jueves, 25 de mayo de 2017

Solo leyendo las Sagradas Escrituras sabremos Quien tiene la vedad........

El Cardenal Maradiaga arremete contra el Cardenal Burke

En una reciente entrevista con el padre Antonio Carriero le califica de ser «un pobre hombre» que «quería poder y lo perdió»
(LSN/InfoCatólica) El líder del destacado grupo de nueve cardenales encargado por el Papa Francisco para las reformas del Vaticano ha emitido recientemente otra arremetida contra el cardenal Raymond Burke.
Se trata del cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga quien en una entrevista con el padre Antonio Carriero para el nuevo libro «Solo il Vangelo è rivoluzionario» califica al cardenal Burke de ser «un hombre decepcionado que quería poder y lo perdió». y agrega que «pensó que era la máxima autoridad en los Estados Unidos».

Contexto de la Crítica

El contexto de la crítica se produce a raíz de la dubia el Cardenal Burke y otros tres cardenales hicieron pública solicitando aclaraciones del Santo Padre sobre las posibles interpretaciones contradictorias con el Magisterio de la Iglesia de su exhortación apostólica Amoris Laetitia.
Entre estas interpretaciones contradictorias están la de los obispos de Malta, que han afirmado públicamente que los adúlteros pueden comulgar si se sienten en paz con Dios, y la directrices  de los obispos argentinos quienes también aprueban la comunión de los adúlteros impenitentes en ciertos casos.
Es de recordar que el Papa Francisco al día de hoy no ha dado una respuesta oficial ni magisterial a la dubia.
A este respecto el Cardenal Maradiaga afirma refiriéndose a la posición del Cardenal Burke en defensa de la doctrina tradicional católica:
«No es el magisterio. . . El Santo Padre es el magisterio, y es él quien enseña a toda la Iglesia. Esta otra persona solo habla de sus propios pensamientos, que no merecen más comentarios».
«Son las palabras de un pobre hombre».
Posteriormente el cardenal Maradiaga asumió conocer las intenciones de quienes piden que el Papa aclare la dubia mientras les calificaba como orgullosos y arrogantes:
«Estas corrientes de la derecha católica son personas que buscan el poder y no la verdad, y la verdad es una. . . Si pretenden encontrar alguna “herejía” en las palabras de Francisco, están cometiendo un gran error, porque piensan solo como hombres y no como el Señor quiere».
«¿Qué sentido tiene publicar escritos contra el Papa, que no lo perjudiquen sino a la gente común? ¿Qué logra una derecha cerrada en ciertos puntos? ¡Nada!»
«La gente común está con el Papa, esto está completamente claro. Lo veo por todas partes».
«Los que son orgullosos, arrogantes, que creen que tienen un intelecto superior ... pobres! El orgullo es también una forma de pobreza».

Reacciones a las acusaciones del cardenal Maradiaga

Las afirmaciones del cardenal Maradiaga sobre el cardenal Burke son «todo lo contrario de la verdad», opinó el padre John Zuhlsdorf, en su blog.
Fr. Zuhlsdorf citó el mensaje de Nuestra Señora en Akita, Japón, donde profetizó que «la obra del diablo se infiltrará incluso en la Iglesia de tal manera que se verán cardenales que se oponen a cardenales, obispos contra obispos».
«Hoy tenemos un ejemplo de un cardenal contra un cardenal», escribió el sacerdote. «Aunque reconocemos siempre ha habido cardenales contra cardenales, los conflictos de hoy son particularmente inquietantes. Las apuestas son muy altas, los puntos de disputa son serios, y el papel de las redes sociales amplifica la confusión».
Fr. Zuhlsdorf concluye: «El juicio sobre el cardenal Burke que precipitadamente ha emitido su hermano en el colegio apostólico, no puede ser más alejado de la verdad, aunque él crea sinceramente lo que ha dicho».
Sor Lucía, una de las videntes afirmó en una  carta enviada al Cardenal Carlo Caffarra, entonces Arzobispo de Bolonia (Italia) y uno de los cardenales firmantes de la dubia, que «la batalla final entre el Señor y el reino de Satanás será acerca del matrimonio y de la familia», y advirtió también sobre los ataques que afrontarán quienes defiendan estas dos instituciones naturales.

Antecedentes

El Cardenal Burke ha sido durante mucho tiempo una de las principales voces conservadoras de la Iglesia que, entre otras cosas, ha cuestionado públicamente los esfuerzos del Papa para permitir que los católicos que se divorcian y vuelvan a casarse civilmente reciban la comunión.
En los meses posteriores a la presentación de la dubia, otros cardenales y obispos han expresado su apoyo al esfuerzo de aclaración de la Santa Sede.
Sin embargo, Maradiaga insiste: «Creo que una de las cualidades que debemos tener los cardenales es la lealtad. Incluso si no todos pensamos de la misma manera, todavía tenemos que ser leales a Pedro, y quien no ofrece esa lealtad, solo está buscando atención».
«El mayor problema. . . Es la desorientación que se crea entre la gente cuando leen afirmaciones de obispos y cardenales contra el Santo Padre».
En una entrevista radial en marzo, Maradiaga acusó de fariseismo a los cardenales que escribieron el dubia:
«Conozco a los cuatro y digo que ya están en jubilación ... Deben dedicarse a hacer otra cosa». Continuó diciendo: «No quisiera ponerlo - digamos - demasiado fuerte; Solo Dios conoce las conciencias de las personas y sus motivaciones interiores; Pero desde el exterior me parece un nuevo fariseísmo».
El año pasado, documentos publicados por Wikileaks mostraron que la Fundación de la Sociedad Abierta de George Soros esperaba trabajar a través de Maradiaga para influenciar a los obispos católicos estadounidenses durante la visita del Papa a Estados Unidos. La fundación pagó 650.000 dólares para influir en la visita del Papa Francisco para «Cambiar los paradigmas y prioridades nacionales en el período previo a la campaña presidencial de 2016».
http://infocatolica.com

domingo, 14 de mayo de 2017

Cardenal Müller: «No se puede tener dos tipos de cristianismo




El cardenal Gerhard Müller, en una entrevista al medio portugués Observador, recuerda que la doctrina dogmática no se puede cambiar y que no se pueden ignorar las enseñanzas de Trento, Gaudium et Spes, Familiaris Consortio y Caritas in veritate.
(Observador/InfoCatólica) El cardenal Gerhard Müller es un hombre tan solemne como las funciones que ocupa. Alto, fuerte y erguido, con su vestimenta negra de cardenal, es desde 2012 el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el brazo derecho del Papa Francisco en la preservación de los dogmas de la Iglesia Católica. Elegido por Benedicto XVI para ocupar un cargo que él mismo había desempeñado, tenía –y tiene– mucho en común con Joseph Ratzinger: Ambos son alemanes, teólogos y académicos, y comparten una cierta visión del mundo. Además, Müller fue elegido por Benedicto XVI para coordinar la publicación de sus Obras Completas.
El Prefecto es visto como un conservador que no duda en recordar públicamente los preceptos de la doctrina cuando las voces progresistas piden cambios. Fue atacado después de recordar, en una entrevista a la revista Il Timone, que, a la luz de la doctrina católica, los divorciados vueltos a casar viven en situación de adulterio y «el adulterio es un pecado mortal». El cardenal Müller dice al Observador, que no tiene miedo de hacer declaraciones impopulares: «Jesús no fue muy bien aceptado cuando habló de la indisolubilidad del matrimonio». Sin embargo, se siente molesto cuando le atribuyen el calificativo de policía de la doctrina.

En los últimos cuatro años, ¿cuáles fueron los principales cambios que Francisco trajo a la Iglesia?

Los medios de comunicación prestan atención a los zapatos rojos o negros, se fijan en si vive en la privacidad, en el Palacio apostólico o en Santa Marta. Para mí, no son cosas tan importantes, no son son asuntos de relevancia teológica. Lo más significativo es el nuevo estilo que viene de la experiencia del Papa en América Latina, más cerca de la realidad de los pobres y de las grandes diferencias que existen en la sociedad.
En Alemania, después de la Segunda Guerra Mundial, dejó de haber esa disparidad entre las clases, hay una sociedad más unida, hay más solidaridad, gracias a la doctrina social de la Iglesia que se inició en la post-guerra, y a los partidos democráticos de inspiración cristiana y a los socialdemócratas. No hay tampoco tantas fuerzas anticlericales.
En mis tiempos de profesor universitario en Munich, cada año pasaba tres meses de vacaciones en países de América Latina –Perú, Brasil– . Así que su mentalidad, diferente de la europea y de la norteamericana, no me resulta tan extraña. Conocí algunas obras sobre la teología de la liberación que están de acuerdo con la doctrina de la Iglesia, mientras que otras están más cerca del enfoque marxista. Lo que yo recojo de la teología de la liberación es un mayor desarrollo de la doctrina social de la Iglesia, en relación con las circunstancias especiales existentes en América Latina.
Desde el punto de vista del dogma, no hay nada que diga que el Papa debe venir de Europa, del centro de Europa. En el pasado, hubo muchos Papas de Grecia, de Siria, de otras partes del Imperio Romano, en representación de otras culturas. No es absolutamente nuevo tener un Papa que proviene de una cultura diferente. Ahora, por primera vez, tenemos papas de continentes diferentes. Pero la cultura de Argentina no es totalmente diferente de la europea, está más cerca de lo que lo están algunas culturas asiáticas. La realidad latinoamericana es una mezcla de las costumbres europeas con las nativas. En otros continentes, como África o Asia, hay una cultura propia más fuerte, sin tanta influencia del pensamiento europeo. Para nosotros esto no es un problema. Es un signo de la riqueza de la Revelación, de que todos están llamados a pertenecer a la misma Iglesia, a la misma familia de Dios en todo el mundo.

En América Latina, el Papa siempre estuvo cerca de los pobres, de las periferias de la sociedad, de la que él tanto habla. ¿Esa realidad presenta desafíos a la Iglesia y a la doctrina?

Tenemos una doctrina social. Esta cuestión de las periferias no comenzó con el papa Francisco, lo que sucede es que él ha subrayado ese aspecto, le ha dado relieve. Pero no empezamos de cero. En la historia de la Iglesia encontramos tantas situaciones similares... Cuando hubo encuentros con nuevas culturas, cuando los germanos y los eslavos entraron en la cultura cristiana eso dio lugar a tensiones y hubo necesidad de ajustes. No tenemos una cultura cristiana tan puramente europea que justifique quedarnos sorprendidos con el enfoque de otra cultura. Siempre hay una dimensión de universalidad de la Iglesia, que puede ser representada e inculturada en diferentes pueblos. Las culturas deben estar abiertas a la vida universal de todos los pueblos del mundo. Son esos pueblos de todo el mundo los que forman la familia de Dios. San Juan Crisóstomo escribió en una famosa carta a San Ireneo de Lyon cómo era admirable que los que vivían en la India, en Siria y en Germania en ese momento, a pesar de las diferentes culturas y lenguas, fuesen miembros del mismo cuerpo de Jesucristo. Este es el milagro y la maravilla permanente que tenemos en la Iglesia.

