar Moisés entonces hasta qué punto Dios iba a estar con él y con su pueblo en medio de tantas vicisitudes y pruebas.

Tampoco nosotros conocemos del todo –por nuestra limitación humana– hasta qué extremo está Dios con nosotros en todos los momentos de la vida. Esta cercanía se hace especialmente próxima cuando Dios ve que estamos recorriendo el camino hacia la santidad. Está como un Padre que cuida de su hijo pequeño. Jesús, perfecto Dios y perfecto Hombre, nos habla constantemente, a lo largo del Evangelio, de esta cercanía de Dios en la vida de los hombres y de su amorosa paternidad. Solo Él podía hacerlo, pues nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo, nos dice en el Evangelio de la Misa. El Hijo conoce al Padre con el mismo conocimiento con que el Padre conoce al Hijo. Jamás se ha dado ni se dará una intimidad más perfecta. Es la identificación de saber y de conocimiento que implica la unidad de la naturaleza divina. Jesús está declarando con estas palabras su divinidad.

Y como Hijo, que es consustancial con el Padre, nos manifiesta quién es Dios Padre en relación a nosotros, y cómo en su bondad nos otorga el Don del Espíritu Santo. Este fue el núcleo de su revelación a los hombres: el misterio de la Santísima Trinidad, y con él y en él la maravilla de la paternidad divina. La última noche, cuando parece resumir en la intimidad del Cenáculo lo que habían sido aquellos años de entrega y de confidencias profundas, declara: Manifesté tu nombre a los que me diste. «Manifestar el nombre» era mostrar el modo de ser, la esencia de alguien. El Señor nos dio a conocer la intimidad del misterio trinitario de Dios: su paternidad, siempre próxima a los hombres. Son incontables las veces que Jesús da a Dios el título de Padre en sus diálogos íntimos y en su doctrina a las muchedumbres. Habla con detenimiento de su bondad como Padre: retribuye cualquier pequeña acción, pondera todo lo bueno que hacemos, incluso lo que nadie ve, es tan generoso que reparte sus dones sobre justos e injustos, anda siempre solícito y providente sobre nuestras necesidades. Con frecuencia, el nombre de Padre viene citado como un estribillo que le fuera muy grato repetir a Jesús. Nunca está lejos de nuestra vida, como no lo está el padre que ve a su hijo pequeño solo y en peligro. Si buscamos agradarle en todo, siempre le encontraremos a nuestro lado: «Cuando ames de verdad la Voluntad de Dios, no dejarás de ver, aun en los momentos de mayor trepidación, que nuestro Padre del Cielo está siempre cerca, muy cerca, a tu lado, con su Amor eterno, con su cariño infinito»

meditaciondiaria.aspx

El santo escapulario de la Virgen del Carmen..

 El santo escapulario de la Virgen del Carmen (1251-2021)


Hace setecientos setenta años, en la noche del 15 al 16 de julio de 1251, san Simón Stock, prior general de los carmelitas, rogaba fervorosamente a la Virgen por una manifestación especial de protección a su orden, que atravesaba graves dificultades. De repente, la celda se iluminó y se le apareció la Madre de Dios acompañada de una multitud de ángeles. En las manos traía un objeto que estaba destinado a entrar en la historia de la Iglesia como el santo Escapulario del Carmen, y le dijo: «Recibe, amado hijo, este escapulario de tu orden en señal de hermandad, privilegio que he alcanzado para ti y para tus hijos del Carmelo; quien muera vistiendo piadosamente este hábito se librará del fuego del Infierno. Es prenda de salud, salvaguarda en los peligros y señal de alianza y de paz con vosotros por la eternidad».

El escapulario estaba formado por dos trozos de tela marrón ligados por un cordoncillo para llevarlo colgado de los hombros. Esta extraordinaria promesa era la maternal respuesta de la Santísima Virgen a la ardiente devoción de san Simón Stock y de todos sus hermanos de orden a lo largo de la historia. La promesa no se limitaba a los religiosos profesos de la orden; se extendía a toda la familia espiritual del Carmelo. En la práctica, portar el escapulario significaba integrarse a la orden y participar de sus deberes morales y sus privilegios espirituales.

En muchos documentos oficiales, la Iglesia habla de los privilegios del escapulario como de un patrimonio común a todos los fieles que lo llevan al cuello. La bula Ex Clementi que escribió Clemente VII en 1530, afirma que todos los fieles que forman parte de la confraternidad del Monte Carmelo, portan el hábito y observan las reglas de la orden tienen derecho a llamarse hermanos y hermanas carmelitas y participan de sus privilegios. Todo religioso o seglar que en alguna medida forme parte de la familia carmelita cuenta con la promesa de ser preservado de las llamas del Infierno en virtud del santo escapulario, recibido conforme a regla y portado piadosamente hasta la muerte (cfr. Padre Albino del Bambin Gesù, Lo scapolare della Madonna del Carmine, Ancora, Milano 1958).

