viernes, 14 de septiembre de 2012

Tratado del R.P Castellani

Parábola de las muchachas buenas y las bobas


Al fin del Discurso Parusíaco de Cristo (o Apocalipsis Sinóptico) hay varias parábolas que encarecen la "vigilancia" y las buenas obras o "creatividad" -casi por demás. Las tres últimas se refieren directamente al Juicio Final; y la primera de ellas es una parábola absurda o por lo menos extraña, llamada comúnmente "de las Vírgenes Locas y las Prudentes", que llamaremos aquí con más exactitud "de las muchachas buenas y las bobas".
Pronunciada ahora en el Occidente, esta parábola no dice nada al vulgo, que no le ve la gracia, y piensa: "serán costumbres orientales"; mas en Oriente hace menos gracia aun; porque contradice de varios modos las costumbres y el ritual nupcial; que (dicen los entendidos) no ha variado mayormente de Cristo acá.
Traduzcamos del original esta parábola, que hace penar a los exégetas; los cuales han penado para mí:
"ENTONCES SERÁ PARECIDO el Reino de los Cielos a diez "bridemaids" o paraninfas que salieron con sus lámparas al encuentro del Novio. Cinco de ellas eran bobas y cinco eran buenas. Las bobas llevando los candiles no llevaron aceite consigo. Mas las buenas trajeron consigo alcuzuelas con aceite. Demorándose mucho el Novio todas ellas dormitaron o durmieron. En medio de la noche se hizo un clamor. He aquí el Novio, salid a su encuentro. Entonces despertaron todas las muchachas y adornaron sus candiles. Mas las Bobas dijeron a las Buenas. Dáme del aceite tuyo que las lámparas se apagan. Mas las Buenas respondieron: -No sea que nos quede corto a todas. Id mejor a los vendedores y comprad para vuestros candiles - Retirándose ellas a comprar sobrevino el Novio - Y las preparadas lo acompañaron a las bodas. Y se cerró la puerta. - Al último llegaron las otras gritando: Señor, Señor, ábrenos - Respondió el Esposo: No os conozco.
Notanda acerca de la traducción: "Al encuentro del Novio y de la Novia" dice la Vulgata; mas el inciso "de la novia" es añadidura de un copista, según la crítica textual: sólo del Novio trata la parábola; la Novia en cuya casa esperan sindudamente las Doncellicas o "Compañeras" (pues no habían de dormirse en camporraso) no aparece. El Novio viene a buscar a la Novia a su casa, cosa contraria a los usos actuales. "Bobas" se puede traducir el "moorai" griego, que significa además de "necio", bobo, memo o casquivano: la traducción "locas" o "fatuas" es exagerada. "Buenas", por aliteración confieso que es un poco forzado, aunque la palabra "fránimoi" (prudentes) la usaban los griegos también por "bueno" o exactamente "honrado". Los finos candiles de barro cocido se usan todavía en Oriente, como las alcuzuelas de alfarería para el aceite. La expresión "mesees de niktós''puede ser "medianoche" o bien "en lo más profundo de la noche, a altas horas".
Un erudito alemán, Jülicher, se ha entretenido en buscarle todos los pelillos a la parábola (me ahorró trabajo) y en negar su belleza literaria, en lo cual yerra: el cuadrito "simbolista" es rápido, balanceado y contenido, lo cual es la belleza formal de este género. Las dificultades son siete: primera, no corresponde bien a los usos nupciales en Israel; 2, candiles para un cortejo, se apagan; antorchas hace falta; 3, la demora del novio es inverosímil: el novio tenía que caer al anochecer ¿a qué hora si no comenzó el banquete?; 4, las "bridemaids" no pueden haberse dormido en un barullo; y una fiesta semita consiste casi todo en barullo; 5, la respuesta de las buenas no es nada buena: egoísmo bárbaro, e ironía de adehala; 6, el que salieran a comprar aceite en plena noche en vez de sumarse simplemente al cortejo sin lámparas, es disparate; 7, el Esposo es inverosímilmente duro; por una leve demora las deja a buenas noches, y no eran tan malas al fin y al cabo. El apóstata Loisy, discípulo de Jülicher, concluye: la que es boba es la parábola; no debe ser de Cristo. Mas cuando uno repara en que el cuentito representa la Parusía y Retorno de Cristo, la luz entra a raudales, para mí al menos. No solamente está ella inserta en el Sermón Parusíaco, sino que Cristo alude a la Parusía al comienzo, y al cabo: es decir, la encuadra.
Al comienzo dice: "Será parecido el Reino... “en futuro, en vez del sólito presente "Semejante es... "; y al fin indica la decisión final, en el "cerrarse la puerta" y en la sentencia "no os conozco" ya usada por Cristo como fórmula de la condenación. "Conocerá el Señor a los tuyos" dice san Pablo (II Tim. II, 19); Y "no todo el que dice ¡Señor, Señor! entrará en el Reino",avisa Cristo (Mt. VII, 21) "pues a muchos les diré: No os conozco".
La dificultad principal para, mí (y para Maldonado) es ésta: el cuentito no añade nada a la moraleja: "vigilad pues", la cual por otra parte había sido ya proferida por el Señor seis o siete veces en el Sermón anterior, una vez explícitamente (Mt.XXIV); en el cual Sermón se hallan no menos que cinco pequeñas semejanzas que todas imperan "vigilancia", a saber: la de la Higuera; la de Noé y el Diluvio; la del Relámpago; la del Patrón que teme al ladrón; la del Siervo que espera al patrón y la Del que no lo espera, y Él llega inesperado. Luego parece que esta Parábola aunque sea linda, es superflua. Pero el caso es que este cuentito y ningún otro, hace un cuadro simbólico y fuerte del "apurón" de la Parusía y todas sus características principales, cifrando plásticamente el Sermón Profético anterior. Esta "cifra" se puede poner así: La Parusía será inopinada y la gente estará dormida, toda ella; pues aparentemente "Cristo no vuelve más" (como dicen hoy justamente no pocos) o se demora mucho -como dicen todos; y entonces se hará un gran clamor y desconcierto, en que las providencias que tomen los "impreparados" fracasarán todas, pues ya no es tiempo de preparaciones. Como decimos a los estudiantes que se precipitan sobre los libros las vísperas de exámenes: "oportet studuisse, non studere": no es tiempo de estudiar sino de haber estudiado. Y así las muchachas desprevenidas hacen cuatro cosas inútiles a toda prisa: ruegan a las otras que las salven, salen de noche a buscar vendedores, llegan a puerta cerrada y gritan: "¡Señor, Señor!" Gaucho prevenido nunca fue vencido.
Pero todas se durmieron al fin y al cabo... -Sí; el dormirse no fue tan culpable, y es posible que las Buenas solamente "dormitaran", signo de negligencia de los cristianos. Entonces ¿las Bobas son los impíos? -No; salieron a buscar a Cristo con lámpara magüer vacías; son también los cristianos de "tibieza", justamente lo se que achaca en el APOCALIPSIS a la última IGLESIA, LA IGLESIA DE LAODICEA. -¿Y por qué diez muchachas, no bastaban dos? -El número diez significa en la Escritura universalidad en lo humano; así como el doce universalidad en lo sacro. -¿Y por qué propiamente "vírgenes"? -No dice "vírgenes" en sentido estricto el texto griego, sino muchachas o doncellas. -¿Y por qué no muchachos? -Ahí me embromó: no lo sé. Bueno, las muchachas solían acompañar a la Novia, los "Amigos" al Novio; y la "Parusía" en los profetas es la venida del Esposo a buscar a la Esposa. -¿Y por qué candiles y no antorchas? -Por el óleo. -"El óleo significa las buenas obras, la lámparas que se extinguen sin óleo, la Fe" -dice san Agustín. "Seguramente el óleo, por cuya falta se incurre en tamaño percance, significa algo muy grande ¿verdad? ¿Qué otra cosa puede ser sino la caridad?" De hecho el óleo en la Escritura significa la misericordia; y en la misericordia cifró Cristo todas las buenas obras en la Parábola siguiente, la del Juicio final. ¿Por qué el Esposo no abre la puerta, qué le cuesta? -No se puede abrir más: con la metáfora de un Banquete de Bodas simboliza Cristo siempre la gloria del Cielo, que es lo final y definitivo.
"Y después no habrán instancias, ni mudanzas ni glosas.
Se enclavará el destino de todo ser creado
Y allí donde han caído y así como han quedado,
quedarán, ineternum, las cosas.
Seguramente la parábola desconcertó a los oyentes como nos desconcierta a nosotros, porque su intento era desconcertar; es decir hacer pensar; como las piezas de un rompe-cabezas desconciertan antes de haberlas ensamblado. -Todas las parábolas de Cristo tienen rasgos desconcertantes, como hemos notado tantas veces (Evang. de Jes., pág. 388); Y así debe ser, porque aluden siempre a cosas divinas, que trascienden lo humano, y son, fuera de la Fe, incomprensibles; mejor dicho, fuera de la Visión Beatífica. Los místicos que han experimentado (un cachito) las cosas divinas, no saben hablar de ellas, quedan tartamudos como Moisés después de ver al Ángel del Sinaí, se gastan repitiendo que "No se pueden decir" ("Que nadie que no las haya experimentado sabrá sentir: y decir, ni siquiera los que las han experimentado" -dice Juan de la Cruz) y cuando lo mismo las dicen, es en forma oscura y desconcertante. Mas Cristo las dijo en forma relativamente clara.
Cuatro escritores conozco que han intentado hacer un cuadro imaginario (novelesco) de la Parusía: nuestro Martínez Zuviría, Robert Hugh Benson, el ruso Solovyefy el suizo Ramuz; y nos han dado cuatro cuadros diferentes de un suceso que es casi totalmente imprevisible; y mucho más para los oyentes de aquel tiempo. Cristo tuvo que desconcertar su parábola; y la verdad es que lo hizo sutilmente. La parábola como narración se tiene tiesa; sólo a la reflexión aparecen los "desconciertos". La parábola responde tan cabalmente al tema, que lejos de ser un tropiezo literario (Loisy) es un acierto poético.
Incluso los rasgos secundarios de la invención poética responden a lo que sabemos por la profecía de aquel temeroso suceso. El hecho de que "tarde el Esposo" y "Estén todos dormidos" lo proclaman para el fin del siglo san Pedro y san Pablo, profetas también; e incluso que los hombres dirán: "No vuelve más". Como he notado en otro libro (Cristo ¿vuelve o no vuelve?, pág. 15), si se considera la Herejía, o las herejías de hoy, se ve que el foco de convergencia de todas ellas se finca en la negación u olvido de la Parusía, o Segunda Venida de Cristo. Por ejemplo, existe hoy un movimiento optimista llamado "democristianismo" que espera la salvación para el amenazado mundo nuestro, de medidas políticas; para lo cual ha insertado la religión en un sistema particular de gobierno (en el mejor de los casos): la "democracia". No digo que ellos sean malos cristianos todos, no lo son todos, ni menos herejes; mas lo cierto es que desconocen la visión pesimista del "Mundo" que siempre tuvo la Iglesia; y la de la "Política", que tienen hoy los cristianos; e incluso los filósofos: el desorden actual es tan vasto y profundo que la "inteligencia política" no solamente es impotente a solucionarlo, más aun a abarcarlo entero -dijo Jácome Maritain el cual sin embargo se volvió después democristiano.
En el fondo, estos son "milenaristas"; es decir, esperan un gran triunfo externo de la Iglesia en el tiempo, no en la eternidad; por medios comunes, no por la Segunda Venida; y para dentro de poco; esperanza que desearía no quitarles.
Ejemplo eximio es el ruso Berdyaef, con su profecía premuras a de la "Tercera Iglesia" o Iglesia de Juan (no menos que Nietzsche con su "superhombre", aunque éste sí que no es democristiano, pero sí a modo de milenario) o Don Sturzo con su unificación del mundo bajo la dirección del Papa y con NORTEAMÉRICA como eje; o el Padre Lombardi; o el Pastor Paúl Tillich; o el judío Martín Buber, etc. La idea de un Estado Democrático Cristiano me aparece como una monstruosa imposibilidad, el sueño de uñir dos cosas inuñibles; por lo menos ésto que aquí entienden (o no entienden) por "Democrassia".
Lo curioso es que estos "Demos" llaman "milenaristas" a los demás, a mí por ejemplo (que estoy aquí tan tranquilo rezando mis devociones, sin tiempo para "políticas"); que si lo fuera no me avergonzaría, pues estaría en buena compañía, con los Padres Apostólicos todos, y quizás con el mismo Apóstol Juan; pero no lo soy, porque no me da el caletre para cosas tan difíciles. Lo único que hay es que creo en la Segunda Venida; y eso para pronto, como dicen no menos de siete veces ("Venio Cito”), san Juan en el Apocalipsis. Si la veré o no la veré, no me interesa; lo que me interesa es estar preparado y "vigilar".
Esposo. -Un amigo me dice bromeando que Cristo nos mandó la monogamia, pero aparentemente practica la poligamia; todas las almas son sus "esposas", como cantan los cantitos, a veces horribles, de mi Pirroquia. Para engendrar en la carne es necesaria la exclusividad; en el espíritu es al contrario: las cinco vírgenes de la parábola entran con el Novio aparentemente a casarse, la Novia no aparece en el cortejo: parece un matrimonio mahometano. Y la razón es que los bienes materiales cuando se participan disminuyen, los espirituales aumentan: el que reparte dinero se queda con menos, el que reparte saber aumenta su saber: hasta Cristo, Dios y todo, aumentó viviendo su saber; y en ese sólo "el que parte y reparte se queda con la mejor parte".
Esta es la razón por qué los hombres se andan peleando hoy día tan fiero, y Alsogaray anda en apuros: han perdido el saber y el sabor de los bienes espirituales. Esta es la razón principal del comunismo, la Gran Repartija hecha por el Dios Estado, o sea (como siempre) por una gavilla de politiqueros.
Y también aquí se verifica lo del que parte y reparte, según dicen: los politiqueros no ayunan.
"Esposo": lo mismo que "Rey" designa una entrega personal total a Cristo. Los Ejercicios de san Ignacio giran todos alrededor de una entrega personal a Cristo; y eso prueba cuán evangélicos son. Cristo dice: "El que ama a su padre o a su madre más que a Mí, no es digno de Mí": lo mismo que dice el Génesis de los esposos. Ningún hombre puede decir eso que no sea al mismo tiempo Dios: excluir todo otro amor enfrente al suyo.
Una monja me preguntó si en el cielo veríamos al Niño Dios. Respondí sin broma que lo veríamos e incluso lo daríamos a luz. Como se escandalizó fierazo, por no citarle el dicho de Cristo: "EI que hace la voluntad de Mi Padre, ése es mi padre, y mi madre y mis hermanos", -no hay que andar manoseando la escritura como un tendero luterano- le cité el modesto versito de Campoamor:
No lo dudéis señores,
si hay un cielo, hay en él niños y flores.
Cristo invita a las almas primero a su servicio, después a sus desposorios. Primero de tomar esposo hay que salvar la vida (enferma grave), primero de entregarse hay que tener algo que entregar; ("nuestra hermanita no tiene pechos, ¿qué haremos?,dicen los Cantares). Y así cuando se está en una vida que es una lucha, hay que tener primero de todo un "Rey" y no pensar más que en el "servicio"; y entonces el nombre del amor es "obediencia". Cuando hayas besado el suelo muchísimo, te llamarán al "beso de la boca". Después de llamar a Dios veinte años "patrón" comienza uno a llamarlo "tata". Y así, fuera de los placeres carnales que son medios para formar un hogar y una familia temporal (y fuera de eso son ruina) no hay bien que un esposo pueda prestar, que Cristo no pueda dar a un alma generosa y adulta, incluso una familia espiritual. Si uno salva un alma, en el cielo habrá entre esas dos almas un lazo inmensamente más fuerte y dulce que entre madre e hijo.
Adulta. Para darse primero hay que poseerse, nadie puede dar lo que no tiene. Razón del presente fracaso de los matrimonios en Buenos Aires; son matrimonios mahometanos; primero hay que conocerse bien, casarse de ordinario en la propia clase, y sobre todo, con virtudes, es decir con capacidad. El matrimonio es ahora la unión de dos riquezas, o de dos instintos, o de dos personas; y debería ser siempre de dos personas. Como me decía esa señora de la "clase alta": "desde chica no he oído hablar del matrimonio sino como una licencia general para la sensualidad". Un teólogo argentino, Antonio Vallejo, O.F.M., llama al matrimonio usual entre nosotros: "la atracción sexual legalmente sancionada... y decepcionada”. Dijo Cristo a santa Teresa: "Ocúpate de mis asuntos como una esposa".[1] Dice san Pedro: "Entonces es mejor no casarse". Por mí no se casen si pueden. Por lo menos no se casen como unas bebas, es decir, como unas Bobas: aceite para la larga vigilia de las lámparas sagradas del hogar.
(CASTELLANI, L., Las parábolas de Cristo, Ediciones Jauja, Mendoza (Argentina), 1994, p. 294-301)

