miércoles, 23 de septiembre de 2020

El pontificado de Francisco está clínicamente extinguido

 

El pontificado de Francisco está clínicamente extinguido



El coronavirus y sus diversas consecuencias en la sociedad, la situación política italiana e internacional y el pontificado de Francisco. Entrevista sobre una variedad de temas al profesor De Mattei, historiador de la Iglesia y de las ideas religiosas, presidente de la Fundación Lepanto y director de la revista Radici cristiane y del portal web Correspondencia Romana.

Profesor, ¿cómo ve este año 2020, el del coronavirus?

Como el año de una gran transformación. Ciñámonos a un ejemplo: los viajes del Papa. Todos los viajes de Francisco han sido suspendidos, desde el que iba a hacer a Argentina para reunirse con el nuevo presidente Alberto Fernández a otro, todavía sin fecha, a Pekín, para formalizar el acuerdo con el régimen comunista chino. Los viajes han desempeñado un papel decisivo en la estrategia comunicacional del papa Francisco, que en siete años ha efectuado 31 a un total de 49 países. Viajes agotadores, de gran importancia simbólica, como el que realizó a la isla de Lesbos, o el de Abu Dabi. En sus viajes pronuncia frases que han pasado a la historia, como la celebérrima ¿quién soy yo para juzgar? En este momento la agencia de viajes pontificia está cerrada y no están previstos nuevos viajes del Sumo Pontífice hasta 2022. Por otra parte, la plaza de San Pedro está vacía, y ni las imágenes televisivas del papa Francisco ni sus libros y entrevistas atraen a la opinión pública. El coronavirus ha dado el golpe de gracia a su pontificado, que ya estaba en crisis. Cualquiera que haya sido el origen del virus, ésta ha sido una de sus principales consecuencias. Hablando con una metáfora, el pontificado de Francisco me parece clínicamente extinguido.

Sin embargo, el próximo 3 de octubre el Papa publicará su tercera encíclica, «Hermanos todos. Sobre la fraternidad y la amistad social », la cual se considera su documento programático para afrontar el futuro del mundo.

No es casual que el Papa vaya a firmar el documento en Asís. Eso demuestra hasta qué punto es importante el contenido simbólico en que se sitúan sus mensajes. Eso sí, no creo que ese miniviaje sea suficiente para el despegue mediático de la encíclica. En 1989, año de caída del Muro de Berlín y del bicentenario de la Revolución Francesa, la fraternidad o solidaridad fue lanzada por la izquierda internacional como tema central de los años que seguirían. La fraternidad universal, que es uno de los principios de la Revolución de 1789, exige no obstante un mundo unificado en el que caiga toda barrera geográfica y cultural. Por el contrario, el proceso de mundialización y disolución de las fronteras ha sido interrumpido por el coronavirus, que ha erigido barreras sanitarias más rígidas e insalvables que los confines históricos-políticos de siempre. Desde este aspecto, el virus también ha asestado un golpe mortal a la estrategia del papa Francisco.

Hablemos del coronavirus. ¿Qué opina de la pandemia?

La pregunta habría que hacérsela a los científicos, que sin embargo no están de acuerdo entre ellos. Están en primer lugar los virólogos, que son quienes estudian en el laboratorio la naturaleza del virus, pero no se atreven a admitir la posibilidad de su origen artificial como parte de los proyectos de guerra biológica; después están los infectólogos, que se las ven con la epidemia en los hospitales, en los que no obstante la enfermedad varía dependiendo del momento y el lugar, imposibilitando con ello un análisis homogéneo del fenómeno; y por último están los estadísticos y los epidemiólogos, que en base a modelos matemáticos estudian la propagación del virus. Sus datos son más manipulables, dependiendo de los algoritmos que empleen. Cada uno de estos grupos ve el problema desde una perspectiva diferente y pasa a los políticos datos diferentes. La consecuencia es que las estrategias de contención varían de un país a otro. Nadie se fía de la Organización Mundial de la Salud, cuyo fracaso en esta emergencia es análogo al de la ONU en las crisis políticas.

A propósito de los políticos, ¿cómo se ha desempeñado el gobierno italiano? Hay quienes dicen que habría instrumentalizado la crisis sanitaria en pro de sus intereses particulares.

