martes, 18 de marzo de 2025

Los pecados mortales...


Cuáles son los pecados mortales? –Aquí una lista

Los pecados mortales son faltas graves que, según la doctrina católica, rompen nuestra relación con Dios y nos privan de la gracia santificante. Para que un pecado sea considerado mortal, deben cumplirse tres condiciones:

  1. Materia grave (el acto debe ser objetivamente grave).
  2. Plena advertencia (la persona debe saber que lo que está haciendo es pecado grave).
  3. Consentimiento deliberado (la persona debe hacerlo libremente y con pleno conocimiento).

Aquí tienes una lista de algunos pecados mortales comunes:

  1. Blasfemia: Insultar o despreciar el nombre de Dios, de la Virgen María o de los santos.
  2. Faltar a la Misa dominical y días de precepto sin causa justificada: Es un pecado grave no asistir a la Misa sabiendo que es una obligación para los católicos.
  3. Homicidio: Matar a otro ser humano, ya sea directa o indirectamente.
  4. Aborto: Terminar deliberadamente con la vida de un ser humano no nacido.
  5. Suicidio: Quitarse la vida de manera intencional.
  6. Adulterio: Tener relaciones sexuales con alguien que no es tu cónyuge.
  7. Fornicación: Tener relaciones sexuales fuera del matrimonio.
  8. Pornografía: Consumir o participar en la creación de material pornográfico.
  9. Masturbación: Realizar un acto sexual solitario con la finalidad de obtener placer fuera del contexto conyugal.
  10. Robo: Apropiarse de algo que pertenece a otra persona, especialmente si es algo de gran valor.
  11. Mentira bajo juramento (perjurio): Mentir deliberadamente cuando se ha hecho una promesa ante Dios o bajo juramento.
  12. Calumnia o difamación: Mentir deliberadamente para dañar la reputación de otra persona.
  13. Omisión de socorrer a los necesitados: Negarse a ayudar cuando alguien está en extrema necesidad y tú tienes los medios para hacerlo.
  14. Injusticia deliberada en contra del prójimo: Actuar con malicia o dañando deliberadamente a los demás (por ejemplo, explotar a los trabajadores, cometer fraude, etc.).
  15. Odiosidad o rencor deliberado: Negarse a perdonar a alguien o abrigar un odio profundo y duradero contra alguien.
  16. Participar en prácticas ocultas o brujería: Incluye magia negra, espiritismo, hechicería, ouija, invocación de espíritus malignos, etc.
  17. Envidia destructiva: Desear gravemente el mal a alguien por celos o envidia.
  18. Embriaguez y consumo de drogas: El uso excesivo de alcohol o drogas que lleva a la pérdida de control de las facultades mentales.
  19. Lujuria: Buscar deliberadamente el placer sexual por sí mismo, sin una relación conyugal y amorosa.
  20. Contracepción artificial: El uso de métodos artificiales para evitar la concepción en el matrimonio.
  21. Relaciones homosexuales: Según la enseñanza tradicional, los actos homosexuales (no la inclinación o tendencia) se consideran pecados graves.
  22. Profanar los sacramentos: Recibir los sacramentos, especialmente la Eucaristía, en estado de pecado mortal o sin el debido respeto.

      Es importante recordar que, según la enseñanza de la Iglesia, siempre se puede recibir el perdón de cualquier pecado mortal a través del sacramento de la Confesión, si hay arrepentimiento sincero y propósito de enmienda.

      Católico Defiende Tu Fe

       Ejército Remanente...

      lunes, 10 de marzo de 2025

      Indulgencia Plenaria....

       absolución total

      31 ene 2012 Jesús revela Indulgencia Plenaria para la absolución total

      05.08.2013 22:01

       


      Martes 31 de enero del 2012 a las 21:30 hrs.

      Este mensaje fue dado a María Divina Misericordia después de una hora y media durante la Adoración Eucarística.

       

      Mi amadísima hija, cómo me regocijo con el amor mostrado a Mí por Mis preciosos seguidores, cuyo amor es tan cercanamente entrelazado con Mi Sagrado Corazón.