1 Cf.: Melquisedek, o el Sacerdocio real, Edit. ltineratium, Buenos Aires 1959.

jueves, 9 de agosto de 2012

El Apa Antonio ..toda una vida dedicada a Papa Dios ,Jesus ,Mama Maria ... y sus comunidades religiosas...

El Apa Antonio y La Madre Gabriela


El Apa Antonio se encuentra actualmente en Cali Colombia ,como guia Espiritual de la Hermanitas Comunicadoras Eucaristicas del Padre Celestial .
En la pagina web http://www.papadiostv.net ya esta toda la informacion de esta Comunidad que dirige La Madre Gabriela ;Mujer fuera de serie, gestora y motor Espiritual de las Comunicadoras
En Piedecuesta Santander siguen floreciendo Los Hermitaños Eucaristicos Del Padre Celestial con El R. Padre Elias al Timon Espiritual .
El Apa Siempre siembra en tierra abonada y construye sobre roca ..... ademas tiene gran ventaja ...Es Amiguisisisisimo De Papa Dios y confidente con Mama Maria .
JAG.

Nacido en 1934 en Gante (Bélgica), el actual Padre Antonio Lootens, fundador y capellán de las CEPC y colaborador en sus producciones, luego de haber terminado sus estudios de “Humanidades griego-latinas” en el Colegio Jesuita Santa Barbara de Gante, entró en 1951, a los 17 años de edad, en la “Congregación del Inmaculado Corazón de María” (CICM) de los Misioneros de Scheut.
Habiéndose enfermado durante su primer año de Teología se retiró con gran pesar de dicha Congregación y trabajó por 2 años, como visitador farmacéutico de la “Coopération Pharmaceutique Française (CPF) de Melun” con el fin de financiar sus futuros estudios de Medicina.
En el curso de estos estudios universitarios sufrió de una tenaz amigdalitis crónica, combinada con una úlcera estomacal, ambas al punto de ser “resueltas” mediante cirugías mutilantes. Consultando en 1959 en París al Dr. André Schlemmer, el sucesor del conocido médico naturista francés Paul Carton, no sólo se curó de ambos males sino que alcanzó un nivel de salud jamás antes experimentado. Lo cual lo motivó, estando en el quinto año de Medicina, al abandono de sus estudios médicos y a indagar métodos de sanación, mediante el regreso a un estilo de vida en conformidad con las leyes naturales.
Luego de dos encuentros personales en San Giovanni Rotondo -en 1961 y en 1964- con el Padre Pío de Pietrelcina, el cual le predijo que sería sacerdote un día, y que Dios tenía planes fundacionales con él, se encaminó nuevamente hacia el sacerdocio y, terminado el tercer año de sus estudios teológicos en una sucursal jesuita de la Universidad Gregoriana de Roma se trasladó, ante la necesidad de tener un Obispo que lo ordenaría, al Seminario de Antananarivo, Madagascar, África, regido también por los Padres Jesuitas.
Terminado su cuarto año de Teología y a quince días de ser ordenado Diácono, se enfermó gravemente de anquilostomiasis. Lo cual redujo su peso de 71 a 38 kilos. Habiendo los médicos declarados que le quedaba al máximo, una semana de vida, el sacerdote francés que le administraba los últimos Sacramentos y que había sido antes un médico naturópata, lo llevó a su casa en donde se curó en tres meses con una mera dieta vegana y sin tomar fármaco alguno.
Aconsejado por ese padre francés, regresó a Europa y se puso por diez años al servicio del “Santuario de la Madonna delle Lacrime” en Siracusa, Sicilia, Italia, en donde aprovecharon su conocimiento de seis lenguas (holandés, francés, inglés, alemán, italiano y español) para que atendiera la correspondencia en diversas lenguas que llegó al Santuario, y fundara revistas del Santuario en lenguas distintas al italiano.
Luego de siete años al servicio del Santuario como laico, el entonces Arzobispo de Siracusa, Monseñor Guiseppe Bonfiglioli, le ordenó Diácono y luego, el 29 de Junio de 1971, sacerdote al tener el Padre Antonio la edad de 37 años. Una vez ordenado sacerdote, se convirtió por tres años en el capellán del Santuario de la “Madonna delle Lacrime” para los peregrinos extranjeros, en redactor en jefe de los boletines italianos, franceses e ingleses, y en promotor de los “Cenáculos del Rosario” de “Mama Carmela Carabelli” de Milán.
Deseando volver a ser misionero, fue luego por 10 años, párroco de Texiguat, Honduras, entre los Indios Chorotegas en la mera selva, y creador para ellos de un “Hogar de medicina natural” a petición expresa del Arzobispo de Tegucigalpa, Monseñor Héctor Enrique Santos Hernández, SDB, dado que no hubo médico alguno al menos de 40 km alrededor de Texiguat. Allí tuvo la ocasión de poder curar entre otros al actual Arzobispo de Tegucigalpa, el Cardenal Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, SDB, quien sufrió de un grave insomnio, luego de regresar de cursar varios años de estudios en Europa, en donde había tenido que trasnochar mucho.El Padre Antonio fue luego por 8 años animador y promotor en la Diócesis de San Isidro de El General, Costa Rica, de los “Cenáculosfamiliares del Rosario” de Mama Carmela. Fue allí que surgió la idea, en 1993, de fundar una comunidad a la vez contemplativa y misionera, empezando con dos hermanas y un seminarista (el actual Padre Elías, capellán de las Ermitañas (ECPC de Bucaramanga), con el fin misionero principal de promover los Cenáculos. Una vez trasladada a Bucaramanga en 1994 la Comunidad, inicialmente meramente eremítica, creció rápidamente y acogió a varias hermanas que tenían ansias más misioneras.