Es innegable que el Gobierno se ha desempeñado de forma inadecuada, porque la clase política que nos gobierna es inadecuada. Ahora bien, a mi juicio también es inadecuada la clase dirigente que se opone al Gobierno. Entiendo que todos, sean de derecha o de izquierda, tratan de obtener la mayor ventaja política de la emergencia coronavírica, pero precisamente por eso no creo en un plan político organizado. ¿Cómo se explicaría, si no, que en Italia, donde gobierna la izquierda, el virus le resulte útil al Gobierno para atacar a la oposición, mientras en Estados Unidos, donde manda Trump, el virus le venga bien a la oposición para impedir la reelección del Presidente? Me parece que a día de hoy falta un estudio comparado de las medidas tomadas por políticos tan diversos como Trump, Bolsonario, Johnson, Macron, Merkel, Conte, Orban, etc. Sería indispensable un estudio semejante para hablar con seriedad de la pandemia.

¿Qué juicio le merece el gobierno de Conte?

Negativo, por supuesto, pero no peor que el gobierno de Colombo, que introdujo en Italia el divorcio (1970), el de Andreotti, que promulgó el aborto (1978) o el de Renzi, que aprobó el matrimonio homosexual (2916). Todos ellos, como Conte, católicos adultos, en medio de un proceso de degradación cultural y moral de la clase política italiana. No debería extrañarnos que el gobierno de Conte haya aprobado el decreto contra la homofobia, que se alinea con este itinerario de secularización. En este sentido, me parece que la oposición no hace gran cosa.

¿Qué pasará en el ámbito escolar?

El caos escolar será generalizado. Muchos que se movilizan ante la creciente desorganización guardan silencio ante peligros mucho más graves. La reciente aprobación del decreto escolar por parte de la mayoría que gobierna ha traído consigo la sustancial obligatoriedad a partir del curso 2020-2021 de la enseñanza de la llamada teoría de género. Esto es mucho peor que la posible imposición de llevar mascarilla para los escolares. Las madres deberían movilizarse para salvar a sus hijos de la intoxicación ideológica que les propinarán en el colegio el año del coronavirus más que para evitar que respiren anhídrido carbónico.

¿Cree en la existencia de una dictadura sanitaria?

Es preciso aclarar qué se entiende por dictadura sanitaria. Si nos referimos a la imposición por parte del Gobierno del uso de la mascarilla, del distanciamiento social o del lavado frecuente de manos, no me parece que se pueda hablar de dictadura, sino de simples normas de prudencia utilizadas en anteriores epidemias, incluso por santos que se desvivieron por cuidar de los apestados. Si por el contrario nos referimos a la imposición de reglas a la Iglesia en lo que respecta a la apertura de los templos y la celebración del culto, me parece que es más que legítimo utilizar la palabra dictadura, porque el Estado no tiene el menor derecho a entrometerse en lo que es competencia de la Iglesia, obligando por ejemplo a los fieles a recibir la Comunión en la mano. No obstante, yo diría que con frecuencia, más que de imposición por parte del Estado se trate de una voluntaria sumisión de las autoridades eclesiásticas a las políticas. Ante estas medidas que multiplican irreverencias y sacrilegios, el católico fiel tiene el derecho y el deber de objetar en conciencia en tanto que está obligado a respetar las leyes del Estado siempre que no vulneren directamente la ley divina, sea natural o eclesiástica.

¿Cree que nos encontramos ante una psicosis colectiva que nos hace pensar en una estrategia del terror?

Es indudable que se dan fenómenos de psicosis colectiva. Es la que fomentan los medios informativos oficiales (periódicos, telediarios) que se centran en el peligro viral, pero está también la fomentada por muchos blogs que insisten obsesivamente en la existencia de planes para exterminar al género humano. Unos y otros difunden el terror entre la opinión pública.

¿Se trata quizá de una crisis ideada con vistas a introducir un gobierno único mundial?

El fin al que aspiran las fuerzas de la Revolución no es el gobierno único mundial sino el caos único mundial. Para el marxismo, por ejemplo, la dictadura del proletariado no es el fin sino un medio. El fin es la sociedad sin clases, panteísta, anárquica e igualitaria. Los medios pueden variar, pero el fin siempre es el mismo. En este sentido, yo diría que la consecuencia más grave del coronavirus es la pérdida del sentido crítico y una confusión cada vez mayor en las mentes.

¿Existe un plan organizado de antemano?

Creo en la existencia de complots en la historia. En cuanto ser social, el hombre tiende a asociarse, y estando herido por el pecado original, no sólo se asocia para el bien sino también para el mal. Lo que distingue a los malos, que por algo son llamados hijos de las tinieblas, es que se reúnen en secreto para ocultar sus maniobras. Por eso los papas han condenado siempre las sociedades secretas, empezando por la Masonería. Precisamente porque creo en las maniobras de los hijos de las tinieblas creo que hace falta mucha prudencia para denunciar los planes diabólicos cuando no se dispone de pruebas. Toda hipótesis es lícita, pero es necesario prestar atención antes de exponerlas con absoluta certeza.