      Me deleito con Mis hijos leales, cuyo amor por Mí, me trae tal gozo en medio de Mi dolor.

      Ellos son la luz que me trae la fuerza necesaria para guiar a Mi ejército.

      Estos, Mis hijos elegidos, creen que ha sido su fe solamente la que los ha traído a Mí.

      De lo que no se dan cuenta es que Mi Espíritu Santo descendió sobre ellos, especialmente sobre aquellos con corazones abiertos, para que así puedan unirse a Mi Iglesia remanente en la Tierra.

      Ellos, Mis amados seguidores, que muestran obediencia, determinación de voluntad y amor puro en sus almas, serán los fundamentos sobre los cuales voy a reconstruir Mi Iglesia en la Tierra.

      A Mi ejército, por su amor a Mi, les serán dadas gracias especiales ahora.

      Yo les garantizo esta Indulgencia Plenaria para permitirles portar Mi antorcha de fuego, para que así ellos puedan difundir la conversión.

      Este don Mío, les permitirá difundir la verdad de Mi Santa Palabra, para que así toque corazones por todas partes a donde vayan.

      Deben decir esta oración (24)  por 7 días consecutivos y les será dado el don de la absolución total y el Poder del Espíritu Santo:

      “Oh Jesús mío, Tú eres la Luz de la Tierra. Eres la Llama que toca todas las almas. Tu Misericordia y Amor no conocen límites. No somos dignos del Sacrificio que hiciste con Tu muerte en la Cruz, sin embargo sabemos que Tu Amor por nosotros es mayor que el amor que tenemos por Ti. Concédenos, Oh Señor, el don de la humildad, para que así seamos merecedores de Tu Nuevo Reino. Llénanos con el Espíritu Santo, para que así podamos marchar hacia adelante y guiar a Tu ejército para proclamar la Verdad de Tu Santa Palabra y preparar a nuestros hermanos y hermanas para la Gloria de Tu Segunda Venida a la Tierra. Te honramos. Te alabamos. Nos ofrecemos a nosotros mismos, nuestras penas, nuestros sufrimientos, como una ofrenda a Ti para la salvación de las almas. Te amamos Jesús. Ten Misericordia de todos Tus hijos donde sea que estén. Amén”

      Vayan ahora en paz, Mis amados seguidores y recuerden que su amor por Mi, enciende Mi corazón y trae gran gozo a Mi Padre Eterno, a Mi Bendita Madre, a los Ángeles y a todos los Santos en el cielo.

      Los amo a todos. Espero el momento cuando los estreche a cada uno y a todos ustedes, en Mis brazos, para que así encuentren la paz, el amor y el gozo que han estado esperando durante toda su vida en la Tierra.

      Vuestro amado Jesucristo


      domingo, 9 de marzo de 2025

      Primer Mandamiento....

       🧭 Formación Básica del Cristiano

      Querido Ejército Remanente:

      Hoy vamos a aprender a no ofender a Dios. En otras palabras, a ser felices. El camino ya nos lo enseñó Dios mismo. Repasémoslo:

      LOS 10 MANDAMIENTOS Y EL PECADO

      MANDAMIENTOS DE LA LEY DE DIOS EN PARTICULAR  

      Primer mandamiento

      Al principio de los mandamientos se dice: «Yo soy el Señor Dios tuyo». Estas palabras indican que Dios, por ser nuestro Criador y Señor, puede mandarnos lo que quiera, y nosotros, sus criaturas, estamos obligados a obedecerle. 

      El primer mandamiento es: «No tendrás otro Dios más que a Mí». Nos manda adorar sólo a Dios, y darle el culto debido, practicando la verdadera religión. Prohíbe la superstición, la irreligiosidad y la ignorancia culpable de las verdades de la fe y cualquier otro pecado contra la religión.

      LA SUPERSTICIÓN 

      Superstición es dar a la criatura el culto debido sólo a Dios, o dar a Dios culto de un modo indebido. 

      Son supersticiones la idolatría, la vana observancia, la adivinación, la magia, el maleficio, el espiritismo, etc.