Ese deseo más misionero brotó también en el corazón de la entonces hermana Gabriela del Amor Crucificado. La cual, al sentir siempre más fuerte en su corazón el llamado a iniciar una comunidad dedicada en exclusividad a los medios de comunicación, recibió del Padre Antonio su bendición y con su apoyo empezó una comunidad, que inicialmente era como un ramo de las Ermitañas, y que luego tomó el nombre de “Comunicadoras Eucarísticas del Padre Celestial”, CEPC.




Madre Gabriela del Amor Crucificado, nació el 28 de febrero de 1977 en Bucaramanga, Colombia. Sus padres, Mario Delgado y Alix Aldana, miembros del Opus Dei, le brindaron una excelente educación religiosa y moral. Luego de estudiar con las Religiosas Franciscanas de María Auxiliadora en el colegio de la Santísima Trinidad en Bucaramanga, ella comenzó en 1996 una carrera Universitaria de Diseño Gráfico y se integró en la pastoral juvenil de la Arquidiócesis, con una activa participación en el Movimiento Universitario Católico. En su tercer semestre de estudios, luego de un encuentro personal con el padre Antonio Lootens, decidió en 1997 entregar sin reservas su vida al servicio del Señor, dentro de la comunidad de las “Ermitañas Eucarísticas del Padre Celestial”, fundada por el Padre Antonio, y se integró al equipo de Ermitañas dedicadas a los medios de comunicación.
En su corazón brotó luego el deseo de iniciar una comunidad dedicada más exclusivamente a los medios de comunicación social, ya que como Ermitaña, sus horarios y estilo de vida limitaban el apostolado comunicador. Este anhelo fue acogido y apoyado por el Padre Antonio Lootens, en el año 2004 con la fundación de un grupo de hermanas, lideradas por la Madre Gabriela, que tomaron el nombre de “Comunicadoras Eucarísticas del Padre Celestial” (“CEPC”) y se propusieron ser “contemplativas en acción” en cuanto que, en las madrugadas y en las noches “suben a la montaña a solas para orar”, pero “durante el pleno día pregonan, desde los tejados de las antenas de TV y Radio- lo que Jesús les ha dicho al oído de noche" (Cf. Mt 10:27) con el fin de convertirse en una “presencia amiga para quien busca al Padre” (MJC 2000). Y desde entonces la Madre Gabriela y su comunidad CEPC se dedican desde Cali a sus tareas comunicadoras.

domingo, 22 de julio de 2012

Confidencias de Jesús a un Sacerdote

Confidencias de Jesús a un Sacerdote

Mons. Ottavio Michelini
25 de Septiembre de 1975
SOMBRAS QUE ENVUELVEN MI IGLESIA
No es nuevo el asunto del que te hablaré. Ya otras veces te he señalado las sombras que envuelven a Mi Iglesia.

Te he dicho sombras, esto quiere decir que son varias pero todas tienen una única causa: "grandes crisis de fe".
La fe no es un producto del hombre, sino es un gran don de Dios; es un fruto precioso de mi Redención que brota de mi Corazón abierto y misericordioso.
Yo soy la vida de los hombres pero la vida es luz que resplandece en las tinieblas y que las tinieblas no han acogido.
La vida, hablo de mi Vida divina, se la puede acrecentar, desarrollar; se la puede apagar o debilitar a tal punto de privarla de toda fuerza y energía.
Mi Cuerpo Místico está en crisis, está envuelto de sombras oscuras, como la tierra cuando en el cielo se desencadena el temporal. Mi Iglesia está en crisis porque sus miembros están sofocando en la mordaza del materialismo, la Vida divina, la vida interior de la fe y con la fe, la esperanza y la caridad.
Te he hablado de lámparas apagadas, de lámparas que se apagan: son las almas de muchos sacerdotes míos y de muchísimos fieles en los cuales ya no late, ya no vibra la vida divina de la Gracia.
¿Para qué sirve una luz apagada? ¿Y un cadáver? Se lo entierra para evitar que de él se desprendan miasmas peligrosos e infecciones mortales.
Cada cristiano y, con mayor razón, cada sacerdote deben ser lámparas encendidas en el mundo envuelto en las tinieblas, para irradiar luz, para dar testimonio de Mí, Verbo de Dios hecho Carne, Luz del mundo.
Coherencia y fidelidad
Para hacer esto, hace falta vivir la propia fe con coherencia y fidelidad.
En los últimos años muchas veces mi Vicario ha elevado con fuerza su voz iluminada. Sacerdotes y cristianos en gran numero no han prestado oído a sus palabras, no rara vez hechas objeto de befa e irrisión.
¿Cómo, hijo mío, no estar profundamente apenado por tanta insensata e impenitente conducta?
El materialismo, que desde hace decenios y decenios se desfoga, alimentado por Satanás, ha contaminado a la humanidad; él está apagando cada vez en más almas el don incomparable de la fe, de la esperanza, de la caridad, de la vida interior y de la Gracia divina, sin la cual ninguno puede salvarse.
Hay sí, en mi Cuerpo Místico, brotes vigorosos. Conocidos u ocultos a los ojos de muchos, serán los gérmenes fecundísimos de mi Iglesia renacida, regenerada y purificada en este actual desierto, porque tal se puede delinear hoy a mi Iglesia, donde abundan matorrales, cañas, espinas y ramas secas, volviendo el camino tan difícil a los buenos.
Pero cuando el incendio, que ya bajo las cenizas incuba, se inflame abrasará toda cosa, los numerosos retoños de vida recubrirán entonces el terreno purificado de los frutos de la locura humana, del orgullo, de la impureza y de toda otra abominación.
La tierra, como jardín exuberante y fecundo, dará asilo a los hombres vueltos juiciosos y sabios, reconciliados con Dios en Mí y entre ellos, y en el Amor vivirán en paz.
El sentido de la vida
Cuánto quisiera que sacerdotes y fieles, liberados del peso que los oprime y sofoca, reconquistaran el sentido de la vida, convirtiéndose a Mí, a la luz, a la verdadera vida regresando a la casa de mi Padre que los espera y los ama, no obstante su perversión.
Para esto, hijo, te hablo para que tu lleves a mis sacerdotes a conocer las amarguras de mi Corazón misericordioso y la angustia de mi Padre que ve a sus hijos, arrancados de su amor, caminar hacia la ruina y la muerte. Pobres almas, redimidas por Mí, ebrias y cegadas van dando tumbos en la oscuridad.
Ignoran que la vida terrena, don de Dios Creador, está en orden a la vida eterna, ignoran que ella es breve y fugaz, que dura cuanto dura la hierba y la flor del campo que la hoz siega, se agosta y se seca.
¡Pobres hijos míos! Orgullo, vanidad y presunción los han envuelto en la oscuridad tanto que ya ni siquiera se reconocen.
Nada debe descuidarse, hijo, para obtenerles a ellos la gracia de una verdadera conversión porque, una vez más te lo digo, se trata para muchos de conversión.
Se necesita rezar y suplicar oraciones: ofrecer tribulaciones y contrariedades. Los sufrimientos sembrados en la vida de todos, si son aceptados con fe y ofrecidos con generosidad son verdaderamente fermentos de gracia y de misericordia.
Pero el tiempo a disposición no es mucho. ¡Ay de no aprovecharlo!
Te Bendigo a ti y a las personas unidas a ti en la fe y en el amor fraterno.
Ámame mucho. Tu sabes que Yo te amo.

viernes, 13 de julio de 2012

Misas tradicionales en latin en Colombia

Colombia

BOGOTA
Oratório Público Ntra. Sra. del Perpétuo Socorro Tranversal 28A nº 36-47, Barrio La Soledad a una cuadra del Concejo de Bogotá - BOGOTA
Sede del Instituto del Buen Pastor -IBP-
Lunes-Sábado: 6:30 h. Misa; 18:00h Santo Rosário y 18:30h Misa.
Domingos: 7:00 hs. Misa;10:00 hs. Misa cantada y Misa rezada 17:00 hs.
1º Viernes: Adoración Nocturna hasta las 5:00 y 1º Sábado de mes: Misa cantada y Exposición del Santísimo
Confirmar horariosTeléfono: +57 (1) 244 2037
www.ibp-la.org www.delbuenpastor.blogspot.com

IBP
SANTA FE DE BOGOTÁ
Capilla de los Sgdos Corazones de Jesús y María Carrera 18 n° 35-33 - SANTA FE DE BOGOTÁ
Lunes a Sábado: 18.30 hs.
Domingo: 9.00 hs Misa rezada y 11:30 hs Misa Cantada
1° Viernes Exposición del Santísimo 17:30 hs.
tél. : (57) 1/ 245 48 04 (Priorato)
FSSPX

CARTAGENA
Parroquia María de las Gracias de Torcoroma. Barrio El Campestre.
Viernes: 600 hs.
Sacerdote diocesano.

