jueves, 13 de octubre de 2022

Aparición del 13 de Octubre de 1917....

 



Durante la noche del 12 al 13 de octubre había llovido toda la noche, empapando el suelo y a los miles de peregrinos que viajaban a Fátima de todas partes. A pie, por carro y carrozas venían, entrando a la zona de Cova por el camino de Fátima – Leiria, que hoy en día todavía pasa frente a la gran plaza de la Basílica. De ahí bajaban hacia el lugar de las apariciones. Hoy en día en el sitio está la capillita moderna de vidrio, encerrando la primera que se construyó y la estatua de Nuestra Señora del Rosario de Fátima donde estaba el encino.

 

En cuanto a los niños, lograron llegar a Cova entre las adulaciones y el escepticismo que los había perseguido desde mayo. Cuando llegaron encontraron críticos que los cuestionaban su veracidad y la puntualidad de la Señora, quien había prometido llegar al medio día. Ya habían pasado las doce según la hora oficial del país. Sin embargo cuando el sol había llegado a su apogeo la Señora se apareció como había dicho.

"¿Qué quieres de mi?"

Quiero que se construya una capilla aquí en mi honor. Quiero que continúen diciendo el Rosario todos los días. La guerra pronto terminará, y los soldados regresarán a sus hogares.

"Si, Si"

"¿Me dirás tu nombre?"

Yo soy la Señora del Rosario

"Tengo muchas peticiones de muchas personas. ¿Se las concederás?"

Algunas serán concedidas, y otras las debo negar. Las personas deben rehacer sus vidas y pedir perdón por sus pecados. No deben de ofender más a nuestro Señor, ya es ofendido demasiado!

" ¿Y eso es todo lo que tienes que pedir?"

No hay nada más.

Mientras la Señora del Rosario se eleva hacia el este ella tornó las palmas de sus manos hacia el cielo oscuro. Aunque la lluvia había cedido, nubes oscuras continuaban a oscurecer el sol, que de repente se escapa entre ellos y se ve como un suave disco de plata.

"¡Miren el sol!"

En este momento dos distintas apariciones pudieron ser vistas, el fenómeno del sol presenciado por los 70,000 espectadores y aquella que fue vista sólo por los niños. Lucía describe esta aparición en su diario.

Después que la Virgen se desapareció en la inmensa distancia del filmamento, vimos San José y al Niño Jesús que parecían estar bendiciendo el mundo, ya que hacían la señal de la cruz con sus manos. Un poco después cuando esta aparición terminó vi a Nuestro Señor y a Nuestra Señora, me parece que era lo Dolorosa. Nuestro Señor parecía bendecir al mundo al igual que lo había hecho San José. Esta aparición también desapareció y vi a Nuestra Señora una vez más, parecida a nuestra Señora del Carmen (Sólo Lucia vio la última aparición, anticipando su entrada al Carmelo unos años después.

Estas serían las últimas apariciones en Fátima para Jacinta y Francisco. Sin embargo a Lucía nuestra Señora se la apareció una séptima vez en 1920, como lo había prometido la Señora el mes de mayo. Esta vez Lucía estaba en oración en la Cova, antes de dejar Fátima para ir a un internado de niñas. La Señora vino para alentarla a que se dedicara enteramente a Dios.

Mientras los niños veían las diversas apariciones de Jesús, María y San José, la multitud presenció un prodigio diferente, el ahora conocido como el famoso milagro del sol. Entre los testigos estaban los siguientes:

O Seculo (un periódico de Lisboa por gobierno y anticlerical.

Desde el camino, donde estaban estacionados los vehículos donde cientos de personas se habían quedado ya que no querían vencer el lodo, uno podía ver la gran multitud volverse hacia el sol, que parecía sin nubes y estaba en su apogeo. Parecía una placa de pura plata y se podía mirar fijamente sin incomodar. Pudo haber sido un eclipse que sucedía en ese momento. Pero en ese mismo momento se produjo un gran grito, y uno podía escuchar a los espectadores más cercanos gritas: ¡un milagro! ¡un milagro!

