domingo, 4 de abril de 2021

La Resurrección ....Maria Valtorta...

 

La Resurrección (M Valtorta)


En el huerto todo es silencio y titileo del rocío. Encima, un cielo que va adquiriendo color zafiro cada vez más claro, habiéndose despojado ya de su negroazul recamo de estrellas, que durante toda la noche había estado velando al mundo. El alba rechaza, de oriente a occidente, estas zonas todavía oscuras, como hace la ola durante la marea alta, cuando ésta va avanzando y cubriendo el oscuro litoral y sustituyendo el gris negro de la húmeda arena y del arrecife por el azul del agua marina.

Algunas estrellitas se resisten todavía a morir, y parpadean, cada vez más débilmente bajo la onda de luz blanco-verdosa del alba, láctea con tonalidades cenizosas, como las frondas de los olivos soñolientos que hacen de corona a aquel montículo poco lejano. (…). Ya sólo, en el extremo occidente, hay tres; luego, dos; luego una, que sigue contemplando ese prodigio cotidiano que es el surgimiento de la aurora.

Y cuando un hilo rosicler dibuja una línea sobre la seda turquesa del cielo oriental, un suspiro de viento acaricia las frondas y las hierbas, diciendo: "Despertaos. El día resucita". Pero sólo despierta a frondas y hierbas, que, bajo sus diamantes de rocío, se estremecen, con un leve susurro acompañado de arpegios de gotas que caen; los pájaros todavía no se despiertan entre las tupidas ramas de un altísimo ciprés que parece dominar como un señor en su reino; ni en la enredada maraña de un seto de laurel que protege de la tramontana.

Los soldados que están de guardia, aburridos, enfriados, en varias posturas, vigilan el Sepulcro, cuya puerta ha sido reforzada, en los bordes, con una gruesa capa de argamasa, como si fuera un contrafuerte. Sobre el fondo blanco opaco de la argamasa resaltan las anchas rosetas de cera roja del sello del Templo, estampadas junte a otros sellos directamente en la argamasa fresca.

Los soldados deben haber encendido un pequeño fuego durante la noche, porque hay en el suelo ceniza y tizones mal quemados; y deben haber jugado y comido, porque hay todavía restos de comida diseminados, y pequeños huesos limpios, usados, sin duda, para algún juego semejante a nuestro dominó o a nuestro infantil juego con canicas, jugados sobre un rudimentario trazado dibujado en el sendero. Luego se han cansado y han abandonado todo para buscar posturas más o menos cómodas, según fuera para dormir o para velar.

En el cielo, que ahora presenta en el Oriente un área enteramente rosada que se va extendiendo cada vez más por el cielo sereno - donde todavía no hay rayos de sol-, aparece, procedente de profundidades desconocidas, un meteoro lleno de resplandor. Y el meteoro baja -bola de fuego de irresistible resplandor- seguido de una estela rutilante, que quizás no es más que el recuerdo de su fulgor en nuestra retina. Baja velocísimo hacía la Tierra, esparciendo una luz tan intensa, fantasmagórica, aterradora dentro de su belleza, que la rosada de la aurora queda anulada, superada por esta incandescencia blanca.

Los soldados alzan, estupefactos, la cabeza (incluso porque con la luz llega un estampido potente, armónico, solemne, que llena con su sonido toda la Creación). Viene de profundidades paradisíacas. Es el aleluya, el gloria angélico, que sigue al Espíritu del Cristo en su regreso a su Carne gloriosa.

El meteoro se abate contra la piedra que inútilmente cierra el Sepulcro. La arranca de cuajo, la echa al suelo. Paraliza, por el terror y el fragor, a los soldados puestos como carceleros del Dueño del Universo. Y, a su regreso a la Tierra, al igual que había producido un terremoto cuando huyó de la Tierra, el Espíritu del Señor produce un nuevo terremoto. Entra en el oscuro Sepulcro, el cual, con esta indescriptible luz, se llena de claridad; y mientras la luz permanece suspendida en el aire inmóvil, el Espíritu se reinfunde en el inmóvil Cuerpo bajo la mortaja.

Todo esto (la aparición, el descenso, la entrada) ha sido rapidísimo: no en un momento, sino en una fracción de momento.

El «Quiero» del divino Espíritu a su fría Carne no tiene sonido. Lo dice la Esencia a la Materia inmóvil. Pero ningún oído humano percibe esa palabra. La Carne recibe ese imperativo y obedece con profundo respiro... Durante unos momentos, nada más.

Debajo del sudario y de la sábana, la Carne gloriosa se recompone vestida de eterna belleza, se despierta del sueño de la muerte, regresa de la "nada" en que estaba, vive después de haber estado muerta. Ciertamente el corazón se despierta y da su primer latido, impulsa en las venas la helada sangre que quedaba y, inmediatamente, crea la medida total de sangre en las arterias vaciadas, en los pulmones inmóviles, en el cerebro entenebrecido, y aporta nuevo calor, salud, fuerza, pensamiento.

Otro instante, y se produce un repentino movimiento bajo la pesada sábana. Tan repentino, que, desde el instante en que El mueve las manos cruzadas, hasta el momento en que aparece, majestuoso, en pie, lleno de resplandor con su vestido de inmaterial materia, sobrenaturalmente bello y majestuoso, con una gravedad que lo transforma y eleva sin anularle su identidad, la vista casi no tiene tiempo de captar los momentos sucesivos. Y ahora la vista lo admira. ¡Qué distinto de como la mente recuerda! Pulcro, sin heridas ni sangre; sólo resplandeciente, con el resplandor de la luz que mana a chorros de las cinco llagas y rezuma por todos los poros de su epidermis.

