sábado, 26 de marzo de 2016

Lecturas de La Sagrada Vigilia Pascual

Es  sin duda La Celebracion mas esprerada e importantede la Liturgia Catolica en la Semana Mayor
Quedan pocas parroquias  que celebran con todo el rigor,solemnidad y fervor este bello acto Liturgico .     Aca en Villavicencio - Meta   es especial esta fecha en La parroquia  del Espiritu Santo del Barrio la Esperanza y recedida por  El Reverendo Padre  William Gil  y su Vicario parroquial  El R.P. Sigifredo Tocasuche ; ambos Ssacerdotes de una predicacion profunda y agradable, se cuenta con un hermoso coro parroquial, servidores ,Ministros y sobre todo los Ferigreses muy especialesque asisten de todo Villavicencio. 
Solemnidad Hoy Sabado Santo  las  08 Pm  
JAG.

Hoy es día de silencio y de espera. Jesús, que compartió toda experiencia humana, pasa por la experiencia de la muerte. Con esperza estamos junto al sepulcro, confiando en que la muerte no tendrá la última palabra. Ninguna celebración se realiza en este día. Será recién por la noche, entre el sábado y el domingo, la que nos permitirá celebrar el retorno de Jesús a la vida.
Durante el Sábado Santo, la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su Pasión y su Muerte, y se abstiene de celebrar el sacrificio de la Misa, manteniendo el altar sin manteles hasta que, después de la solemne Vigilia o espera nocturna de la Resurrección, dé lugar a la alegría pascual cuya plenitud extenderá a lo largo de cincuenta días hasta Pentecostés.
En este día, la comunión sólo puede darse a modo de viático.

MISA DE LA VIGILIA PASCUAL

En la solemne Vigilia Pascual, toda la Iglesia se alegra y canta con el triunfo de Jesús. En él, Dios Padre nos ha mostrado su voluntad de que la muerte no tiene la última palabra. Por eso, ésta es la noche para regocijarnos en el amor de Dios, amor que siempre quiere la vida, la libertad y la alegría. Muchos gestos acompañan el festejo de esta noche: el fuego de la luz nueva, el agua de la vida nueva, la Palabra, la eucaristía, el pregón pascual; en fin, todo aquello con lo cual queremos alabar a Dios y renovar nuestra vida de hijos e hijas de Dios.

Las distintas lecturas del Antiguo Testamento nos llevan a contemplar la obra del Padre a través de la historia. Él estuvo siempre presente con su voluntad de salvar a la humanidad. Salvar del pecado, de la opresión, de la desesperanza. Él dio siempre su Palabra para que su pueblo viva, y fue generoso al regalarnos su gracia. La resurrección de su Hijo Jesús y el don del Espíritu son su regalo más grande.

LITURGIA DE LA LUZ
Solemne comienzo de la Vigilia llamado Lucernario

BENDICIÓN DEL FUEGO Y PREPARACIÓN DELCIRIO

SALUDO DEL MINISTRO

INTRODUCCIÓN DEL CELEBRANTE

Queridos hermanos: En esta noche santa en la que nuestro Señor Jesucristo pasó de la muerte a la vida, la Iglesia invita a sus hijos diseminados por todo el mundo a que se reúnan y permanezcan en vela para orar. Si hacemos presente así la Pascua del Señor, escuchando su Palabra y celebrando sus misterios, podemos abrigar la esperanza de compartir su triunfo sobre la muerte y de vivir siempre con él en Dios.

BENDICIÓN DEL FUEGO
Oremos. Señor, Padre nuestro, por medio de tu Hijo que es la luz del mundo, has dado a los hombres la claridad de tu luz. Dígnate bendecir + esta llama que brilla en la noche y enciende en nosotros durante estas fiestas pascuales, un deseo tan grande del cielo, que podamos llegar con un corazón limpio a las fiestas de la eterna luz. Por Jesucristo nuestro Señor.

El sacerdote enciende el cirio, valiéndose del fuego recién bendecido, mientras dice:
La luz de Cristo, que resucita glorioso, disipe las tinieblas del corazón y del espíritu.

PROCESIÓN
En la procesión que iniciamos, Jesucristo nos precede como Luz que guía. Por eso toda nuestra celebración estará presidida por el cirio pascual, símbolo de Cristo Resucitado.