Así que la gran diferencia en estos cuatro años es una cuestión de estilo.

Es el estilo. El Papa que vendrá después también tendrá su propio estilo. Siempre ha sido así, nadie puede ser una copia de su predecesor. Cada Papa, en su persona, es un sucesor de san Pedro, dogmáticamente hablando, no es un sucesor de su predecesor. Desde el punto de vista temporal y cronológico, lo es, pero en el nivel del dogma es el sucesor de Pedro y tiene el derecho de llevar a cabo su misión de acuerdo con su carisma, con su historia, de moldear el Pontificado a su manera.

El Papa anterior trabajó en esta Congregación, fue el Prefecto durante años. Era de la casa. Francisco no. ¿En qué medida es diferente la relación de los dos con la Congregación para la Doctrina de la Fe?

Debido a su historia personal, naturalmente que Benedicto XVI estaba más próximo. No se puede pasar aquí [en la CDF] 24 años y luego decir: «No tiene nada que ver conmigo». Por eso, claro que sus emociones y su sensibilidad estaban más próximas a esta Congregación, pero la tarea de este departamento no cambió. El ir y venir de un Papa no significa lo mismo que la entrada o salida del Prefecto. Las funciones y tareas están por encima y la misión de esta Congregación no sólo depende del Prefecto, sino de los sacerdotes y de los 25 cardinales que trabajan con nosotros. La tarea de la Congregación para la Doctrina de la Fe no ha cambiado y consiste en asesorar al Santo Padre, en dar apoyo a su magisterio, con autoridad y responsabilidad, con el trabajo del día a día. Para nuestros documentos y doctrinas, necesitamos la aprobación del Papa, pero en nuestra vida diaria actuamos bajo su autoridad, pero con nuestra responsabilidad.

¿Con qué frecuencia se reúne con el Papa?

Depende. Los prefectos de esta Congregación y de la Congregación para los Obispos tienen reuniones periódicas con el Papa, cada semana, cada quince días. Dependiendo de la ocasión, estas reuniones pueden ser más frecuentes.

¿Son en el Palacio apostólico?

Por lo general, en el Palacio apostólico, porque no son reuniones privadas con amigos o familiares. Son reuniones de trabajo en las que le llevamos los documentos que estamos preparando para que él tome decisiones.
Amoris Laetitia

Ha habido momentos, después de la elección de este Papa, que insiste en una orientación pastoral, en los que el señor Cardenal advirtió que la Iglesia debe ser prudente con algunos cambios. Me refiero a la interpretación de la exhortación apostólica Amoris Laetitia, y a la carta que algunos cardenales escribieron al Papa durante el Sínodo de la Familia, por ejemplo. ¿Cómo se conjuga el hecho de ser el Prefecto con parecer, a veces, que se tiene una opinión diferente de la del Papa?

No creo que el Papa haya cambiado la doctrina de la Iglesia. La doctrina dogmática no se puede cambiar porque se basa en la Revelación y en el magisterio de la Iglesia, del Papa y de los obispos. En la doctrina de la Iglesia, Jesús es alguien que revela, es un mediador de la salvación. Los Apóstoles y sus sucesores solamente ejercen el ministerio de la revelación y de la salvación que nos es dada por Jesucristo. Tenemos que ser verdaderos ministros de Cristo.
El papa Francisco ya ha dicho en relación con la doctrina del matrimonio que es muy clara y que está muy bien formulada y no está únicamente relacionada con palabras de la Biblia. Es el resultado de doctrina establecida a lo largo de dos mil años. No podemos ignorar el Concilio de Trento, por ejemplo, ni la doctrina sobre el matrimonio elaborada en la [Constitución pastoral] Gaudium et Spes, resultante del Vaticano II, ni lo que se dice en la [exhortación apostólica] Familiaris Consortio [de Juan Pablo II], ni en la encíclica Caritas in veritate, del Papa Benedicto XVI, ni en todas las declaraciones hechas por nosotros. 
El problema hoy es cómo nos debemos dirigir a este gran número de personas que no entienden la doctrina cristiana relativa al matrimonio. Comparten otra mentalidad que no acoge ni estima la vida ni las prácticas cristianas. [La cuestión es darse cuenta de] cómo llegar a estas personas y explicar lo que significa para nosotros la gracia de Dios, cuál es el sentido profundo del matrimonio, de la paternidad, de que alguien se convierta en padre o madre. Estos elementos básicos de nuestra antropología no siempre son comprendidos.

Pero esos diferentes enfoques provienen de todas partes, incluyendo la Iglesia. Los obispos de su país, Alemania, por ejemplo, tienen una opinión diferente con respecto al Capítulo VIII de la exhortación Amoris Laetitia.

Pero nada de ello depende de las opiniones personales de los miembros de la Iglesia. Lo decisivo no son las opiniones de los obispos, sino la fidelidad a la palabra de Dios. Hay aquí un cierto positivismo del magisterio, como si el Papa o las conferencias de obispos fueran señores de la revelación. Eso es un malentendido. El Papa dio una interpretación en la Amoris Laetitia, y no es bueno que los obispos den una interpretación de la interpretación. Ya critiqué eso: Es contrario a la estructura de los sacramentos de la Iglesia Católica. El Papa tiene una autoridad superior, sujeta a la revelación, y es responsable de la unidad de la Iglesia en la fe revelada. No es alguien que emite su opinión con la finalidad de sintetizar las opiniones al respecto. Algunos obispos corren el riesgo de prestar más atención a lo que puedan sufrir de cara a la opinión pública que a la Palabra de Dios, que debería ir en primer lugar, de acuerdo con la Biblia y la Tradición apostólica.

¿Y cuál es su propuesta respecto a los católicos que contrajeron matrimonio y se divorciaron?

El sacramento del matrimonio es indisoluble por la voluntad de Dios. Nadie puede cambiar eso. Una posibilidad es volver al legítimo esposo o bien renunciar a las relaciones que no son válidas. La cuestión radica solamente en saber si se habían reunido las condiciones necesarias para la validez de aquel matrimonio, de acuerdo con los preceptos de la Iglesia. El matrimonio civil no es exactamente igual al sacramento del matrimonio. Sin duda, hay muchas personas que no consiguen entender esto.

¿Cree que siempre se puede volver a la unión?

Si humanamente no fuese posible, tampoco pueden vivir [con otros] como si fuesen esposos.

Algunos argumentan que eso elimina la posibilidad de la penitencia o la posibilidad de reconocer lo que salió mal, quedando involucrados en la vida de la Iglesia.

No se puede tener dos tipos de cristianismo: uno para una élite, que respeta la palabra de Dios, y otro para los otros, a quienes damos solamente algunos derechos y sacramentos, dejando que el resto de su vida siga como si no fueran cristianos. Jesús vino a cambiar el viejo mundo de pecado, del cual formaba parte el divorcio. Jesús explicó esto de forma muy clara. No es tan fácil satisfacer la voluntad de Dios. Jesús no quería ir a la Cruz. Podemos decir que era necesario que Jesús muriese por nuestros pecados, pero eso no depende de nuestra voluntad personal, de nuestra opinión.
Cuando las personas dicen que sí a una sola persona, para toda la vida, y les es concedido por Dios el vínculo matrimonial, Él establece una alianza entre esas dos personas. Debemos respetar la realidad del sacramento que recibimos. Seguramente para muchos en el mundo esto es extraño. Muchas personas son incapaces de comprenderlo y buscan formas de huir de esta realidad. Pero si somos bautizados, somos bautizados, somos cristianos. No podemos decir: «Ah, yo vivo en un mundo de musulmanes, voy a la mezquita, porque podemos alabar a Dios en todos los sitios». Si somos cristianos, somos cristianos. Es preciso asumir las consecuencias. Si nos casamos como cristianos, tenemos que asumir las consecuencias de ello. No podemos decir: «Me casé primero, tuve dos hijos, y después me casé con otra persona, tuve otros hijos y ya no quiero saber de los primeros». Hay obligaciones que resultan del matrimonio que es preciso asumir.

¿Como prefecto de la Congregación se siente, en cierto modo, el policía de la doctrina?

En cierto modo, eso me resulta molesto. Es un estereotipo que recae sobre nuestra Congregación. La fidelidad a la palabra de Jesucristo es una tarea de la Iglesia, no tiene nada que ver con la policía. La palabra de Dios es una palabra de salvación. Podría parecer bueno para nosotros que encontrásemos formar de dar razón de Jesucristo de manera que nuestra religión fuese aceptada y mereciese el aplauso de todos, pero nosotros somos la Iglesia Católica. Tenemos que permanecer unidos a las palabras de Dios, en caso contrario perdemos nuestros fundamentos. No podemos hablar solo para agradar a las personas.

Esto significa que a menudo le corresponde a usted ser la voz del deber...

Si yo dijese: «pueden hacer lo que quieran», sería muy querido. Dirían: «Oh, es un gran amigo nuestro». Pero si los padres o los maestros permitieran todo a los niños... a la larga, no sería bueno. El propio Jesús no fue bien aceptado cuando habló de la indisolubilidad del matrimonio. Los apóstoles no quedaron muy entusiasmados. Dijeron: «Es imposible para nosotros en cuanto hombres». Pero Jesús les replicó: «Con la gracia de Dios, todo es posible». Esto es el Evangelio cristiano, no el mero hablar para agradar a las personas–.
Algunos hablan de conservadores y liberales. ¿Cuáles son los liberales? ¿Qué pasó con algunos países que se unieron al cristianismo liberal, reduciendo la base del cristianismo? Cayeron en el secularismo, en la indiferencia. No es tan fácil ser cristiano y perseverar en ello. Sólo hay un camino estrecho que lleva al Cielo. Así que tenemos que mantener clara la Revelación de Jesucristo, haciendo posible seguirla. 
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viernes, 5 de mayo de 2017

LA DUBIA.......

