martes, 9 de agosto de 2016

Los Cenaculos Marianos arma poderosa contra el mal y en Pro de La FAmilia......

CÓMO SE HACE UN CENÁCULO

(Movimiento Sacerdotal Mariano)

La Virgen Santísima pide que hagamos cenáculos, ya que, a través del acto de consagración que hacemos al final, entramos en su Corazón Inmaculado, para prepararnos allí a recibir el Espíritu de Amor, el Espíritu Santo.

1) Para eso, iniciar el Cenáculo siempre con la invocación que Ella misma nos enseñó en su mensaje del 7/6/81: "VEN ESPÍRITU SANTO, VEN POR MEDIO DE LA PODEROSA INTERCESIÓN DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, TU AMADÍSIMA ESPOSA" (3 veces).

2) Oración del Santo Rosario, meditando los misterios, delante de una imagen de la Santísima Virgen. Al final, rezar por el Papa y sus intenciones, un Padrenuestro, Avemaría y Gloria. Los cánticos son libres, pero deben preferirse los marianos.

3) Lectura de uno de los mensajes del libro "A los Sacerdotes hijos predilectos de la Santísima Virgen". Breve comentario. Pero "no es parte del espíritu de los encuentros pasar el tiempo oyendo sabias conferencias ya que habría el peligro de transformar el Cenáculo en academia y la Fraternidad en polémica" (P. Gobbi).

4) Un poco de catecismo. (Solamente en los Cenáculos familiares).

5) Fraternidad. Para que nos conozcamos, nos ayudemos mutuamente para seguir adelante y nos amemos siempre más.

6) Acto de consagración. Si hubiese celebración de la Santa Misa o Bendición con el Santísimo, la Consagración se hace antes de la Comunión o de la Bendición, ya que María, con la consagración nos toma en sus brazos y nos da a Jesús

7) Acción de Gracias. Después de la Comunión, decir a Jesús lo que la Virgen Santísima nos enseñó: "JESÚS, TÚ ERES NUESTRO AMOR, JESÚS TÚ ERES NUESTRO ÚNICO GRAN AMIGO; JESÚS, NOSOTROS TE AMAMOS; JESÚS, NOSOTROS ESTAMOS APASIONADOS POR TI". Mensaje del 21/8/87.


PROMESAS DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

"La Santísima Virgen hace las siguientes Promesas a las familias que realizan cenáculos:
1) Ayudará a vivir la santidad del Matrimonio, principalmente a permanecer unidos y a ser fieles, a vivir el carácter sacramental de la unión familiar. Hoy, cuando está aumentando el número de las familias divididas por el divorcio, Nuestra Madre nos quiere ver unidos bajo su manto, siempre en el amor.
2) Nuestra Santísima Madre quiere ayudar a los hijos de estas familias. Actualmente existe para muchos jóvenes el peligro de perder la fe, siguiendo por el camino del mal, del vicio, de la droga. La Madre Santísima ayuda a estos hijos y promete que como madre estará atenta al lado de ellos para hacerlos crecer en el bien y salvarlos.
3) Nuestra Madre dice que estará siempre cerca de todas las necesidades tanto de orden espiritual como material.
4) Durante el período del castigo, Ella protegerá a estas familias abrigándolas bajo su manto. Por eso yo les invito a que multipliquen en todo el mundo estos Cenáculos de oración". (P. Stefano Gobbi)


hoy, invocar y esperar de Ti la salvación para todos tus hijos, ¡Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
ACTO DE CONSAGRACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

Para los Sacerdotes que se adhieren al Movimiento Sacerdotal Mariano
Virgen de Fátima, Madre de Misericordia, Reina del Cielo y de la Tierra, refugio de los pecadores, nosotros del Movimiento Sacerdotal Mariano, llamados a formar el escuadrón de tus sacerdotes, hoy nos consagramos de un modo especialísimo a tu Corazón Inmaculado.
Con este acto de consagración queremos vivir contigo y por medio de Ti todos los compromisos asumidos con nuestra consagración bautismal y sacerdotal; nos comprometemos además a realizar en nosotros aquella conversión interior que nos libre de todo apego humano a nosotros mismos, a la honra, a las comodidades, a los compromisos fáciles con el mundo, para estar, como Tú, sólo disponibles para hacer siempre la voluntad del Señor.
Y mientras queremos confiarte, oh Madre dulcísima y misericordiosa, nuestro sacerdocio, para que Tú dispongas de él para tus designios de salvación en esta hora decisiva que pesa sobre el mundo, nos comprometemos a vivirlo según tus deseos; en particular, a un renovado espíritu de oración y de penitencia, a la celebración fervorosa de la Sagrada Eucaristía y de la Liturgia de las Horas, el rezo cotidiano del Santo Rosario, el ofrecimiento de la Santa Misa a Ti el primer Sábado de cada mes y un modo de vida austero y religioso, que sea un buen ejemplo para todos.
Te prometemos además la máxima fidelidad al Evangelio del cual seremos siempre anunciadores íntegros y valientes hasta derramar nuestra sangre, si fuese necesario, y fidelidad a la Iglesia, para cuyo servicio hemos sido consagrados.
Sobre todo queremos estar unidos al Santo Padre y a la Jerarquía con la firme adhesión a todas sus directivas, para oponer así una barrera al proceso de oposición al Magisterio que amenaza los fundamentos mismos de la Iglesia.
Bajo tu maternal protección queremos ser también los apóstoles de esta -hoy tan necesaria- unidad de oración y de amor al Papa sobre el cual invocamos de Ti una especial protección.