Cuando da el primer paso y, al moverse, los rayos que irradian las Manos y los Pies lo aureolan de haces de luz: desde la Cabeza, nimbada con un halo constituido por las innumerables pequeñas heridas de la corona, que ya no manan sangre sino sólo fulgor, hasta el borde del vestido-, cuando, abriendo los brazos que tenía juntos en el pecho, descubre la zona de luminosidad vivísima que pasa a través del vestido encendiéndolo con un sol a la altura del Corazón, entonces realmente es la "Luz" que ha tomado cuerpo.

No la pobre luz de la Tierra, no la pobre luz de los astros, no la pobre luz del Sol. Es la Luz de Dios: todo el fulgor paradisíaco reunido en un solo Ser, un fulgor que le da sus inconcebibles azules como iris, sus fuegos de oro como cabellos, sus candores angélicos como vestido y colorido, y todo lo que constituye -y no es descriptible con palabra humana- el supraeminente ardor de la Stma. Trinidad -que anula con su potencia ardiente todo fuego del Paraíso absorbiéndolo en sí para generarlo nuevamente en cada instante del Tiempo eterno, Corazón del Cielo que atrae y difunde su sangre, las innumerables gotas de su sangre incorpórea: los bienaventurados, los ángeles, todo lo que constituye el Paraíso: el amor de Dios, el amor a Dios; todo esto es la Luz que es el Cristo Resucitado, que constituye el Cristo Resucitado.

Cuando se mueve, viniendo hacia la salida, y la vista puede ver más allá del fulgor, entonces aparecen ante mi vista dos luminosidades hermosísimas (sólo como estrellas comparadas con el Sol): una hacia dentro y otra hacia afuera de la puerta, postradas en acto de adoración a su Dios que pasa envuelto en su luz, espirando beatitud con su sonrisa; y sale. Abandona la fúnebre gruta y vuelve a pisar la tierra, la cual se despierta de alegría y resplandece toda en su rocío, en los colores de las hierbas y los rosales, en las infinitas corolas de los manzanos que se abren por un prodigio al recibir los primeros rayos del Sol, que las besan, y ante la presencia del Sol eterno que bajo ellas camina.

Los soldados se han quedado paralizados donde estaban... Las fuerzas corrompidas del hombre no ven a Dios, mientras que las fuerzas puras del universo -las flores, las hierbas, los pájaros- admiran y veneran al Poderoso, que pasa nimbado con su propia Luz y rodeado de un nimbo de luz solar.

Su sonrisa, la mirada que deposita en las flores, en las frondas, o que se alza al cielo sereno, hace aumentar la belleza de todo: y más suaves, y teñidos de un esfumado, sedoso colorido rosáceo, aparecen los millones de pétalos que forman una espuma florecida sobre la cabeza del Vencedor; y más vivos aparecen los diamantes del rocío; y más azul el cielo, que refleja sus Ojos refulgentes; y más festivo el Sol, que pone pinceladas de alegría en una nubecita movida por una brisa ligera que viene a besar a su Rey con fragancias arrebatadas a los jardines y caricias de pétalos sedosos.

Jesús alza la Mano y bendice. Luego, mientras cantan más fuerte los pájaros y más intensamente el viento perfuma, desaparece de mi vista, dejándome en un gozo que borra hasta los más leves recuerdos de tristezas y sufrimientos y las más leves vacilaciones sobre el mañana...

jueves, 1 de abril de 2021

El Dolor De Jesus......

 

 El don que Yo concedo a los predilectos (María Valtorta)



Dice Jesús:

-Y ahora ven (a María Valtorta). Aunque estés esta noche como uno próximo a expirar, ven, que quiero guiarte hacía mis sufrimientos. Largo será el camino que tendremos que recorrer juntos, porque no se me eximió de ningún dolor. De ningún dolor de la carne, de ninguno de la mente, de ninguno del corazón, de ninguno del espíritu. Todos los experimenté, con todos me alimenté, todos fueron bebida para mi sed, hasta morir por causa de ellos.

Si apoyaras en mi labio tu boca, sentirías en él todavía la amargura de tanto dolor. Si pudieras ver mi Humanidad en su aspecto fúlgido de ahora, verías que ese fulgor emana de las innumerables heridas que cubrieron con una túnica de púrpura viva mis miembros lacerados, desangrados, maltratados, traspasados por amor a vosotros.

Ahora es fúlgida mí Humanidad. Pero hubo un día en que, de tanto como la maltrataron y humillaron, asemejó a la de un leproso. El Hombre-Díos, que tenía en sí la perfección de la belleza física porque era Hijo de Dios y de la Mujer sin mancha, apareció entonces, ante los ojos de quien lo miraba con amor, con curiosidad o mirada despreciadora, feo: un "gusano" como dice David, el oprobio de los hombres, el desecho de la plebe. (Salmo 22, 7. Siguen citas de: Isaías 53, 4-5; Cantar de los Cantares 2, 10-12)

El amor al Padre y a las criaturas de mi Padre me llevó a abandonar mi cuerpo a los que me golpeaban, a ofrecer mi rostro a los que me abofeteaban y escupían, a los que creían hacer una obra meritoria arrancándome los mechones de cabello y la barba, hincando en mi cabeza espinas, haciendo cómplices incluso a la tierra y a sus frutos de los tormentos que ellos infligían a su propio Salvador, dislocándome los miembros, descubriendo mis huesos, arrancándome las vestiduras y dando así a mi pureza la mayor de las torturas, clavándome en un madero y levantándome como el matarife cuelga de los ganchos a un cordero degollado, y ladrando alrededor de mí agonía como una manada de lobos famélicos, cuya ferocidad aumenta con el olor de la sangre.