      Idolatría es dar a una criatura el culto supremo de adoración, debido sólo a Dios. 

      Vana observancia es usar medios no proporcionados, ni instituidos por Dios, para obtener un efecto cierto. Es de tres clases: 

      1ª- El arte de adquirir la ciencia sin trabajo. 

      2ª- El arte de curar con varios signos o cosas sagradas. 

      3ª- Observación de los sucesos; en vista de un suceso casual se calcula la suerte o desgracia. 

      Es superstición: Atribuir a una oración o a cierto número de cruces la virtud de curar ciertamente una enfermedad; tener por días de desgracia el martes o el viernes; considerar como de mal presagio el número 13; romper un cristal, derramar la sal; llevar amuletos para tener suerte o evitar la desgracia, etc., etc. 

      Es pecado, pues, pretender sanar infaliblemente las enfermedades sólo con oraciones u otros medios inadecuados. 

      Algunas personas santas han sanado enfermedades con oraciones solamente, pero esto fue por milagro y dichas personas no atribuían a sus oraciones la virtud infalible de sanar enfermedades. 

      La adivinación es pretender averiguar las cosas ocultas con ayuda del demonio. La adivinación se hace por los astros, por las líneas de las manos, por una casualidad, por los sueños, por las cartas, etc. Pecan gravemente los que van a preguntar a las adivinas, se hacen decir la buenaventura, etc.: no será pecado grave si se hace para jugar, sin que ni la una ni la otra parte preste crédito, pero ni aun por juego deben hacerse estas cosas. El porvenir contingente y libre lo sabe sólo Dios; las adivinas no lo pueden saber.

      Los sueños enviados por Dios, para hacer conocer su voluntad, son rarísimos; por las señales que les acompañan se conoce ciertamente ser diferentes de los sueños naturales o diabólicos. 

      La magia supersticiosa es el arte de hacer cosas extraordinarias, las cuales, aunque no sean sobrenaturales, son superiores a las fuerzas del hombre, y, por consiguiente, sólo pueden hacerse por intervención diabólica. 

      Brujería o maleficio es el arte de dañar con intervención del demonio. Los casos de brujería o maleficio son rarísimos. Las brujas están generalmente en la cabeza de los ignorantes. Esta superstición es causa hasta de asesinatos y de otros crímenes gravísimos. El que está en gracia de Dios nada debe temer, pues tiene a Dios por Padre que lo protege con una providencia especial. 

      El buen cristiano no pretende querer averiguar el porvenir por medios ilícitos; confía en la Divina Providencia y vive tranquilo. 

      El espiritismo o consulta hecha a los espíritus es un gravísimo pecado. Cuanto menos religión tiene un pueblo, tanto más está lleno de supersticiones.

      LA IRRELIGIOSIDAD

      La irreligiosidad es una irreverencia especial que se infiere a Dios, a las personas y cosas sagradas. 

      Sacrilegio es la profanación de lugar, persona o cosa, consagradas a Dios y destinadas a su culto. 

      Tentar a Dios es decir o hacer algo para probar si Dios es sabio, poderoso o dotado de cualquier otra perfección. 

      Simonía es pretender comprar o vender por precio temporal algo espiritual o anexo a lo espiritual. 

      La impiedad es negar a Dios todo culto. Las principales sectas impías son: el Liberalismo, la Masonería, el Socialismo y el Anarquismo. 

      Liberalismo es el sistema que toma por criterio único y exclusivo de todo acto moral privado o público, la razón y voluntad del hombre, prescindiendo de Dios. Ser liberal antes significaba ser generoso, magnánimo; ahora generalmente significa pertenecer a una secta condenada por la Iglesia. 

      La Masonería es una sociedad que tiene por fin principal hacer guerra a la Iglesia Católica. 

      El Socialismo tiene el mismo fin que la masonería. Para engañar a los obreros les promete la repartición de todos los bienes, la igualdad social, etc. 

      El Anarquismo es el sistema que proclama la destrucción de todo poder y autoridad, aún con la violencia. 