El segundo privilegio importante que se concede a los portadores del escapulario se conoce como privilegio sabatino, y según la tradición se remonta a una promesa de la Virgen al papa Juan XXII (1316-1334) confirmada por una bula de 1322 por la cual todo el que porte devotamente el escapulario hasta su muerte, y observando determinadas condiciones, se librará del Purgatorio el sábado siguiente al día de su muerte. El contenido de esta creencia ha sido aprobado en numerosos documentos de sucesivos pontífices, entre ellos Pío XII, que el 11 de febrero de 1950, con motivo del VII centenario de la visión de san Simón Stock, confirmó que el santo escapulario, debidamente portado, obtiene la preservación de almas del Infierno y las libera lo antes posible del Purgatorio, en concreto el sábado siguiente al día de su muerte.

Los dos grandes privilegios del escapulario, la preservación del Infierno y la liberación anticipada del Purgatorio, son dos acciones diversas pero complementarias de la protección de la Virgen a sus hijos del Carmelo. El privilegio sabatino, desarrollado a partir de la promesa de liberación del fuego eterno es, como señala el P. Albino del Bambin Gesù (op.cit. p. 71), la única devoción aprobada por la Iglesia que promete directamente una reducción de las penas que se purguen en la otra vida.

El escapulario que portan los fieles laicos es el mismo que visten los miembros de la orden carmelita, si bien sus dimensiones son más reducidas para mayor comodidad. Se compone de dos pequeños rectángulos de lana marrón unidos por un cordoncillo que se lleva al cuello, bien en contacto con el cuerpo o sobre la ropa, pero siempre de modo que uno quede sobre el pecho y el otro sobre la espalda. Se puede obtener en cualquier iglesia de la Orden Carmelita. Las condiciones que se exigen para alcanzar el privilegio son tres:

1) Que el escapulario sea impuesto por un sacerdote autorizado de la manera que prescribe la Iglesia. Mediante este rito, el fiel queda afiliado al Carmelo y adquiere el derecho a beneficiarse de sus privilegios.

2) Portar el escapulario hasta la muerte. Las palabras de María se refieren expresamente a quienes mueran con el escapulario puesto. Por este motivo, los santos no se lo quitaban por un momento y tomaban todas las precauciones para que nadie se lo quitase cuando estaban enfermos o moribundos.

3) Vivir como buenos cristianos según el espíritu del Carmelo. Nadie puede contar con que la Virgen lo asista a la hora de la muerte si no ha procurado sus favores a lo largo de la vida. Con todo, el escapulario sirve para que la Virgen alcance gracias especiales a quien lo porta, con miras a obtener la perseverancia final.

Para lucrar la indulgencia sabatina es necesario, aparte las condiciones mencionadas, 1) observar la castidad conforme al propio estado; 2) recitación diaria del oficio parvo de la virgen, y 3) observar la abstinencia en los días establecidos. Las dos últimas condiciones pueden ser conmutadas por el sacerdote que impone el escapulario por el rezo diario del Rosario.

Un escapulario deteriorado puede ser sustituido por el propio portador sin necesidad de recurrir al sacerdote. El primer escapulario se bendijo en el momento de la imposición; no es necesario bendecir los que se usen después.

A fin de promover esta devoción, San Pío X permitió por decreto del 16 de diciembre de 1910 la sustitución del escapulario por una medalla que tenga por un lado la imagen de la Virgen y por el otro el Sagrado Corazón. No obstante, expresó un muy vivo deseo de que el escapulario de tela sólo se reemplace por la medalla en caso de necesidad o conveniencia.

En este siglo impregnado de espíritu pagano y materialista, portar el escapulario no sólo es señal de predestinación, según decía Santa Teresa del Niño Jesús, sino también una profesión de fe, una clara toma de posición, una bandera bajo la que librar el diario combate cristiano. 

(Traducido por Bruno de la Inmaculada)

martes, 13 de julio de 2021

Oracion a San Miguel Arcángel...

