lunes, 3 de mayo de 2010

Sacerdotes segun SanPablo y San Juan.....Como Jesucristo

Fernando Sebastián Aguilar
Arzobispo emérito de Pamplona y Tudela desde 2007. Nacido en Calatayud, Zaragoza, en 1929, claretiano desde 1946. De 1957 hasta 1979 su principal ocupación fue la docencia en Teología, fue Rector de la Universidad Pontificia de Salamanca.
Desde 1979, sucesivamente fue Obispo de León, Coadjutor de Granada, Administrador Apostólico de Málaga y Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela. Fue también Rector y Gran Canciller de la Universidad Pontificia de Salamanca, así como Secretario primero y luego Vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española. En la actualidad reside en la Casa Sacerdotal de Málaga.
El ser sacerdotal de Jesús, según san Juan
Podemos hacer un recorrido por el evangelio de San Juan para ver el fundamento, la originalidad, la unicidad del sacerdocio de Jesús. Dios le ha dado el poder de juzgar, el que crea en lo que él dice no tendrá juicio de condenación, sino que alcanzará la vida eterna, ha pasado de la muerte a la vida; el Padre le ha dado el poder de dar la vida (Jn 5, 22.24.26).
Las Escrituras hablan de él, Moisés da testimonio de él, un testimonio que los judíos no aceptan, porque su orgullo les impide entender las Escrituras en su verdadero sentido (Jn 5, 44).

Lo que Dios nos pide es que creamos en el que El ha enviado (Jn 6. 29). El es el pan de Dios que viene del Cielo para dar la vida al mundo. El ha venido al mundo para hacer la voluntad de su Padre y la voluntad del Padre es que no rechace a nadie sino que nos resucite en el último día.
El Padre quiere que todos los que vean al Hijo y crean en El tengan vida eterna y El los resucitará en el último día. (Jn 6, 34-40). Sólo El, que viene del Cielo, conoce al Padre. El es el verdadero pan del Cielo, el pan de vida, quien cree en El no morirá (Jn 6, 43-50). Este pan de vida es su propia carne entregada en sacrificio por nosotros.

Desde el principio, en la conciencia de Jesús está presente la previsión de la cruz, por eso su presentación como pan del cielo pasa a ser invitación a comer su carne y beber su sangre, en una evidente alusión a su muerte.
Su carne es verdadera comida y su sangre verdadera bebida. Jesús es consciente de que llega a ser pan de vida para toda la humanidad mediante su muerte en la cruz. (Jn 6, 53-59). Este “comer su carne” es sinónimo de “vivir por El”. Como El vive con y por el Padre, así tenemos que unirnos a El (por la fe) para poder vivir con El y por El (vv. 57 y 58). “Nosotros creemos y sabemos que Tu eres el Santo de Dios” (v.69). Sabe que uno de los suyos le va a entregar. “Uno de vosotros es un diablo”.
Jesús viene de Dios, lo conoce, se siente enviado por El, y esta conciencia de haber sido enviado es la que le da autoridad y lo sostiene en su ministerio (Jn 7, 28-29). Jesús sabe que el Padre está con El, vive en todo identificado con El, hace las obras de Dios en el mundo (Jn 8, 18-19).
La identidad personal como Hijo del Padre venido a este mundo, la misión y la obra de Jesús están estrechamente relacionadas, El viene de Dios, ha sido enviado por el Padre y hace la obra del Padre, lo que oye, lo que ve, lo que Dios quiere que haga (Jn 8, 23-29.38).
Ante la figura mediadora de Jesús, Juan presenta la incredulidad y el rechazo creciente de los judíos. “El que habla por su cuenta busca su propio honor” (Jn 7, 18). El testimonio de Jesús no es aceptado por los que buscan la gloria de este mundo, porque no son hijos de Dios sino del diablo. Ellos son los que lo llevan a la muerte (Jn 8, 37.42.44.47). Jesús discute con ellos, les insiste en la necesidad de aceptar su testimonio, recurre una y otra vez a su unión con el Padre, a su carácter de enviado, a su fidelidad al mandato del Padre, para invitarles a creer. Llega incluso a insinuar su unidad substancial con el Padre apropiándose el nombre de Dios en el Exodo, “vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois del mundo, yo no soy del mundo” (8, 23). “Antes que Abrahan naciera YO SOY” (8, 59).
Pero las manifestaciones de Jesús en vez de despertar la fe en sus oyentes les endurecen más y provocan en ellos un rechazo más profundo y más intemperante. “Tomaron piedras“, pretenden lapidarlo por blasfemo.

En este rastreo del evangelio de Juan podemos también leer la parábola del Buen Pastor dándole un sentido sacerdotal (Jn 10): Jesús es la puerta, El ha venido para que sus ovejas tengan vida, en plenitud, y da la vida por ellas. Las ovejas son de su Padre y el Padre, que le ha enviado, se las ha confiado a El, para que les dé la vida. Como otras veces, la relación entre Jesús y sus ovejas es semejante a la que El tiene con el Padre, como el Padre me conoce y yo le conozco, así yo las conozco y ellas me conocen (v. 15).
La misión del Buen Pastor incluye la muerte dando la vida por sus ovejas (v. 17). Lo que hace Jesús es como si lo hiciera el Padre, porque el Padre y El “son uno” (v.30). En su empeño por sacarles de su incredulidad, Jesús prescinde de Sí mismo y les pide que acepten al menos el testimonio de sus obras para ver “que el Padre está en mí y yo en el Padre” (v.38). Jesús dice y hace lo que el Padre le manda, por eso creer en El es creer en el Padre, para alcanzar la vida eterna. (Jn 12, 42-50).

Después de la resurrección de Lázaro, la incredulidad de los judíos se hace más dura y el rechazo es más firme y más radical (Jn 11, 47.53). Como consecuencia de este rechazo se va perfilando y fortaleciendo en la conciencia de Jesús la inminencia de su muerte.
Cuando unos griegos se acercan a El, esta presencia de la muerte se aviva en la conciencia de Jesús, El sabe que no llegará a ser el Salvador universal sino a través de su muerte. Para dar fruto el grano de trigo tiene que morir (12, 24).

Jesús vive su muerte como el cumplimiento de su misión. La incredulidad, el rechazo del Pueblo de la Alianza va a obligarle a ofrecer su vida en sacrificio de fidelidad y de amor, para cumplir la misión recibida del Padre. Jesús prevé que su muerte violenta y humillante va a ser una prueba para la incipiente y vacilante fe de sus discípulos. No esperan un final semejante, no van a comprender esta manera de cumplir las promesas de Dios, a pesar de que está ya insinuada en los Profetas. El se va, y va a preparar el lugar en la casa del Padre, volverá a buscarnos para que todos podamos estar definitivamente con El.
A sus discípulos les conviene que El muera porque así podrá enviarles el Espíritu Santo que les traerá el don de la vida eterna en la comunión de amor con el Padre. El es el camino, nadie llega al Padre sino por El, el está en el Padre y el Padre en El, El va al Padre y quiere llevarnos con El, hasta el Padre, con el amor y la intimidad del Espíritu Santo. “Yo en el Padre, vosotros en mí y yo (con el Padre) en vosotros” (cap. 14). “El que me ama, mi Padre lo amará y vendremos a El y haremos morada en El” (Jn 14, 23). Jesús se va del mundo, pero volverá, estará con sus discípulos, ellos lo verán y podrán vivir con El (14, 28), tendrán que ser sus testigos en medio de muchas persecuciones (Jn 15, 27). Los discípulos tienen que estar dispuestos a recibir el mismo tratamiento que su Maestro, pero no han de tener miedo porque Jesús ha vencido al mundo (Jn 15, 20; 16, 1-4) y podrán contar con el poder del Padre que les concederá todo cuanto le pidan en su nombre (Jn 16, 24).

Su última oración de despedida se llama la “oración sacerdotal” “Padre, ha llegado la hora. Me diste poder para darles la vida eterna. Saben que he venido de ti, que tú me enviaste”. Su suerte es la nuestra. El se siente en todo unido a nosotros. Ruega por nosotros para que nosotros lleguemos con El hasta el Padre. “Guárdalos para que sean uno como tú y yo somos uno. Que puedan participar de mi alegría. Haz que sean tuyos por medio de la verdad, tu palabra es la verdad”. Jesús se ofrece al Padre por nosotros para que nosotros nos ofrezcamos al Padre con El. Pide que estemos unidos a El y al Padre, como El mismo está unido al Padre, nos ha dado la gloria que le dio el Padre para que podamos ser uno como ellos lo son, Jesús desea y pide que estemos con El junto al Padre, amados con el mismo amor” (Jn 17). En la visión de Jesús parece que todos los que creen en El quedan reunidos, unificados dentro de su humanidad, queridos por Dios como una misma cosa con el Hijo primogénito. Ese es su sacerdocio. Esa es su victoria.

Estos mismos son los sentimientos de Jesús en la institución de la Eucaristía. Una vez que ha consumado su entrega al Padre aceptando y viviendo el sacrificio de su vida en la muerte de Cruz, llegada la resurrección, la humanidad terrestre y corporal de Jesús entra en la comunión glorificante con el Padre y el Espíritu Santo. Se cumplen las promesas, alcanza el fruto de su sacrificio, de su ser sacerdotal. “Diles a mis hermanos que voy a mi Padre que es vuestro Padre, a mi Dios que es vuestro Dios” (20, 17). Las apariciones de Jesús a los Apóstoles son ya el cumplimiento de su misión sacerdotal: les da la paz, los envía, les da el Espíritu (20, 21). La celebración de la Eucaristía perpetúa en la Iglesia estos encuentros con el resucitado que nos comunica el Espíritu de Dios y nos trae el don escatológico de la paz. Si somos capaces de leer la palabra de Dios en profundidad, veremos que en el relato del bautismo de Jesús se nos dice ya todo acerca de su sacerdocio: Jesús es el Hijo del Padre, ungido por el Espíritu Santo, que carga con los pecados del mundo. A continuación comienza en el desierto su lucha contra el poder del demonio sobre la humanidad (Mt 3, 13ss).

El sacerdocio de Jesús, en las cartas de san Pablo

En la carta a los hebreos, con otros conceptos, traídos de la liturgia veterotestamentaria, se nos presenta también el sacerdocio de Jesús como un sacerdocio único, definitivo, irrepetible. Un sacerdocio que cumple de verdad la aspiración de establecer la alianza definitiva entre Dios y los hombres. El es el Hijo, engendrado en el hoy eterno de Dios, que realizó la purificación de los pecados y está sentado a la derecha de Dios en las alturas (1, 2-3). Jesús compartió nuestra carne para librarnos por medio de la muerte del poder del demonio que nos tenía esclavizados por el temor a la muerte (2, 14-18). El ha compartido nuestra vida, ha sufrido nuestros mismos dolores, por eso es misericordioso con nosotros (4, 15-16). Dios lo constituyó sumo sacerdote por ser su Hijo. Sufriendo los dolores de la muerte aprendió lo que era obediencia y selló para siempre en su propia carne la unión de la humanidad con Dios “a través del sufrimiento”. Alcanzada así la perfección de su filiación en la obediencia suprema de la muerte, “llegó a ser causa de salvación para todos los que le obedecen y ha sido proclamado por Dios sumo sacerdote al estilo de Melquisedec” (5, 9-10), es decir, sacerdote único, sin ascendientes ni descendientes.