      El Fanatismo es el furor de los sectarios, producido por ideas falsas. El que cumple con fidelidad las leyes de la Iglesia, confiesa y comulga a menudo, no es fanático, sino devoto. Los ignorantes y maliciosos confunden la devoción con el fanatismo. La devoción es una virtud, el fanatismo es un vicio.

      Formación con Luis M.

      sábado, 8 de marzo de 2025

      Coronilla de la Divina Misericordia ...

       

      Coronilla de la Divina Misericordia y Promesas que contiene


      “Me queman las llamas de la Misericordia, deseo derramarlas sobre las almas, y las almas no quieren creer en mi bondad. Oh, qué dolor me dan cuando no quieren aceptarlas (…) Dile a la humanidad doliente que se abrace a mi Corazón misericordioso y Yo la llenaré de paz”.

      A continuación, podrán leer las promesas dictadas por Jesús a Santa Faustina Kowalska:

      “La humanidad no encontrará la paz hasta que no se dirija con confianza a mi Misericordia”.

      «De todas Mis llagas, como de arroyos, fluye la misericordia para las almas, pero la herida de Mi Corazón es la Fuente de la Misericordia sin límites, de esta fuente brotan todas las gracias para las almas».

      “El alma que confíe en mi Misericordia no perecerá, ya que todos sus asuntos son míos. El alma más feliz es la que confía en mi Misericordia, pues Yo mismo la cuido”.

      «Proclama que ningún alma que ha invocado Mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión».

      «Hija Mía, escribe que cuanto más grande es la miseria de un alma tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia e invita a todas las almas a confiar en el inconcebible abismo de Mi misericordia, porque deseo salvarlas a todas. En la cruz, la Fuente de Mi Misericordia fue abierta de par en par por la lanza para todas las almas, no he excluido a ninguna».

      «Que los más grandes pecadores pongan su confianza en Mi misericordia. Ellos más que nadie tienen derecho a confiar en el abismo de Mi misericordia. Hija Mía, escribe sobre Mi misericordia para las almas afligidas. Me deleitan las almas que recurren a Mi misericordia. A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden. No puedo castigar aún al pecador más grande si él suplica Mi compasión, sino que lo justifico en Mi insondable e impenetrable misericordia. Escribe: Antes de venir como juez justo abro de par en par la puerta de Mi misericordia. Quien no quiere pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia…»

      «Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. También prometo ya aquí en la tierra la victoria sobre el enemigo y sobretodo a la hora de la muerte, Yo mismo la defenderé como a mi propia gloria… Ofrezco a los hombres el vaso con el que han de venir a recoger las gracias a la fuente de la Misericordia».

      «A las almas que difunden el culto de mi Misericordia, las protejo a lo largo de su vida como una madre cariñosa protege a su niño todavía lactante. A la hora de su muerte, no seré para ellas su juez sino su Salvador misericordioso. En aquella última hora no hay para el alma más que una sola protección: MI MISERICORDIA»…

      «Yo preservaré a las ciudades y casas en las cuales se encontrase esta imagen».

      «Yo también protegeré a aquellas personas que veneren esta Imagen y tengan confianza en mi Misericordia».

      HORA DE LA DIVINA MISERICORDIA: LAS TRES DE LA TARDE

      Oración para recibir vigor y valentía a la hora de dar a conocer los Mensajes

      Lléname ahora, Oh Señor, con el Don del Espíritu Santo para llevar Tu Santísima Palabra a los pecadores que debo ayudar a salvar en Tu nombre.

      Ayúdame a cubrirlos, a través de mis oraciones, con Tu Preciosa Sangre, para que así ellos puedan ser atraídos a Tu Sagrado Corazón.

      Dame el Don del Espíritu Santo para que así estas pobres almas puedan deleitarse en Tu Nuevo Paraíso.

      Amén

      Digan esta oración todos los días, después de recitar Mi Divina Misericordia y ustedes, por su lealtad a Mí, ayudarán a salvar a Mis hijos.

      La oración de las tres dictada por Jesús a Santa Faustina Kowalska es la siguiente:

      Expiraste, Jesús, pero Tu muerte hizo brotar un manantial de vida para las almas y el océano de Tu misericordia inundó todo el mundo. Oh, Fuente de Vida, insondable misericordia divina, anega el mundo entero derramando sobre nosotros hasta Tu última gota.