 

Oración a San Miguel Arcángel para pedir protección contra todo mal

San Miguel Arcángel Oraciones y Letanias






Oración original a San Miguel para ser realizada sosteniendo un crucifijo en alto

(“Levanta el Crucifijo y reza esta oración con la señal de la cruz. Has esto en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Tú vencerás… Reza esta oración todos lo días, ya que la batalla es enorme…”)

Oh Glorioso príncipe de la Hueste Celestial, San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla y en el terrible combate que estamos librando contra los principados y Potestades del aire, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, en contra de todos los Espíritus del Mal. Ven en ayuda del hombre, a quien Dios Todopoderoso creó inmortal, hecho en ayuda del hombre, a quien Dios Todopoderoso creó inmortal, hecho a su imagen y semejanza, y redimido por un gran precio, de la tiranía de Satanás.

Pelea en este día la batalla del Señor, junto con los santos ángeles, igual que combatiste al líder de los orgullosos ángeles, Lucifer, y a su hueste apóstata, quienes no tuvieron poder para resistirte y tampoco hubo ya lugar para ellos en el cielo. Esa cruel serpiente antigua, llamada el diablo o Satanás, que seduce al mundo entero, fue arrojada al abismo junto con sus ángeles. Mira, este enemigo primitivo y asesino del hombre ha tomado fuerza. Transformado en un ángel de luz, anda alrededor del mundo con una multitud de espíritus perversos, invadiendo la tierra para borrar el nombre de Dios y de Jesucristo, apoderarse, asesinar y arrojar a la eterna perdición de las almas destinadas a la corona de la gloria eterna. Este malvado dragón vierte, como la inundación más impura, el veneno de su malicia en los hombres de mente depravada y corrupto corazón; el espíritu de mentira de impiedad, de blasfemia, y de aire pestilente de impureza, y de todo vicio e iniquidad.

Estos astutos enemigos han llenado y embriagado con hiel y amargura esta Iglesia, la esposa del Inmaculado Cordero, y han puesto sus manos impías en sus más sagradas posesiones. En el Santo Lugar, en donde la sede de San Pedro y el asiento de la verdad han sido colocados como la luz del mundo, ellos han levantado el trono de su abominable impiedad, con el designio inicuo de que cuando el Pastor sea herido, también las ovejas pueden ser heridas.

Entonces levántate, oh Príncipe invencible, dale ayuda al pueblo de Dios en contra de los ataques de los espíritus perdidos. Dale la victoria al pueblo de Dios: Ellos te veneran como su protector y patrón; en ti la gloriosa Iglesia se regocija con tu defensa contra el maligno poder del infierno; a ti te ha confiado Dios las almas de los hombres para ser establecida en bienaventuranzas celestiales. Ora al Dios de la paz, para que ponga a Satanás bajo nuestros píes, derrotado para que no pueda más mantener al hombre en cautiverio y lastimar a la Iglesia. Ofrece nuestras oraciones a la vista del Altísimo, para que pronto pueda encontrar misericordia a los ojos del señor; y venciendo al dragón la antigua serpiente que es el diablo y Satanás, tú nuevamente lo pongas cautivo en al abismo, para que no pueda ya más seducir a las naciones.

Amén.

L: Miren la Cruz del Señor; y sean dispersos los poderes enemigos.
R: El León de la tribu de Judá ha conquistado la raíz de David.
L: Qué tu misericordia esté sobre nosotros, oh Señor.
R: Así como hemos tenido esperanza en Ti.
L: Oh Señor, escucha nuestra oración.
R: Y deja que mi llanto llegue a Ti.
L: Oremos
Oh Dios, Padre nuestro, señor Jesucristo, invocamos a tu Santo Nombre, y suplicantes imploramos tu clemencia, para que por la intercesión de la siempre Virgen María, Inmaculada Madre nuestra, y por el glorioso San Miguel Arcángel, Tú te dignes ayudarnos contra Satanás y todos los demás espíritus inmundos, que andan por el mundo para hacer daño a la raza humana y para arruinar a las almas.

Amén.

Fuente: Libro de la Devoción a la preciosa sangre de Nuestro Señor Jesucristo.

lunes, 12 de julio de 2021

Las buenas obras.....

 

MEDITACIÓN: EL CRISTIANO DEBE HACER MUCHAS BUENAS OBRAS.

 



I. Hay árboles que producen hojas y flores, pero nunca frutos. Los hipócritas son semejantes a estos árboles: tienen una devoción de escaparate y de alarde. Todo lo que hacen, lo hacen únicamente para parecer virtuosos y atraerse las alabanzas de los hombres. El vicio es horrible bajo cualquier color que se presente; pero es infinitamente más horrible aun cuando se oculta bajo las exterioridades de la virtud (San Jerónimo).