Ante el asombro reflejado en los ojos de los espectadores, cuya semblanza era bíblica ya que todos tenían la cabeza descubierta, y que buscaban ansiosamente algo en el cielo, el sol temblaba, hizo ciertos movimientos repentinos fuera de las layes cósmicas – el sol "danzaba" de acuerdo a las expresiones típicas de la gente.

Había un viejecito parado en las escaleras de un ómnibus con su rostro volteado hacía el sol que recitaba el credo en alta voz. Pregunté quien era y me dijeron que era el señor Joao da Cunha Vasconcelos. Lo vi después dirigiéndose a los que estaban a su alrededor con sus sombreros puestos y les imploró vehementemente que se descubrieran sus cabezas ante tan extraordinario milagro.

La gente se preguntaban los unos a los otros lo que habían visto. La gran mayoría admitió ver el sol danzando y temblando, otros afirmaban que habían visto el rostro de la Virgen Santísima. Otros juraron que vieron el sol girar como una rueda que se acercaba a la tierra como si fuera a quemarla con sus rayos. Algunos dijeron haber visto cambios de colores sucesivamente.

O Dia (otro diario de Lisboa, edición 17 de octubre de 1917)

" A la una en punto de la tarde, mediodía solar, la lluvia cesó, el cielo de color gris nacarado iluminaba la vasta región árida con una extraña luz. El sol tenía como un velo de gasa transparente que hacía fácil el mirarlo fijamente. El tono grisáceo madre perla que se tornó en una lámina de plata que se rompió cuando las nubes se abrían y el sol de plata envuelto en el mismo velo de luz gris, se vio girar y moverse en el circulo de las nubes abiertas. De todas las bocas se escuchó un gemido y las personas cayeron de rodillas sobre el suelo fangoso…..

La luz se tornó en un azul precioso, como si atravesara el vitral de una catedral y esparció sus rayos sobre las personas que estaban de rodillas con los brazos extendidos. El azul desapareció lentamente y luego la luz pareció traspasar un cristal amarillo. La luz amarilla tiñó los pañuelos blancos, las faldas oscuras de las mujeres. Lo mismo sucedió en los árboles, las piedras y en la sierra. La gente lloraba y oraba con la cabeza descubierta ante la presencia del milagro que habían esperado. Los segundos parecían como horas, así de intensos eran.

Ti Marto (padre de Jacinta y Francisco)

Podíamos mirar con facilidad el sol, que por alguna razón no nos cegaba. Parecía titilar primero en un sentido y luego en otro. Sus rayos se esparcían en muchas direcciones y pintaban todas las cosas en diferentes colores, los árboles, la gente el aire y la tierra. Pero lo más extraordinario para mi era que el sol no lastimaba nuestros ojos. Todo estaba tranquilo y en silencio y todos miraban hacia arriba. De pronto pareció que el sol dejó de girar. Luego comenzó a moverse y a danzar en el cielo, hasta que parecía desprenderse de su lugar y caer sobre nosotros. Fue un momento terrible.

María Capelinha (una de las primeras creyentes)

El transformó todo de diferentes colores – amarillo, azul y blanco, entonces se sacudió y tembló, parecía una rueda de fuego que caía sobre la gente. Empezaron a gritar "¡nos va ha matar a todos!", otros clamaron a nuestro Señor para que los salvara, ellos recitaban el acto de contrición. Una mujer comenzó a confesar sus pecados en voz alta, diciendo que había hecho esto y aquello….

Cuando al fin el sol dejó de saltar y de moverse todos respiramos aliviados. Aun estabamos vivos, y el milagro predicho por los niños fue visto por todos.

Yo estaba mirando hacia el lugar de las apariciones, esperando serena y fríamente que algo sucediera, y con una curiosidad en descenso por que había pasado mucho tiempo sin que sucediera nada que me llamara la atención, entonces escuche miles de voces gritar y vi que la multitud de pronto se voltio, hacia el lado contrario, sus espaldas en contra del sitio donde yo tenía dirigida mi atención y miré al cielo del lado opuesto.