Finalmente te prometemos llevar a los fieles que nos han sido encomendados a nuestro ministerio, a una renovada devoción hacia Ti.
Conscientes de que el ateísmo ha hecho naufragar en la fe a un gran número de fieles; de que la desacralización ha entrado en el Templo Santo de Dios sin ni siquiera preservar a muchos sacerdotes hermanos nuestros; de que el mal y el pecado se propagan cada vez más en el mundo, nos atrevemos a levantar, confiados, los ojos a Ti, Madre de Jesús y Madre nuestra misericordiosa y poderosa.

Los Cenaculos Marianos arma poderosa contra el mal y en Pro de La FAmilia......

CÓMO SE HACE UN CENÁCULO

(Movimiento Sacerdotal Mariano)

La Virgen Santísima pide que hagamos cenáculos, ya que, a través del acto de consagración que hacemos al final, entramos en su Corazón Inmaculado, para prepararnos allí a recibir el Espíritu de Amor, el Espíritu Santo.

1) Para eso, iniciar el Cenáculo siempre con la invocación que Ella misma nos enseñó en su mensaje del 7/6/81: "VEN ESPÍRITU SANTO, VEN POR MEDIO DE LA PODEROSA INTERCESIÓN DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, TU AMADÍSIMA ESPOSA" (3 veces).

2) Oración del Santo Rosario, meditando los misterios, delante de una imagen de la Santísima Virgen. Al final, rezar por el Papa y sus intenciones, un Padrenuestro, Avemaría y Gloria. Los cánticos son libres, pero deben preferirse los marianos.

3) Lectura de uno de los mensajes del libro "A los Sacerdotes hijos predilectos de la Santísima Virgen". Breve comentario. Pero "no es parte del espíritu de los encuentros pasar el tiempo oyendo sabias conferencias ya que habría el peligro de transformar el Cenáculo en academia y la Fraternidad en polémica" (P. Gobbi).

4) Un poco de catecismo. (Solamente en los Cenáculos familiares).

5) Fraternidad. Para que nos conozcamos, nos ayudemos mutuamente para seguir adelante y nos amemos siempre más.

6) Acto de consagración. Si hubiese celebración de la Santa Misa o Bendición con el Santísimo, la Consagración se hace antes de la Comunión o de la Bendición, ya que María, con la consagración nos toma en sus brazos y nos da a Jesús

7) Acción de Gracias. Después de la Comunión, decir a Jesús lo que la Virgen Santísima nos enseñó: "JESÚS, TÚ ERES NUESTRO AMOR, JESÚS TÚ ERES NUESTRO ÚNICO GRAN AMIGO; JESÚS, NOSOTROS TE AMAMOS; JESÚS, NOSOTROS ESTAMOS APASIONADOS POR TI". Mensaje del 21/8/87.


PROMESAS DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

"La Santísima Virgen hace las siguientes Promesas a las familias que realizan cenáculos:
1) Ayudará a vivir la santidad del Matrimonio, principalmente a permanecer unidos y a ser fieles, a vivir el carácter sacramental de la unión familiar. Hoy, cuando está aumentando el número de las familias divididas por el divorcio, Nuestra Madre nos quiere ver unidos bajo su manto, siempre en el amor.
2) Nuestra Santísima Madre quiere ayudar a los hijos de estas familias. Actualmente existe para muchos jóvenes el peligro de perder la fe, siguiendo por el camino del mal, del vicio, de la droga. La Madre Santísima ayuda a estos hijos y promete que como madre estará atenta al lado de ellos para hacerlos crecer en el bien y salvarlos.
3) Nuestra Madre dice que estará siempre cerca de todas las necesidades tanto de orden espiritual como material.
4) Durante el período del castigo, Ella protegerá a estas familias abrigándolas bajo su manto. Por eso yo les invito a que multipliquen en todo el mundo estos Cenáculos de oración". (P. Stefano Gobbi)


hoy, invocar y esperar de Ti la salvación para todos tus hijos, ¡Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
ACTO DE CONSAGRACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