El, con su carne, que es también nuestra carne, ha penetrado en la morada de Dios, y desde allí es ahora nuestra esperanza, como un áncora clavada en los cielos a la cual nosotros nos agarramos por la fe para llegar hasta donde El está “como precursor nuestro” (6, 18-20). Nosotros somos su casa, su familia, por eso la obediencia y la fidelidad de Jesús nos han abierto el camino de la reconciliación y de la salvación (3, 5-6). El ha entrado en los cielos, ha llegado hasta Dios; unidos a El por la fe podremos nosotros llegar también hasta la gloria de Dios (4, 14).

Jesús, el Hijo de Dios encarnado, es propiedad nuestra, es santo, inocente, separado de los pecadores, no necesita sucesores, porque consiguió borrar los pecados del pueblo con su propia muerte, de una vez para siempre, y permanece vivo para interceder siempre por nosotros, “perfecto para siempre” (7, 28). Los sacerdotes de la Antigua Alianza eran muchos y tenían que ofrecer muchos sacrificios que eran “observancias exteriores”, en cambio Cristo entró en el santuario de Dios “de una vez para siempre, con su propia sangre y así nos alcanzó una redención eterna (9, 12). Cristo entró en el Cielo y está presente ante Dios para interceder por nosotros “para dar la salvación a los esperan en El” (9, 28). Nosotros hemos quedado consagrados a Dios gracias a la ofrenda que Jesucristo ha hecho en su carne por nosotros (10, 9-10). Con una sola oblación ha conseguido definitivamente los bienes de la vida eterna. Donde los pecados han sido perdonados no hacen falta más oblaciones (10, 18).

Ya no hay más sacrificios. Ahora nos toca “buscar la salvación por medio de la fe” (10,19). De esa fe que es la presencia de las cosas que se esperan”, “la seguridad de las cosas que no se ven”, es decir, la seguridad y la presencia de la intercesión de Cristo por nosotros, corramos fijos los ojos en Jesús, autor y consumador de la fe, que soportó la cruz y está ahora en la gloria de Dios, en la ciudad del Dios vivo, como “mediador de la nueva alianza” (12, 18-24). Esta es la hora de ofrecer a Dios un culto de alabanza, el culto del amor, de la santidad de nuestra vida, haciendo el bien y ayudando a los hermanos. La sangre de Cristo que se ofreció a Dios por el Espíritu eterno nos permite dar a Dios un culto verdadero, el culto de la fe y del amor (9, 14).
Este es el culto verdadero, estos son los sacrificios que agradan a Dios, “el cumplimiento de su voluntad con toda clase de obras buenas” (13, 21). El sacerdocio de Jesús nos permite asociarnos desde ahora al culto verdadero de los ángeles y de los santos en el cielo. La liturgia cristiana es el culto de una vida santa asociada al sacrificio de Jesús eternamente presente ante el trono de Dios. Así vemos la profunda coincidencia entre el evangelio de Juan, los escritos paulinos y el Apocalipsis.

Sería demasiado prolijo hacer un recorrido semejante por las cartas de Pablo, pero encontraríamos, con otro formato, la misma doctrina. Cristo es el Hijo de Dios que se hizo hombre para vivir en nuestra carne su vida filial. Rechazado por el pecado de los hombres, consumó su filiación, vivió humanamente hasta el extremo su ser de hijo, obedeciendo hasta la muerte de cruz, y por esta fidelidad llegó con su humanidad hasta el trono de Dios donde está vivo glorificando al Padre e intercediendo por nosotros, dándonos la posibilidad de vivir en paz con Dios y heredar su herencia de vida eterna. Aunque Pablo no llame a Cristo sacerdote, porque la obra de Cristo desbordaba infinitamente la función de los sacerdotes de la Antigua Alianza, en sus cartas, Pablo está describiendo y ponderando continuamente la eficacia del sacrificio de Cristo que nos salva. Gracias al sacrificio de Cristo, los cristianos, por medio de la fe pueden dar a Dios el culto verdadero de la fe, la confianza, la obediencia, el amor, la santidad de su vida, dando gloria a Dios en nuestro cuerpo (IC 6, 20).
Por eso es fácil leer los grandes textos cristológicos y soteriológicos de Pablo en perspectiva sacerdotal. En ellos encontramos unas afirmaciones muy cercanas en la forma y coincidentes en el fondo con la cristología de Juan y de la carta a los hebreos.

Así, por ejemplo, IC 15, “por su unión con Cristo todos resucitarán para la vida”, Cristo restablece el Reino de Dios en el mundo y se lo entregará “para que Dios sea todo en todas las cosas” (v.28). “Cristo ha muerto por todos para que los que viven no vivan ya para ellos sino para el que ha muerto y resucitado por ellos” (IIC 4, 15). “Dios reconciliaba consigo al mundo en Cristo” (IIC 5, 19). “A quien no cometió pecado Dios lo hizo por nosotros reo de pecado para que por medio de El nosotros nos transformáramos en salvación de Dios” (IIC 5, 21).
Desde la eternidad hemos sido elegidos por Dios en Cristo y por medio de El llegamos a ser “alabanza de su gloria” (Ef 1, 12). Dios ha desplegado su fuerza salvadora y vivificadora al resucitar a Cristo y sentarlo a su derecha por encima de todas las criaturas, lo ha constituido cabeza suprema de la Iglesia que es su cuerpo y plenitud de la presencia de Dios en el mundo (Ef 1, 20-23). “Dios rico en misericordia, por pura gracia, nos volvió a la vida verdadera junto con Cristo, nos resucitó y nos sentó con El en el cielo” (Ef 2, 4-6).
“Somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús, para cumplir las buenas obras que Dios nos señaló de antemano” (Ef 2, 9). “Gracias a El, unos y otros, unidos en un mismo Espíritu, tenemos acceso al Padre, hasta llegar a ser por medio del Espíritu morada de Dios” (Ef 2, 19-22). Jesús, siendo Hijo de Dios, tomó condición de esclavo, “haciéndose obediente hasta la muerte y una muerte de cruz” (Fil 2, 8), por eso Dios lo exaltó y lo constituyó Señor del Universo para gloria de Dios Padre. El transformará nuestro cuerpo mortal en un cuerpo glorioso como el suyo en virtud del poder que tiene para someter todas las cosas” (Fil 3, 21). Dios ha querido poner en El la plenitud y reconciliar por medio de El todas las cosas (Col 1, 19 y 20). El os ha reconciliado con Dios por medio de la muerte que ha sufrido en su cuerpo mortal. Mediante la fe en El y gracias a El nos atrevemos a acercarnos a Dios con plena confianza (Ef 3,12).

No hay necesidad de insistir más, todos los libros del Nuevo Testamento nos presentan a Jesucristo como el gran sacerdote, el mediador y santificador de toda la humanidad.

jueves, 1 de abril de 2010

Su Bajeza Real........


El rey de España Juan Carlos de Borbón ha sancionado la ley del aborto extendido
En la
página oficial del BOE se puede ver el texto completo de la ley sancionada por el Rey, que empieza de la siguiente manera:
JUAN CARLOS I
REY DE ESPAÑA
A todos los que la presente vieren y entendieren.
Sabed: Que las Cortes Generales han aprobado y Yo vengo en sancionar la siguiente ley orgánica.
El texto concluye así:
La Ley entrará en vigor en el plazo de cuatro meses a partir del día siguiente al de su publicación en el «Boletín Oficial del Estado».
Por tanto,
Mando a todos los españoles, particulares y autoridades, que guarden y hagan guardar esta ley orgánica.
Madrid, 3 de marzo de 2010.
JUAN CARLOS R.
El Presidente del Gobierno,
JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO
Las principales modificaciones que introduce la Ley orgánica de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo aprobada hoy respecto de la anterior legislación son:
Aborto despenalizado dentro de las primeras catorce semanas de gestación, a petición de la embarazada.
El plazo se alarga hasta las 22 semanas si existe grave riesgo para la vida o la salud de la embarazada o graves anomalías en el feto.
Sitúa en los 16 años la mayoría de edad para decidir sobre la interrupción del embarazo.
Al menos uno de los padres o tutores legales de las menores de 18 años deberá ser informado de su decisión de abortar, obligación no exigible si ello produce a la menor un conflicto grave.
El aborto, contemplado como “prestación sanitaria de interrupción voluntaria del embarazo” se realizará en centros de la red sanitaria pública o vinculados a la misma.
El derecho de objeción de conciencia de los profesionales sanitarios debe manifestarse individual y anticipadamente y por escrito.
El Sistema Nacional de Salud garantizará la disponibilidad de los anticonceptivos de última generación en las mismas condiciones que las prestaciones farmacéuticas con financiación pública.
Obligatoriedad de estudiar salud sexual y reproductiva en los programas de las carreras relacionadas con la medicina y las ciencias de la salud, “incluyendo la investigación y formación en la práctica clínica del aborto”.
Incorporación de la formación en salud sexual y reproductiva, “con perspectiva de género” en los contenidos formales de todo el sistema educativo.
*
Monseñor Reig Plá: el Rey incurrió en «cooperación material con el mal».
Monseñor Reig Plá, obispo de Alcalá de Henares y presidente de la Subcomisión Episcopal de Familia y Vida, aseguró que con esta ley se produce un mayor deterioro para la vida humana respecto a la anterior ley, reiteró que los parlamentarios que votaron a favor están en situación objetiva de pecado y aseguró que con su sanción el Rey incurrió en «cooperación material con el mal».
Se refirió a que la ley aprobada “empeora no sólo lo que es la legislación del aborto sino lo que es la educación sexual, y la introducción de la ideología de género, así como la formación de los profesionales sanitarios”.
Reiteró que, en consecuencia, “los católicos que tenían que votar la ley necesariamente tenían que votar en conciencia en contra” y “los que hayan votado a favor tienen que saber que se ponen objetivamente en una situación de pecado”.
Finalmente, preguntado por la posición de la Iglesia respecto a si la situación del Rey que ha sancionado la ley es la misma que la de los políticos que han dado su voto favorable a la misma, monseñor Reig Pla afirmó que “es una situacion mas singular”, si bien “en el tema de la conciencia humana cuando se trata de reforzar una ley que va a provocar la muerte de inocentes no se puede uno amparar simplemente en la Constitución”, sino que “tiene que pensar si con su firma está cooperando materialmente en este caso a que esta ley vaya adelante”. Así, “la conciencia del rey tenía que en este caso situarse no ante la constitución sino ante aquello que es cooperar materialmente con el mal”.
A la pregunta de qué tenía que haber hecho el Rey, monseñor Reig Pla sugirió diversas situaciones, como “decir que no firmaba, decir que anteponía su conciencia al hecho mismo de lo que supone el refrendar una ley que no proporciona el bien, decir yo no ejerzo como rey en esta situación”. En todo cado, concluyó el obispo, “lo que yo puedo afirmar es que es una cooperación remota con el mal”.
Fuentes:
Infocatólica - Reig Plá, primer obispo en activo que señala sin tapujos la responsabilidad del Rey - Monseñor Reig Pla asegura que la sanción por el Rey de la Ley de aborto es «cooperación material con el mal» -
Links externos relacionados:
Petición Formal de Excomunión para Juan CarlosUna vez aprobada la ley del aborto, el gobierno de España anima a los jóvenes de 15 años a practicar todo tipo de actividades sexuales.
Entrada previa relacionada:
Carta a Monseñor Martínez Camino

el humo de satan si esta en El Vatinano......

