viernes, 23 de julio de 2021

Sta María Magdalena...

 

Sta María Magdalena nos enseña a buscar a Jesús



Al cabo de veinte siglos resultan conmovedores la delicadeza, la fidelidad y el amor de María Magdalena por Jesús. San Juan nos narra en el Evangelio de la Misa cómo esta mujer se dirigió al sepulcro en cuanto se lo permitió el descanso sabático, cuando todavía estaba oscuro, en busca del Cuerpo muerto de su Señor. Él la había librado del Maligno y la gracia fructificó en su corazón, siguió fielmente al Maestro en algunos de sus viajes apostólicos y le sirvió generosamente con sus bienes. En los momentos terribles de la crucifixión permaneció en el Calvario, cerca de quien la había curado de sus males. Es más, cuando depositaron a Jesús en el sepulcro, ella permaneció cerca haciéndole compañía, como hemos hecho nosotros quizá junto al cadáver de una persona amada. Lo consigna San Mateo: Estaban allí María Magdalena y la otra María sentadas frente al sepulcro.

Pasado el sábado, al alborear el día primero de la semana, se dirigió con otras santas mujeres al lugar donde se encontraba el Cuerpo de Jesús, para embalsamarlo. Pero el Señor ya no está allí: ¡ha resucitado! Ve la piedra corrida y el sepulcro vacío; entonces echó a correr, fue a Simón y al otro discípulo al que amaba Jesús, y les dijo: Se han llevado al Señor del sepulcro y no sabemos dónde lo han puesto. Pedro y Juan salieron corriendo hacia el sepulcro vacío. San Juan nos cuenta que aquel momento fue definitivo en su vida: vio y creyó. Ambos Apóstoles se volvieron de nuevo a casa, pero María se quedó allí, llorando por la ausencia del Cuerpo del Maestro. Con una tristeza indefinible, sin creer aún en la Resurrección, persevera, no se quiere separar del lugar donde vio por última vez el Cuerpo adorable del Maestro.

Nosotros consideramos hoy «la intensidad del amor que ardía en el corazón de aquella mujer, que no se apartaba del sepulcro, aunque los discípulos se habían marchado de allí. Buscaba al que no había hallado, lo buscaba llorando y, encendida en el fuego de su amor, ardía en deseos de aquel de quien pensaba que se habían llevado. Por esto ella fue la única en verlo entonces, porque se había quedado buscándolo, pues lo que da fuerza a las buenas obras es la perseverancia en ellas». No dejemos nosotros de buscar siempre a Jesús; también en los momentos en los que, si el Señor lo permite, el desaliento o la oscuridad penetren en el alma. No olvidemos nunca que Él siempre está muy cerca de nuestra vida, aunque no lo veamos. Siempre está cercano, porque, como dice el Apóstol, «“Dominus prope est”! - el Señor me sigue de cerca. Caminaré con Él, por tanto, bien seguro, ya que el Señor es mi Padre..., y con su ayuda cumpliré su amable Voluntad, aunque me cueste».

https://www.hablarcondios.org/meditaciondiaria.aspx

jueves, 22 de julio de 2021

el verdadero rostro de Cristo...

 

Cómo dar a conocer el verdadero rostro de Cristo




El cristiano en medio del mundo es como una ciudad puesta en lo alto de un monte, como la luz sobre el candelero. Y lo humano es lo primero que se ve; el ejemplo de personas íntegras, leales, honradas, valientes..., es lo que arrastra. Por eso, las virtudes propias de la persona –todas las condiciones naturales buenas– se convierten en instrumento de la gracia para acercar a otros a Dios: el prestigio profesional, la amistad, la sencillez, la cordialidad..., pueden disponer a las almas para oír con atención el mensaje de Cristo. Las virtudes humanas son necesarias en el apostolado, porque si nuestros amigos no ven estas, difícilmente entenderán las sobrenaturales. Si un cristiano no fuera veraz, ¿cómo podrían confiar en él sus amigos? ¿Cómo daríamos a conocer el verdadero rostro de Cristo, si falláramos en lo elemental, en lo humano? Las virtudes humanas han de ser como el monte en el que está puesta la ciudad, como el candelero en el que se coloca la luz de Cristo. Muchos apreciarán la vida sobrenatural cuando la vean hecha realidad en una conducta plenamente humana.

Hemos de dar a conocer que Cristo vive, con la alegría habitual, a través de la serenidad en circunstancias quizá difíciles y penosas, en el trabajo bien acabado, en la sobriedad y la templanza, en una amistad siempre abierta a todos. Una vocación cristiana vivida en su integridad debe informar todos los aspectos de la existencia. Todos aquellos que de alguna manera nos tratan y nos conocen han de percibir, la mayoría de las veces solo por el comportamiento, la alegría de la gracia que late en el corazón. «Hemos de conducirnos de tal manera, que los demás puedan decir, al vernos: este es cristiano, porque no odia, porque sabe comprender, porque no es fanático, porque está por encima de los instintos, porque es sacrificado, porque manifiesta sentimientos de paz, porque ama»12, porque es generoso con su tiempo, porque no se queja, porque sabe prescindir de lo superfluo...

El mundo que nos rodea está necesitado del testimonio de hombres y mujeres que, llevando a Cristo en su corazón, sean ejemplares. Quizá nunca se ha hablado tanto de los derechos del hombre y de logros humanos. Pocas veces la humanidad ha sido tan consciente de sus propias fuerzas. Pero quizá nunca se han dejado más claramente de lado los valores propios de la persona, que son aquellos que posee en cuanto imagen de Dios.

