sábado, 16 de julio de 2016


LA HISTORIA DEL ESCAPULARIO EN GENERAL

El escapulario tiene su origen en los hábitos llevados por las órdenes monásticas, a partir de los benedictinos, y más tarde adoptado por muchas otras comunidades religiosas.
Básicamente, se le decía escapulario a un trozo de tela que se llevaba sobre los hombros que caía sobre el pecho y la espalda de la persona con una abertura para la cabeza.

En un primer momento el escapulario servía más como un delantal usado durante el trabajo, especialmente el trabajo agrícola; en consecuencia, en la Regla de San Benito es identificado como la “ópera scapulare propter” (“el escapulario para las obras”).

escapulario rojo
Escapulario Rojo
En el siglo IX un monje recibió el escapulario después de la emisión de los votos, y se hizo conocido como “el yugo de Cristo” (iugum Christi ) y “el escudo de Cristo” (scutum Christi).
Ciertas modificaciones fueron realizadas por las distintas comunidades convirtiendo al escapulario era una parte distintiva del hábito religioso.
Con el tiempo los laicos piadosos que trabajaban en estrecha colaboración con las comunidades monásticas adoptaron una versión más pequeña del escapulario.

Este escapulario más pequeño consistía en dos pequeños trozos de tela unidos por dos cadenas, y se usa alrededor del cuello y debajo de la ropa de la persona.

Con el tiempo estos pequeños escapularios tenían marcas de pertenencia a cofradías, y suponía que grupos de laicos que se unían al apostolado de una comunidad religiosa y aceptaban ciertas reglas. Estas versiones más pequeñas del escapulario se hicieron crecientemente más populares entre los laicos.
La clave a esta devoción no es simplemente el uso de un trozo de tela, sino la conversión espiritual que significa.
Tal vez la mejor manera de apreciar el uso de un escapulario es reflexionar sobre la oración de bendición que se ofrece en el Ritual Romano:
“Oh Dios, autor y consumador de toda santidad, llama a todos los que han renacido de Agua y del Espíritu Santo a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad. Mira con bondad a los que devotamente reciben este escapulario (en alabanza de la Trinidad o en honor de la pasión de Cristo o en honor de la Virgen María). Mientras vivan, deja que se conviertan en partícipes de la imagen de Cristo tu Hijo y, después de haber cumplido su misión en la tierra con la ayuda de María, la Virgen Madre, recíbelos en el gozo de tu hogar celestial”.

LOS ESCAPULARIOS MÁS POPULARES

Hasta la fecha, la Iglesia ha aprobado 18 escapularios diferentes, que se distinguen por el color, el simbolismo y la devoción.
La mayoría de los escapularios todavía significan la afiliación de una persona a una cofradía particular, al menos vagamente. La siguiente es una breve descripción de los seis más populares:

El Escapulario Marrón de Nuestra Señora del Carmen

Este es el más conocidos y más popular. Según la tradición, Nuestra Santísima Madre se apareció a San Simón Stock en Cambridge, Inglaterra el domingo 16 de julio de 1251. (En nuestro año litúrgico 16 de julio es el día de la fiesta de Nuestra Señora del Monte Carmelo.)

Ella le hizo entrega de la escapular y le dijo:
“Toma hijo querido, este escapulario de tu orden como una insignia de mi cofradía para ti y todos los carmelitas, como un signo especial de la gracia; el que muere con esta prenda no sufrirá el fuego eterno. Es signo de salvación, una salvaguarda en los peligros, prenda de paz y de la alianza”.
Escapulario Azul
Escapulario Azul
En esta aparición y con este regalo, nuestra Santa Madre prometió una protección especial a todos los miembros de la Orden del Carmen que veremos más abajo

Ten en cuenta que la Iglesia no enseña que llevar un escapulario es un boleto seguro al cielo, sino que debemos esforzarnos por estar en estado de gracia, implorar el perdón de nuestro Señor, y confiar en la ayuda maternal de la Santísima Virgen – todos actos positivos de una persona que lleva un escapulario con sinceridad.


El Escapulario Rojo de la Pasión de Cristo

En 1846, Cristo se apareció a una Hija de la Caridad de San Vicente de Paul, Louise-Apolline Andriveau, y le presentó un escapulario rojo.

Un lado representa a Nuestro Señor crucificado con los instrumentos de la pasión al pie de la cruz; alrededor de la imagen está la inscripción “La Santa Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, nos salvará”. Del otro lado están representados los Corazones de Jesús y María con la inscripción circundante “Sagrados Corazones de Jesús y María, protéjannos”.
Cristo prometió que todos los que vistan este escapulario todos los viernes tendrán un gran aumento de la fe, la esperanza y la caridad. Esta aparición se repitió varias veces, y el 25 de junio de 1847 el Papa Pío IX aprobó oficialmente el escapulario y concedió el permiso para su bendición e investidura.