Para los Sacerdotes que se adhieren al Movimiento Sacerdotal Mariano
Virgen de Fátima, Madre de Misericordia, Reina del Cielo y de la Tierra, refugio de los pecadores, nosotros del Movimiento Sacerdotal Mariano, llamados a formar el escuadrón de tus sacerdotes, hoy nos consagramos de un modo especialísimo a tu Corazón Inmaculado.
Con este acto de consagración queremos vivir contigo y por medio de Ti todos los compromisos asumidos con nuestra consagración bautismal y sacerdotal; nos comprometemos además a realizar en nosotros aquella conversión interior que nos libre de todo apego humano a nosotros mismos, a la honra, a las comodidades, a los compromisos fáciles con el mundo, para estar, como Tú, sólo disponibles para hacer siempre la voluntad del Señor.
Y mientras queremos confiarte, oh Madre dulcísima y misericordiosa, nuestro sacerdocio, para que Tú dispongas de él para tus designios de salvación en esta hora decisiva que pesa sobre el mundo, nos comprometemos a vivirlo según tus deseos; en particular, a un renovado espíritu de oración y de penitencia, a la celebración fervorosa de la Sagrada Eucaristía y de la Liturgia de las Horas, el rezo cotidiano del Santo Rosario, el ofrecimiento de la Santa Misa a Ti el primer Sábado de cada mes y un modo de vida austero y religioso, que sea un buen ejemplo para todos.
Te prometemos además la máxima fidelidad al Evangelio del cual seremos siempre anunciadores íntegros y valientes hasta derramar nuestra sangre, si fuese necesario, y fidelidad a la Iglesia, para cuyo servicio hemos sido consagrados.
Sobre todo queremos estar unidos al Santo Padre y a la Jerarquía con la firme adhesión a todas sus directivas, para oponer así una barrera al proceso de oposición al Magisterio que amenaza los fundamentos mismos de la Iglesia.
Bajo tu maternal protección queremos ser también los apóstoles de esta -hoy tan necesaria- unidad de oración y de amor al Papa sobre el cual invocamos de Ti una especial protección.

Finalmente te prometemos llevar a los fieles que nos han sido encomendados a nuestro ministerio, a una renovada devoción hacia Ti.
Conscientes de que el ateísmo ha hecho naufragar en la fe a un gran número de fieles; de que la desacralización ha entrado en el Templo Santo de Dios sin ni siquiera preservar a muchos sacerdotes hermanos nuestros; de que el mal y el pecado se propagan cada vez más en el mundo, nos atrevemos a levantar, confiados, los ojos a Ti, Madre de Jesús y Madre nuestra misericordiosa y poderosa.

sábado, 6 de agosto de 2016

El Credo del incredulo..


EL CREDO DEL INCRÉDULO
CREO en la Nada Todoproductora d'onde salió el Cielo y la Tierra.
Y en el Homo Sápiens su único Hijo Rey y Señor,
Que fue concebido por Evolución de la Mónera y el Mono.
Nació de Santa Materia
Bregó bajo el negror de la Edad Media.
Fue inquisionado, muerto achicharrado
Cayó en la Miseria,
Inventó la Ciencia
Ha llegado a la era de la Democracia y la Inteligencia.
Y desde allí va a instalar en el mundo el Paraíso Terrestre.
Creo en el libre pensante
La Civilización de la Máquina
La Confraternidad Humana
La Inexistencia del pecado,
El Progreso inevitable
La Rehabilitación de la Carne
Y la Vida Confortable. Amén.

Extraído de “Las ideas de mi tío el cura" Leonardo Castellani. Tomado de Stat Veritas



QUÉ SIGNIFICA LA PALABRA “TRANSFIGURACIÓN”?

La palabra “transfiguración” viene de las raíces latinas trans (“al otro lado”) y figura (“forma”). Por lo tanto, significa un cambio de forma o apariencia.
Esto es lo que le sucedió a Jesús en el evento conocido como la Transfiguración: Su apariencia cambió y se convirtió en un cuerpo glorioso.
 ¿QUÉ SUCEDIÓ JUSTO ANTES DE LA TRANSFIGURACIÓN?
En Lucas 9:27, al final de un discurso a los doce apóstoles, Jesús añade, enigmáticamente:

“Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán antes de ver el Reino de Dios”

Esto a menudo se ha tomado como una profecía que se produciría del fin del mundo antes que la primera generación de cristianos se extinguiera.
La frase “reino de Dios” también puede referirse a otras cosas incluyendo la Iglesia – la expresión externa del reino invisible de Dios.
El reino está encarnado en Cristo mismo y por lo tanto podría ser “visto” si Cristo se manifestara de una manera inusual, incluso en su propia vida terrenal.
 ¿OCURRIÓ TAL MANIFESTACIÓN?
Sí, y es la siguiente cosa que Lucas relata: la Transfiguración.
El Papa Benedicto XVI afirma que ha sido. . .
. . . convincentemente argumentado que la colocación de este dicho inmediatamente antes de la Transfiguración se refiere claramente a este evento.