¿Le parece que haya algo de diabólico en la pandemia?

Indudablemente. En la historia actúan las criaturas racionales, tanto los hombres como los ángeles. Y los ángeles caídos, los demonios, cumplen un papel importante para llevar a cabo el proceso revolucionario, sobre todo mediante las armas de la guerra psicológica. La anarquía mental tiene algo de diabólico. Pero María, Reina de los ángeles y Señora de la historia, también se enfrenta a los demonios. En Fátima la Virgen prometió el triunfo final de su Corazón Inmaculado. Combatimos teniendo esa esperanza, la cual, con la ayuda de Dios, nadie nos podrá arrebatar del corazón.

Fonte: Adelante la Fe

domingo, 20 de septiembre de 2020

Se repite el milagro de la licuefacción de la sangre de San Genaro

 


Se repite el milagro de la licuefacción de la sangre de San Genaro

EL ARZOBISPO DE NÁPOLES HIZO EL ANUNCIÓ

Se repite el milagro de la licuefacción de la sangre de San Genaro

Este fenómeno inexplicable se produce se produce tres veces al año.

(ACI Prensa/InfoCatólica) En Italia ha ocurrido nuevamente un milagro. En la celebración de la fiesta del mártir italiano y patrono de Napoles, San Genaro, volvió a licuarse por completo la reliquia de su sangre que se conserva en este lugar. Esto sucedió el día sábado 19 de septiembre.

El Arzobispo de Nápoles hizo el anunció de la repetición del milagro.

«¡Sea alabado Jesucristo! Queridos amigos, queridos fieles todos. Una vez más, con alegría, con emoción, os informo de que la sangre de nuestro santo mártir patrón Genaro, se ha licuado. Completamente licuado, sin ningún grumo, como sucedió en los años pasados, signo del amor, de la bondad, de la misericordia de Dios y de la cercanía, de la amistad, de la fraternidad de nuestro San Genaro. Se de gloria a Dios y veneración a nuestro santo. Amén”, fueron las palabras del Cardenal desde la Catedral de Nápoles».

La licuefacción de la sangre de San Genaro

Este fenómeno inexplicable se produce tres veces al año: el sábado anterior al primer domingo de mayo, con motivo de la traslación de los restos del santo a Nápoles; el día de su fiesta litúrgica, el 19 de septiembre; y el 16 de diciembre, aniversario de la intercesión de San Genaro para evitar los efectos de la erupción del volcán Vesubio en el año 1631.

Sin embargo, en el mes de diciembre del 2016 no se produjo el milagro y esto causó mucha preocupación entre la feligresía, ya que el hecho de que no se produzca, es interpretado como el anuncio de un desastre, cosa que no siempre sucede.

El milagro no siempre se produce de la misma manera, puede tomar horas o días completarse.

En marzo del 2015, el Papa Francisco fue testigo ocular de este milagro, esto había sucedido también delante del Papa Pio IX en el año 1848.

El martirio de San Genaro

«San Genaro, patrono de Nápoles, fue Obispo de Benevento. Durante la persecución contra los cristianos fue hecho prisionero junto a sus compañeros y sometido a terribles torturas. Un día, él y sus amigos fueron arrojados a los leones, pero las bestias sólo rugieron sin acercárseles.

Entonces fueron tildados de usar magia y condenados a morir decapitados cerca de Pozzuoli, donde también fueron enterrados. Esto sucedió aproximadamente en el año 305.

Las reliquias de San Genaro fueron trasladadas a diferentes lugares hasta que finalmente llegaron a Nápoles en 1497».

PCR...y los resultados del Covid??


 

sábado, 19 de septiembre de 2020

La Iglesia ama a los homo sexuales ?????

 

Pro-gay Francisco: “La Iglesia ama a los homosexuales activos"

Posted: 18 Sep 2020 05:14 AM PDT

Bergoglio recibió en el Vaticano a Grassi con su pareja gay en una operación de propaganda para normalizar la sodomía


Francisco le mintió al chileno homosexual y víctima de abuso clerical, y a su vez activista gay (lo cual hace suponer que practica la sodomía), Juan Carlos Cruz, al decirle que Dios le había hecho gay y le quería así. Y vemos que sigue con sus proclamas que llevan a muchos a la perdición.