La hora legal era cerca de las 2 de la tarde, alrededor del medio día solar. EL sol unos momentos antes había aparecido entre unas nubes, las cuales lo ocultaban y brillaba clara e intensamente. Yo me volví hacia el magneto que parecía atraer todas las miradas y lo vi como un disco con un aro claramente marcado, luminoso y resplandeciente, pero que no hacía daño a los ojos. No estoy de acuerdo con la comparación que escuchado han hecho en Fátima y la de un pesado disco plateado. Era un color más claro rico y resplandeciente que tenía algo del brillo de una perla. No se parecía en nada a la luna en una noche clara porque al uno verlo y sentirlo parecía un cuerpo vivo. No era una esfera como la luna ni tenía el mismo color o matiz. Perecía como una rueda de cristal hacha de la madre de todas las perlas. No se podía confundir con el sol visto a través de la neblina (por que no había neblina en ese momento), porque no era opaca, difusa ni cubierta con un velo. En Fátima daba luz y calor y aparentaba un claro cofre con un arco bien difundido.

Fuente: www.ewtn.com

miércoles, 12 de octubre de 2022

Nuestra Señora del Pilar . Hispanidad

  


Nuestra Señora del Pilar -Historia

  La Sagrada Escritura habla de la columna que guiaba al pueblo de Dios durante el destierro hacia la tierra prometida. Esa columna debe ser para nosotros este Pilar de Zaragoza, que ha recibido a través de los siglos, la fe de nuestros padres y que ha amparado a cuantos a ella, a María, se han dirigido.

Se celebra el 12 de Octubre, día de la Hispanidad

Una vez terminó el apóstol Santiago su predicación en Galicia (España), se marchó a Zaragoza, donde corrió muchos peligros. Una noche, Santiago estuvo rezando intensamente con algunos discípulos junto al río Ebro, cerca de los muros de la ciudad, pidiendo luz para saber si debía quedarse en Zaragoza o huir. Él pensaba en María Santísima y le pedía que rogara con él para pedir consejo y ayuda a su divino Hijo Jesús, que nada podía entonces negarle. De pronto, se

vio venir un resplandor del cielo sobre el apóstol y aparecieron sobre él los ángeles que entonaban un canto muy armonioso mientras traían una columna de luz, cuyo pie, en medio de un rayo luminoso, señalaba un lugar, a pocos pasos del apóstol, como indicando un sitio determinado.

Sobre la columna, se le apareció la Virgen María. Santiago se levantó del lugar donde estaba rezando de rodillas, y recibió internamente el aviso de María de que debía erigir de inmediato una iglesia allí; que la intercesión de María debía crecer como una raíz y expandirse. María le prometió: «permaneceré en este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio».

María le indicó que, una vez terminada la iglesia, debía volver a Jerusalén. Santiago se levantó, llamó a los discípulos que lo acompañaban, que habían oído la música y visto el resplandor; les narró lo demás, y presenciaron luego todos cómo se iba desvaneciendo el resplandor de la aparición. En el lugar de la aparición, se levantó la primera iglesia dedicada a la Virgen María, lo que hoy es la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, un lugar de peregrinación famoso en el mundo entero que no fue destruido en la guerra civil española (1936-1939), puesto que las bombas que se lanzaron sobre el templo no explotaron, pudiéndose hoy en día verse expuestas en el interior de la Basílica.

Bombas sin explotar de la basílica de la Virgen del Pilar

La Sagrada Escritura habla de la columna que guiaba al pueblo de Dios durante el destierro hacia la tierra prometida. Esa columna debe ser para nosotros este Pilar de Zaragoza, que ha recibido a través de los siglos, la fe de nuestros padres y que ha amparado a cuantos a ella, a María, se han dirigido.

Rezamos en el himno de Laudes de esta fiesta: «Santa María del Pilar, escucha nuestra plegaria, al celebrar tu fiesta, Madre de Dios y Madre de los hombres, Reina y Señora. Tú, la alegría y el honor del pueblo, eres dulzura y esperanza nuestra: desde tu trono, miras, guardas, velas, Madre de España. Árbol de vida, que nos diste a Cristo, fruto bendito de tu seno virgen, ven con nosotros hasta que lleguemos, contigo al puerto».

Y el himno de Vísperas resume los anhelos que todos los cristianos españoles y de todo el mundo, que hoy celebran la fiesta de Nuestra Señora del Pilar, debieran procurar vivir a lo largo de toda su vida:

«Esa columna, sobre la que posa, leve sus plantas tu pequeña imagen, sube hasta el cielo: puente, escala, guía, de peregrinos. Cantan tus glorias las generaciones, todas te llaman bienaventurada, la roca firme, junto al Ebro enhiesta, gastan a besos. Abre tus brazos virginales, madre, vuelve tus ojos misericordiosos, tiende tu manto, que nos acogemos, bajo tu amparo».

