En La Montaña De Dios ; tiene morada propia La Santa Trinidad,,llí viven,Oran Trabajan Los Ermitaños Eucarísticos Del Padre Celestial, comunidad Franciscana, esta en Pie de Cuesta Santander, Colombia ;Soy un Hijo espiritual del Apa Antonio Lootens Su Fundador q.e.p.d . La Comunidad no es responsable de lo que acá se expresa son mis opiniones Personales ,en respaldo de nuestra Sagrada Iglesia Católica Tradicional.
domingo, 15 de mayo de 2016
sábado, 14 de mayo de 2016
Pentecostes ....la venida Del Espiritu Santo.....
Pentecostés conmemora la venida del Espíritu Santo sobre los primeros seguidores de Jesús. Antes de los acontecimientos del primer Pentecostés, que se produjo pocas semanas después de la muerte y resurrección de Jesús, había seguidores de Jesús, pero no un movimiento que podría ser significativamente llamado “iglesia”. Por lo tanto, desde un punto de vista histórico, Pentecostés es el día en que se inició la iglesia. El Espíritu trae la iglesia a la existencia y le da vida.
Es una de las solemnidades más importantes en el calendario de la Iglesia, que tiene una rica profundidad de significado, aquí está cómo el Papa Benedicto XVI lo resumió en 2012:
“Esta solemnidad nos hace recordar y revivir la efusión del Espíritu Santo sobre los Apóstoles y los demás discípulos reunidos en oración con la Virgen María en el Cenáculo. Jesús, resucitado y ascendido al cielo, envió a su Espíritu a la Iglesia para que cada cristiano pueda participar en su misma vida divina y convertirse en su testimonio válido en el mundo. El Espíritu Santo, irrumpiendo en la historia, vence a la aridez, abre los corazones a la esperanza, estimula y fomenta en nosotros una madurez interior en nuestra relación con Dios y con el prójimo”.
Entre las actividades que de esta fiesta, se encuentra la tradicional Vigilia de Pentecostés. En el caso de Pentecostés centramos la atención en el Espíritu Santo prometido por Jesús en reiteradas ocasiones.JESÚS LO HABÍA PROMETIDO
Jesús prometió enviar al Espíritu en varias oportunidades:- durante la Última Cena, les dice a sus apóstoles:“Mi padre os dará otro Abogado, que estará con vosotros para siempre: el espíritu de Verdad”
- más adelante les dice:“Les he dicho estas cosas mientras estoy con ustedes; pero el Abogado, El Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, ése les enseñará todo y traerá a la memoria todo lo que yo les he dicho.”
- al terminar la cena, les vuelve a hacer la misma promesa:“Les conviene que yo me vaya, pues al irme vendrá el Abogado,… muchas cosas tengo todavía que decirles, pero no se las diré ahora. Cuando venga Aquél, el Espíritu de Verdad, os guiará hasta la verdad completa,… y os comunicará las cosas que están por venir”
¿QUÉ SIGNIFICA EL NOMBRE “PENTECOSTÉS”?
Proviene de la palabra griega que significa “quincuagésimo” (Pentecoste). La razón es que Pentecostés es el quincuagésimo día después del Domingo de Pascua (en el calendario cristiano).
Este nombre se empezó a usar en el período del Antiguo Testamento tarde y fue heredado por los autores del Nuevo Testamento.En el Antiguo Testamento, que se conoce por varios nombres:
- La fiesta de las semanas
- La fiesta de la cosecha
- El día de las primicias
Se conoce por diferentes nombres en diferentes idiomas.
En el Antiguo Testamento era un festival de la cosecha, que significa el final de la cosecha de granos. Deuteronomio 16 establece:
“Contarás siete semanas. Desde el momento en que la hoz comience a segar la mies comenzarás a contar estas siete semanas. Y celebrarás en honor de Yahvé tu Dios la fiesta de las Semanas; la medida de la ofrenda voluntaria que hagas estará en proporción con lo que Yahvé tu Dios te haya bendecido. Y te regocijarás en presencia de Yahvé tu Dios, tú, tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, y el levita que vive en tus ciudades, y el forastero, el huérfano y la viuda que viven en medio de ti, en el lugar que elija Yahvé tu Dios para poner allí la morada de su nombre”. (Dt. 16: 9-11).
¿QUÉ REPRESENTA EL PENTECOSTÉS EN EL NUEVO TESTAMENTO?
Representa el cumplimiento de la promesa de Cristo del final del Evangelio de Lucas:
“Así está escrito: que el Cristo debía padecer y resucitar de entre los muertos al tercer día y que se predicaría en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén. Vosotros sois testigos de estas cosas.
Mirad, yo voy a enviar sobre vosotros la Promesa de mi Padre. Vosotros permaneced en la ciudad hasta que seáis revestidos de poder desde lo alto” (Lc. 24: 46-49).
Este tema “revestidos de poder” viene por el derramamiento del Espíritu Santo sobre la Iglesia.¿CÓMO ES SIMBOLIZADO EL ESPÍRITU SANTO EN LOS EVENTOS DEL DÍA DE PENTECOSTÉS?
Hay varios símbolos del Espíritu Santo que piedden leerse en el Catecismo de la Iglesia Católica 694 a 701Pero pon atención a esto:
Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. Y de repente un ruido del cielo, como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa donde estaban sentados. Y se les aparecieron lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. (Hechos 2: 1-8)
Esto contiene dos símbolos del Espíritu Santo y su actividad: los elementos del viento y el fuego.El viento es un símbolo básico del Espíritu Santo, como la palabra griega que significa “Espíritu” (Pneuma) y que también significa “viento” y “aliento”.
En relación con el símbolo del fuego, el Catecismo señala:
Mientras que el agua significaba el nacimiento y la fecundidad de la vida dada en el Espíritu Santo, el fuego simboliza la energía transformadora de los actos del Espíritu Santo.
El profeta Elías que “surgió […] como el fuego y cuya palabra abrasaba como antorcha”, con su oración, atrajo el fuego del cielo sobre el sacrificio del monte Carmelo, figura del fuego del Espíritu Santo que transforma lo que toca. Juan Bautista, “que precede al Señor con el espíritu y el poder de Elías”, anuncia a Cristo como el que “bautizará en el Espíritu Santo y el fuego”, Espíritu del cual Jesús dirá: “He venido a traer fuego sobre la tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviese encendido!”.
En forma de lenguas “como de fuego” se posó el Espíritu Santo sobre los discípulos la mañana de Pentecostés y los llenó de él.
La tradición espiritual conservará este simbolismo del fuego como uno de los más expresivos de la acción del Espíritu Santo “No extingáis el Espíritu”. (CCC 696).
LA CONEXIÓN ENTRE LAS “LENGUAS” DE FUEGO Y EL HABLAR EN OTRAS “LENGUAS”
En ambos casos, la palabra griega para “lenguas” es la misma (glossai).La palabra “lengua” se utiliza para significar tanto una llama individual y como un lenguaje individual.
Las “lenguas como de fuego” (es decir, llamas individuales) que se distribuyen y se almacenan sobre los discípulos, los empoderan y así hablan milagrosamente en “otras lenguas” (es decir, idiomas).
Este es el resultado de la acción del Espíritu Santo, representado por el fuego.¿QUIÉN ES EL ESPÍRITU SANTO?
El Espíritu Santo es la tercera persona de la Santísima Trinidad. Él es eterno, omnisciente, omnipresente, tiene una voluntad, y puede hablar. Él es, sin duda, el menos mencionado de entre las tres personas de Dios, el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. Y no es particularmente visible en la Biblia porque Su ministerio es dar testimonio de Jesús (Juan 15:26).
http://forosdelavirgen.org/5577/el-pentecostes-cristiano-50-dias-despues-de-pascua/
viernes, 13 de mayo de 2016
Madre Maria no me sueltes de la mano ...por favor
http://es.arautos.org/view/show/15638-13-de-mayo
Las apariciones de Fátima
Fátima es, sin duda, la más profética de las apariciones modernas!
Las apariciones de Nuestra Señora en Fátima, son consideradas como las más proféticas apariciones de los últimos tiempos!
En Fátima, la Santísima Virgen no se dirigió solamente a la generación de comienzos del siglo XX, sino, sobre todo, a las que vinieron después. Y a medida que las décadas fueron pasando y el segundo milenio fue agonizando entre aprensiones y tragedias, las palabras proféticas de la Madre de Dios se tornan más reales.
Dios hace preceder sus grandes intervenciones en la historia por numerosas y variadas señales .
Frecuentemente, se sirve de personas de virtud insigne para transmitir a los pueblos sus advertencias o predecir acontecimientos futuros. Así procedió el Padre Eterno en relación con la venida del Mesías, su Hijo Unigénito. La magnitud de tal suceso, en torno al cual gira la historia de los hombres, exigía una larga y cuidadosa preparación. Así, fue anunciado durante muchos siglos por los Profetas del Antiguo Testamento, de manera tal que, en el momento de nacer Nuestro Señor Jesucristo, todo estaba maduro para su venida al mundo. Incluso entre los paganos, muchos esperaban algún acontecimiento que diese una solución a la crisis moral en que los hombres de entonces estaban inmersos.
Casi se podría decir que, cuanto más importante es el acontecimiento previsto, tanto mayor la grandeza de las señales que lo preceden, la autoridad de los profetas que lo anuncian, y el tiempo de espera.
Es fácil, a la luz de esta regla, evaluar la importancia de las previsiones de Fátima, pues quien nos las anuncia no es un ángel, ni un gran santo, sino la propia Madre de Dios.
Ya en la época de las apariciones de Fátima, en los primeros años del siglo XX, los acontecimientos mundiales hacían entrever lo que sería la triste historia contemporánea. Por un lado, un progreso material casi ilimitado, parejo a una decadencia en las costumbres como nunca se vio antes.