El Escapulario Negro de los Siete Dolores de María

Después establecimiento formalmente por el Papa Alejandro IV la Orden de los Siervos en 1255, hombres y mujeres laicos formaron una cofradía en honor de los Siete Dolores de María.
Como un signo de pertenencia llevaban un escapulario negro, por lo general con una imagen de la Madre de los Dolores en la parte frontal.
escapulario verde
Escapulario Verde

El Escapulario Azul de la Inmaculada Concepción

En 1581, el Venerable Ursula Benicasa, fundadora de la Orden de los Monjas Teatinas, tuvo una visión de nuestro Señor que le reveló el hábito y el Escapulario su comunidad en honor de la Inmaculada Concepción.

La Venerable Ursula imploró al Señor que le concediera las mismas gracias a los fieles que se pusieran el pequeño escapulario azul. Este escapulario tiene por un lado la imagen de la Inmaculada Concepción y en el otro el nombre “María”.
En 1671 el papa Clemente X concedió el permiso para bendecir e investir a la gente con este escapulario. Más tarde en 1894 se estableció una Cofradía de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María y Madre de Dios, para todos los que usaran este escapulario.

El Escapulario Blanco de la Santísima Trinidad

Cuando el Papa Inocencio III aprobó la orden de los Trinitarios el 28 de enero de 1198, un ángel se le apareció, vestido con una túnica blanca sobre la que había una cruz formada por una barra horizontal azul y una barra roja vertical.

Esta prenda se convirtió en el hábito de los Trinitarios y finalmente fue el modelo para el escapulario que llevan los laicos que se convirtieron en miembros de la Cofradía de la Santísima Trinidad.

El Escapulario Verde

En 1840 Nuestra Señora dio el escapulario verde del Inmaculado Corazón de María a Sor Justine Bisqueyburu, una Hija de la Caridad de San Vicente de Paul.

Ella pertenecía a la misma comunidad que Santa Catalina Labouré, a quien la Mater había manifestado la Medalla Milagrosa 10 años antes.
Este escapulario verde tiene la imagen del Inmaculado Corazón de María por un lado y la imagen del Inmaculado Corazón, traspasado por una espada, rodeado por la inscripción, “Inmaculado Corazón de María, ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte”.
Este escapulario simplemente puede ser bendecido por un sacerdote, y luego usa, o se coloca en la ropa de uno, en la cama, o en la sala. El Papa Pío IX aprobó el escapulario verde en 1863 y nuevamente en 1870.
Virgen_del_Carmen

EL ESCAPULARIO CARMELITA

La ropa o el hábito carmelita consiste en una túnica de color marrón sobre la que se coloca un escapulario marrón. En el principio el escapulario era una prenda de trabajo – una especie de delantal llevado sobre la túnica para protegerla y así mismo unsímbolo del servicio divino al que se llamaba a los monjes o eremitas.
Esta prenda, que ahora se llama escapulario, es un signo de la protección de María para los que lo usan. Debido a que el escapulario es una prenda de tela cualquiera podría recibir el Escapulario Marrón en la forma de un pequeño escapulario de tela(más tarde también la medalla escapulario).
Así, el Escapulario para los laicos se convierte en un sacramental, un medio de gracia cuando se usa con devoción. Los sacramentales nos preparan para recibir la gracia y nos disponen a cooperar con ella. El uso de los sacramentales impone un compromiso o responsabilidad por parte del usuario. ¡No son amuletos mágicos!
El pequeño escapulario consiste en dos piezas de tela de color marrón con un segmento que cuelga sobre el pecho del usuario, y otro colgando de espalda. Estas piezas se unen por dos correas o hilos que se superponen en cada hombro – de ahí la palabra “escapulario” (escapular = omóplato).
Normalmente se usa debajo de la ropa. El pequeño escapulario viene en diferentes estilos, ya que puede o no puede estar recubierto de plástico, y puede o no tener una imagen impresa o bordada en él.
El aspecto importante es que las 2 piezas están hechas de tela, y ya no se requiere que la tela sea de lana.
Una vez que una persona ha sido investido con el escapulario de tela, él / ella puede usar la medalla escapulario con la representación de Jesús con su Sagrado Corazón en un lado y María en el otro. Esta elección puede hacerse debido alergias, o clima tropical u otra razón suficiente, sin embargo, la tela sigue siendo preferible a la medalla, ya que la medalla no da el valor de signo de una prenda de vestir.
escapulario carmelita
Escapulario Carmelita

LA INVESTIDURA DEL ESCAPULARIO A LOS LAICOS

Una pregunta que surge con frecuencia es si una persona laica se puede investir con el escapulario. La respuesta a esto es que cualquier sacerdote / diácono católico podrá investir a un católico bautizado con el Escapulario. Los laicos no pueden bendecir un Escapulario.

Una buena fuente de referencia para la mejor comprensión de la historia y la devoción, así como el ritual en cuestión, es la “Catequesis y Ritual para el Escapulario de Nuestra Señora del Monte Carmelo”, publicado en 2000. Ver también aquí
También hay una forma de la bendición y la investidura en el Libro de Bendiciones que normalmente se encuentra en cualquier parroquia católica, el rito más reciente para la Bendición de e Inscripción en el Escapulario, aprobado en 1996 por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.
hermanas carmelitas

LAS DOS PROMESAS DE LA VIRGEN MARÍA

Estas son las dos promesas sobrenaturales de la Virgen María.