De los cristianos espera el mundo esta enseñanza fundamental: que todos hemos sido llamados a ser hijos de Dios. Y para alcanzar esta meta, hemos de vivir en primer lugar como hombres y mujeres cabales, desarrollando todos los valores naturales que el Señor nos ha dado. Así, con sencillez, mostramos que, para imitar a Cristo, es necesario ser muy humanos; y que, siendo plenamente humanos, llevamos camino –porque la gracia nunca falta– de ser plenamepol.nte hijos de Dios.

meditaciondiaria.aspx

miércoles, 21 de julio de 2021

El Demonio odia el latín..

 

El Demonio odia el latín los enemigos de Dios tambien ????


 
El diablo odia el latín, dice un exorcista


Acabo de asistir a una charla del exorcista de la diócesis de San José, el padre Gary Thomas. Es el protagonista de un libro y de una película llamada El Rito, protagonizada por Anthony Hopkins. (La charla fue organizada por un grupo llamado Catholics at Work).

En primer lugar, fue un gran orador. Describió cómo casi por accidente, y después de 20 años como párroco, se encontró con que le enviaron a Roma para aprender a realizar el Rito del Exorcismo. Fue muy claro al decir que, en su opinión, el reciente aumento del interés por el paganismo de la Nueva Era ha abierto la puerta a la adhesión al ocultismo a un mayor número de personas que antes, lo que a su vez abre el camino a la posesión diabólica. Siempre ha sido inundado con peticiones, incluso antes de la publicidad. 

Quería transmitir un pequeño comentario que hizo casi de pasada. No sé cuál es su posición litúrgica con respecto a la misa; no hubo nada en lo que dijo que me hiciera pensar que celebra la misa en latín, por ejemplo. Sin embargo, sí explicó que el Rito del Exorcismo sólo se dice en latín. Una de las razones es práctica: todavía no hay una traducción aprobada en inglés. Pero también dio otra razón por la que estaba tan a favor del uso del latín en el Rito del Exorcismo: "El diablo odia el latín, es la lengua universal de la Iglesia". Le pregunté después sobre esto, y lo repitió, diciendo que sus experiencias personales como exorcista que ha realizado muchísimos exorcismos le han convencido de ello. Me dijo que había oído de exorcistas que hacían exorcismos en italiano, español y portugués (las únicas lenguas vernáculas aprobadas para este rito) que el latín era la lengua más eficaz.


https://www.newliturgicalmovement.org/2016/02/the-devil-hates-latin-says-exorcist.html

martes, 20 de julio de 2021

Vacunita..

 

Se disparan los contagios en los países más vacunados



En la gráfica superior, 3 países altamente vacunados desde casi el 70% al 84% (Holanda, Malta y R Unido, en marrón)  tienen disparados los casos de Covid. En cambio, el grupo inferior de 15 países menos vacunados (40% de la población) no tienen apenas contagios



el Motu proprio es maligno, ilegítimo, prepotente y abusivo...

 

De Mattei: el Motu proprio es maligno, ilegítimo, prepotente y abusivo


 
Traditionis custodes: una guerra al borde del abismo


              La intención del motu proprio Traditionis custodes del Papa Francisco, del 16 de julio de 2021, es reprimir cualquier expresión de fidelidad a la liturgia tradicional, pero el resultado será desencadenar una guerra que terminará inevitablemente con el triunfo de la Tradición de la Iglesia.

              Cuando, el 3 de abril de 1969, Pablo VI promulgó el Novus Ordo Missae (NOM), su idea básica era que en pocos años la misa tradicional sería sólo un recuerdo. El encuentro de la Iglesia con el mundo moderno, que Pablo VI pretendía en nombre de un "humanismo integral", preveía la desaparición de todas las herencias de la Iglesia "constantiniana". Y el antiguo rito romano, que San Pío V había restaurado en 1570, tras la devastación litúrgica protestante, parecía destinado a desaparecer.

              Nunca una predicción se ha mostrado más equivocada. Hoy los seminarios están desprovistos de vocaciones y las parroquias se vacían, a veces abandonadas por sacerdotes que anuncian su matrimonio y vuelven a la vida civil. Por el contrario, los lugares donde se celebra la liturgia tradicional y se predica la fe y la moral de siempre están repletos de fieles y son incubadoras de vocaciones. La misa tradicional se celebra regularmente en 90 países de todos los continentes, y el número de fieles que participan en ella ha ido creciendo año tras año, reforzando tanto la Fraternidad de San Pío X como los institutos Ecclesia Dei creados después de 1988. El coronavirus contribuyó a este crecimiento después de que, tras la imposición de la comunión en la mano, muchos fieles disgustados por la profanación abandonaran sus parroquias para ir a recibir la Sagrada Eucaristía en lugares donde se sigue administrando en la lengua.

              Este movimiento de almas nació como reacción a esa "ausencia de forma" de la nueva liturgia de la que bien escribió Martin Mosebach en su ensayo Herejía de lo informe (It. tr. Cantagalli, 2009). Si autores progresistas como Andrea Riccardi, de la Comunidad de Sant'Egidio, se quejan de la desaparición social de la Iglesia (La Iglesia arde. Crisis y futuro del cristianismo, Tempi nuovi, 2021), una de las causas es precisamente la incapacidad de la nueva liturgia para atraer y no expresar el sentido de lo sagrado y de la trascendencia. Sólo en la absoluta trascendencia divina se expresa la extrema cercanía de Dios al hombre, observaba el cardenal Ratzinger en el libro que, antes de su elección al pontificado, dedicó a la Introducción al espíritu de la liturgia (San Paolo, Milán 2001). El entonces Prefecto de la Congregación para la Fe, que siempre había colocado la liturgia en el centro de sus intereses, tras convertirse en el Papa Benedicto XVI promulgó el 7 de julio de 2007 el motu proprio Summorum Pontificum con el que restablecía el pleno derecho de ciudadanía al antiguo Rito Romano (desgraciadamente definido como "forma extraordinaria"), que nunca había sido derogado legalmente pero que de facto había estado prohibido durante cuarenta años.  