A algunos – es decir, los tres discípulos que acompañan a Jesús a la montaña -, se les promete que ellos personalmente serán testigos de la venida del Reino de Dios en el poder.

En la montaña tres de ellos ven la gloria del Reino de Dios que brilla fuera de Jesús. En la montaña están eclipsados por la santa nube de Dios. En la montaña, en la conversación de Jesús transfigurado con la Ley y los Profetas, se dan cuenta de que la verdadera fiesta de los tabernáculos ha llegado. En la montaña se enteran de que el mismo Jesús es la Torá viviente, la Palabra completa de Dios. En la montaña ven el “poder” (dynamis ) del Reino que viene en Cristo”(Jesús de Nazaret).
Aquí, podemos tener la clave para entender la declaración misteriosa de Jesús justo antes de la Transfiguración. Él no estaba hablando del fin del mundo. Estaba hablando de esto.
De hecho, Lucas señala que la Transfiguración tuvo lugar “como ocho días después de estas palabras”, subrayando así su proximidad, lo que sugiere que fue el cumplimiento de esta sentencia.
transfiguracion Giovanni Bellini
 ¿QUIÉNES FUERON TESTIGOS DE LA TRANSFIGURACIÓN?
Los tres que tuvieron el privilegio de presenciar el evento son Pedro, Santiago y Juan, los tres discípulos principales. 
El hecho de que Jesús sólo permitió a tres de sus discípulos presenciar el evento pudo haber provocado la discusión, que se produjo más tarde, sobre cuál de los discípulos era el mayor (Lucas 9:46).
 ¿DÓNDE SE LLEVÓ A CABO LA TRANSFIGURACIÓN?
Lucas dice que Jesús llevó a los tres “a la montaña para orar.”
Esta montaña a menudo se piensa que es el monte Tabor en Israel, pero ninguno de los evangelios lo identifica con precisión.Los evangelios en realidad no dicen que montaña era).
 ¿POR QUÉ SE LLEVA A CABO LA TRANSFIGURACIÓN?
El Catecismo lo explica de esta manera:

La Transfiguración de Cristo tiene por finalidad fortalecer la fe de los apóstoles ante la proximidad de la Pasión: la subida a un “monte alto” prepara la subida al Calvario.

Cristo, Cabeza de la Iglesia, manifiesta lo que su cuerpo contiene e irradia en los sacramentos: “la esperanza de la gloria [CIC 568].
 ¿QUÉ NOS DICE LUCAS ACERCA DE ESTE EVENTO?
Lucas menciona varios detalles que los otros evangelistas no lo hacen:
Señala que esto sucedió mientras Jesús estaba orando.
Él menciona que Pedro y sus compañeros estaban rendidos de sueño, y cuando se despertaron vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él.
Él menciona que Pedro hizo la sugerencia de poner tres carpas para Jesús Moisés y Elías antes de que éstos partieran.
 ¿POR QUÉ APARECEN MOISÉS Y ELÍAS EN LA MONTAÑA?
Moisés y Elías representan los dos componentes principales del Antiguo Testamento: la ley y los profetas.
Moisés era el dador de la Ley, y Elías fue considerado como el más grande de los profetas.

El hecho que estas dos figuras hablaran de la partida de Jesús se iba a cumplir en Jerusalén, pone de manifiesto que la Ley y los Profetas señalan que llegó el Mesías y sus sufrimientos.

Esto presagia la propia explicación de las Escrituras de Jesús en el camino a Emaús, señalándose a sí mismo (Lc 24:27, 32).


¿POR QUÉ FUE MALA LA SUGERENCIA DE PEDRO?

El hecho que la sugerencia de Pedro se produjera cuando Moisés y Elías se están preparando para partir revela un deseo de prolongar la experiencia de la gloria. Esto significa que Pedro está enfocando en el tema equivocado.

La experiencia de la Transfiguración está destinada a señalar los sufrimientos de Jesús está a punto de experimentar. Tiene el propósito de fortalecer la fe de los discípulos, y les reveló de una manera poderosa la mano divina que está trabajando en los acontecimientos que Jesús experimentará. Es por esto que Moisés y Elías han estado hablando sobre su partida que se iba a cumplir en Jerusalén.