Morir en gracia de Dios

Preservación o exención del infierno para cuantos mueren revestidos con el Escapulario Carmelitano. 
Las palabras de la Virgen fueron éstas: “El que muriere con el Escapulario no padecerá el fuego del infierno”.

Salir del Purgatorio lo antes posible

Estando en oración el Papa Juan XXII, se le apareció la Virgen, vestida del hábito carmelitano, y le prometió sacar del purgatorio el sábado después de la muerte al que muriese con el Escapulario.
María dijo al Papa: “Yo Madre de misericordia, libraré del purgatorio y llevaré al cielo, el sábado después de la muerte, a cuantos hubieses vestido mi Escapulario”.
escapulario del carmen

EL PRIVILEGIO SABATINO

Hubo la creencia más adelante en el llamado Privilegio Sabatino. Este privilegio es una promesa de la Virgen que consiste en la liberación del purgatorio el primer sábado (día que la Iglesia ha dedicado a la Virgen) después de la muerte por medio de una intercesión especial de la Virgen

Se originó en una bula o edicto que fue proclamado por el Papa Juan XXII en marzo 3, 1322 como resultado de una aparición que tuvo de la Virgen en la que prometió para aquellos que cumplieran los requisitos de esta devoción que
“como Madre de Misericordia, con mis ruegos, oraciones, méritos y protección especial, les ayudaré para que, libres cuanto antes de sus penas, sean trasladadas sus almas a la bienaventuranza”.

Condiciones para que aplique este privilegio:
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1) Usar el escapulario con fidelidad.
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2) Observar castidad de acuerdo al estado de vida.
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3) Rezo del oficio de la Virgen (oraciones y lecturas en honor a la Virgen) o rezar diariamente 5 décadas delrosario.

El Papa Pablo V confirmó en una proclamación oficial que se podía enseñar acerca del privilegio sabatino a todos los creyentes.
entrega de maria del escapulario del carmen

EL ORIGEN DEL ESCAPULARIO CARMELITA MARRÓN

Ahora tu te puedes preguntar, “¿Dónde, pues se originó el escapulario?”
Después que los eremitas Carmelitas comenzaron a emigrar a Europa por el 1200, tuvieron algunos momentos difíciles para establecerse, hasta obtener el reconocimiento pleno de la Iglesia y garantizar la supervivencia de la Orden.

La tradición nos dice que San Simón Stock, un carmelita inglés, en una visión de María, recibió de sus manos el escapulario marrón en la que ella le dijo:
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“Este es un privilegio para ti y el orden: el que muere llevando este Escapulario será salvo”Ver más aquí

Desde este momento un cambio milagroso tuvo lugar en la Orden.
imposicion del escapulario

LA COFRADÍA DEL ESCAPULARIO CARMELITA

Cualquier persona que opta por inscribirse en la Cofradía del Escapulario se identifica con la misión de la Orden del Carmen: ser en el mundo signo profético de la unión con Dios, que es la de “estar en la presencia de Dios” como testigo de su misericordia en comunión con nuestros hermanos y hermanas. María nos conduce en este camino de fe hacia su Hijo. Puedes leer más aquí.

Así, las palabras de la Investidura establecen:

Recibe este Escapulario, un signo de su relación especial con María, la Madre de Jesús, a quien le prometiste a imitar. Que sea un recordatorio de tu dignidad como cristiano, en el servicio a los demás y la imitación de María.
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Llévalo como un signo de su protección y de pertenencia a la Familia del Carmelo, haciendo voluntariamente la voluntad de Dios y dedícate a construir un mundo fiel a su plan de comunidad, justicia y paz”.

El Bendito Escapulario

EL REGALO DE MARÍA: "EL SANTO ESCAPULARIO"

Escapulario+Carmen.jpg
Rafael María López Melús, O.Carm.
En la II Parte de este libro, al hablar de la Espiritualidad, es lógico que dediquemos un amplio espacio a este "regalo" que, según la tradición, hizo María a toda la humanidad por medio de san Simón Stock el 16.7.1251 (n. 91).
El Escapulario de la Virgen del Carmen es el signo externo de devoción mariana, que consiste en la consagración a la Santísima Virgen Maria por la inscripción en la Orden carmelita, en la esperanza de su protección maternal.
El distintivo externo de esta inscripción o consagración es el pequeño Escapulario marrón, por todos tan conocido.
El Escapulario de la Virgen del Carmen es un sacramental, es decir, según el Vaticano II, "un signo sagrado según el modelo de los sacramentos, por medio del cual se significan efectos sobre todo espirituales, que se obtienen por la intercesión de la Iglesia" (S.C.60).
Al llegar a Europa los eremitas del Monte Carmelo en la primera mitad del siglo XIII, no fueron muy bien recibidos por algunos y llegó a peligrar la existencia de la Orden. Por ello el Superior General de la misma, san Simón Stock (1.1265), suplicaba con insistencia la ayuda de la Santísima Virgen con esta oración, que trae un antiquísimo Santoral de la Orden y que cada día cantamos o rezamos los carmelitas:
"Flor del Carmelo,
Viña florida,
esplendor del cielo;
Virgen fecunda y singular;
oh Madre tierna,
intacta de hombre;
a los carmelitas
proteja tu nombre,
estrella del mar".