La luz de Cristo.
Y la asamblea contesta:
Demos gracias a Dios.

Todos avanzan hacia el templo totalmente a oscuras, precedidos por el diácono (o el sacerdote) con el cirio pascual. En la puerta de la iglesia, el diácono se detiene y, levantando el cirio, vuelve a cantar:

La luz de Cristo.
Y la asamblea contesta:
Demos gracias a Dios.
Todos encienden sus velas de la llama del cirio pascual, y entran en la iglesia.

Cuando ha llegado frente al, altar, el diácono se vuelve hacia la asamblea, y levantando de nuevo el cirio, canta por tercera vez:

La luz de Cristo.
Y asamblea contesta:
Demos gracias a Dios.

Se encienden entonces todas las luces en la iglesia, excepto los cirios del altar, y se da inicio al pregón pascual.

LITURGIA DE LA PALABRA
En esta Vigilia, madre de todas las Vigilias, se proponen nueve lecturas: siete del Antiguo Testamento y dos del Nuevo (epístola y evangelio).

Antes de comenzar las lecturas, el sacerdote se dirige al pueblo con estas palabras u otras semejantes:
Hermanos: Después de comenzar solemnemente esta Vigilia, escuchemos con atención la Palabra de Dios que nos relata cómo el Señor salvó a su pueblo en el transcurso de su historia y finalmente envió a su Hijo para redimirnos. Oremos para que nuestro Dios lleve a su plenitud la redención obrada por el misterio pascual.

1ª LECTURA Gén 1, 1-2, 2
Del libro del Génesis.

Al principio, Dios creó el cielo y la tierra. La tierra era algo informe y vacío, las tinieblas cubrían el abismo, y el soplo de Dios se cernía sobre las aguas. Entonces Dios dijo: "Que exista la luz". Y la luz existió. Dios vio que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas; y llamó Día a la luz y Noche a las tinieblas. Así hubo una tarde y una mañana: éste fue el primer día. Dios dijo: "Que haya un firmamento en medio de las aguas, para que establezca una separación entre ellas". Y así sucedió. Dios hizo el firmamento, y éste separó las aguas que están debajo de él, de las que están encima de él; y Dios llamó Cielo al firmamento. Así hubo una tarde y una mañana: éste fue el segundo día. Dios dijo: "Que se reúnan en un solo lugar las aguas que están bajo el cielo, y que aparezca el suelo firme". Y así sucedió. Dios llamó Tierra al suelo firme y Mar al conjunto de las aguas. Y Dios vio que esto era bueno. Entonces dijo: "Que la tierra produzca vegetales, hierbas que den semilla, y árboles frutales que den sobre la tierra frutos de su misma especie con su semilla adentro". Y así sucedió. La tierra hizo brotar vegetales, hierba que da semilla según su especie y árboles que dan fruto de su misma especie con su semilla adentro. Y Dios vio que esto era bueno. Así hubo una tarde y una mañana: éste fue el tercer día. Dios dijo: "Que haya astros en el firmamento del cielo para distinguir el día de la noche; que ellos señalen las fiestas, los días y los años, y que estén como lámparas en el firmamento del cielo para iluminar la tierra". Y así sucedió. Dios hizo los dos grandes astros -el astro mayor para presidir el día y el menor para presidir la noche- y también hizo las estrellas. Y los puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra, para presidir el día y la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y Dios vio que esto era bueno. Así hubo una tarde y una mañana: éste fue el cuarto día. Dios dijo: "Que las aguas se llenen de una multitud de seres vivientes y que vuelen pájaros sobre la tierra, por el firmamento del cielo". Dios creó los grandes monstruos marinos, las diversas clases de seres vivientes que llenan las aguas deslizándose en ellas y todas las especies de animales con alas. Y Dios vio que esto era bueno. Entonces los bendijo, diciendo: "Sean fecundos y multiplíquense; llenen las aguas de los mares y que las aves se multipliquen sobre la tierra". Así hubo una tarde y una mañana: éste fue el quinto día. Dios dijo: "Que la tierra produzca toda clase de seres vivientes: ganado, reptiles y animales salvajes de toda especie". Y así sucedió. Dios hizo las diversas clases de animales del campo, las diversas clases de ganado y todos los reptiles de la tierra, cualquiera sea su especie. Y Dios vio que esto era bueno. Dios dijo: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo". Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer. Y los bendijo, diciéndoles: "Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra". Y continuó diciendo: "Yo les doy todas las plantas que producen semilla sobre la tierra, y todos los árboles que dan frutos con semilla: ellos les servirán de alimento. Y a todas la fieras de la tierra, a todos los pájaros del cielo y a todos los vivientes que se arrastran por el suelo, les doy como alimento el pasto verde". Y así sucedió. Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno. Así hubo una tarde y una mañana: éste fue el sexto día. Así fueron terminados el cielo y la tierra, y todos los seres que hay en ellos. El séptimo día, Dios concluyó la obra que había hecho, y cesó de hacer la obra que había emprendido. Palabra de Dios.