ZIPAQUIRA
soon every Sunday TLMSacerdote Diosesano

MEDELLIN
Capilla Santa María de la Paz, Calle 10 número 42-24, MEDELLIN (Metro Poblado / Calle 10)
Domingos: 18 HRS.
Tel. : (57) 3103899733
Sacerdote Diosesano, Carlos Mesa

BUCARAMANGA
Capilla San José Calle 20, n° 25-35 - BUCARAMANGA
Lunes a Sábado: 18.30 hs.
Domingos: 8:30 hs y 10.30 hs.
tél. : (57) 7/ 645 6169 o 1/ 245 48 04
FSSPX

BARRANCABERMEJA
Misión San Juan Bautista Calle 49 # 29-26 BARRANCABERMEJA
Último domingo de mes: 18:00 hs
Teléfonos: +57 (7) 645 61 69
FSSPX

CUNDINAMARCA
Misión de la Fraternidad San Pio X TABIO - CUNDINAMARCA
Segundo jueves de mes: 11:30 hs
Último domingo de mes: 16:30 hs
Teléfonos: +57 (1) 24 54 804.
FSSPX
Parroquia Ntra. Sra. del Rosario c/4 - n/ 272 Anolaima - CUNDINAMARCA  Tel. 00571/8454 085FSSP - http://www.fsspcolombia.org

miércoles, 11 de julio de 2012

Espejos Espirituales.....San Pío de Pietrelcina

Reza, ten fe y no te preocupes.
La preocupación es inútil.
Dios es misericordioso y escuchará tu oración 
La oración es la mejor arma que tenemos
es la llave al corazón de Dios
Debes hablarle a Jesús  no solo con tus labios
sino con tu corazón.
En realidad, en algunas ocasiones
debes hablarle solo con el corazón 
El don de la oración está en manos del Salvador
Cuanto más te vacíes de ti mismo
es decir, de tu amor propio y de toda atadura carnal
entrando en la santa humildad
más lo comunicará Dios a tu corazón.

viernes, 22 de junio de 2012

CARTA DE UN SACERDOTE CATOLICO AL NEW YORK TIMES


Un misionero uruguayo en Angola dirigió esta misiva a sus “hermanos periodistas” que denuncian a los curas acusados de abusos sexuales. Un testimonio de los que trabajan en silencio en favor del prójimo.
Querido hermano y hermana periodista:
Soy un simple sacerdote católico. Me siento feliz y orgulloso de mi vocación. Hace veinte años que vivo en Angola como misionero.
Me da un gran dolor por el profundo mal que personas, que deberían de ser señales del amor de Dios, sean un puñal en la vida de inocentes. No hay palabra que justifique tales actos. No hay duda que la Iglesia no puede estar, sino del lado de los débiles, de los más indefensos. Por lo tanto todas las medidas que sean tomadas para la protección, prevención de la dignidad de los niños será siempre una prioridad absoluta.
Veo en muchos medios de información, sobre todo en vuestro periódico la ampliación del tema en forma morbosa, investigando en detalles la vida de algún sacerdote pedófilo. Así aparece uno de una ciudad de EE.UU. de la década del 70, otro en Australia de los años 80 y así de frente, otros casos recientes… Ciertamente todo condenable! Se ven algunas presentaciones periodísticas ponderadas y equilibradas, otras amplificadas, llenas de preconceptos y hasta odio.
¡Es curiosa la poca noticia y desinterés por miles y miles de sacerdotes que se consumen por millones de niños, por los adolescentes y los más desfavorecidos en los cuatro ángulos del mundo! Pienso que a vuestro medio de información no le interesa que yo haya tenido que transportar, por caminos minados en el año 2002, a muchos niños desnutridos desde Cangumbe a Lwena (Angola), pues ni el gobierno se disponía y las ONG’s no estaban autorizadas; que haya tenido que enterrar decenas de pequeños fallecidos entre los desplazados de guerra y los que han retornado; que le hayamos salvado la vida a miles de personas en México mediante el único puesto médico en 90.000 km2, así como con la distribución de alimentos y semillas; que hayamos dado la oportunidad de educación en estos 10 años y escuelas a más de 110.000 niños…
No es de interés que con otros sacerdotes hayamos tenido que socorrer la crisis humanitaria de cerca de 15.000 personas en los acuartelamientos de la guerrilla, después de su rendición, porque no llegaban los alimentos del Gobierno y la ONU. No es noticia que un sacerdote de 75 años, el P. Roberto, por las noches recorra las ciudad de Luanda curando a los chicos de la calle, llevándolos a una casa de acogida, para que se desintoxiquen de la gasolina, que alfabeticen cientos de presos; que otros sacerdotes, como P. Stefano, tengan casas de pasaje para los chicos que son golpeados, maltratados y hasta violentados y buscan un refugio.
Tampoco que Fray Maiato con sus 80 años, pase casa por casa confortando los enfermos y desesperados. No es noticia que más de 60.000 de los 400.000 sacerdotes, y religiosos hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería, en hospitales, campos de refugiados, orfanatos para niños acusados de hechiceros o huérfanos de padres que fallecieron con Sida, en escuelas para los más pobres, en centros de formación profesional, en centros de atención a seropositivos… o sobretodo, en parroquias y misiones dando motivaciones a la gente para vivir y amar.
No es noticia que mi amigo, el P. Marcos Aurelio, por salvar a unos jóvenes durante la guerra en Angola, los haya transportado de Kalulo a Dondo y volviendo a su misión haya sido ametrallado en el camino; que el hermano Francisco, con cinco señoras catequistas, por ir a ayudar a las áreas rurales más recónditas hayan muerto en un accidente en la calle; que decenas de misioneros en Angola hayan muerto por falta de socorro sanitario, por una simple malaria; que otros hayan saltado por los aires, a causa de una mina, visitando a su gente. En el cementerio de Kalulo están las tumbas de los primeros sacerdotes que llegaron a la región…Ninguno pasa los 40 años.
No es noticia acompañar la vida de un Sacerdote “normal” en su día a día, en sus dificultades y alegrías consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad que sirve.
La verdad es que no procuramos ser noticia, sino simplemente llevar la Buena Noticia , esa noticia que sin ruido comenzó en la noche de Pascua. Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece.
No pretendo hacer una apología de la Iglesia y de los sacerdotes. El sacerdote no es ni un héroe ni un neurótico. Es un simple hombre, que con su humanidad busca seguir a Jesús y servir sus hermanos. Hay miserias, pobrezas y fragilidades como en cada ser humano; y también belleza y bondad como en cada criatura…
Insistir en forma obsesionada y persecutoria en un tema perdiendo la visión de conjunto crea verdaderamente caricaturas ofensivas del sacerdocio católico en la cual me siento ofendido.
Sólo le pido amigo periodista, busque la Verdad, el Bien y la Belleza.
Eso lo hará noble en su profesión.
En Cristo
P. Martín Lasarte sdb
Sacerdote salesiano
01 06 2010

lunes, 4 de junio de 2012

San Miguel Arcangel..........

Sancte Michael Archangele, defende nos in praelio.
Contra nequitiam et insidias diaboli esto praesidium.
Imperet illi Deus, supplices deprecamur.
Tuque princeps militiae caelestis,
Satanam aliosque spiritus malignos,
qui ad perditionem animarum
pervagantur in mundo divina virtute in infernum detrude. Amen.




sábado, 26 de mayo de 2012

que es Pentecostes .......

¿Qué es Pentecostés?
Una festividad cristiana que data del siglo primero y estaba muy estrechamente relacionada con la Pascua
¿Qué es Pentecostés?
¿Qué es Pentecostés?
Originalmente se denominaba “fiesta de las semanas” y tenía lugar siete semanas después de la fiesta de los primeros frutos (Lv 23 15-21; Dt 169). Siete semanas son cincuenta días; de ahí el nombre de Pentecostés (= cincuenta) que recibió más tarde. Según Ex 34 22 se celebraba al término de la cosecha de la cebada y antes de comenzar la del trigo; era una fiesta movible pues dependía de cuándo llegaba cada año la cosecha a su sazón, pero tendría lugar casi siempre durante el mes judío de Siván, equivalente a nuestro Mayo/Junio. En su origen tenía un sentido fundamental de acción de gracias por la cosecha recogida, pero pronto se le añadió un sentido histórico: se celebraba en esta fiesta el hecho de la alianza y el don de la ley.

En el marco de esta fiesta judía, el libro de los Hechos coloca la efusión del Espíritu Santo sobre los apóstoles (Hch 2 1.4). A partir de este acontecimiento, Pentecostés se convierte también en fiesta cristiana de primera categoría (Hch 20 16; 1 Cor 168).
PENTECOSTÉS, algo más que la venida del espíritu...
La fiesta de Pentecostés es uno de los Domingos más importantes del año, después de la Pascua. En el Antiguo Testamento era la fiesta de la cosecha y, posteriormente, los israelitas, la unieron a la Alianza en el Monte Sinaí, cincuenta días después de la salida de Egipto.
Aunque durante mucho tiempo, debido a su importancia, esta fiesta fue llamada por el pueblo segunda Pascua, la liturgia actual de la Iglesia, si bien la mantiene como máxima solemnidad después de la festividad de Pascua, no pretende hacer un paralelo entre ambas, muy por el contrario, busca formar una unidad en donde se destaque Pentecostés como la conclusión de la cincuentena pascual. Vale decir como una fiesta de plenitud y no de inicio. Por lo tanto no podemos desvincularla de la Madre de todas las fiestas que es la Pascua.

En este sentido, Pentecostés, no es una fiesta autónoma y no puede quedar sólo como la fiesta en honor al Espíritu Santo. Aunque lamentablemente, hoy en día, son muchísimos los fieles que aún tienen esta visión parcial, lo que lleva a empobrecer su contenido.
Hay que insistir que, la fiesta de Pentecostés, es el segundo domingo más importante del año litúrgico en donde los cristianos tenemos la oportunidad de vivir intensamente la relación existente entre la Resurrección de Cristo, su Ascensión y la venida del Espíritu Santo.