Se le apareció la Virgen rodeada de ángeles, según la tradición, el 16 de julio de 1251 y le mostró el santo Escapulario de la Orden diciéndole: "Este será el privilegio para ti y todos los carmelitas; quien muriere con él no padecerá el fuego eterno, es decir, el que con él muriere se salvará".
Desde entonces se difundió esta devoción y uso del santo Escapulario del Carmen hasta que fue el vestido de reyes y nobles, pobres y ricos, clérigos y seglares, de todos los tiempos y lugares. Por ello el Cardenal Isidro Gomá y Tomás (f 1940) llamó a la devoción del Escapulario del Carmen "devoción católica como la misma Iglesia".
El Escapulario de la Virgen del Carmen es un signo de fe y de compromiso cristiano.
Es un signo aprobado por la Iglesia desde hace siete siglos.
Un signo que representa el compromiso de seguir a Jesús coma Maria:
  • abiertos a Dios y a su voluntad,
  • guiados por la fe, la esperanza y el amor, - cercanos a las necesidades de los demás,
  • orando en todo momento y descubriendo a Dios presente en todas las circunstancias.
Un signo que introduce en la familia del Carmelo.
Un signo que alimenta la esperanza del encuentro con Dios en la vida eterna con la ayuda de la protección e intercesión de Maria.
El ESCAPULARIO es un MEMORIAL de todas las virtudes de María. Así lo recordaba a todos: religiosos, ,terciarios y cofrades, "que Forman, por un especial vínculo de amor, una misma familia de la Santísima Madre", el Papa Pío XII, el 11.2.1950, como lo hemos visto en el recuadro de la página anterior.

"Reconozcan en este memorial de la Virgen un espejo de humildad y castidad. -Vean, en la forma sencilla de su hechura, un compendio de modestia y candor. -Vean, sobre todo, en esta librea, que visten día y noche, significada, con simbolismo elocuente, la oración, con la cual invocan el auxilio divino. -Reconozcan, por fin, en ella su consagración al Sacratísimo Corazón de la Virgen Inmaculada, por Nos recientemente recomendada". (Pío XII, carta Neminem profecto latet del 11.2.1950).

"La devoción del Escapulario de Carmen ha hecho descender sobre el mundo una copiosa lluvia de gracias espirituales y temporales" (Pío XII, el 6.8.1950)

domingo, 19 de junio de 2016

Orden Carmelitana
Escito del R.P Bojorge  en su Blog       http://elblogdelbuenamor.blogspot.com.co/
Es uno de los Sacerdotes con mas analisis teologico de Las Sagradas Escrituras.lo podemos ver en series presentadas por teleamiga  y la  EWTN


El Señor se muestra a Moisés  como un fuego que arde en el corazón de la zarza 
 pero que no devora las espinas

3.1 "Moisés era pastor del rebaño de Jetró, su suegro, sacerdote de Madián.  
   3,1 Umoshéh hayáy ro’éh ‘et-tson yitró jotnó cohén midyán 
Y llevó las ovejas más allá del desierto; y llegó hasta Horeb, la montaña de Dios.  
   wayyinhág ‘et-hatsón ‘ajár hamidbár; yayyavó’ ‘el-har ha’elohym joreváh 

2 Y se le apareció el Ángel del Señor en una llama de fuego, en medio de una zarza. 
   2 wayyerá’ mal’ák Adonáy ‘eláo belabát ‘ésh mittôk hassenéh 
Y he ahí que la zarza estaba ardiendo en fuego, pero la zarza por él no era devorada 
   wehinnéh hassenéh bo’ér ba’ésh wehassenéh ‘enénnu ‘ukál 

3 Dijo, pues, Moisés: 'quiero volverme para observar este fenómeno grande 
   3 wayyó’mer moshéh ‘asuráh-ná’ we’er’éh ‘et-hammaréh haggadól hazzéh 
por qué no se consume la zarza". 
   maddúa’ lo-yiv’ar hassenéh 

4 Vió el Señor que se acercaba para mirar,
   4 wayyár’ ‘Adonáy ki sár lir’ôt ló 
llamó de Elohim desde el centro de la zarza, diciendo: '¡Moisés! ¡Moisés!'. 
   wayyiqrá’ ‘eláô ‘elohím mittôk hassenéh wayyó’mer: moshéh moshéh 
Y él respondió: 'Heme aquí'. 
    wayyó’mer hinnéni 

5 Le dijo: 'No te acerques aquí; quítate las sandalias de tus pies, 
   5 wayyó’mer: ‘ál tikrab halóm shal ne’alékha me’al raglêkha 
porque el lugar en que estás parado encima es tierra sagrada'. 
   Ki hammaqôm ‘asher ‘attáh ‘oméd ‘aláo ‘admát qôdesh hu’ 