Pedro pierde el punto y quiere quedarse en la montaña, en contra del mensaje de los dos visitantes celestiales que han venido a exponer.
Como reprimenda aparente de esto, ocurre una teofanía: Mientras él decía esto, vino una nube que nos cubrió; y tuvieron temor al entrar en la nube. Y vino una voz desde la nube que decía: Este es mi Hijo amado, a él oídlo. (Lc 9:34,35).
 ¿QUÉ PODEMOS APRENDER DE ESTE EVENTO?
La transfiguración fue un evento especial en el que Dios permitió a ciertos apóstoles tener una experiencia espiritual privilegiada que estaba destinada a fortalecer su fe para los retos que más tarde soportarán. Pero fue sólo un evento temporal. No estaba destinado a ser permanente.

De la misma manera, en ciertos momentos de esta vida, Dios puede dar a ciertos fieles (no a todos los fieles, y no todo el tiempo), experiencias especiales de su gracia que fortalezcan su fe.

Debemos bienvenida a estas experiencias por las gracias que son, pero no debemos esperar que continúen indefinidamente, ni debemos tener miedo o resentimiento cuando cesan.
 ¿CUANDO SE INSTAURÓ LA FIESTA?
El Obispo armenio Gregorio Arsharuni adscribe el origen de ésta fiesta a San Gregorio el Iluminador (337 dC), quien, afirma, sustituyó una celebración pagana de Afrodita llamada Vartabah. Sin embargo, no ha sido hallada en los dos antiguos calendarios armenios. La fiesta se originó probablemente, durante el s. IV o V dC, en lugar de alguna otra de naturaleza pagana, en algún lugar de las tierras altas de Asia Menor.
Al presente, los armenios observan la fiesta por tres días, como una de las cinco celebraciones mayores del año (séptimo domingo después de Pentecostés), precedida por un ayuno de seis días.
También en la Iglesia Siria es una fiesta de primer orden. En la Iglesia Griega incluye una vigilia y Octava.
La Iglesia Latina adoptó lentamente esta fiesta, no siendo mencionada antes del 850 dC. Fue adaptada en la liturgia en muchas diócesis, cerca del s. X y celebrada mayormente el 6 de agosto. En la Galia e Inglaterra, el 27 de julio; Asimismo, en Meissen, el 17 de marzo; en Halberstadt, el 3 de septiembre, etc.

El papa Calixto III, en 1457 la extendió a toda la cristiandad para conmemorar la victoria que los cristianos obtuvieron en Belgrado, sobre Mahomet II, conquistador de Constantinopla, cuya noticia llegó a Roma el 6 de agosto.


viernes, 5 de agosto de 2016

TENTACION ...COMO Y QUE HACER....

SUFRES TENTACIONES?
"Señor, no dejes inclinarse mi corazón a la maldad".
Salmo 140
“¿Tienes tentaciones? ¡Reza! En ese momento, te advierto, no es raro que el demonio tenga una especie de capricho e intensifique su tentación:
-¡Es inútil! Te poseeré una vez más…Cede y te dejaré tranquilo. Es imposible que te me resistas. ¡Tú lo sabes bien!
No te dejes impresionar. ¡El diablo es un embustero! Es Jesús quien lo dice en el Evangelio de San Juan. Intensifica tus oraciones, que así acabará el demonio por dejarte. Si te tienta toda la noche, reza toda la noche... En caso de necesidad agregua pequeñas penitencias, arrójale agua bendita, invoca a la Santísima Virgen, “María, Terror del demonio”, a San José, a San Miguel Arcángel, etc. En ese momento, cuando el caer te parece inevitable, súbitamente, la tentación pasa. Ya no sientes nada…¿Qué sucedió? El demonio, que no le gusta ser vencido, viéndote decidido a rezar, se va sin decir nada.

¡Crean en la oración! ¡Amigos míos, crean en la oración! Jamás insistiremos lo suficiente al respecto. ¡Crean en la oración! Un cristiano jamás dice: “No hay nada que hacer”. Siempre queda el gran remedio de la oración que todo lo puede. Toda la omnipotencia de Dios se pone así en nuestras manos. En el Evangelio se ve que Nuestro Señor tuvo un gran cuidado, el de enseñar a los suyos a orar, pero sobre todo a darles la virtud de la fe en la oración. “Pedid y se os dará; golpead y se os abrirá; buscad y encontraréis”. Y Él lo ha dicho de diferentes maneras: “Todo el que pide, obtiene; y al que toca se le abre; y el que busca encuentra” (capítulos VII de San Mateos, XI de San Marcos, XI de San Lucas y ss. De San Juan).
“¿Qué padre, entre vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿Si le pide pescado, en lugar de pescado le dará una serpiente? ¿O si pide un huevo, le dará un escorpión? Si pues vosotros, aunque malos, sabéis dar buenas cosas a vuestros hijos, ¿cuánto más el Padre dará desde el cielo el Espíritu Santo a quienes se lo pidan?” (Lucas, XI).