Acusado, condenado, matado. Traicionado, negado, vendido. Abandonado incluso por Dios, al estar sobre mí los delitos con que Yo me había cargado. En un estado de pobreza mayor que el de un mendigo asaltado por bandoleros, porque no me dejaron ni siquiera el vestido para cubrir mi lívida desnudez de mártir. No eximido, ni siquiera después de la muerte, de la agresión de una herida ni de las calumnias de los enemigos. Sumergido en el fango de todos vuestros pecados, hundido hasta el fondo de las tinieblas del dolor, sin luz del Cielo que respondiera a mi mirada agonizante, ni voz divina que respondiera a mi extrema invocación.

Isaías expresa la razón de tanto dolor: "Verdaderamente Él ha tomado sobre sí nuestros males y ha llevado nuestros dolores". ¡Nuestros dolores! ¡Sí, por vosotros los he llevado! Para aliviar los vuestros, para mitigarlos, para anularlos, si me hubierais sido fieles. Pero no habéis querido serlo. ¿Y qué he recibido a cambio? Me habéis "mirado como a un leproso, como a uno castigado por Dios". Sí, sobre mí estaba la lepra de vuestros pecados infinitos; sobre mí estaba, como un vestido de penitencia, como un cilicio. ¿Y cómo no habéis visto transparentarse a Dios con su infinita caridad a través de esa vestidura que echó sobre su santidad por vosotros!

"Llagado por nuestras iniquidades, traspasado por nuestros desmanes" dice Isaías, que con sus ojos proféticos veía al Hijo del hombre transformado todo en una equimosis para sanar las de los hombres. ¡Ah, si sólo hubieran sido heridas infligidas en mi carne! No.

Lo que más heristeis fue mi sentimiento y mi espíritu. De uno y de otro habéis hecho objeto de burla y blanco de agresión. Me heristeis, a través de Judas, en la amistad que había depositado en vosotros; a través de Pedro, que niega, en la fidelidad que de vosotros esperaba; a través de los que -después de haberlos curado de tantas enfermedades- me gritaban "¡Muere!", me heristeis en lo relativo a la gratitud por mis beneficios; me heristeis en el amor, por la congoja infligida a mi Madre; en orden a la religión, declarándome blasfemo contra Dios (a mí que por el celo de la causa de Dios me había puesto en las manos del hombre encarnándome y padeciendo durante toda la vida y abandonándome a la crueldad humana sin emitir ni palabra ni quejido).

Habría bastado que Yo hubiera vuelto la mirada, para que mis acusadores, jueces y verdugos hubiesen quedado reducidos a cenizas. Pero había venido voluntariamente para cumplir el sacrificio; y, como un cordero, porque era el Cordero de Dios y lo soy eternamente, me dejé llevar para ser despojado y matado y para hacer de mi Carne vuestra Vida.

Cuando fui elevado ya estaba consumido por padecimientos sin nombre, con todos los nombres. Empecé a morir en Belén, al ver la luz de la Tierra, tan angustiosamente distinta para mí, que era el Viviente del Cielo. Seguí muriendo en la pobreza, en el destierro, en la huida, en el trabajo, en la incomprensión, en la fatiga, en la traición, en los sentimientos arrancados, en las torturas, en las mentiras, en las blasfemias. ¡Esto es lo que dio el hombre a Aquel que venía a unirlo de nuevo con Dios!
María, mira a tu Salvador. No lleva una vestidura blanca ni sus cabellos son rubios, no tiene esa mirada de zafiro que tú conoces: su túnica está roja de sangre, lacerada y cubierta de porquerías y esputos; su cara, tumefacta y desencajada; su mirada, velada por la sangre y el llanto, y te mira a través de la costra de sangre y llanto y polvo que cargan sus párpados. ¿Mis manos? Ya ves, son ya una entera llaga y esperan la llaga última.

Mira, pequeño Juan, (así llamaba Jesús a María Valtorta) como me miró tu hermano Juan. Tras mis pasos van quedando huellas de sangre. El sudor diluye la sangre que fluye de las heridas de los azotes y la que todavía queda de la agonía del Huerto. La palabra sale -en el jadeo de la fatiga de un corazón ya moribundo por toda suerte de torturas- de esos labios abrasados y contusos.

De ahora en adelante, frecuentemente, me verás así. Soy el Rey del Dolor y vendré a hablarte del dolor mío con mi vestidura regia. Sígueme a pesar de tu agonía. Soy el Compasivo, y sabré también poner delante de tus labios amargados por mi dolor la miel aromática de más serenas contemplaciones. Pero debes preferir estas de sangre, porque por ellas tú tienes la Vida y con ellas llevarás a otros a la Vida. Besa mi mano ensangrentada y estáte vigilante, meditando en mí como Redentor.

Veo a Jesús como Él se describe. Esta noche, desde las siete (ya es la una y cuarto del día once) me hallo verdaderamente en agonía.

Me dice Jesús esta mañana, 11 de febrero, a las siete y media: «Ayer por la noche he querido hablarte sólo de mí como Cristo penante, porque he comenzado la descripción y visión de mis dolores. Ayer por la noche ha sido la introducción. ¡Y estabas tan agotada, amiga mía! Pero antes de que vuelva la agonía debo reprocharte dulcemente algo.