              Summorum Pontificum contribuyó a la proliferación de centros de misa tradicional y al florecimiento de un rico conjunto de estudios de alto nivel sobre la antigua y la nueva liturgia. El movimiento de redescubrimiento de la liturgia tradicional por parte de los jóvenes ha ido acompañado de una literatura tan abundante que no es posible dar cuenta de ella aquí. Entre las obras más recientes debe bastar recordar los escritos del abate Claude Barthe, Histoire du missel tridentin et de ses origines (Via Romana 2016, It. tr. Solfanelli 2018) y La Messe de Vatican II. Dossier histórico (Via Romana, 2018); de Michael Fiedrowicz, La misa tradicional: History, Form, and Theology of the Classical Roman Rite (Angelico Press, 2020) y de Peter Kwasniewski, Noble Beauty, Transcendent Holiness: Por qué la Edad Moderna necesita la Misa de las Edades (Angelico 2017, It. tr. Fe y Cultura, 2021). No se han producido estudios de igual valor en el ámbito progresista.   
    
              Ante este movimiento de renacimiento cultural y espiritual, el Papa Francisco reaccionó encargando a la Congregación para la Doctrina de la Fe que enviara a los obispos un cuestionario sobre la aplicación del motu proprio de Benedicto XVI. La encuesta era sociológica, pero las conclusiones que Francisco sacó de ella son ideológicas. No hace falta una encuesta para ver cómo las iglesias a las que acuden los fieles apegados a la tradición litúrgica están siempre llenas y las parroquias ordinarias están cada vez más despobladas. Pero en la carta a los obispos que acompaña al motu proprio del 16 de julio, el Papa Francisco afirma: "Las respuestas revelan una situación que me preocupa y entristece, y me persuade de la necesidad de intervenir. Lamentablemente, el objetivo pastoral de mis predecesores, que se proponían "hacer todo lo posible para que todos los que tuvieran verdaderamente el deseo de la unidad encontraran la posibilidad de permanecer en ella o de redescubrirla de nuevo" ' ha sido a menudo gravemente despreciada". "Me entristece -añade Francisco- que el uso instrumental del Missale Romanum de 1962 se caracterice a menudo por un rechazo no sólo de la reforma litúrgica, sino del mismo Concilio Vaticano II, afirmando, con afirmaciones infundadas e insostenibles, que traicionó la Tradición y la "verdadera Iglesia"."  Por ello "tomo la firme decisión de derogar todas las normas, instrucciones, permisos y costumbres que preceden al presente Motu proprio."


              El Papa Francisco no ha considerado oportuno intervenir ante la laceración de la unidad producida por los obispos alemanes, que muchas veces cayeron en la herejía en nombre del Concilio Vaticano II, pero parece convencido de que las únicas amenazas a la unidad de la Iglesia provienen de quienes han planteado dudas sobre el Vaticano II, como se han planteado dudas sobre Amoris Laetitia, sin recibir nunca una respuesta. De ahí el art. 1 del motu proprio Traditionis custodes, según el cual "los libros litúrgicos promulgados por los santos Pontífices Pablo VI y Juan Pablo II, en conformidad con los decretos del Concilio Vaticano II, constituyen la única expresión de la lex orandi del Rito Romano".

              En el plano del derecho, la revocación del libre ejercicio del sacerdote individual de celebrar según los libros litúrgicos de antes de la reforma de Pablo VI es un acto claramente ilegítimo. De hecho, el Summorum Pontificum de Benedicto XVI reiteró que el rito tradicional nunca ha sido derogado y que todo sacerdote tiene pleno derecho a celebrarlo en cualquier parte del mundo. La Traditionis custodes interpreta ese derecho como un privilegio que, como tal, es retirado por el Supremo Legislador. Este modus procedendi, sin embargo, es completamente arbitrario, porque la licitud de la misa tradicional no surge de un privilegio, sino del reconocimiento de un derecho subjetivo de los fieles individuales, ya sean laicos, clérigos o religiosos. De hecho, Benedicto XVI nunca "concedió" nada, sino que se limitó a reconocer el derecho a utilizar el Misal de 1962, "nunca derogado", y a disfrutar de él espiritualmente.

              El principio que Summorum Pontificum reconoce es la inmutabilidad de la bula Quo primum de San Pío V del 14 de julio de 1570. Como señala un eminente canonista, el abate Raymond Dulac (Le droit de la Messe romaine, Courrier de Rome, 2018), el propio Pío V no introdujo nada nuevo, sino que restauró una liturgia antigua, concediendo a todo sacerdote el privilegio de celebrarla a perpetuidad. Ningún papa tiene derecho a derogar o cambiar un rito que se remonta a la Tradición Apostólica y que se ha ido formando a lo largo de los siglos, como la llamada Misa de San Pío V, como confirma el gran liturgista monseñor Klaus Gamber en el volumen que, en la edición francesa, lleva un prefacio del cardenal Ratzinger (La Réforme liturgique en question, Editions Sainte-Madeleine, 1992).