Siguen aumentando: 63 Prelados (28 Cardenales, 9 Arzobispos y 26 Obispos) apoyan las "dubia" sobre "Amoris laetitia" enviadas al Papa Francisco, defienden la Doctrina y Magisterio de la Iglesia y rechazan dar los sacramentos de la Penitencia y la Eucaristía a los adúlteros

En las dos entradas anteriores sobre este tema (ver aquí y aquí) ya había contabilizados 32 Prelados:
  • 15 de ellos son Cardenales, de los cuales:

    1 es el Cardenal Protodiácono.
    3 son Prefectos de Congregaciones.
  • 6 son Arzobispos.
  • 11 son Obispos.
A ellos hay que añadir a otros 31 Prelados más:
  • 13 de ellos son Cardenales, de los cuales:
1 es Cardenal-Arzobispo Primado.
9 son Arzobispos.
2 son Arzobispos eméritos.
5 son Presidentes de Conferencias Episcopales (1 de ellos honorífico).
1 es Presidente emérito de una Prefectura de la Santa Sede.
1 es Presidente emérito de una Academia Pontificia.
3 son ex Presidentes de Conferencias Episcopales.
  • 3 son Arzobispos.
  • 15 son Obispos.
Bajo estas líneas pongo la lista con las nuevas incorporaciones y, a continuación, la lista completa con los 63 Prelados:

S. E. R. Velasio Card. De Paolis, Presidente emérito de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede.
S. E. R. Moran Mor Baselios Card. Cleemis, Arzobispo Mayor de Trivandrum, Catholicós de la Iglesia católica siro-malankar y Presidente de la Conferencia Episcopal de la India.
S. E. R. Dominik Jaroslav Card. Duka, O.P., Arzobispo de Praga y Primado de la República Checa.
S. E. R. John Olorunfemi Card. Onaiyekan, Arzobispo de Abuya (Nigeria).
S. E. R. Willem Jacobus Card. Eijk, Arzobispo de Utrecht (Países Bajos).
S. E. R. Thomas Christopher Card. Collins, Arzobispo de Toronto (Canadá).
S. E. R. Daniel Nicholas Card. DiNardo, Arzobispo de Galveston-Houston (EE.UU.) y Presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos.
S. E. R. Timothy Michael Card. Dolan, Arzobispo de Nueva York (EE.UU.).
S. E. R. John Card. Njue, Arzobispo de Nairobi y Presidente de la Conferencia Episcopal Keniana.
S. E. R. Elio Card. Sgreccia, Presidente emérito de la Academia Pontificia por la Vida.
S. E. R. Antonio María Card. Rouco Varela, Arzobispo emérito de Madrid y ex Presidente de la Conferencia Episcopal Española.
S. E. R. Jorge Liberato Card. Urosa Savino, Arzobispo de Caracas y Presidente "ad honorem" de la Conferencia Episcopal Venezolana.
S. E. R. Jānis Card. Pujats, Arzobispo emérito de Riga y ex Presidente de la Conferencia Episcopal Letona.

S. E. R. Mons. Stanisław Gądecki, Arzobispo Metropolitano de Poznań, Presidente de la Conferencia Episcopal Polaca y Vicepresidente del Consejo de Conferencias Episcopales de Europa.
S. E. R. Mons. Richard W. Smith, Arzobispo de Edmonton (Canadá).
S. E. R. Mons. Gerard Pettipas, CSsR, Arzobispo de Grouard-McLennan (Canadá).

S. E. Mons. Scott MacCaig, Obispo del Ordinariato Militar de Canadá.
S. E. Mons. Philip Egan, Obispo de Portsmout (Reino Unido).
S. E. Mons. Thomas J. Olmsted, Obispo de Phoenix (EE.UU.).
S. E. Mons. James Conley, Obispo de Lincoln, Nebraska (EE.UU.).
S. E. Mons. Ignazio Zambito, Obispo de Patti (Italia).
S. E. Mons. Juan Rodolfo Laise, OFMCap, Obispo emérito de San Luis (Argentina).
S. E. Mons. Taras Senkiv, O.M., Obispo de Stryi (Ucrania).
S. E. Mons. Frederick Henry, Obispo de Calgary (Canadá).
S. E. Mons. Mark Hagemoen, Obispo de Mackenzie-Fort Smith (Canadá).
S. E. Mons. Paul Terrio, Obispo de St. Paul (Canadá).
S. E. Mons. José Francisco Ulloa Rojas, Obispo de Cartago y Presidente de la Comisión de Familia y Comunidad de la Conferencia Episcopal de Costa Rica.
S. E. Mons. Adriano Langa, Obispo de Inhambane (Mozambique).
S. E. Mons. Jonas Kauneckas, Obispo de Panevėžys (Lituania).
S. E. Mons. Anthony Lee Kok Hin, Obispo emérito de Miri (Malasia).
S. E. Mons. Gregory J. Bittman, Obispo auxiliar de Edmonton (Canadá).

En el cuadro bajo estas líneas está la LISTA COMPLETA, que hasta la fecha suma 63 Prelados (28 Cardenales, 9 Arzobispos y 26 Obispos), contándose entre ellos:
  • El Cardenal Protodiácono.
  • El Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
  • El Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.
  • El Prefecto de la Secretaría de Economía de la Santa Sede.
  • El ex Prefecto del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica.
  • El Presidente de la Conferencia Episcopal Polaca.
  • El Vicepresidente del Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (el mismo que el Presidente de la C. E. Polaca).
  • El Presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos.
  • El Presidente de la Conferencia Episcopal de la India.
  • El Presidente de la Conferencia Episcopal de Kenia.
  • El Presidente "ad honorem" de la Conferencia Episcopal Venezolana.
  • El ex Presidente de la Conferencia Episcopal Italiana.
  • El ex Presidente de la Conferencia Episcopal Española.
  • El ex Presidente de la Conferencia Episcopal Letona.
  • El Presidente del Consejo para la Familia de la Conferencia Episcopal Polaca.
  • El Presidente de la Comisión de Familia y Comunidad de la Conferencia Episcopal de Costa Rica.
  • El Prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.
  • El Presidente emérito de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede.
  • El Presidente emérito de la Pontificia Academia para la Vida.
  • El Presidente emérito del Pontificio Comité de Ciencias Históricas.
  • El Presidente emérito del Pontificio Consejo para la Familia.
  • El Presidente emérito del Pontificio Consejo "Cor Unum".
  • El Presidente emérito del Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz.
  • El Presidente emérito del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes (el mismo que Justicia y Paz).
  • El Presidente emérito de "Peregrinatio ad Petri Sedem".

  1. S. E. R. Walter Card. Brandmüller, Presidente emérito del Comité Pontificio de Ciencias Históricas.
  2. S. E. R. Raymond Leo Card. Burke, ex Prefecto del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica y Patrón de la ex Soberana Orden de Malta.
  3. S. E. R. Carlo Card. Caffarra, Arzobispo emérito de Bolonia (Italia)
  4. S. E. R. Joachim Card. Meisner, Arzobispo emérito de Colonia (Alemania).
  5. S. E. R. Robert Card. Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.
  6. S. E. R. Paul Josef Card. Cordes, Presidente emérito del Pontificio Consejo "Cor Unum".
  7. S. E. R. George Card. Pell, Prefecto de la Secretaría de Economía de la Santa Sede.
  8. S. E. R. Wilfrid Fox Card. Napier, Arzobispo de Durban (Sudáfrica).
  9. S. E. R. Gerhard Ludwig Card. Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
  10. S. E. R. Renato Raffaele Card. Martino, Cardenal Protodiácono, Presidente emérito del Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz, Presidente emérito del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes y ex Observador Permanente de la Santa Sede en las Naciones Unidas.
  11. S. E. R. Camilo Card. Ruini, Vicario General emérito de Su Santidad para la diócesis de Roma, ex Presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, Arcipreste emérito de la Basílica Papal de Letrán, Gran Canciller emérito de la Pontificia Universidad Lateranense y Presidente emérito de "Peregrinatio ad Petri Sedem".
  12. S. E. R. Francis Card. Arinze Prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.
  13. S. E. R. Angelo Card. Scola, Arzobispo de Milán (Italia).
  14. S. E. R. Ennio Card. Antonelli, Arzobispo emérito de Florencia (italia) y Presidente emérito del Pontificio Consejo para la Familia.
  15. S. E. R. Joseph Card. Zen Ze-kiun, S.D.B., Arzobispo emérito de Hong Kong (China).
  16. S. E. R. Velasio Card. De Paolis, Presidente emérito de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede.
  17. S. E. R. Moran Mor Baselios Card. Cleemis, Arzobispo Mayor de Trivandrum, Catholicós de la Iglesia católica siro-malankar y Presidente de la Conferencia Episcopal de la India.
  18. S. E. R. Dominik Jaroslav Card. Duka, O.P., Arzobispo de Praga y Primado de la República Checa.
  19. S. E. R. John Olorunfemi Card. Onaiyekan, Arzobispo de Abuya (Nigeria).
  20. S. E. R. Willem Jacobus Card. Eijk, Arzobispo de Utrecht (Países Bajos).
  21. S. E. R. Thomas Christopher Card. Collins, Arzobispo de Toronto (Canadá).
  22. S. E. R. Daniel Nicholas Card. DiNardo, Arzobispo de Galveston-Houston (EE.UU.) y Presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos.
  23. S. E. R. Timothy Michael Card. Dolan, Arzobispo de Nueva York (EE.UU.).
  24. S. E. R. John Card. Njue, Arzobispo de Nairobi y Presidente de la Conferencia Episcopal Keniana.
  25. S. E. R. Elio Card. Sgreccia, Presidente emérito de la Academia Pontificia para la Vida.
  26. S. E. R. Antonio María Card. Rouco Varela, Arzobispo emérito de Madrid y ex Presidente de la Conferencia Episcopal Española.
  27. S. E. R. Jorge Liberato Card. Urosa Savino, Arzobispo de Caracas y Presidente "ad honorem" de la Conferencia Episcopal Venezolana.
  28. S. E. R. Jānis Card. Pujats, Arzobispo emérito de Riga y ex Presidente de la Conferencia Episcopal Letona.
  29. S. E. R. Mons. Stanisław Gądecki, Arzobispo Metropolitano de Poznań, Presidente de la Conferencia Episcopal Polaca y Vicepresidente del Consejo de Conferencias Episcopales de Europa.
  30. S. E. R. Mons. Charles Joseph Chaput, O.F.M. Cap., Arzobispo Metropolitano de Filadelfia (EE.UU.).
  31. S. E. R. Mons. Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata (Argentina).
  32. S. E. R. Mons. Tomash Peta, Arzobispo Metropolitano de la Archidiócesis de Santa María en Astaná (Kazajistán).
  33. S. E. R. Mons. Jan Pawel Lenga, Arzobispo emérito de Karagandasu (Kazajistán).
  34. S. E. R. Mons. William E. Lori, Arzobispo de Baltimore, Maryland (EE.UU.).
  35. S. E. R. Alexander K. Sample, Arzobispo de Portland (EE.UU.).
  36. S. E. R. Mons. Richard W. Smith, Arzobispo de Edmonton (Canadá).
  37. S. E. R. Mons. Gerard Pettipas, CSsR, Arzobispo de Grouard-McLennan (Canadá).
  38. S. E. Mons. Fernando Arêas Rifan, Obispo de la Administración Apostólica Personal de San Juan María Vianney (Brasil).
  39. S. E. Mons. Steven Lopes, Obispo del Ordinariato Personal de la Cátedra de San Pedro (EE.UU.).
  40. S. E. Mons. Jan Wątroba, Obispo de Rzeszów y Presidente del Consejo para la Familia de la Conferencia Episcopal Polaca.
  41. S. E. Mons. José Francisco Ulloa Rojas, Obispo de Cartago y Presidente de la Comisión de Familia y Comunidad de la Conferencia Episcopal de Costa Rica.
  42. S. E. Mons. Ratko Peric, Obispo de Mostar-Duvno (Bosnia y Herzegovina).
  43. S. E. Mons. Vitus Huonder, Obispo de Coira -Chur- (Suiza).
  44. S. E. Mons. Antonio C. Rossi, Obispo de Frederico Westphalen (Brasil).
  45. S. E. Mons. David Kagan, Obispo de Bismarck, Dakota del Norte (EE.UU.).
  46. S. E. Mons. Juan Antonio Reig Pla, Obispo de Alcalá de Henares (España).
  47. S. E. Mons. Scott MacCaig, Obispo del Ordinariato Militar de Canadá.
  48. S. E. Mons. Philip Egan, Obispo de Portsmout (Reino Unido).
  49. S. E. Mons. Thomas J. Olmsted, Obispo de Phoenix (EE.UU.).
  50. S. E. Mons. James Conley, Obispo de Lincoln, Nebraska (EE.UU.).
  51. S. E. Mons. Ignazio Zambito, Obispo dee Patti (Italia).
  52. S. E. Mons. Juan Rodolfo Laise, OFMCap, Obispo emérito de San Luis (Argentina).
  53. S. E. Mons. Taras Senkiv, O.M., Obispo de Stryi (Ucrania).
  54. S. E. Mons. Frederick Henry, Obispo de Calgary (Canadá).
  55. S. E. Mons. Mark Hagemoen, Obispo de Mackenzie-Fort Smith (Canadá).
  56. S. E. Mons. Paul Terrio, Obispo de St. Paul (Canadá).
  57. S. E. Mons. Adriano Langa, Obispo de Inhambane (Mozambique).
  58. S. E. Mons. Jonas Kauneckas, Obispo de Panevėžys (Lituania).
  59. S. E. Mons. Anthony Lee Kok Hin, Obispo emérito de Miri (Malasia).
  60. S. E. Mons. Gregory J. Bittman, Obispo auxiliar de Edmonton (Canadá).
  61. S. E. Mons. Jósef Wróbel, Obispo titular de Suas y auxiliar de Lublin (Polonia).
  62. S. E. Mons. Athanasius Schneider, Obispo titular de Celerina y auxiliar de María Santísima en Astaná (Kazajistán).
  63. S. E. Mons. Andreas Laun, Obispo auxiliar de Salzburgo, miembro de los Oblatos de San Francisco de Sales y Profesor de Teología Moral en la Facultad de Filosofía y Teología de Heiligenkreuz (Austria).