Por otro lado, guerras y convulsiones sociales de proporciones terribles. La Primera Guerra Mundial fue un ejemplo de esa realidad, ampliamente superada por la Segunda Guerra Mundial y por todo cuanto la siguió.
A todos esos males, como Madre solícita y afectuosa, María Santísima quiso poner remedio, evitándoselos a sus hijos. Por eso descendió del Cielo a fin de alertar a la humanidad de los riesgos que corría si continuase en las vías tortuosas del pecado. Vino, al mismo tiempo, a indicar los medios de salvación: el rezo del Rosario, la práctica de los Cinco Primeros Sábados, la devoción al Inmaculado Corazón de María.
Primera aparición de la Santísima Virgen: 13 de mayo de 1917
Transcurría la primavera de 1917. La Primera Guerra Mundial, la grande y sangrienta guerra de las naciones, hacía más de tres años que extendía sus campos de batalla por casi toda la Tierra. Sin embargo, en aquella luminosa mañana del domingo 13 de
mayo, las calamidades y horrores de la guerra parecían distantes para tres pastorcitos. Se trataba de Lucía de Jesús dos Santos, la mayor, con 10 años; Francisco y Jacinta Marto, con 9 y 7 años, respectivamente.
Después de asistir a Misa en la iglesia de Aljustrel, caserío de la parroquia de Fátima, donde residían, salieron en dirección a la sierra y allí juntaron su pequeño rebaño de ovejas castañas y blancas. El tiempo había pasado sereno y entretenido. Los pastorcitos ya habían comido su merienda, compuesta de pan de centeno, queso y aceitunas; habían rezado el Rosario, junto a un pequeño olivo que el padre de Lucía había plantado por allí. Cerca del mediodía, subieron a una parte más elevada de la propiedad y comenzaron a jugar...
Súbitamente, en medio de su inocente recreo, los tres niños vieron como una claridad de relámpago que los sorprendió. Contemplaron el cielo, el horizonte y, después, se miraron entre sí: cada uno vio al otro mudo y atónito; el horizonte estaba limpio y el cielo luminoso y sereno. ¿Qué habría pasado?
Con redoblado susto, apresuraron el paso continuando el descenso. Sin embargo, apenas habían llegado al fondo de la “Cova” se pararon, confusos y maravillados: allí, a corta distancia, sobre una encina de un metro y poco de altura, se les aparecía la Madre de Dios.
Según las descripciones de la Hermana Lucía, era “una Señora vestida toda de blanco, más brillante que el sol, irradiando una luz más clara e intensa que un vaso de cristal lleno de agua cristalina, atravesado por los rayos del sol más ardiente”. Su semblante era de una belleza indescriptible, ni triste ni alegre, sino serio, tal vez con una suave expresión de ligera censura. ¿Cómo describir con detalle sus trazos? ¿De qué color eran los ojos y los cabellos de esa figura celestial? ¡Lucía nunca lo supo decir con certeza!
El vestido, más blanco que la propia nieve, parecía tejido de luz. Tenía las mangas relativamente estrechas y el cuello cerrado, llegando hasta los pies que envueltos por una tenue nube, apenas se veían rozando la copa de la encina. La túnica era blanca, y un manto también blanco, con bordes de oro, del mismo largo que el vestido, le cubría casi todo el cuerpo. “Tenía las manos puestas en actitud de oración, apoyadas en el pecho, y de la derecha pendía un lindo rosario de cuentas brillantes como perlas, con una pequeña cruz de vivísima luz plateada. Como único adorno, un fino collar de oro reluciente, colgando sobre el pecho y rematado casi a la altura de la cintura, por una pequeña esfera del mismo metal”.
En esta primera aparición, Nuestra Señora pide a los 3 pastorcitos que vengan seis meses seguidos, el día 13, a la misma hora. Y dice que incluso, vendría en una séptima ocasión.
"¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que os quiera enviar, en reparación por los pecados con que Él es ofendido, y en súplica por la conversión de los pecadores?"
A la respuesta afirmativa de los niños, Ella añadio: “Vais pues, a tener mucho que sufrir, pero la gracia de Dios será vuestro consuelo".
"Fue al pronunciar estas últimas palabras (‘la gracia de Dios', etc.), cuando abrió las manos por primera vez, comunicándonos una luz tan intensa, como el reflejo que de ellas procedía, que, penetrándonos en el pecho y en lo más íntimo del alma, hacía vernos a nosotros mismos en Dios, que era esa luz, más claramente que como nos vemos en el mejor de los espejos. Entonces, por un impulso interior, también comunicado, caímos de rodillas y repetimos interiormente: Oh, Santísima Trinidad, yo te adoro. Dios mío, Dios mío, yo te amo en el Santísimo Sacramento'.
Pasados los primeros momentos, Nuestra Señora añadió : “ Rezad el Rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra".
Enseguida comenzó a elevarse serenamente, subiendo en dirección al naciente, hasta desaparecer en la inmensidad de la distancia. La luz que la circundaba iba abriendo un camino en la oscuridad de los astros, motivo por el cual alguna vez dijimos que vimos abrirse el Cielo”.
La celestial Mensajera había producido en los niños una deliciosa impresión de paz y de alegría radiante, de frescura y libertad. Les parecía que podrían volar como los pájaros. De cuando en cuando, el silencio en que habían caído era interrumpido por esta jubilosa exclamación de Jacinta:
- ¡Ay, qué Señora tan bonita! ¡Ay, qué Señora tan bonita!
En ésta, como en las demás apariciones, la Virgen Santísima habló sólo con Lucía, mientras que Jacinta solamente oía lo que Ella decía. Francisco, sin embargo, no la oía, concentrando toda su atención en verla.
Segunda aparición: 13 de junio
El día señalado para la segunda aparición, los videntes se encontraron en Cova de Iría, donde ya se aglomeraban cerca de 50 curiosos, entre hombres y mujeres. Inmediatamente antes de que Lucía hablase con la Virgen, algunos observaron que la luz del sol disminuyó, a pesar de que el cielo estaba despejado.
La Hermana Lucía describe así lo sucedido: "Después de rezar el Rosario con Jacinta y Francisco, y las demás personas que estaban presentes, vimos de nuevo el reflejo de la luz que se aproximaba; y, enseguida, a Nuestra Señora sobre la encina, igual que en la aparición de mayo".
- ¿Qué quiere Vuestra Merced de mí? —pregunté
- Quiero que vengáis aquí el día 13 del mes que viene, que recéis el Rosario todos los días, y que aprendáis a leer.
- Quería pedirle que nos llevara al Cielo.
- Sí, a Jacinta y a Francisco los llevaré en breve. Pero tú te quedarás aquí algún tiempo más. Jesús quiere servirse de ti para hacerme conocer y amar. Él quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. A quien la abrace, le prometo la salvación; y serán amadas de Dios estas almas, como flores puestas por mí para adornar su trono.
Al decir estas últimas palabras, abrió las manos y nos comunicó, por segunda vez, el reflejo de aquella luz tan intensa. En ella nos veíamos como sumergidos en Dios. Francisco y Jacinta parecían estar en la parte que se elevaba hacia el Cielo y yo en la que se esparcía por la tierra. Delante de la mano derecha de la Santísima Virgen había un Corazón rodeado de espinas que parecían clavárseles por todas partes. Comprendimos que era el Inmaculado Corazón de María, ultrajado por los pecados de los hombres, que pedía reparación”.
Poco a poco, esa visión se desvaneció ante los ojos maravillados de los tres pastorcitos. La Señora, siempre resplandeciente de luz, comenzó entonces a elevarse del arbusto y, subiendo suavemente por el camino luminoso que su brillo incomparable parecía abrir en el firmamento, se retiró hacia el Este, hasta desaparecer.
Algunos que se encontraban más próximos notaron que los brotes de la copa de la encina estaban inclinados en la misma dirección apuntada por Lucía, como si las ropas de la Señora, rozándolas al partir, las hubiesen arrastrado y doblado. Sólo después de algunas horas volvieron a su posición normal.
El público allí presente, aunque no hubiese visto a la Virgen, comprendió que acababa de pasar algo extraordinario y sobrenatural. Algunos comenzaron a arrancar ramitos y hojas de la copa de la encina, pero enseguida fueron advertidos por Lucía para que tomasen sólo los de abajo, que la Santísima Virgen no había tocado. En el camino de vuelta a casa, todos iban rezando el Rosario en alabanza de la Augusta Señora que se había dignado descender del Cielo hasta aquel perdido rincón de Portugal...
Tercera aparición: 13 de julio de 1917
Era un viernes el día en que se daría la tercera aparición de la Santísima Virgen. Lucía, que hasta la tarde del día anterior estaba resuelta a no ir a la Cova de Iría, al aproximarse la hora en que debían partir, se sintió de repente impelida por una extraña fuerza, a la que no le era fácil resistir.
Fue a buscar a sus primos, que se encontraban en el cuarto, de rodillas, llorando y rezando pues no querían ir sin Lucia. Los tres niños, entonces, se pusieron en camino.
Al llegar al lugar de las apariciones se sorprendieron con la multitud que había acudido —más de dos mil personas— para presenciar el extraordinario acontecimiento. Según el Sr. Marto, padre de Francisco y Jacinta, en el momento en que la Santísima Virgen apareció, una nubecita cenicienta flotó sobre la encina, el sol empalideció y una brisa fresca comenzó a soplar, aunque fuese pleno verano.
“Quiero que vengáis el 13 del mes que viene, y que continuéis rezando el Rosario todos los días en honor de Nuestra Señora del Rosario, para obtener la paz del mundo y el fin de la guerra, porque sólo Ella los podrá socorrer".
”Sacrificaos por los pecadores y decid muchas veces, sobre todo cuando hagáis algún sacrificio: ¡Oh! Jesús, es por vuestro amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María".