              En este sentido, el motu proprio Traditionis custodes puede considerarse un acto más serio que la exhortación Amoris laetitia. No sólo el motu proprio tiene aplicaciones canónicas de las que carece la exhortación postsinodal, sino que mientras Amoris laetitia parece conceder el acceso a la Eucaristía a quienes no tienen derecho, Traditionis custodes priva del bien espiritual de la Misa perenne a quienes tienen derecho a este bien inalienable y lo necesitan para perseverar en la fe.

              También es evidente el marco ideológico de considerar a priori como sectarios a los grupos de fieles adscritos a la tradición litúrgica de la Iglesia. Se habla de ellos como si fueran subversivos que deben ser puestos en observación sin criterio de juicio (cf. nn. 1, 5 y 6), se limita su derecho de asociación y se prohíbe al obispo aprobar a otros, limitando el derecho propio del ordinario (cf. Código de Derecho Canónico, can. 321, §2). Los grupos de fieles, de hecho, han surgido hasta ahora de forma espontánea y se han convertido en representantes de ciertas peticiones ante las autoridades legítimas, pero nunca han sido "autorizados". Considerar la autorización como necesaria para el nacimiento de un grupo constituye un grave vulnus a la libertad de asociación de los fieles que el propio Vaticano II propugnaba, del mismo modo que, por lo demás, hay una violación del Concilio en la disposición que convierte a los obispos en meros ejecutores de la voluntad papal.


              Traditionis custodes confirma el proceso de centralización del poder del Papa Francisco, en contradicción con sus constantes referencias a la "sinodalidad" en la Iglesia. Según el libro, corresponde "exclusivamente" al obispo regular la Forma Extraordinaria en su diócesis, pero de hecho el motu proprio (cf. art. 4) limita la discrecionalidad y la autonomía del obispo cuando decreta que no basta su autorización para la celebración de la misa solicitada por un sacerdote diocesano, sino que debe solicitarse en todo caso un placet de la Sede Apostólica. 

Esto significa que el obispo no puede conceder esa autorización (que nunca se define como una facultad y, por tanto, parece ser más que nada un privilegio) de forma autónoma, sino que su decisión debe ser examinada por los "superiores". Como observa el padre Raymond de Souza, "los reglamentos más permisivos están prohibidos; los más restrictivos, fomentados". (https://www.ncregister.com/commentaries/pope-francis-traditionis-custodes). 
              El objetivo es claro: eliminar con el tiempo la presencia del rito tradicional para imponer el Novus Ordo de Pablo VI como único rito de la Iglesia. Alcanzar este objetivo requiere una paciente reeducación de los díscolos. Por eso, como dice la carta a los obispos, "las indicaciones sobre el modo de proceder en vuestras diócesis están dictadas principalmente por dos principios: por un lado, prever el bien de quienes están arraigados en la forma anterior de celebración (el antiguo rito romano - Ed. ) y necesitan volver a su debido tiempo al Rito Romano promulgado por los santos Pablo VI y Juan Pablo II (el nuevo Rito Romano o Novus Ordo Missae - Ed.), y, por otro lado, suspender la erección de nuevas parroquias personales ligadas más al deseo y a los deseos de los sacerdotes individuales que a la necesidad real del "santo Pueblo de Dios"."
              Tim Stanley no se equivoca cuando, en el Spectator del 17 de julio, define esto como una "guerra despiadada contra el rito antiguo".   Benedicto XVI, con Summorum Pontificum, reconoció públicamente la existencia de una lex orandi inmutable de la Iglesia que ningún papa puede derogar. Francisco, en cambio, manifiesta su rechazo a la lex orandi tradicional e, implícitamente, a la lex credendi que expresa el antiguo Rito. La paz que el motu proprio de Benedicto XVI había intentado asegurar en la Iglesia se ha terminado, y Joseph Ratzinger, ocho años después de su renuncia al pontificado, está condenado a asistir a la guerra que su sucesor ha desatado, como en el epílogo de una tragedia griega. 

              La lucha se desarrolla al borde del abismo del cisma. El Papa Francisco quiere arrojar allí a sus críticos, empujándolos a establecer, de hecho si no de principio, una "verdadera Iglesia" opuesta a él, pero él mismo corre el riesgo de hundirse en el abismo si insiste en oponer la Iglesia del Concilio a la de la Tradición. El motu proprio Traditionis custodes es un paso en esta dirección. ¿Cómo es posible no advertir la malicia y la hipocresía de quien pretende destruir la Tradición mientras se autodenomina "guardián de la Tradición" (Traditionis custodes)? ¿Y cómo no observar que esto sucede precisamente en un momento en que las herejías y los errores de todo tipo están devastando la Iglesia?

              Si la violencia es el uso ilegítimo de la fuerza, el motu proprio del Papa Francisco es un acto objetivamente violento porque es prepotente y abusivo. Pero sería un error responder a la ilegitimidad de la violencia con formas ilegítimas (?) de disidencia.

              La única resistencia legítima es la de quienes no ignoran el derecho canónico y creen firmemente en la visibilidad de la Iglesia; la de quienes no ceden al protestantismo y no presumen de convertirse en papa contra el papa; la de quienes moderan su lenguaje y reprimen las pasiones desordenadas que pueden llevarles a gestos precipitados; la de quienes no se deslizan hacia fantasías apocalípticas y mantienen un firme equilibrio en la tormenta; finalmente, la de quienes lo basan todo en la oración, en la convicción de que sólo Jesucristo y nadie más salvará a su Iglesia

el papa y Cuba..