Lo cierto es que desde muy antiguo se la venera a la Virgen María del Pilar en este lugar de Zaragoza (España) y que desde muy antiguo también se levantó en su honor una sencilla capilla que con el tiempo fue dando lugar al suntuoso templo mariano donde hoy recibe visitas de todos los cristianos venidos de todas partes del mundo. Y no hay duda de que es el Templo de la raza, el que marca los hitos por los que se mueve la fe en España y en los pueblos que de los españoles recibieron la fe de Jesucristo y el amor hacia su Madre.

Siempre tiene gentes, venidas de todas las partes de España y aún más allá, para venerar este sagrado lugar donde reside María, la Madre, la Señora, siempre con los brazos y el corazón abiertos para bendecir, amparar, y consolar. No sólo el día 12 de octubre, que se celebra su fiesta, sino cada día miles de corazones se postran ante ella en este privilegiado lugar de oración, de recepción de sacramentos, de vivencia de nuestra fe.

Entre los grandes prodigios obrados por su medio destacan dos: El acaecido en 1640 con Miguel Juan Pellicer, vecino de Calanda (España) a quien le devolvió la pierna sana después de que le fuera amputada años atrás. Otro prodigio es más reciente: El 3 de agosto de 1936 los enemigos de la fe en España arrojaron tres bombas sobre el templo. Una cayó en frente de la Basílica que no causó desperfecto alguno y las otras dos sobre la misma Santa Capilla, sin explotar.

La aparición de la Virgen del Pilar en Zaragoza es la primera aparición mariana acaecida en la historia. Que no es aparición como entendemos, sino Venida, mientras aún vivía en carne mortal en Jerusalén.

A continuación, os presento parte de un texto escrito por el religioso marianista Padre José María Salaverri:

Interior de la Basílica de la Virgen del Pilar

«¡Qué pequeña eres, pero qué influencia tan grande tienes!» dijo Juan Pablo II en una de sus visitas a la Virgen de la columna. Y así es efectivamente. Los 36 cm. de la imagen de la Virgen del Pilar, sobre una columna de jaspe de 1.70 m., parecen la viva expresión material del Magnificat: «Ha mirado la pequeñez de su sierva… Ha hecho grandes cosas por mi».

En la liturgia del 12 de octubre puede leerse como primera lectura de la misa los versículos 12-14 del capítulo 1 de los Hechos de los apóstoles. Después de enumerar a los once apóstoles, Lucas nos dice que estaban en oración con «María, la madre de Jesús». Presencia aparentemente discreta, de segundo plano. María, sencilla, como perdida entre apóstoles, discípulos y discípulas, pero ¡qué fuerza emana de esas palabras! Como semilla que germina y da fruto abundante. Dice Juan Pablo II:

«Doy fervientes gracias a Dios por la presencia singular de María en esta tierra española donde tantos frutos ha producido.»

    Y el evangelio es también corto y significativo: una mujer que levanta la voz declarando dichosos el vientre y los pechos de la madre de Jesús. Y el mismo Jesús que replica: «Mejor: ¡dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen!» Elogio que se aplica en primer lugar y plenamente a María, la «dichosa por haber creído»; pero que se siente más dichosa todavía al poder «dar» a todos ese Jesús concebido en su vientre y alimentado a sus pechos.

 María del Pilar, en su fiesta del 12 de octubre de 1492, se convierte en proa de nave misionera. Es ella quien parece regalar a su hijo un nuevo mundo, a través de Colón y sus marineros, a bordo de tres carabelas, cuya capitana se llama la Santa María. Por eso Juan Pablo II, hace un alto en Zaragoza el 10 de octubre de 1984, camino de Santo Domingo para inaugurar la novena de años que van a preparar la celebración de la llegada del cristianismo a tierras americanas. Dice el Papa:

«Brilla aquí en la tradición firme y antiquísima del Pilar la dimensión apostólica de la Iglesia en todo su esplendor (…) La fe que los misioneros españoles llevaron a Hispanoamérica es una fe apostólica heredada de la fe de los apóstoles, según venerable tradición que aquí junto al Pilar tiene su asiento».