El pasado 25 de febrero de 2010 el sitio italiano "Palazzo Apostolico", de Paolo Rodari, publica una entrevista al Padre Gabriele Amorth sacerdote exorcista de la diócesis de Roma, donde reitera sus denuncias sobre prácticas de satanismo dentro del Vaticano.
Ya había hablado del tema. La revista 30Giorni de junio de 2004 o Der Spiegel del 8-1-08 habían dado cuenta de sus denuncias. Además criticó el nuevo ritual de exorcismos (Ver aquella entrevista en castellano en
este post de Catolicidad).
¿Satanistas en el Vaticano?
“Sí, aún en el Vaticano hay miembros de sectas satánicas”.
Y ¿quienes participan de ellas? ¿Se trata de sacerdotes o de simples laicos?
“Son sacerdotes, monseñores e ¡inclusive cardenales!”.
Discúlpeme, don Gabriele, pero ¿Ud. como lo sabe?
“Lo se por las propias personas que me lo han podido referir porque han tenido modo de saberlo directamente. Y es algo “confesado” por muchas veces por el propio demonio bajo obediencia durante los exorcismos”.
¿El Papa está informado?
“¡Por cierto que está informado! Pero hace lo que puede. Es algo escalofriante. Tenga en cuenta que Benedicto XVI es un Papa alemán, viene de una nación decididamente adversa a estas cosas. En Alemania de hecho casi no hay exorcistas, pero el Papa sí cree: he tenido ocasión de hablar con él tres veces, cuando era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. ¡Sin duda cree! Y ha hablado explícitamente en público muchas veces. Nos ha recibido, como asociación de exorcistas y ha hecho un buen discurso dándonos ánimo y elogiando nuestro apostolado. Y no se olvide que del Diablo y del exorcismo ha hablado mucho Juan Pablo II”.
Ahora bien, ¿es verdad lo que decía Paulo VI: que el humo de Satanás ha entrado en la Iglesia?
“Es verdad, sobretodo porque inclusive en la Iglesia hay adeptos a las sectas satánicas. Este particular “humo de Satanás” lo ha mencionado Paulo VI el 29 de junio de 1972. Y como esta frase ha creado un enorme escándalo, el 15 de noviembre del mismo año 1972 dedicó todo un discurso de los miércoles al demonio, con frases muy duras. Ciertamente, rompió el hielo, levantó el manto de silencio y censura que venía desde hacía mucho tiempo, pero no ha logrado consecuencias prácticas. Se necesitaba alguien como yo, que no vale nada, para dar la voz de alarma, para lograr esas consecuencias prácticas”.
El P. Gabriele Amorth es uno de los grandes exorcistas en el nivel internacional. Desarrolla su función en la propia ciudad de Roma. Sus memorias, recopiladas por Marco Tosatti en “El P. Amorth. Memorias de un Exorcista. Mi vida en lucha contra Satanás”. (Piemme) son ante todo una denuncia de la Iglesia que quiere hacer. Sobre la Iglesia y a sus obispos dice allí: “Tenemos muchísimos sacerdotes y muchos obispos que por sobre todo no creen en Satanás”. Y ahora: “Hay naciones enteras sin exorcistas: Alemania, Austria, Suiza, España, Portugal... Muchos obispos no creen ya en el demonio y llegan a decir a la gente de un modo directo: el infierno no existe, el demonio no existe. Sin embargo Jesús en el Evangelio habla mucho por lo cual podría decirse que ¡o no han leído el Evangelio o directamente no creen en Él”!

No olvidemos visitar a Jesus en el Santisimo Sacramento del Altar...


Una hora non potuistis vigilare mecum, qui exhortamini mori pro me? Vel Judam non videtis, quomodo non dormit, sed festinat tradere me Judaeis? Quid dormitis?
surgite, et orate, ne intretis in tentationem.
Vel Judam non videtis, quomodo non dormit
sed festinat tradere me Judaeis?

¿Una hora no han podido velar conmigo, los que decíais que darías la vida por mi? Mirad a Judas, ése no duerme, sino que se apresura a entregarme a los judíos.
¿Por qué dormís? Levantaos y orad para no caer en la tentación. Mirad a Judas, ése no duerme, sino que se apresura a entregarme a los judíos.
Responsorio de la Lección 8ª del III Nocturno de Maitines
Jueves Santo – Breviario Romano

lunes, 29 de marzo de 2010

Sermon del Domingo de Ramos por El Padre Castellani

En el Domingo de Ramos se lee durante la misa la Pasión según San Mateo; y en el curso de la Semana Santa se leen las otras tres “Pasiones” –la de San Juan, se canta. La Iglesia quisiera que toda esta Semana se recordara de continuo y meditara la Pasión de Cristo. Pero para poder hacer eso, hay que ser fraile.
La Iglesia quisiera que se meditara la Pasión de Cristo toda la vida; que eso significan los Crucifijos; y los “Calvarios” que se yerguen sobre todas las montañas y lomas en los países católico-germanos de Europa; meditación a la que no puede agotar ninguna vida de hombre. La actual devoción al “Corazón de Jesús” significa lo mismo: es la Pasión de Cristo contemplada en el interior, es decir, en sus afectos, que fueron infiernados; y en su causa, que fue el Amor –el amor no correspondido. Es decir, los dolores del alma. San Juan es el “scriba ánimæ Christi”, el notario del corazón de Jesús.

Haremos dos comentarios de la pasión y muerte de Cristo: uno sobre los dolores de su alma (sobre lo cual escribió un sermón inmortal E. Newman) y otro sobre la legalidad de la muerte de Cristo. Hoy día, después del historiador Gibbons, muchos escritores impíos sostienen que la muerte de Cristo “fue legal”.
Los dolores físicos de Cristo fueron extremos: una verdadera tempestad de horrores. Un día de intenso trabajo, el rito de la Pascua, el largo y emotivo Sermón-Testamento después del lavatorio de los pies pedían una noche de sueño: siguió la larga subida al Olivar desde la otra punta de la ciudad, rodeando el Templo: la bajada al Cedrón y la subida a Getseemáni, la doble oración del Huerto en la cual sudó sangre; y el apresamiento lleno de brutalidades; que no otra cosa significan el machetazo de Pedro a Malco y la huida despavorida de los Apóstoles. Después siguió la parada ante el Sanedrín y la bofetada; y las inmundas vejaciones, ultrajes y golpes en la galería de la Curia Sinagogal. Al amanecer Cristo tenía que estar desmayado o muerto; y entonces comienza la real pasión: le quedaba todavía doce horas de torturas sobrehumanas, a saber, los paseos horribles por toda la ciudad, los azotes a la columna (que ellos solos producían la muerte en muchos casos), la coronación de espinas, el acarreo de la cruz, el enclavamiento y las tres horas de espantosa agonía. Hasta la última gota de sangre. Despacio, diabólicamente graduado.
Los dolores de un hombre son una función de su sensibilidad; los dolores físicos al fin y al cabo desembocan en la conciencia, la cual les da su tercera dimensión: por eso un dolor físico cualquiera es infinitamente mayor en un hombre que en un animal. Y por eso la pasión física de Cristo, aunque la suma de las torturas no hubiese sido casi infinita, hubiese sido a causa de su exquisita sensitividad casi infinita; porque Cristo representa con respecto a nosotros algo como nosotros con respecto a un animal. Cristo tenía una “cuarta” dimensión.

Hay hombres que han sufrido horrores en su vida estando casi incólumes exteriormente: a causa de su sensitividad. El filósofo Kirkegor por ejemplo: yo no he vacilado en estampar hace poco a su propósito la frase sagrada: “enclavaron sus manos y sus pies y contaron todos sus huesos”. Y sin embargo Kirkegor físicamente no sufrió mucho: tenía una pequeña renta para vivir, no tuvo enfermedades agudas, su “would-be” suegro lo amenazó una vez con un puñetazo pero no se lo dio, su gigantesco trabajo de escritor (que en 8 ó 10 años produjo una obra que en la actual edición alemana tiene 52 tomos) estaba compensado por el gozo de la creación de obras geniales… Pero Kirkegor era un melancólico, tenía los nervios de un gran artista; y lastimados encima. La lectura de su “Diario” lo pone poco a poco a uno delante de los dolores de Job; y uno se queda pasmado delante de un verdadero abismo de paciencia. Fue ciertamente un “crucificado”.
La pasión del Cristo se abre y se cierra con dos frases de dimensión infinita, que indican los dolores del alma de Jesús, que sólo Él podía conocer. Al comenzar dijo: “Mi alma está triste hasta la muerte”; y al terminarla dijo: “Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?”. Estas palabras responden al grito que puso en sus labios el profeta: “Todos los que pasáis por el camino, atended y mirad si hay dolor comparable a mi dolor”.
Estas palabras designan un dolor abismal, casi infinito: la Muerte y el Infierno, que son los dos males supremos, hijos del Pecado. Porque el sentirse real y verdaderamente abandonado por Dios, eso es el infierno. Y Cristo no exageraba ni mentía.
La primera sangre que derramó Cristo no se la arrancaron los azotes: se la arrancó la tristeza. “Empezó a entristecerse y a atediarse y aterrorizarse” –anota el Evangelista. Vieron visiblemente los Apóstoles en el gesto de Cristo esos tres monstruos –Tristeza, Tedio y Terror– que cayeron sobre Él al ingresar en el Oliveto; y la respuesta del Maestro a su muda o hablada interrogación fue descubrirles su alma “triste hasta la muerte”. La aprensión imaginativa de un gran peligro o un gran dolor –y más de un dolor irremediable– suele atormentar a veces más aún que el mismo hecho: a muchos los ha llevado a la desesperación y al suicidio. Esa es la condición del hombre; pero esa condición, que nos ha sido dada para que luchemos y evitemos la catástrofe, a Cristo le fue dada para mayor tormento. “Y era su sudor como sudor de sangre que corría hasta la tierra” –empapadas las vestiduras por lo tanto. Púrpura real. “¿Quién es éste que viene desde Esrom, enrojecidas sus vestiduras como vestiduras de rey?”.