Maria Santísima revela, entonces, a los 3 pastorcitos la primera parte del secreto de Fátima: la visión del infierno; la segunda parte del secreto: el anuncio del Castigo y de los medios para evitarlo. La tercera parte del secreto permaneció desconocida hasta el 26 de junio de 2000. En esta fecha, fue divulgado por determinación de S.S. el Papa Juan Pablo II.
Habiendo declarado que nada más necesitaba de Lucía, Nuestra Señora se elevó en dirección del naciente hasta desaparecer.
Cuarta aparición: 15 de agosto de 1917
Habiendo sido secuestrados y mantenidos tres días bajo vigilancia por el Administrador de Ourém, que a toda costa —y en vano— deseaba arrancarles el secreto confiado por la Virgen, los tres videntes no pudieron comparecer a la Cova de Iría el día 13 de agosto, cuando se daría la cuarta aparición de la Santísima Virgen.
Según el testimonio de algunas de las numerosas personas que acudieron al lugar, poco después del mediodía se oyó un trueno, más o menos como las otras veces, al cual siguió el relámpago y, enseguida, todos comenzaron a notar una pequeña nube, muy leve, blanca y muy bonita, que sobrevoló unos minutos sobre la encina, subiendo después hacia el cielo y desapareciendo en el aire.
Leamos ahora el relato de la Hermana Lucía sobre la cuarta aparición de la Madre de Dios:
“Andando con las ovejas, en compañía de Francisco y de su hermano Juan, en un lugar llamado Valinhos, y sintiendo que algo de sobrenatural se aproximaba y nos envolvía, sospechando que la Santísima Virgen nos fuese a aparecer, y teniendo pena de que Jacinta quedase sin verla, pedimos a su hermano Juan que la fuese a llamar". Mientras tanto, vi con Francisco el reflejo de la luz, a la que llamábamos relámpago y, llegada Jacinta un instante después, vimos a Nuestra Señora sobre una encina.
Quiero que continuéis yendo a Cova de Iría el día 13 y que continuéis rezando el Rosario todos los días. En el último mes haré el milagro para que todos crean.
- ¿Qué quiere Vuestra Merced que se haga con el dinero que la gente deja en Cova de Iría?
- Haced dos andas; una llévala tú con Jacinta y dos niñas más vestidas de blanco; la otra, que la lleve Francisco con tres niños más. El dinero de las andas es para la fiesta de Nuestra Señora del Rosario. Lo que sobre es para ayudar a una capilla que debéis mandar construir.
Y tomando un aspecto más triste, les recomendó de nuevo la práctica de la mortificación, diciendo, al final:
- Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, que muchas almas se van al Infierno por no haber quien se sacrifique y pida por ellas”.
Tras pronunciar estas palabras, la Virgen María se retiró, como en las veces anteriores, en dirección hacia levante. Durante largos minutos los pastorcitos permanecieron en estado de éxtasis. Se sentían invadidos por una alegría inigualable, después de tantos sufrimientos y temores.
Quinta aparición: 13 de septiembre de 1917
Así, el día 13 de septiembre se verificó una afluencia extraordinaria de peregrinos al lugar bendito, una multitud llena de respeto, calculada entre 15 y 20 mil personas, o tal vez más.
“Continuad rezando el Rosario para alcanzar el fin de la guerra. En octubre vendrán también Nuestro Señor, Nuestra Señora de los Dolores y Nuestra Señora del Carmen, y San José con el Niño Jesús, para bendecir al mundo. Dios está contento con vuestros sacrificios, pero no quiere que durmáis con la cuerda, usadla sólo durante el día".
Según el testimonio de algunos espectadores, con ocasión de esa visita de la Santísima Virgen, como en las otras veces, sucedieron diversos fenómenos atmosféricos. Observaron “a la aparente distancia de un metro del sol, un globo luminoso que en breve comenzó descender hacia poniente y, de la línea del horizonte, volvió a subir en dirección al sol”. 18 Además, la atmósfera adquirió un color amarillento, verificándose una disminución de la luz solar, tan grande que permitía ver la luna y las estrellas en el firmamento; una nubecita blanca, visible hasta el extremo de la Cova, envolvía la encina y con ella a los videntes. Del cielo llovían como flores blancas o copos de nieve que se deshacían un tanto por encima de las cabezas de los peregrinos, sin dejarse tocar o coger por nadie.
Aunque breve, la aparición de la Virgen dejó a lo pequeños videntes muy felices, consolados y fortalecidos en su fe. Francisco se sentía especialmente inundado de alegría ante la perspectiva de ver, de allí a un mes, a Nuestro Señor Jesucristo, como les prometió la Reina del Cielo y de la Tierra.
Sexta y última aparición: 13 de octubre de 1917
Llegó, por fin, el día tan esperado de la sexta y última aparición de la Santísima Virgen a los tres pastorcitos. El otoño estaba avanzado. La mañana era fría. Una lluvia persistente y abundante había transformado la Cova de Iría en un inmenso lodazal, y calaba hasta los huesos a la multitud de 50 a 70 mil peregrinos que habían acudido de todos los rincones de Portugal.
Es la Hermana Lucía quien nos relata lo que sucedió:
“Llegados a Cova de Iría, junto a la encina, llevada por un movimiento interior, pedí al pueblo que cerrase los paraguas para rezar el Rosario. Poco después vimos el reflejo de la luz y, enseguida, a Nuestra Señora sobre la encina.
- Quiero decirte que hagan aquí una capilla en mi honor; que soy la Señora del Rosario, que continuéis rezando el rosario todos los días. La guerra va a terminar y los militares volverán en breve a sus casas.
- Quería pedirle muchas cosas. Si curaba unos enfermos y convertía unos pecadores...
- A algunos sí, a otros no. Es preciso que se enmienden, que pidan perdón por sus pecados.
Y tomando un aspecto más triste, [Nuestra Señora agregó]: No ofendan más a Dios Nuestro Señor, que ya está muy ofendido.
Enseguida, abriendo las manos, Nuestra Señora las hizo reflejar en el sol y, mientras se elevaba, su propia luz continuaba reflejándose en el sol”.
Visiones de escenas que simbolizan los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos del Rosario
Había llovido durante toda la aparición. Lucía, al terminar su coloquio con la Santísima Virgen, había gritado al pueblo: “¡Miren el sol!”. Se entreabrieron las nubes, y el sol apareció como un inmenso disco de plata. A pesar de su brillo intenso, podía ser mirado directamente sin herir la vista. La multitud lo contemplaba absorta cuando, súbitamente, el astro se puso a “bailar”. Giró rápidamente como una gigantesca rueda de fuego. Se detuvo de repente y, poco después, comenzó nuevamente a girar sobre sí mismo a una velocidad sorprendente. Finalmente, en un torbellino vertiginoso, sus bordes adquirieron un color escarlata, esparciendo llamas rojas en todas direcciones.
Éstas se reflejaban en el suelo, en los árboles, en los rostros vueltos hacia el cielo, reluciendo con todos los colores del arco iris. El disco de fuego giró locamente tres veces, con colores cada vez más intensos, tembló espantosamente y, describiendo un zig-zag descomunal, se precipitó sobre la multitud aterrorizada. Un único e inmenso grito escapó de todas las gargantas. Todos cayeron de rodillas en el lodo, pensando que serían consumidos por el fuego. Muchos rezaban en voz alta el acto de contrición. Poco a poco, el sol comenzó a elevarse trazando el mismo zig-zag, hasta el punto del horizonte desde donde había descendido. Se hizo entonces imposible fijar la vista en él. Era de nuevo el sol normal de todos los días.
El ciclo de las visiones de Fátima había terminado. Los prodigios duraron cerca de 10 minutos. Todos se miraban estupefactos. Después, hubo una explosión de alegría: “¡El milagro, los niños tenían razón!”. Los gritos de entusiasmo hacían retumbar sus ecos en las colinas adyacentes, y muchos notaron que sus ropas, empapadas minutos antes, estaban completamente secas.
El milagro del sol pudo ser observado a una distancia de hasta 40 kilómetros del lugar de las apariciones.
Revelaciones de alcance universal
Los acontecimientos ocurridos en Fátima en 1917 constituyen un marco de capital importancia en la historia de la Iglesia, una auténtica aurora de los Tiempos Nuevos que han de venir.
El mensaje transmitido allí por la propia Madre de Dios no se limita a un pueblo, a una nación, a una determinada categoría social, o a una forma de organización política. Se destina a todos y cada uno de nuestros contemporáneos, como lo reconoció el propio Vicario de Cristo en la citada homilía de 1982 en Fátima:
“Este llamamiento fue hecho a comienzos del siglo XX y, por lo tanto, fue dirigido, de manera particular, a este mismo siglo. La Señora del mensaje parecía leer, con una perspicacia especial, las “señales de los tiempos”, las señales de nuestro tiempo. [...]. Este mensaje está dirigido a todos los hombres. El amor de la Madre del Salvador llega hasta donde quiera que se extienda la obra de la salvación. Y objeto de su desvelo son todos los hombres de nuestra época y, al mismo tiempo, las sociedades, las naciones y los pueblos”.
Nunca está de más realzar la dimensión universal del mensaje de la Virgen en Fátima. Las palabras que, pronunciadas por sus purísimos y maternales labios, resonaron en Cova de Iría se dirigían a la tierra entera, a cada individuo, a cada familia y a cada nación, a jóvenes y ancianos, pobres y ricos, incultos y letrados, patrones y empleados, habitantes de los campos y de las ciudades, hombres y mujeres, casados y solteros, laicos y religiosos, ciudadanos comunes y autoridades. Su desvelo de Madre no hizo excepción.
Fátima, es innegablemente, la aurora del tercer milenio!
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Devoción al Inmaculado Corazón de María y los Primeros Sábados
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra
María Santísima es verdaderamente Madre de una bondad inconmensurable. Su desvelo hacia nosotros excede todo amor conocido, pues no sólo es tierno, ardiente, generoso e incluso heroico, sino que parece ir más allá de todos los límites.