Y Jesús va todavía más allá en este particular. Nosotros jamás nos habríamos atrevido a llegar hasta allá. Recuerden la parábola del amigo inoportuno: a medianoche, recibe a su amigo que no había comido nada después de la vigilia. Todos los comercios estaban cerrados. Va a tocar a la puerta de su vecino: “Préstenme un pan”. “No, que estamos dormidos”. “No, no están dormidos”. “Que sí, ¡déjanos dormir!” Y continúa llamando a la puerta. Por fin el vecino abre la ventana. “¡Ahí tienes el pan, déjanos dormir!” Y Jesús nos dice: “Haced vosotros así con vuestro Padre celestial”. Adviertan que nosotros jamás nos habríamos atrevido a decir eso, nosotros no, y El lo ha dicho. Y podríamos continuar. A cada instante nos encontramos en el Evangelio esta lección; hasta la última noche, después de la Cena, Jesús les hace el siguiente reproche: “Hasta ahora no habéis pedido nada. Pedid y recibiréis. Todo lo que pidiéreis a mi Padre en nombre Mío, os lo concederá”.
¡Creamos en la eficacia de la oración!
Ustedes conocen la frase de San Alfonso, que deberíamos dejar grabada en las mentes de nuestros niños: “El que reza se salva, el que no reza ¡se condena!” ¿A cuáles de sus hijos encontrarán ustedes en el cielo? A los que rezaron. ¿Cómo puede ser que, con la bondad infinita de Dios, haya quien se condene? ¡Es porque no quieren rezar!
El que reza se salva, el que no reza se condena. Y San Alfonso añade, en esa joya que es su Pequeño Tratado de la Oración: “Todos los santos están en el cielo porque rezaron mucho. Serían menos santos si hubieran rezado menos, y no estarían en el cielo si no hubieran rezado…”.
Recen aún si se encontraran en el fondo del océano y allá nadie se acordara de ustedes. ¡Oren!...No sé cómo lo haría Dios pero yo sé que Él vendría en su auxilio. Dije esto en un retiro en Chabeuil y al salir de la capilla, uno de los ejercitantes me dijo: “Padre, eso que usted dice es verdad. ¡Me sucedió a mí!” Y me explicó cómo, sumergido en un lago de Auvernia (no sabía nadar y sus compañeros creían que se había ahogado), tuvo la idea de rezar a la Santísima Virgen. En ese momento, tuvo una sensación de frío bajo los pies, ¡era una piedra! Se llenó de valor y agitó las piernas como pudo y estos movimientos ocasionaron que en la superficie se moviera el agua. Sus compañeros que se encontraban ahí, regresaron…y lo rescataron. ¡Es cierto!
Sobre este particular, permítanme una confidencia en sentido inverso. Yo he tenido las penas más grandes que un sacerdote puede tener en la tierra. He estado íntimamente relacionado a la apostasía de un número considerablemente grande de hermanos: seminaristas, religiosos y…¡sacerdotes! Bien, hay algo que puedo decir, todos (con algunas excepciones) habían dejado de rezar. Algunos habían dejado de rezar por celo…las almas requieren atención, etc. Otros, por pereza, negligencia, desánimo o vergüenza…¡Todos habían dejado de rezar! En ese momento el demonio los endureció y la catástrofe llegó. “Nemo repente fit pessimus”, como dice San Bernardo, “nadie se hace malo de repente”. Pero lo primero que siempre hace el demonio es lograr que alguien deje de rezar. No más oraciones, lecturas espirituales, rosarios, exámenes, breviario, acciones de gracias, visitas al Santísimo Sacramento, confesiones…misas (incluso el sacrilegio, y esto es muy peligroso), no más devoción a María, etc. En esos momentos están maduros para la catástrofe.
San Alfonso recomienda, ya que Dios acoge todas las oraciones, pedir todos los días la gracia de rezar siempre. Esa es la razón, entre otras, de que la devoción a María haya salvado a tantos pecadores. La menor oración, Dios la escucha. “Si quis tristetur oret”, dice Santiago, “si alguien está triste, ¡que rece!” “Hoc genus demoniorum non icitur, ieiunio et orationes”, dice Jesús hablando del joven lunático, “a este género de demonios –el de la impureza en particular, no los ahuyenta sino el ayuno y la oración” y muchas veces estas palabras de Jesús: “Vigilate et orate”, “vigilad y orad”.

Autor: R. P. LUDOVICO MARÍA BARRIELLE, C.P.C.R.

domingo, 17 de julio de 2016

ORAR PARA PEDIR CON CONSTANCIA

Todos tenemos conciencia de que Dios contesta nuestras oraciones. Las contesta por si, por no, o diciendo más adelante.