II. Algunos árboles no dan frutos o no dan sino malos. Son los cristianos que se entregan a sus pasiones, y no se preocupan en absoluto de corresponder a las gracias y a las inspiraciones que Dios les envía. Para hacerlos volver en sí, Dios los prueba mediante la enfermedad, los reveses de fortuna, la pérdida de un pariente o de un amigo. No te asombres si cada día eres más probado, pues cada día te haces más malo (Salviano).

III. Hay árboles que dan fruto, pero en pequeña cantidad. ¿No eres tú del número de estos árboles mezquinos para con la mano que los ha plantado? ¿No es verdad, acaso, que no produces sino pocas obras buenas, que no haces sino aquello que estás obligado a hacer? Y aun en esto faltas a menudo. ¿Dónde estarías tú si Dios te tratase del mismo modo? ¿Estaba obligado acaso a crearte, a conservarte, a redimirte, a colmarte de tantas gracias de elección? ¡Oh Dios mío, cuán generoso sois conmigo y cuán mezquino soy yo con vos! ¡Como si no fuese trabajar para nosotros mismos el serviros!

 

El celo de las buenas obras. Orad por el aumento de las obras de caridad.

 

Las Tribulaciones...



DE LAS TRIBULACIONES – Por San Felipe Neri.

 


   No se ha de pedir a Dios que envíe tribulaciones ni tentaciones presumiendo poderlas soportar, debiendo en eso andar con mucha cautela, porque el hombre bastante hace con sobrellevar aquellas que Dios a diario le envía; pero sí se ha de pedir con humilde y confiado afecto gracia y fortaleza para sufrir con alegría todo cuanto le pluguiere enviarnos.

   Cuando venga sobre nosotros las tribulaciones, las enfermedades y contrariedades, no se han de huir con temor, sino vencerlas con valor.

   El que huye de una tribulación le vendrá otra, al que huye de la escarcha le caerá encima la nieve, y el que huye del oso se encontrará con el león.

   Si uno tiene una tribulación enviada por Dios y la falta la paciencia se le puede decir: Tú no eres digno de que Dios te visite, ni mereces tanto bien.

   La vida del que sirve a Dios no es más que un consuelo y luego un trabajo, otro consuelo y enseguida otro trabajo.

   Si alguno preguntare cuál es la mayor tribulación que puede tener un verdadero siervo de Dios, se le podría responder: La mayor tribulación que existe es no tener tribulación alguna.

   Por fin, a los que se hallaban agobiados por los trabajos de la presente vida, daba como remedio que rezasen con devoción y atención el Credo.

   A un cristiano no le puede acontecer cosa más gloriosa que el padecer por Cristo.

   No existe más cierto ni más grato argumento del amor de Dios que la adversidad.

   No hay cosa que más rápidamente cause el desprecio del mundo y produzca la unión del alma con Dios como el verse trabajado y angustiado, y pueden ser llamados desdichados aquellos que no son admitidos a esta escuela.

   En la vida presente no hay Purgatorio, sino Infierno o Cielo, porque al que sirve a Dios de veras, todo trabajo y adversidad se le convierte en consuelo, e interiormente tiene el Cielo aún en este mundo, en toda suerte de incomodidad; el que hace lo contrario y quiere atender a lo sensual, tiene el Infierno en este mundo y en el otro.

   El P. Pedro Consolino, conforme a la mente de San Felipe, acostumbraba a decir: Que conviene buscar a Cristo donde no está, queriendo indicar el santo que Cristo Señor nuestro, al presente, está en la Gloria, pero el que lo desee búsquelo en las penas y en los trabajos.

   Para consuelo de los atribulados referiré lo que cuenta el Cardenal Federico Borromeo. Vínole a cierta persona una gran tribulación, tal, que pocas se encontrarían de mayor peso, y duró algún tiempo. Al cabo de siete u ocho días, el Santo P. Felipe le dijo que veía su cara del todo mudada y que ya no era la suya, sino otra; y decíale a esa persona: Mira, tú no habías tenido nunca esa cara. Da gracias a Dios por la tribulación, pero mucho, que yo también se las quiero dar. Paréceme ver tu rostro resplandeciente como el de un ángel.

 

   Como debemos portarnos en las enfermedades del cuerpo.

 

   Enseñaba el santo que cuando alguien padece cualquier enfermedad corporal, mientras se halle enfermo ha de pensar y decir: Dios me ha mandado esta enfermedad porque quiere algo de mí, por eso propongo mudar de vida con su auxilio y ser mejor. Pues a Dios le es muy grata la humildad de aquel que piensa no haber todavía comenzado a hacer bien alguno.