Al finalizar la Audiencia General del 16 de septiembre, Fco dijo que la Iglesia “no excluye” a los homosexuales [activos], frente a cuarenta miembros de Tenda di Gionata, una organización de padres pro-homosexuales con hijos homosexuales.

Los medios de comunicación italianos informaron que Francisco les mintió, al afirmar que “la Iglesia ama a sus hijos como son, porque son hijos de Dios”.

El grupo le dio a Francisco el libro Fortunate Fathers [Padres Afortunados] sobre homosexuales que atacan a la Iglesia, y una camiseta de propaganda homosexual con el eslogan: “En el amor no hay temor” (1Jn 4, 18). Francisco sonrió al recibirla.

Pero en el pecado no hay amor. Los católicos que viven en pecado mortal no están excluidos (excomulgados) de la Iglesia, sino que son miembros muertos que carecen de toda conexión con Dios.


Más propaganda: Fco recibió al jesuita y activista pro LGBT, James Martin

viernes, 18 de septiembre de 2020

Que nos pasa...

 http://www.laprensa.com.ar/493328-La-dura-carta-de-una-medica-avergonzada-por-las-falsedades-en-torno-a-la-pandemia.note.aspx


La dura carta de una médica avergonzada por las falsedades en torno a la pandemia

Como siempre es importante escuchar todas las voces, me siento obligada a elevar la mía: luego de haber leído algunas notas de Instituciones, tales como la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI) y la Facultad de Medicina de la U.B.A., siento mucha tristeza y vergüenza ajena por el grado al cuál ha llegado la corrupción y deshumanización en este país y en el mundo entero.
Quiénes me conocen saben de mi perfil académico, que no es menester en este momento aclarar ni pretendo darle relevancia. Simplemente lo menciono porque he sido y sigo siendo parte de muchas de estas instituciones y hoy generan mi más profundo cuestionamiento acerca de los intereses por los cuáles ellas se mueven o defienden.
De seguro, con este tipo de comunicados, puedo darme cuenta que no están en la línea de descubrir la verdad y abrir verdaderas líneas de investigación respecto a lo que está sucediendo.
Hoy, ¡ninguna de ellas me representa! Y lo quiero decir con énfasis.
¿Por qué? Simplemente porque no se puede responzabilizar a la población de acciones que le corresponden al Estado y a los gobiernos. Es responsabilidad de ellos ofrecer la adecuada infraestructura tanto edilicia como en recursos humanos y materiales para cualquier contingencia de Salud. Y han dejado de hacerlo hace mucho tiempo. El Sistema de Salud no colapsa desde marzo del 2020 y ni siquiera desde ahora: eso es una mentira. ¡El sistema de salud colapsa hace mucho tiempo y cada año!
Los médicos no estamos desbordados desde ahora, estamos agotados desde hace años en este sistema perverso, del cual ahora muchos dirigentes de obras sociales, gremialistas, dueños de instituciones privadas y prepagas se jactan. ¡Ellos son a quienes deberían dirigirse! Es una vergüenza y grave error realmente responsabilizar a la población y hacerse eco de esto que no es más que otra estrategia, inhumanamente planificada, con el simple objetivo de enfrentarnos, de ser nuestros propios espías y custodios.
Hoy la población está sin trabajo, muchos perdieron sus inversiones de toda una vida, sus pequeñas o grandes Pymes, están sin salud, viviendo una situación de estrés crónico y agotador que la enferma más que cualquier nueva enfermedad que se pretenda frenar o prevenir. Sus sistemas inmunes están al borde del abismo a consecuencia de las medidas tomadas. Se necesita un gran altruismo para reconocer el error y poder enmendarlo. Este Gobierno debería hacerse cargo. Y nosotros, como médicos, exigírselo y no responzabilizar a la población.
La gente está sufriendo, ¡agotada también! Agotada del miedo, que les transmiten minuto a minuto a través de los medios de comunicación y, ahora, a través de instituciones como éstas. Me parece vengozoso que se presten a este tipo de acciones.
 La gente está quebrada, sin trabajo, agotada emocionalmente. Sin controles todos aquellos con patologías crónicas, con enfermedades graves. Pero los CEOs de las prepagas, sindicatos y obras sociales nunca dejaron de recibir sus pagos y no prestaron servicios en todos estos meses. ¿Y le pedimos responsabilidad a la gente?
¿Qué nos pasa?
El gobierno les ofreció a los médicos un bono que nunca pagó. Los jueces y senadores cobran más que un médico que hoy en fundamental en este escenario ¿y nosotros responsabilizamos a la gente?
¿Qué nos pasa?
Tenemos cuatro trabajos habitualmente para llegar a vivir dignamente. Corremos de punta a punta la ciudad en la que vivamos, tenemos condiciones laborales inconstitucionales. En un 80% no tenemos relación de dependencia, no gozamos de vacaciones pagas ni ningún beneficio que cualquier trabajador tiene y lo merece tal cuál lo dice la constitución argentina. ¿Y nosotros hoy responsabilizamos a la gente?
¿Qué nos pasa?
Nos aplauden y nos hacen creer héroes ¿y compramos la infamia?