 

Bergoglio pidió a los cubanos que dejaran de protestar


Francisco, recién salido de una complicada internación, habló ante los miles de cubanos congregados en la Plaza de San Pedro y, con su defensa a la izquierda que lo caracteriza, le pidió a los residentes de la Isla dejar de protestar para “construir en paz, diálogo y solidaridad, una sociedad siempre más justa y fraterna”.

El Papa, de 84 años, visitó a Cuba en septiembre de 2015, cuando aún estaba al mando Raúl Castro, y se reunió con el brutal y sanguinario dictador Fidel Castro, le regaló un libro y compartieron un abrazo.

“Ruego al Señor que ayude a construir en paz, diálogo y solidaridad, una sociedad siempre más justa y fraterna”, remató, con un claro pedido para que paren las protestas.

“Exhorto a todos los cubanos a encomendarse a la materna protección de la Virgen María de la Caridad del Cobre, ella los acompañará en este camino”, concluyó su corto mensaje.


El mensaje del Sumo Pontífice es opuesto al que dio San Juan Pablo II durante su papado. En su momento, en una visita a La Habana en 1998, le pidió a la dictadura que “Cuba se abra al mundo“, y le recriminó al fallecido dictador que no le había dado suficiente espacio a la Iglesia católica durante su gestión del país.


lunes, 19 de julio de 2021

Cisma a la vista...

 

El Motu proprio promoverá el cisma



Voy a tener que resumir esto de la manera más cruda posible, porque es un tema complejo con un mensaje simple, pero el Papa está tratando de complicar lo más posible la celebración, y por lo tanto la asistencia, a la Misa de Rito Antiguo. Esta es la forma de misa a la que acudían la mayoría de los católicos antes de la década de 1970.
 Se sustituyó por el Nuevo Rito y el Antiguo Rito pasó más o menos a la clandestinidad. En 2007, el Papa Benedicto XVI decidió que los sacerdotes que quisieran decir el rito antiguo podían hacerlo. Francisco lo ha anulado: ahora hay que obtener el permiso del obispo y las cosas se ponderan a favor de que el obispo diga que no.


¿Por qué esto es importante para los católicos y los no católicos? Porque es una lección de cómo se comporta el liberalismo en esta etapa gerontocrática, al estilo de Brezhnev: totalmente intolerante con cualquiera que se salga de la línea del partido. No basta con callarse o incluso someterse. Hay que conformarse.


La iniciativa de Francisco es errónea en tres niveles. En primer lugar, se le conoce como el Papa de la misericordia, pero esto es decididamente poco misericordioso con aquellas partes de su rebaño que aman el Rito Antiguo. Rutinariamente ataca la rigidez en los fieles, es decir, el conservadurismo, pero él puede ser tan rígido como el acero. Ha impulsado una iglesia más descentralizada, pero ahora está invadiendo las conciencias de la gente. Y dice que quiere la unidad, pero lo más probable es que su decreto promueva el cisma. En resumen: es un caso clásico de hipocresía, de un político que es todo lo que acusa a su oposición.

En segundo lugar, soy reacio a acusar al pontífice de mentir abiertamente, pero su proclamación es poco sincera. Afirma que todo lo que Benedicto quería hacer era atender al puñado de tradicionalistas moribundos que querían el Rito Antiguo, pero todos sabemos que había algo más que eso: que había una esperanza de modernizar el Rito Antiguo al tiempo que se limpiaban los abusos en el Nuevo, reconociendo al mismo tiempo que el Antiguo es una expresión perfectamente válida de la fe católica (lo cual es una receta para el enriquecimiento mutuo y la auténtica unidad). Además, la práctica del Antiguo es una de las pocas áreas de crecimiento en la Iglesia Occidental -para vergüenza de los que lo odian- y las razones de su éxito son obvias. Para muchos que asisten a ella por primera vez, despojada de su contexto social en los años sesenta, resulta refrescantemente novedosa y les parece orante y hermosa, un antídoto contra el ruido del siglo XXI. Francisco afirma que se ha convertido en un punto de encuentro para los críticos de la Iglesia moderna, que es una amenaza para la unidad, y eso es cierto en algunas partes, pero no en la gran mayoría de las diócesis. De hecho, el mejor efecto de la acción de Benedicto fue divorciar la práctica del Rito Antiguo de los cismáticos: significaba que si querías disfrutar de él, ya no tenías que asistir a una dudosa iglesia subterránea en Bayswater. Es Francisco quien lo ha vuelto a hacer controvertido, empujándolo a los márgenes y luego acusándolo de marginal.


En tercer lugar, todos sabemos en el fondo que se trata de una última resistencia desesperada de la generación de clérigos de los años sesenta, una generación que está a unos diez años de perder el control del poder. Los seminarios están llenos de jóvenes que quieren decir el Rito Antiguo. En muchos casos, la acción de Francisco les parecerá un golpe terrible a sus vocaciones porque les despoja de un derecho que suponían que podrían ejercer libremente, enviando el mensaje de que no pueden confiar en que el Vaticano no cambie las reglas del juego en un momento dado (¡¿qué será lo próximo?!). Pero deben mantenerse firmes y perseverar, porque esa generación de los sesenta, está para dejar este mundo, y cuando finalmente se vaya, todo el bagaje de su época se irá con ellos. De lo que no se dan cuenta con este último intento de matar al Viejo Rito es de que están envenenando el legado de su propia agenda. 