La tristeza de Cristo tenía tres raíces: 1ª) el Universal Pecado que había asumido como Cordero Sacrificial pesando asquerosamente sobre su conciencia santísima; 2ª) la previsión de todos los horrores próximos con la violenta y frustrada voluntad de rehuirlos y evitarlos; 3ª) la visión clarísima de la ingratitud de la humanidad. Quae utílitas in sánguine meo? ¿Para qué ha servido mi sangre? ¡Judas!
De nosotros depende que haya servido o no. Podemos consolar el corazón de Dios.
“Comenzó a entristecerse…”. Esa tristeza fue aumentando hasta el final, hasta llegar al grito de los condenados. Los Apóstoles no vieron más que la entrada al abismo. Más allá ningún hombre puede seguir al Hombre-Dios.
Es cuestión de recordar la frase ingenua y temeraria del paisano: “Si esto que dicen los curas es verdá, y todo eso fue por mí, yo tengo que hacer alguna cosa muy brava por vos”.
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El 2º comentario al “Passio” de San Mateo que habíamos prometido versa sobre la legalidad de la muerte de Cristo.

Hace tiempo leímos en un diario yanqui una noticia curiosa: que los israelitas de Nueva York querían hacer una revisión jurídica del proceso a Cristo; es decir, reunir otra vez el Sinedrio, rever testimonios y pruebas, y dictar sentencia definitiva. No sé si se hizo. Lo curioso sería que lo hubiesen hecho y hubiesen condenado de nuevo a muerte al Nazareno ese, que tanto ha dado que hacer. La verdad es que en todo rigor debían hacer eso; porque si llegaran a absolverlo, tenían que volverse todos cristianos; o mejor dicho, ya lo serían 1.
Pero si lo han hecho, lo probable es que la sentencia no ha sido ni “guilty”, ni “non guilty”; sino una sentencia de “not proven” o “out of legality”: nulo por irregularidad de forma jurídica. El proceso de Cristo ha sido altamente ilegal.
El P. Luis De La Palma S. J. en su clásica obra “Historia de la Pasión” ha reseñado en una página maestra las ilegalidades de ese rabioso proceso, que fue una monstruosidad jurídica. El Sinedrio o Tribunal Supremo se reunió en el tiempo pascual, cosa que les estaba vedada; se produjeron testigos falsos y contradictorios; no hubo testigos de descargo; no se dio al reo un defensor; al responder a una pregunta del juez, el acusado fue abofeteado; se tomó una respuesta del reo como prueba y el juez se convirtió en fiscal; la respuesta del Sinedrio no se dio por votación; se celebraron dos sesiones en el mismo día, sin la interrupción legal mandada entre la audición y la sentencia; el sentenciado fue deferido a la Autoridad Romana, que ellos no reconocían como legítima y que (como les advirtió el mismo Pilatos) no entendía jurisdiccionalmente de delitos religiosos; la acusación promovida en el Pretorio (“éste, se ha hecho Dios y por eso debe morir”) no era delito en ese Tribunal; el reo fue tundido a azotes, que era el comienzo de la crucifixión, antes de la sentencia prolata; el delito de conspiración contra el César, que promovieron después, no era pasible de crucifixión, ni siquiera de muerte, como lo era la sedición a mano armada y la traición al ejército imperial, cosas que manifiestamente no hizo Cristo; y finalmente dejando otras dos irregularidades menores, el pazguato de Pilato no profirió la sentencia oficial: “Ibis ad crucem”, sino que dijo malhumorado: “Agárrenlo ustedes y hagan lo que quieran”, cosa que un juez no puede hacer, porque es abdicar su oficio; después de haber hecho la fantochada de lavarse las manos con lo que creyó quedar bien con Dios, con los judíos y con su mujer; y después de haber proclamado públicamente la inocencia del acusado: “Non invenio in eo culpam” –no encuentro culpa en él–, lo mandó al patíbulo.

No sé si olvido alguna porque cito de memoria; pero con la mitad de estas irregularidades el proceso es archinulo; y el juez tenía el deber estrictísimo de absolver al acusado; hacer administrar “cuarenta menos uno” a Caifas por los malos tratamientos que había permitido infligirle; y hacer barrer a golpe de lictor a la turba con Barrabás y todo, que al pie de la escala de mármol (no querían pisar el pretorio para no mancharse y poder comer la pascua, los angelitos), bramaban como leones y toros (“toros bravos me han cercado, líbrame de la boca del león” –dijo el Profeta), y atropellaban el decoro del Procónsul con amenazas absurdas. Lo único que hay que anotarle al pollerudo de Pilatos es que no recibió ninguna “coima” (no se acordó) cosa que no se puede decir de todos los jueces cristianos.
Pero donde se equivoca La Palma es en enrostrar a los fariseos todas estas fallas del “procedimiento”; en este caso no tienen importancia maldita 2. Si Cristo no era lo que Él decía, había que darle muerte por encima de todo procedimiento; y eso en virtud del sentimiento religioso. Era un blasfemo; y por cierto, el blasfemo más extraordinario que ha existido. Por eso, ellos no tuvieron reparos en des-responsablar a Pilatos: “que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos”. Esto era un juramento tremendo, que los latinos llamaban “exsecración”. En eso se sentían seguros: “creían (perversamente) hacer un obsequio a Dios”. Si el Nazareno no era Dios; ni el pastor Eróstrato que incendió el templo de Diana de Efeso, ni Calígula que violó una Vestal, ni Enrique II que hizo matar a Santo Tomás-Beckett en su catedral y durante su misa, han hecho una blasfemia y un sacrilegio comparable: “Reo es de muerte; nosotros sabemos que es reo de muerte; poco importa lo que le digamos a este romanacho incircunciso…”. Si la acusa de conspiración contra el César, y la subsiguiente amenaza no hubiesen surtido el apetecido efecto, poco les hubiera importado acusar a Cristo de haber pagado tres asesinos para matar a Pilatos, su mujer y su hijo. (Pilatos no tuvo hijos en vida; aunque después de muerto ha tenido muchos hijos adoptivos).
Pero la cuestión en causa no era la sedición contra el César (que ellos deseaban con toda el alma, los hipócritas) ni si Cristo había dicho que iba destruir el Templo y reedificarlo en tres días (que ellos sabían no había dicho) ni nada por el estilo. La cuestión real era: ¿Cristo es lo que Él dijo o no? Esta es la cuestión más tremenda que se ha puesto en la historia de la humanidad: cuestión de vida o muerte.
Todavía se pone, se pone continuamente; y la prueba son los honestos judíos de Nueva York. El proceso de Cristo se reproduce continuamente en el alma de cada hombre: Cristo es acusado, da testimonio de sí, deponen contra él falsos testigos, malos sacerdotes lo juzgan y condenan, Judas lo besa, inmundos herodes se burlan de él, y muchos pilatillos lo crucificamos. Es la cuestión de un simplicísimo si o no que se produce en lo más profundo del alma: “Sí, es Dios. No, no es mi Dios”. Si no es mi Dios, es reo de muerte… ¡Que desaparezca, que sea crucificado, que sea sepultado y sellado su cadáver y que no sepa más de él ni de su memoria!… Tremendo pensamiento.
Los cristianos creemos que la dispersión secular del pueblo judío (que ahora se está por terminar) es la respuesta a aquella “exsecración” de los fariseos: “caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos”. ¿Por qué sobre nuestros hijos? ¿No es injusto eso? Aquí hay un misterio. En realidad, todo judío que por su culpa no se vuelve cristiano, da su aquiescencia a la condenación de Cristo; porque ellos tienen en sus manos las Escrituras con todas las profecías (la pieza maestra del proceso, el testigo que no se llamó) y nadie tan bien como ellos puede entender de esta causa. Decir esto parece duro y tremendo; y en realidad lo es. Pero la cuestión es esta: o fue Dios o no fue Dios y no hay evasiva ni respuesta intermedia posible. O blasfemo, o mi Creador y Señor.
Dejemos en paz a los judíos si no es para rogar por ellos, como ruega la Iglesia el Viernes Santo: demasiado han sufrido. Lo malo es la segunda crucifixión de Cristo (“rursum crucifigentes Filium Dei”) que hacemos los cristianos. En mi propia vida tengo bastante que considerar; pero eso no es para contarlo aquí. Pero en la vida pública de las naciones llamadas cristianas, desde la Reforma acá, un largo e infausto Vía Crucis ejecuta al Cuerpo Místico de Cristo. Los caifas, los judas, los pedros, los herodes, los pilatos se multiplican; y todos los gestos de aquella nefasta hazaña se reproducen simbólicamente: se lo niega, se lo calumnia, se lo impreca, se lo azota y se lo crucifica. Y se lo sepulta.
Las naciones parecen en camino de crucificar nuevamente a Cristo; y de gritar al cielo: “que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos”.
«Hasta el cielo en dolor anegado
Llega el grito de un ruego execrable
Cubre el ángel su rostro espantado
Dice Dios: “Yo lo voy a cumplir”
Y esa sangre, que el padre imprecaba,
A la prole infeliz aún enlima
Que hace siglos la lleva y de encima
No la pudo hasta hoy sacudir…
Padre nuestro, pues tanto le cuesta
Por Él cese tu ardor vengativo
De los ciegos la insana respuesta
Vuelve en bien, oh piadoso Señor.
Sí, esa sangre sobre ellos descienda
Pero en lluvia que limpie sus lodos
Todos hemos errado, y de todos
Esa sangre redima el error. 3»
Domingo de Ramos El Evangelio de Jesucristo
Leonardo Castellani, S.J.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Salmo 1 analisis de santo Tomas de Aquino

Profundo y bello analisis Tologico de Santo Tomas; definitivamente El Espiritu SaAnto habitaba en El.
Este Salmo 1 , como es tan corto y poco mensionado , a veces pasa inadvertido pero cualquier Palabra de Dios da toda la tela del mundo para cortar ; no olvidemos la lectura de los Salmos y una manera facil es diariamente hacer la Sagrada Liturgia de las Horas.