martes, 2 de mayo de 2017

lutero ....???????????

El Papa Francisco y la estatua del heresiarca Martín Lutero en el Vaticano durante el 99º aniversario de la última aparición de la Santísima Virgen María en Fátima


El 13 de octubre de 2016 , coincidiendo con el 99º aniversario de la última aparición de la Santísima Virgen María en Fátima (Portugal), día en el que se produjo el "milagro del sol", el Papa Francisco recibió a un numeroso grupo de luteranos en el Aula Pablo VI del Vaticano, donde, para la ocasión, se colocó una escultura del agustino apóstata y heresiarca Martín Lutero, causante del mayor cisma de la Iglesia acaecido en el segundo milenio, como muestran las imágenes. Hay quien no ha tardado en recordar la amenaza lanzada en su día por Lutero: PESTIS ERAM VIVVS MORIENS ERO MORS TVA PAPA (En vida fui tu castigo, muerto seré tu muerte, Papa). ¿Era necesario colocar dicha escultura? ¿Es para que los católicos nos vayamos acostumbrando a lo que nos espera durante el próximo año? Sin más comentarios por mi parte, pues se comenta sola, así da la noticia Radio Vaticano (la negrita pertenece al texto original de RV):
Católicos y luteranos aunados por la misericordia de Dios, que tanto anhela el mundo, alentó el Papa
El Papa Francisco recibió en el Aula Pablo VI a los participantes en una peregrinación ecuménica luterana provenientes de Alemania - RV 13/10/2016 12:16
Prosigamos confiados nuestro camino ecuménico: ¡lo que nos une es mucho más de lo que nos divide!
Testimoniemos juntos la misericordia de Dios en el mundo de hoy, que tanto la necesita
  
 (RV).- Fue la exhortación del Papa Francisco, al recibir a un numeroso grupo de peregrinos luteranos de la región alemana de Anhalt. Pocos días antes de su viaje - el 31 de octubre y el 1º de noviembre - a Suecia, en el marco de la conmemoración del comienzo de la reforma de Lutero, en Lund y en Malmö, el Obispo de Roma, con su cordial bienvenida, invitó a la acción de gracias a Dios por el camino ecuménico que hemos recorrido juntos:

«Demos gracias a Dios porque hoy, luteranos y católicos estamos caminando en la senda que va del conflicto a la comunión. Ya recorrimos juntos un importante trecho de camino. A lo largo de nuestro caminar tenemos sentimientos contrastantes: dolor por la división que aún existe entre nosotros, pero también alegría por la fraternidad reencontrada. Vuestra presencia tan numerosa y entusiasmada es un signo evidente de esta fraternidad y nos llena de esperanza que pueda seguir creciendo en la comprensión recíproca».

Luego, el Papa subrayó la celebración ecuménica en tierra sueca, reiterando la importancia de recordar el pasado, mirando al futuro aunados en el servicio a los más necesitados, para hacer visible la misericordia de Dios con el testimonio cristiano:
«A finales de este mes, si Dios quiere, iré a Lund, Suecia, y junto con la Federación Luterana Mundial haremos memoria, después de cinco siglos, del inicio de la reforma de Lutero y agradeceremos al Señor por los cincuenta años de diálogo oficial entre luteranos y católicos. Parte esencial de esta conmemoración será dirigir nuestra mirada hacia el futuro, en vista de un testimonio cristiano común en el mundo de hoy, que tiene tanta sed de Dios y de su misericordia. El testimonio que el mundo espera de nosotros es sobre todo el de hacer visible la misericordia que Dios tiene para con nosotros, a través del servicio a los más pobres, a los enfermos, a los que han abandonado su tierra para buscar un futuro mejor para sí mismos y para sus seres queridos. Poniéndonos al servicio de los más necesitados experimentamos que ya estamos unidos: es la misericordia la que nos une».

El Papa alentó asimismo el camino ecuménico de los jóvenes, afianzados en el Evangelio de Jesús, para anunciar la paz y la reconciliación:

«Queridos jóvenes, los aliento a ser testimonios de misericordia. Mientras los teólogos llevan adelante el diálogo en el campo doctrinal, ustedes sigan buscando con insistencia ocasiones para encontrarse, conocerse mejor, rezar juntos y ofrecer su ayuda los unos a los otros y a todos los que están en la necesidad. Así, libres de todo prejuicio y confiando sólo en el Evangelio de Jesucristo, que anuncia la paz y la reconciliación, serán verdaderos protagonistas de una nueva estación de este camino, que con la ayuda de Dios, conducirá a la comunión plena. Yo les aseguro mi oración y ustedes, por favor, recen por mí, que lo necesito tanto ¡Gracias!»
Fotos: Reuters y L'Osservatore Romano.

domingo, 30 de abril de 2017

Su Santidad Benedicto XVI ...Teólogo de Verdad

El Papa emérito Benedicto XVI rompe su silencio: habla de la "profunda crisis" a la que se enfrenta la Iglesia postconciliar

Ayer, miércoles 16 de marzo, el diario de la Conferencia Episcopal Italiana, Avvenire, publicó una reciente estrevista inédita realizada por el P. Jacques Servais, S.I., al Papa emérito, S. S. Benedicto XVI, que raramente concede entrevistas públicas, en la que habla de una "profunda crisis" a la que la Iglesia se enfrenta a raíz del Concilio Vaticano II.

El Papa Benedicto nos recuerda la antes indiscutida creencia católica de la posibilidad de la pérdida de la salvación eterna, o que la gente va al infierno: "Los misioneros del siglo XVI estaban convencidos de que la persona no bautizada se condena eternamente. Después del Concilio[Vaticano II], esta creencia se abandonó definitivamente. El resultado fue una profunda crisis con dos vertientes. Sin vistas a la salvación, la fe pierde su fundamento".

También habla de una "profunda evolución del dogma", refiriéndose al dogma de que fuera de la Iglesia no hay salvación (Extra Ecclesiam nulla salus). Este supuesto cambio del dogma ha llevado, según el Papa emérito, a una pérdida del celo misionero de la Iglesia: "Se ha eliminado cualquier motivación para un futuro compromiso misionero". S. S. Benedicto XVI se hace la profunda pregunta que surgió después de este cambio evidente en la actitud de la Iglesia: "¿Por qué se debería intentar convencer a la gente para que acepte la fe cristiana cuando pueden salvarse incluso sin ella?".

En cuanto a las demás consecuencias de esta nueva actitud de la Iglesia, los propios católicos, según el Papa emérito, están menos adheridos a su fe: si hay quienes pueden salvar su alma por otros medios, "¿Por qué debe estar obligado el cristiano a la necesidad de la fe cristiana y su moral?", pregunta. Y concluye: "Pero si la fe y la salvación ya no son interdependientes, hasta la fe se vuelve menos motivante".

S. S. Benedicto XVI también refuta la idea del "cristiano anónimo" como lo desarrolló Karl Rahner, así como la idea indiferentista de que todas las religiones son igualmente válidas y útiles para alcanzar la vida eterna. "Aún menos aceptable es la solución propuesta por las teorías pluralistas de la religión, según las cuales todas las religiones, cada una a su manera, serían vías de salvación y, en este sentido, deben considerarse equivalentes en sus efectos", dijo. En este contexto, también alude a las ideas del fallecido cardenal jesuita Henri de Lubac, sobre las supuestas "sustituciones vicarias de Cristo" sobre las que ahora hay que volver a "reflexionar".

Respecto a la relación del hombre con la tecnología y el amor, el Papa Benedicto nos recuerda la importancia del afecto humano, diciendo que el hombre todavía anhela en su corazón "que el buen samaritano venga en su ayuda". Y continúa: "En el duro mundo de la tecnología -en el que los sentimientos ya no cuentan- la esperanza de un amor salvador crece, un amor que se daría libre y generosamente".

Benedicto XVI también recuerda a su audiencia que: "La Iglesia no se ha creado a sí misma, fue creada por Dios y es formada continuamente por Él. Esto se manifiesta en los sacramentos, sobre todo en el del Bautismo: entro en la Iglesia, no por un acto burocrático, sino por el sacramento". Benedicto XVI también insiste en que siempre "necesitamos la gracia y el perdón". LifeSiteNews. Traducción: CATHOLICVS

sábado, 15 de abril de 2017

Lectio Divina Domingo Pascua de Resurreccion

Orden Carmelitana
Lectio: 
 Domingo, 16 Abril, 2017

JUAN 20,1-9 

Ver en la noche y creer por el amor 
 
1. Pidamos el Espíritu Santo
 
¡Señor Jesucristo, hoy tu luz resplandece en nosotros, fuente de vida y de gozo! Danos tu Espíritu de amor y de verdad para que, como María Magdalena, Pedro y Juan, sepamos también nosotros descubrir e interpretar a la luz de la Palabra los signos de tu vida divina presente en nuestro mundo y acogerlos con fe para vivir siempre en el gozo de tu presencia junto a nosotros, aun cuando todo parezca rodeado de las tinieblas de la tristeza y del mal.
 