Es bueno tener presente, entonces, que todo el tiempo de Pascua es, también, tiempo del Espíritu Santo, Espíritu que es fruto de la Pascua, que estuvo en el nacimiento de la Iglesia y que, además, siempre estará presente entre nosotros, inspirando nuestra vida, renovando nuestro interior e impulsándonos a ser testigos en medio de la realidad que nos corresponde vivir.
Culminar con una vigilia:
Entre las muchas actividades que se preparan para esta fiesta, se encuentran, las ya tradicionales, Vigilias de Pentecostés que, bien pensadas y lo suficientemente preparadas, pueden ser experiencias profundas y significativas para quienes participan en ellas.
Una vigilia, que significa “Noche en vela” porque se desarrolla de noche, es un acto litúrgico, una importante celebración de un grupo o una comunidad que vigila y reflexiona en oración mientras la población duerme. Se trata de estar despiertos durante la noche a la espera de la luz del día de una fiesta importante, en este caso Pentecostés. En ella se comparten, a la luz de la Palabra de Dios, experiencias, testimonios y vivencias. Todo en un ambiente de acogida y respeto.
Es importante tener presente que la lectura de la Sagrada Escritura, las oraciones, los cantos, los gestos, los símbolos, la luz, las imágenes, los colores, la celebración de la Eucaristía y la participación de la asamblea son elementos claves de una Vigilia.
En el caso de Pentecostés centramos la atención en el Espíritu Santo prometido por Jesús en reiteradas ocasiones y, ésta vigilia, puede llegar a ser muy atrayente, especialmente para los jóvenes, precisamente por el clima de oración, de alegría y fiesta.
Algo que nunca debiera estar ausente en una Vigilia de Pentecostés son los dones y los frutos del Espíritu Santo. A través de diversas formas y distintos recursos (lenguas de fuego, palomas, carteles, voces grabadas, tarjetas, pegatinas, etc.) debemos destacarlos y hacer que la gente los tenga presente, los asimile y los haga vida.
No sacamos nada con mencionarlos sólo para esta fiesta, o escribirlos en hermosas tarjetas, o en lenguas de fuego hechas en cartulinas fosforescentes, si no reconocemos que nuestro actuar diario está bajo la acción del Espíritu y de los frutos que vayamos produciendo.
Invoquemos, una vez más, al Espíritu Santo para que nos regale sus luces y su fuerza y, sobre todo, nos haga fieles testigos de Jesucristo, nuestro Señor.
Notas:
KELNEER, Heortology (St. Louis, 1908); HAMPSON, Medii viæ kalendarium, I (London, 1841) 280 sqq.; BRAND-ELLIS, Popular Antiquities, I (London, 1813), 26 sqq.; NILLES, Kalendarium Manuale, II (Innsbruck, 1897), 370 sqq.

F. G. Holweck
Transcrito por Stuart French, hijo.
Dedicado a Brenda Eileen Metcalfe French
Traducido por Giovanni E. Reyes

The Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright © 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
La Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA
-------------------------------------------------------------------------
Origen de la fiestaLos judíos celebraban una fiesta para dar gracias por las cosechas, 50 días después de la pascua. De ahí viene el nombre de Pentecostés. Luego, el sentido de la celebración cambió por el dar gracias por la Ley entregada a Moisés.

En esta fiesta recordaban el día en que Moisés subió al Monte Sinaí y recibió las tablas de la Ley y le enseñó al pueblo de Israel lo que Dios quería de ellos. Celebraban así, la alianza del Antiguo Testamento que el pueblo estableció con Dios: ellos se comprometieron a vivir según sus mandamientos y Dios se comprometió a estar con ellos siempre.

La gente venía de muchos lugares al Templo de Jerusalén, a celebrar la fiesta de Pentecostés.
En el marco de esta fiesta judía es donde surge nuestra fiesta cristiana de Pentecostés.
La Promesa del Espíritu Santo
Durante la Última Cena, Jesús les promete a sus apóstoles: “Mi Padre os dará otro Abogado, que estará con vosotros para siempre: el espíritu de Verdad” (San Juan 14, 16-17).
Más adelante les dice: “Les he dicho estas cosas mientras estoy con ustedes; pero el Abogado, El Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, ése les enseñará todo y traerá a la memoria todo lo que yo les he dicho.” (San Juan 14, 25-26).
Al terminar la cena, les vuelve a hacer la misma promesa: “Les conviene que yo me vaya, pues al irme vendrá el Abogado,... muchas cosas tengo todavía que decirles, pero no se las diré ahora. Cuando venga Aquél, el Espíritu de Verdad, os guiará hasta la verdad completa,... y os comunicará las cosas que están por venir” (San Juan 16, 7-14).
En el calendario del Año Litúrgico, después de la fiesta de la Ascensión, a los cincuenta días de la Resurrección de Jesús, celebramos la fiesta de Pentecostés.
Explicación de la fiesta:

Después de la Ascensión de Jesús, se encontraban reunidos los apóstoles con la Madre de Jesús. Era el día de la fiesta de Pentecostés. Tenían miedo de salir a predicar. Repentinamente, se escuchó un fuerte viento y pequeñas lenguas de fuego se posaron sobre cada uno de ellos.
Quedaron llenos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas desconocidas.
En esos días, había muchos extranjeros y visitantes en Jerusalén, que venían de todas partes del mundo a celebrar la fiesta de Pentecostés judía. Cada uno oía hablar a los apóstoles en su propio idioma y entendían a la perfección lo que ellos hablaban.
Todos ellos, desde ese día, ya no tuvieron miedo y salieron a predicar a todo el mundo las enseñanzas de Jesús. El Espíritu Santo les dio fuerzas para la gran misión que tenían que cumplir: Llevar la palabra de Jesús a todas las naciones, y bautizar a todos los hombres en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Es este día cuando comenzó a existir la Iglesia como tal.
¿Quién es el Espírtu Santo?
El Espíritu Santo es Dios, es la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia nos enseña que el Espíritu Santo es el amor que existe entre el Padre y el Hijo. Este amor es tan grande y tan perfecto que forma una tercera persona. El Espíritu Santo llena nuestras almas en el Bautismo y después, de manera perfecta, en la Confirmación. Con el amor divino de Dios dentro de nosotros, somos capaces de amar a Dios y al prójimo. El Espíritu Santo nos ayuda a cumplir nuestro compromiso de vida con Jesús.
Señales del Espíritu Santo:
El viento, el fuego, la paloma.
Estos símbolos nos revelan los poderes que el Espíritu Santo nos da: El viento es una fuerza invisible pero real. Así es el Espíritu Santo. El fuego es un elemento que limpia. Por ejemplo, se prende fuego al terreno para quitarle las malas hierbas y poder sembrar buenas semillas. En los laboratorios médicos para purificar a los instrumentos se les prende fuego.

El Espíritu Santo es una fuerza invisible y poderosa que habita en nosotros y nos purifica de nuestro egoísmo para dejar paso al amor.
Nombres del Espíritu Santo.
El Espíritu Santo ha recibido varios nombres a lo largo del nuevo Testamento: el Espíritu de verdad, el Abogado, el Paráclito, el Consolador, el Santificador.
Misión del Espíritu Santo:

  • El Espíritu Santo es santificador: Para que el Espíritu Santo logre cumplir con su función, necesitamos entregarnos totalmente a Él y dejarnos conducir dócilmente por sus inspiraciones para que pueda perfeccionarnos y crecer todos los días en la santidad.

  • El Espíritu Santo mora en nosotros: En San Juan 14, 16, encontramos la siguiente frase: “Yo rogaré al Padre y les dará otro abogado que estará con ustedes para siempre”. También, en I Corintios 3. 16 dice: “¿No saben que son templo de Dios y que el Espíritu Santo habita en ustedes?”. Es por esta razón que debemos respetar nuestro cuerpo y nuestra alma. Está en nosotros para obrar porque es “dador de vida” y es el amor. Esta aceptación está condicionada a nuestra aceptación y libre colaboración. Si nos entregamos a su acción amorosa y santificadora, hará maravillas en nosotros.

  • El Espíritu Santo ora en nosotros: Necesitamos de un gran silencio interior y de una profunda pobreza espiritual para pedir que ore en nosotros el Espíritu Santo. Dejar que Dios ore en nosotros siendo dóciles al Espíritu. Dios interviene para bien de los que le aman.

  • El Espíritu Santo nos lleva a la verdad plena, nos fortalece para que podamos ser testigos del Señor, nos muestra la maravillosa riqueza del mensaje cristiano, nos llena de amor, de paz, de gozo, de fe y de creciente esperanza.
    El Espíritu Santo y la Iglesia:
    Desde la fundación de la Iglesia el día de Pentecostés, el Espíritu Santo es quien la construye, anima y santifica, le da vida y unidad y la enriquece con sus dones.
    El Espíritu Santo sigue trabajando en la Iglesia de muchas maneras distintas, inspirando, motivando e impulsando a los cristianos, en forma individual o como Iglesia entera, al proclamar la Buena Nueva de Jesús.
    Por ejemplo, puede inspirar al Papa a dar un mensaje importante a la humanidad; inspirar al obispo de una diócesis para promover un apostolado; etc.
    El Espíritu Santo asiste especialmente al representante de Cristo en la Tierra, el Papa, para que guíe rectamente a la Iglesia y cumpla su labor de pastor del rebaño de Jesucristo.
    El Espíritu Santo construye, santifica y da vida y unidad a la Iglesia.
    El Espíritu Santo tiene el poder de animarnos y santificarnos y lograr en nosotros actos que, por nosotros, no realizaríamos. Esto lo hace a través de sus siete dones.
    Los siete dones del Espíritu Santo:
    Estos dones son regalos de Dios y sólo con nuestro esfuerzo no podemos hacer que crezcan o se desarrollen. Necesitan de la acción directa del Espíritu Santo para poder actuar con ellos.

  • SABIDURÍA: Nos permite entender, experimentar y saborear las cosas divinas, para poder juzgarlas rectamente.

  • ENTENDIMIENTO: Por él, nuestra inteligencia se hace apta para entender intuitivamente las verdades reveladas y las naturales de acuerdo al fin sobrenatural que tienen. Nos ayuda a entender el por qué de las cosas que nos manda Dios.

  • CIENCIA: Hace capaz a nuestra inteligencia de juzgar rectamente las cosas creadas de acuerdo con su fin sobrenatural. Nos ayuda a pensar bien y a entender con fe las cosas del mundo.

  • CONSEJO: Permite que el alma intuya rectamente lo que debe de hacer en una circunstancia determinada. Nos ayuda a ser buenos consejeros de los demás, guiándolos por el camino del bien.