COMENTARIO
La creación del mundo descubierta, revela al Creador. De ese descubrimiento surge el relato de la creación, en el que la palabra poderosa de Dios es proclamada en la raíz del cosmos y del hombre. Visto desde el Creador; el mundo es todo bueno.

SALMO Sal 103, 1-2a.5-6.10.12-14ab.24.35
R. Señor, envía tu Espíritu y renueva toda la tierra.

Bendice al Señor, alma mía: ¡Señor, Dios mío, qué grande eres! Estás vestido de esplendor y majestad y te envuelves con un manto de luz. R.

Afirmaste la tierra sobre sus cimientos: ¡no se moverá jamás! El océano la cubría como un manto, las aguas tapaban las montañas. R.

Haces brotar fuentes en los valles, y corren sus aguas por las quebradas. Las aves del cielo habitan junto a ellas y hacen oír su canto entre las ramas. R.

Desde lo alto riegas las montañas, y la tierra se sacia con el fruto de tus obras. Haces brotar la hierba para el ganado y las plantas que el hombre cultiva. R.

¡Qué variadas son tus obras, Señor! ¡Todo lo hiciste con sabiduría, la tierra está llena de tus criaturas! ¡Bendice al Señor, alma mía! R.

ORACIÓN
Oremos: Padre eterno y todopoderoso, que actúas siempre con admirable sabiduría; concede a los hombres que has redimido comprender que la creación al principio del mundo no tiene mayor dignidad que el sacrificio de Cristo, nuestra Pascua, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

2ª LECTURA Gén 22, 1-18
Del libro del Génesis.

Dios puso a prueba a Abraham. "¡Abraham!", le dijo. Él respondió: "Aquí estoy". Entonces Dios le siguió diciendo: "Toma a tu hijo único, el que tanto amas, a Isaac; ve a la región de Moria, y ofrécelo en holocausto sobre la montaña que Yo te indicaré". A la madrugada del día siguiente, Abraham ensilló su asno, tomó consigo a dos de sus servidores y a su hijo Isaac, y después de cortar la leña para el holocausto, se dirigió hacia el lugar que Dios le había indicado. Al tercer día, alzando los ojos, divisó el lugar desde lejos, y dijo a sus servidores: "Quédense aquí con el asno, mientras yo y el muchacho seguimos adelante. Daremos culto a Dios, y después volveremos a reunirnos con ustedes". Abraham recogió la leña para el holocausto y la cargó sobre su hijo Isaac; él, por su parte, tomó en sus manos el fuego y el cuchillo, y siguieron caminando los dos juntos. Isaac rompió el silencio y dijo a su padre Abraham: "¡Padre!". Él respondió: "Sí, hijo mío". "Tenemos el fuego y la leña -continuó Isaac- pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?". "Dios proveerá el cordero para el holocausto", respondió Abraham. Y siguieron caminando los dos juntos. Cuando llegaron al lugar que Dios le había indicado, Abraham erigió un altar, dispuso la leña, ató a su hijo Isaac, y lo puso sobre el altar encima de la leña. Luego extendió su mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo. Pero el Ángel del Señor lo llamó desde el cielo: "¡Abraham, Abraham!". "Aquí estoy", respondió él. Y el Ángel le dijo: "No pongas tu mano sobre el muchacho ni le hagas ningún daño. Ahora sé que temes a Dios, porque no me has negado ni siquiera a tu hijo único". Al levantar la vista, Abraham vio un carnero que tenía los cuernos enredados en una zarza. Entonces fue a tomar el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Abraham llamó a ese lugar: "El Señor proveerá", y de allí se origina el siguiente dicho: "En la montaña del Señor se proveerá". Luego el Ángel del Señor llamó por segunda vez a Abraham desde el cielo, y le dijo: "Juro por mí mismo -oráculo del Señor-: porque has obrado de esa manera y no me has negado a tu hijo único, Yo te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos, y por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, ya que has obedecido mi voz". Palabra de Dios.