6 Y dijo: 'Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham,  
   6 wayyó’mer: ‘anôkhí ‘elohé avíkha ‘elohé ‘avrahám 
el Dios de Isaac y el Dios de Jacob'. 
   ‘elohé yitsjáq w‘elohé ya’aqôv 
Y se cubrió Moisés el rostro, porque tuvo temor de ver a Dios" (Exodo 3,1-6). 
   wayystár moshéh panaô ki yaré’ mehabbít ‘el-‘elohím 

Razón tenía Moisés en asombrarse y considerar extraño el hecho de que este fuego no devorara la zarza, manjar apetecido por el fuego y los incendios, elemento proverbialmente combustible. 

El estudio del texto hebreo nos permite también a nosotros compartir su asombro y extrañeza; pero también entender mejor lo excepcional que hay en los sentimientos del amor divino. 

Dios se le muestra a sí mismo a Moisés en forma de fuego que no devora. 
E interpreto que el fuego que vio Moisés prefiguraba el Sagrado Corazón de Jesucristo. 

Yo tengo para mí, en efecto, que lo que vio Moisés en el SinaÍ, fue el Misterio del corazón de fuego ardiendo en las espinas: el Misterio de la Pasión salvadora, el corazón de Cristo y también el corazón de María. 

La escena de la zarza ardiendo en el libro del Éxodo, está a media distancia entre las espinas y las espadas de fuego  de los querubines del relato del Génesis 3, 24, y el fuego del amor de Cristo coronado de espinas en su Pasión.

Si leemos el texto bíblico en su lengua original, que es el hebreo, son impresionantes las diversas interpretaciones a las que se presta según las diversas vocalizaciones posibles del texto consonántico.

El texto se abre a posibilidades de significación que no siempre es fácil reflejar en las traducciones. 

Los comentaristas del texto tienen mayores posibilidades que los traductores, de explicar los múltiples sentidos posibles que el autor humano y el Autor divino pueden haber querido darle a un determinado texto. Según un dicho rabínico: La sagrada Escritura tiene setenta caras. Vale decir: una plenitud de sentidos.

A veces, el autor sagrado intenta positivamente usar expresiones ambivalentes o polivalentes. Y esa polivalencia ínsita en el texto original inspirado es imposible expresarla en una traducción, a no ser explicándolo en notas al pie del texto. 

Es bien posible leer esos varios sentidos de un mismo texto sólo consonántico, como son el texto bíblico y el arameo targúmico. 

Los traductores se ven forzados a simplificar y elegir uno de los sentidos posibles, porque no pueden acumular múltiples traducciones. Por eso suelen seguir la lectura tradicional fijada por el texto masorético.

Pero en hebreo se pueden ir variando las vocales y con ello van cambiando las palabras y sus sentidos que están abiertos, como una adivinanza divina, a la perspicacia de un "escriba bien instruido en el reino de los cielos" (Mateo 13, 52).

Los rabinos judíos, que comentaron directamente el texto hebreo con gran conocimiento de esa lengua y con métodos exegéticos propios, ofrecieron luces para entender matices de significación propios que abren al lector diversas interpretaciones de un mismo texto. Y ellos afirmaron la validez de las varias lecturas aún la intercambiabilidad de vocablos homófonos aunque se escribiesen con una consonante diversa (Por ejemplo sin y samek)

Naturalmente, por las interpretaciones de los rabinos no podemos guiarnos en cosas de fe cristiana. Pero sí son atendibles en asuntos filológicos tocantes a la lengua hebrea. Y san Pablo aplica a la interpretación de las sagradas Escrituras los recursos interpretativos aprendidos de muchacho en la escuela rabínica.

San Jerónimo y otros grandes escrituristas y teólogos católicos no han dudado en consultarlos y aprender de ellos en estos campos. Podemos pues acudir a ellos con provecho para nuestra fe. 

Pero, además, podemos leer por nuestra propia cuenta, a la luz de nuestra fe en Jesucristo, lo que los cambios vocálicos nos permiten escuchar, según diferentes lecturas. 

En esta tarea nos anima el dicho de Santa Teresita del Niño Jesús: "Si yo hubiera sido sacerdote, habría estudiado a fondo el hebreo y el griego, a fin de conocer el pensamiento divino, tal como Dios se dignó expresarlo en nuestro lenguaje humano". 

Expongo a continuación algunas conjeturas interpretativas de Éxodo 3, 1-6.

En una colección de antiguos comentarios rabínicos sobre el libro del Éxodo, llamado Midrásh Éxodo Rabbáh, encontramos un comentario a las palabras de nuestro texto: 
"y vio al Ángel de Dios, o al Enviado de Dios, en una llama de fuego en medio de las espinas".
  "wayyera’ mal’ak Adonay ‘eláo belabat ‘esh mittôk hassenéh 

El vocablo labat se puede leer y entender, y así lo reconocen los rabinos, tanto como laváh (= llama o lengua de fuego) Laváh en su forma simple se escribe con las consontantes lámed, bet y he. Pero en estado constructo o estado genitivo, se escribe lavát).
Por eso el vocablo lavat puede leerse como genitivo de laváh, o como lavat = corazón. En efecto lavat es una forma excepcional de lev, corazón, que se usa en Ezequiel 16,30. Y aún puede leerse como libot, que significaría corazones, en plural.