   Escribiendo al santo a su sobrina, monja en Florencia, para que encomendase al Señor a otra monja enferma que deseaba curar, le contesto Felipe así: Sor Dionisia, que lleva tanto tiempo enferma, es digna de compasión, y aquel su deseo de curar se puede tolerar, con tal que lo selle siempre ––si así le place–– Dios, y es conveniente a la salud del alma; porque en salud es dable practicar muchas obras buenas que la enfermedad no las impide. Creo que lo más seguro es lo que Dios quiere y pedirle paciencia en la enfermedad; porque, una vez curados, no solo no hacemos el bien que propusimos estando enfermos, sino que multiplicamos los pecados y la ingratitud, y venimos a parar esclavos de nuestro cuerpo y sensuales; sin embargo, rogaremos con la condición arriba dicha.

   ¡Cuán grato a Dios y provechoso para nosotros sería, si en nuestras enfermedades imitásemos lo que, por consejo de san Felipe, hizo Gabriel Tana, su penitente, quien, hallándose enfermo de gravedad, deseaba vivir más largo tiempo tentado por el demonio, so pretexto de poder hacer mayor penitencia! Viéndole, pues, el santo tan poco conformado, le dijo: Quiero que me hagas donación de tu voluntad, y en el Ofertorio de la Misa la ofreceré a Dios, a fin de que si te llamase a sí, y el demonio te quisiese molestar, puedas responder: No tengo ya voluntad, pues la he dado Cristo. Asi lo hizo. Fue san Felipe a celebrar en san Pedro in Montorio, en la capilla donde el santo Apóstol fue crucificado, y echa tan noble oblación a Dios, volviendo al enfermo encontróle por completo cambiado, de modo que con grande afecto, repetía a menudo aquellas palabras del Apóstol: Mori volo esse cum Christo (Deseo morir para estar con Cristo).

TOMADO DE LA DOCTRINA ESPIRITUAL

de San Felipe Neri.

 


domingo, 11 de julio de 2021

Medjugorje, otro mundo es posible...

 

Medjugorje, otro mundo es posible



 Mira cómo la oscuridad cubre la tierra, y espesa nube a los pueblos, mas sobre ti amanece Yahveh y su gloria sobre ti aparece. Caminarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu alborada. Alza los ojos en torno y mira: todos se reúnen y vienen a ti. Tus hijos vienen de lejos, y tus hijas son llevadas en brazos.

Estos versos del profeta Isaías (60,2-4) nos vienen a la mente mientras vivimos estos días de fiesta en Medjugorje, con decenas y decenas de miles de personas que han venido de todo el mundo para agradecer a María las abundantes gracias recibidas en estos cuarenta años o para reconfirmar su deseo de vivir según sus indicaciones.

No hay palabras suficientes para describir el espectáculo que supuso para el mundo la misa del viernes 25 de junio, para celebrar el 40º aniversario de la primera aparición en este remoto pueblo de Herzegovina. Las pocas fotos publicadas en nuestra página de Facebook pueden dar una idea del gran evento que fue.

Es un testimonio de fe impresionante y universal que, en un solo gesto, barrió con tantos discursos inútiles sobre las máscaras y el distanciamiento social: es el deseo de la vida eterna lo que mueve a este pueblo y no el miedo a la muerte terrenal. No anula el cuidado de la salud, sino que afirma que lo más importante es la salvación.

Al igual que las largas colas en los confesionarios que se han vuelto a ver en estos días después de largos meses de desierto provocados por las restricciones a la circulación de personas decididas por los distintos gobiernos como medidas anti-Covid. Esta es la verdadera vacuna que necesitamos inmensamente: la reconciliación con Dios que la Virgen ha recomendado desde la primera aparición, y de la que es fruto la reconciliación entre los hombres. Seguramente muchos de los presentes en Medjugorje estos días también habrán tenido la vacuna impuesta por los gobiernos, pero con este gesto vuelven a confirmar que su esperanza está en Cristo y no en el nuevo becerro de oro.

No es retórico decir que en Medjugorje se vive en otra dimensión, es absolutamente evidente que sobre este pueblo “amanece el Señor” mientras una “espesa nube cubre los pueblos”. Pero sería un error pensar que es un pequeño oasis al que se puede acudir de vez en cuando para escapar del mundo y recuperar el aliento. No, es evidente que se va a Medjugorje para iniciar o fortalecer la misión en el mundo. No se va a escapar de la “espesa nube que cubre los pueblos”, sino a llevar la luz del Señor a todas partes. Testigo de ello son los cientos de obras y congregaciones religiosas nacidas o inspiradas en Medjugorje.