Ayer por la mañana te comportaste egoístamente. Le dijiste al Padre (al Padre Migliorini): "Esperemos que yo continúe, porque mi fatiga es la mayor". No. La suya es la mayor, porque es fatigosa y no tiene la compensación de la beatitud que significa el ver y tener a Jesús, presente como lo tienes tú, incluso con su santa Humanidad. No seas nunca egoísta, ni siquiera en las cosas más pequeñas. Una discípula, un pequeño Juan, debe serpom humildísimo y amantísimo como su Jesús.

Y ahora ven a estar conmigo. "Han aparecido las flores... el tiempo de la poda ha llegado... se ha oído en el campo la voz de la tortolita...". Y son las flores nacidas en las pozas de la Sangre de tu Cristo. Y Aquel que será cortado como rama podada es el Redentor. Y la voz de la tórtola, que llama a su esposa a su banquete de boda dolorosa y santa, es mi voz que te quiere.

Álzate y ven, como dice la Misa de hoy. Ven a contemplar y a sufrir. Es el don que concedo a los predilectos.


https://www.santisimavirgen.com.ar/pasion_y_muerte.pdf

Simón de Cirene...

 

Jesús con la Cruz a cuestas por las calles de Jerusalén. Simón de Cirene



Tras una noche de dolor, de burlas y desprecio, Jesús, roto por el terrible tormento de la flagelación, es llevado para ser crucificado. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de haberle hecho azotar, se lo entregó para que fuera crucificado1, dice sobriamente el Evangelio de San Mateo.


El pueblo no aceptó el canje por Barrabás, del que era inocente por quien era culpable de robo con homicidio. Jesús es condenado a sufrir un doloroso castigo y la muerte reservada a los criminales. Al poco tiempo, todos ven que está demasiado débil para llevar sobre sus hombros la cruz hasta el Calvario. Un hombre, Simón de Cirene, que va camino de su casa, es forzado a cargar con ella. ¿Dónde están tus discípulos? Jesús les había hablado de llevar la cruz, y todos ellos habían afirmado con gran seguridad que estaban dispuestos a ir con Él hasta la muerte. Ahora ni siquiera encuentra a uno para que le ayude a llevar el madero hasta el lugar de la ejecución. Lo ha de hacer un extraño, y obligado a la fuerza. Alrededor del Señor no hay rostros amigos y nadie quiso comprometerse. Hasta quienes recibieron beneficios y curaciones quieren pasar ahora inadvertidos. Se cumplió al pie de la letra lo que profetizó Isaías muchos siglos antes: He pisado el lagar yo solo, sin que nadie de entre las gentes me ayudase... Miré, y no había quien me auxiliase; me maravillé de que no hubiera quien me apoyara


Cogió Simón el extremo de la cruz y lo cargó sobre sus hombros. El otro, el más pesado, el del amor no comprendido, el de los pecados de cada hombre, ese lo llevó Cristo, solo.


Hay una excepción en este desamparo en que el Señor se encuentra, y que nos ha sido transmitida por tradición: una mujer –a la que se conoce por el nombre de Verónica– se acerca con un paño para limpiar el rostro de Jesús, y en la tela quedó impreso el rostro del Señor. «El velo de la Verónica es el símbolo del conmovedor diálogo entre Cristo y el alma reparadora. La Verónica respondió al amor de Cristo con su reparación; una reparación especialmente admirable, porque fue hecha por una débil mujer que no temió las iras de los enemigos de Cristo (...). ¿Se imprime en mi alma (...) el rostro de Jesús, como en el velo de la Verónica?»


El Señor sigue su camino; algún alivio físico le ha llegado. Pero la vía es tortuosa y el suelo irregular. Sus energías están cada vez más mermadas; nada tiene de extraño que Jesús caiga. Una, dos, tres veces. Cae y a duras penas se levanta. Y a los pocos metros vuelve a caer. Al levantarse nos dice lo mucho que nos ama; al caer expresa la gran necesidad que siente de que le amemos.


«No es tarde, ni todo está perdido... Aunque te lo parezca. Aunque lo repitan mil voces agoreras. Aunque te asedien miradas burlonas e incrédulas... Has llegado en un buen momento para cargar con la Cruz: la Redención se está haciendo –¡ahora!–, y Jesús necesita muchos cirineos»


https://www.hablarcondios.org/meditaciondiaria.aspx

domingo, 28 de marzo de 2021

Que ejemplo jesuita..

  

4 de marzo de 2021 - 9:22 PM

Universidades jesuitas recibieron más de 2 millones de dólares de fundación de Soros

POR DAVID RAMOS | ACI Prensa

George Soros. Crédito: World Economic Forum (CC BY-NC-SA 2.0).
George Soros. Crédito: World Economic Forum (CC BY-NC-SA 2.0).

Según cifras oficiales de la Open Society Foundations, siete universidades de la Compañía de Jesús (jesuitas) en países de América Latina, Estados Unidos y Europa recibieron en los últimos años más de dos millones de dólares de la fundación del magnate pro aborto George Soros.

La Pontificia Universidad Javeriana de Colombia recibió 400 mil dólares de la fundación de Soros entre 2018 y 2019 para tres proyectos, entre ellos el de “apoyar la igualdad de género y el desarrollo sostenible mediante el desarrollo de habilidades y herramientas analíticas para la integración del género en los análisis económicos y la promoción del campo de la economía de género en las universidades colombianas”.

La Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” de El Salvador recibió 50 mil dólares entre 2016 y 2017. La Universidad Rafael Landívar en Guatemala recibió en 2017 221.534 dólares para su publicación Plaza Pública, que en 2020 realizó un evento junto a la multinacional del aborto Planned Parenthood.