2. El Evangelio
 
a) Una clave de lectura:
 
Para el evangelista Juan, la resurrección de Jesús es el momento decisivo del proceso de su glorificación, con un nexo indisoluble con la primera fase de tal glorificación, a saber, con la pasión y muerte.
El acontecimiento de la resurrección no se describe con las formas espectaculares y apocalípticas de los evangelios sinópticos: para Juan la vida del Resucitado es una realidad que se impone sin ruido y se realiza en silencio, en la potencia discreta e irresistible del Espíritu.
El hecho de la fe de los discípulos se anuncia "cuando todavía estaba oscuro" y se inicia mediante la visión de los signos materiales que los remiten a la Palabra de Dios.
Jesús es el gran protagonista de la narración, pero no aparece ya como persona.
 
b) El texto:
 
1 El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro.
2 Echa a correr y llega a Simón Pedro y al otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: «Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.»
3 Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro. 4 Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro. 5 Se inclinó y vio los lienzos en el suelo; pero no entró.
6 Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve los lienzos en el suelo, 7 y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a los lienzos, sino plegado en un lugar aparte.
8 Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó, 9 pues hasta entonces no habían comprendido que según la Escritura Jesús debía resucitar de entre los muertos.
 
c) Subdivisión del texto, para su mejor comprensión:
 
vers. 1: la introducción, un hecho previo que delinea la situación;
vers. 2: la reacción de María y el primer anuncio del hecho apenas descubierto;
vers. 3-5: la reacción inmediata de los discípulos y la relación que transcurre entre ellos;
vers. 6-7: constatación del hecho anunciado por María;
vers. 8-9: la fe del otro discípulo y su relación con la Sagrada Escritura.
 
3. Un espacio de silencio interno y externo
 
para abrir el corazón y dar lugar dentro de mí a la Palabra de Dios:
- Vuelvo a leer lentamente todo el pasaje;
- También estoy yo en el jardín: el sepulcro vacío está delante de mis ojos;
- Dejo que resuene en mi las palabras de María Magdalena;
- Corro yo también con ella, Pedro y el otro discípulo;
- Me dejo sumergir en el estupor gozoso de la fe en Jesús resucitado, aunque, como ellos, no lo veo con mis ojos de carne.
 
4. La Palabra que se nos da
 
* El capítulo 20 de Juan: es un texto bastante fragmentado, en el que resulta evidente que el redactor ha intervenido muchas veces para poner de relieve algunos temas y para unir los varios textos recibidos de las fuentes precedentes, al menos tres relatos.
* En el día después del sábado: es "el primer día de la semana" y hereda en el ámbito sagrado la gran sacralidad del sábado hebraico. Para los cristianos es el primer día de la nueva semana, el inicio de un tiempo nuevo, el día memorial de la resurrección, llamado "día del Señor" (dies Domini, dominica, domingo).
El evangelista adopta aquí y en el vers. 19, una expresión que ya es tradicional para los Cristianos (ejem: Mc 16, 2 y 9; Act. 20, 7) y es más antigua de la que aparece enseguida como característica de la primera evangelización: " el tercer día" (ejem. Lc 24, 7 y 46; Act 10, 40; 1Cor 15,4).
* María Magdalena: es la misma mujer que estuvo presente a los pies de la cruz con otras (19, 25). Aquí parece que estuviera sola, pero la frase del vers. 2 ("no sabemos") revela que la narración original, sobre la que el evangelista ha trabajado, contaba con más mujeres, igual que los otros evangelios (cfr Mc 16, 1-3; Mt 28, 1; Lc 23, 55-24, 1).
De manera diversa con respecto a los sinópticos (cfr Mc 16,1; Lc 24,1), además, no se especifica el motivo de su visita al sepulcro, puesto que ha sido referido que las operaciones de la sepultura estaban ya completadas (19,40); quizás, la única cosa que falta es el lamento fúnebre (cfr Mc 5, 38). Sea como sea, el cuarto evangelista reduce al mínimo la narración del descubrimiento del sepulcro vacío, para enfocar la atención de sus lectores al resto.
* De madrugada cuando estaba todavía oscuro: Marcos (16, 2) habla de modo diverso, pero de ambos se deduce que se trata de las primerísimas horas de la mañana, cuando la luz todavía es tenue y pálida. Quizás Juan subraya la falta de luz para poner de relieve el contraste simbólico entre tinieblas = falta de de fe y luz = acogida del evangelio de la resurrección.
* Ve la piedra quitada del sepulcro: la palabra griega es genérica: la piedra estaba "quitada" o " removida" (diversamente: Mc 16, 3-4).
El verbo "quitar" nos remite a Jn 1,29: el Bautista señala a Jesús como el "Cordero que quita el pecado del mundo". ¿Quiere quizás el evangelista llamar la atención de que esta piedra "quitada", arrojada lejos del sepulcro, es el signo material de que la muerte y el pecado han sido "quitados" de la resurrección de Jesús?
* Echa a correr y llega a Simón Pedro y al otro discípulo: La Magdalena corre a ellos que comparten con ella el amor por Jesús y el sufrimiento por su muerte atroz, aumentada ahora con este descubrimiento. Se llega a ellos, quizás porque eran los únicos que no habían huido con los otros y estaban en contacto entre ellos (cfr 19, 15 y 26-27). Quiere al menos compartir con ellos el último dolor por el ultraje hecho al cadáver.
Notamos como Pedro, el "discípulo amado" y la Magdalena se caracterizan por su amor especial que los une a Jesús: es precisamente el amor, especialmente si es renovado, el que los vuelve capaces de intuir la presencia de la persona amada.
* El otro discípulo a quien Jesús quería: es un personaje que aparece sólo en este evangelio y sólo a partir del capítulo 13, cuando muestra una gran intimidad con Jesús y también un gran acuerdo con Pedro (13, 23-25). Aparece en todos los momentos decisivos de la pasión y de la resurrección de Jesús, pero permanece anónimo y sobre su identidad se han dado hipótesis bastantes diferentes. Probablemente se trata del discípulo anónimo del Bautista que sigue a Jesús junto con Andrés (1, 23-25). Puesto que el cuarto evangelio no habla nunca del apóstol Juan y considerando que este evangelio a menudo narra cosas particulares propias de un testigo ocular, el "discípulo" ha sido identificado con el apóstol Juan. El cuarto evangelio siempre se le ha atribuido a Juan, aunque él no lo haya compuesto materialmente, si bien es en el origen de la tradición particular al que se remonta este evangelio y otros escritos atribuidos a Juan. Esto explica también como él sea un personaje un tanto idealizado.
A quien Jesús quería: es evidentemente un añadido debido, no al apóstol, que no hubiera osado presumir de tanta confianza con el Señor, sino de sus discípulos, que han escrito materialmente el evangelio y han acuñado esta expresión reflexionando sobre el evidente amor privilegiado que concurre entre Jesús y este discípulo (cfr 13,25; 21, 4.7). Allí donde se usa la expresión más sencilla, "el otro discípulo" o "el discípulo", es que ha faltado, por tanto, el añadido de los redactores.
* Se han llevado del sepulcro al Señor: estas palabras, que se repiten también a continuación: vers. 13 y 15, revelan que María teme uno de los robos de cadáveres que sucedían a menudo en la época, de tal manera que obligó al emperador romano a dictar severos decretos para acabar con el fenómeno. A esta posibilidad recurre, en Mateo (28, 11-15), los jefes de los sacerdotes para difundir el descrédito sobre el acontecimiento de la resurrección de Jesús y ocasionalmente, justificar la falta de intervención de los soldados puestos de guardias en el sepulcro.
* El Señor: el título de "Señor" implica el reconocimiento de la divinidad y evoca la omnipotencia divina. Por esto, era utilizado por los Cristianos con referencia a Jesús Resucitado. El cuarto evangelista, de hecho, lo reserva sólo para sus relatos pascuales (también en 20-13).
No sabemos dónde lo han puesto: la frase recuerda cuanto sucedió a Moisés, cuyo lugar de sepultura era desconocido (Dt 34, 10). Otra probable referencia es a las mismas palabras de Jesús sobre la imposibilidad de conocer el lugar donde hubiera sido llevado.(7, 11.22; 8,14.28.42; 13, 33; 14, 1-5; 16,5).
* Corrían los dos juntos…pero el otro…llegó primero…pero no entró: La carrera revela el ansia que viven estos discípulos.
El pararse del "otro discípulo", es mucho más que un gesto de cortesía o de respeto hacia un anciano: es el reconocimiento tácito y pacífico, en su sencillez, de la preeminencia de Pedro dentro del grupo apostólico, aunque esta preeminencia no se subraye. Es, por tanto, un signo de comunión. Este gesto podría también ser un artificio literario para trasladar el acontecimiento de la fe en la resurrección al momento sucesivo y culminante de la narración.
* Los lienzos en el suelo y el sudario…plegado en un lugar aparte: ya el otro discípulo, sin siquiera entrar, había visto algo. Pedro, pasando la entrada del sepulcro, descubre la prueba de que no había habido ningún robo del cadáver: ¡ningún ladrón hubiera perdido el tiempo en desvendar el cadáver, extender ordenadamente los lienzos y las fajas (por tierra pudiera haber sido traducido mejor por "extendidas" o "colocadas en el suelo") y plegar aparte el sudario! La operación se hubiera complicado por el hecho de que los óleos con los que había sido ungido aquel cuerpo (especialmente la mirra) operaban como un pegamento, haciendo que se adhiriera perfecta y seguramente el lienzo al cuerpo, casi como sucedía con las momias. El sudario, además está plegado; la palabra griega puede decir también "enrollado", o más bien indicar que aquel paño de tejido ligero había conservado en gran parte las formas del rostro sobre el cual había estado puesto, casi como una máscara mortuoria. Las vendas son las mismas citadas en Jn 19, 40.
En el sepulcro, todo resulta en orden, aunque falta el cuerpo de Jesús y Pedro consigue ver bien en el interior, porque el día está clareando.
A diferencia de Lázaro (11,44), por tanto, Cristo ha resucitado abandonando todo los arreos funerarios: los comentadores antiguos hacen notar que, de hecho, Lázaro guardaría sus vendas para la definitiva sepultura, mientras que Cristo no tenía ya más necesidad de ellas, no debiendo ya jamás morir (cfr Rm 6,9).
* Pedro…vio…el otro discípulo…vio y creyó: también María, al comienzo de la narración, había "visto". Aunque la versión española traduzca todo con el mismo verbo, el texto original usa tres diversos (theorein para Pedro; blepein para el otro discípulo y la Magdalena; idein, aquí, para el otro discípulo), dejándonos entender un crecimiento de profundidad espiritual de este "ver" que , de hecho, culmina con la fe del otro discípulo.
El discípulo anónimo, ciertamente, no ha visto nada diverso de lo que ya había visto Pedro: quizás, él interpreta lo que ve de manera diversa de los otros, también por la especial sintonía de amor que había tenido con Jesús (la experiencia de Tomás es emblemática: 29, 24-29). Sin embargo, como se indica por el tiempo del verbo griego, su fe es todavía una fe inicial, tanto que él no encuentra el modo de compartirla con María o Pedro o cualquiera de los otros.
Para el cuarto evangelista, sin embargo, el binomio "ver y creer" es muy significativo y está referido exclusivamente a la fe en la resurrección del Señor (cfr 20, 29), porque era imposible creer verdaderamente antes que el Señor hubiese muerto y resucitado (cfr 14, 25-26; 16, 12-15). El binomio visión – fe, por tanto, caracteriza a todo este capítulo y " el discípulo amado" se presenta como un modelo de fe que consigue comprender la verdad de Dios a través de los acontecimientos materiales (cfr también 21, 7).
* No habían comprendido todavía la Escritura: se refiere evidentemente a todos los otros discípulos. También para aquéllos que habían vivido junto a Jesús, por tanto, ha sido difícil creer en Él y para ellos, como para nosotros, la única puerta que nos permite pasar el dintel de la fe auténtica es el conocimiento de la Escritura (cfr. Lc 24, 26-27; 1Cor 15, 34; Act 2, 27-31) a la luz de los hechos de la resurrección.
 