Pero aun así, sus respuestas son inesperadas, suceden de repente, condensando seguramente todos nuestros pedidos, oraciones y necesidades. Piense en las cosas que le han pasado.
Tarde o temprano nos damos cuenta que alguna cosa por la que habíamos estado en oración durante largo períodos o tal vez años, fue contestada, pero de una manera en que no nos imaginábamos que iba a suceder.
Y eso sucede porque Dios se mueve de repente.
¿Alguna vez has contemplado las muchas veces que en tu vida las cosas importantes (buenas y malas) hanllegado de repente?
Es como si Dios fuera acumulando esfuerzos o nos estuviera preparando para lo que quiere darnos, a veces positivos y a veces negativos. Como si estuviera preparando el terreno.
Pero también nosotros debemos preparar el terreno para la contestación.

No sirve hacer un pedido una vez y luego esperar que conteste. Dios quiere que seamos constantes en el pedido, que insistamos, porque de esa forma estaremos demostrando nuestro compromiso por obtener la cosa.

Pero por otro lado, la constancia en la repetición del pedido nos va haciendo reflexionar sobre lo que pedimos y muchas veces nos damos cuenta en el proceso que quizás eso no sea lo mejor que nos pudiera pasar, que eso es una tentación, o que mejor sería si pidiéramos una variante de lo inicial.
Ese pedido constante que debemos hacer a Dios no puede ser de otra manera que mediante la oración. Es la oración la que lleva el pedido, la que puede ablandar a Dios, y es además la que nos da paz.
¿Crees que tiene el mismo efecto inmediato para ti pedir a Dios por tus necesidades en oración que fuera de oración? ¿Te sientes igual luego del pedido en oración que luego del pedido en una simple frase?
¿No te trae más paz y confortamiento la oración?

Quizás el Padre quiera que seamos insistentes para que oremos más porque él sabe los frutos que la oración produce en nosotros.

Y para los católicos el Rosario es la oración por excelencia, por eso debemos afinar como lo rezamos de manera especial.

10 CONSEJOS DEL CARMELO

1 – Tener una línea de la liturgia del día y repetirla durante el día – una nueva línea todos los días. El salmo responsorial y el tema del Evangelio son buenos para su uso.

2 – Dejar un pensamiento espiritual de un himno o un libro o de la Misa, como música de fondo en tu mente durante el día.

3 – Toma una tarjeta (o imagen) de Cristo y ponla donde la puedas ver y piensa sobre él.

4 – Haz una comunión espiritual cada hora. Utiliza un cronómetro por ejemplo.

5 – Fija tu mirada el interior hacia Él en medio de sus ocupaciones.

6 – Encuentra un “momento de gatillo”, como poner las llaves sobre la mesa, apagar el ordenador, o preparar la ropa para el día siguiente, que pueda servir como un recordatorio para hacer una oración corta.

7 En lugar de tomar un café, toma un descanso breve de oración. En la media mañana o a media tarde, levántate y muévete en un espacio diferente y piensa en Dios.

8 – Piensa en Dios cada vez que mires el reloj por ejemplo.

9 – Canta himnos en su corazón durante el día.

10 – Haz aspiraciones espirituales durante el día.


8 CONSEJOS PARA REZAR MEJOR EL ROSARIO

En base a los consejos anteriores, tabién están estos consejos del padre P. Evaristo Sada LC.

1 – Antes de iniciar el Rosario es provechoso guardar unos segundos de silencio

Es para tomar conciencia de lo que vas a hacer y así rezarlo con devoción, no mecánicamente. Adoptar la actitud del hijo que se acerca con mucho cariño a su Madre del cielo y decirle algo así:
Aquí me tienes de nuevo, María, quiero estar un rato contigo, mostrarte mi afecto, sentir tu cercanía; quiero que me ayudes a conocer mejor a Tu Hijo, que me enseñes a rezar como Él y a parecerme cada día más a Él.

2 – Durante unos minutos o durante todo el rezo del Rosario puedes tener delante una imagen de la Santísima Virgen

Esto es para que te recuerde a la que está en el cielo. A partir de la imagen perceptible con los sentidos, traes a la memoria a tu Madre del cielo y ponte espiritualmente en Sus brazos.

3 – Recuerda que el Rosario consiste en meditar y contemplar los principales episodios de la vida de Cristo para conocerlo, amarlo e imitarlo.

Mientras rezas las diez Avemarías de cada misterio como si fueran una melodía de fondo que tranquiliza y serena, centras tu oración en Cristo, su vida, sus enseñanzas.
Los misterios del Rosario son como un compendio del mensaje de Cristo. Cada misterio tiene sus gracias especiales, grandes temas en qué meditar, grandes enseñanzas. Meditar en los misterios de la vida de Cristo nos ayuda a crecer en nuestra configuración en Él. No es un simple ejercicio intelectual, sino un encuentro vivo con Cristo, pues por las virtudes teologales podemos entrar en contacto real con Cristo.