      Oh, Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús, manantial de misericordia para nosotros, en Ti confío.

      El Señor le dijo a Santa Faustina Kowalska lo siguiente:

      Un látigo poderoso para usar contra las próximas amenazas (tormentas, terremotos,erupciones volcánicas, tsunamis, etc.)
      Dos casos aparecen en el Diario de Santa María Faustina que envuelven tormentas, #1731 y# 1791, y en ellos ella usa la Coronilla de la Divina Misericordia como un látigo poderoso:

      “Hoy me despertó una gran tormenta, el viento estaba enfurecido y llovía como si hubiera un huracán, a cada rato caían rayos. Me puse a rogar que la tempestad no causara ningún daño; de repente oí estas palabras: Reza la coronilla que te he enseñado y la tempestad cesará. Enseguida he comenzado a rezar la coronilla y ni siquiera la he terminado cuando el temporal ha cesado y oí estas palabras: A través de ella obtendrás todo, si lo que pides está de acuerdo con mi voluntad.” (1731)

      “Cuando se acercaba una gran tormenta me puse a rezar la coronilla. De repente oí la voz de un ángel: no puedo acercarme con la tempestad, porque el resplandor que sale de su boca me rechaza a mí y a la tormenta. Se quejaba el ángel con Dios. De súbito conocí lo mucho que habría de devastar con esa tempestad, pero conocí también que esa oración era agradable a Dios y lo potente que es la coronilla.” (1791)

      Ejército Remanente...

      Oraciones de siempre...

       

      Oración de la mañana, Ofrecimiento del día

      Oración inicial del humilde servidor

      Jesú, perdóname porque he pecado

      Comenzamos: ✝ ✨ Por la señal + de la Santa Cruz, de nuestros enemigos + líbranos, Señor + Dios nuestro. ✨ En el nombre del Padre y del Hijo + y del Espíritu Santo Amén

      Un momento de silencio para ponernos en presencia de Jesús y de María

      🌅 🛐 Ofrecimiento del día

      Os adoro Dios mío y os amo con todo mi corazón.

      Os doy gracias por haberme creado, redimido, hecho cristiano y conservado en esta noche.
      Os ofrezco todas las acciones de este día; haced que sean todas según vuestra Santísima Voluntad, para mayor honra y gloria vuestra.
      Preservadme del pecado y de todo mal. Vuestra gracia sea siempre conmigo y con todos los míos.
      🙏🏻Amén🙏🏻

      🔥 🕊️ Oración para que venga el Espíritu Santo

      "Señor Jesucristo, Hijo del Padre, manda ahora tu Espíritu sobre la tierra.

      Haz que el Espíritu Santo habite en el corazón de todos los pueblos, para que sean preservados de la corrupción, de las calamidades y de la guerra.
      Que la Señora de todos los Pueblos, la Santísima Virgen María,
      sea nuestra Abogada.»
      🙏🏻Amen🙏🏻

      🙏🏻 A la Santísima Virgen

      ✨💙 ✨ ¡Oh Señora mía! ¡Oh, Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a Vos; y en prueba de mi filial afecto os consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo vuestro, Oh Madre de bondad, guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra.
      🙏🏻Amén🙏🏻.

       _(Tres Avemarías)

        🥀 ración a San José

      Custodio y padre de vírgenes San José, protector de la Sagrada Familia, a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia Cristo Jesús, y la Virgen María. Por Jesús y María, te ruego y suplico me alcances que, preservado de toda impureza, sirva siempre con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto a Jesús y María ... Tambien te encomiendo a mi familia a mis amigos y a toda la Hispanidad, protégeles y preservales del mal.

      🙏🏻 Amén 🙏🏻

      Ejército Remanente...

      viernes, 7 de marzo de 2025

      Los 10 Mandamientos y El Pecado...