5. Algunas preguntas para orientar la reflexión y la actuación
 
a) ¿Qué quiere decir concretamente, para nosotros, "creer en Jesús Resucitado"? ¿Qué dificultades encontramos? ¿La resurrección es sólo propia de Jesús o es verdaderamente el fundamento de nuestra fe?
b) La relación que vemos entre Pedro, el otro discípulo y María Magdalena es evidentemente de gran comunión en torno a Jesús. ¿En qué personas, realidades, instituciones encontramos hoy la misma alianza de amor y la misma "común unión" fundada en Jesús? ¿Dónde conseguimos leer los signos concretos del gran amor por el Señor y por los "suyos" que mueve a todos los discípulos?
c) Cuando observamos nuestra vida y la realidad que nos circunda de cerca o de lejos ¿tenemos la mirada de Pedro (ve los hechos, pero permanece firme en ellos: a la muerte y a la sepultura de Jesús), o más bien, la del otro discípulo (ve los hechos y descubre en ellos los signos de una vida nueva)?
 
6. Oremos invocando gracia y alabando a Dios
 
con un himno extraído de la carta de Pablo a los Efesios (paráfrasis 1, 17-23)
 
El Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria,
os conceda espíritu de sabiduría y de revelación
para conocerle perfectamente;
iluminando los ojos de vuestro corazón
para que conozcáis cuál es la esperanza a que habéis sido llamados por él;
cuál la riqueza de la gloria otorgada por él en herencia a los santos,
y cuál la soberana grandeza de su poder
para con nosotros, los creyentes, conforme a la eficacia de su fuerza poderosa,
que desplegó en Cristo, resucitándole de entre los muertos
y sentándole a su diestra en los cielos,
por encima de todo principado, potestad,
virtud, dominación
y de todo cuanto tiene nombre
no sólo en este mundo sino también en el venidero.
Sometió todo bajo sus pies
y le constituyó cabeza suprema de la Iglesia,
que es su cuerpo,
la plenitud del que lo llena todo en todo.
 
7. Oración final
 
El contexto litúrgico no es indiferente para orar este evangelio y el acontecimiento de la resurrección de Jesús, en torno al cual gira nuestra fe y vida cristiana. La secuencia que caracteriza la liturgia eucarística de este día y de la semana que sigue (la octava) nos guía en la alabanza al Padre y al Señor Jesús:
 
Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.
Cordero sin pecado
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza
Lucharon vida y muerte
en singular batalla
y, muerto el que es Vida,
triunfante se levanta.
¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?
- A mi Señor glorioso
la tumba abandonada,
 los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!
Venid a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua
Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia
que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.
Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa
Nuestra oración puede también concluirse con esta vibrante invocación de un poeta contemporáneo, Marco Guzzi:
 