  • FORTALEZA: Fortalece al alma para practicar toda clase de virtudes heroicas con invencible confianza en superar los mayores peligros o dificultades que puedan surgir. Nos ayuda a no caer en las tentaciones que nos ponga el demonio.

  • PIEDAD: Es un regalo que le da Dios al alma para ayudarle a amar a Dios como Padre y a los hombres como hermanos, ayudándolos y respetándolos.

  • TEMOR DE DIOS: Le da al alma la docilidad para apartarse del pecado por temor a disgustar a Dios que es su supremo bien. Nos ayuda a respetar a Dios, a darle su lugar como la persona más importante y buena del mundo, a nunca decir nada contra Él.
    Oración al Espíritu Santo
    Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor; envía Señor tu Espíritu Creador y se renovará la faz de la tierra.
    OH Dios, que quisiste ilustrar los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo, concédenos que, guiados por este mismo Espíritu, obremos rectamente y gocemos de tu consuelo.
    Por Jesucristo, nuestro Señor
    Amén    .Fuente: Catholic.net
    ............................................................
    La gloria de la Trinidad en Pentecostés
    El Pentecostés cristiano, celebración de la efusión del Espíritu Santo, presenta varios aspectos en los escritos neotestamentarios.
    La gloria de la Trinidad en Pentecostés
    La gloria de la Trinidad en Pentecostés

    equesis del Papa Juan Pablo II
    durante la Audiencia General
    del Miércoles 31 de mayo de 2000


    1. El Pentecostés cristiano, celebración de la efusión del Espíritu Santo, presenta varios aspectos en los escritos neotestamentarios. Comenzaremos con el que nos delinea el pasaje de los Hechos de los Apóstoles que acabamos de escuchar. Es el más inmediato en la mente de todos, en la historia del arte e incluso en la liturgia.

    San Lucas, en su segunda obra, sitúa el don del Espíritu dentro de una teofanía, es decir, de una revelación divina solemne, que en sus símbolos remite a la experiencia de Israel en el Sinaí (cf. Ex 19). El fragor, el viento impetuoso, el fuego que evoca el fulgor, exaltan la trascendencia divina. En realidad, es el Padre quien da el Espíritu a través de la intervención de Cristo glorificado. Lo dice san Pedro en su discurso: "Jesús, exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo prometido y lo ha derramado, como vosotros veis y oís" (Hch 2, 33). En Pentecostés, como enseña el Catecismo de la Iglesia católica, el Espíritu Santo "se manifiesta, da y comunica como Persona divina (...). En este día se revela plenamente la santísima Trinidad" (nn. 731-732).

    2. En efecto, toda la Trinidad está implicada en la irrupción del Espíritu Santo, derramado sobre la primera comunidad y sobre la Iglesia de todos los tiempos como sello de la nueva Alianza anunciada por los profetas (cf. Jr 31, 31-34; Ez 36, 24-27), como confirmación del testimonio y como fuente de unidad en la pluralidad. Con la fuerza del Espíritu Santo, los Apóstoles anuncian al Resucitado, y todos los creyentes, en la diversidad de sus lenguas y, por tanto, de sus culturas y vicisitudes históricas, profesan la única fe en el Señor, "anunciando las maravillas de Dios" (Hch 2, 11).

    Es significativo constatar que un comentario judío al Éxodo, refiriéndose al capítulo 10 del Génesis, en el que se traza un mapa de las setenta naciones que, según se creía, constituían la humanidad entera, las remite al Sinaí para escuchar la palabra de Dios: "En el Sinaí la voz del Señor se dividió en setenta lenguas, para que todas las naciones pudieran comprender" (Éxodo Rabba", 5, 9). Así, también en el Pentecostés que relata san Lucas, la palabra de Dios, mediante los Apóstoles, se dirige a la humanidad para anunciar a todas las naciones, en su diversidad, "las maravillas de Dios" (Hch 2, 11).

    3. Sin embargo, en el Nuevo Testamento hay otro relato que podríamos llamar el Pentecostés de san Juan. En efecto, en el cuarto evangelio la efusión del Espíritu Santo se sitúa en la tarde misma de Pascua y se halla íntimamente vinculada a la Resurrección. Se lee en san Juan: "Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con vosotros". Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: "La paz esté con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío". Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos"" (Jn 20, 19-23).

    También en este relato de san Juan resplandece la gloria de la Trinidad: de Cristo resucitado, que se manifiesta en su cuerpo glorioso; del Padre, que está en la fuente de la misión apostólica; y del Espíritu Santo, derramado como don de paz. Así se cumple la promesa hecha por Cristo, dentro de esas mismas paredes, en los discursos de despedida a los discípulos: "El Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho" (Jn 14, 26). La presencia del Espíritu en la Iglesia está destinada al perdón de los pecados, al recuerdo y a la realización del Evangelio en la vida, en la actuación cada vez más profunda de la unidad en el amor.

    El acto simbólico de soplar quiere evocar el acto del Creador que, después de modelar el cuerpo del hombre con polvo del suelo, "insufló en sus narices un aliento de vida" (Gn 2, 7). Cristo resucitado comunica otro soplo de vida, "el Espíritu Santo". La redención es una nueva creación, obra divina en la que la Iglesia está llamada a colaborar mediante el ministerio de la reconciliación.

    4. El apóstol san Pablo no nos ofrece un relato directo de la efusión del Espíritu, pero cita sus frutos con tal intensidad que se podría hablar de un Pentecostés paulino, también presentado en una perspectiva trinitaria. Según dos pasajes paralelos de las cartas a los Gálatas y a los Romanos, el Espíritu es el don del Padre, que nos transforma en hijos adoptivos, haciéndonos partícipes de la vida misma de la familia divina. Por eso afirma san Pablo: "No recibisteis un espíritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, recibisteis un espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: ¡Abbá, Padre! El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. Y, si somos hijos, también herederos: herederos de Dios y coherederos de Cristo" (Rm 8, 15-17; cf. Ga 4, 6-7).

    Con el Espíritu Santo en el corazón podemos dirigirnos a Dios con el nombre familiar abbá, que Jesús mismo usaba con respecto a su Padre celestial (cf. Mc 14, 36). Como él, debemos caminar según el Espíritu en la libertad interior profunda: "El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí" (Ga 5, 22-23).

    Concluyamos esta contemplación de la Trinidad en Pentecostés con una invocación de la liturgia de Oriente: "Venid, pueblos, adoremos a la Divinidad en tres personas: el Padre, en el Hijo, con el Espíritu Santo. Porque el Padre, desde toda la eternidad, engendra un Hijo coeterno que reina con él, y el Espíritu Santo está en el Padre, es glorificado con el Hijo, potencia única, sustancia única, divinidad única... ¡Gloria a ti, Trinidad santa!" (Vísperas de Pentecostés).
    Tomado de Zenit.org
    --------------------------------------------
    Autor: P. Antonio Rivero LC | Fuente: Catholic.net
    Pentecostés y el Apocalipsis hablan de María
    P. Antonio Rivero. Nos fijaremos en los Hechos de los Apóstoles y en el Apocalipsis, de donde entresacamos notas sobre María.
    María en Pentecostés

    La obra y la acción de María no acaba en el Calvario. ¿Qué les parece si entramos también nosotros al Cenáculo, donde están reunidos los apóstoles con María en espera del E.S.? Los apóstoles formaban la primera Iglesia. Y María era la madre de esa Iglesia . ¿Cómo no iba a estar María ahí?
    Para esto nos servirá el texto de los Hechos 1, 12-14; 2,1: “Todos perseveraban unánimes en la oración con algunas mujeres, con María la madre de Jesús”.
    Ciertamente María no pertenece al grupo de los Apóstoles, pues no ocupa un lugar jerárquico, pero es presencia activa y animadora primera de la oración y la esperanza de la comunidad.
    ¿Qué notas, qué rasgos podemos descubrir en este texto de los hechos de los apóstoles?
    María Madre, alma y aliento de la Iglesia naciente
    La presencia de María en el Cenáculo es solidaridad activa con la comunidad de su Hijo. Ella es la que no mayor anhelo y fuerza implora la venida del Espíritu.
    María era una mujer del espíritu. Su vida está jalonada de intervenciones del E.S. El E.S. fue quien la cubrió con su sombra y obró en ella la Eucaristía del Hijo de Dios. El E.S. santificó a Juan Bautista en el seno de su madre Isabel, y maría e Isabel se llenaron de gozo en el Espíritu. El espíritu revelo al anciano Simeón la misión de su Hijo Jesús y profetizo a María la espada de dolor.
    Por tanto, toda la vida de María se desarrolla en la fuerza del espíritu.
    Al recibir una vez más María al E.S en Pentecostés, recibe la fuerza para cumplir la misión que de ahora en adelante tiene en la historia de la salvación: María Madre de la Iglesia. Todo su amor y todos sus desvelos son ahora para los apóstoles y discípulos de su Hijo, para su Iglesia que es la continuación de la obra de Jesús.
    Ella acompaña la difusión de la Palabra, goza con los avances del Reino, sigue sufriendo con los dolores de la persecución y las dificultades apostólicas.
    María en el Cenáculo es la Reina de los apóstoles y los protegía; el Trono de Sabiduría que les enseñaba a orar y a implorar la venida del Espíritu, era la Causa de la alegría y el Consuelo de los afligidos, y por eso les animaba.
    Pentecostés con la venida del E.S. sobre aquella comunidad cristiana congregada en el Cenáculo marca el comienzo de los hechos de los Apóstoles, el comienzo de la evangelización, de la difusión y propagación de la Iglesia.
    Este crecimiento y expansión eran debidos a la fuerza del Espíritu, que habían recibido los apóstoles, pero María estaba allí presente con su oración y fe. Y lo mismo que participó en la formación de Cristo en Nazareth, participa ahora con su presencia orante en el nacimiento y expansión de la Iglesia y en su misión evangelizadora.
    Por eso, podemos sacar un segundo rasgo de María, aquí en Pentecostés: María mujer evangelizadora desde el primer momento de la Iglesia.
    Es una constante de la historia de la Iglesia María ha estado presente en la evangelización de todos los pueblos en los diversos continentes, como lo muestran las historias de las misiones.
    Por ejemplo en África y en América.
    Los misioneros portugueses, con la fe en Cristo, llevaron a los pueblos de África una tierna devoción a la Virgen María y sembraron las tierras evangelizadoras de nombres de Santa María. El mismo San Francisco Javier, que manejaba en barcos portugueses a lo largo de la costa de África, decía: “He constatado que en vano se predicaba el nombre de Jesús antes de haberles mostrado la imagen de su madre”
    En el campo, el P. Benaventura de Alessamo, superior de los capuchinos que evangelizó en el siglo XVII, solía convocar a los fieles una o dos veces al día en la Iglesia o junto a un árbol. Allí cantaban las letanías y rezaban el rosario, al mismo tiempo que les hablaban de la devoción de la virgen y de su poderosa intercesión ante Dios a favor de los hombres.
    Mucho más fue el influjo de María en la evangelización de América. Los misioneros llevaban siempre consigo una imagen de María. También los soldados solían llevar imágenes o estampas de María que les habían regalado sus madres, hijas o esposas, para que fueran su salvaguardia en los múltiples peligros que les aguardaban.
    Es un hecho comprobable que en todas partes surgieron santuarios célebres de la Virgen, que pronto se convirtieron en lugares de peregrinación y centros de evangelización, de piedad e identidad cristiana. “La América no ha llegado a Jesús sino en brazos de María”. El caso más espectacular ha sido el de México. Después de las apariciones de la Virgen de Guadalupe al indio San Juan Diego, las conversiones se multiplicaron con tanta rapidez que se tenían hasta 15000 bautizos al día. Fray Toribio de Benavente narra en su crónica que a los misioneros se les caían los brazos de cansancio de tanto bautizar.
    Con toda razón, los obispos de Latinoamérica, reunidos en Puebla en 1979, reconocían que la devoción y culto a María pertenece a la identidad propia de estos pueblos, señalando además el influjo que María ha tenido en su evangelización.
    “Ella cuida de que el Evangelio nos penetre, conforme nuestra vida diaria y produzca frutos de santidad. Ella tiene que ser cada vez más la pedagoga del Evangelio en América Latina”
    Lo mismo podemos decir de los grandes santuarios marianos que hoy día se han convertido en los centros más significativos de irradiación de vida cristiana. Fátima y Lourdes, son lugares de encontró con Dios, de conversiones, de catequesis y de evangelización.
    Y todo esto comenzó en Pentecostés.
    María en el Apocalipsis
    Apocalipsis 12, 1 ss
    “Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza, y estaba en cinta y gritaba en su angustia y dolores de parto”.
    ¿Cuál es el contexto?
    Sabemos que el Apocalipsis no en un libro fácil de leer. Recordemos que se escribió alrededor del año 95, cuando la Iglesia afrontaba una dura situación. La sangrienta persecución romana pone a prueba su fe y su entrega.
    San Juan se dirige a la comunidad cristiana para esclarecerle el sentido de los sucesos y animarla en la tribulación. En la persecución está obrando el poder del demonio, quien odia a Cristo y a los cristianos, aquellos que perseveran hasta el final participarán en el triunfo de Cristo. Tal es el mensaje primero e inmediato del libro del Apocalipsis. Pero los acontecimientos de su tiempo sirven a san Juan para ampliar la interpretación de la historia universal: el acontecer de todos los tiempos es una lucha permanente entre el poder de Dios y las fuerzas demoníacas. Esta lucha se resuelve con la victoria incuestionable de Dios, en virtud de la muerte de Cristo.
    Hagamos ahora el análisis de este capítulo 12 del Apocalipsis.
    Esta visión puede dividirse en tres partes.

  • La presentación de los personajes simbólicos: la mujer y la serpiente (1-4)
    La persecución del dragón al Hijo varón de esa mujer, y la victoria de éste (4-12)
    La persecución contra la mujer y el resto de sus hijos (v. 13-17)
    ¿Quién esa mujer vestida de sol con la luna bajo sus pies?
    La mujer está vestida de luz, símbolo de benevolencia de Dios y de la participación en su vida. Sobre su cabeza tiene “una corona de doce estrellas”, imagen igualmente luminosa como las anteriores que simbolizan a las doce tribus de Israel.
    Aparece una segunda señal, el otro personaje: “Una gran serpiente roja, con siete cabezas y diez cuernos”.
    ¿Quién es está serpiente?
    Se trata de la serpiente antigua, clara alusión a la imagen del demonio en el paraíso. Se le llama Diablo y Satanás, el seductor del mundo eterno.
    Las siete cabezas evocan a Roma, ciudad de las siete colonias. Los diez cuernos y las siete diademas son el poder real del imperio.
    Esta señal expresa que el demonio utiliza el poder del imperio Romano en su intento de aniquilar al Hijo de la mujer y a sus seguidores, los cristianos.
    La cola que arrastra la tercera parte de las estrellas alude a la caída de los ángeles malos, arrastrados por Satanás.
    ¿Quién es esta mujer?
    La mujer es susceptible de varias significaciones simultáneas, autorizadas por el pensar simbólico y representativo propio de San Juan.

  • En una primera significación, es el Pueblo de Dios. Simboliza a Israel, pueblo escogido del cual proviene el Mesías - y al nuevo Pueblo - la Iglesia -, sometida a la persecución y a las insidias del demonio.

  • En una segunda significación, es María Santísima. Ambas significaciones - eclesial y mariana - se complementan y enriquecen mutuamente, porque Juan contempla a la Iglesia con los rasgos de María, y a María insertada en el misterio de la Iglesia.

  • Esa mujer dio a luz, ¿a quién? A un Hijo Varón, Cristo, que ha de regir a todas las naciones con cetro de hierro (v.5).

  • Pero también se puede interpretar ese Hijo como a los cristianos: dio a luz a los cristianos, pues la profunda unidad entre Cristo y los cristianos es mensaje permanente en los escritos de Juan.
    La lucha entre la Mujer y la serpiente es fuerte. La serpiente pretende devorar al Hijo, pero este “fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono,” alusión inequívoca a la exaltación de Jesús por su elevación en la cruz, donde derrota al demonio, y por su Ascensión a los cielos. La mujer huye entonces al desierto, lugar preparado por Dios para su protección y refugio. Allí se la alimenta - alusión al maná y a la Eucaristía- durante 1260 días, tiempo alegórico que tipifica la duración de una persecución larga, pero a la vez limitada por la voluntas divina.
    ¿Qué rasgo de María sobresale en este texto del Apocalipsis?
    María vencedora del mal, la que pisa la cabeza de Satanás, la inmaculada, la sin pecado. Y como aría es madre de la Iglesia, la Iglesia también triunfará en esta terrible lucha que durará desde la Pascua hasta la Parusía o Segunda Venida de Cristo.
    Aunque ya se libró en el Calvario la batalla definitiva, las potencias del mal continúan ofreciendo resistencia. El demonio sabe que le queda poco tiempo y ya fue derrotado irremediablemente por Cristo, pero busca vengarse y causar daños a los seguidores de Cristo y apartarlos de Cristo y de la Iglesia.
    Pero no tengamos miedo, María está a nuestro lado, ella, la vencedora. Y con ella vencemos nosotros, vence la Iglesia. El demonio no puede contra María ni contra la Iglesia, que goza de la protección y del alimento de Cristo victorioso. Dios es el vencedor.
    Por eso el cristiano aun en medio de las persecuciones- está llamado a vivir alegre en la esperanza y seguro de la victoria. María está presente en la lucha a nuestro favor. Enemiga perpetua del poder de las tinieblas, participa en las tribulaciones de sus hijos - de nosotros - y es para nosotros señal de victoria.
    La mujer del Apocalipsis es la misma del Calvario y del Paraíso, testimonio de la presencia de María en las entregas decisivas de la historia de la salvación. Y así termina el versículo 12, de este capítulo 12: “Por tanto, regocijaos, oh Cielos y los que en ella moráis”...