También dejarán al resto del mundo asombrado. ¿Por qué, en medio de una pandemia -mientras el abuso de niños persigue a la iglesia y la China comunista suprime la religión- lanzar una cruzada contra una bonita liturgia que se dice en muy pocos lugares y no hace daño a nadie? Porque las guerras litúrgicas, como los debates sobre el arte o la arquitectura, son una tapadera para la obsesión ideológica. Nos traicionamos a nosotros mismos por nuestras prioridades.


El liberalismo antes promovía la diversidad; ahora que está en el poder, se ha endurecido hasta convertirse en ortodoxia, en un diseño de vida que todos debemos seguir. Ahora que los conservadores están fuera del poder de la Iglesia, lo único que quieren es que se les deje en paz. No pueden lograrlo, y es ingenuo pensar que la paz sea una opción. La razón por la que lo que ha hecho Francisco es importante es porque algún día el tipo de liberalismo que él encarna vendrá a por ti, aunque lo que hagas no moleste a nadie más pero que, por su mera existencia, es una amenaza existencial para el régimen gobernante. Tú eres el siguiente

https://www.spectator.co.uk/coffee-house

viernes, 16 de julio de 2021


Para que la sagrada comunión cause mayores efectos



La preparación próxima a la comunión es la que se hace el mismo día en que se comulga, y consiste en hacer media hora, por lo menos, de oración mental.

Es necesario, además, para que la sagrada comunión cause maravillosos efectos, que después de comulgar empleemos prolongado rato en la acción de gracias. El Padre San Juan de Ávila decía que el tiempo que corre después de la comunión es tiempo de hacer fortuna y allegar tesoros de gracia para el cielo. Santa María Magdalena de Pazzi decía que no hay tiempo más a propósito para inflamarse en santo fuego de caridad como el que sigue a la comunión, y Santa Teresa añadía: «No suele Su Majestad pagar mal la posada si le hacen buen hospedaje... Estaos vos con Él de buena gana; no perdáis tan buena sazón de negociar como es el hora después de haber comulgado».


(…) Ayuda también mucho para conservar en el alma el fervor, el hacer muchas veces al día la comunión espiritual, tan recomendada por el Concilio de Trento, que exhorta a todos los fieles a practicarla. La comunión espiritual, como dice Santo Tomás, consiste en ardiente deseo de recibir a Jesucristo en el Santísimo Sacramento, por lo que los santos acostumbraban a renovarla diaria y frecuentemente. El modo de hacerla es decir: Creo, Jesús mío, que estáis en el Santísimo Sacramento; os amo y deseo recibiros; venid a mi alma; os abrazo y os ruego que no permitáis vuelva jamás a abandonaros. Y más breve aún: Venid a mí, Jesús mío; os deseo, os abrazo y os suplico que estemos unidos siempre. Esta comunión espiritual se puede practicar a menudo al día, cuando se reza, cuando se visita al Santísimo Sacramento y especialmente cuando se oye la santa misa, sobre todo al comulgar el sacerdote. Decía la Beata Ángela (léase Águeda) de la Cruz, dominica: «Si el confesor no me hubiera enseñado este modo de comulgar varias veces al día, no acertaría a vivir».


San Alfonso M Ligorio

Dios está siempre a nuestro lado

 

Dios está siempre a nuestro lado



Cuando Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró cerca del Horeb, el monte santo, se le apareció Dios en una zarza que ardía sin consumirse. Allí recibió la misión extraordinaria de su vida: sacar al pueblo elegido de la esclavitud a que estaba sometido por los egipcios y llevarlo a la Tierra Prometida. Y como garantía de la empresa, el Señor le dijo: Yo estoy contigo. No pudo imaginar Moisés entonces hasta qué punto Dios iba a estar con él y con su pueblo en medio de tantas vicisitudes y pruebas.

Tampoco nosotros conocemos del todo –por nuestra limitación humana– hasta qué extremo está Dios con nosotros en todos los momentos de la vida. Esta cercanía se hace especialmente próxima cuando Dios ve que estamos recorriendo el camino hacia la santidad. Está como un Padre que cuida de su hijo pequeño. Jesús, perfecto Dios y perfecto Hombre, nos habla constantemente, a lo largo del Evangelio, de esta cercanía de Dios en la vida de los hombres y de su amorosa paternidad. Solo Él podía hacerlo, pues nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo, nos dice en el Evangelio de la Misa. El Hijo conoce al Padre con el mismo conocimiento con que el Padre conoce al Hijo. Jamás se ha dado ni se dará una intimidad más perfecta. Es la identificación de saber y de conocimiento que implica la unidad de la naturaleza divina. Jesús está declarando con estas palabras su divinidad.

Y como Hijo, que es consustancial con el Padre, nos manifiesta quién es Dios Padre en relación a nosotros, y cómo en su bondad nos otorga el Don del Espíritu Santo. Este fue el núcleo de su revelación a los hombres: el misterio de la Santísima Trinidad, y con él y en él la maravilla de la paternidad divina. La última noche, cuando parece resumir en la intimidad del Cenáculo lo que habían sido aquellos años de entrega y de confidencias profundas, declara: Manifesté tu nombre a los que me diste. «Manifestar el nombre» era mostrar el modo de ser, la esencia de alguien. El Señor nos dio a conocer la intimidad del misterio trinitario de Dios: su paternidad, siempre próxima a los hombres. Son incontables las veces que Jesús da a Dios el título de Padre en sus diálogos íntimos y en su doctrina a las muchedumbres. Habla con detenimiento de su bondad como Padre: retribuye cualquier pequeña acción, pondera todo lo bueno que hacemos, incluso lo que nadie ve, es tan generoso que reparte sus dones sobre justos e injustos, anda siempre solícito y providente sobre nuestras necesidades. Con frecuencia, el nombre de Padre viene citado como un estribillo que le fuera muy grato repetir a Jesús. Nunca está lejos de nuestra vida, como no lo está el padre que ve a su hijo pequeño solo y en peligro. Si buscamos agradarle en todo, siempre le encontraremos a nuestro lado: «Cuando ames de verdad la Voluntad de Dios, no dejarás de ver, aun en los momentos de mayor trepidación, que nuestro Padre del Cielo está siempre cerca, muy cerca, a tu lado, con su Amor eterno, con su cariño infinito»

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El santo escapulario de la Virgen del Carmen..