La columna sobre la que se mantiene, firme y erguida, la frágil imagen de la Virgen, está cargado de simbolismo. Evoca la columna de fuego que, de noche, guiaba a los israelitas por el desierto. «Faro esplendente», la llama el himno a la Virgen del Pilar, es decir, la que, en las noches oscuras de los cristianos, mantiene viva la luz de la fe. La columna evoca también la solidez del edificio de la Iglesia, siempre perseguida, pero siempre en pie, manteniendo la esperanza del que, como dice también el himno, «se abraza a tu Pilar», Virgen María. El himno nos dice también que ese pilar ha sido un «rico presente de caridad» del amor de Dios, que nunca desampara a su pueblo en los momentos difíciles.

La oración colecta de la fiesta de Nuestra Señora del Pilar es una obra maestra de síntesis: rico contenido teológico y sencilla plegaria:

Dios todopoderoso y eterno,
que en la gloriosa Madre de tu Hijo
has concedido un amparo celestial
a cuantos la invocan con la secular advocación del Pilar,
concédenos, por su intercesión, fortaleza en la fe,
seguridad en la esperanza y constancia en el amor.

Innumerables han sido los que han recibido, de María del Pilar, fortaleza en la fe. A imitación de la virgen Engracia y sus 18 compañeros mártires, fuertes en la fe en la persecución de Diocleciano, en el año 304, sufriendo con entereza los más atroces suplicios para mantener intacta la fe de su bautismo.

Innumerables han sido los que han recibido, de María del Pilar, la seguridad en la esperanza. Como aquel desterrado de la revolución francesa, el beato Guillermo José Chaminade, que pasa tres años a los pies del Pilar de 1797 a 1800, seguro en la esperanza de un renacimiento cristiano en su patria. Para asegurarla, la Virgen del Pilar le inspira sus fundaciones marianistas para renovar la fe de la juventud de su patria y del mundo. Y sus hijos e hijas, agradecidos, han llevado a todo el mundo su nombre, su imagen y su devoción.

Innumerables han sido los que han recibido, de María del Pilar, la constancia en el amor. Como aquella joven mujer de 23 años, María Rafols, que llega a Zaragoza en 1804, dispuesta a atender con un grupo de compañeras a los pobres y enfermos: las Hijas de la caridad de Santa Ana. Durante los dos sitios de Zaragoza, en plena guerra de la Independencia, merecerá que la ciudad de Zaragoza la declare «heroína de la caridad».

Fe, esperanza y amor reparte la Virgen desde su Pilar, desde su atalaya zaragozana. Con razón, el Papa Juan Pablo terminaba su oración a la Virgen:

«Virgen Santa del Pilar: aumenta nuestra fe, consolida nuestra esperanza, aviva nuestra caridad… Fomenta en los jóvenes la disponibilidad para una entrega plena a Dios. Protege a España entera y a sus pueblos, a sus hombres y mujeres. Y asiste maternalmente, oh María, a cuantos te invocan como patrona de la Hispanidad.»

Texto del himno a la Virgen del Pilar

Virgen Santa, Madre mía

luz hermosa, claro día
que la tierra, aragonesa
te dignaste visitar.

Este pueblo que te adora,
de tu amor favor implora
y te aclama y te bendice
abrazado a tu Pilar.

Pilar sagrado, faro esplendente,
rico presente de caridad.
Pilar bendito, trono de gloria,
tú a la victoria nos llevarás.

Cantad, cantad
himnos de honor y de alabanza
a la Virgen del Pilar.

Himno cantado a la Virgen del Pilar

http://webcatolicodejavier.org/pilar.html

martes, 27 de septiembre de 2022

La Tradicion Catolica...

 

Entrevista al cardenal Müller en InfoVaticana: «El papa no tiene autoridad para cambiar la enseñanza de la Iglesia»

Cardenal Müller 
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El cardenal alemán Gerhard Ludwig Müller, ex prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ha concedido una entrevista a InfoVaticana.