¿Qué nos pasa? ¿Cuándo dejamos de ser empáticos con el sufrimiento del otro?
Esto es un llamado de atención a ustedes, a mis colegas.
¡Vuelvan, por favor, a sí mismos!  Simplemente dejen de repetir protocolos. Razonen, hagan  medicina. Piensen cada cosa que se les está pidiendo que hagan. ¡Nada tiene lógica ni sentido común!
Repasen como se hace una PCR, lean ciencia independiente... así pueden entender lo que está pasando y salir de sus miedos.
En un grito desesperado. Les pido que despierten y dejen de repetir órdenes. No somos soldados de guerra, somos médicos.
Nada es lógico en esta “pandemia” (que ni siquiera debiera llamarse así). Leamos y repasemos conceptos de salud pública y epidemiología.
No asustemos a la gente. Y salgan de sus miedos. ¡Salgan de sus miedos!
La gente está sufriendo. Lo vivimos en cada consulta, en cada historia que es desgarradora. ¿Nos estamos deshumanizando?
¿Qué nos pasa?
Exijamos que las muertes se investiguen. Aprendamos como aprendimos siempre. Hagámonos preguntas. Busquemos respuestas. Dejemos de rendir honores a quien necesita exponer su ego para sentirse seguro y nuestra sumisión y ausencia de pensamiento libre para que eso simplemente sea.
¡Cuestionen esos protocolos que están repitiendo sin pensar y en automático!
Hicimos un juramento hipocrático que está por encima de cualquier Institución y  entidad. Juramos no hacer daño. ¡No dejemos que nos usen!
Es responsabilidad del Estado que un sistema de salud funcione adecuadamente y que nuestros sueldos sean acordes a nuestra labor. ¿Por qué se lo cobramos a la gente?
¿Qué nos pasa?
Eleven una nota al Presidente, al senado y exijan el pago de honorarios justos. En seis meses se podrían haber construido cinco hospitales nuevos. Si faltan camas o elementos o recursos, no es a la gente a quien se lo tenemos que reclamar. Ellos son a quienes tenemos que cuidar, y ayudar a sanar.
El periodismo se ha ocupado de manejar información que no entiende y ha generado mucha confusión. Se ha puesto en manos de la gente información que no sabe procesar por no tener el background para hacerlo.
Lean más allá de los papers de revistas prestigiosas. Investiguen. Repasen conceptos que aprendimos en primer y tercer  año de la facultad de Medicina.
Salgan de su sillón de comodidad dejando que otros piensen por ustedes. Les grito: ¡Despierten! La gente nos necesita más  lúcidos que nunca. ¡Y sin miedos!
Todos nos necesitamos para poder salir de esta situación.
Exijamos a quienes tengamos que exigir.
Dejemos de sostener que los “respiradores” son la única solución o la única terapéutica en este contexto porque no es así. Dejemos de creer que los “antivirales” más caros de la historia son la única solución a estas neumonías. Hay muchísimos tratamientos probados en el mundo y nosotros tenemos el acceso a todos ellos y poder usarlos incluso en etapas no complicadas de la enfermedad. Abrámonos a toda terapéutica para salvar a nuestros pacientes, como siempre lo hicimos.
Dejemos de “aislar” a las personas, sin  base científica. Dejemos que un padre se encuentre con su hija. Dejemos que una paciente grave pueda ser abrazada en el momento que más lo necesita ¡Dejemos de internar a la gente sana! Dejémosla vivir. Están asustados, angustiados y sin entender. Yo sé que ustedes también, pero tienen la posibilidad de abrirse a otras respuestas y poder salir de sus miedos.
Reforcemos nuestros sistemas inmunes, salgamos al sol, miremos la luna, pisemos la tierra, riamos. ¿Cuándo nos dio tanto miedo vivir?
Dejemos de llamar “enfermo” a una persona sin síntomas, con un test positivo. Un test que tiene pésima especificidad. Los científicos del mundo lo están diciendo. Investiguen. Las secuencias genéticas que detectan estos test son comunes a otros coronavirus y otros virus respiratorios que viven con nosotros. Eso nos explica los falsos positivos o falsos negativos.
¡Despierten! La gente nos necesita.
Cuestionen a las Sociedades, a las Instituciones, a la OMS. ¡Pidámosles respuestas a ellos! No a la gente que no puede más. Y nosotros no podemos ser cómplices y seguir con miedo.
Abramos una investigación científica y seria, como siempre lo hicimos.
Exijamos auditorías, autopsias.
Exijamos honorarios justos para todos los médicos. ¡Nunca más médicos fuera de relación de dependencia! Ni en este Gobierno ni en ninguno.
Responzabilicemos a quién corresponde. 
¿Qué nos pasa?
¿Existe un protocolo para humanizarnos? Si existe, te lo pido en un grito desesperado, activá ese protocolo. Volvamos a nosotros mismos. Volvamos a ser humanos. Volvamos a vivir.
¿Sabés qué es lo contrario al miedo? ¡El amor!
Abrí tu corazón. Abrilo a vos mismo, abrazate, querete, perdonate y desde esa vibración hacelo con cada ser a tu alrededor. Todos somos uno. Viví en ese amor y el miedo simplemente se diluirá. Te lo puedo asegurar.
Todos nos necesitamos y volver al corazón es nuestra única esperanza.