1) Bienaventurado el hombre, que no anduvo en consejo de impíos,y en camino de pecadores no se paró,y en cátedra de pestilencia no se sentó:
2 Sino que en la ley del Señor está su voluntad,y en su ley medita día y noche
.3 Y será como el árbol, que está plantado a las corrientes de las aguas,el cual dará su fruto en su tiempo:Y su hoja no caerá:y todo cuanto él hiciere, irá en prosperidad.
4 No así los impíos, no así:sino como el tamo, que arroja el viento de la faz de la tierra.
5 Por eso no se levantarán los impíos en el juicio,ni los pecadores en el concilio de los justos.
6 Porque conoce el Señor el camino de los justos;y el camino de los impíos perecerá.
Este salmo se distingue de todo el resto de la obra, pues no tiene título, sino que es más bien como el título de todo el salterio. David compuso los salmos a la manera del que reza, es decir, no conservando una sola manera, sino según los diversos sentimientos y movimientos del que reza. Por lo tanto, este primer salmo expresa el sentimiento de un hombre que eleva sus ojos a la situación entera del mundo, y considera cómo algunos avanzan y otros caen.
Cristo fue el primero de los bienaventurados, así como Adán lo fue de los malvados. Pero se ha de notar que todos concuerdan en una cosa y difieren en dos. Concuerdan en que todos buscan la felicidad, pero difieren en la manera de dirigirse hacia ella, y al final de esto, en que algunos la alcanzan, y otros no.
Así pues, se divide este salmo en dos partes. En la primera se describe el camino de todos hacia la felicidad. En la segunda se describe el final, allí donde dice: Y será como el árbol....Sobre la búsqueda de la felicidad hace dos cosas.
En primer lugar, se refiere al camino de los malvados, y en segundo lugar al de los buenos (Sino que en la ley del Señor está su voluntad...)Tres cosas se han de considerar en el camino de los malos. En primer lugar su deliberación acerca del pecado, y esto en su pensamiento. En segundo lugar, su consentimiento y ejecución. Y en tercer lugar el inducir a otros a algo semejante, y esto es lo peor. Y por eso indica en primer lugar el consejo de los malvados, allí donde dice: Bienaventurado el hombre.... Y dice: “que no anduvo”, pues cuando el hombre delibera, está andando.
En segundo lugar indica el consentimiento y la ejecución, diciendo: “y en camino de pecadores”, es decir, en la operación: "El camino de los impíos es tenebroso, no saben adónde se tropiezan" (Prov. 4). No se paró, es decir, consintiendo, y actuando. Y dice de impíos, porque la impiedad es un pecado contra Dios, y de pecadores, contra el prójimo, y en cátedra, es inducir a otros a pecar. Así pues, en cátedra como un maestro que enseña a otros a pecar; y por eso dice, de pestilencia, porque la pestilencia es una enfermedad infecciosa. "Hombres pestilentes devastan la ciudad" (Prov. 29).Así pues, quien no camina así no es feliz, sino todo al contrario. Pues la felicidad del hombre está en Dios: Feliz el pueblo cuyo Dios es el Señor, etc. (Sal 143). Por lo tanto el camino recto a la felicidad es en primer lugar que nos sometamos a Dios, y esto de dos maneras.
Primero mediante la voluntad, obedeciendo sus mandatos; y por eso dice: “Sino que en la ley del Señor...”; y esto corresponde de modo especial a Cristo: "He bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad de Aquel que me ha enviado" (Jn. 8). Y conviene también de modo semejante a toda persona justa. Dice en la ley, por medio del amor, no bajo la ley por temor: "La ley no ha sido puesta para el justo" (1Tim 1).
En segundo lugar mediante el entendimiento, meditando constantemente; y por eso dice: “y en su ley medita día y noche”, es decir, continuamente, o bien a ciertas horas del día y de la noche, o bien tanto en las circunstancias prósperas y en las adversas. Evangelio del Domingo 2º después de Epifanía (San Lucas II, 1-11). En aquel tiempo: celebrábanse unas bodas en Caná de Galilea y estaba allí la Madre de Jesús. Fue también convidado Jesús con sus discípulos a las bodas. Y llegando a faltar vino, la Madre de Jesús le dijo: No tienen vino. Respondióle Jesús: Mujer ¿qué nos va a ti y a mí? aún no ha llegado mi hora. Dijo su ma-dre a los que servían: Haced cuanto él os dijere.
Había allí seis tinajas de piedra destinadas a las purificaciones judáicas cabiendo en cada una dos o tres cántaros. Y Jesús dijo: Llenad las tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. Y Jesús les dijo: Sacad ahora, y llevad al maestresala. Y lo hicieron así. Y luego que gustó el maestresala el agua hecha vino, como no sabía de donde era (aunque los sirvientes lo sabían, porque habían sacado el agua), llamó al esposo y le dijo: todos sirven al principio el buen vino: y después que los convidados han bebido bien, entonces sacan el más flojo. Mas tu reservaste el buen vino para lo último. Este fue el primer milagro que hizo Jesús en Galilea. Y manifestó su gloria y creyeron en él sus discípulos.
“Y será como el árbol...”. En esta parte se describe el final de la felicidad e indica en primer lugar su diversidad; en segundo lugar añade su razón, allí donde dice: “Porque conoce el Señor...”. Sobre lo primero hace dos cosas. En primer lugar indica el final de los buenos, y en segundo lugar el de los malos (“No así los impíos...). Acerca del final de los buenos se vale de una comparación; primero la indica, y luego la adapta, allí donde dice: “y todo cuanto él hiciere...”. Así pues, toma la comparación del árbol, del que se consideran tres cosas: el ser plantado, el dar fruto, y el conservarse. Para ser plantado, es necesaria una tierra humedecida por las aguas, pues de otro modo se secaría; y por eso dice: “que está plantado a las corrientes de las aguas”, es decir, junto a las corrientes de las gracias: "el que cree en mí... de su seno correrán ríos de agua viva" (Jn. 7).Y quien tenga sus raíces junto a esta agua fructificará haciendo buenas obras; y esto es lo que sigue: “el cual dará su fruto”. "Pero el fruto del espíritu es caridad, alegría, paz, y paciencia, generosidad, bondad, fidelidad", etc. (Gál. 5). “En su tiempo”, es decir, sólo cuando es momento de obrar. "Mientras tenemos tiempo, obremos el bien a todos" (Gál. 6). Y no se seca; por el contrario, se conserva. Ciertos árboles se conservan en su substancia, pero no en sus hojas, pero otros se conservan también en sus hojas: así también los justos, por lo que dice “y su hoja no caerá”, es decir, no serán abandonados por Dios ni siquiera en las obras más pequeñas y exteriores. "Pero los justos germinarán como una hoja verde" (Prov. 11). Luego cuando dice “y todo cuanto él hiciere...”, adapta la compaón: pues los bienaventurados prosperarán en todo, cuando alcancen el fin deseado en todo lo que desean, pues los justos llegarán a la felicidad. Oh Señor, sálvame, oh Señor, dame la prosperidad etc. (Sal 117).
Opuesto es el final de los malvados, que se describe allí donde dice “No así los impíos...”. Y sobre esto hace dos cosas. En primer lugar hace una comparación, y en segundo lugar la adapta, allí donde dice “No se levantará”. Pero hay que notar que aquí repite “no así” y “no así” dos veces, para una mayor certeza. "Lo que viste por segunda vez, es juicio de firmeza" (Gén. 41). O bien, “no así” obran en el camino, y por eso “no así” reciben al final. "Recibiste bienes en tu vida, y Lázaro asimismo males: pero ahora éste es consolado, y tu atormentado" (Lc. 16).Ahora son propiamente comparados con el polvo porque poseen tres características que son contrarias a lo que se ha dicho sobre el hombre justo.
Primero que el polvo no se adhiere a la tierra, sino que está en la superficie; el árbol plantado, en cambio, ha echado raíces. Asimismo, el árbol es compacto en sí mismo, y es además húmedo; pero el polvo es en sí mismo dividido, seco y árido, por lo que se dice que los buenos están unidos por la caridad como un árbol: “Estableced un día solamente con espesuras, hasta el cornijal del altar” (Sal 117); pero los malos están divididos: "Entre los soberbios siempre hay contiendas" (Prov. 13). Asimismo, los buenos se adhieren radical-mente en las cosas espirituales y en los bienes divinos, mientras que los malos se sostienen en los bienes exteriores. Asimismo, están sin el agua de la gracia: "Eres polvo etc." (Gén. 3). Y por eso toda su malicia pasa. "No perecerá ni un cabello de vuestra cabeza" (Lc. 21).Pero sobre estos malos se dice que serán arrojados completamente de la faz, esto es, de los bienes superficiales; el viento, es decir la tribulación, los arroja de la faz de la tierra. "Vi que los que obran la iniquidad, y siembran dolores, y los siegan, han perecido ante el soplo de Dios, y han sido consumidos por el espíritu de su ira" (Job 4).
Luego adapta la comparación, allí donde dice “no se levantarán”, pues son como el polvo.
Pero por el contrario, "es necesario que todos nosotros seamos puestos al descubierto ante el tribunal de Cristo" (2 Cor 5). Y asimismo, "Todos resucitaremos" (1Cor 15). Ante ello se puede decir que esto puede ser leído de dos maneras. En efecto, se dice que un hombre resucita propiamente en el juicio, cuando su causa es vista favorable por la sentencia del juez. Así pues, éstos no resucitarán, porque no habrá sentencia a su favor en el juicio, sino más bien en contra; por eso otra variante dice: no podrán ponerse de pie. Pero los buenos sí, pues si bien han sido afligidos por el pecado del primer padre, tendrán una sentencia en su favor. Ni los pecadores se congregarán en el concilio de los justos, pues los buenos se congregarán para la vida eterna, en la que no serán admitidos los malvados.O bien dice que esto se entiende acerca de la reparación de la justicia, para la que harán reparación en su propio juicio. "Si nos juzgásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados" (1Cor 11). Y sobre esto dice: no se levantarán en el juicio, es decir, propiamente, y sobre esto dice Ef. 5: "Despierta tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te iluminará Cristo" (Ef. 5).Ahora bien, ciertos hombres son reparados por el consejo de los buenos, pero tampoco de este modo se levantan del pecado los malvados. O los impíos, es decir, los infieles, no se levantarán en el juicio de discusión y de examen, pues según Gregorio algunos serán condenados sin ser juzgados, como por ejemplo los infieles. Algunos no serán juzgados ni serán condenados, es decir, los Apóstoles, y los hombres perfectos. Algunos serán juzgados y serán condenados, es decir, los fieles malos. Así pues los fieles no se levantarán para ser examinados en el juicio de discusión. "Quien no cree, ya está juz-gado" (Jn. 3). Pero los pecadores no se levantarán en el juicio de los juicios, es decir, para ser juzgados y no condenados.Luego se da la razón por la que éstos no se levantarán en el juicio.:
“Porque conoce..”. Y habla con propiedad, pues cuando alguien sabe que algo está echado a perder, lo repara; pero cuando no lo sabe, no lo repara. Los justos se pierden con la muerte, pero sin embargo Dios los sigue conociendo. "Dios conoce al que le pertenece" (2Tim 2). Los conoce con un conocimiento de aprobación, y por eso son reparados. Pero puesto que no conoce el camino de los impíos con un conocimiento de aprobación, el camino de los impíos perecerá. “Anduve errando como una oveja que perece: busca a tu siervo, pues no he olvidado tus mandamientos” (Sal 118). “Sea su camino tinieblas y resbaladero” (Sal 34).Evangelio del Domingo 4º después de Epifanía (Mt. 8, 23-27). En aquel tiempo: Habiendo subido Jesús a una barca, siguiéronle sus discípulos; cuando de pronto se levantó en el mar recia borrasca, hasta el punto de que las olas cubrían la nave; mas Jesús dormía. Acercáronse a Él sus discípulos y le despertaron diciendo: "¡Señor, sálvanos, que perecemos!" Díjoles Jesús: "¿Por que temésis, hombres de poca fe?" Levantándose entonces, mandó a los vientos y al mar, y siguióse una gran bonanza. Entonces los discípulos maravillados decían: "¿Quién es éste, que los vientos y el mar le obedecen?"

Comentario de Santo Tomás de Aquino -

lunes, 1 de marzo de 2010

La Medalla Milagrosa



LA MEDALLA MILAGROSA
En el año 1830, en la Casa Madre de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul, en París, Francia, la Santísima Virgen se apareció en tres oportunidades a una humilde y piadosa novicia, Sor Catalina Labouré. En las tres oportunidades, Catalina vio a la Santísima Virgen, recibió mensajes y fue tratada con amorosa y maternal atención.Primera aparición.