Como vimos, incluso cuando en Fátima se refirió a los castigos reservados al mundo impenitente, la Madre de Dios revistió sus amonestaciones de una profunda tristeza, demostrando, asimismo, por su modo de expresarse, una gran pena de los “pobres pecadores".
A pesar de esa saludable advertencia, la Virgen está siempre dispuesta a alcanzarnos de su Divino Hijo el perdón. La condición es que utilicemos los medios que nos indicó: el aumento de la devoción a Ella, la oración y la penitencia.
No ha de extrañar el carácter condicional de esta promesa de perdón, venida de una Madre tan bondadosa y misericordiosa. Pues, una vez que alguien está amenazado de castigo a causa de sus pecados, el modo de eximirse es dejando de cometerlos.
La devoción al Inmaculado Corazón de María
Para salvar las almas “de los pobres pecadores, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón” — decía la Santísima Virgen en la aparición del 13 de julio de 1917, al tratar de la parte central de su mensaje. Sin embargo, no fue ésta la única ocasión en la que la Madre de Dios hizo referencia a la importancia de esa devoción. La mencionó otras veces en sus mensajes, y tal insistencia no puede dejar de ser considerada seriamente.
Quien se tome de un sincero y verdadero amor por esta buena Madre, purísima e inigualable, y ponga en práctica la devoción a su Inmaculado Corazón, será favorecido por su constante amparo. Por mayores que hayan sido los pecados cometidos, la Virgen intercederá por el fiel devoto junto a su Divino Hijo, obteniéndole todas las gracias de enmienda de vida y perseverancia en el buen camino.
La devoción al Inmaculado Corazón de María es, por lo tanto, uno de los principales remedios para la crisis contemporánea.
La comunión reparadora
La Virgen nos ofreció, a través de la Hermana Lucía, un don de inestimable valor: “Yo prometo asistirlos en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación de esas almas” . Para recibir este beneficio, le basta al fiel realizar la comunión reparadora de los primeros sábados durante cinco meses seguidos, además de confesarse, rezar un Rosario y hacer quince minutos de meditación sobre los Misterios del mismo. Esa comunión debe ser ofrecida en desagravio a la Santísima Virgen y a su Divino Hijo por los pecados y ofensas cometidos contra Ellos.
La comunión reparadora de los cinco primeros sábados
En efecto, durante la tercera aparición, el 13 de julio, la Madre de Dios había prometido: Vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora en los primeros sábados. Tal venida todavía no se había dado.
El día 10 de diciembre de 1925, sin embargo, según relata la Hermana Lucía (hablando de sí misma en tercera persona), “Se le apareció la Santísima Virgen y, al lado, sobre una nube luminosa, el Niño Jesús. La Santísima Virgen, poniéndole la mano en el hombro, le mostró un Corazón que tenía en su otra mano, cercado de espinas. Al mismo tiempo, dijo el Niño: ‘Ten pena del Corazón de tu Santísima Madre, que está rodeado por las espinas que los hombres ingratos constantemente le clavan, sin que nadie haga un acto de reparación para quitárselas'.
In seguito, la Santissima Vergine disse: «Guarda, figlia mia, il mio Cuore circondato di spine, che gli uomini ingrati in tutti i momenti vi infiggono, con bestemmie e ingratitudini. Tu, almeno, cerca di consolarmi, e di' che tutti quelli che per cinque mesi, il primo sabato, si confesseranno, riceveranno la Santa Comunione, reciteranno una corona del Rosario e mi faranno quindici minuti di compagnia meditando sui quindici misteri del Rosario, con l'intenzione di offrirmi riparazione, io prometto di assisterli nell'ora della morte con tutte le grazie necessarie alla loro salvezza».
A continuación, dijo la Santísima Virgen: ‘Mira, hija mía, mi Corazón rodeado de espinas que los hombres ingratos, a cada momento, me clavan con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, haz algo por consolarme, y di que a todos aquellos que durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el rosario y me hicieren quince minutos de compañía, meditando en los quince misterios del Rosario, a fin de desagraviarme, prometo asistirlos en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación de estas almas».
El día 15 de febrero de 1926, se le apareció de nuevo el Niño Jesús y le preguntó si ya había difundido la devoción a su Santísima Madre.” Ella le dijo que la Madre Superiora estaba dispuesta a propagarla, pero que el confesor le había dicho que esta última, sola, nada podía. “Jesús respondió: ‘Es verdad que tu Superiora sola nada puede, pero con mi gracia lo puede todo'.
Manifestó la dificultad que algunas personas tenían de confesarse el sábado, y pidió para ser válida la confesión dentro de los ocho días. Jesús respondió: Sí, puede ser, y hasta muchos [días] más aún, con tal de que cuando me reciban, estén en estado de gracia y tengan la intención de desagraviar al Inmaculado Corazón de María».
Ella preguntó: ¡Jesús mío!, ¿y las que se olviden de poner esa intención? Jesús respondió: Pueden ponerla en la siguiente confesión, aprovechando la primera ocasión que tengan de confesarse.
Cuatro años después, en la madrugada del 29 al 30 de mayo de 1930, Nuestro Señor le reveló interiormente a la Hermana Lucía otro pormenor respecto a las comuniones reparadoras de los cinco primeros sábados:
“‘Y quien no pudiere cumplir todas las condiciones en el sábado, ¿no las satisfará con los domingos?'. Jesús respondió: ‘Será igualmente aceptada la práctica de esta devoción en el domingo siguiente al primer sábado, cuando mis sacerdotes, por justos motivos, así lo concedieran a las almas'."
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Los Papas y Fátima
Desde las primeras noticias sobre las apariciones de Fátima, los Papas mostraron simpatía y apoyo.
Pío XI, entre otras manifestaciones públicas de simpatía, concedió el día 1 de octubre de 1930 una indulgencia especial a los peregrinos de Fátima.
Pío XII, que hizo una decena de pronunciamientos sobre Fátima, declaró el 8 de mayo de 1950: “Ya pasó el tiempo en que se podía dudar de Fátima”. Anteriormente, el 31 de octubre de 1942, consagró la humanidad al Inmaculado Corazón de María. En 1946, por medio de su legado, el Cardenal Masella, consagró el mundo a Nuestra Señora de Fátima, como Reina de él. El 11 de octubre de 1954 ordenó que se renueve anualmente la consagración del mundo a su Corazón Inmaculado.
Juan XXIII, cuando aún era cardenal, visitó como peregrino el lugar de las apariciones y, más tarde, legó en testamento su cruz pectoral al Santuario de Fátima.
Pablo VI fue el primer Romano Pontífice que visitó Fátima, para conmemorar el cincuentenario de las apariciones, el 13 de mayo de 1967. Antes de eso, al clausurar la III Sesión del Concilio Vaticano II, anunció su intención de enviar una Rosa de Oro al Santuario de Fátima, lo que efectivamente hizo.
Juan Pablo II, visitó personalmente el lugar de las apariciones en dos ocasiones, el 13 de mayo de 1982 y el 13 de mayo de 1991. En 1984, en Roma, ante la Imagen de Fátima, consagró la humanidad al Corazón Inmaculado de la Virgen, en unión a todos los obispos católicos del mundo. Hizo también importantes declaraciones sobre la devoción a Nuestra Señora de Fátima, varias de las cuales son citadas en diversas páginas de esta obra.
En un mensaje especial a los portugueses, por ocasión de los 350 años de la proclamación de Nuestra Señora de la Concepción como Patrona de Portugal, Juan Pablo II recordó las importantes advertencias hechas por la Virgen en Fátima:
“En horas de desatino, cuando el alma de la nación parecía naufragar, fue visto ‘danzar el sol’ en la Cova de Iría, amenazando poner fin a los días del hombre sobre la tierra, al mismo tiempo que la Santísima Virgen, por intermedio de los pastorcitos, hacía llegar a la humanidad esta queja maternal: No ofendan más a Nuestro Señor, que ya está muy ofendido. (Octubre
1917). Los hombres olvidaron a Dios y sus Mandamientos, viviendo como si Él no existiese.” (Voz de Fátima, Fátima, 13/8/1996).
Benedicto XVI comentó las apariciones de la Virgen de Fátima diciendo:
“Un camino para mantenerse unidos a Cristo, como sarmientos a la vida, es recurrir a la intercesión de María, a quien ayer, 13 de mayo, veneramos de manera particular recordando las apariciones de Fátima, donde, en 1917, se manifestó en varias ocasiones a tres niños, los pastorcillos Francisco, Jacinta y Lucía. El mensaje que les confió, en continuidad con el de Lourdes, era un intenso llamamiento a la oración y a la conversión; mensaje verdaderamente profético, sobre todo si se considera que el siglo XX fue flagelado por inauditas destrucciones, causadas por guerras y por regímenes totalitarios, así como por amplias persecuciones contra la Iglesia.
Además, el 13 de mayo de 1981, hace 25 años, el siervo de Dios, Juan Pablo II, sintió que se había salvado milagrosamente de la muerte por la intervención de una «mano maternal», como él mismo dijo, y todo su pontificado quedó marcado por lo que la Virgen había preanunciado en Fátima. Si bien no han faltado preocupaciones y sufrimientos, si bien todavía hay motivos de aprensión ante el futuro de la humanidad, consuela lo que prometió la «Blanca Señora» a los pastorcillos: «Al final, mi Corazón Inmaculado triunfará».(Regina Caeli, domingo, 14 de mayo 2006).