 El santo escapulario de la Virgen del Carmen (1251-2021)


Hace setecientos setenta años, en la noche del 15 al 16 de julio de 1251, san Simón Stock, prior general de los carmelitas, rogaba fervorosamente a la Virgen por una manifestación especial de protección a su orden, que atravesaba graves dificultades. De repente, la celda se iluminó y se le apareció la Madre de Dios acompañada de una multitud de ángeles. En las manos traía un objeto que estaba destinado a entrar en la historia de la Iglesia como el santo Escapulario del Carmen, y le dijo: «Recibe, amado hijo, este escapulario de tu orden en señal de hermandad, privilegio que he alcanzado para ti y para tus hijos del Carmelo; quien muera vistiendo piadosamente este hábito se librará del fuego del Infierno. Es prenda de salud, salvaguarda en los peligros y señal de alianza y de paz con vosotros por la eternidad».

El escapulario estaba formado por dos trozos de tela marrón ligados por un cordoncillo para llevarlo colgado de los hombros. Esta extraordinaria promesa era la maternal respuesta de la Santísima Virgen a la ardiente devoción de san Simón Stock y de todos sus hermanos de orden a lo largo de la historia. La promesa no se limitaba a los religiosos profesos de la orden; se extendía a toda la familia espiritual del Carmelo. En la práctica, portar el escapulario significaba integrarse a la orden y participar de sus deberes morales y sus privilegios espirituales.

En muchos documentos oficiales, la Iglesia habla de los privilegios del escapulario como de un patrimonio común a todos los fieles que lo llevan al cuello. La bula Ex Clementi que escribió Clemente VII en 1530, afirma que todos los fieles que forman parte de la confraternidad del Monte Carmelo, portan el hábito y observan las reglas de la orden tienen derecho a llamarse hermanos y hermanas carmelitas y participan de sus privilegios. Todo religioso o seglar que en alguna medida forme parte de la familia carmelita cuenta con la promesa de ser preservado de las llamas del Infierno en virtud del santo escapulario, recibido conforme a regla y portado piadosamente hasta la muerte (cfr. Padre Albino del Bambin Gesù, Lo scapolare della Madonna del Carmine, Ancora, Milano 1958).

El segundo privilegio importante que se concede a los portadores del escapulario se conoce como privilegio sabatino, y según la tradición se remonta a una promesa de la Virgen al papa Juan XXII (1316-1334) confirmada por una bula de 1322 por la cual todo el que porte devotamente el escapulario hasta su muerte, y observando determinadas condiciones, se librará del Purgatorio el sábado siguiente al día de su muerte. El contenido de esta creencia ha sido aprobado en numerosos documentos de sucesivos pontífices, entre ellos Pío XII, que el 11 de febrero de 1950, con motivo del VII centenario de la visión de san Simón Stock, confirmó que el santo escapulario, debidamente portado, obtiene la preservación de almas del Infierno y las libera lo antes posible del Purgatorio, en concreto el sábado siguiente al día de su muerte.

Los dos grandes privilegios del escapulario, la preservación del Infierno y la liberación anticipada del Purgatorio, son dos acciones diversas pero complementarias de la protección de la Virgen a sus hijos del Carmelo. El privilegio sabatino, desarrollado a partir de la promesa de liberación del fuego eterno es, como señala el P. Albino del Bambin Gesù (op.cit. p. 71), la única devoción aprobada por la Iglesia que promete directamente una reducción de las penas que se purguen en la otra vida.

El escapulario que portan los fieles laicos es el mismo que visten los miembros de la orden carmelita, si bien sus dimensiones son más reducidas para mayor comodidad. Se compone de dos pequeños rectángulos de lana marrón unidos por un cordoncillo que se lleva al cuello, bien en contacto con el cuerpo o sobre la ropa, pero siempre de modo que uno quede sobre el pecho y el otro sobre la espalda. Se puede obtener en cualquier iglesia de la Orden Carmelita. Las condiciones que se exigen para alcanzar el privilegio son tres:

1) Que el escapulario sea impuesto por un sacerdote autorizado de la manera que prescribe la Iglesia. Mediante este rito, el fiel queda afiliado al Carmelo y adquiere el derecho a beneficiarse de sus privilegios.

2) Portar el escapulario hasta la muerte. Las palabras de María se refieren expresamente a quienes mueran con el escapulario puesto. Por este motivo, los santos no se lo quitaban por un momento y tomaban todas las precauciones para que nadie se lo quitase cuando estaban enfermos o moribundos.

3) Vivir como buenos cristianos según el espíritu del Carmelo. Nadie puede contar con que la Virgen lo asista a la hora de la muerte si no ha procurado sus favores a lo largo de la vida. Con todo, el escapulario sirve para que la Virgen alcance gracias especiales a quien lo porta, con miras a obtener la perseverancia final.