Viviendo en la presencia de Dios y de su Madre, se puede juzgar mejor lo que sucede en las naciones, todo se ve en la perspectiva correcta. Queda claro que no se puede intentar ningún compromiso con el príncipe del mundo: que sólo es una mentira para imponer la dictadura de los LGBTI –por ejemplo- disfrazado de lucha contra la discriminación; que es simplemente mezquino hacerle la pelota a los poderosos a cambio de unas monedas para mantener las iglesias abiertas (pero siempre con menos fieles); que es absolutamente inútil un psicodrama deportivo basado no en las habilidades competitivas sino en arrodillarse o no antes del comienzo de un partido de fútbol; que una Unión Europea que sanciona como derecho humano el aborto, el más abominable de los asesinatos, está destinada a la destrucción.

Y se hace más claro que nuestra tarea es simplemente llevar a cada lugar donde estamos llamados a vivir y trabajar, a cada circunstancia que nos ocurra, la belleza que apareció en Medjugorje.

Otro mundo es posible: lo hemos visto, lo hemos experimentado y lo deseamos para todos. “El príncipe de este mundo ha sido juzgado”, y este juicio es nuestra razón de ser.  

http://lanuovabq.it/it/medjugorje-un-altro-mondo-e-possibile

Jaculatoria....

 

Una jaculatoria con 300 días de indulgencia



Lo que el SAGRADO CORAZÓN DE JESUS da al mundo por medio de Sor Consolata Betrone (1903-1946)

“JESUS, MARIA OS AMO, SALVAD ALMAS” el acto de amor dictado por Jesús tiene

300 días de indulgencia. Turín, 1 de octubre de 1949 + M. Card. Fossati Arz.


Hágase este acto de amor lo más frecuente posible para todas las necesidades

Dijo Nuestro Señor a Sor Consolata: “No pierdas tiempo. Recuerda que un Acto de Amor decide la salvación eterna de una alma y vale como reparación de mil blasfemias. Solo en el Cielo conocerás su valor y su fecundidad para salvar almas”.

Nuestro Señor se ha valido de Sor Consolata Betrone para darnos a conocer el camino que conduce a esta renovación, y que se conoce con el nombre de:

PEQUEÑISIMO CAMINO DE AMOR

¿En qué consiste? Como siempre en unirse a Jesús.

¿Cómo? Por el amor.

Es pequeñísimo, porque para andarlo sólo ay que dar un paso: AMAR.

 Atiende alguna de las palabras de Jesús a Sor Consolata. El mismo Señor le enseñó la fórmula del acto de amor que más le agradaba:

 “¡JESUS, MARIA, OS AMO, SALVAD ALMAS”! y pedía con insistencia la renovación frecuente e incesante de este acto de amor.

 “sígueme con el acto de amor día por día, hora por hora, minuto por minuto.” (21 de mayo de 1936).

 “Piensa en Mí y en las almas. En Mí, para amarme; en las almas para salvarlas”. (22 de agosto de 1934).

 “Por ningún motivo apartes tu mirada de Jesús, así bogarás más deprisa hacia la ribera eterna”. (8 de agosto de 1935.)

 “Consolata, di a las almas que prefiero un acto de amor a cualquier otro don que puedan ofrecerme…Tengo sed de amor”. (16 de diciembre de 1935).

 

¿MISERICORIDIA O JUSTICIA?

Jesús lo ha repetido muchas veces en estos últimos años. No quiere usar de su tremenda justicia, y de su mano justiciera, nos ofrece su amoroso Corazón. Nos pide amor. Escogió a Sor Consolata y le impuso la misión de narrar al mundo la Misericordia Infinita de su Divino Corazón.

“jamás olvides que soy y gusto de ser exclusivamente bueno y misericordioso con mis criaturas”. “…No los he creado para el infierno, sino para el Paraíso. No para ir a hacer compañía a los demonios, sino para gozar de mi amor eternamente”.  “…al infierno va el que quiere… Piensa cuán necio es vuestro temor de condenaros, después que para salvar vuestra alma he derramado mi sangre…”

 

PERO… ES NECESARIO SABER QUE:

 

Este amor que Jesús pide a todas las almas no es un amor de palabreas. El “Jesús, María, os amo, salvad almas”, tiene que ser efectivo, salido del corazón. Por esto, el Pequeñísimo Camino de Amor que conduce a la renovación espiritual del mundo se resume en estos tres puntos, que constituyen el fundamento de las enseñanzas de Jesús a Sor Consolata:

      *Un acto incesante de amor (hecho con el corazón)

   * *Un “si” a todos: con la sonrisa, viendo y tratando a Jesús en todos.