Relató la vidente de la Santísima Virgen a su confesor que hacia las 11:30 horas de la noche del 18 de julio, oyó que alguien la llamaba por su nombre: "Sor Labouré, Sor Labouré ven a la capilla. Allí te espera la Santísima Virgen" Quien la llamaba era un niño pequeño y él mismo la condujo hasta la capilla.Catalina se puso a rezar y después de oír un ruido semejante al roce de un vestido de seda, vio a la Santísima Virgen sentada al lado del Altar.

Catalina fue hacia Ella, cayó de rodillas apoyando sus manos en las rodillas de la Santísima Virgen y oyó una voz que le dijo: "Hija mía, Dios quiere encomendarte una misión... tendrás que sufrir, pero lo soportarás porque lo que vas a hacer será para Gloria de Dios. Serás contradecida, pero tendrás gracias. No temas".

La Santísima Virgen señaló el pie del Altar y recomendó a Catalina acudir allí en los momentos de pena a desahogar su corazón pues allí, dijo, serán derramadas las gracias que grandes y chicos pidan con confianza y sencillez.Segunda aparición. Esta es la aparición en que la Santísima Virgen comunica a Su vidente el mensaje que quiere transmitir. Esta aparición tiene tres momentos distintos:Dijo Catalina a su confesor que a la hora de la oración hacia las 5:30 de la tarde del 27 de Noviembre, oyó nuevamente el ruido semejante al roce de la seda y vio a la Santísima Virgen.Primer momento (La Virgen del globo).

La Santísima Virgen estaba en pie, sobre la mitad de un globo aplastando con sus pies a una serpiente. Tenía un vestido cerrado de seda aurora, mangas lisas; un velo blanco le cubría la cabeza y le caía por ambos lados. En sus ma-nos, a la altura del pecho, sostenía un globo con una pequeña cruz en su parte superior. La Santísima Virgen ofrecía ese globo al Señor, con tono suplicante. Sus dedos tenían anillos con piedras, algunas de las cuales despedían luz y otras no. La Santísima Virgen bajó la mirada. Y Catalina oyó: "Este globo que ves, representa al mundo y a cada uno en particular. Los rayos de luz son el símbolo de las gracias que obtengo para quienes me las piden. Las piedras que no arrojan rayos, son las gracias que dejan de pedirme"; El globo desapareció.Segundo momento (Anverso de la medalla).

Cuando el globo desapareció, las manos de la Santísima Virgen se extendieron resplandecientes de luz hacia la tierra, los haces de luz, no dejaban ver sus pies. Se formó un cuadro ovalado alrededor de la Santísima Virgen y en semicírculo, comenzando a la altura de la mano derecha, pasando sobre la cabeza de la Santísima Virgen y terminando a la altura de la mano izquierda, se leía:

OH MARÍA SIN PECADO CONCEBIDA, RUEGA POR NOSOTROS,QUE RECURRIMOS A TI" Catalina oyó una voz que le dijo: "Haz acuñar una medalla según este modelo, las personas que la lleven en el cuello recibirán grandes gracias: las gracias serán abundantes para las personas que la llevaren con confianza".

Tercer momento (El reverso de la Medalla). El cuadro se dio vuelta mostrando la letra M, coronada con una cruz apoyada sobre una barra y debajo de la letra M, los Sagrados Corazones de Jesús y de María, que Catalina distinguió porque uno estaba coronado de espinas y el otro traspasado por una espada. Alrededor del monograma había doce estrellas. Tercera aparición. En el curso del mes de diciembre del mismo año, Catalina fue favorecida con una nueva aparición, similar a la del 27 de Noviembre. También durante la oración de la tarde. Catalina recibió nuevamente la orden dada por la Santísima Virgen de hacer acuñar una medalla, según el modelo que se le había mostrado el 27 de noviembre, y que se le mostró nuevamente en esta aparición.

Quiso la Santísima Virgen que su vidente tuviera muy claros los simbolismos de su aparición, por eso insistió de una manera especial que el globo que ella tiene en sus manos, representa al mundo entero y cada persona en particular; en que los rayos de luz que arrojan las piedras de sus anillos, son las gracias que Ella consigue para las personas que se las piden, que las piedras que no arrojan rayos, son las gracias que dejan de pedirle; que el Altar es el lugar a donde deben recurrir grandes y chicos, con confianza y sencillez, a desahogar sus penas.Después de vencer Catalina todos los obstáculos y contradicciones que le había anunciado la Santísima Virgen, en el año 1832, las autoridades eclesiásticas aprobaron la acuñación de la medalla. Una vez acuñada, se difundió rápidamente como la MEDALLA MILAGROSA.

lunes, 1 de febrero de 2010

A donde vamos .....

Sábado 23 de enero 2010
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Por John-Henry Westen
WASHINGTON, 23 de enero de 2010 (LifeSiteNews.com) -
Informes meteorológicos en los días anteriores a marzo del viernes por la Vida, advirtió de la lluvia y la nieve, sin embargo, la moral alta y el buen tiempo el día del evento, sin nieve o lluvia y temperaturas restantes soportable. Un mar de de los jóvenes dominada a una multitud masiva, uno de los más grandes - si no el mayor - en la historia de los 37 años de la Marcha anual de por vida.
Organizador Nellie Gray declaró a la prensa que el número de manifestantes este año superó el año pasado, que se estima en más de 300.000. Ese sentimiento fue expresado por mucho tiempo, muchos de marzo de vida para los participantes.
La mañana antes de la marcha estaba llena de actividades alrededor del área de DC, con decenas de miles de personas en la asistencia a grandes eventos. El Centro de Verizon se llenó a capacidad para los 11 oficiales am Misa

Una Vida Humana Internacional (HLI) 'mini'-conferencia también fue muy concurrido. Pro más grande del mundo-organización de la vida hicieron sus sala de conferencias del hotel, el tratamiento de los huéspedes café y rosquillas y las experiencias de los líderes de HLI de todo el mundo. Un breve discurso por este reportero y una charla final de HLI Presidente FR. Tom Euteneuer concluyó el evento, después de que los participantes se sumaron a los cientos de miles de reunión para la marcha.

A lo largo de la ruta cientos de banderas de las escuelas, colegios, órdenes religiosas y los grupos pro-vida, se podía ver al frente de sus empresas, con varias bandas de música de mantenimiento de una cadencia viva en toda la multitud.
Si bien los pro-vida marcharon por los cientos de miles de personas, menos de una docena de pro-promotores del aborto de pie ante el Tribunal Supremo de signos. Lectura de la CNN coberturaSin embargo, uno podría llegar a creer los números eran iguales.
NPR similaressubestimado a un grado extremo la disparidad entre los pro-vida y las fuerzas pro-aborto, admitiendo que sólo hubo un "pequeño número de manifestantes pro-elección." Cabe destacar que faltaba era el hecho de que los manifestantes pro-aborto fueron superados en número cerca de 20.000 a 1 , o más.

The Washington Post era más exacta, pero por un factor de al menos 10 ". Decenas de miles de opositores al aborto marcharon por el Viernes de frío en la Marcha Anual por la Vida"informó el Post, agregando que "la lucha contra Pocos manifestantes eran visibles a lo largo de la ruta, pero algunos se reunieron frente a la Corte Suprema".
EE.UU. Hoy se han dado una idea de la masivas a favor de la presencia de la vida en la de marzopresentación de informes de que "120 autobuses de los manifestantes de aborto suroeste de Pensilvania" solo tomó parte.
Incluso en medio de tan extrema polarización de los medios de comunicación, sin embargo, era fácil de detectar en el informe más extravagantes - a partir de Newsweek. El informe de Krista Gesaman sugirió que lo que faltaba en la marcha eran mujeres jóvenes.
Pero lejos de desaparecidos, las mujeres jóvenes eran de hecho los dominantes demográfica en el mes de marzo 37a para la Vida.

El congresista Chris Smith dirigió a los manifestantes antes de la apertura del evento, señalando lo que él cree es la motivación para la participación masiva de este año. Señaló que "con los planes de salud tratando de comenzar a utilizar abortos de dólares de los contribuyentes de fondos por primera vez desde 1970 a través de la cobertura de seguro obliga, los EE.UU. están mirando a la expansión de un solo mayor de aborto desde la trágica decisión de Roe v Wade la corte, hace 37 años. "
Smith señaló que en su primer año de mandato, el presidente Obama se ha movido con rapidez para: permitir la utilización del dinero de los contribuyentes de EE.UU. para financiar grupos de aborto en todo el término de la derogación de la Política de Ciudad de México; permitir coercitivas de China programa de control de la población mediante la financiación de las Naciones Unidas Fondo de Población de las Naciones, y hacer retroceder las restricciones a la financiación de la destrucción de embriones humanos de células madre de la experimentación. Obama también está en el proceso de alterar las regulaciones federales para derogar las leyes existentes conciencia de la nación de protección que protejan los derechos y libertades de los profesionales de la salud (como los hospitales católicos, los médicos y enfermeras) que se oponen a realizar abortos por motivos personales o morales.
Sin embargo, Smith llegó a decir, que contiene el espíritu del movimiento pro-vida: "El presidente Obama - el presidente aborto - debe saber esto: a pesar de que han desatado todo el poder y el poder de su administración en la promoción del aborto en el innoble la demanda tanto en los Estados Unidos y alrededor del mundo, especialmente en África y América Latina, lo hacemos orar y ayunar para usted, incluso a medida que su lucha tenaz contra las políticas de la vida ".
Por John-Henry Westen

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No sé si exista gente que nunca ha sido invitado a una marcha, no es mi caso, en mi vida me han invitado a marchar en protesta del presidente de turno, para que no se hagan pruebas nucleares en los océanos y otras causas ecológicas, por la democracia, por el patrimonio cultural, por las leyes para los artístas, por el maltrato animal, qué se yo, muchas veces.

Hay gente que va a toda marcha que le invitan para no perderse la “acción” (los he visto), otros que van como parte de la masa o para perder clases en la universidad o porque todos lo hacen y por lo general no terminan de entender bien el sentido de la marcha (me pasó alguna vez). Otros sencillamente no van, algunos por indiferentes y otros por pesimistas pues creen que marchar no va a generar un cambio. Y otros tantos se quedan a mitad de camino tratando de entender si tiene sentido o no marchar por esa causa específica pues sí quisieran ayudar a hacer la diferencia pero no terminan de entender la validez de la causa y el sentido de marchar por la misma o porque sencillamente no terminaron de animarse por hacerlo.
Este 22 de enero que acaba de pasar 300,000 personas marcharon en Washington conmemorando el histórico fallo de Roe vs. Wade donde se legalizó el aborto en los EEUU en 1937. Esta marcha se organiza desde 1938 por el primer aniversario del fallo en la cual fueron convocadas 20,000 personas, desde los años 80 convoca a 100,000 personas y en los ultimos años ha convocado a 200,000 y desde el año pasado a cerca de 300,000. La de este año ha sido la marcha más numerosa en la historia de esta iniciativa pro-vida y sin embargo al igual que en otros años ha sido muy poco cubierta por los medios de comunicación. La cadena de noticias CNN por ejemplo se limitó a decir que hubo manifestaciones de ambos lados del debate del aborto omitiendo el dato que los pro-aborto eran alrededor de una docena de manifestantes!
La realidad es que los medios de comunicación muchas veces desinforman a la población tanto como las leyes que se aprueban en el congreso no siempre reflejan la opinión del concenso. Este hecho debe dejar de sorprendernos y ciertamente no debemos desalentarnos por ello, con más razón debemos de entender que cada uno de nosotros tiene un rol en esta lucha y que no podemos permanecer indiferentes cuando pasamos por una coyuntura política y legal tan complicada donde estamos a punto de legalizar el asesinato de los más inocentes.

viernes, 29 de enero de 2010

Simbolo Indestructible del Catolicismo


Sancte Michael Archangele, defende nos in praelio.
Contra nequitiam et insidias diaboli esto praesidium.
Imperet illi Deus, supplices deprecamur.
Tuque princeps militiae caelestis, Satanam aliosque spiritus malignos,
qui ad perditionem animarum pervagantur in mundo divina virtute in infernum detrude.
Amen.