Esta no es una lectura antojadiza. Está fundada en los usos rabínicos de interpretación usados también en el Nuevo Testamento. Y en interpretaciones que han dado rabinos del texto de la zarza ardiente que damos a continuación.

El comentario rabínico antes citado dice así: "Otra opinión acerca de la expresión "a manera de llama de fuego', dice que estaba (la llama o el corazón de fuego) entre ambos lados de la zarza y en la parte superior de ella, de la misma manera que el corazón (lev) está puesto entre ambas partes del cuerpo y en la parte de arriba". 

El autorizado comentarista medieval judío Rabbí Salomón Isaac, más conocido como el Rashí, comenta así nuestro pasaje: 
"belavat 'esh : Es el corazón (lev) del fuego. Expresión al estilo de: 'En el corazón del cielo' (Deuteronomio 4,11), 'el corazón de la encina' (2 Samuel 18,14) que significa: 'en medio de'. Y no te extrañes de que diga lavat por leb, (con tau final), porque hay otro ejemplo de eso en Ezequiel 16,30: '¡Oh! ¡Qué frágil es tu corazón' (=libatkha)".

De manera que, en nuestro texto, podemos leer también nosotros, en coincidencia con la autoridad rabínica, que Moisés vio a Dios "en el corazón del fuego" (belivat 'esh). 

Según estos comentarios, Dios se le aparece a Moisés "en el corazón de un fuego" o bien "en un  corazón de fuego" o bien "en corazones de fuego") que estaba en medio (mittók) de la zarza. Y ese fuego estaba ardiendo en medio de la zarza en la posición equivalente a la del corazón en un pecho humano. Un corazón. Era como el corazón ígneo de la zarza. 

También podemos leer, cambiando sólo las vocales, en vez ‘esh (fuego), ‘ish (varón, hombre). Corazón de fuego y corazón de hombre, corazón humano. O en plural: "corazones humanos" belibbot ‘ish. Abarcando en uno los corazones de Jesús y María. Y esta es una posibilidad bíblica también: Porque si María guardaba todas estas cosas en su Corazón (Lucas 2, 19) entonces dentro del corazón de María se encuentra también el Corazón de su Hijo, como en uno solo que arde al unísono entre las espinas sin devorarlas.

Creo que siguiendo el consejo de Jesús, que recomendaba a todo escriba instruido en el Reino de los cielos sacar de su tesoro lo nuevo y lo viejo, me está no sólo permitido sino de alguna manera indicado, transitar este camino de la exégesis rabínica, adoptando su hermenéutica, aunque yendo más lejos que ellos, en la dirección de mi fe. 

Por este camino, leo en el texto: "Y se dejó ver el Ángel de Dios a él: "En forma de corazón de fuego, de corazón ardiente", y también, ambivalentemente, "en forma de corazón de hombre". Y aún en plural: "en forma de corazones de fuego y de hombre" (belibbot ‘ésh y 'ish).

Moisés habría entrevisto los corazones de Jesús y de María 

 Algo parecido sucede con la lectura de "en medio de la zarza" (=mitok hassenéh). 

Si las consontantes sámek nun, he vocalizadas como mitok hasin’áh o hasan’áh (de la raíz homófona pero escrita con consonante sin y no sámek: `saná’) significaría “de en medio del odio” (soné’ = enemigo, adversario, contrario, rival). 

Si bien son dos raíces distintas, (una que comienza con sámek y otra con sin), sin embargo, por ser homófonas, en la lectura una evoca a la otra, la zarza evoca a los enemigos, al odio contra el justo. Y de hecho, esta homofonía es sugerente si se tiene en cuenta que, en universo simbólico de las sagradas Escrituras, las zarzas simbolizan a los malvados, enemigos de Dios, enemigos del justo perseguido, enemigos entre sí y de los hombres. Es decir, en otras palabras, "corazones de humanos de fuego, que arden en medio del odio sin consumir a los que los odian".

Esto es aplicable a todos los justos del antiguo y del nuevo Testamento, desde Abraham, pasando por su descendencia en Egipto y entre las naciones, hasta Jesucristo y su descendencia en adelante hasta el fin de los tiempos.
Presentación del P. Horacio Bojorge  
  