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sábado, 26 de marzo de 2016
Lecturas de La Sagrada Vigilia Pascual
Es sin duda La Celebracion mas esprerada e importantede la Liturgia Catolica en la Semana Mayor
Quedan pocas parroquias que celebran con todo el rigor,solemnidad y fervor este bello acto Liturgico . Aca en Villavicencio - Meta es especial esta fecha en La parroquia del Espiritu Santo del Barrio la Esperanza y recedida por El Reverendo Padre William Gil y su Vicario parroquial El R.P. Sigifredo Tocasuche ; ambos Ssacerdotes de una predicacion profunda y agradable, se cuenta con un hermoso coro parroquial, servidores ,Ministros y sobre todo los Ferigreses muy especialesque asisten de todo Villavicencio.
Solemnidad Hoy Sabado Santo las 08 Pm
JAG.
Hoy es día de silencio y de espera. Jesús, que compartió toda experiencia humana, pasa por la experiencia de la muerte. Con esperza estamos junto al sepulcro, confiando en que la muerte no tendrá la última palabra. Ninguna celebración se realiza en este día. Será recién por la noche, entre el sábado y el domingo, la que nos permitirá celebrar el retorno de Jesús a la vida.
Durante el Sábado Santo, la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su Pasión y su Muerte, y se abstiene de celebrar el sacrificio de la Misa , manteniendo el altar sin manteles hasta que, después de la solemne Vigilia o espera nocturna de la Resurrección , dé lugar a la alegría pascual cuya plenitud extenderá a lo largo de cincuenta días hasta Pentecostés.
En este día, la comunión sólo puede darse a modo de viático.
MISA DE LA VIGILIA PASCUAL
En la solemne Vigilia Pascual, toda la Iglesia se alegra y canta con el triunfo de Jesús. En él, Dios Padre nos ha mostrado su voluntad de que la muerte no tiene la última palabra. Por eso, ésta es la noche para regocijarnos en el amor de Dios, amor que siempre quiere la vida, la libertad y la alegría. Muchos gestos acompañan el festejo de esta noche: el fuego de la luz nueva, el agua de la vida nueva, la Palabra , la eucaristía, el pregón pascual; en fin, todo aquello con lo cual queremos alabar a Dios y renovar nuestra vida de hijos e hijas de Dios.
Las distintas lecturas del Antiguo Testamento nos llevan a contemplar la obra del Padre a través de la historia. Él estuvo siempre presente con su voluntad de salvar a la humanidad. Salvar del pecado, de la opresión, de la desesperanza. Él dio siempre su Palabra para que su pueblo viva, y fue generoso al regalarnos su gracia. La resurrección de su Hijo Jesús y el don del Espíritu son su regalo más grande.
LITURGIA DE LA LUZ
Solemne comienzo de la Vigilia llamado Lucernario
BENDICIÓN DEL FUEGO Y PREPARACIÓN DELCIRIO
SALUDO DEL MINISTRO
INTRODUCCIÓN DEL CELEBRANTE
Queridos hermanos: En esta noche santa en la que nuestro Señor Jesucristo pasó de la muerte a la vida, la Iglesia invita a sus hijos diseminados por todo el mundo a que se reúnan y permanezcan en vela para orar. Si hacemos presente así la Pascua del Señor, escuchando su Palabra y celebrando sus misterios, podemos abrigar la esperanza de compartir su triunfo sobre la muerte y de vivir siempre con él en Dios.
BENDICIÓN DEL FUEGO
Oremos. Señor, Padre nuestro, por medio de tu Hijo que es la luz del mundo, has dado a los hombres la claridad de tu luz. Dígnate bendecir + esta llama que brilla en la noche y enciende en nosotros durante estas fiestas pascuales, un deseo tan grande del cielo, que podamos llegar con un corazón limpio a las fiestas de la eterna luz. Por Jesucristo nuestro Señor.
El sacerdote enciende el cirio, valiéndose del fuego recién bendecido, mientras dice:
La luz de Cristo, que resucita glorioso, disipe las tinieblas del corazón y del espíritu.
PROCESIÓN
En la procesión que iniciamos, Jesucristo nos precede como Luz que guía. Por eso toda nuestra celebración estará presidida por el cirio pascual, símbolo de Cristo Resucitado.
La luz de Cristo.
Y la asamblea contesta:
Demos gracias a Dios.
Todos avanzan hacia el templo totalmente a oscuras, precedidos por el diácono (o el sacerdote) con el cirio pascual. En la puerta de la iglesia, el diácono se detiene y, levantando el cirio, vuelve a cantar:
La luz de Cristo.
Y la asamblea contesta:
Demos gracias a Dios.
Todos encienden sus velas de la llama del cirio pascual, y entran en la iglesia.
Cuando ha llegado frente al, altar, el diácono se vuelve hacia la asamblea, y levantando de nuevo el cirio, canta por tercera vez:
La luz de Cristo.
Y asamblea contesta:
Demos gracias a Dios.
Se encienden entonces todas las luces en la iglesia, excepto los cirios del altar, y se da inicio al pregón pascual.
LITURGIA DE LA PALABRA
En esta Vigilia, madre de todas las Vigilias, se proponen nueve lecturas: siete del Antiguo Testamento y dos del Nuevo (epístola y evangelio).
Antes de comenzar las lecturas, el sacerdote se dirige al pueblo con estas palabras u otras semejantes:
Hermanos: Después de comenzar solemnemente esta Vigilia, escuchemos con atención la Palabra de Dios que nos relata cómo el Señor salvó a su pueblo en el transcurso de su historia y finalmente envió a su Hijo para redimirnos. Oremos para que nuestro Dios lleve a su plenitud la redención obrada por el misterio pascual.
1ª LECTURA Gén 1, 1-2, 2
Del libro del Génesis.
Al principio, Dios creó el cielo y la tierra. La tierra era algo informe y vacío, las tinieblas cubrían el abismo, y el soplo de Dios se cernía sobre las aguas. Entonces Dios dijo: "Que exista la luz". Y la luz existió. Dios vio que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas; y llamó Día a la luz y Noche a las tinieblas. Así hubo una tarde y una mañana: éste fue el primer día. Dios dijo: "Que haya un firmamento en medio de las aguas, para que establezca una separación entre ellas". Y así sucedió. Dios hizo el firmamento, y éste separó las aguas que están debajo de él, de las que están encima de él; y Dios llamó Cielo al firmamento. Así hubo una tarde y una mañana: éste fue el segundo día. Dios dijo: "Que se reúnan en un solo lugar las aguas que están bajo el cielo, y que aparezca el suelo firme". Y así sucedió. Dios llamó Tierra al suelo firme y Mar al conjunto de las aguas. Y Dios vio que esto era bueno. Entonces dijo: "Que la tierra produzca vegetales, hierbas que den semilla, y árboles frutales que den sobre la tierra frutos de su misma especie con su semilla adentro". Y así sucedió. La tierra hizo brotar vegetales, hierba que da semilla según su especie y árboles que dan fruto de su misma especie con su semilla adentro. Y Dios vio que esto era bueno. Así hubo una tarde y una mañana: éste fue el tercer día. Dios dijo: "Que haya astros en el firmamento del cielo para distinguir el día de la noche; que ellos señalen las fiestas, los días y los años, y que estén como lámparas en el firmamento del cielo para iluminar la tierra". Y así sucedió. Dios hizo los dos grandes astros -el astro mayor para presidir el día y el menor para presidir la noche- y también hizo las estrellas. Y los puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra, para presidir el día y la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y Dios vio que esto era bueno. Así hubo una tarde y una mañana: éste fue el cuarto día. Dios dijo: "Que las aguas se llenen de una multitud de seres vivientes y que vuelen pájaros sobre la tierra, por el firmamento del cielo". Dios creó los grandes monstruos marinos, las diversas clases de seres vivientes que llenan las aguas deslizándose en ellas y todas las especies de animales con alas. Y Dios vio que esto era bueno. Entonces los bendijo, diciendo: "Sean fecundos y multiplíquense; llenen las aguas de los mares y que las aves se multipliquen sobre la tierra". Así hubo una tarde y una mañana: éste fue el quinto día. Dios dijo: "Que la tierra produzca toda clase de seres vivientes: ganado, reptiles y animales salvajes de toda especie". Y así sucedió. Dios hizo las diversas clases de animales del campo, las diversas clases de ganado y todos los reptiles de la tierra, cualquiera sea su especie. Y Dios vio que esto era bueno. Dios dijo: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo". Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer. Y los bendijo, diciéndoles: "Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra". Y continuó diciendo: "Yo les doy todas las plantas que producen semilla sobre la tierra, y todos los árboles que dan frutos con semilla: ellos les servirán de alimento. Y a todas la fieras de la tierra, a todos los pájaros del cielo y a todos los vivientes que se arrastran por el suelo, les doy como alimento el pasto verde". Y así sucedió. Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno. Así hubo una tarde y una mañana: éste fue el sexto día. Así fueron terminados el cielo y la tierra, y todos los seres que hay en ellos. El séptimo día, Dios concluyó la obra que había hecho, y cesó de hacer la obra que había emprendido. Palabra de Dios.
COMENTARIO
La creación del mundo descubierta, revela al Creador. De ese descubrimiento surge el relato de la creación, en el que la palabra poderosa de Dios es proclamada en la raíz del cosmos y del hombre. Visto desde el Creador; el mundo es todo bueno.
SALMO Sal 103, 1-2a.5-6.10.12-14ab.24.35
R. Señor, envía tu Espíritu y renueva toda la tierra.
Bendice al Señor, alma mía: ¡Señor, Dios mío, qué grande eres! Estás vestido de esplendor y majestad y te envuelves con un manto de luz. R.
Afirmaste la tierra sobre sus cimientos: ¡no se moverá jamás! El océano la cubría como un manto, las aguas tapaban las montañas. R.
Haces brotar fuentes en los valles, y corren sus aguas por las quebradas. Las aves del cielo habitan junto a ellas y hacen oír su canto entre las ramas. R.