En medio de la destrucción general provocada por la catástrofe en Haití, la Catedral de Port-au-Prince quedó completamente destruida:
sólo su Crucifijo se mantuvo intacto

lunes, 25 de enero de 2010

Estaba Dios en Haiti ...?????



17.01.10

¿Estaba Dios en Haití?
A las 11:31 PM, por Mons. Sebastián Fernando Sebastián Aguilar
Arzobispo emérito de Pamplona y Tudela desde 2007. Nacido en Calatayud, Zaragoza, en 1929, claretiano desde 1946. De 1957 hasta 1979 su principal ocupación fue la docencia en Teología, fue Rector de la Universidad Pontificia de Salamanca.
Desde 1979, sucesivamente fue Obispo de León, Coadjutor de Granada, Administrador Apostólico de Málaga y Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela. Fue también Rector y Gran Canciller de la Universidad Pontificia de Salamanca, así como Secretario primero y luego Vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española. En la actualidad reside en la Casa Sacerdotal de Málaga.

Estos días estamos todos conmovidos por la catástrofe de Haití. Una vez más la naturaleza parece que se ensaña contra la vida de los hombres. Nos hablan de más de 200.000 muertos y tres millones de afectados. Uno de cada cuatro habitantes del país. Las televisiones nos han mostrado imágenes terribles. Hemos visto personas semienterradas pidiendo auxilio, madres afligidas llorando sobre sus hijos muertos, cadáveres amontonados en las calles.

Ante el sufrimiento de tanta gente inocente, no puede faltar quien plantea la pregunta de la audacia humana: ¿Cómo Dios puede permitir esto? Si es verdad que el mundo fue creado y está regido por un Dios bueno, ¿cómo es posible que ocurran estas calamidades? Algunos, con apariencia de una radical honestidad, dan un paso más: Ante estos hechos, vale más pensar que no hay ningún Dios en el Cielo. Si lo hubiera sería un ser muy cruel y muy injusto. El sufrimiento de los inocentes ha sido y está siendo argumento, aparentemente insuperable, para muchos ateos. Recordemos las novelas y el teatro de Albert Camus. Estos cuestionamientos parecen intelectualmente honestos y humanamente solidarios. En el fondo, por lo menos objetivamente, son bastante hipócritas, tirando a impíos, pues culpan a Dios de nuestros males sin preguntarnos por nuestra propia culpabilidad. ¿Podemos culpar a Dios de estas desgracias?”.


La reflexión y la revelación divina nos dicen que Dios creó todas las cosas existentes sabiamente y por amor. La Biblia nos dice hermosamente que Dios, después de haberlo creado, vio que el mundo, su mundo, era bueno y hermoso. Y luego nos creó a nosotros y puso el mundo en nuestras manos. Que el mundo es bueno y está creado para el hombre, a la vista está. En él encontramos con abundancia todo lo que necesitamos para vivir. A medida que lo conocemos mejor, encontramos más maravillas, más recursos, más posibilidades para una vida cada vez más amplia y más agradable. Otra cosa es cómo utilizamos nosotros las posibilidades que Dios ha puesto en el mundo para nuestra vida. El conocimiento y la utilización de los recursos del mundo responden a los deseos dominantes de los hombres y al estilo de vida imperante en las naciones más poderosas. Es curioso que los mayores adelantos técnicos aparezcan frecuentemente con ocasión de las guerras.

La verdad es que los hombres no utilizamos bien los abundantes recursos que Dios ha puesto en el mundo. La creación es limitada, vivir en el mundo tiene muchos riesgos. Pero los hombres tenemos capacidad para prevenirlos, para remediarlos, para defendernos de las agresiones de la naturaleza. Lo que ocurre es que somos egoístas, insensatos, queremos disfrutar del mundo sin compartirlo, investigamos y producimos lo que nos interesa para vivir bien unos pocos y dejamos a los demás abandonados a su suerte, abandonados a lo que pueda ocurrirles en su pobreza y en su indefensión. Luego tenemos la osadía de atribuir a Dios el sufrimiento de nuestros hermanos. Si los hombres fuéramos más justos y más sensatos buscaríamos siempre el bien de todos, no dejaríamos a nadie fuera de los bienes de Dios, no habría “primer mundo” y “tercer mundo”. Habría un mundo de hermanos, un mundo que progresaría junto y disfrutaría de manera parecida de los bienes y las ayudas de Dios. Somos nosotros, con nuestro egoísmo, hecho ciencia y hecho política, los responsables de la vulnerabilidad de nuestros hermanos.

Dios conoce nuestras limitaciones. Conoce incluso nuestros pecados. Y ha hecho todo lo que podía hacer para librarnos de su poder y de sus consecuencias. “A los suyos vino y los suyos no le recibieron”. Rechazamos, y muchos siguen rechazando, la ayuda de Dios. Estamos muy satisfechos de nosotros mismos. No queremos ayuda de nadie. Aun así El vino, sufrió el rechazo de sus hermanos, pagó su amor y su fidelidad con el sacrificio de su vida, entró él mismo en el catálogo de los rechazados, de las víctimas, de los abandonados. Nadie puede decir que Dios se haya mostrado insensible al dolor de los hombres. El mismo ha entrado en el mundo de la pobreza y del sufrimiento. El descendió hasta el fondo de la postración y del sufrimiento, en una muerte injusta, a manos de la injusticia y de las ambiciones de los hombres. Desde el abismo de su muerte nos sigue mostrando la verdad de su amor para que creamos en El, para que nos dejemos guiar por El, para lleguemos a construir, con su ayuda, un mundo de hermanos en donde el dolor sea vencido por el amor. Y nosotros seguimos satisfechos de nosotros mismos, orgullosos de nuestros pecados a pesar de los sufrimientos materiales y espirituales que oprimen a los hombres por todas partes. No debemos hablar de los castigos de Dios. Tenemos que hablar de la obstinación de nuestra soberbia, de las consecuencias de nuestros pecados.

En la providencia ordinaria Dios mantiene la estabilidad de las leyes de la naturaleza, pues de otra manera nosotros no podríamos vivir razonablemente, no podríamos proyectar ni construir nada. Necesitamos vivir en un mundo estable, de otro modo no podría haber ciencia ni construcciones técnicas de ninguna clase. La regularidad de las leyes del mundo tiene una ventaja, y es que nos permite calcular, prever, colaborar con la naturaleza. Pero tiene también un precio, quien las ignora o las vulnera lo paga. En nosotros está actuar con la prudencia necesaria para no desafiar las leyes de la naturaleza a las cuales también nosotros estamos sometidos. Si alguien por avaricia, o por cualquier otro motivo pecaminoso, hace una carretera mal, o no revisa adecuadamente los motores de un avión, o construye mal un puente, no podemos culpar a Dios de las consecuencias. En la mayoría de los casos, la causa de las desgracias naturales, son nuestro pecados, y en otros casos nuestras imprudencias, nuestras limitaciones.

El espíritu, la vida espiritual, tiene también sus leyes, que nosotros no valoramos en lo que se merecen, y quien va contra ellas, a la corta o a la larga, sufre también las consecuencias. Se cumple en nosotros el dicho popular “En el pecado lleva la penitencia”. La mayoría de los desastres que parecen naturales son consecuencia de nuestros pecados. Si, por avaricia, se monta un camping o se construye una barriada de casas en el lecho de un barranco, el día que llueva más de lo normal, el agua se llevará todo por delante. ¿Vamos a culpar a Dios? Si los hombres, con nuestras injusticias, dejamos a un pueblo aislado en la pobreza, con sus casas frágiles y sin las previsiones necesarias, el día que llega un terremoto ocurren calamidades como la que estamos lamentando. ¿Es Dios culpable o somos culpables quienes hemos dejado abandonados a su suerte a unos cuantos millones de hermanos? La causa, o la ocasión, de estas desgracias es la pobreza, y la pobreza no es obra de Dios sino de nuestros egoísmos. ¿Cuándo entenderemos que somos una familia de hermanos y que el mundo es de todos y para todos? Discutimos teorías sutiles sobre la autonomía de los gobiernos y la soberanía de los pueblos, hacemos leyes injustas, gastamos mucho dinero en cosas innecesarias, todo ello en vez de centrarnos en las cuestiones fundamentales de la justicia, la solidaridad y la fraternidad en el mundo. Si nuestro mundo fuera justo, si los hombres fuéramos justos y quisiéramos construir, entre todos y para todos, un mundo justo, sin bolsas de pobreza ni de analfabetismo, sin tantas diferencias y tantos abandonos, podríamos hacer frente a estas calamidades, no habría hambre, ni sida, ni tuberculosis, ni tantas otras cosas que afligen a nuestros hermanos más pobres y que nosotros podríamos evitar con el esfuerzo sostenido y compartido de todos.

Dios ha hecho todo lo que tenía que hacer. Nos toca a nosotros actuar según su sabiduría y sus mandatos. Se puede decir que ahora pagan justos por pecadores. Unos disfrutan de las riquezas del mundo y se protegen de sus amenazas. Otros quedan al margen de los bienes del mundo y tiene que vivir bajo la amenaza de las fuerzas de la naturaleza. Y es verdad. La respuesta definitiva, el argumento definitivo a favor de la justicia y la bondad de Dios es doble. Dios no desconoce el sufrimiento de sus hijos. Jesús, el Hijo de Dios, fue el primero que pagó, el justo por los pecadores. Es un riesgo de nuestro mundo y Dios quiso pasar por ese sufrimiento para poder comprender y consolar a todos los justos injustamente tratados en la vida. Jesús, el Hijo de Dios, también sufrió una muerte injusta, precoz, dolorosísima. Quiso compartir la suerte y la desgracia de los más pobres. Por encima de eso, Dios se ha comprometido a glorificar a todos los justos que sufren la injusticia del mundo, la injusticia del pecado. En Jesús, por la bondad de Dios, la muerte injusta quedó convertida en salto para la vida. Desde la muerte de Jesús nadie muere solo. Jesús nos espera en el momento justo de la muerte para darnos la victoria de la vida. El sufrimiento de los inocentes es el camino para llegar a la resurrección. Aquí vemos la fuerza cósmica de la resurrección de Jesús. Dios, Padre de todas sus criaturas, con su poder creador, con la fuerza de su Espíritu, levanta hasta la gloria de la vida eterna a los cuerpos inocentes destrozados por la fuerza ciega de la naturaleza y por la ceguera culpable de los muchos pecados de los hombres. El mal, la injusticia, el sufrimiento de los inocentes o de los pecadores arrepentidos, nunca tiene la última palabra. La muerte ha quedado vencida para siempre por la bondad del Dios de la vida. En la resurrección de Jesús, y en la promesa de la resurrección de los muertos se manifiesta para siempre la bondad y la justicia de Dios con todas sus criaturas.