       

      Los 10 Mandamientos y El Pecado

      🧭 Formación Básica del Cristiano

      Los diez mandamientos de la ley de Dios, o «el Decálogo»  

      Querido Ejército Remanente:

      Hoy vamos a aprender a no ofender a Dios. En otras palabras, a elegir la vida, a ser felices. El camino ya nos lo enseñó Dios mismo. Repasémoslo:

      El primero de los mandamientos: No tendrás otro Dios más que a Mí.  

      El segundo: No tomar el nombre de Dios en vano.  

      El tercero: Acuérdate de santificar las fiestas.  

      El cuarto: Honra al padre y a la madre.  

      El quinto: No matar.  

      El sexto: No fornicar.  

      El séptimo: No hurtar.  

      El octavo: No levantar falso testimonio.  

      El noveno: No desear la mujer (o esposo) de tu prójimo.  

      El décimo: No codiciar los bienes ajenos.  

      El decálogo contiene explícita o implícitamente todos los deberes del hombre en relación a Dios, al prójimo y consigo mismo. Ya veremos uno por uno en las próximas lecciones.

      Dios en sus mandamientos manda que hagamos el bien y evitemos el mal; por esto cada mandamiento contiene un precepto y una prohibición. 

      Dios ha impreso estos mandamientos en el corazón del hombre y los dio a Moisés en el Monte Sinaí, escritos en dos tablas de piedra, para que no nos lo olvidemos.

      Los tres primeros, contenidos en la primera tabla, tienen por fin directo el honor de Dios. 

      Los otros siete, contenidos en la segunda tabla, tienen por fin directo el bien del prójimo. 

      Nuestro Señor Jesucristo confirmó los diez mandamientos y los perfeccionó con los consejos evangélicos. Podemos, debemos, y es absolutamente necesario, cumplir con los divinos mandamientos para salvarnos.   

      Podemos: Dios conoce nuestras fuerzas y si Él manda el cumplimiento de los mandamientos, es porque sabe que podemos cumplirlos. Si encontramos alguna dificultad en cumplirlos, pidamos a Dios su gracia, e infaliblemente Él nos ayudará y nos hará fácil lo que para nosotros nos resulta difícil y aún imposible. 

      Debemos: porque Dios lo quiere, lo manda, y nadie como Él tiene más, ni tanto derecho a ser obedecido. Lo exige el bien común y la sana razón. El código de todos los países civilizados está basado en la ley de Dios. 

      Es absolutamente necesario cumplir los mandamientos: porque sólo cumpliéndolos nos libraremos del infierno y conseguiremos el cielo. Basta quebrantar un solo mandamiento en cosa grave para merecer la eterna condenación. 

      El pecado 

      Pecado es faltar a la ley de Dios. 

      El pecado es original y actual.  

      Pecado original es aquel con que todos nacemos, heredado de nuestros primeros padres. Se borra con el santo bautismo.

      Pecado actual es el que comete voluntariamente quien tiene uso de razón.

      El pecado puede cometerse con pensamiento, deseo, palabra, obra y omisión. Omisión quiere decir dejar de hacer aquello a que uno está obligado. 

      No todos los pecados son iguales; como entre amigos pueden surgir disgustos pequeños y graves, así también sucede entre Dios y el hombre. 

      Los disgustos pequeños no rompen la amistad, pero sí los graves. 

      El pecado actual puede ser mortal y venial. 

      Pecado mortal es faltar a la ley de Dios en materia grave, con plena advertencia y pleno consentimiento. 

      Materia grave significa cosa de importancia. 

      Plena advertencia significa que el entendimiento se dé cuenta claramente de que la cosa es mala. No peca, por falta de advertencia, quien come carne en día prohibido, porque no sabe o no recuerda que es día de abstinencia.  

      Pleno consentimiento significa que la voluntad sea del todo libre. Un sueño malo, de por sí, no es pecado, porque cuando uno duerme no es libre para hacer el bien o el mal. En donde no hay libre voluntad, no hay pecado. No peca quien hace algo malo sin querer. Es imposible pecar sin querer.

      Sin embargo, pecaría quien, por encontrarse amenazado de muerte u otro mal grave, cometiera una acción mala por su naturaleza, como insultar a Dios, abandonar la verdadera religión, etc. 