La Fordham University de Estados Unidos recibió 167.200 dólares de la Open Society Foundations en 2017, mientras que la Loyola University, del mismo país, obtuvo 25 mil dólares ese mismo año.

La Georgetown University recibió entre 2016 y 2019 más de 1,3 millones de dólares de la fundación del magnate pro aborto para diversos proyectos, entre ellos el de “apoyar iniciativas educativas que promoverán una agenda de globalización reequilibrada”.

La Universidad de Namur, en Bélgica, recibió en 2018 la suma de 116.098 dólares.

ACI Prensa envió preguntas a todas las universidades jesuitas que recibieron dinero de la fundación de George Soros. Al cierre de esta edición, solo la Pontificia Universidad Javeriana y la Fordham University respondieron.

Bob Howe, vicepresidente adjunto de Comunicaciones y asesor especial del presidente de la Fordham University, dijo a ACI Prensa que “Fordham es una universidad de investigación y nuestra facultad recibe becas de investigación de fundaciones de todo el espectro político”.

“Esas subvenciones no tienen relación con la misión y el carácter católico y jesuita de Fordham”, expresó.

Por su parte, Santiago Pinilla Valdivieso, director jurídico de la Pontificia Universidad Javeriana, señaló que “las donaciones que recibe la Universidad son empleadas para la financiación de matrículas de estudiantes de escasos recursos o para el desarrollo de actividades estrictamente científicas, académicas o de investigación”.

“Para el desarrollo de actividades científicas, académicas y de investigación, acorde con su naturaleza universitaria e identidad católica, se reciben y recibieron recursos de la Open Society Foundation”, indicó.

En la sede de Cali, dijo, las donaciones de la fundación de Soros fueron usadas para “facilitar la participación efectiva de las comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas en los mecanismos de justicia transicional de Colombia. (Dos proyectos)”.

En la sede Bogotá, continuó, se usaron los recursos de la fundación de Soros, entre otros puntos, para “promover la inclusión de género en la economía como un componente importante en los currículos de los programas de pregrado y posgrado de los departamentos de economía en las Universidades colombianas”.

Para Pinilla Valdivieso “es muy importante destacar que la razón de ser de la Universidad es fomentar el pensamiento crítico, libre e universal de sus miembros, sobre la base del respeto a la diversidad de pensamiento, orientación política, sexual o religiosa; contribuyendo al logro de una sociedad justa, incluyente, democrática, solidaria y respetuosa de la dignidad humana”.

“Se señala también que la Universidad Javeriana ha obrado de forma similar a otras Universidades e Instituciones católicas para sus proyectos científicos al recibir recursos de la Open Society Foundation, sin que desde la Universidad Javeriana se haya tenido relación alguna con el tema de la despenalización y legalización del aborto”, indicó.

El director jurídico de la Pontificia Universidad Javeriana dijo que “la Universidad continúa recibiendo aportes de dicha fundación con el fin de financiar el cumplimiento de los objetivos científicos y académicos de los proyectos mencionados en la pregunta anterior que actualmente continúan vigentes”.

Al ser consultado sobre si la universidad jesuita sabe de la agenda pro aborto de la Open Society Foundation y George Soros, Pinilla Valdivieso dijo que “no de forma oficial por parte de la Open Society Foundation, ni de George Soros”.

“Si bien la universidad ha tenido información sobre una supuesta participación de la fundación o su fundador en dicho tema, no ha sido por fuentes oficiales, o formales, y por lo tanto no se consideran confiables, ni verificables”, añadió.

El sitio web de la Open Society Foundations expresa explícitamente, en su sección “Salud y derechos sexuales y reproductivos”, que la organización “apoya el trabajo de vanguardia en justicia reproductiva que contrarresta la coerción; asegura el acceso al aborto seguro y legal; y se resiste a la vigilancia, la criminalización y el castigo de la sexualidad”.

George Soros y el aborto

Open Society Foundations, creada por Soros en 1993 como Open Society Institute (OSI), financia diversas campañas a favor del aborto en todo el mundo.

En 2016 se conoció que la fundación de Soros movió 1.5 millones de dólares para callar el escándalo de la multinacional del aborto Planned Parenthood, acusada de vender órganos y tejidos de bebés abortados en sus instalaciones.

En 2017, el Gobierno de Irlanda ordenó a Amnistía Internacional devolver a Soros los más de 160 mil dólares donados por su Fundación Open Society para una campaña a favor de la legalización del aborto en ese país.

Un documento de la Fundación Open Society filtrado por DCLeaks.com en 2016 reveló que para la organización de Soros era importante “una victoria” a favor del aborto en Irlanda para “impactar a otros países fuertemente católicos en Europa”.

La revista de economía Forbes calcula la riqueza de George Soros en 8,3 mil millones de dólares.

El presupuesto de la Open Society Foundations para 2020 fue de 1,2 mil millones de dólares.

Etiquetas: Aborto, No al Aborto, Jesuitas, Defensa de la vida, jesuita, George Soros, universidad jesuita

sábado, 27 de marzo de 2021

El Ángelus .....Mama Maria..

 

El Ángelus o el misterio de nuestra relación con Dios



Al entrar al mundo dijo el Señor: Vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad


La Anunciación y Encarnación del Hijo de Dios es el hecho más maravilloso y extraordinario, el misterio más entrañable de las relaciones de Dios con los hombres y el más trascendental de la historia de la humanidad: ¡Dios se hace hombre y para siempre! Y sin embargo este acontecimiento tuvo lugar en un pueblo pequeño de un país prácticamente desconocido en su tiempo. En Nazareth, «el que es Dios verdadero nace como hombre verdadero, sin que falte nada a la integridad de su naturaleza humana, conservando la totalidad de la esencia que le es propia y asumiendo la totalidad de nuestra esencia humana... para restaurarla».