4 – Ponte al lado de María y juntamente con Ella recuerda a Cristo

Si rezas así el Rosario, verás que algo sucede en tu alma mientras lo rezas. Experimentas la presencia de María que te dice que Ella está allí, siempre a tu lado, te abraza, te enseña a contemplar a Jesús.
Durante el Rosario, María trabaja de manera especial en tu alma, modelándola conforme a la imagen de Jesús. Ella es quien nos conduce de modo más seguro a Cristo y lo hace no sólo con su ejemplo sino con una acción espiritual, profundamente eficaz.
Cuando María y el Espíritu Santo trabajan juntos, forman una mancuerna realmente poderosa.

5 – Rezar el Rosario es rezar desde el corazón de María. “Aprende de María a contemplar la belleza del rostro de Cristo y la profundidad de su amor”

María es modelo insuperable de contemplación. A partir de la experiencia de María, el Rosario es oración contemplativa; es entrar a la escuela de oración de la Virgen María. Nos enseña mostrándonos a Jesús y permitiéndonos ver cómo ella los vive interiormente.

6 – Ten siempre presente que el Rosario es un arma poderosa. Rezándolo con esta certeza de fe, obtenemos abundantes gracias a través de las manos de María

La paz del mundo es una intención particularmente querida por María. Otra intención muy especial y que, como dice Juan Pablo II, requiere hoy “urgente atención y oración”, es la familia.

7 – Es una oración que ayuda a unificar e integrar toda la vida y a ponerla en manos de Jesús y María

Pues a lo largo de los misterios del Rosario podemos ir poniendo en sus manos las personas que más llevamos en el corazón, la familia, los amigos, la Iglesia, la nación, la humanidad, la misión, el trabajo, las preocupaciones e intenciones personales.

8 – El hábito de rezar el Rosario todos los días es un modo de asegurar un contacto diario con la Virgen María

De expresarle todo tu afecto, veneración y gratitud. Es buenotratar de rezarlo cada día mejor, con más atención, disponiéndote con las actitudes correctas, meditando mejor, poniendo más amor.

VICIOS EN LA ORACIÓN

El padre Sada también nos advierte de errores frecuentes en la vida de oración.
Acudo a Dios sólo para pedirle que me resuelva problemas y necesidades que me interesan: salud, trabajo, familia, tranquilidad, etc.
Cuando voy con mis preocupaciones, mi oración termina siendo una reflexión personal acerca de cómo resolverlas. Ya no hablo con Dios sino sólo conmigo.
Hablo, hablo y hablo, sin escuchar a Dios. Más aún, no sé qué significa escuchar a Dios, ni cómo habla Él.
Creo que oro bien si los sentimientos son bonitos. Si no, pienso que algo estoy haciendo mal, que no sé orar.

Mi oración se reduce a fórmulas memorizadasque la mayoría de las veces repito sin atención.

Cuando rezo hago cosas, pero no entro en contacto personal de corazón con Dios. Mi “oración” es una especie de acto intimista en solitario.

Trato poco a Cristo Eucaristía.
Uso muy poco la Biblia en mis meditaciones.
Concibo la oración sólo como iniciativa humana: soy yo quien tiene la iniciativa de establecer comunicación con Dios y me esfuerzo por alcanzarlo.
Mi relación con Dios va en paralelo de mi vida ordinaria, es un apartado en la rutina diaria o semanal, como una actividad más junto al resto de mis quehaceres.
No medito o mi meditación se limita a pensar, a desarrollar reflexiones teológicas.
Rezo como me enseñaron de niño y allí me quedé.
Mido y cuento el tiempo que le dedico a Dios. Soy tacaño con Dios, mi tiempo con Él no es tiempo de calidad, con frecuencia le dejo las migajas del día.
Creo que ya me las sé todas en materia de oración, que no tengo más que aprender. Cuando otros hablan del tema, pienso que yo sé más…
Evito las oraciones comunitarias.
Voy a rezar tan distraído que al final sé que entré y salí de la iglesia o capilla sin haber entablado un mínimo contacto personal con Dios.
Estoy tan acostumbrado y me he resignado ya a cómo es mi oración, que ya no deseo ni suplico a Dios que me conceda una mayor intimidad con Él, ni creo en el fondo que Él me la desee conceder.
Considero que tengo hilo directo con Dios y descuido sin embargo mi vida sacramental (misa, comunión, confesión) y espiritual (vida interior, virtudes, recurso a medios de perseverancia como la dirección espiritual, etc.)
Rezo sólo cuando me siento digno de rezar. Cuando me siento indigno, porque he pecado, o me he enojado, o no estoy bien conmigo mismo o con los demás, me excuso diciendo que sería hipócrita si rezara, y dejo de hacerlo.
Mi objetivo es cumplir con aquello a lo que me comprometí. Muchas veces no sé ni lo que hago, sólo rezo con tal de cumplir (misa dominical, liturgia de las horas, rosario….)
Fuentes: