miércoles, 22 de abril de 2026

Vacunas...

 

BOMBA: Jefe de toxicología de Pfizer declara miles de muertes por la vacuna Covid-19

Declara en una comisión parlamentaria en el Bundestag que: entre 20.000 y 60.000 personas murieron en Alemania a causa de la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer y que fue así en todo el mundo. ¿Por qué no es noticia de portada en todos los medios?


¡¡Noticia bomba!! ¡No te lo pierdas!

El Dr. Helmut Sterz, exjefe de toxicología de Pfizer BOMBA: Jefe de toxicología de Pfizer declara miles de muertes por la vacuna Covid-19

, declaró ante la Comisión de Investigación sobre el Coronavirus en el Bundestag el 19 de marzo de 2026:

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«Se sacrificaron estudios esenciales de toxicidad en aras de la rapidez, sin razones aceptables.
La aprobación condujo a ensayos clínicos en humanos prohibidos».

El 7 de julio de 2021 publicamos una carta dirigida a los ministros australianos, la cual fue presentada como prueba. En ella se incluyó un extracto de una solicitud de información a la TGA (Administración de Productos Terapéuticos de Australia) que indicaba que no se habían realizado pruebas para detectar efectos genotóxicos, cancerígenos ni sobre la fertilidad.

¡No existía lógica ni base científica para tratar a las personas de esta manera!

Años después, la verdad sale a la luz, ¡demasiado tarde para muchos!

Los heridos y las familias de los fallecidos se encuentran sumidos en el sufrimiento.

Los trabajadores despedidos se defendían mientras luchaban contra quienes los ridiculizaban.

¡Teníamos razón!

La integridad institucional está en juego, ya que las decisiones se basaron en suposiciones vacías de una campaña de marketing para vender veneno a los contribuyentes.

¡La verdad es conocimiento silenciado por el poder!

Gracias @RefugeOfSinner5

El Santo Rosario....

 


❓¿QUÉ SUCEDE CUANDO REZAS EL ROSARIO?


Cuando rezas: «Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores…», la Santísima Virgen viene instantáneamente a tu lado para orar contigo. Y no viene sola. Trae consigo ángeles. Y no solo uno o dos, pues ella es la Reina de los Ángeles, así que coros de ángeles la acompañan. Ella y Jesús están unidos en el corazón y no pueden separarse, por lo que trae a Jesús consigo. Y Jesús no puede separarse de la Trinidad, por lo que trae consigo al Padre y al Espíritu Santo. Y donde está la Santísima Trinidad, está toda la creación, y te ves rodeado de una belleza y una luz inimaginables en esta vida. Tu Madre viene como Nuestra Señora de la Gracia con las manos extendidas. Rayos de luz emanan de sus manos, penetrando tu cuerpo, sanándote y llenándote de gracias. Esta es tu herencia, derramada desde el corazón de Jesús en la Cruz, cuando el centurión traspasó su Corazón con la lanza, en el único recipiente puro preparado para recibir tales gracias en aquel momento: tu Madre. Ahora, al rezar el Rosario, o incluso al recitar un Ave María, recibes tu porción de estas gracias. También dijo en ese momento: «Quien acude a María y reza el Rosario no puede ser tocado por Satanás».

¿Acaso sorprende que quien reza el Rosario con el corazón sea tan bendecido, protegido y poderoso en sus oraciones por los demás?

—Padre Gabriel Amorth, Exorcista Jefe del Vaticano

✝️

lunes, 20 de abril de 2026

Bebé fue diseñado para no tener nunca una madre...

 «Este bebé fue diseñado para no tener nunca una madre, para que dos hombres pudieran satisfacer sus deseos egoístas», declaró el activista por los derechos de los niños conocido como «Billboard Chris».


— Una pareja de hombres homosexuales ha provocado indignación en internet tras publicar un vídeo en el que se burlan de su bebé, nacido por gestación subrogada, por llorar «mamá».

El cantante y compositor de música country Shane McAnally publicó un video de su «esposo» Michael Baum acostado en un sofá, meciendo juguetonamente al bebé sobre su estómago mientras pregunta: «¿A quién quieres, papá o papá?».

En otra publicación en redes sociales, los hombres que se burlaban publicaron una foto de su bebé con la leyenda: » Bebé homofóbico de 6 semanas «.

El presentador del podcast The Daily Wire , Michael Knowles, reaccionó como muchos otros, declarando en X: «El vídeo más horrible que he visto en mi vida».

«Este vídeo me va a quitar el sueño», declaró Joel Berry, antiguo editor jefe de The Babylon Bee. «Congreso, prohíban este abuso AHORA», exigió Berry. 

“¿Quién graba a su hijo llorando y sube el vídeo a internet? ¿Y quién somete a un niño a semejante vanidad?”, se pregunta Surrogacy Concern, una organización que busca acabar con los males de la gestación subrogada. “Los bebés necesitan a sus madres biológicas”

“Estos hombres se ríen cuando el bebé llora y dice ‘mamá, mamá, mamá’. Creen que es gracioso porque ‘no hay mamá’”, escribió el activista por los derechos de los niños Chris Elston, más conocido como “Billboard Chris”.

“Este bebé fue diseñado para no tener nunca una madre, para que dos hombres pudieran satisfacer sus deseos egoístas”, escribió Elston. “Es imposible que una persona normal vea esto sin sentir un asco instintivo”.

“Todos los implicados son penalmente responsables en casos de abuso emocional infantil: la donante de óvulos, la madre subrogada y los médicos”, afirmó la comentarista católica Peachy Keenan.

“La manipulación psicológica comienza desde temprana edad”, señaló Allie Beth Stuckey. “Veo este tipo de cosas una y otra vez en las redes sociales. Dos padres riéndose de que, ‘de alguna manera’, su bebé sigue pidiendo a su mamá a pesar de que no tienen una, y siempre les dicen que no”. 

“Los bebés instintivamente desean y necesitan a sus madres”, explicó Stuckey. “Es una crueldad extrema, incluso mayor que la que permitimos para los animales, que los separemos deliberadamente de sus madres cuando son bebés para satisfacer los deseos de hombres adultos”.

McAnally y Baum, que son homosexuales, también están criando a dos mellizos de 12 años, un niño y una niña. 

“Sé que las cosas cambian constantemente”, dijo McAnally a la revista People en octubre, refiriéndose a las convenciones sociales. “Y claro, como la nuestra es una familia poco tradicional, no creemos que esas reglas se apliquen”.

En Alemania, la gestación subrogada es un delito penal según el artículo 1(1)(7) de la Ley de Protección de Embriones; en Francia, también está prohibida por el Código Civil. Además, en octubre de 2024, Italia extendió la prohibición extraterritorialmente, lo que significa que ahora se aplica a los procedimientos realizados en el extranjero.

El razonamiento de los italianos es simple, no religioso, sino basado en la antropología jurídica:

El niño no debe ser objeto de un contrato, y el vínculo materno es un bien indisponible.

El artículo 7 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño establece el derecho de todo niño a conocer a sus padres y a ser cuidado por ellos.

«Comprar un niño» es trata de bebés.

LifesiteNews  (en este sitio esta el artículo original)

Ejército Remanente...

Iran......


Dos jóvenes iraníes convertidas al cristianismo, fueron condenadas a muerte por el régimen de los ayatolás tras desarrollar una intensa labor de evangelización que incluyó el valiente reparto de miles de ejemplares del Nuevo Testamento. 


Maryam Rostampour y Marziyeh Amirizadeh, dos jóvenes iraníes convertidas al cristianismo, fueron condenadas a muerte por el régimen de los ayatolás tras desarrollar una intensa labor de evangelización que incluyó el reparto de miles de ejemplares del Nuevo Testamento en su país natal.

Su historia, que con el paso de los años ha adquirido notoriedad internacional, comenzó mucho antes de su detención. Ambas nacieron en familias musulmanas en Irán, pero su vida dio un giro tras abrazar la fe cristiana. Se conocieron en 2005 durante su formación en teología en Turquía y descubrieron que ambas habían experimentado una conversión similar años antes. A partir de ese momento decidieron colaborar y regresar a Irán, donde iniciaron una actividad clandestina de difusión religiosa.

En Teherán organizaron reuniones en su propio domicilio, creando dos pequeños grupos: uno dirigido a jóvenes y otro enfocado en mujeres en situación vulnerable, incluidas trabajadoras sexuales. Paralelamente, distribuyeron alrededor de 20.000 biblias en persa, una actividad considerada ilegal por las autoridades iraníes.

Su detención se produjo de forma repentina. Según relataron posteriormente, fueron arrestadas y separadas de inmediato para ser sometidas a interrogatorios intensivos. Los agentes querían información sobre sus creencias, sus contactos y las reuniones que organizaban. A partir de ese momento comenzó un proceso judicial en el que se les imputaron delitos religiosos y políticos.

Las acusaciones incluyeron apostasía, blasfemia y acciones contra la seguridad del Estado, cargos que dentro del sistema legal iraní pueden conllevar castigos extremadamente severos. Finalmente, fueron sentenciadas a morir en la horca, una decisión que provocó una fuerte reacción fuera de Irán.

Tras su arresto, fueron trasladadas a la conocida prisión de Evin, uno de los centros penitenciarios más duros del país. Allí permanecieron cerca de nueve meses, durante los cuales, según su propio testimonio, fueron sometidas a presión constante para renunciar a su fe. «Nos ofrecían la libertad si negábamos a Cristo», han explicado en distintas ocasiones.

Durante su estancia en prisión, describieron un ambiente de miedo, aislamiento y tensión continua, aunque también aseguraron haber encontrado momentos de fortaleza interior. A pesar de las circunstancias, afirman que intentaron mantener sus creencias e incluso compartirlas discretamente con otras reclusas.

El caso comenzó a ganar repercusión internacional gracias a la movilización de organizaciones de derechos humanos y comunidades religiosas, que denunciaron la situación y ejercieron presión diplomática sobre el régimen iraní. Esa campaña global resultó determinante: en 2009 ambas fueron finalmente liberadas, y un año después quedaron exoneradas de todos los cargos.

Tras abandonar Irán, se establecieron en Estados Unidos en calidad de refugiadas. Desde entonces han participado en conferencias, encuentros religiosos y giras internacionales en las que relatan su experiencia, recogida también en el libro Cautivas en Irán.

En los últimos tiempos han vuelto a situarse en el foco mediático por sus posicionamientos políticos. Ambas han mostrado su respaldo a las acciones de Israel y Estados Unidos contra el régimen iraní, al que consideran responsable de la represión interna. También han agradecido públicamente al expresidente Donald Trump su implicación en defensa del pueblo iraní.

Marziyeh Amirizadeh ha defendido abiertamente la necesidad de un cambio de régimen en Irán, argumentando que la desaparición de la República Islámica es imprescindible para garantizar la libertad religiosa y los derechos de las mujeres. Por su parte, Maryam Rostampour ha expresado su deseo de que el país experimente una transformación profunda que permita a sus ciudadanos vivir sin persecución.

Ambas mantienen contacto con comunidades cristianas dentro de Irán y aseguran que muchos creyentes viven en condiciones de aislamiento, frustración y miedo. Según sostienen, la legislación vigente castiga la conversión religiosa y la evangelización, lo que sitúa a estos grupos en una situación de especial vulnerabilidad.

Su testimonio se ha convertido en uno de los relatos más conocidos sobre la persecución religiosa en Irán, y sigue siendo utilizado por organizaciones internacionales para denunciar las restricciones a la libertad de culto en el país.

Alerta Digital


domingo, 5 de abril de 2026

La Resurreccion..

 


Cuando se mueve, viniendo hacia la salida, y la vista puede ver más allá del fulgor, entonces aparecen ante mi vista dos luminosidades hermosísimas (sólo como estrellas comparadas con el Sol): una hacia dentro y otra hacia afuera de la puerta, postradas en acto de adoración a su Dios que pasa envuelto en su luz, espirando beatitud con su sonrisa; y sale.

El Evangelio como me ha sido revelado o Poema de El Hombre Dios.

Esta obra es un compendio de visiones que María Valtorta tuvo de la vida de Jesús hace dos mil años, caminando junto a los apóstoles, junto a Su Madre. En fin, una verdadera maravilla de la revelación privada en la que no estamos obligados a creer, pero que sin duda enriquece el alma.

7) Glorificacion de Jesus y Maria

La Resurrección

En el huerto todo es silencio y titileo del rocío.

Encima, un cielo que va adquiriendo color zafiro cada vez más claro, habiéndose despojado ya de su negroazul recamo de estrellas, que durante toda la noche había estado velando al mundo.

El alba rechaza, de oriente a occidente, estas zonas todavía oscuras, como hace la ola durante la marea alta, cuando ésta va avanzando y cubriendo el oscuro litoral y sustituyendo el gris negro de la húmeda arena y del arrecife por el azul del agua marina.

Algunas estrellitas se resisten todavía a morir, y parpadean, cada vez más débilmente bajo la onda de luz blanco-­verdosa del alba, láctea con tonalidades cenizosas, como las frondas de los olivos soñolientos que hacen de corona a aquel montículo poco lejano. Y naufragan luego, sumergidas por la ola del alba, como tierra sobrepujada por el agua. Y ya hay una menos… y luego otra menos… y otra, y otra: el cielo va perdiendo sus rebaños de estrellas… Ya sólo, en el extremo occidente, hay tres; luego, dos; luego una, que sigue contemplando ese prodigio cotidiano que es el surgimiento de la aurora.  

Y cuando un hilo rosicler dibuja una línea sobre la seda turquesa del cielo oriental, un suspiro de viento acaricia las frondas y las hierbas, diciendo: «Despertaos. El día resucita». Pero sólo despierta a frondas y hierbas, que, bajo sus diamantes de rocío, se estremecen, con un leve susurro acompañado de arpegios de gotas que caen; los pájaros todavía no se despiertan entre las tupidas ramas de un altísimo ciprés que parece dominar como un señor en su reino; ni en la enredada maraña de un seto de laurel que protege de la tramontana.

Los soldados que están de guardia, aburridos, enfriados, en varias posturas, vigilan el Sepulcro, cuya puerta ha sido reforzada, en los bordes, con una gruesa capa de argamasa, como si fuera un contrafuerte. Sobre el fondo blanco opaco de la argamasa resaltan las anchas rosetas de cera roja del sello del Templo, estampadas junte a otros sellos directamente en la argamasa fresca.

Los soldados deben haber encendido un pequeño fuego durante la noche, porque hay en el suelo ceniza y tizones mal quemados; y deben haber jugado y comido, porque hay todavía restos de comida diseminados, y pequeños huesos limpios, usados, sin duda, para algún juego semejante a nuestro dominó o a nuestro infantil juego con canicas, jugados sobre un rudimentario trazado dibujado en el sendero. Luego se han cansado y han abandonado todo para buscar posturas más o menos cómodas, según fuera para dormir o para velar.

En el cielo, que ahora presenta en el Oriente un área enteramente rosada que se va extendiendo cada vez más por el cielo sereno -donde todavía no hay rayos de sol-, aparece, procedente de profundidades desconocidas, un meteoro lleno de resplandor.

Y el meteoro baja -bola de fuego de irresistible resplandor- seguido de una estela rutilante, que quizás no es más que el recuerdo de su fulgor en nuestra retina. Baja velocísimo hacía la Tierra, esparciendo una luz tan intensa, fantasmagórica, aterradora dentro de su belleza, que la rosada de la aurora queda anulada, superada por esta incandescencia blanca.

Los soldados alzan, estupefactos, la cabeza (incluso porque con la luz llega un estampido potente, armónico, solemne, que llena con su sonido toda la Creación).

Viene de profundidades paradisíacas. Es el aleluya, el gloria angélico, que sigue al Espíritu del Cristo en su regreso a su Carne gloriosa.

El meteoro se abate contra la piedra que inútilmente cierra el Sepulcro. La arranca de cuajo, la echa al suelo.

Paraliza, por el terror y el fragor, a los soldados puestos como carceleros del Dueño del Universo. Y, a su regreso a la Tierra, al igual que había producido un terremoto cuando huyó de la Tierra, el Espíritu del Señor produce un nuevo terremoto.

Entra en el oscuro Sepulcro, el cual, con esta indescriptible luz, se llena de claridad; y mientras la luz permanece suspendida en el aire inmóvil, el Espíritu se reinfunde en el inmóvil Cuerpo bajo la mortaja.

Todo esto (la aparición, el descenso, la entrada, la desaparición la Luz de Dios) ha sido rapidísimo: no en un momento, sino en una fracción de momento.

El «Quiero» del divino Espíritu a su fría Carne no tiene sonido. Lo dice la Esencia a la Materia inmóvil. Pero ningún oído humano percibe esa palabra. La Carne recibe ese imperativo y obedece con profundo respiro… Durante unos momentos, nada más.

Debajo del sudario y de la sábana, la Carne gloriosa se recompone vestida de eterna belleza, se despierta del sueño de la muerte, regresa de la «nada» en que estaba, vive después de haber estado muerta.

Ciertamente el corazón se despierta y da su primer latido, impulsa en las venas la helada sangre que quedaba y, inmediatamente, crea la medida total de sangre en las arterias vaciadas, en los pulmones inmóviles, en el cerebro entenebrecido, y aporta nuevo calor, salud, fuerza, pensamiento.

Otro instante, y se produce un repentino movimiento bajo la pesada sábana. Tan repentino, que, desde el instante en que El mueve las manos cruzadas, hasta el momento en que aparece, majestuoso, en pie, lleno de resplandor con su vestido de inmaterial materia, sobrenaturalmente bello y majestuoso, con una gravedad que lo transforma y eleva sin anularle su identidad, la vista casi no tiene tiempo de captar los momentos sucesivos. Y ahora la vista lo admira.

¡Qué distinto de como la mente recuerda! Pulcro, sin heridas ni sangre; sólo resplandeciente, con el resplandor de la luz que mana a chorros de las cinco llagas y rezuma por todos los poros de su epidermis.

Cuando da el primer paso y, al moverse, los rayos que irradian las Manos y los Pies lo aureolan de haces de luz: desde la Cabeza, nimbada con un halo constituido por las innumerables pequeñas heridas de la corona, que ya no manan sangre sino sólo fulgor, hasta el borde del vestido, cuando, abriendo los brazos que tenía juntos en el pecho, descubre la zona de luminosidad vivísima que pasa a través del vestido encendiéndolo con un sol a la altura del Corazón, entonces realmente es la «Luz» que ha tomado cuerpo.

No la pobre luz de la Tierra, no la pobre luz de los astros, no la pobre luz del Sol. Es la Luz de Dios: todo el fulgor paradisíaco reunido en un solo Ser, un fulgor que le da sus inconcebibles azules como pupilas, sus fuegos de oro como cabellos, sus candores angélicos como vestido y colorido, y todo lo que constituye -y no es descriptible con palabra humana-el supraeminente ardor de la Stma. Trinidad-que anula con su potencia ardiente todo fuego del Paraíso absorbiéndolo en sí para generarlo nuevamente en cada instante del Tiempo eterno, Corazón del Cielo que atrae y difunde su sangre, las innumerables gotas de su sangre incorpórea: los bienaventurados, los ángeles, todo lo que constituye el Paraíso: el amor de Dios, el amor a Dios; todo esto es la Luz que es el Cristo Resucitado, que constituye el Cristo Resucitado.

Cuando se mueve, viniendo hacia la salida, y la vista puede ver más allá del fulgor, entonces aparecen ante mi vista dos luminosidades hermosísimas (sólo como estrellas comparadas con el Sol): una hacia dentro y otra hacia afuera de la puerta, postradas en acto de adoración a su Dios que pasa envuelto en su luz, espirando beatitud con su sonrisa; y sale. Abandona la fúnebre gruta y vuelve a pisar la tierra, la cual se despierta de alegría y resplandece toda en su rocío, en los colores de las hierbas y los rosales, en las infinitas corolas de los manzanos que se abren por un prodigio al recibir los primeros rayos del Sol, que las besan, y ante la presencia del Sol eterno que bajo ellas camina.

Los soldados se han quedado paralizados donde estaban…

Las fuerzas corrompidas del hombre no ven a Dios, mientras que las fuerzas puras del universo -las flores, las hierbas, los pájaros-admiran y veneran al Poderoso, que pasa nimbado con su propia Luz y rodeado de un nimbo de luz solar.

Su sonrisa, la mirada que deposita en las flores, en las frondas, o que se alza al cielo sereno, hace aumentar la belleza de todo: y más suaves, y teñidos de un esfumado, sedoso colorido rosáceo, aparecen los millones de pétalos que forman una espuma florecida sobre la cabeza del Vencedor; y más vivos aparecen los diamantes del rocío; y más azul el cielo, que refleja sus Ojos refulgentes; y más festivo el Sol, que pone pinceladas de alegría en una nubecita movida por una brisa ligera que viene a besar a su Rey con fragancias arrebatadas a los jardines y caricias de pétalos sedosos.

Jesús alza la Mano y bendice. Luego, mientras cantan más fuerte los pájaros y más intensamente el viento perfuma, desaparece de mi vista, dejándome en un gozo que borra hasta los más leves recuerdos de tristezas y sufrimientos y las más leves vacilaciones sobre el mañana…

https://www.marialuzdivina.com/paginas/evangelio/7/pag617.php

Ejército Remanente...


sábado, 4 de abril de 2026

Sábado Santo....

 

El Sábado Santo es el día del ocultamiento de Dios»

El 2 de mayo de 2010 el Papa Benedicto XVI, venerando la Sábana Santa, predicó sobre «el misterio del Sábado Santo». Recogemos hoy esa meditación que merece la pena releer.

Queridos amigos:

Este es un momento muy esperado para mí. En otras varias ocasiones he estado ante la Sábana Santa, pero ahora vivo esta peregrinación y este momento con particular intensidad: quizá porque el paso de los años me hace todavía más sensible al mensaje de este extraordinario icono; quizá, y diría sobre todo, porque estoy aquí como Sucesor de Pedro y traigo en mi corazón a toda la Iglesia, más aún, a toda la humanidad. Doy gracias a Dios por el don de esta peregrinación y también por la oportunidad de compartir con vosotros una breve meditación, que me ha sugerido el subtítulo de esta solemne ostensión: «El misterio del Sábado Santo».

Se puede decir que la Sábana Santa es el icono de este misterio, icono del Sábado Santo. De hecho, es una tela sepulcral, que envolvió el cadáver de un hombre crucificado y que corresponde en todo a lo que nos dicen los Evangelios sobre Jesús, quien, crucificado hacia mediodía, expiró sobre las tres de la tarde. Al caer la noche, dado que era la Parasceve, es decir, la víspera del sábado solemne de Pascua, José de Arimatea, un rico y autorizado miembro del Sanedrín, pidió valientemente a Poncio Pilato que le permitiera sepultar a Jesús en su sepulcro nuevo, que había mandado excavar en la roca a poca distancia del Gólgota. Obtenido el permiso, compró una sábana y, después de bajar el cuerpo de Jesús de la cruz, lo envolvió con aquel lienzo y lo depuso en aquella tumba (cf. Mc 15, 42-46). Así lo refiere el Evangelio de san Marcos y con él concuerdan los demás evangelistas. Desde ese momento, Jesús permaneció en el sepulcro hasta el alba del día después del sábado, y la Sábana Santa de Turín nos ofrece la imagen de cómo era su cuerpo depositado en el sepulcro durante ese tiempo, que cronológicamente fue breve (alrededor de día y medio), pero inmenso, infinito en su valor y significado.

El Sábado Santo es el día del ocultamiento de Dios, como se lee en una antigua homilía: «¿Qué es lo que hoy sucede? Un gran silencio envuelve la tierra; un gran silencio y una gran soledad, porque el Rey duerme (…). Dios ha muerto en la carne y ha puesto en conmoción a los infiernos» (Homilía sobre el Sábado Santo: PG 43, 439). En el Credo profesamos que Jesucristo «padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos y al tercer día resucitó de entre los muertos».

Queridos hermanos y hermanas, en nuestro tiempo, especialmente después de atravesar el siglo pasado, la humanidad se ha hecho particularmente sensible al misterio del Sábado Santo. El escondimiento de Dios forma parte de la espiritualidad del hombre contemporáneo, de manera existencial, casi inconsciente, como un vacío en el corazón que ha ido haciéndose cada vez mayor. Al final del siglo XIX, Nietzsche escribió: «¡Dios ha muerto! ¡Y nosotros lo hemos matado!». Esta famosa expresión, si se analiza bien, está tomada casi al pie de la letra de la tradición cristiana; con frecuencia la repetimos en el vía crucis, quizá sin darnos plenamente cuenta de lo que decimos. Después de las dos guerras mundiales, de los lagers y de los gulags, de Hiroshima y Nagasaki, nuestra época se ha convertido cada vez más en un Sábado Santo: la oscuridad de este día interpela a todos los que se interrogan sobre la vida; y de manera especial nos interpela a los creyentes. También nosotros tenemos que afrontar esta oscuridad.

Y, sin embargo, la muerte del Hijo de Dios, de Jesús de Nazaret, tiene un aspecto opuesto, totalmente positivo, fuente de consuelo y de esperanza. Y esto me hace pensar en el hecho de que la Sábana Santa se comporta como un documento «fotográfico», dotado de un «positivo» y de un «negativo». Y, en efecto, es precisamente así: el misterio más oscuro de la fe es al mismo tiempo el signo más luminoso de una esperanza que no tiene confines. El Sábado Santo es la «tierra de nadie» entre la muerte y la resurrección, pero en esta «tierra de nadie» ha entrado Uno, el Único que la ha recorrido con los signos de su Pasión por el hombre: «Passio Christi. Passio hominis». Y la Sábana Santa nos habla exactamente de ese momento, es testigo precisamente de ese intervalo único e irrepetible en la historia de la humanidad y del universo, en el que Dios, en Jesucristo, compartió no sólo nuestro morir, sino también nuestra permanencia en la muerte. La solidaridad más radical.

En ese «tiempo más allá del tiempo», Jesucristo «descendió a los infiernos». ¿Qué significa esta expresión? Quiere decir que Dios, hecho hombre, llegó hasta el punto de entrar en la soledad máxima y absoluta del hombre, a donde no llega ningún rayo de amor, donde reina el abandono total sin ninguna palabra de consuelo: «los infiernos». Jesucristo, permaneciendo en la muerte, cruzó la puerta de esta soledad última para guiarnos también a nosotros a atravesarla con él. Todos hemos experimentado alguna vez una sensación espantosa de abandono, y lo que más miedo nos da de la muerte es precisamente esto, como de niños tenemos miedo a estar solos en la oscuridad y sólo la presencia de una persona que nos ama nos puede tranquilizar. Esto es precisamente lo que sucedió en el Sábado Santo: en el reino de la muerte resonó la voz de Dios. Sucedió lo impensable: es decir, el Amor penetró «en los infiernos»; incluso en la oscuridad máxima de la soledad humana más absoluta podemos escuchar una voz que nos llama y encontrar una mano que nos toma y nos saca afuera. El ser humano vive por el hecho de que es amado y puede amar; y si el amor ha penetrado incluso en el espacio de la muerte, entonces hasta allí ha llegado la vida. En la hora de la máxima soledad nunca estaremos solos: «Passio Christi. Passio hominis».

Este es el misterio del Sábado Santo. Precisamente desde allí, desde la oscuridad de la muerte del Hijo de Dios, ha surgido la luz de una nueva esperanza: la luz de la Resurrección. Me parece que al contemplar este sagrado lienzo con los ojos de la fe se percibe algo de esta luz. La Sábana Santa ha quedado sumergida en esa oscuridad profunda, pero es al mismo tiempo luminosa; y yo pienso que si miles y miles de personas vienen a venerarla, sin contar a quienes la contemplan a través de las imágenes, es porque en ella no ven sólo la oscuridad, sino también la luz; más que la derrota de la vida y del amor, ven la victoria, la victoria de la vida sobre la muerte, del amor sobre el odio; ciertamente ven la muerte de Jesús, pero entrevén su resurrección; en el seno de la muerte ahora palpita la vida, pues en ella habita el amor. Este es el poder de la Sábana Santa: del rostro de este «Varón de dolores», que carga sobre sí la pasión del hombre de todos los tiempos y lugares, incluso nuestras pasiones, nuestros sufrimientos, nuestras dificultades, nuestros pecados —«Passio Christi. Passio hominis»—, emana una solemne majestad, un señorío paradójico. Este rostro, estas manos y estos pies, este costado, todo este cuerpo habla, es en sí mismo una palabra que podemos escuchar en silencio ¿Cómo habla la Sábana Santa? Habla con la sangre, y la sangre es la vida. La Sábana Santa es un icono escrito con sangre; sangre de un hombre flagelado, coronado de espinas, crucificado y herido en el costado derecho. La imagen impresa en la Sábana Santa es la de un muerto, pero la sangre habla de su vida. Cada traza de sangre habla de amor y de vida. Especialmente la gran mancha cercana al costado, hecha de la sangre y del agua que brotaron copiosamente de una gran herida provocada por un golpe de lanza romana, esa sangre y esa agua hablan de vida. Es como un manantial que susurra en el silencio y nosotros podemos oírlo, podemos escucharlo en el silencio del Sábado Santo.

¿Pero no hemos olvidado quizás demasiado la relación entre cruz y esperanza, la unidad entre la orientación de la cruz y el oriente, entre el pasado y el futuro? El espíritu de esperanza que respiran las oraciones del sábado santo deberían penetrar de nuevo todo nuestro cristianismo. El cristianismo no es una pura religión del pasado, sino también del futuro; su fe es, al mismo tiempo, esperanza, porque Cristo no es solamente el muerto y resucitado, sino también el que ha de venir.

Señor, haz que este misterio de esperanza brille en nuestros corazones, haznos conocer la luz que brota de tu cruz, haz que como cristianos marchemos hacia el futuro, al encuentro del día en que aparezcas.

Oración

Señor Jesucristo, has hecho brillar tu luz en las tinieblas de la muerte, la fuerza protectora de tu amor habita en el abismo de la más profunda soledad; en medio de tu ocultamiento podemos cantar el aleluya de los redimidos.

Concédenos la humilde sencillez de la fe que no se desconcierta cuando tú nos llamas a la hora de las tinieblas y del abandono, cuando todo parece inconsistente. En esta época en que tus cosas parecen estar librando una batalla mortal, concédenos luz suficiente para no perderte; luz suficiente para poder iluminar a los otros que también lo necesitan.

Haz que el misterio de tu alegría pascual resplandezca en nuestros días como el alba, haz que seamos realmente hombres pascuales en medio del sábado santo de la historia.

Haz que a través de los días luminosos y oscuros de nuestro tiempo nos pongamos alegremente en camino hacia tu gloria futura.

Amén.

Queridos amigos, alabemos siempre al Señor por su amor fiel y misericordioso. Al salir de este lugar santo, llevamos en los ojos la imagen de la Sábana Santa, llevamos en el corazón esta palabra de amor, y alabamos a Dios con una vida llena de fe, de esperanza y de caridad. Gracias.

https://infovaticana.com/2018/03/31/el-sabado-santo-es-el-dia-del-ocultamiento-de-dios/

Ejército Remanente...

domingo, 29 de marzo de 2026

Las tres Avemarias...

 La hermosa devoción de las tres Avemarías

Quien rece diariamente las tres Ave Marías, recibirá su auxilio durante la vida y una especial asistencia al momento de su muerte.
Entre las devociones a Nuestra Señora existe una muy especial: la de orar todos los días las tres Avemarías. Pero ¿dónde nace esta devoción? Su origen data del siglo XIII y está ligado con Santa Matilde de Hackeborn, monja alemana benedictina, a quien Nuestra Señora le revela un modo de elevar una acción de gracias a la Santísima Trinidad por los privilegios concedidos a la Virgen María.
La Virgen prometió a Santa Matilde, asistir en la muerte a quien rece diariamente las tres Avemarías.
Santa Matilde pensando en su muerte, suplicó con gran fervor a la Madre de Dios que la asistiera en los últimos instantes de su vida. Ella escuchó que Nuestra Señora le decía:
"Sí que lo haré; pero quiero que por tu parte me reces diariamente tres Avemarías. La primera, pidiendo que así como Dios Padre me encumbró a un trono de gloria sin igual, haciéndome la más poderosa en el cielo y en la tierra, así también yo te asista en la tierra para fortificarte y apartar de ti toda potestad enemiga. Por la segunda Avemaría me pedirás que así como el Hijo de Dios me llenó de sabiduría, en tal extremo que tengo más conocimiento de la Santísima Trinidad que todos los Santos, así te asista yo en el trance de la muerte para llenar tu alma de las luces de la fe y de la verdadera sabiduría, para que no la oscurezcan las tinieblas del error e ignorancia. Por la tercera, pedirás que así como el Espíritu Santo me ha llenado de las dulzuras de su amor, y me ha hecho tan amable que después de Dios soy la más dulce y misericordiosa, así yo te asista en la muerte llenando tu alma de tal suavidad de amor divino, que toda pena y amargura de muerte se cambie para ti en delicias".
Ésta no sería la única revelación que tendría una santa en relación con la devoción de las tres Avemarías. Otra religiosa contemporánea a Matilde, Santa Gertrudis, conocida como "La Grande", tuvo una hermosa visión que confirmaría la otra revelación. Así ocurrió: eran las vísperas de la fiesta de la Anunciación, y al cantar el Avemaría, Gertrudis vio de repente cómo emergían del Corazón del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo como tres fuentes de agua que penetraban en el Corazón de María Santísima. Al instnate escuchó una voz que le dijo:
"Después del Poder del Padre, la Sabiduría del Hijo y la Ternura Misericordiosa del Espíritu Santo, nada se compara al Poder, Sabiduría y Ternura Misericordiosa de María".
A Santa Matilde la Virgen le prometió que quien rece diariamente las tres Ave Marías, recibirá su auxilio durante la vida y una especial asistencia al momento de su muerte, presentándose la Virgen con un brillo y una belleza tal que con sólo verla recibirá consuelo y las alegrías del cielo.
Además de estas dos santas, otros santos fueron especiales difusores de esta devoción, como San Alfonso María de Ligorio, quien aconsejaba con frecuencia esta bella práctica; o San Juan Bosco, quien la recomendaba a los jóvenes. San Pío de Pietrelcina dijo también que muchos se convertirían con solo practicar esta devoción.
Modo de rezar las tres Avemarías:

María Madre Mía;   Líbrame de caer en pecado mortal.
Por el poder que te concedió el Padre Eterno.
Avemaría...

Por la sabiduría que te concedió el Hijo.
Avemaría...

Por el Amor que te concedió el Espíritu Santo.
Avemaría...

Se finaliza con un Gloria... y la jaculatoria "María, por tu Inmaculada Concepción, purifica mi cuerpo y santifica mi alma" (La cual concede Indulgencia parcial otorgada por San Pío X).
Contenido publicado en es.GaudiumPress.org
Se autoriza su publicación desde que cite la fuente
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