San Lucas nos narra con suma sencillez este supremo acontecimiento: En el sexto mes fue enviado un ángel a una ciudad de Galilea, llamada Nazareth, a una virgen desposada con un varón de nombre José, de la casa de David, y el nombre de la virgen era María. La piedad popular ha representado desde antiguo a Santa María recogida en oración cuando recibe la embajada del ángel: Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo. Nuestra Madre quedó turbada ante estas palabras, pero con una turbación que no la deja paralizada. Ella conocía bien la Escritura por la instrucción que todo judío recibía desde los primeros años y, sobre todo, por la claridad y penetración que le daban su fe incomparable, su profundo amor y los dones del Espíritu Santo. Por eso entendió el mensaje de aquel enviado de Dios. Su alma está completamente abierta a lo que Dios le va a pedir. El ángel se apresura a tranquilizarla y le descubre el designio del Señor sobre ella, su vocación: has hallado gracia delante de Dios –le dice–: concebirás en tu seno y darás a luz a un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor le dará el trono de David, su padre, reinará eternamente sobre la casa de Jacob, y su Reino no tendrá fin.


«El mensajero saluda, en efecto, a María como llena de gracia: la llama así como si este fuera su verdadero nombre. No llama a su interlocutora con el nombre que le es propio en el registro civil, Miryam (María), sino con este nombre nuevo: llena de gracia. ¿Qué significa este nombre? ¿Por qué el arcángel llama así a la Virgen de Nazareth?


»En el lenguaje de la Biblia, gracia significa un don especial que, según el Nuevo Testamento, tiene la propia fuente en la vida trinitaria de Dios mismo, de Dios que es amor (cfr. 1 Jn 4, 8)»4. María es llamada llena de gracia porque este nombre designa su verdadero ser. Cuando Dios cambia un nombre a alguien o le da un sobrenombre, le destina a algo nuevo o le descubre su verdadera misión en la historia de la salvación. María es llamada llena de gracia, agraciadísima, en razón de su Maternidad divina.


El anuncio del ángel descubre a María su propio quehacer en el mundo, la clave de toda su existencia. La Anunciación fue para Ella una iluminación perfectísima que alcanzó su vida entera y la hizo plenamente consciente de su papel excepcional en la historia de la humanidad. «María es introducida definitivamente en el misterio de Cristo a través de este acontecimiento»


Cada día –en el rezo del Ángelus–, muchos cristianos en todo el mundo recordamos a Nuestra Madre este momento inefable para Ella y para toda la humanidad; también cuando contemplamos el primer misterio de gozo del Santo Rosario. Procuremos meternos en esa escena y contemplar a Santa María que abraza con amorosa piedad la santa voluntad de Dios. «Cómo enamora la escena de la Anunciación. –María –¡cuántas veces lo hemos meditado! está recogida en oración..., pone sus cinco sentidos y todas sus potencias al habla con Dios. En la oración conoce la Voluntad divina; y con la oración la hace vida de su vida: ¡no olvides el ejemplo de la Virgen!»


https://www.hablarcondios.org/meditaciondiaria.aspx

La trama del civid....

 

¡La trama de Covid revelada por un periodista!



por Eric Montana 

Christophe Barbier el Conseiller médias "Consejero de Medios" de Macron, en un impulso de sinceridad ha admitido en su último libro "Les Tyrannies de l'épidémie" (ediciones Fayard): "La angustia fue organizada por la administración y el poder político para que la gente no se rebelase. Y esto ha funcionado".


En el artículo de ayer titulado "El poder teme una explosión social", mi colega Brigitte Bouzonnie comparaba la situación social con una "olla a presión que hierve a fuego lento".


Y a riesgo de equivocarme, diría que estamos más bien cerca de una insurrección porque las manifestaciones no sirven para nada, son prohibidas y reprimidas violentamente. Durante los dos últimos años, las marchas sólo han producido heridos, tuertos y mutilados. ¡Por nada!


Este poder mafioso ha reducido nuestras libertades al mínimo, nos ha condicionado y manipulado con una pandemia que hace prolongar en lugar de tratarla, privilegia la vacunación en lugar de los tratamientos recomendados por los más grandes virólogos, intenta hacer pasar como charlatanes a todos los científicos, médicos y especialistas en enfermedades infecciosas que describen la gestión de Covid como absurda e infundada, ni siquiera tiene en cuenta las advertencias de la ONU, hace lo contrario de lo que recomienda la OMS y, para colmo, sigue manteniendo a la población en un clima de miedo y psicosis digno de las peores dictaduras.


Así que se engaña a la opinión pública con encuestas amañadas, intentando hacer creer que la mayoría de los franceses estaría a favor del confinamiento, del toque de queda, de la vacunación y de todas las medidas decididas por este gobierno, que es probablemente el más impopular que hemos tenido en mucho tiempo.


Nunca se ha visto que un partido de un presidente de la República haya registrado semejante bofetada en las elecciones municipales, en las que alcanzó penosamente el 2,6% de los votos emitidos. Las cifras dicen más que las palabras.


¿Quién puede creer que Macron dice la verdad? ¿Quién puede seguir tragándose la propaganda mentirosa de los medios de comunicación cuando sabemos que todos ellos pertenecen a quienes financiaron su campaña y lo pusieron en el poder?