El purpurado ha respondido a las preguntas de este medio sin escurrir el bulto y entrando de lleno en las cuestiones planteadas sobre el reciente consistorio de cardenales celebrado en Roma a finales de agosto o sobre la dramática situación que vive la Iglesia en Alemania.

El cardenal Müller, acaba de terminar de predicar unos ejercicios espirituales a más de 400 sacerdotes en Polonia. Müller visitará España el próximo mes de octubre. El día 25 participará en una conferencia en Madrid sobre «Juan Pablo II y la Nueva Evangelización. Fuente de renovación moral y espiritual».

Entrevista con el cardenal Gerhard Ludwig Müller:

P-Hace unas semanas participó en el Consistorio de los Cardenales en Roma, ¿con qué sensaciones concluyó el trabajo en ese momento?
R-En primer lugar, agradecí al Santo Padre que volviera a convocar un consistorio después de una pausa de muchos años para que los cardenales pudieran discutir con él la situación de la Iglesia en el mundo actual. Pero el tema se limitó a la discusión del documento ya publicado Praedicate Evangelium sobre la reforma de la curia y sobre el Año Santo 2025.

P-Hay algunos cardenales que lamentan no haber podido hablar todo lo que les hubiera gustado. ¿Hubo oportunidad para que los cardenales le expresaran sus preocupaciones al papa?
R-No hubo oportunidad de debatir sobre las cuestiones candentes, por ejemplo, sobre el ataque frontal a la imagen cristiana del hombre por parte de las ideologías del posthumanismo y la locura de género o sobre la crisis de la Iglesia en Europa (ya no hay vocaciones sacerdotales, las iglesias están vacías los domingos, etc.). Las contribuciones críticas se referían a la teoría del papado como un poder ilimitado de derecho divino sobre toda la Iglesia, como si el papa fuera un Deus in terris. El recién nombrado cardenal Ghirlanda, SJ, como asesor más importante del papa en la reforma de la curia, sostiene la opinión de que todo lo que los papas han dicho o hecho en el curso de la historia de la Iglesia es un dogma o una ley de jure divino. Esto contradice toda la tradición católica, y en especial el Vaticano II, de que los obispos y los sacerdotes solo tenían autoridad para realizar actos sacramentales, mientras que el papa estaba en posesión exclusiva de toda la jurisdicción, la cual podía delegar a su voluntad en clérigos o laicos. En realidad, en el sacramento del Orden, Cristo confiere al obispo (o al sacerdote) la autoridad para predicar, santificar y gobernar (incluso para administrar justicia). El papa no confiere jurisdicción a un obispo, sino que solo le asigna una diócesis específica a un obispo, que no es representante del papado, sino de Jesucristo (Lumen Gentium 27). En un concilio ecuménico, los obispos consagrados ejercen su parte en la jurisdicción del episcopado universal no como delegados del papa, sino en virtud de la autoridad que les ha sido conferida por Cristo. La teoría del papa como autócrata, traída de la teología jesuita del siglo XIX, no solo contradice el Concilio Vaticano II, sino que socava la credibilidad de la


 de Juan Pablo II Ut unum sint, de 1995) como «principio perpetuo y visible de la unidad de la Iglesia en la verdad de Cristo» (cf. Lumen gentium 18; 23) se hace francamente ridícula.

P-¿Qué temas destacaría que son actualmente de mayor importancia en el Vaticano?
R-Por «Vaticano» entendemos las instituciones accidentales de la Santa Sede. Pero yo hablo aquí del ministerio de la Iglesia romana, es decir, del papa con el Colegio Cardenalicio (y las instituciones de la curia romana) a la comunión y unidad de todas las Iglesias locales en la verdad de la revelación divina y la misión sacramental de llevar a todos los hombres al conocimiento de Cristo, Hijo de Dios y único mediador de la salvación.