Dra. M. Cecilia López
Médica cardióloga (M.N. 134.504)
Miembro de Epidemiólogos Argentinos Metadisciplinarios

 

jueves, 17 de septiembre de 2020

PCR . no es confiable..

 

Los PCR pueden dar hasta el 90% de falsos +

 


En un test PCR hay un factor muy importante que no se menciona en los resultados, es el CT (Threshold Cycle). Se trata del coeficiente de amplificación del ADN, el número de ciclos de amplificación.

La prueba no detecta los virus completos activos, sino porciones del virus que están activos o inactivos. Así que puede detectar pequeños fragmentos del virus de una infección que lleva varias semanas, o incluso más tiempo.

En las muestras hay muy pocos fragmentos de ARN viral, por lo que no pueden ser detectados como tales. Es necesario aumentar el número de fragmentos de manera muy significativa para poder detectarlos.

Se transforma este ARN viral en ADN y luego se le coloca un producto que hace que todo el ADN de la muestra se duplique muchas veces. Este proceso se repite varias veces.

Cuanto más es repetido, mayor es el número, mayor es el CT, mayor es el riesgo de falsos positivos.

Cuanto menos se repita, menos falsos positivos, pero mayor será la posibilidad de falsos negativos.

Dependiendo de los dispositivos y los laboratorios, se pueden alcanzar valores de CT de 20 a 45 en mayor o menor medida!

CT = de 20 a 30 => carga viral alta, pocos falsos positivos, presencia de un número de copias de virus compatible con una infección, a interpretar según la clínica. El riesgo de error de medición permanece.  

CT = 35 => compromiso utilizado por el IHU, pero hay falsos positivos.

CT = 40 o más => 90% FALSOS positivos = no hay virus COVID, el 10% restante tiene una carga viral extremadamente baja, uno NO es contagioso (pero no hay falsos negativos).

Las recomendaciones de los científicos son un CT de entre 20 y 30.  En la práctica de los laboratorios analíticos, lo más frecuente es que el CT sea de 40 o más!

Si su test es positivo, solicite saber cuál es el CT y vuelva a hacer otro test al día siguiente para confirmarlo.

Estos tests de PCR con TC limitado a 25 habrían sido muy útiles en febrero o marzo de 2020 para aislar los verdaderos positivos con una alta carga viral y el tratamiento con hidroxicloroquina + azitromicina + zinc (HCQ+AZT+Zinc).

Por lo tanto, desde el punto de vista médico, desde principios de junio, los PCR ya no tienen interés EXCEPTO si el TC está restringido a un máximo de 30, sólo son válidos en este caso.



Doctor Peter EL BAZE es Ex-Médico Adjunto de los Hospitales del CHU de Niza, Ex-Jefe del Servicio de Medicina Interna A1, Les Sources en Niza y Creador del software médico Megabaze y Oncobaze 

Linea pro-gay...