* * *Un “si” a todo (cuanto Dios nos pida) con el agradecimiento.

Se trata, pues, de un verdadero programa de vida espiritual.

Un  “JESUS, MARIA, OS AMO, SALVAD ALMAS”, pronunciado al levantarse, nos hará sonreír durante el día; nos ayudará a cumplir mejor nuestros deberes en el hogar, en la oficina, en el campo, en la cocina, en la calle, en el mercado, en la esuela, etc. Se recita con facilidad, si distraerse, con agrado.

Un “JESUS, MARIA, OS AMO, SALVAD ALMAS”, santifica nuestros esfuerzos suaviza las penas. Convierte la tristeza en alegría, Conforta en las luchas de la vida. Fortalece en las tentaciones. Hace agradable nuestro trabajo. Consuela en las enfermedades.

Y trae bendiciones a nuestras labores y a nuestras familias.

Dios merece ser amado por ser nuestro Sumo Bien.

Esta jaculatoria es un dulce cántico para Jesús y María

¡Qué grato es repetirlo frecuentemente!

¡Cuán agradable es avivar el fuego de amor a Dios!

Cuando tengas tiempo libre, ocúpalo enriqueciéndote espiritualmente: toma tu rosario en tus manos y cada cuenta repite;

“JESUS, MARIA, OS AMO, SALVAD ALMAS”…  ¡en cinco minutos habrás salvado 44 almas de pecadores; habrás reparado por 55.000 blasfemias!…

Y si lo repites varias veces al día podrás salvar centenares y miles de almas… y esto sin ser misionero entre paganos, ni predicador…

 ¡Cuánto  consuelo cuando tu alma expire en Dios y cuanta gloria tendrás en el Cielo!

“Quién salva un alma, asegura su propia salvación” (San Agustín). Y tú, hermano tienes a tu alcance, desde este momento, un medio tan fácil tan sencillo para salvar a un sinnúmero de almas,  realizando tu diaria actividad, o sin salir de casa.

¡Cómo te lo premiarán Jesús y María cuando dejes esta vida terrenal y tu morada eterna se con los escogidos de Dios!

Las almas que salvemos.  Con este Acto de Amor, serán nuestra corona de gloria en el Cielo.

Cuando uno está ocupado en su trabajo manual o intelectualmente, se puede repetir este Acto de Amor, con la mente, y tiene el mismo valor, como lo reveló un día Nuestro Señor Jesucristo a Sor Consolata.

   Pronunciemos frecuentemente este Acto de Amor y así acumularemos tesoros “preciosos para nuestra vida eterna:

 

“JESUS, MARIA, OS AMO, SALVAD ALMAS”,

Repitámoslo incesantemente al día:

Por la Iglesia y por el Papa;

Por las necesidades de la Patria;

Por el pleno acierto de sus Gobernares;

Por las santificación de los sacerdotes;

Por las almas del Purgatorio;

Por los agonizantes;

Por los que comulgan sacrílegamente;

Por los misioneros;

Por los enfermos (o alguno en particular);

Por la conversión  de los pecadores;

Por la mayor santificación de las almas fieles;

En las dudas, en las tentaciones;

En las dificultades de la vida;

Por alguna intención particular.

Hagamos que lo conozcan también nuestros amigos y parientes; que lo reciten; que lo propaguen. Gran alivio será para el moribundo si se lo insinúa.

Al levantarnos, fijemos en él nuestro pensamiento.

Al acostarnos, sea nuestra última oración:

“JESUS, MARIA OS AMO, SALVAD ALMAS”

Todas las demás oraciones que rezan durante el día, no tienen la seguridad de salvar una sola alma: el Acto de Amor sí la tiene, por haberlo revelado el mismo Jesús.


https://forosdelavirgen.org

viernes, 9 de julio de 2021

la fe en Cristo..

 

El don más preciado que tenemos: la fe en Cristo



«Si le preguntamos a San Pablo de qué cosas solía tratar en la predicación, él mismo las compendia así: nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y este, crucificado (1 Cor 2, 2). Hacer que los hombres conociesen más y más a Jesucristo, con un conocimiento que no se parase solo en la fe, sino que se tradujera en las obras de la vida, esto es en lo que se esforzó con todo el empeño de su corazón el Apóstol».