P-Una pregunta un tanto controvertida: ¿por qué se habla cada vez más en la Iglesia de temas como la ecología, el planeta u otros temas, y menos de Jesucristo y sus enseñanzas?
R-En un mundo en el que el sentido y la meta del ser humano se limitan materialmente a contenidos temporales y transitorios (como la adquisición de poder, prestigio, dinero, lujo, satisfacción placentera), es más fácil hacerse interesante como agente de este programa de un «Nuevo Orden Mundial sin Dios» (según las lecturas capitalistas o comunistas). «¿Pues de qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma?» (Mt 16,26). Si queremos ser discípulos de Jesús, también debemos obedecer su palabra: «Buscad más bien su reino, y lo demás se os dará por añadidura» (Lc 12,31). No existe una oposición estricta entre los bienes eternos/espirituales y las necesidades temporales/perecederas de la vida. Pero antes pedimos a Dios, nuestro Padre, que venga su Reino y que se haga su santa Voluntad en el cielo como en la tierra. Y también pedimos el pan de cada día, el perdón de nuestros pecados como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, y la salvación de todos los males derivados de nuestra separación pecaminosa de Dios, como origen y meta de todo ser humano. En su sucesión de San Pedro, el Papa une diariamente a toda la Iglesia en la confesión de Jesús: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo» (Mt 16,16). Y Cristo construye su Iglesia sobre Pedro, la roca, dándole a él y a los obispos la autoridad para proclamar el Evangelio del Reino de Dios, administrar los Sacramentos y, como buenos pastores, conducir el rebaño de Cristo al buen pasto de la Palabra y de la Gracia.

Müller sobre el camino sinodal alemán: En el lenguaje teatral, no se sabría exactamente si hablar de tragedia o de comedia con respecto a este acontecimiento

P-Toda la Iglesia sigue con atención y preocupación los pasos del Camino Sinodal alemán ¿Qué opina de las decisiones de la IV Asamblea del Camino Sinodal alemán?
R-En el lenguaje teatral, no se sabría exactamente si hablar de tragedia o de comedia con respecto a este acontecimiento. Todos los textos, muy abundantes pero no muy profundos, no tratan de la renovación de los católicos en Cristo, sino de una rendición ante un mundo sin Dios. El único tema entre todos los temas es la sexualidad. Sin embargo, no se entiende como el don de Dios concedido a los seres humanos como personas creadas (en nuestra naturaleza masculina y femenina), del que se deriva la responsabilidad de participar como padre y madre en la obra de la Creación de Dios y la voluntad universal de salvación para con la propia descendencia, sino como una especie de droga para adormecer el sentimiento básico nihilista con la máxima satisfacción de placer.

El papa no tiene autoridad para cambiar la enseñanza de la Iglesia

P-Tanto el cardenal Marx como Georg Bätzing apoyaron los textos que pedían al papa un cambio en la moral sexual, la ordenación de mujeres y la visión de la homosexualidad, ¿qué opina?
R-Hay dos errores en esto que solo los ignorantes teológicos pueden cometer: 1) el papa no tiene autoridad para cambiar la enseñanza de la Iglesia, que está afianzada en la revelación de Dios. Al hacerlo, se exaltaría como hombre por encima de Dios. 2) los apóstoles solo pueden enseñar y disponer lo que Jesús les mandó enseñar (Mt 28,19). Son precisamente los obispos, al igual que sus próximos sucesores, los que están llamados a la «enseñanza de los apóstoles» (Hechos 2,42) en la Sagrada Escritura, la Tradición Apostólica y las definiciones doctrinales certeras de anteriores decisiones catedralicias papales o concilios ecuménicos. «El Romano Pontífice y los Obispos […] no aceptan ninguna nueva revelación pública como perteneciente al divino depósito de la fe» (Lumen gentium 25; cf. Dei verbum 10).

P-¿Ha tenido la oportunidad de hablar con alguno de los obispos de Alemania que ocupan estos cargos?
R-Según la lógica del poder, que rehúye la verdad como el diablo el agua bendita, no tiene sentido que hablen con el antiguo prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Pero incluso el cardenal Kasper, al que antes celebraban como aliado en la cuestión de la comunión de los divorciados casados de nuevo, es silenciado por ellos tras sus declaraciones críticas sobre el camino sinodal.