Desde los medios de comunicación hasta la censura de las redes sociales estadounidenses, estamos saturados de desinformación, mentiras y manipulaciones hasta la indecencia. Y el resultado es que la opinión pública está a punto de estallar, lo que demuestra que nadie cree en la sinceridad de los medios de comunicación y menos aún en la honestidad de los políticos.


¿Cuál es la realidad? En un sondeo publicado en 2020 que ya ha desaparecido de los radares de Google, la prensa se hizo eco de una encuesta que provocó una onda de choque en el Elíseo: ¡el 91% de los franceses ya no confía en este Gobierno! Macron resolvió el problema recurriendo a otro instituto demoscópico donde el hijo de su esposa Brigitte Trogneux está al frente. Nunca se está mejor servido que por uno mismo... pero los franceses no se dejan engañar... Este presidente sabe perfectamente que sin la policía, probablemente sería linchado por el pueblo y por esa razón  concede a las fuerzas de represión todo lo que piden...


La vacunación es, según las propias  confesiones la cadena de  noticias italiana RAI News, un fracaso total en Francia como en Italia. La gente no es estúpida, se informan en los medios de comunicación independientes en Internet y descubren las trágicas consecuencias de esta vacunación entre los que estaban orgullosos de ser los "campeones": Israel, Reino Unido, Chile. ¡El número de muertes que se intenta minimizar y hacer pasar como daños colaterales, como pérdidas y beneficios, es infinitamente mayor que las muertes atribuidas al propio virus, ya que la media es del 13 al 15% de muertes y complicaciones graves por la vacunación frente al 0,03% del Covid! Es una gran diferencia.


Y cada día que pasa trae su dosis de revelaciones. Por supuesto, está el Gran Reset, pero también la corrupción habitual de las instancias europeas, de los voceros de la vacunación vinculados a los laboratorios, los falsos testimonios de médicos vendidos, las falsas cifras de hospitalizados, los informes amañados en los que se utilizan figurantes jugando los enfermos de Covid para las necesidades de la propaganda. Con este gobierno, ¡estamos asistiendo a lo peor!


Y hasta el pobre Christophe Barbier el "Consejero de medios" de Macron, en un impulso de sinceridad admite en su último libro Les Tyrannies de l'épidémie (ediciones Fayard): "La angustia fue organizada por la administración y el poder político para que la gente no se rebelase. Y ha funcionado".


Gracias por esta revelación que confirma todo lo que los teóricos de la conspiración han estado diciendo durante un año. Merecemos respeto y reconocimiento.


Por lo tanto, esta psicosis colectiva también se organizó para acabar con los Gilets Jaunes (Chalecos amarillos) y evitar el estallido social. El Covid ha servido de coartada a este poder asesino para aplicar las medidas liberticidas más abyectas que un gobierno pueda decretar. La emergencia sanitaria ha servido de excusa para el peor crimen contra la humanidad, ya que nuestros ancianos fueron eutanasiados y enterrados de forma anónima, sin que las familias pudieran siquiera organizar los funerales de sus seres queridos, acusados de estar contaminados y ser peligrosos.


¡Es absolutamente repugnante! ¡No hay palabras para describir el asco de este poder criminal! No hay palabras para describir la rabia que todos sentimos.


Todos los días nos enteramos de que los abogados presentan denuncias por homicidio voluntario y, por tanto, por crimen, ¡por asesinato! El número de víctimas de esta campaña de vacunación forzada es asombroso y Macron no podrá ocultarlo indefinidamente porque es el principal responsable, el verdadero culpable de esta carnicería masiva.


Llevo un año intentando decir y escribir que el virus es un arma biológica modificada genéticamente y fabricada en laboratorio, por lo que la operación Covid es criminal, encubre otros objetivos, ¡se utiliza para asustarnos y silenciarnos! Llevo un año tratando de advertir a la opinión pública, con pruebas en apoyo, junto a tantos otros periodistas independientes y denunciantes. Desde hace un año, difundo los mensajes de alerta de mentes clarividentes, científicos, virólogos, grandes juristas como Robert F. Kennedy, Reiner Fuellmich, Carlo Brusa, Virginie de Araujo-Recchia, Rocco Galati, Dominic Desjarlais, Fabrice Di Vizio.


No sé qué hacer para que todos reaccionemos juntos y pongamos fin a esta pesadilla.


Estoy al límite, he hecho mi parte, he asumido todos los riesgos que uno puede correr como ser humano para tratar de informar lo mejor posible a mis semejantes. Aparte de los problemas, no tengo nada que ganar porque nadie me paga por escribir lo que publico. Lo hago porque no decir la verdad cuando la sabes sería un acto de cobardía.


Tengo dentro de mi la convicción de que el futuro de mis hijos será atroz si no hago nada. Es especialmente por ellos y por todos los niños de Francia que expreso mi cólera, mi indignación y que estoy dispuesto a morir en las barricadas si es necesario.