 

Obispo pro-gay reemplaza a cardenal pro-gay


Francis reemplazó al Cardenal Lorenzo Baldisseri, 79, el 16 de septiembre por el obispo de Gozo Mario Grech, 63, Malta, como secretario general del Sínodo de Obispos.

Grech fue nombrado en octubre de 2019.

Escribió unas directrices desastrosas sobre Amoris Laetitia y es conocido por sus posturas pro-gay. En marzo de 2018 acogió la ley del pseudo-matrimonio gay de Malta "con satisfacción".


en.news

miércoles, 16 de septiembre de 2020

No más misas online...

 

  • CARDENAL SARAH

“No más Misas online ni sumisión a los gobiernos”

https://brujulacotidiana.com/es

Es urgente volver a la normalidad de la vida cristiana, la Eucaristía debe celebrarse en las iglesias (las Misas en la televisión alejan del encuentro con Dios), la liturgia debe respetarse en su totalidad a pesar de las reglas de higiene, incluida la distribución de la Comunión, hay que fomentar la adoración eucarística y recordar la primacía de la vida eterna sobre la vida terrenal. Estos son los puntos fundamentales de la carta a los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo, escrita por el cardenal Robert Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino, con la aprobación del Papa Francisco. ¿Pero será suficiente para que la comunidad católica se vuelva a poner en marcha después de meses de abuso y atención sólo a las normas de seguridad anti-Covid?

Italiano

El sábado 12 de septiembre se ha hecho pública “¡Volvamos con alegría a la Eucaristía!”, la carta escrita el 15 de agosto por el cardenal Robert Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y los Sacramentos, y dirigida a todos los presidentes de las conferencias episcopales del mundo; una carta aprobada por el Papa Francisco con motivo de la Audiencia concedida al Cardenal el pasado 3 de septiembre. El objeto de esta importante comunicación es la necesidad de volver a la normalidad en las celebraciones litúrgicas.

Una carta muy esperada después de meses de desorientación y de iniciativas más o menos arbitrarias que han intentado que las iglesias y las celebraciones fueran no sólo seguras, sino literalmente asépticas, con una inevitable repercusión negativa en el lenguaje propio de la liturgia.

“La dimensión comunitaria –comienza el cardenal Sarah- tiene un significado teológico: Dios es la relación de las Personas en la Santísima Trinidad; Él crea al hombre en complementariedad relacional. [...] Para describir la vida eterna, la Escritura utiliza la imagen de una ciudad: la Jerusalén celestial (cf. Apocalipsis 21); una ciudad es una comunidad de personas que comparten valores, realidades humanas y espirituales fundamentales, lugares, tiempos y actividades organizadas y que contribuyen a la construcción del bien común”. Por lo tanto, es imposible reducir la oración de la Iglesia a la oración personal, o sustituir el “culto público integral” (SC, 7) por la religiosidad doméstica o individual.

Por esta razón, Sarah recuerda a los obispos la necesidad y la urgencia de “volver a la normalidad de la vida cristiana, que tiene como casa el edificio de la iglesia y la celebración de la liturgia, especialmente la Eucaristía, como ‘la cumbre hacia la que tiende la acción de la Iglesia y al mismo tiempo la fuente de la que emana toda su fuerza’”. (SC, 10).

Brilla con total actualidad el ejemplo de los “hermanos mártires de Abitene (principios del siglo IV), que respondieron a sus jueces con serena determinación, incluso ante una segura sentencia de muerte: ‘Sine Dominico non possumus’”. Ese non possumus es un absoluto, y el ablativo neutro (Dominico) no indica simplemente el domingo, sino todo lo que es del Señor. La comunidad cristiana no puede, pues, vivir “sin la Palabra del Señor, que en la celebración toma forma y se convierte en palabra viva [...]; sin participar en el Sacrificio de la Cruz en el que el Señor Jesús se entrega sin reservas para salvar, con su muerte, al hombre que había muerto a causa del pecado” y ni siquiera “sin el banquete de la Eucaristía”. Por lo tanto, no podemos vivir sin el día del Señor, sin la comunidad cristiana, “sin la casa del Señor, que es nuestra casa, sin los lugares santos donde hemos nacido a la fe”.

Por lo tanto, es impensable seguir la celebración eucarística a través de la televisión del salón o el dormitorio: “Ninguna transmisión es comparable a la participación personal ni puede reemplazarla. Por el contrario, son estas transmisiones por sí mismas las que corren el riesgo de alejarnos del encuentro personal e íntimo con el Dios encarnado que se nos ha entregado no de forma virtual, sino real, diciendo: ‘El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él’. (Jn. 6, 56). Este contacto físico con el Señor es vital, indispensable, insustituible”. Por lo tanto, es urgente invitar de nuevo a la iglesia a esos muchos, demasiados hermanos “desanimados, asustados, ausentes o distraídos durante demasiado tiempo”.