  • sábado, 19 de mayo de 2012

    Promesa del Espíritu Santo. El odio del mundo. Sermón de Leonardo Castellani

    La persecución del mundo moderno a los verdaderos cristianos, ya no será por “cristianos” en sí, al menos eso es lo que se verá públicamente; sino que serán perseguidos por no adecuarse al sistema, a las reglas del “nuevo orden”, y serán perseguidos por “retrógrados”, “medievales”, “nazis”, “fachos”, etc. Epítetos que ya se vienen utilizando y que, mediante la presión psicológica de los medios, irá entrando en las mentes de las masas descreídas. Y la misma persecución, se verificará tanto desde fuera como desde dentro de la Iglesia. Falsos hermanos perseguirán a los buenos cristianos.
    Las dos formas más terríficas de la persecución son la de adentro y la de afuera; primero la de adentro: “seréis excomulgados”, como si dijéra­mos... (“exsynagogis facient vos-apossynagogéesete”) seréis echados de la si­nagoga o reunión de los creyentes, que equivale a nuestra “excomunión”. Y después la de afuera, “os matarán”, y en los últimos tiempos, “os ma­tarán y creerán con eso hacer un servicio a Dios”; es decir, os matarán como a criminales, como a perros rabiosos. Los mártires de los últimos tiempos, dice San Agustín, ni siquiera parecerán ser mártires.
    (Castellani, “El Evangelio de Jesucristo”)
    Y la cultura mediática seguirá desacreditando cada vez más al católico (entiéndase al católico tradicional, no al “mistongo” comprometido con lo “políticamente correcto”). Tapando así a los buenos cristianos, y enalteciendo y premiando a aquellos que (cristianos otrora o no) siguen las máximas de lo “políticamente correcto” que el mundo propone para poder convivir con él. Leamos esta excelente prédica del R.P. Leonardo Castellani, quién ha sido perseguido en contadas ocasiones por lo que realmente fue, un buen y profundo sacerdote católico
    Promesa del Espíritu Santo. El odio del mundo. (1963)
    “Entonces el Señor dijo a los discípulos: "Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré de junto al Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí. Pero también vosotros daréis testi­monio, porque estáis conmigo desde el principio. Os he dicho esto para que no os escandalicéis. Os expul­sarán de las sinagogas. E incluso llegará la hora en que todo el que os mate piense que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he dicho esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho. No os dije esto desde el principio porque estaba yo con vosotros”. (Jn. 15,26 - 16,4)
    El Evangelio es una partecita del final del Sermón Despedida o Sermón Testamento de Cristo, dicho en la Ultima Cena; y quizás una parte en el camino del Cenáculo al monte Oliveto: trata de la Per­secución.
    Después de prometerles de nuevo, por tercera o cuarta vez, la venida y la asistencia del Espíritu Santo a fin de que pudieran dar testimonio de Él, Cristo predice a sus Apóstoles, también por tercera o cuarta vez, la Persecución. Ya durante su vida les había dicho:
    “Si a Mí me han perseguido,
    a vosotros os perseguirán:
    no es el siervo mayor que el Señor
    ni el discípulo mayor que el Maestro”[1].
    La Persecución es la ley de la Iglesia: es la carga que debemos llevar, y debemos hoy mirarla de frente. Ella muestra que la Iglesia es una cosa sobrenatural, supramundana; de otro modo no se enten­dería que hombres honrados, buenos y aun santos, lo mejor que hay en la Humanidad, sean odiados con tan extraña saña, a veces hasta el asesinato, a veces de adentro de la Iglesia y no solamente de afuera, como vemos en el curso de veinte siglos. La historia de la Iglesia hace buenas estas palabras de Cristo, y ellas indican tanto la persecución de dentro como la de fuera: “Os echarán de las sinagogas —o sea, os excomulgarán—; y llegará la hora en que todo el que os dé muerte creerá hacer un servicio a Dios”.
    La historia nos muestra la persecución a los buenos cristianos vigente siempre; no a todos los cristianos, por cierto; no a los cris­tianos solamente de nombre, los cuales no sufren e incluso a veces sirven de idiotas útiles a los impíos. San Pablo dijo: “Todo aquél que quiera vivir fielmente conforme a Cristo Jesús, sufrirá persecución”[2]. No dijo: “Todos los bautizados”; dijo: “Todos los piadosos”[3].
    Apenas resucitado Jesucristo, se desencadena la persecución en Jerusalén: el protomártir San Esteban[4] y los dos Santiagos fueron muertos cruelmente por los judíos: Santiago el Menor, que fue primo de Jesús[5], y Santiago el Mayor, hermano mayor de Juan Evangelista, el Santiago de los españoles. Muchos españoles creen fue martirizado en España, pero es inexacto, pues por las Escrituras consta que lo hizo degollar Herodes en Jerusalén[6]. La tradición cuenta que estuvo en España, y eso puede ser —y que su cuerpo reposa en Galicia; y esto último es seguro: hay allí en la capital de Galicia un santuario inmemorial, adonde toda Europa concurría en peregrinación durante la Edad Media, atraída por los frecuentes milagros: de donde toda­vía a la Vía Láctea llamamos “el Camino de Santiago”. Los demás Apóstoles no tuvieron mejor (o peor) suerte: todos fueron martirizados en diferentes partes del mundo: San Juan Evangelista murió en su cama a los 100 años de edad, pero fue martirizado en vida dos veces casi hasta la muerte. Los fieles de Jerusalén fueron despojados de sus bienes, muchos dellos encarcelados y azotados, como San Pablo dos veces; los Apóstoles tuvieron que salir y disper­sarse por todo el mundo —para bien del mundo.
    Poco después suceden las diez sangrientas y satánicas persecucio­nes romanas, donde fueron muertos, casi siempre con exquisitas torturas, millones de fieles; no miles sino millones; los mismos im­píos modernos, que quieren rebajar el número de los mártires (como Gibbon, por ejemplo), no se animan a bajar del millón; y hoy día existe en el mundo la persecución más grande que ha existido nunca, por lo menos en extensión: no solamente en la inmensa extensión “detrás del Muro de Acero”, sino también en países católicos, como Cuba, Haití y Méjico. En Méjico las leyes de Calles están vigentes, aunque no urgidas del todo, por miedo al pueblo; pero si la policía encuentra una beba que va a la escuela de las monjas con un catecis­mo en la valijita, el padre es multado; si un sacerdote anda de sotana, es multado; si uno edifica una iglesia, es multado; y las iglesias pertenecen al Gobierno (Padre Raúl Entraigas).
    La persecución de adentro consiste sobre todo en los cismas y en las herejías, y también en los “falsi fratres” o falsos hermanos, de cuya persecución solapada y traidora se queja San Pablo[7]; o sea, los católicos fingidos, que ya existían en tiempo de San Pablo. Hace unos días, estando yo en San Juan, un párroco pronunció un vehe­mente sermón contra el diario Tribuna y contra mí en presencia de las delegadas de la Acción Católica de toda la Provincia; incluso de la dueña del diario, que salió de la Asamblea medio muerta.
    El joven franciscano español dijo prácticamente que era un peca­do para un católico leer el diario Tribuna y que al tal Castellani había que encerrarlo, porque estaba haciendo mucho daño. La causa fue un artículo titulado “La Decadencia de España”, que está lleno de amor y respeto a España y habla de la decadencia del siglo XVIII, que es un hecho histórico, y del actual resurgimiento; pero el buen fraile no leyó más que el título[8]. Yo le presenté mis excusas en el mismo diario, diciendo que el artículo quizás era inoportuno en San Juan; pero él siguió en sus trece: “Me ratifico en todo lo que he dicho: dígaselo Ud. a su esposo y dígaselo al Obispo”. Se hizo una tormen­ta en un vaso de agua; la cual paró el Arzobispo Audino[9], que es muy honrado hombre.
    Yo no digo que éste sea un falso hermano ni que ésta sea “per­secución”; fue más bien una equivocación; pero al que recibe el chumbo de la equivocación, no le hace mucha gracia; y de no haber habido un Obispo muy sensato, podía haberme costado caro. Lo traigo solamente como ejemplo cómico de lo que puede suceder dentro de la vida cristiana.
    En los países católico-liberales, como el nuestro, la persecución está velada, pero existe: y aunque no sea sangrienta, es muy perni­ciosa, porque ataca las almas. La Masonería trabaja asiduamente (¡y con qué éxito!) en tapar a los escritores católicos[10], en silenciar a los buenos sacerdotes y hacer fiestas a los tarambanas, en desacreditar y derribar a los gobernantes católicos (recuerden a Lonardi) y en impedir se enseñe la Religión en las escuelas, aunque la mayoría de los padres lo desee: ésta es persecución de la peor especie; y esta persecución hipócrita puede traer la otra, la persecución abierta —de la cual hemos visto un ejemplito en 1955.
    Así que hemos de mirar de frente nuestro destino: todos los que quieran ser buenos cristianos, toparán contrastes y dificultades en el mundo por el hecho de ser cristianos; porque van a contracorriente de la correntada del mundo. “Este amigo nuestro, o compañero de oficina, o de cuartel (o de lo que sea) es un poco raro. ¡Cuidado con él! Comulga cada semana, se aparta de todas las ‘farras’, da limosnas que no pegan con lo poco que gana, anda mucho con los curas; es un hombre secreto; lleva un secreto consigo. ¡Cuidado con él! No es como nosotros...” Esto es lo menos que puede pasarle a un cristiano hoy día.
    “Secretum meum mihi”[11]. Mi secreto para mí. Pero todo secreto es sospechoso. Mi secreto es mi fe, mi vida interior; a nadie se la puedo contar del todo —a Dios solamente y Jesucristo. “Et vita vestra est abscondita cum Christo in Deo”: Y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios[12].
    R.P. Leonardo Castellani, Sermón en la infra-octava de la Ascensión del Señor, “Domingueras prédicas II”, Ediciones Jauja, 1998.

    [1] Juan 15, 20; Mateo 10, 24.
    [2] II Timoteo 3, 12.
    [3] El gran exégeta Erik Peterson observó que ciertos espíritus filantrópicos pretenden reducir a puros malentendidos todo lo que sucede en este mundo. Según ellos, Jesucristo fue crucificado y los Apóstoles condenados a muerte por un simple equívoco. Estos mismos hombres, en la hora en que el martirio retorna para la Iglesia, tienden a reducir todo a un juego de incomprensiones.
    Así, por ejemplo, el jesuíta Ignacio Pérez del Viso aprueba calurosamente a quienes buscan “tender puentes entre la Iglesia y aquellas logias masónicas (que trabajan por) las causas de la humanidad, como la paz mundial y la defensa de los derechos del hombre”, y recuerda que tales diálogos comenzaron al fin de la Primera Guerra Mundial (“Católicos y Masones”, en “La Nación”, 26-VIII-98, p. 18).
    La supuesta amplitud de espíritu hace que estos “cristianos” consideren triunfos las derrotas de quienes defienden la fe y así se levanten como profetas del Gran Amanecer Rosado, “un amanecer que, generalmente, parece más rosado la noche antes que la mañana siguiente” (G. K. Chesterton, “Las Fiestas y el Asceta”, en “The Thing”).
    [4] Hechos 7, 55-60.
    [5] En el año 62 y por orden del Sumo Sacerdote Anán, Santiago fue arrojado del pináculo del Templo de Jerusalén, y luego lapidado y apaleado.
    [6] Hechos 12, 2.
    [7] I Corintios 11, 26; Gálatas 2, 4.
    [8] En el artículo mencionado Castellani señala el influjo del “barroquismo religioso” -la exterioridad religiosa, la fe sustituida en parte por la Propaganda, una moral a veces más pagana que cristiana- en la decadencia española, que se hizo visible en los siglos XVII y XVIII: “Releyendo durante esta ‘gripe’ los dramas de Calderón, ese decaimiento salta a los ojos: supuesto que Calderón no fantasea sino que retrata. La moral de Cristo está en el fondo, pero falseada por bárbaros prejuicios godos. Y la responsable última es la religión entiesada y esclerótica. Basta ver las ‘aprobaciones’ de sus obras, dadas por eclesiásticos a veces eminentes, como el poeta Josef de Valdivieso”.
    “Las vidas de santos teatralizadas muestran otro gran desvío; como ‘El Príncipe Constante’, ‘El Mágico’ y tantas otras. No son santos reales, por decirlo de una vez: están compuestos cerebralmente con conceptos y lugares comunes de libros piadosos. Ellas hormiguean de milagros. A veces pueriles; y más bien que cristianismo evangélico, muestran en sus héroes una especie de estoicismo fanfarrón revestido de beaterías”. (“La Decadencia de España”. Abreviado)
    “No se niega con esto la admirable grandeza de la España del Siglo de Oro: el que tuvo, retuvo” (“La Argentina Bolchevique”, en “Nueva Crítica Literaria”, Dictio, Bs. As., 1976, p. 369).
    [9] Mons. Audino Rodríguez Olmos.
    [10] Ver “Domingueras Prédicas”, Homilía del Domingo Noveno después de Pentecostés.
    [11] Isaías 24, 16 (Vulgata).
    [12] Colosenses 3, 3.