      Para que haya pecado no es necesario querer directamente ofender a Dios. Sólo el demonio u hombres semejantes al demonio pueden querer directamente ofender a Dios. Lo que se intenta, al pecar, es sólo satisfacer la pasión, el capricho. Para que haya pecado, ni siquiera es necesario pensar que se ofende a Dios; basta hacer libremente algo ilícito, dándose cuenta que aquello no se debe hacer, porque es malo. 

      Quien hace mal sin saberlo por ignorancia culpable, peca; por ejemplo, un médico que «ignore» la malicia del aborto. Hoy en día, con tanta información a nuestro alcance, es difícil encontrarse en «ignorancia invencible» o inculpable, puesto que cada vez es más fácil conocer. Pensemos en la obviedad de la malicia del aborto. Sólo aquellas personas que realmente están incapacitadas de obtener un conocimiento concreto sobre algo, estarían excusadas. Quizás alguna enfermedad mental, o una clara imposibilidad de información.

      Quien ejecuta un acto, dudando si es lícito, peca. El que duda si un acto es lícito o ilícito debe averiguar antes; y no puede efectuarlo sin saber que es lícito. El medio más práctico para averiguar si un acto es lícito, es preguntar al confesor. (Confesores buenos, que defiendan la sana doctrina de la Iglesia Católica, y no los «curas modernistas»)

      Quien hace algo lícito, pero creyendo por error que es ilícito, peca. 

      El pecado mortal se perdona de dos maneras:  

      1º- Confesándose.  

      2º- Haciendo un acto de contrición perfecta con el propósito de confesarse.  

      El pecado grave se llama mortal, porque quita al alma la vida sobrenatural de la gracia santificante. 

      Pecado venial es faltar a la ley de Dios de materia leve; o en cosa grave, pero sin plena advertencia o pleno consentimiento.

      Se llama pecado venial, esto es, perdonable, porque no quita la gracia de Dios, y se perdona fácilmente. El pecado venial se perdona arrepintiéndose de haberlo cometido.   

      EL PECADO ES EL MAYOR DE TODOS LOS MALES    

      Debemos temer todo pecado como el mayor de todos los males. El pecado es el mal contra Dios; porque le quita la obediencia y el honor que le son debidos. 

      Si Dios fuera capaz de pena, el pecado se la causaría. 

      El pecado, el mal contra Dios, es un mal infinito, por ser infinita la dignidad de Dios ofendido. Todos los demás males son males de las criaturas; mas todas las criaturas, comparadas con Dios, son como nada; por consiguiente, todos sus males son como nada comparados con el mal contra Dios. 

      Por esto, aun para librar de la peste al mundo entero, (como con las supuestas vacunas «salvadoras», pero que contienen células de fetos abortados), jamás sería lícito cometer el más mínimo pecado. Nunca puede ser lícito cometer un pecado; pues si alguna vez fuera lícito, ya no sería pecado. De hecho: ¿en qué quedamos? ¿Estamos en contra del aborto, pero a favor de vacunas con células de abortos? Jamás se puede ir en contra de la Santa Ley de Dios sin pecar. Y jamás un fin bueno puede permitir un medio malo, como en este caso, el medio del aborto, que es sumamente grave. Lo dicho, contradice la «doctrina» de la Iglesia modernista, pero no la doctrina de Dios.


      Y más recientemente, Monseñor Strickland, no tuvo ningún reparo en afirmar algo semejante:

      “No extenderé mi vida utilizando niños asesinados».


      El pecado es un mal para el hombre mismo, porque le quita la eterna felicidad, que es su último fin. Ningún otro mal causa más fatales consecuencias. 

      MALICIA DEL PECADO MORTAL 

      El pecado mortal es una ofensa grave al Dios de Majestad infinita; por consiguiente, es una injuria infinita. El hombre que comete pecado mortal se rebela contra Dios: si no con palabra, con sus obras, dice: «No quiero servir a Dios; no quiero hacer lo que Él manda». 