Para lucrar la indulgencia sabatina es necesario, aparte las condiciones mencionadas, 1) observar la castidad conforme al propio estado; 2) recitación diaria del oficio parvo de la virgen, y 3) observar la abstinencia en los días establecidos. Las dos últimas condiciones pueden ser conmutadas por el sacerdote que impone el escapulario por el rezo diario del Rosario.

Un escapulario deteriorado puede ser sustituido por el propio portador sin necesidad de recurrir al sacerdote. El primer escapulario se bendijo en el momento de la imposición; no es necesario bendecir los que se usen después.

A fin de promover esta devoción, San Pío X permitió por decreto del 16 de diciembre de 1910 la sustitución del escapulario por una medalla que tenga por un lado la imagen de la Virgen y por el otro el Sagrado Corazón. No obstante, expresó un muy vivo deseo de que el escapulario de tela sólo se reemplace por la medalla en caso de necesidad o conveniencia.

En este siglo impregnado de espíritu pagano y materialista, portar el escapulario no sólo es señal de predestinación, según decía Santa Teresa del Niño Jesús, sino también una profesión de fe, una clara toma de posición, una bandera bajo la que librar el diario combate cristiano. 

(Traducido por Bruno de la Inmaculada)

martes, 13 de julio de 2021

Oracion a San Miguel Arcángel...

 

Oración a San Miguel Arcángel para pedir protección contra todo mal

San Miguel Arcángel Oraciones y Letanias






Oración original a San Miguel para ser realizada sosteniendo un crucifijo en alto

(“Levanta el Crucifijo y reza esta oración con la señal de la cruz. Has esto en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Tú vencerás… Reza esta oración todos lo días, ya que la batalla es enorme…”)

Oh Glorioso príncipe de la Hueste Celestial, San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla y en el terrible combate que estamos librando contra los principados y Potestades del aire, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, en contra de todos los Espíritus del Mal. Ven en ayuda del hombre, a quien Dios Todopoderoso creó inmortal, hecho en ayuda del hombre, a quien Dios Todopoderoso creó inmortal, hecho a su imagen y semejanza, y redimido por un gran precio, de la tiranía de Satanás.

Pelea en este día la batalla del Señor, junto con los santos ángeles, igual que combatiste al líder de los orgullosos ángeles, Lucifer, y a su hueste apóstata, quienes no tuvieron poder para resistirte y tampoco hubo ya lugar para ellos en el cielo. Esa cruel serpiente antigua, llamada el diablo o Satanás, que seduce al mundo entero, fue arrojada al abismo junto con sus ángeles. Mira, este enemigo primitivo y asesino del hombre ha tomado fuerza. Transformado en un ángel de luz, anda alrededor del mundo con una multitud de espíritus perversos, invadiendo la tierra para borrar el nombre de Dios y de Jesucristo, apoderarse, asesinar y arrojar a la eterna perdición de las almas destinadas a la corona de la gloria eterna. Este malvado dragón vierte, como la inundación más impura, el veneno de su malicia en los hombres de mente depravada y corrupto corazón; el espíritu de mentira de impiedad, de blasfemia, y de aire pestilente de impureza, y de todo vicio e iniquidad.

Estos astutos enemigos han llenado y embriagado con hiel y amargura esta Iglesia, la esposa del Inmaculado Cordero, y han puesto sus manos impías en sus más sagradas posesiones. En el Santo Lugar, en donde la sede de San Pedro y el asiento de la verdad han sido colocados como la luz del mundo, ellos han levantado el trono de su abominable impiedad, con el designio inicuo de que cuando el Pastor sea herido, también las ovejas pueden ser heridas.

Entonces levántate, oh Príncipe invencible, dale ayuda al pueblo de Dios en contra de los ataques de los espíritus perdidos. Dale la victoria al pueblo de Dios: Ellos te veneran como su protector y patrón; en ti la gloriosa Iglesia se regocija con tu defensa contra el maligno poder del infierno; a ti te ha confiado Dios las almas de los hombres para ser establecida en bienaventuranzas celestiales. Ora al Dios de la paz, para que ponga a Satanás bajo nuestros píes, derrotado para que no pueda más mantener al hombre en cautiverio y lastimar a la Iglesia. Ofrece nuestras oraciones a la vista del Altísimo, para que pronto pueda encontrar misericordia a los ojos del señor; y venciendo al dragón la antigua serpiente que es el diablo y Satanás, tú nuevamente lo pongas cautivo en al abismo, para que no pueda ya más seducir a las naciones.

Amén.

L: Miren la Cruz del Señor; y sean dispersos los poderes enemigos.
R: El León de la tribu de Judá ha conquistado la raíz de David.
L: Qué tu misericordia esté sobre nosotros, oh Señor.
R: Así como hemos tenido esperanza en Ti.
L: Oh Señor, escucha nuestra oración.
R: Y deja que mi llanto llegue a Ti.
L: Oremos
Oh Dios, Padre nuestro, señor Jesucristo, invocamos a tu Santo Nombre, y suplicantes imploramos tu clemencia, para que por la intercesión de la siempre Virgen María, Inmaculada Madre nuestra, y por el glorioso San Miguel Arcángel, Tú te dignes ayudarnos contra Satanás y todos los demás espíritus inmundos, que andan por el mundo para hacer daño a la raza humana y para arruinar a las almas.

Amén.

Fuente: Libro de la Devoción a la preciosa sangre de Nuestro Señor Jesucristo.