El Padre Horacio Bojorge es sacerdote jesuita. Nació en Montevideo, Uruguay en 1934, de padres católicos no practicantes.
Se formó en la escuela y el liceo laicos del estado uruguayo. Militó en la acción católica de estudiantes (1949-1952).Ingresó en la Compañía de Jesús en 1953 y se ordenó de sacerdote en Maastricht, Holanda, en 1965. Cursó sus estudios de Humanidades clásicas en Chile (1955-1956). Se licenció en Filosofía en Argentina (1959); en Teología en Holanda (1966) y en Sagrada Escritura en el Instituto Bíblico en Roma (1969).Visitó Tierra Santa en 1967.
Terminados sus estudios volvió al Río de la Plata en 1969, años marcados, en lo político, por la guerrilla urbana; en lo teológico por la teología política y de la liberación, y en lo eclesial por la división, la confusión y la desorientación.
Desarrolló desde entonces una intensa actividad dedicándose a la vez al estudio y la enseñanza de las Sagradas Escrituras, a diversos niveles, tanto académico como pastoral. Ha predicado y dirigido ejercicios espirituales de San Ignacio y ha escrito sobre este tema artículos y estudios.
Ha sido profesor de Sagrada Escritura en diversos seminarios y facultades católicas de teología. Es profesor en la Facultad de Teología en San Miguel (Prov. De Buenos Aires).
Docente emérito de Cultura y Lenguas bíblicas en la Universidad de la República (Montevideo). Es autor de un método para el aprendizaje del hebreo bíblico. Ha publicado numerosos libros y artículos.
Se desempeña en toda clase de ministerios sacerdotales entre los fieles: Dirección de ejercicios espirituales ignacianos; predicación de retiros y novenas; confesiones; dirección espiritual; enseñanza bíblica y de espiritualidad.

Aprecia y colabora gustoso con los diversos movimientos: neocatecumenales, grupos de oración carismáticos y en la "Comunidad de Convivencias con Dios" del Movimiento de Renovación carismática.

Debido a dichos ministerios, y a la presentación de la doctrina contenida en sus libros, recorre Argentina, Paraguay y Uruguay.
Sus libros más conocidos
Ha publicado dos trilogías al servicio de la nueva evangelización.
Una sobre los obstáculos contra el amor a Dios al servicio de la conversión. Y otra sobre el camino del amor al Padre, tal como lo anuncia y enseña Jesús en el Sermón de la Montaña:

1) En mi sed me dieron vinagre. La civilización de la acedia. Ensayo de teología pastoral. (Editorial Lumen, Bs. As. 2ª edición 1999)

2) Mujer ¿por qué lloras? Gozo y tristezas del creyente en la civilización de la acedia. (Editorial Lumen, Bs. As. 1999)

3) El lazo se rompió y volamos. Vicios capitales y Virtudes
(Editorial Lumen, Bs. As. 2001)
La trilogía sobre el kerygma del amor a Dios consta de:
1) "Las Bienaventuranzas. Vivir como el Hijo, Vivir como Hijos. " (2003);

2) "Orar como el Hijo, Orar como Hijos. ¡Upa Papá! Elevaciones al Padre Nuestro" (2004),

3) " Anuncio del Sermón de la Montaña. Vivir como el Hijo, Vivir como Hijos". (2004). (Los tres en Editorial Lumen, Buenos Aires)

Sobre el amor humano publicó últimamente un libro contracultural:
La Casa sobre Roca. Noviazgo , Amistad Matrimonial, Educación de los hijos
(Ed. Lumen, Buenos Aires 2006)

“Teologías Deicidas. El pensamiento de Juan Luis Segundo en su contexto”
Editorial Encuentro, Madrid 2000), 380 páginas, es un libro de crítica teológica y filosófica a corrientes heterodoxas a propósito de uno de sus representantes.