P-¿Cuál cree que es la razón para intentar reformar la Iglesia cambiando toda la moral, los principios, las enseñanzas y las tradiciones?
R-Muchos funcionarios bien pagados en el establecimiento de la empresa «Iglesia alemana» (como el mayor empleador de Alemania) sufren el hecho de que la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y los mandamientos 6º y 9º del Decálogo contradicen la corriente principal de la sociedad debido a la revolución sexual de 1968. No soportan la contradicción con la voluntad de Dios en su comportamiento personal y los comentarios burlones de sus contemporáneos sobre el «mundo católico de la fe y la moral rezagado en la Edad Media». Por eso también quieren proyectarse como modernos y seguir la vanguardia de la ciencia de la psicología y la sociología. Quieren estar allí y no ser considerados como forasteros (como el «hijo sórdido de la nación», como lamentaba el obispo de Aquisgrán).

Su objetivo es la transformación de la Iglesia del Dios Trino en una organización de bienestar mundano (ONG)

P-¿Cree que la Iglesia en Alemania corre el riesgo de iniciar un cisma con Roma?
R-En su ciega arrogancia, no piensan en la división, sino en apoderarse de la Iglesia universal. Alemania es demasiado pequeña para que puedan ejercer su ideología de gobierno. Reclaman un papel principal en la Iglesia universal. Se trata nada menos que de contentar al mundo entero con su sabiduría y de liberar a los católicos atrasados e incultos y a sus obispos de los demás países, incluido el papa, de la carga de la revelación y los Mandamientos divinos. Su objetivo es la transformación de la Iglesia del Dios Trino en una organización de bienestar mundano (ONG). Entonces habríamos llegado finalmente a la «religión de la fraternidad universal», es decir, a una religión sin el Dios de la revelación en Cristo, sin una Verdad que llegue más allá de la razón finita, sin Dogmas y Sacramentos como medios de Gracia necesarios para la salvación, tal como lo describió el gran filósofo de la religión ruso Vladimir Soloviev en su escrito Breve historia del Anticristo (1899). El gobernante mundial de la filantropía universal sin Dios es contradicho aquí por el papa Pedro II, que lanza la siguiente confesión al Anticristo que se ha instalado en el trono de Dios: «Nuestro único Señor es Jesucristo, el Hijo del Dios vivo».

P-¿Qué cree que le deparará el futuro a la Iglesia Católica a nivel universal?
R-Cuando uno ve la megalomanía de nuestros políticos e ideólogos desde Pekín a Moscú y desde Bruselas a Washington, no se puede esperar mucho bien para el futuro de la humanidad. Un verdadero futuro para cada ser humano en la vida y en la muerte solo lo podemos esperar de Dios , que por Amor dio a su Hijo para la salvación del mundo (cf. Jn 3,16). En un mundo en el que los hombres presumen de ser Dios, de crearse y de redimirse (cf. el principal consejero del Nuevo Orden Mundial: Yuval Noah Harari, Homo Deus), a los cristianos solo nos queda el testimonio de la Palabra y, si es necesario, de la sangre, de que solo el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo es nuestro Salvador, porque ha vencido al mundo, a su prepotencia y a su pecado y a la muerte como precio por el pecado.
Solo cuando no adoramos a «la bestia» del abismo (la impiedad), su estatua y su falso profeta, alcanzamos la vida y el dominio con Cristo, que abarca nuestro futuro temporal y eterno. Porque la muerte temporal y eterna ya no tiene poder sobre nosotros (cf. Ap 20,6). Tenemos la paz del corazón en el Hijo de Dios, que dice a sus discípulos: «En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo» 
Infovaticana

jueves, 22 de septiembre de 2022

Atropello.. se pronuncio la Iglesia colombiana ??

 

2 capillas católicas se abrirían a cualquier culto —Colombia



La Fundación ACN Colombia manifiesta su profunda preocupación por dos situaciones que –a pesar de la importancia que se les resta en los medios masivos, tratándolas como asuntos “culturales” o “anecdóticos”- lesionan la integralidad de la libertad de culto y el derecho a profesar la fe de millones de católicos colombianos.

Primero, la intención de convertir en un oratorio ‘neutro’ la capilla católica del Aeropuerto El Dorado de Bogotá, y, segundo, la propuesta de transformar la capilla del Congreso de la República también en un escenario disponible para cualquier culto, lejos de ser acciones pluralistas, cobijadas bajo el ropaje de la libertad de creencias, en realidad se trata de manifestaciones que segregan de manera sutil, pero verdaderamente grave, a los creyentes católicos.(…)