La Iglesia, continuadora en el tiempo de la obra de Jesucristo, tiene la misma misión sobrenatural que su Divino Fundador transmitió a los Apóstoles. «Para esto ha nacido la Iglesia: para, dilatando el Reino de Cristo por toda la tierra, hacer partícipes a todos los hombres de la redención salvadora, y, por medio de ellos, orientar verdaderamente todo el mundo hacia Cristo». Su misión trasciende los movimientos sociales, las ideologías, las reivindicaciones de grupos...; al mismo tiempo, desde una nueva perspectiva y solicitud, está hondamente interesada por todos los problemas humanos, y trata de orientarlos al fin sobrenatural y verdaderamente humano del hombre.

Id y predicad diciendo que el Reino de los Cielos está al llegar. La misión de nuestra Madre la Iglesia es dar a los hombres el tesoro más sublime que podemos imaginar, conducirlos a su destino sobrenatural y eterno a través principalmente de la predicación y de los sacramentos: «este, y no otro, es el fin de la Iglesia: la salvación de las almas, una a una. Para eso el Padre envió al Hijo, y yo os envío también a vosotros (Jn 20, 21). De ahí el mandato de dar a conocer la doctrina y de bautizar, para que en el alma habite, por la gracia, la Trinidad Beatísima». El mismo Jesús nos anunció: Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia. No se refería el Señor a una vida terrena cómoda y sin dificultades, sino a la vida eterna. Vino a liberarnos principalmente de aquello que nos impide alcanzar la vida definitiva: el pecado, que es el único mal absoluto. Así nos da también la posibilidad de superar las múltiples consecuencias del pecado en este mundo: la angustia, las injusticias, la soledad..., o de llevarlas por Dios con alegría cuando no se pueden evitar, convirtiendo el dolor en sufrimiento fecundo que conquista la eternidad.

La Iglesia no toma partido por opciones temporales determinadas, como no lo hizo su Maestro. Quienes, sin fe, le vieron casi solo en la cruz, pudieron pensar que había fracasado, «precisamente por no optar por una de las soluciones humanas: ni judíos ni romanos le siguieron. Pero no; fue precisamente lo contrario: judíos y romanos, griegos y bárbaros, libres y esclavos, hombres y mujeres, sanos y enfermos, todos van siguiendo a ese Dios hecho hombre, que nos ha liberado del pecado, para encaminarnos a un destino eterno, donde únicamente se cumplirá la verdadera realización, libertad y plenitud del hombre, hecho a imagen y semejanza de Dios, y cuya aspiración más profunda rebasa cualquier tarea pasajera, por noble que sea».

La Iglesia tiene como misión llevar a sus hijos a Dios, a su destino eterno. Pero no se desentiende de las tareas humanas; por su misma misión espiritual, mueve a sus hijos y a todos los hombres a que tomen conciencia de la raíz de donde provienen todos los males, y urge a que pongan remedio a tantas injusticias, a las deplorables condiciones en que viven muchos hombres, que constituyen una ofensa al Creador y a la dignidad humana. La esperanza en el Cielo «no debilita el compromiso en orden al progreso de la ciudad terrena, sino por el contrario le da sentido y fuerza. Conviene ciertamente distinguir bien entre progreso terreno y crecimiento del Reino, ya que no son del mismo orden. No obstante, esta distinción no supone una separación, pues la vocación del hombre a la vida eterna no suprime sino que confirma su deber de poner en práctica las energías y los medios recibidos del Creador para desarrollar su vida temporal».

Nosotros somos corredentores con Cristo, y hemos de preguntarnos si llevamos a nuestros familiares y amigos el don más preciado que tenemos: la fe en Cristo; y junto a este bien incomparable, nos sentimos movidos, charitas enim Christi urget nos, nos urge la caridad de Cristo, a promover a nuestro alrededor un mundo más justo y mas humano.

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Covid.....

 

La mayoría de fallecidos son vacunados

 

Public Health England acaba de publicar un nuevo informe que muestra que al menos el 62% de todas las muertes asociadas al coronavirus de Wuhan (Covid-19) se producen en personas que ya estaban "vacunadas".

La noticia salió por casualidad el mismo día en que los principales medios de comunicación publicaron una noticia de distracción sobre el político británico Matt Hancock que tenía una aventura secreta con su ayudante Gina Coladangelo. En otras palabras, mucha gente no lo vio el día que se publicó, pero ahora está circulando por la red y haciendo que muchos se cuestionen si las vacunas son realmente seguras y eficaces como afirma el gobierno.

Datos recientes procedentes del Reino Unido muestran que las personas que se inyectan tienen tres veces más probabilidades de morir a causa de la llamada "variante delta" que las personas que dejan en paz su sistema inmunitario y su ADN diciendo simplemente que no, a las drogas peligrosas.


Fuente:

https://www.newstarget.com/2021-07-01-report-majority-now-dying-with-covid-are-vaccinated.html