COMENTARIO
El hijo del sacrificio es el que salva a Abrahán. La confianza en que no lo perdería le anima a no retenerlo. Abrahán recobra al hijo multiplicado en un pueblo; en él está Dios que se lo devuelve.

SALMO Sal 15, 5.8-11

R. Protégeme, Dios mío, porque en ti me refugio.

El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡tú decides mi suerte! Tengo siempre presente al Señor: Él está a mi lado, nunca vacilaré. R.

Por eso mi corazón se alegra, se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro: porque no me entregarás a la muerte ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. R.

Me harás conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha. R.

ORACIÓN
Oremos: Señor, Padre de los creyentes, al derramar la gracia de la adopción has multiplicado sobre toda la tierra los hijos de tu promesa, y por el misterio pascual, has hecho de tu servidor Abraham el padre de todas las naciones, tal como lo habías prometido. Concede a tu Pueblo saber también responder a tu Palabra. Por Jesucristo nuestro Señor.

3ª LECTURA Éx 14, 15-15, 1a
Del libro del Éxodo.

El Señor dijo a Moisés: "Ordena a los israelitas que reanuden la marcha. Y tú, con el bastón en alto, extiende tu mano sobre el mar y divídelo en dos, para que puedan cruzarlo a pie. Yo voy a endurecer el corazón de los egipcios, y ellos entrarán en el mar detrás de los israelitas. Así me cubriré de gloria a expensas del Faraón y de su ejército, de sus carros y de sus guerreros. Los egipcios sabrán que soy el Señor, cuando Yo me cubra de gloria a expensas del Faraón, de sus carros y de sus guerreros". El Ángel de Dios, que avanzaba al frente del campamento de Israel, retrocedió hasta colocarse detrás de ellos; y la columna de nube se desplazó también de adelante hacia atrás, interponiéndose entre el campamento egipcio y el de Israel. La nube era tenebrosa para unos, mientras que para los otros iluminaba la noche, de manera que en toda la noche no pudieron acercarse los unos a los otros. Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo retroceder el mar con un fuerte viento del este, que sopló toda la noche y transformó el mar en tierra seca. Las aguas se abrieron, y los israelitas entraron a pie en el cauce del mar, mientras las aguas formaban una muralla, a derecha e izquierda. Los egipcios los persiguieron, y toda la caballería del Faraón, sus carros y sus guerreros, entraron detrás de ellos en medio del mar. Cuando estaba por despuntar el alba, el Señor observó las tropas egipcias desde la columna de fuego y de nube, y sembró la confusión entre ellos. Además, frenó las ruedas de sus carros de guerra, haciendo que avanzaran con dificultad. Los egipcios exclamaron: "Huyamos de Israel, porque el Señor combate en favor de ellos contra Egipto". El Señor dijo a Moisés: "Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas se vuelvan contra los egipcios, sus carros y sus guerreros". Moisés extendió su mano sobre el mar y, al amanecer, el mar volvió a su cauce. Los egipcios ya habían emprendido la huida, pero se encontraron con las aguas, y el Señor los hundió en el mar. Las aguas envolvieron totalmente a los carros y a los guerreros de todo el ejército del Faraón que habían entrado en medio del mar para perseguir a los israelitas. Ni uno solo se salvó. Los israelitas, en cambio, fueron caminando por el cauce seco del mar, mientras las aguas formaban una muralla, a derecha e izquierda. Aquel día, el Señor salvó a Israel de las manos de los egipcios. Israel vio los cadáveres de los egipcios que yacían a la orilla del mar, y fue testigo de la hazaña que el Señor realizó contra Egipto. El pueblo temió al Señor, y creyó en él y en Moisés, su servidor. Entonces Moisés y los israelitas entonaron este canto en honor del Señor:

COMENTARIO
La liberación concreta de una opresión histórica, la de Israel en Egipto, se hizo paradigma de todas las liberaciones. Tuvo significado infinito porque Dios vino en ella al encuentro como el Salvador.