Desde lo alto riegas las montañas, y la tierra se sacia con el fruto de tus obras. Haces brotar la hierba para el ganado y las plantas que el hombre cultiva. R.
¡Qué variadas son tus obras, Señor! ¡Todo lo hiciste con sabiduría, la tierra está llena de tus criaturas! ¡Bendice al Señor, alma mía! R.
ORACIÓN
Oremos: Padre eterno y todopoderoso, que actúas siempre con admirable sabiduría; concede a los hombres que has redimido comprender que la creación al principio del mundo no tiene mayor dignidad que el sacrificio de Cristo, nuestra Pascua, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
2ª LECTURA Gén 22, 1-18
Del libro del Génesis.
Dios puso a prueba a Abraham. "¡Abraham!", le dijo. Él respondió: "Aquí estoy". Entonces Dios le siguió diciendo: "Toma a tu hijo único, el que tanto amas, a Isaac; ve a la región de Moria, y ofrécelo en holocausto sobre la montaña que Yo te indicaré". A la madrugada del día siguiente, Abraham ensilló su asno, tomó consigo a dos de sus servidores y a su hijo Isaac, y después de cortar la leña para el holocausto, se dirigió hacia el lugar que Dios le había indicado. Al tercer día, alzando los ojos, divisó el lugar desde lejos, y dijo a sus servidores: "Quédense aquí con el asno, mientras yo y el muchacho seguimos adelante. Daremos culto a Dios, y después volveremos a reunirnos con ustedes". Abraham recogió la leña para el holocausto y la cargó sobre su hijo Isaac; él, por su parte, tomó en sus manos el fuego y el cuchillo, y siguieron caminando los dos juntos. Isaac rompió el silencio y dijo a su padre Abraham: "¡Padre!". Él respondió: "Sí, hijo mío". "Tenemos el fuego y la leña -continuó Isaac- pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?". "Dios proveerá el cordero para el holocausto", respondió Abraham. Y siguieron caminando los dos juntos. Cuando llegaron al lugar que Dios le había indicado, Abraham erigió un altar, dispuso la leña, ató a su hijo Isaac, y lo puso sobre el altar encima de la leña. Luego extendió su mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo. Pero el Ángel del Señor lo llamó desde el cielo: "¡Abraham, Abraham!". "Aquí estoy", respondió él. Y el Ángel le dijo: "No pongas tu mano sobre el muchacho ni le hagas ningún daño. Ahora sé que temes a Dios, porque no me has negado ni siquiera a tu hijo único". Al levantar la vista, Abraham vio un carnero que tenía los cuernos enredados en una zarza. Entonces fue a tomar el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Abraham llamó a ese lugar: "El Señor proveerá", y de allí se origina el siguiente dicho: "En la montaña del Señor se proveerá". Luego el Ángel del Señor llamó por segunda vez a Abraham desde el cielo, y le dijo: "Juro por mí mismo -oráculo del Señor-: porque has obrado de esa manera y no me has negado a tu hijo único, Yo te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos, y por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, ya que has obedecido mi voz". Palabra de Dios.
COMENTARIO
El hijo del sacrificio es el que salva a Abrahán. La confianza en que no lo perdería le anima a no retenerlo. Abrahán recobra al hijo multiplicado en un pueblo; en él está Dios que se lo devuelve.
SALMO Sal 15, 5.8-11
R. Protégeme, Dios mío, porque en ti me refugio.
El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡tú decides mi suerte! Tengo siempre presente al Señor: Él está a mi lado, nunca vacilaré. R.
Por eso mi corazón se alegra, se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro: porque no me entregarás a la muerte ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. R.
Me harás conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha. R.
ORACIÓN
Oremos: Señor, Padre de los creyentes, al derramar la gracia de la adopción has multiplicado sobre toda la tierra los hijos de tu promesa, y por el misterio pascual, has hecho de tu servidor Abraham el padre de todas las naciones, tal como lo habías prometido. Concede a tu Pueblo saber también responder a tu Palabra. Por Jesucristo nuestro Señor.
3ª LECTURA Éx 14, 15-15, 1a
Del libro del Éxodo.
El Señor dijo a Moisés: "Ordena a los israelitas que reanuden la marcha. Y tú, con el bastón en alto, extiende tu mano sobre el mar y divídelo en dos, para que puedan cruzarlo a pie. Yo voy a endurecer el corazón de los egipcios, y ellos entrarán en el mar detrás de los israelitas. Así me cubriré de gloria a expensas del Faraón y de su ejército, de sus carros y de sus guerreros. Los egipcios sabrán que soy el Señor, cuando Yo me cubra de gloria a expensas del Faraón, de sus carros y de sus guerreros". El Ángel de Dios, que avanzaba al frente del campamento de Israel, retrocedió hasta colocarse detrás de ellos; y la columna de nube se desplazó también de adelante hacia atrás, interponiéndose entre el campamento egipcio y el de Israel. La nube era tenebrosa para unos, mientras que para los otros iluminaba la noche, de manera que en toda la noche no pudieron acercarse los unos a los otros. Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo retroceder el mar con un fuerte viento del este, que sopló toda la noche y transformó el mar en tierra seca. Las aguas se abrieron, y los israelitas entraron a pie en el cauce del mar, mientras las aguas formaban una muralla, a derecha e izquierda. Los egipcios los persiguieron, y toda la caballería del Faraón, sus carros y sus guerreros, entraron detrás de ellos en medio del mar. Cuando estaba por despuntar el alba, el Señor observó las tropas egipcias desde la columna de fuego y de nube, y sembró la confusión entre ellos. Además, frenó las ruedas de sus carros de guerra, haciendo que avanzaran con dificultad. Los egipcios exclamaron: "Huyamos de Israel, porque el Señor combate en favor de ellos contra Egipto". El Señor dijo a Moisés: "Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas se vuelvan contra los egipcios, sus carros y sus guerreros". Moisés extendió su mano sobre el mar y, al amanecer, el mar volvió a su cauce. Los egipcios ya habían emprendido la huida, pero se encontraron con las aguas, y el Señor los hundió en el mar. Las aguas envolvieron totalmente a los carros y a los guerreros de todo el ejército del Faraón que habían entrado en medio del mar para perseguir a los israelitas. Ni uno solo se salvó. Los israelitas, en cambio, fueron caminando por el cauce seco del mar, mientras las aguas formaban una muralla, a derecha e izquierda. Aquel día, el Señor salvó a Israel de las manos de los egipcios. Israel vio los cadáveres de los egipcios que yacían a la orilla del mar, y fue testigo de la hazaña que el Señor realizó contra Egipto. El pueblo temió al Señor, y creyó en él y en Moisés, su servidor. Entonces Moisés y los israelitas entonaron este canto en honor del Señor:
COMENTARIO
La liberación concreta de una opresión histórica, la de Israel en Egipto, se hizo paradigma de todas las liberaciones. Tuvo significado infinito porque Dios vino en ella al encuentro como el Salvador.
SALMO Éx 15, 1b-6.17-18
R. Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria.
Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria: Él hundió en el mar los caballos y los carros. El Señor es mi fuerza y mi protección, él me salvó. Él es mi Dios y yo lo glorifico, es el Dios de mi padre y yo proclamo su grandeza. R.
El Señor es un guerrero, su nombre es "Señor". Él arrojó al mar los carros del Faraón y su ejército, lo mejor de sus soldados se hundió en el Mar Rojo. R.
El abismo los cubrió, cayeron como una piedra en lo profundo del mar. Tu mano, Señor, resplandece por su fuerza, tu mano, Señor, aniquila al enemigo. R.
Tú llevas a tu pueblo, y lo plantas en la montaña de tu herencia, en el lugar que preparaste para tu morada, en el Santuario, Señor, que fundaron tus manos. ¡EI Señor reina eternamente! R.
ORACIÓN
Oremos: Señor, Padre nuestro, con la luz del Evangelio has dado su sentido a los milagros realizados en el Antiguo Testamento: reconocemos en el paso del Mar Rojo el anuncio del agua bautismal; y viendo al pueblo de Israel librado de la esclavitud de Egipto, comprendemos la liberación del pueblo cristiano. Haz que todos los hombres, gracias a la fe, participen del privilegio de Israel siendo hijos tuyos, y sean recreados al recibir tu Espíritu. Por Jesucristo nuestro Señor.
4ª LECTURA Is 54, 5-14
Del libro de Isaías.
Tu esposo es Aquel que te hizo: su nombre es Señor de los ejércitos; tu redentor es el Santo de Israel: Él se llama "Dios de toda la tierra". Sí, como a una esposa abandonada y afligida te ha llamado el Señor: "¿Acaso se puede despreciar a la esposa de la juventud?", dice el Señor. Por un breve instante te dejé abandonada, pero con gran ternura te uniré conmigo; en un arrebato de indignación, te oculté mi rostro por un instante, pero me compadecí de ti con amor eterno, dice tu redentor, el Señor. Me sucederá como en los días de Noé, cuando juré que las aguas de Noé no inundarían de nuevo la tierra: así he jurado no irritarme más contra ti ni amenazarte nunca más. Aunque se aparten las montañas y vacilen las colinas, mi amor no se apartará de ti, mi alianza de paz no vacilará, dice el Señor, que se compadeció de ti. ¡Oprimida, atormentada, sin consuelo! ¡Mira! Por piedras, te pondré turquesas y por cimientos, zafiros; haré tus almenas de rubíes, tus puertas de cristal y todo tu contorno de piedras preciosas. Todos tus hijos serán discípulos del Señor, y será grande la paz de tus hijos. Estarás afianzada en la justicia, lejos de la opresión, porque nada temerás, lejos del temor, porque no te alcanzará. Palabra de Dios.
SALMO Sal 29, 2.4-6.11-12a.13b
R. Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste.
Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste y no quisiste que mis enemigos se rieran de mí. Tú, Señor, me levantaste del Abismo y me hiciste revivir, cuando estaba entre los que bajan al sepulcro. R.