¡Si somos padres dignos de ese nombre, si somos seres humanos dignos de nuestra humanidad, si somos un pueblo apegado a la libertad y a la dignidad, tenemos el deber imperativo de movilizarnos, de unirnos y de actuar para que este poder criminal sea detenido y juzgado en un Nuremberg II! 



mediazone; traduc. por Ciencia y Paciencia

viernes, 26 de marzo de 2021

Vacuna celestial...en minuscula

 

Ob. toma el Nombre de Dios en vano: `Dios nos ha traído las vacunas´


Robert McElroy, obispo de San Diego nombrado por Bergoglio a instancias del abusador McCarrick ha afirmado: "Dios nos ha traído las vacunas, insistiendo en que es "de vital importancia que todos recibamos la vacuna Covid".´

(NT: No habla de que todo esto va del Gran Reset Comunista Global, ni de la codicia de los laboratorios que han producido un inyectable peligroso que se ha llevado por delante a individuos completamente sanos, ni del fin que persigue Bill Gates, metido en la OMS y en la financiación de las mismas, un individuo que aboga por la despoblación mundial por medio de las vacunas y los `derechos´reproductivos) Al contrario, anima a la gente a pincharse:

En una carta pastoral al pueblo de San Diego, el obispo McElroy dijo que las "vacunas de Pfizer, Moderna y Johnson and Johnson son seguras y eficaces" y están "totalmente aprobadas para su uso en este momento por las enseñanzas de nuestra Iglesia." (NT: varios obispos y Mons Viganò han desaconsejado la inyección, no sólo porque procedan de una línea celular de fetos humanos abortados)

Como el Papa Francisco ha enseñado tan claramente, afirma el obispo en el texto del 17 de marzo, "recibir la vacuna no es sólo para nosotros como individuos." 

McElroy señala que él ya se ha vacunado, junto con sus compañeros de San Diego, los obispos Dolan y Bejarano (habría que ver si es verdad)

"Cuanto antes nos vacunemos todos, antes podremos volver a las muchas alegrías de nuestras vidas que nos hemos perdido durante este último año de sufrimiento", declara.

El camino para salir de la pandemia de Covid "está ahora despejado para nuestra nación", afirma. "El amor de Dios nos ha acompañado a lo largo de este doloroso año de enfermedad, muerte y aislamiento, y ahora Dios nos ha traído vacunas que pueden sanarnos y sanar nuestro mundo".

El obispo señala que varios feligreses han compartido con él sus temores a la hora de vacunarse, aunque insiste en que "muchos" de estos temores están "arraigados en la desinformación."( más bien en la información veraz)

"En los próximos meses, la vacuna estará disponible para todos los miembros de nuestra sociedad, incluidos los sin papeles, y nadie que no pueda pagarla tendrá que hacerlo", afirma.

"Las vacunas, con nuestro continuo enmascaramiento y distanciamiento social durante los próximos meses, pondrán fin a esta odiosa pandemia", concluye.


Breitbart

Ejemplo a seguir...


 

miércoles, 24 de marzo de 2021

Jaculatorias..

 Vida de piedad. Jaculatorias

Posted: 23 Mar 2021 05:41 AM PDT


 Muchas veces el Señor se retira a orar, quizá durante horas: por la mañana, muy de madrugada, salió fuera, a un lugar solitario, y allí hacía oración; pero otras veces se dirigía a su Padre Dios con la oración corta, amorosa, como una jaculatoria: Yo te glorifico Padre, Señor del cielo y de la tierra..; Padre, gracias te doy porque me has oído....

En otros momentos, el Evangelista nos muestra cómo Jesús se conmueve ante las peticiones de los que se le acercan. Son oraciones que también nos pueden servir a nosotros como jaculatorias: el leproso que dice: Señor, si quieres, puedes limpiarme...; y el ciego de Jericó: Jesús, hijo de David, ten piedad de mí...; y el buen ladrón: Señor, acuérdate de mí cuando estés en tu reino.... Jesús, conmovido por estas oraciones llenas de fe, no hace esperar.

En alguna ocasión, estas expresiones nos servirán para pedir perdón, como hizo el publicano que se marchó a su casa justificado: Ten piedad de mí, Señor, que soy un pecador; o repetiremos con San Pedro, después de las negaciones: Señor, tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo, a pesar de mis fallos. Otras, nos ayudarán a pedir más fe: Creo, Señor, pero ayuda mi incredulidad, fortalece mi fe; ¡Señor mío y Dios mío!, le dice Tomás, cuando Jesús se le aparece resucitado: es un acto formidable de fe y de entrega, que quizá nos enseñaron a repetir en el momento de hacer la genuflexión ante el Sagrario. Existen muchas jaculatorias y oraciones breves que podemos decir desde el fondo de nuestra alma, y que responden a necesidades o situaciones concretas por las que estamos pasando.

En muchos momentos, ni siquiera hace falta pronunciarlas. A veces basta una mirada, o una sola palabra, o un pensamiento un tanto deshilvanado, pero lleno de amor o de desagravio..., una petición que no aflora, pero que el Señor capta enseguida. Para un alma muy unida a Dios, las jaculatorias, los actos de amor, brotan, naturales, casi espontáneos, como un respirar sobrenatural que alimenta su unión con Dios. Y esto en medio de las ocupaciones más absorbentes, porque de todos espera esta vida de oración y de unión con Él.

Santa Teresa recuerda la huella que dejó en su vida una jaculatoria: «Acaecíanos estar muchos ratos tratando de esto y gustábamos de decir muchas veces: ¡Para siempre, siempre, siempre! En pronunciar esto mucho rato era el Señor servido me quedase, en esta niñez, impreso el camino de la verdad».

Siempre hay ocasión para decir una jaculatoria. La lectura del santo Evangelio, la oración misma, será en muchas ocasiones una fuente de jaculatorias que servirán de cauce para mostrar nuestro amor por Jesús y su Madre Santísima.

Al terminar nuestra oración le decimos, como los discípulos de Emaús: Mane nobiscum, Domine, quoniam advesperascit. Quédate con nosotros, Señor, porque cuando Tú no estás presente se nos hace de noche. Todo es oscuridad cuando Tú no estás. Y acudimos a la Virgen, a quien también sabemos dirigir esas jaculatorias y actos de amor: Dios te salve, María... bendita tú entre todas las mujeres.