lunes, 23 de mayo de 2016

TESTIMONIO DE: JIM CAVIEZEL, ACTOR DE LA PELICULA , LA PASION DE CRISTO

Sed prudentes como las serpientes y sencillos como las palomas

Sed prudentes como las serpientes y sencillos como las palomas 

PalomaEl presupuesto de cuanto se publica en esta sección es que por motivos que no son simplemente convencionales, ciertos colores, ciertas líneas, ciertas formas de objetos materiales, ciertos perfumes y ciertos sonidos tienen afinidad con estados de espíritu del hombre. Hay colores que son afines con la alegría, otros con la tristeza. Hay formas que llamamos majestuosas, otras sencillas. Decimos de una familia que es acogedora. Y lo mismo podemos decir de una casa. Decimos de la forma de conversar de alguien que es encantadora. Y lo mismo podemos afirmar de una música. Nos puede parecer que un perfume es vulgar y lo mismo podemos decir de las personas a quienes les gusta usarlo.
Serpiente
Ambiente es la armonía constituida, en este campo, por la afinidad de varios seres reunidos en un mismo lugar. Imagínese una sala con proporciones amenas, decorada con colores risueños, amueblada con objetos graciosos, en la que hay muchas flores exhalando un aroma suave; alguien toca en esta sala una música alegre. Se forma ahí un ambiente de alegría.
Claro está que el ambiente será tanto más expresivo cuanto más numerosas sean las afinidades entre los seres que en tal sala se encuentren. Y así ese ambiente podrá ser además de alegre, también digno, distinguido, sereno, si la dignidad, la distinción y la serenidad existiesen en las personas y cosas que ahí están. El ambiente será lo contrario de todo esto, o sea, triste, extravagante, feo y vulgar si los objetos que lo constituyen tienen, todos, esas notas.
Los hombres forman para sí ambientes a su imagen y semejanza, ambientes en los que se reflejan sus costumbres y su civilización. Pero lo recíproco también es verdadero, en gran medida. Los ambientes forman a su imagen y semejanza a los hombres, las costumbres, las civilizaciones. En pedagogía esto es trivial. Pero ¿Valdrá solo para pedagogía? Quién osaría negar la importancia de los ambientes en la formación de los adultos; formación, decimos con toda propiedad, pues en esta vida el hombre, en todas las edades, tiene que dedicarse al esfuerzo de formarse y reformarse, preparándose así para el cielo, que es donde cesa nuestra marcha hacia la perfección. Así el católico puede y debe exigir de los ambientes en que está que sean instrumento eficaz para su formación moral.
De la importancia del ambiente para el equilibrio de la vida mental y la rectitud de la formación moral del hombre, tenemos una prueba en la sabiduría, belleza y magnificencia con que Dios dispuso todo el cuadro de la naturaleza para que lo contemplemos. Hay en el universo, no uno sino miles y miles de ambientes y todos adecuados para instruir y formar al hombre. A tal punto esto es verdad que la Sagrada Escritura numerosas veces apela a seres materiales para hacernos entender y apreciar realidades espirituales y morales. El hombre, con su poder limitado, constituye sus ambientes haciendo seres sin vida -muebles, sillones, etc.- Y fabricando figuras de la realidad: Pinturas, esculturas, mosaicos. Dios, por el contrario, hizo la propia realidad, y, Autor de la vida, dio realce y riqueza al ambiente de la creación, colocando en él seres vivos: plantas, animales, y sobretodo al hombre.
De este poder de expresión de los seres inferiores, y sobretodo los animales, tenemos pruebas en los Evangelios, así, en su hermoso sermón de la misión de los Apóstoles (Mt. 10,16), Nuestro Señor nos propone a la paloma y a la serpiente como modelos de dos altas virtudes: la inocencia y la prudencia.
Llena de armonía en sus líneas, sencilla en el colorido, graciosa en los vuelos y en los movimientos, “afable” con los demás animales, pura y cándida en todo su ser, la paloma nada hace que pueda sugerir la idea de rapiña, de agresión, de injusticia, de desequilibrio, de impureza. Es pues, muy adecuadamente, en el lenguaje del Salvador el símbolo de la inocencia.
Pero algo le falta: las aptitudes por las cuales un ser asegura su supervivencia en la lucha contra los factores adversos, su perspicacia es mínima, su combatividad nula, su única defensa consiste en la huida. Y por esto el propio Espíritu Santo, nos habla de “palomas imbéciles, sin inteligencia” (Oseas 7, 11).
Lo que nos hace recordar a ciertos católicos deformados por el romanticismo, para quienes la virtud consiste sólo y siempre en apagarse, en bajar la cabeza, en ser ridiculizados, en retroceder, en dejarse humillar.
¡Cuán diferente es la serpiente, agresiva, venenosa, falsa, perspicaz y ágil! Elegante y al mismo tiempo repugnante; frágil al punto de poder ser aplastada por un niño, y peligrosa a punto de matar un león con su veneno; adaptada por toda su forma, su modo de moverse y de actuar, al ataque velado, traicionero, fulminante; tan fascinante que en ciertas especies hipnotiza y, al mismo tiempo esparce a su alrededor el terror, es ella verdaderamente el símbolo del mal, con todos los atractivos y toda la felonía de las fuerzas de la perdición.
Ibis
Pero en toda ésta “malicia” cuanta prudencia, cuanta astucia. La prudencia es la virtud por la cual alguien emplea los medios necesarios para llegar a los fines que tiene en vista. La astucia es un aspecto y, en cierto modo, una quintaesencia de la prudencia, por la cual se mantiene todo el silencio y se emplean todos los disfraces lícitos, necesarios para alcanzar un fin. Todo en la serpiente es astucia y prudencia, desde su penetrante mirada hasta lo escurridizo de su forma, y lo terrible de su arma esencial: una sola y pequeña picadura en la piel de la víctima pero a través de ella, un veneno que en pocos instantes circula por todo el cuerpo.
El ibis nos da un ejemplo magnífico de como se pueden aliar en una sola acción la inocencia de la paloma y la astucia de la serpiente. Su nido lo hace en árboles y protege con vigilancia y energía a su progenie. Es así, un ejemplo de virtud seria y fuerte para el hombre.
Viene, sin embargo, la serpiente, y le traga un huevo, amenazando deglutir los demás. No menos hábil y capaz que el reptil, el ibis le ataca en el punto exacto, inutilizándole todos los recursos de agresión y de defensa. Después de algún tiempo de presión, la serpiente entrega el huevo y cae desfallecida al suelo.
El ibis alcanzó un objetivo honesto con la inocencia de la paloma, empleando los recursos de lucha, que vencieron en astucia a la serpiente.
Plinio Corrêa de Oliveira  in Ambientes, Costumbres, Civilizaciones