Canten al Señor, sus fieles; den gracias a su santo Nombre, porque su enojo dura un instante, y su bondad, toda la vida: si por la noche se derraman lágrimas, por la mañana renace la alegría. R.
Escucha, Señor, ten piedad de mí; ven a ayudarme, Señor. Tú convertiste mi lamento en júbilo. ¡Señor, Dios mío, te daré gracias eternamente! R.
ORACIÓN
Oremos: Padre eterno y todopoderoso, por el honor de tu nombre multiplica la descendencia prometida a los patriarcas a causa de su fe, aumenta el número de tus hijos adoptivos, de tal manera que tu Iglesia vea, desde ahora, la realización de la promesa, de la cual no dudaron ni los mismos patriarcas. Por Jesucristo nuestro Señor.
5ª LECTURA Is 55, 1-11
Del libro de Isaías.
Así habla el Señor: ¡Vengan a tomar agua, todos los sedientos, y el que no tenga dinero, venga también! Coman gratuitamente su ración de trigo, y sin pagar, tomen vino y leche. ¿Por qué gastan dinero en algo que no alimenta y sus ganancias, en algo que no sacia? Háganme caso y comerán buena comida, se deleitarán con sabrosos manjares. Presten atención y vengan a mí, escuchen bien y vivirán. Yo haré con ustedes una alianza eterna, obra de mi inquebrantable amor a David. Yo lo he puesto como testigo para los pueblos, jefe y soberano de naciones. Tú llamarás a una nación que no conocías, y una nación que no te conocía correrá hacia ti, a causa del Señor, tu Dios, y por el Santo de Israel, que te glorifica. ¡Busquen al Señor mientras se deja encontrar, llámenlo mientras está cerca! Que el malvado abandone su camino y el hombre perverso, sus pensamientos; que vuelva al Señor, y él le tendrá compasión, a nuestro Dios, que es generoso en perdonar. Porque los pensamientos de ustedes no son los míos, ni los caminos de ustedes son mis caminos -oráculo del Señor-. Como el cielo se alza por encima de la tierra, así sobrepasan mis caminos y mis pensamientos a los caminos y a los pensamientos de ustedes. Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven a él sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y hecho'germinar, para que dé la semilla al sembrador y el pan al que come, así sucede con la palabra que sale de mi boca: ella no vuelve a mí estéril, sino que realiza todo lo que yo quiero y cumple la misión que yo le encomendé.
Palabra de Dios.
SALMO Is 12, 2-6
R. Sacarán aguas con alegría de las fuentes de la salvación.
Éste es el Dios de mi salvación: yo tengo confianza y no temo, porque el Señor es mi fuerza y mi protección; él fue mi salvación. R.
Ustedes sacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación. Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, anuncien entre los pueblos sus proezas, proclamen qué sublime es su Nombre. R.
Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso: ¡que sea conocido en toda la tierra! ¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión, porque es grande en medio de ti el Santo de Israel! R.
ORACIÓN
Oremos. Padre todopoderoso y eterno, única esperanza del mundo, que por la voz de tus profetas anunciaste los misterios de los tiempos presentes; alienta los deseos de tu pueblo, porque ninguno de tus fieles puede progresar en la virtud sin la inspiración de tu gracia. Por Jesucristo nuestro Señor.
6ª LECTURA Bar 3, 9-15. 32-4, 4
Del libro de Baruc.
Escucha, Israel, los mandamientos de vida; presta atención para aprender a discernir. ¿Por qué, Israel, estás en un país de enemigos y has envejecido en una tierra extranjera? ¿Por qué te has contaminado con los muertos, contándote entre los que bajan al abismo? ¡Tú has abandonado la fuente de la sabiduría! Si hubieras seguido el camino de Dios, vivirías en paz para siempre. Aprende dónde está el discernimiento, dónde está la fuerza y dónde la inteligencia, para conocer al mismo tiempo dónde está la longevidad y la vida, dónde la luz de los ojos y la paz. ¿Quién ha encontrado el lugar de la Sabiduría , quién ha penetrado en sus tesoros? El que todo lo sabe, la conoce, la penetró con su inteligencia; el que formó la tierra para siempre, y la llenó de animales cuadrúpedos; el que envía la luz, y ella sale, la llama, y ella obedece temblando. Las estrellas brillan alegres en sus puestos de guardia: Él las llama, y ellas responden: "Aquí estamos", y brillan alegremente para aquel que las creó. ¡Éste es nuestro Dios, ningún otro cuenta al lado de él! Él penetró todos los caminos de la ciencia y se la dio a Jacob, su servidor, y a Israel, su predilecto. Después de esto apareció sobre la tierra, y vivió entre los hombres. La Sabiduría es el libro de los preceptos de Dios y la Ley que subsiste eternamente: los que la retienen, alcanzarán la vida, pero los que la abandonan, morirán. Vuélvete, Jacob, y tómala, camina hacia el resplandor, atraído por su luz. No cedas a otro tu gloria, ni tus privilegios a un pueblo extranjero. Felices de nosotros, Israel, porque se nos dio a conocer lo que agrada a Dios. Palabra de Dios.
SALMO Sal 18, 8-11
R. Señor, tú tienes palabras de vida eterna.
La ley del Señor es perfecta, reconforta el alma; el testimonio del Señor es verdadero, da sabiduría al simple. R.
Los preceptos del Señor son rectos, alegran el corazón; los mandamientos del Señor son claros, iluminan los ojos. R.
La palabra del Señor es pura, permanece para siempre; los juicios del Señor son la verdad, enteramente justos. R.
Son más atrayentes que el oro, que el oro más fino; más dulces que la miel, más que el jugo del panal. R.
ORACIÓN
Oremos. Padre, que llamando a todos los hombres haces crecer sin cesar a tu Iglesia; defiende con tu constante protección a cuantos purificas con el agua del bautismo. Por Jesucristo nuestro Señor.
7ª LECTURA Ez 36, 17a.18-28
De la profecía de Ezequiel.
La palabra del Señor me llegó en estos términos: "Hijo de hombre, cuando el pueblo de Israel habitaba en su propio suelo, lo contaminó con su conducta y sus acciones. Entonces derramé mi furor sobre ellos, por la sangre que habían derramado sobre el país y por los ídolos con que lo habían contaminado. Los dispersé entre las naciones y ellos se diseminaron por los países. Los juzgué según su conducta y sus acciones. Y al llegar a las naciones adonde habían ido, profanaron mi santo Nombre, haciendo que se dijera de ellos: 'Son el pueblo del Señor, pero han tenido que salir de su país'. Entonces yo tuve compasión de mi santo Nombre, que el pueblo de Israel profanaba entre las naciones adonde había ido. Por eso, di al pueblo de Israel: 'Así habla el Señor: Yo no obro por consideración a ustedes, casa de Israel, sino por el honor de mi santo Nombre, que ustedes han profanado entre las naciones adonde han ido. Yo santificaré mi gran Nombre, profanado entre las naciones, profanado por ustedes. Y las naciones sabrán que Yo soy el Señor -oráculo del Señor- cuando manifieste mi santidad a la vista de ellas, por medio de ustedes. Yo los tomaré de entre las naciones, los reuniré de entre todos los países y los llevaré a su propio suelo. Los rociaré con agua pura, y ustedes quedarán purificados. Los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus ídolos. Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Infundiré mi espíritu en ustedes y haré que sigan mis preceptos, y que observen y practiquen mis leyes. Ustedes habitarán en la tierra que Yo he dado a sus padres. Ustedes serán mi Pueblo y Yo seré su Dios'".
Palabra de Dios.
SALMO Sal 41, 3.5bcd; 42, 3-4
R. Mi alma tiene sed de Dios.
Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente: ¿Cuándo iré a contemplar el rostro de Dios? R.
¡Cómo iba en medio de la multitud y la guiaba hacia la Casa de Dios, entre cantos de alegría y alabanza, en el júbilo de la fiesta! R.
Envíame tu luz y tu verdad: que ellas me encaminen y me guíen a tu santa Montaña, hasta el lugar donde habitas. R.
Y llegaré al altar de Dios, el Dios que es la alegría de mi vida; y te daré gracias con la cítara, Señor, Dios mío. R.
ORACIÓN
Oremos: Señor, Padre nuestro, poder que no se debilita y luz que no se apaga, mira con bondad a toda la Iglesia que es signo de salvación; continúa la salvación de los hombres ya que así lo has determinado desde toda la eternidad. Que el mundo entero reconozca esta maravilla: pues lo que había caído se ha levantado y lo que había envejecido se ha rejuvenecido, y todas las cosas han encontrado su belleza primitiva en aquel que es el principio de todo: Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro, que vive y reina por los siglos de los siglos.
O bien (si hay bautizandos)
Oremos: Padre todopoderoso y eterno, hazte presente en estos misterios que manifiestan tu amor, y envía tu Espíritu de adopción para dar nueva vida a los pueblos que nacerán por causa tuya de la fuente bautismal; así por tu poder, los gestos de nuestro humilde ministerio lleguen a ser eficaces. Por Jesucristo nuestro Señor.
Después de la última lectura del Antiguo Testamento con su salmo responsorial y la correspondiente oración, se encienden los cirios del altar y el sacerdote entona el himno "Gloria", que todos prosiguen mientras se tocan las campanas, de acuerdo con las costumbres del lugar.
ORACIÓN COLECTA
Padre, que iluminas esta noche santa con la gloria de la resurrección del Señor, aviva en tu Iglesia el espíritu filial para que, renovados en cuerpo y alma, nos entreguemos plenamente a tu servicio. Por nuestro Señor Jesucristo.
EPÍSTOLA Rom 6, 3-11
De la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma.