¡Amor, Amor, Amor!
Quiero sentir, vivir y expresar todo este Amor
que es empeño gozoso en el mundo
y contacto feliz con los otros.
Sólo tú me libras, sólo tu me sueltas.
Y los hielos descienden para regar
el valle más verde de la creación
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Lectio Divina: 
 Sunday, April 16, 2017
Jesus’ resurrection
He is living among us
John 20, 1-9
1. Opening prayer
 Lord Jesus, send your Spirit to help us to read the Scriptures with the same mind that you read them to the disciples on the way to Emmaus. In the light of the Word, written in the Bible, you helped them to discover the presence of God in the disturbing events of your sentence and death. Thus, the cross that seemed to be the end of all hope became for them the source of life and of resurrection.
Create in us silence so that we may listen to your voice in Creation and in the Scriptures, in events and in people, above all in the poor and suffering. May your word guide us so that we too, like the two disciples from Emmaus, may experience the force of your resurrection and witness to others that you are alive in our midst as source of fraternity, justice and peace. We ask this of you, Jesus, son of Mary, who revealed to us the Father and sent us your Spirit. Amen.
2. Reading
a) A key to guide the reading:
Let us read the text where the evangelist seeks to tell the readers the meaning of faith in the resurrection. He seeks to do this by means of the visit of the two disciples to the empty tomb and the appearance of Jesus to Mary Magdalene. While reading, let us pay attention to the details of the story as told in the Gospel of John who presents a very deep symbolic dimension.
b) A division of the text to assist a careful reading:
Jn 20, 1-3: the disturbing experience of the empty tomb
Jn 20, 4-10: Peter and the beloved disciple run to the sepulchre: the beloved disciple saw and believed
Jn 20, 11-18: Jesus shows himself first to Mary Magdalene and gives her a command.
c) The text:
1-3: It was very early on the first day of the week and still dark, when Mary of Magdala came to the tomb. She saw that the stone had been moved away from the tomb and came running to Simon Peter and the other disciple, the one whom Jesus loved. 'They have taken the Lord out of the tomb,' she said, 'and we don't know where they have put him.' So Peter set out with the other disciple to go to the tomb.
4-10: They ran together, but the other disciple, running faster than Peter, reached the tomb first; he bent down and saw the linen cloths lying on the ground, but did not go in. Simon Peter, following him, also came up, went into the tomb, saw the linen cloths lying on the ground and also the cloth that had been over his head; this was not with the linen cloths but rolled up in a place by itself. Then the John 20, 1-9other disciple who had reached the tomb first also went in; he saw and he believed. Till this moment they had still not understood the scripture, that he must rise from the dead. The disciples then went back home.
11-18: But Mary was standing outside near the tomb, weeping. Then, as she wept, she stooped to look inside, and saw two angels in white sitting where the body of Jesus had been, one at the head, the other at the feet. They said, 'Woman, why are you weeping?' 'They have taken my Lord away,' she replied, 'and I don't know where they have put him.' As she said this she turned round and saw Jesus standing there, though she did not realise that it was Jesus. Jesus said to her, 'Woman, why are you weeping? Who are you looking for?' Supposing him to be the gardener, she said, 'Sir, if you have taken him away, tell me where you have put him, and I will go and remove him.' Jesus said, 'Mary!' She turned round then and said to him in Hebrew, 'Rabbuni!' -- which means Master. Jesus said to her, 'Do not cling to me, because I have not yet ascended to the Father. But go to the brothers, and tell them: I am ascending to my Father and your Father, to my God and your God.' So Mary of Magdala told the disciples, 'I have seen the Lord,' and that he had said these things to her.
3. A moment of prayerful silence
so that the Word of God may enter into us and enlighten our life.
4. Some questions
to help us in our personal reflection.
a) What struck you in this text that describes the first experience of the resurrection?
b) The beloved disciple went in, saw and believed. What did he see and what led him to believe? Why is it that the text tells us only the reaction of the beloved disciple and not that of Peter?
c) What changes take place in Mary Magdalene during the dialogue? How did this change happen?
d) What mission or command does Jesus give Mary Magdalene?
e) Mary Magdalene was seeking Jesus in one way and meets him in another. How does this occur in our lives?
f) To see and believe. The beloved disciple saw and believed. What is it that leads me to believe that Jesus is alive, that he is present in our midst, today, giving new life to the poor?
g) Have you gone through an experience of loss or death? What gave you new life or new hope and the joy of life? What is it that I say when I affirm, "I believe in the resurrection"?
5. A key to the reading
for those who wish to go deeper into the text.
a) In John’s Gospel, faith in the resurrection is encountered in the description of the passion and death of Jesus:
* In describing the passion and death of Jesus, John’s Gospel wants to point out not the sentence passed on a political subversive, but the hour for glorifying the Son of God. During the whole process that carries Jesus to his death, he is master of what happens to himself and to his adversaries. For John, the cross is synonymous with "lifting", rising on high, to be with the Father (Jn 3,14; 8,28; 12,32-34). It is the beginning of the resurrection that is revealed fully on the first day of the week (Jn 20,1). That is why in John’s Gospel there is no agony in the garden (Jn 18,1-2). When Jesus is in prison, the soldiers are frightened when Jesus says: "I am he!" (Jn 18,6). When Jesus is dying, he does not cry out like in the other Gospels. Serenely he takes leave of his friends, of his mother, and then expires (Jn 19,28-30).
* The story of the passion is another more concrete example of the fact that John does not simply relate historical facts, but puts them through an X-Ray. He tries to show that which the facts hide. When Pilate, Hanna, the Jewish and Roman authorities try to end Jesus’ life, in truth they were allowing Jesus to be elevated towards God. From his prison, Jesus directs events and gives his life. "I lay down my life of my own free will, and as it is in my power to lay it down, so it is in my power to take it up again. No one takes it from me, I lay it down of my own free will" (Jn 10,17-18). All can set their minds at rest and be full of hope because Jesus has overcome and has been glorified by the Father (Jn 17,5).
b) Peter and the beloved disciple go the empty tomb (vv. 1-10):
* The experience of the resurrection of the early community was a long process, an experience that grew slowly like the growth of a strong tree. At first, many did not believe in the witness of those who had experienced the living presence of Jesus (Mt 28,17; Mk 16,11.13.14; Lk 24,11.36.41; Jn 20,25). But the experience of the resurrection expressed in the form of apparitions was so strong, so deep and so convincing that it succeeded in overcoming human unbelief confronted with the possibility of the victory of life over death.
* The women were more faithful than the men. They were the first to believe in the Good News of the resurrection (Mt 28,9-10; Lk 24,4-11; Jn 20,11-18). Confronted by the news of Mary Magdalene who sees the empty tomb, Peter and the beloved disciple run to the tomb. The Gospel relates the strange news according to which "the other disciple" ran faster than Peter and arrived first at the tomb, but did not go in. He looked inside and saw the bandages on the ground. After he went in he saw also the folded shroud to one side. The Gospel then says, "He saw and believed!" But nothing is said of Peter’s reaction although it was he who had gone first into the empty tomb. At the end, the Gospel adds, "Till this moment they had failed to understand the teaching of scripture, that he must rise from the dead" (Jn 20,9). This means that the Old Testament on its own does not communicate a complete understanding of that which it contains. The light for understanding the real meaning of the Old Testament appears at the very moment when the beloved disciple "saw and believed". His experience of the resurrection was like a light that struck the eyes of the disciples and revealed to them the complete and full meaning of the Old Testament. It is this light to the sight that liberates the words of the Old Testament.
* A comparison to understand the change. In a circle of friends, someone showed a photo where there was a man with a harsh face, with the finger raised, almost assaulting the public. All thought that he was an inflexible person, unpleasant, who distanced himself from others. At that moment, a boy arrived and said, "This is my father!" The others looked at him and said, "A harsh father, then!’ The boy replied, "No, no, no! He is very loving. My father is a lawyer. That photo was taken in court when he was denouncing the crime of a landowner who wanted to dispossess a poor family of some unused land that they owned for a long time! My father won the case. The poor family was not deprived of its land!" All looked at the photo again and said, "What a beautiful photo!" Almost by miracle, a light was shed on the photo and it assumed a new look. That harsh face became bathed in great tenderness! The words of the son changed everything, while changing nothing! The words and actions of Jesus, born of his experience as son, received and raised by the Father, without changing one letter or comma, changed the whole meaning of the Old Testament (Mt 5,17-18). The same God, who seemed so distant and harsh, took on the traits of a good Father, full of tenderness!
c) Jesus appears to Mary Magdalene:
* Mary Magdalene was one of the few who had the courage to stay with Jesus until the time of his death on the cross. She goes back to the tomb to be where she had been with the Beloved for the last time. She looks for Jesus with whom she had lived for the last three years. The disciples from Emmaus will see Jesus, but will not recognise him (Lk 24,15-16). The same thing happens to Mary Magdalene. She sees Jesus, but does not recognise him. She thinks he is the gardener. But she is looking for the Jesus of the past, the same as he was three days previously. The image of Jesus as he was stops her from recognising the living Jesus, present before her.
* Jesus pronounces the name "Mary!" This was the signal for her to recognise him: the same voice, the same manner of saying the name. She replies, "Master!" Jesus has come back, and it was the same Jesus who had died on the cross. Her first impression is that death was just a painful incident along the way, and that now all was back as it was before. Mary embraces Jesus strongly. It was the same Jesus she knew.
* In fact, it is the same Jesus, but the manner of being with her is not the same. Jesus says to her, "Do not cling to me, because I have not yet ascended to the Father!" He will go to the Father. Mary Magdalene must leave Jesus and take on her mission: to announce to the brothers that Jesus has ascended to the Father. Jesus opened the way for us and brought God close to us again.
* The way the apparition of Jesus to Mary Magdalene is described makes us realise the stages of the journey she has to go through, from the painful search to the new encounter of Easter. These too are the stages we all have to go through in our lives, the search for God by living the Gospel.
6. Psalm 27 (26)
God is my victory
Yahweh is my light and my salvation,
whom should I fear?
Yahweh is the fortress of my life,
whom should I dread?
When the wicked advance against me
to eat me up,
they, my opponents, my enemies,
are the ones who stumble and fall.
Though an army pitch camp against me,
my heart will not fear,
though war break out against me,
my trust will never be shaken.
One thing I ask of Yahweh,
one thing I seek:
to dwell in Yahweh's house
all the days of my life,
to enjoy the sweetness of Yahweh,
to seek out his temple.
For he hides me away under his roof
on the day of evil,
he folds me in the recesses of his tent,
sets me high on a rock.
Now my head is held high
above the enemies who surround me;
in his tent I will offer sacrifices of acclaim.
I will sing, I will make music for Yahweh.
Yahweh, hear my voice as I cry,
pity me, answer me!
Of you my heart has said, 'Seek his face!'
Your face, Yahweh, I seek;
do not turn away from me.
Do not thrust aside your servant in anger,
without you I am helpless.
Never leave me, never forsake me,
God, my Saviour.
Though my father and mother forsake me,
Yahweh will gather me up.
Yahweh, teach me your way,
lead me on the path of integrity
because of my enemies;
do not abandon me to the will of my foes
-- false witnesses have risen against me,
and are breathing out violence.
This I believe: I shall see the goodness of Yahweh,
in the land of the living.
Put your hope in Yahweh, be strong,
let your heart be bold, put your hope in Yahweh.
7. Final Prayer
Lord Jesus, we thank for the word that has enabled us to understand better the will of the Father. May your Spirit enlighten our actions and grant us the strength to practice that which your Word has revealed to us. May we, like Mary, your mother, not only listen to but also practise the Word. You who live and reign with the Father in the unity of the Holy Spirit forever and ever. Amen
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Lectio: 
 Domenica, 16 Aprile, 2017
Vedere nella notte e credere per l’amore
Giovanni 20, 1-9
1. Invochiamo lo Spirito santo
Signore Gesù Cristo, oggi la tua luce splende in noi, fonte di vita e di gioia! Donaci il tuo Spirito d’amore e di verità, perché, come Maria Maddalena, Pietro e Giovanni, sappiamo anche noi scoprire e interpretare alla luce della Parola i segni della tua vita divina presenti nel nostro mondo e accoglierli nella fede per vivere sempre nella gioia della tua presenza accanto a noi, anche quando tutto sembra avvolto dalle tenebre della tristezza e del male.
2. Il Vangelo
a) Una chiave di lettura:
Per l’evangelista Giovanni, la resurrezione di Gesù è il momento decisivo del processo della sua glorificazione, con un nesso inscindibile con la prima fase di tale glorificazione, cioè con la passione e morte.
L’evento della resurrezione non è descritto con i particolari spettacolari e apocalittici dei vangeli sinottici: per Giovanni la vita del Risorto è una realtà che si impone senza chiasso e si fa avanti in silenzio, nella potenza discreta e irresistibile dello Spirito.