      El hombre, si se le compara con Dios, es infinitamente menos que un gusano comparado con todo el universo. ¿Un ser tan vil se atreve a rebelarse contra Dios? ¿Por qué? Por una pasión baja que no quiere dominar y, muchas veces, por cosas de ningún valor. 

      Todo el que comete pecado mortal ama más a sí mismo y a las criaturas que a Dios; pues disgusta gravemente a Dios, para complacerse a sí mismo o a otros. 

      ¡Pecar!… ¡Ofender a Dios en su misma presencia!… ¡es el colmo del atrevimiento! A lo menos para pecar, buscad un lugar donde Dios no esté. ¡Pero ese lugar no existe! 

      Quien comete un pecado mortal es el ser más ingrato: Todo lo que el hombre tiene, Dios se lo ha dado y se lo conserva, y sin embargo, el pecador lo emplea para ofenderle. 

      El que comete pecado mortal se hace esclavo de las pasiones y apetitos contrarios a la razón. 

      N. S. Jesucristo, para librarnos de los pecados, aceptó los males de pena, y muy grandes, pero no el mal de culpa. Jesús NO FUE CULPABLE. El pecado mortal ha sido la causa de que Jesús sufriera los más crueles tormentos en su pasión santísima. 

      Un solo pecado mortal cambió a unos Ángeles hermosísimos en demonios feísimos. 

      Un solo pecado mortal, el de Adán, cambió el mundo, de un paraíso de delicias y goces, en un valle de lágrimas y dolores.

      CONSECUENCIAS DEL PECADO MORTAL 

      El pecado mortal: 

      1º- Nos aparta de Dios y nos priva de su amor y amistad. 

      2º- Nos quita los méritos y el derecho a la gloria. 

      3º- Nos hace merecedores de la eterna condenación. 

      CONSECUENCIAS DEL PECADO VENIAL  

      Debemos evitar también los pecados veniales, porque: 

      1º- El pecado venial es una ofensa que se hace a Dios. 

      2º- Impide muchas gracias que el Señor nos concedería. 

      3º- Todo pecado venial atrae varios castigos de Dios en esta vida y en la otra. 

      4º- Poco a poco conduce al pecado mortal. 

      Por lo tanto: ¡JAMÁS PECAR! 

      Sólo el pecado es el verdadero mal, pues los demás males pueden traernos grandes bienes, porque nos ayudan a conseguir mayores premios para el cielo. Sólo el pecado, si es grave, nos separa de Dios, nuestro Sumo Bien; y si es leve, retarda nuestra entrada en el cielo y nos priva de muchas gracias. 

      Evitemos, pues, todo pecado, cueste lo que cueste. Digamos a menudo: primero morir que pecar.  


      Si por cada vez que el hombre cometiera un pecado, tuviera que pagar una gran multa o recibir un gran castigo corporal ¿no es verdad que todos tendrían un cuidado sumo en no cometer pecados? Con mayor razón debemos abstenernos del pecado por no ofender a Dios, por no perder el cielo, por no merecer los castigos temporales y eternos. 

      MEDIOS PARA EVITAR EL PECADO 

      1º- En las tentaciones, acudir a Dios y a la Santísima Virgen con fervorosas oraciones jaculatorias, pensando que Dios está presente en todo lugar. 

      2º- Leer algún libro bueno y hacer unos minutos de meditación cada día. 

      3º- Acordarse a menudo de la muerte, juicio, infierno y gloria.

      4º- Cada noche, al acostarse, hacer examen de conciencia, y pedir a Dios perdón de las faltas cometidas durante el día. 

      5º- Frecuentar los Santos Sacramentos.

      Conclusión:

      Con estas reflexiones tan profundas tenemos suficiente material como para decidirnos a no pecar más. ¿Cuántos argumentos más necesitaremos para convencernos?

      En esta lección hemos aprendido a no ofender a Dios, como decíamos, que en términos más positivos, sería lo mismo que «ser felices», ya que estaríamos eligiendo al Sumo Bien, única fuente verdadera de felicidad. Es muy simple, es muy claro. Ahora, es el turno de la voluntad.

      Que Dios os bendiga y os ilumine

      Formación con Luis Maria

      Ejército Remanente...