Hermanos: ¿No saben ustedes que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús, nos hemos sumergido en su muerte? Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que así como Cristo resucitó por la gloria del Padre, también nosotros llevemos una Vida nueva. Porque si nos hemos identificado con Cristo por una muerte semejante a la suya, también nos identificaremos con él en la resurrección. Comprendámoslo: nuestro hombre viejo ha sido crucificado con él, para que fuera destruido este cuerpo de pecado, y así dejáramos de ser esclavos del pecado. Porque el que está muerto, no debe nada al pecado. Pero si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él. Sabemos que Cristo, después de resucitar, no muere más, porque la muerte ya no tiene poder sobre él. Al morir, él murió al pecado, una vez por todas; y ahora que vive, vive para Dios. Así también ustedes, considérense muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús. Palabra de Dios.
COMENTARIO
El Sacramento del Bautismo esta directamente asociado a la fiesta de Pascua. En la Iglesia primitiva los catecúmenos recibían su bautismo, confirmación y comulgaban por primera vez en este día. También hoy, muchas comunidades eligen este día para celebrar los bautismos de adultos. Por el Bautismo nos sumergimos en la muerte de Cristo y nacemos con él a una vida nueva. Este paso de la muerte a la vida que se dio en Cristo de una vez para siempre se renueva en cada uno de nosotros. Porque estamos en la vida, Pablo nos exhorta a que no vivamos más en el pecado.
SALMO Sal 117, 1-2.16-17.22-23
R. Aleluya, Aleluya, Aleluya.
¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! Que lo diga el pueblo de Israel: ¡es eterno su amor! R.
La mano del Señor es sublime, la mano del Señor hace proezas. No, no moriré: viviré para publicar lo que hizo el Señor. R.
La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Esto ha sido hecho por el Señor y es admirable a nuestros ojos. R.
Concluida la lectura todos se ponen de pie y el sacerdote entona solemnemente el Aleluya, que todos repiten:
Aleluya, Aleluya, Aleluya.
Luego un salmista o un cantor entona el salmo, al que el pueblo responde con el Aleluya. Si es necesario, el Aleluya inicial es cantado por el mismo salmista.
Para proclamar el Evangelio no se llevan cirios, sino sólo el incienso, si se usa.
EVANGELIO Mt 28, 1-10
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Pasado el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a visitar el sepulcro. De pronto, se produjo un gran temblor de tierra: el Ángel del Señor bajó del cielo, hizo rodar la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella. Su aspecto era como el de un relámpago y sus vestiduras eran blancas como la nieve. Al verlo, los guardias temblaron de espanto y quedaron como muertos. El Ángel dijo a las mujeres: "No teman, yo sé que ustedes buscan a Jesús, el Crucificado. No está aquí, porque ha resucitado como lo había dicho. Vengan a ver el lugar donde estaba y vayan en seguida a decir a sus discípulos: "Ha resucitado de entre los muertos, e irá antes que ustedes a Galilea: allí lo verán". Esto es lo que tenía que decirles". Las mujeres, atemorizadas pero llenas de alegría, se alejaron rápidamente del sepulcro y corrieron a dar la noticia a los discípulos. De pronto, Jesús salió a su encuentro y las saludó, diciendo: "Alégrense". Ellas se acercaron y, abrazándole los pies, se postraron delante de él. Y Jesús les dijo: "No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán". Palabra del Señor.
COMENTARIO
"Cuando Jesús murió con la acusación 'el rey de los judíos', escrita en la cruz sobre su cabeza, la tierra tembló, salieron los muertos de sus tumbas; todo lo cual vieron el centurión pagano y los soldados que estaban con él. Y ahora nuevamente tiembla la tierra, para proclamar la resurrección de Jesús. El foco principal del relato de la pasión en el evangelio de Mateo ha sido el papel de Jesús en la historia de la salvación de Israel; pero Mateo desea marcar que Jesús es, desde su nacimiento hasta su muerte y resurrección, de importancia cósmica, sacudiendo los fundamentos del mundo y resucitando aun a quienes llevaban largo tiempo muertos"'(R. Brown, Un Cristo resucitado en tiempo pascual).
LITURGIA BAUTISMAL
La liturgia bautismal contiene dos temas fundamentales: la Resurrección y el Bautismo. Ambos se complementan siendo uno símbolo del otro. La resurrección de Jesús por el bautismo, es real resurrección de Cristo en los cristianos.
LETANÍA DE LOS SANTOS
La liturgia bautismal tiene como preludio el canto de la letanía de los santos. Imploremos la intercesión de la comunidad de los santos, para que un día merezcamos compartir, en su compañía, la vida eterna y cantar las alabanzas del Señor.
LETANÍAS
Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Santa María, Madre de Dios. Ruega por nosotros.
San Miguel. Ruega por nosotros.
Santos Ángeles de Dios. Rueguen...
San Juan Bautista. Ruega...
San José. Ruega...
Santos Pedro y Pablo. Rueguen...
San Andrés. Ruega...
San Juan. Ruega...
Santa María Magdalena. Ruega...
San Esteban. Ruega...
San Ignacio de Antioquía. Ruega...
San Lorenzo. Ruega...
Santas Perpetua y Felicitas. Rueguen...
Santa Inés. Ruega...
San Gregorio. Ruega...
San Agustín. Ruega...
San Atanasio. Ruega...
San Basilio. Ruega...
San Martín. Ruega...
San Benito. Ruega...
Santos Francisco y Domingo. Rueguen...
San Francisco Javier. Ruega...
San Juan María Vianney. Ruega...
Santa Catalina de Siena. Ruega...
Santa Teresa de Ávila. Ruega...
Todos los santos y santas de Dios. Rueguen...
Por tu bondad. Líbranos, Señor.
De todo mal. Líbranos, Señor.
De todo pecado. Líbranos, Señor
De la muerte eterna. Líbranos, Señor.
Por el misterio de tu encarnación. Líbranos, Señor.
Por tu muerte y tu resurrección. Líbranos, Señor.
Por la venida del Espíritu Santo. Líbranos, Señor.
Nosotros que somos pecadores, te pedimos. Escúchanos, Señor.
Si hay bautizandos:
Para que por la gracia del bautismo hagas renacer a estos elegidos tuyos. Escúchanos, Señor.
Si no hay bautizandos:
Para que con tu gracia santifiques esta fuente en la que han de renacer tus hijos.
Escúchanos, Señor.
Jesús, Hijo del Dios vivo. Escúchanos, Señor.
Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos.
Si hay bautizandos, el sacerdote, con las manos juntas, dice la siguiente oración:
Padre todopoderoso y eterno, acompaña con tu poder los sacramentos de tu inmensa bondad y envía el espíritu de adopción para engendrar nuevos pueblos que la fuente bautismal dará a luz para ti, y así logre, con tu ayuda, plena eficacia, lo que obramos por nuestro humilde ministerio. Por Jesucristo nuestro Señor.
BENDICIÓN DEL AGUA COMÚN
Si no hay bautizandos ni se ha de bendecir el agua bautismal, el sacerdote bendice agua común con la siguiente oración:
Queridos hermanos: Invoquemos con humildad a nuestro Dios y Señor para que bendiga esta agua con la cual seremos rociados en recuerdo de nuestro bautismo. Que él nos renueve a fin de permanecer fieles al Espíritu Santo que hemos recibido.
Y después de una breve pausa de oración en silencio, con las manos juntas, prosigue:
Señor y Padre nuestro, en esta noche en que celebramos la maravilla de nuestra creación y la maravilla más grande aún de nuestra redención, dígnate bendecir esta agua. Tú la has creado para dar a la tierra su fecundidad y para dar a nuestro cuerpo frescura y limpieza. Tú has hecho de ella también el instrumento de tu misericordia; por ella has libertado a tu pueblo de la esclavitud y has apagado su sed en el desierto; por ella los profetas han anunciado la nueva alianza que tu querías sellar con todos los hombres; por ella que Jesús santificó en el Jordán, tú has renovado nuestra naturaleza pecadora en el baño del nuevo nacimiento. Que esta agua, una vez más nos haga revivir y nos haga participar de la alegría de nuestros hermanos que han sido bautizados en esta Pascua. Por Jesucristo nuestro Señor.
RENOVACIÓN DE LAS PROMESAS DEL BAUTISMO
Queridos hermanos, (nosotros también) por el Misterio Pascual, hemos sido sepultados con Cristo en el bautismo, a fin de que, vivamos una vida nueva. Por lo tanto, después de haber terminado el tiempo de la cuaresma, renovemos la renuncia a Satanás que hemos hecho en nuestro bautismo; renovemos nuestra profesión de fe en el Dios vivo y verdadero y en su Hijo Jesucristo, prometiendo servir fielmente a Dios en la santa Iglesia católica. Por lo tanto:
¿Prometen apartarse del pecado, para vivir en la libertad de los hijos de Dios?
Sí, prometemos.
¿Prometen rechazar todas las se-ducciones del mal, para que no domine en ustedes el pecado?
Sí, prometemos.
¿Prometen renunciar al demonio, padre y autor del pecado?
Sí, prometemos.
Después el sacerdote prosigue, diciendo:
¿Creen en Dios Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra?
Sí, creemos.
¿Creen en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que nació de santa María Virgen, padeció y fue sepultado, resucitó de entre los muertos y está sentado a la derecha del Padre?
Sí, creemos.
¿Creen en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia Católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos y en la Vida eterna?
Sí, creemos.
Y el sacerdote concluye:
Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos hizo nacer de nuevo por el agua y el Espíritu Santo, y que nos concedió la remisión de los pecados, nos guarde en su gracia en el mismo Jesucristo nuestro Señor, para la vida eterna.
El sacerdote rocía al pueblo con el agua bendita, mientras se entona un canto bautismal. Cuando el sacerdote concluye la aspersión, se hace la Oración universal, en la que participan por primera vez los recién bautizados.
Feliz Pascua de Resurreccion
Lecturas obtenidas de :
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
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