Además de este llamamiento general, Sarah, como Prefecto del Dicasterio que preside, tiene la intención de “reafirmar algunos principios y sugerir algunas líneas de acción para promover una vuelta rápida y segura a la celebración de la Eucaristía”.

En primer lugar, es necesario comprender que “la debida atención a las normas de higiene y seguridad no puede conducir a la esterilización de los gestos y ritos, a la inducción, incluso inconscientemente, del miedo y la inseguridad en los fieles”. El gesto y el rito litúrgico tienen que ser respetados en su totalidad, incluso en aquellos aspectos que pueden parecer “mínimos”, pero que a menudo contienen más de lo que imaginamos. A este respecto, el Cardenal advierte contra “la experimentación ritual improvisada” e insta a “respetar plenamente las normas contenidas en los libros litúrgicos que rigen su desarrollo. La liturgia es una experiencia de sacralidad, santidad y belleza que transfigura, y en la que se puede gustar con antelación la armonía de la dicha eterna: es necesario cuidar, por tanto, la dignidad de los lugares, del mobiliario sagrado, de las modalidades de celebración”. Es una atención debida a Dios, a la fe de su pueblo, pero también a la humanidad de este pueblo, tan desorientado y descorazonado por los continuos signos de miedo y ansiedad que está recibiendo incesantemente incluso en nuestras iglesias.

El segundo aspecto se refiere a la relación con las autoridades civiles, punto particularmente delicado, en el que muchas conferencias episcopales han capitulado: “Confiamos en la acción prudente pero firme de los obispos para que la participación de los fieles en la celebración de la Eucaristía no se vea rebajada por las autoridades públicas a una simple “reunión”, y no sea comparable o menos aún subordinada a formas de agregación recreativa. Las normas litúrgicas no son materias sobre las que las autoridades civiles puedan legislar, sino sólo las autoridades eclesiásticas competentes (cf. SC, 22)”.

Tercer aspecto: “Que se reconozca a los fieles el derecho a recibir el Cuerpo de Cristo y a adorar al Señor presente en la Eucaristía en las formas previstas, sin limitaciones que vayan incluso más allá de lo previsto por las normas de higiene dictadas por las autoridades públicas o los Obispos”. Y añade: “Los fieles en la celebración eucarística adoran a Jesús Resucitado presente; y vemos que se pierde con demasiada facilidad el sentido de la adoración, la oración de adoración. Pedimos a los pastores que insistan, en su catequesis, en la necesidad de la adoración”.

Es evidente que Sarah conoce bien los lamentables espectáculos a los que hemos asistido en estos meses: negación de la Comunión porque la gente quería recibir la Hostia consagrada en la boca y no en la mano; sacerdotes regañados por sus obispos por haber concedido la Comunión en la forma universal prevista por la Iglesia; iglesias donde estaba prohibido arrodillarse, etc.

Un último llamamiento fundamental, dirigido a los presidentes de las conferencias episcopales, es no ceder a los cantos de sirena de las ideologías, no dejar que ninguna decisión debida a la emergencia responda al principio materialista e inmanentista del pensamiento dominante: “La Iglesia [...] recuerda que la existencia terrena es importante, pero mucho más importante es la vida eterna: compartir la misma vida con Dios para la eternidad es nuestra meta, nuestra vocación. Ésta es la fe de la Iglesia, atestiguada a lo largo de los siglos por ejércitos de mártires y santos, una proclamación positiva que nos libera de los reduccionismos unidimensionales, de las ideologías: la Iglesia une el anuncio y el acompañamiento hacia la salvación eterna de las almas con la necesaria preocupación por la salud pública”.

Por lo tanto, la carta es más que bienvenida. ¿Pero será suficiente para volver a poner en marcha a la comunidad católica? ¿Después de meses en los que se han tomado decisiones que han mostrado de hecho una preocupación por la vida biológica desnuda decididamente superior a las necesidades de las almas¿ ¿Después de cientos, miles de enfermos a los que se ha dejado morir sin sacramentos cumpliendo la normativa anti-Covid? Después de haber aceptado que el acceso al supermercado para comprar pan material, o a los estancos para satisfacer un vicio, era más importante que la posibilidad de comer el Pan de la Vida Eterna… ¿Será suficiente?

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