Il fatto della fede dei discepoli si annuncia "quando era ancora buio" e s’inizia mediante la visione di segni materiali che rimandano alla Parola di Dio.
Gesù è il grande protagonista della narrazione, ma non compare mai di persona.
b) Il testo:
Giovanni 20, 1-91 Nel giorno dopo il sabato, Maria di Magdala si recò al sepolcro di buon mattino, quando era ancora buio, e vide che la pietra era stata ribaltata dal sepolcro.
2 Corse allora e andò da Simon Pietro e dall’altro discepolo, quello che Gesù amava, e disse loro: "Hanno portato via il Signore dal sepolcro e non sappiamo dove l’hanno posto!"
3 Uscì allora Simon Pietro insieme all’altro discepolo e si recarono al sepolcro. 4 Correvano insieme tutti e due, ma l’altro discepolo corse più veloce di Pietro e giunse per primo al sepolcro. 5 Chinatosi, vide le bende per terra, ma non entrò.
6 Giunse intanto anche Simon Pietro che lo seguiva ed entrò nel sepolcro e vide le bende per terra, 7 e il sudario, che gli era stato posto sul capo, non per terra con le bende, ma piegato in un luogo a parte.
8 Allora entrò anche l’altro discepolo, che era giunto per primo al sepolcro, e vide e credette. 9 Non avevano infatti ancora compreso la Scrittura, che egli cioè doveva risuscitare dai morti.
c) Suddivisione del testo, per comprenderlo meglio:
vers. 1: l’introduzione, un antefatto che tratteggia la situazione;
vers. 2: la reazione di Maria e il primo annuncio del fatto appena scoperto;
verss. 3-5: la reazione immediata dei discepoli e la relazione che intercorre fra loro;
verss. 6-7: constatazione del fatto annunziato da Maria;
verss. 8-9: la fede dell’altro discepolo e la relazione di essa con la sacra Scrittura.
3. Uno spazio di silenzio interno ed esterno
per aprire il cuore e dare spazio dentro di me alla Parola di Dio:
- Rileggo lentamente l’intero brano;
- Sono anch’io in quel giardino: il sepolcro vuoto è davanti ai miei occhi;
- Lascio riecheggiare dentro di me le parole di Maria di Magdala;
- Corro anch’io con lei, Pietro e l’altro discepolo;
- Mi lascio immergere nello stupore gioioso della fede in Gesù risorto, anche se, come loro, non lo vedo con i miei occhi di carne.
4. La Parola che ci è donata
* Il capitolo 20 di Giovanni: è un testo abbastanza frammentario, in cui risulta evidente che il redattore è intervenuto più volte per evidenziare alcuni temi e per unire i vari testi ricevuti dalle fonti precedenti, almeno tre racconti.
* Nel giorno dopo il sabato: è "il primo giorno della settimana" ed eredita in ambito cristiano la grande sacralità del sabato ebraico. Per i Cristiani è il primo giorno della nuova settimana, l’ inizio del nuovo tempo, il giorno memoriale della resurrezione, chiamato "giorno del Signore" (dies Domini, domenica).
L’evangelista adotta qui e al vers. 19 un’espressione che è già tradizionale per i Cristiani (es.: Mc 16, 2 e 9; At 20, 7) ed è più antica di quella divenuta in seguito caratteristica della prima evangelizzazione: "il terzo giorno" (es.: Lc 24, 7 e 46; At 10, 40; 1Cor 15, 4).
* Maria di Magdala: è la stessa donna già presente ai piedi della croce con altre (19, 25). Qui sembrerebbe sola, ma la frase del vers. 2 ("non sappiamo") rivela che il racconto originario, sul quale l’evangelista ha lavorato, narrava di più donne, al pari degli altri vangeli (cfr Mc 16, 1-3; Mt 28, 1; Lc 23, 55-24, 1).
Diversamente rispetto ai sinottici (cfr Mc 16, 1; Lc 24, 1), inoltre, non si specifica il motivo della sua visita al sepolcro, visto che è stato riferito che le operazioni di sepoltura erano state già completate (19, 40); forse, l’unica cosa che manca è il lamento funebre (cfr Mc 5, 38). Comunque, il quarto evangelista riduce al minimo la narrazione della scoperta del sepolcro vuoto, per puntare l’attenzione dei lettori sul resto.
* Di buon mattino, quando era ancora buio: Marco(16, 2) parla in modo diverso, ma da entrambi si comprende che si tratta delle primissime ore del mattino, quando la luce è molto tenue e ancora livida. Forse Giovanni sottolinea la mancanza di luce per evidenziare il contrasto simbolico fra tenebre-mancanza di fede e luce–accoglienza del vangelo della resurrezione.
* La pietra era stata ribaltata dal sepolcro: la parola greca è generica: la pietra era stata "tolta" o "rimossa" (diversamente: Mc 16, 3-4).
Il verbo "togliere" ci rimanda a Gv 1, 29: il Battista indica Gesù come "l’Agnello che toglie il peccato del mondo". Forse l’evangelista vuole richiamare il fatto che questa pietra "tolta", sbalzata via dal sepolcro è il segno materiale che la morte e il peccato sono stati "tolti" dalla resurrezione di Gesù?
* Corse allora e andò da Pietro e dall’altro discepolo: la Maddalena corre da coloro che condividono con lei l’amore per Gesù e la sofferenza per la sua morte atroce, ora accresciuta da questa scoperta. Si reca da loro, forse perché erano gli unici che non erano fuggiti con gli altri e si erano tenuti in contatto fra loro (cfr 19, 15 e 26-27). Vuole almeno condividere con loro l’ulteriore dolore per l’oltraggio al cadavere.
Notiamo come Pietro, il "discepolo amato" e Maddalena si caratterizzino per l’amore speciale che li lega a Gesù: è proprio l’amore, specie se ricambiato, che rende capaci di intuire la presenza della persona amata.
* L’altro discepolo, quello che Gesù amava: è un personaggio che compare solo in questo vangelo e solo a partire dal cap. 13, quando mostra una grande intimità con Gesù e anche una profonda intesa con Pietro (13, 23-25). Compare in tutti i momenti decisivi della passione e della resurrezione di Gesù, ma rimane anonimo e sulla sua identità sono state fatte ipotesi abbastanza varie. Probabilmente si tratta del discepolo anonimo del Battista che segue Gesù assieme ad Andrea (1, 35.40). Poiché il quarto vangelo non parla mai dell’apostolo Giovanni e considerando che questo vangelo riporta spesso particolari evidentemente risalenti a un testimone oculare, il "discepolo" è stato identificato con l’apostolo Giovanni. Il quarto vangelo gli è stato sempre attribuito, anche se egli non l’ha composto materialmente, bensì è all’origine della tradizione particolare cui risale questo vangelo e gli altri scritti attribuiti a Giovanni. Ciò spiega anche come egli sia un personaggio alquanto idealizzato.
"Quello che Gesù amava": è evidentemente un’aggiunta dovuta non all’apostolo, che non avrebbe osato vantare tanta confidenza col Signore, ma ai suoi discepoli, che hanno scritto materialmente il vangelo e hanno coniato quest’espressione riflettendo sull’evidente amore privilegiato che intercorre fra Gesù e questo discepolo (cfr 13, 25; 21, 4. 7). Laddove si usa l’espressione più semplice, "l’altro discepolo" o "il discepolo", è mancata, dunque, l’aggiunta dei redattori.
* Hanno portato via il Signore dal sepolcro: queste parole, che ricorrono anche in seguito: vers. 13 e 15, rivelano che Maria teme uno dei furti di cadavere che avvenivano spesso all’ epoca, tanto da costringere l’imperatore romano a emanare severi decreti per arginare il fenomeno. A questa stessa possibilità ricorrono, in Matteo (28, 11-15), i capi dei sacerdoti per diffondere discredito sull’evento della resurrezione di Gesù ed, eventualmente, giustificare il mancato intervento dei soldati posti a guardia del sepolcro.
* Il Signore: il titolo di "Signore" implica il riconoscimento della divinità ed evoca l’onnipotenza divina. Era, perciò, utilizzato dai Cristiani per Gesù risorto. Il quarto evangelista, infatti, lo riserva ai soli racconti pasquali (anche in 20, 13).
* Non sappiamo dove l’hanno posto: la frase rimanda a quanto successe a Mosè, il cui luogo di sepoltura era sconosciuto (Dt 34, 10). Un altro probabile rimando implicito è alle stesse parole di Gesù sull’impossibilità di conoscere il luogo dove si sarebbe recato (7, 11. 22; 8, 14. 28. 42; 13, 33; 14, 1-5; 16, 5).
* Correvano insieme … ma l’altro … giunse per primo … ma non entrò: La corsa rivela l’ansia che vivono questi discepoli.
Il fermarsi dell’ "altro discepolo" è più che un gesto di cortesia o di rispetto verso un anziano: è il riconoscimento tacito e pacifico, nella sua semplicità, della preminenza di Pietro all’interno del gruppo apostolico, sebbene questa non vada enfatizzata. È, dunque, un segno di comunione. Questo gesto potrebbe anche essere un artificio letterario per spostare l’evento della fede nella resurrezione al momento successivo e culminante del racconto.
* Le bende per terra e il sudario … piegato in un luogo a parte: già l’altro discepolo, pur senza entrare,ne aveva visto qualcosa. Pietro, varcando la soglia del sepolcro, scopre la prova che non vi era stato alcun furto del cadavere: nessun ladro avrebbe perso tempo a sbendare il cadavere, distendere ordinatamente le fasce e il lenzuolo (per terra potrebbe essere tradotto meglio con "stese" o "adagiate sul piano") e anche arrotolare a parte il sudario! L’operazione sarebbe stata complicata anche dal fatto che gli olii con cui era stato unto quel corpo (specialmente la mirra) agivano quasi come un collante, facendo aderire perfettamente e saldamente il lenzuolo al corpo, quasi come avveniva per le mummie. Il sudario, inoltre, è piegato; il verbo greco può voler dire anche "arrotolato", oppure indicare che quel drappo di stoffa leggera aveva conservato in gran parte le forme del volto sul quale era stato posto, quasi come una maschera mortuaria. Le bende sono le stesse citate in Gv 19, 40.
Nel sepolcro, tutto risulta in ordine, anche se manca il corpo di Gesù e Pietro riesce a vedere bene all’interno , perché il giorno sta salendo.
A differenza di Lazzaro (11, 44), dunque, il Cristo è risorto abbandonando del tutto il proprio corredo funerario: i commentatori antichi fanno notare che, infatti, Lazzaro dovette poi usare quelle bende per la propria definitiva sepoltura, mentre il Cristo non aveva più alcun bisogno di esse, non dovendo mai più morire (cfr Rm 6, 9).
* Pietro … vide … l’altro discepolo … vide e credette: anche Maria, all’inizio del racconto, aveva "visto". Nonostante la versione italiana traduca tutto con lo stesso verbo, il testo originale ne usa tre diversi (theorein per Pietro; blepein per l’altro discepolo e Maddalena; idein, qui, per l’altro discepolo), lasciandoci intendere un accrescimento della profondità spirituale di questo "vedere" che, infatti, culmina con la fede dell’altro discepolo.
Il discepolo anonimo, di certo, non ha visto nulla di diverso da quanto aveva già osservato Pietro; forse, egli interpreta ciò che vede diversamente dagli altri anche per la particolare sintonia d’amore che aveva avuto con Gesù (l’esperienza di Tommaso è emblematica: 29, 24-29). Tuttavia, come indicato dal tempo del verbo greco, la sua è una fede ancora solo iniziale, tanto che egli non trova il modo di condividerla con Maria o Pietro o qualcun altro dei discepoli (non vi si accenna più in seguito).
Per il quarto evangelista, tuttavia, il binomio "vedere e credere" è molto significativo ed è riferito esclusivamente alla fede nella resurrezione del Signore (cfr 20, 29), perché era impossibile credere davvero prima che il Signore fosse morto e risorto (cfr 14, 25-26; 16, 12-15). Il binomio visione – fede, quindi, caratterizza tutto questo capitolo e "il discepolo amato" è presentato come un modello di fede che riesce a comprendere la verità di Dio attraverso gli avvenimenti materiali (cfr anche 21, 7).
* Non avevano infatti ancora compreso la Scrittura: si riferisce evidentemente a tutti gli altri discepoli. Anche per coloro che avevano vissuto accanto a Gesù, dunque, è stato difficile credere in Lui e per loro, come per noi, l’unica porta che ci permette di varcare la soglia della fede autentica è la conoscenza della Scrittura (cfr Lc 24, 26-27; 1Cor 15, 34; At 2, 27-31) alla luce dei fatti della resurrezione.
5. Alcune domande per orientare la riflessione e l’attuazione
a) Cosa vuol dire concretamente, per noi, "credere in Gesù il Risorto"? Quali difficoltà incontriamo? La resurrezione riguarda solo Gesù o è veramente il fondamento della nostra fede?
b) Il rapporto che vediamo fra Pietro, l’altro discepolo e Maria di Magdala è evidentemente di grande comunione attorno a Gesù. In quali persone, realtà, istituzioni oggi ritroviamo la stessa intesa d’amore e la stessa "comune unione" fondata su Gesù? Dove riusciamo a leggere i segni concreti del grande amore per il Signore e per i "suoi" che mosse tutti i discepoli?
c) Quando osserviamo la nostra vita e la realtà che ci circonda a breve e a lungo raggio abbiamo lo sguardo di Pietro (vede i fatti, ma rimane fermo ad essi: alla morte e sepoltura di Gesù) oppure quello dell’altro discepolo (vede i fatti e scopre in essi i segni della vita nuova)?
6. Preghiamo invocando grazia e lodando Dio
con un inno tratto dalla lettera di Paolo agli Efesini (parafrasi di 1, 17-23).
Il Dio del Signore nostro Gesù Cristo, il Padre della gloria,
ci dia uno spirito di sapienza e di rivelazione
per una più profonda conoscenza di lui.
Possa egli davvero illuminare gli occhi della nostra mente
per farci comprendere a quale speranza ci ha chiamati,
quale tesoro di gloria racchiude la sua eredità fra i santi
e qual è la straordinaria grandezza della sua potenza
verso di noi credenti secondo l'efficacia della sua forza
che egli manifestò in Cristo, quando lo risuscitò dai morti
e lo fece sedere alla sua destra nei cieli,
al di sopra di ogni principato e autorità,
di ogni potenza e dominazione
e di ogni altro nome che si possa nominare
non solo nel secolo presente ma anche in quello futuro.
Tutto infatti ha sottomesso ai suoi piedi
e lo ha costituito su tutte le cose a capo della Chiesa,
 la quale è il suo corpo,
la pienezza di colui che si realizza interamente in tutte le cose.
7. Orazione Finale
Il contesto liturgico non è indifferente per pregare questo Vangelo e l’evento della resurrezione di Gesù, attorno al quale ruota tutta la nostra fede e vita cristiana. La sequenza che caratterizza la liturgia eucaristica di questo giorno e della settimana che segue (l’ "ottava") ci guida nel lodare il Padre e il Signore Gesù:
Alla vittima pasquale
s’innalzi oggi il sacrificio di lode.
L’agnello ha redento il suo gregge,
l’Innocente ha riconciliato
noi peccatori col Padre.
Morte e Vita si sono affrontate
In un prodigioso duello.
Il Signore della vita era morto,
ma ora - vivo - trionfa.
"Raccontaci, Maria,
che hai visto sulla via?"
"La tomba del Cristo vivente,
la gloria del Cristo risorto
e gli angeli suoi testimoni,
il sudario e le sue vesti.
Cristo, mia speranza, è risorto
e vi precede in Galilea".
Sì, ne siamo certi:
Cristo è davvero risorto.
Tu, Re vittorioso,
portaci la tua salvezza.
La nostra preghiera può anche concludersi con questa vibrante invocazione di un poeta contemporaneo, Marco Guzzi:

Amore, Amore, Amore!
Voglio sentire, vivere ed esprimere tutto questo Amore
che è impegno gioioso nel mondo
e contatto felice con gli altri.
Solo tu mi liberi, solo tu mi sciogli.
E i ghiacci scendono a irrigare
La valle più verde del creato