¿Estaba Dios en Haití? Por supuesto que sí. Estaba recogiendo las almas de sus hijos atropellados por las fuerzas ciegas de la naturaleza por culpa de un mundo egoísta e inhumano. Estaba saliendo a su encuentro desde el dolor de su propia muerte. Estaba abriendo las puestas de la vida eterna a todos los inocentes privados injustamente de la vida que El mismo les había dado y que nosotros no hemos protegido. Y está ahora consolando, fortaleciendo, sosteniendo la esperanza de los que han quedado con vida, moviendo nuestros corazones para que les ayudemos ahora, ya que no fuimos capaces de ayudarles antes de manera preventiva. Los haitianos supervivientes que se reúnen en grupos para rezar y pedir la ayuda de Dios son más sabios que nosotros. Saben mejor que nosotros que Dios es siempre fuente de vida y de amor, también en los momentos de tribulación y de muerte. Sólo podremos librarnos de nuestras culpas aprendiendo la lección y cambiando de conducta en el futuro: Vivamos la fraternidad universal como Dios la quiere, levantemos ahora entre todos un Haití nuevo sobre bases de justicia y de fraternidad, construyamos un mundo justo en el que todos vivamos de una forma semejante, y en el que nadie quede desamparado al alcance de los zarpazos de una muerte prematura e injusta. Este tiene que ser por lo menos el compromiso sincero de los cristianos.


domingo, 17 de enero de 2010

Los pasos de animal grande del gran dragon rojo Ojo.......

Menos mal que acá en América ; por lo menos en Colombia ,no seguimos los pasos tan acelerados del Gobierno y la Juventud Hispánica y en general Europea , es increíble el libertinaje actual como símbolo de cultura y modernismo.

España nuestra colonizadora y controvertida raíz de nuestra Fe Católica esta rumbo a una de las calderas de habla Castellana que don sata ,como lo llamaba Cantinflas tiene en su condominio azufrado.
Vecinos nuestros no se quedan atrás pues en Suramérica y el Caribe don sata ( sin mayúsculas) tiene unos embajadores de lujo, todos criollos pero con acento Moscú-comunista :Chaveskoski, Castrosky ,Correosky y otros de menor talante como Evosky y Ortegosky todos zurdos, pero también tenemos unos camuflados ambidextros de países mas poderosos que por no quedar mal ante el mundo no se han declarado del todo; pero todos enemigos del Catolicismo ,y que nos ven como la piedra en el zapato para la aprobación del Aborto, Eutanasia, matrimonios gay ,y usurpación de Derechos Humanos.
En nuestra querida Patria Colombiana ya nos han hecho varios zarpazos ilustres padres de La Patria , pero han encontrado el rechazo de los Católicos Colombianos que somos inmensa mayoría ,con el liderazgo de los Jerarcas   de Nuestra Iglesia ,Politicos ,pensadores,Comunicarores en  fin todos los que creemos en el futuro Colombia ...Además es de destacar la firme convicción y apoyo del Señor Presidente Dr. Álvaro Uribe Vélez ,Católico practicante ,Mariano ,como buen Paisa y que ha tenido en cuenta como mediadora a la Iglesia Católica en el Proceso de Paz y lucha Antisecuestro.     La Santa Trinidad y toditicos  los Santos nos libren de estos tentaculos.......
JAG:

El presidente de los Estados Unidos, Barack H. Obama, ha invitado al jefe del Ejecutivo español, José Luis Rodríguez Zapatero al lDesayuno Nacional de Oración, que se celebra cada primer jueves de febrero desde 1953, organizada por The Fellowship Fundation, grupo cristiano conocido como La Familia. Ha sido invitado en calidad de presidente de turno de la UE.

El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, fue invitado a participar en Washington a una ceremonia tradicional que aúna política y religión junto con el presidente estadounidense, Barack Obama.

Zapatero se verá con Obama el 4 de febrero en la capital de Estados Unidos para asistir al Desayuno Nacional de Oración, una reunión anual que congrega a políticos y personalidades de diversos ámbitos de la sociedad así como invitados de más de 120 países, informa Efe.
El presidente estadounidense Harry Truman (1945-1953) convocó el primero de estos encuentros y Ronald Reagan (1981-1989) lo estableció como un acontecimiento anual, y se celebra el primer jueves de febrero.
El acto, al que suelen asistir más de 3.000 invitados, es un foro político y social que sirve a los asistentes para mejorar sus relaciones y estrechar lazos.
El grupo cristiano «The Fellowship», conocido como La Familia, lleva celebrando este encuentro de desde mediados de los años cincuenta del siglo pasado.
El céntrico hotel Washington Hilton ha sido la sede de este encuentro desde 1980. La reunión incluye actividades marcadas por el discurso del orador principal, que es el presidente estadounidense, pero suele haber otro invitado especial cuya identidad se mantiene en secreto hasta esa misma mañana. El ex primer ministro británico Tony Blair fue el invitado especial el pasado año, que supuso la primera ocasión en la que participó el presidente Obama.
El cantante del grupo U2, Bono, o la Madre Teresa de Calcuta han sido algunos de los oradores internacionales que participaron en ediciones anteriores.
El presidente del Gobierno español, ostenta la presidencia de turno de la Unión , antes de la cumbre EEUU-UE que se celebrará en mayo en Madrid (España).     
Por qué hago esa pregunta? Porque acabo de leer un libro de Maurice Caillet, antiguo masón, titulado YO FUI MASÓN
Señor Zapatero, ¿es usted masón?
19 noviembre 2009 José Gea Escolano
ISBN: 978-84-96088-87-0     Autor: Maurice Caillet   Precio: 18.00
 / Criteria Club [18.00 €] / Amazon.com [20.06 €] /  TodoEbook.com [7.20 €] /  MiEbook.com [7.20 €]
El lector tendrá entre sus manos un testimonio que muy pocos se atreven a ofrecer. Maurice Caillet llegó muy alto en el Gran Oriente de Francia y cuenta sobre la Masonería lo que otros callan: rituales, tenidas, significados ocultos… Y como trasfondo, la cara oculta de una institución tanto más cuestionada cuanto más presume de humanismo y tolerancia.


En el que dice lo siguiente: Los masones reivindican desde hace mucho tiempo, y lo han obtenido en buena medida en Francia, la libertad sexual total entre adultos.
Esta valoración del placer, este hedonismo, ha llevado a la masonería a preparar y a promover en Francia todas las leyes que favorecen el libertinaje sexual, el divorcio, la contraconcepción química y mecánica, el aborto, el célebre PACS (pacto civil de solidaridad, una unión civil entre personas heterosexuales u homosexuales despenalización de las drogas blandas, así como la legalización de la eutanasia activa. Y pone una cita: “Es todo el concepto de familia lo que está derrumbándose” (Pag. 177).
Como se ve, la legislación española desde hace unos años parece que se está calcando de este proyecto masónico.
No sé si Ud. será o no masón. Tiene desde luego todo el derecho a serlo. Pero si no lo es, mire a su alrededor porque el paralelismo entre la legislación que va apareciendo y el proyecto masónico van por caminos paralelos.
Las razones que Usted ha dado para defender la nueva ley sobre el aborto, no me parecen propias de un presidente del Gobierno, sino más bien un tanto infantiles y dirigidas a niños.
Primero ha dicho que «la nueva Ley del Aborto pretende homologarse con la legislación que existe en los países de nuestro entorno».
Segundo, dice que la reforma planteada es el «camino racional para reformar una situación tan difícil como el aborto».
Tercero, sigue diciendo que el «objetivo básico» que persigue la nueva ley impulsada por los departamentos de Sanidad e Igualdad es que «ninguna mujer vaya a la cárcel por una interrupción voluntaria del embarazo».
Como digo, unas respuestas faltas de peso y además, dadas en un pleno del Congreso ante todos los Diputados.
Un presidente del Gobierno debe dar razones más serias ante el cambio de la legislación que pretende hacer. Nada menos que permitir que durante las catorce primeras semanas, cualquier mujer, incluso algunas jovencitas menores de edad, puedan abortar sin causa ni razón alguna y sin necesidad del conocimiento ni autorización de sus padres.
En cuanto a lo primero, la pretensión de homologarse con los países de nuestro entorno es algo sin sentido. Lo que hay que ver es si la legislación de otros países es una legislación que tiene en cuenta la dignidad del ser humano que todavía está en el seno materno.
Si esa dignidad no se tiene en cuenta ¿es lógico que la imitemos? Se trata de permitir la eliminación de seres humanos tan dignos como cualquiera de nosotros y que debe ser respetado y protegido de manera especial porque, además, es débil y está indefenso.
Recuerde aquel adagio latino: “maxima debetur puero reverentia”; y en su proyecto no sólo no hay reverencia al niño, sino que no se le tiene en cuenta y se le asesina.
En cuanto a lo segundo, según mi punto de vista, la reforma que se pretende no sólo no es el camino racional para reformar una situación tan difícil como el aborto, sino que es la más irracional posible, de manera que cualquier gobernante que se precie de serlo, debiera evitar por todos los medios que se abra la veda para matar a seres inocentes e indefensos.
Y en cuanto a lo tercero, que esa ley tiene como objetivo básico que ninguna mujer vaya a la cárcel por abortar, sabe que no es una razón seria.
Nadie queremos que una mujer que aborte vaya a la cárcel.
Lo que queremos es que se le ayude para que no tenga traumas como lo tienen casi todas las mujeres que abortan y que les dura mientras viven. Lo que queremos es que sean comprendidas y acogidas para que tengan al niño, y que el Estado, como ya está haciendo la Iglesia en algunas de sus instituciones, acoja a esas mujeres y se les ayude a tener el hijo y que pueda ser adoptado si lo prefieren. Pero que no lo maten. ¿Es eso querer que vayan a la cárcel?      Hay que luchar por la vida, Sr. Presidente.
 19 noviembre 2009    José Gea Escolano
Don José Gea Escolano nació en Real de Gandía (Valencia), el 13 de junio de 1929. Fue ordenado sacerdote en 1953, y consagrado obispo en 1971. Ha sido obispo auxiliar de Valencia, obispo de Ibiza de 1976 a 1987, y, posteriormente, Obispo de Mondoñedo-Ferrol. En 2005, ya jubilado, se fue a vivir a Perú como misionero, donde colabora con el Obispo de Carabayllo (Norte de Lima) y en la parroquia de Sta. María de la Providencia, donde suele confesar una media de seis horas todos los domingos, aparte de unas horas cada día.