SALMO Éx 15, 1b-6.17-18
R. Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria.

Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria: Él hundió en el mar los caballos y los carros. El Señor es mi fuerza y mi protección, él me salvó. Él es mi Dios y yo lo glorifico, es el Dios de mi padre y yo proclamo su grandeza. R.

El Señor es un guerrero, su nombre es "Señor". Él arrojó al mar los carros del Faraón y su ejército, lo mejor de sus soldados se hundió en el Mar Rojo. R.

El abismo los cubrió, cayeron como una piedra en lo profundo del mar. Tu mano, Señor, resplandece por su fuerza, tu mano, Señor, aniquila al enemigo. R.

Tú llevas a tu pueblo, y lo plantas en la montaña de tu herencia, en el lugar que preparaste para tu morada, en el Santuario, Señor, que fundaron tus manos. ¡EI Señor reina eternamente! R.

ORACIÓN
Oremos: Señor, Padre nuestro, con la luz del Evangelio has dado su sentido a los milagros realizados en el Antiguo Testamento: reconocemos en el paso del Mar Rojo el anuncio del agua bautismal; y viendo al pueblo de Israel librado de la esclavitud de Egipto, comprendemos la liberación del pueblo cristiano. Haz que todos los hombres, gracias a la fe, participen del privilegio de Israel siendo hijos tuyos, y sean recreados al recibir tu Espíritu. Por Jesucristo nuestro Señor.

4ª LECTURA Is 54, 5-14
Del libro de Isaías.

Tu esposo es Aquel que te hizo: su nombre es Señor de los ejércitos; tu redentor es el Santo de Israel: Él se llama "Dios de toda la tierra". Sí, como a una esposa abandonada y afligida te ha llamado el Señor: "¿Acaso se puede despreciar a la esposa de la juventud?", dice el Señor. Por un breve instante te dejé abandonada, pero con gran ternura te uniré conmigo; en un arrebato de indignación, te oculté mi rostro por un instante, pero me compadecí de ti con amor eterno, dice tu redentor, el Señor. Me sucederá como en los días de Noé, cuando juré que las aguas de Noé no inundarían de nuevo la tierra: así he jurado no irritarme más contra ti ni amenazarte nunca más. Aunque se aparten las montañas y vacilen las colinas, mi amor no se apartará de ti, mi alianza de paz no vacilará, dice el Señor, que se compadeció de ti. ¡Oprimida, atormentada, sin consuelo! ¡Mira! Por piedras, te pondré turquesas y por cimientos, zafiros; haré tus almenas de rubíes, tus puertas de cristal y todo tu contorno de piedras preciosas. Todos tus hijos serán discípulos del Señor, y será grande la paz de tus hijos. Estarás afianzada en la justicia, lejos de la opresión, porque nada temerás, lejos del temor, porque no te alcanzará. Palabra de Dios.

SALMO Sal 29, 2.4-6.11-12a.13b
R. Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste.

Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste y no quisiste que mis enemigos se rieran de mí. Tú, Señor, me levantaste del Abismo y me hiciste revivir, cuando estaba entre los que bajan al sepulcro. R.

Canten al Señor, sus fieles; den gracias a su santo Nombre, porque su enojo dura un instante, y su bondad, toda la vida: si por la noche se derraman lágrimas, por la mañana renace la alegría. R.

Escucha, Señor, ten piedad de mí; ven a ayudarme, Señor. Tú convertiste mi lamento en júbilo. ¡Señor, Dios mío, te daré gracias eternamente! R.

ORACIÓN
Oremos: Padre eterno y todopoderoso, por el honor de tu nombre multiplica la descendencia prometida a los patriarcas a causa de su fe, aumenta el número de tus hijos adoptivos, de tal manera que tu Iglesia vea, desde ahora, la realización de la promesa, de la cual no dudaron ni los mismos patriarcas. Por Jesucristo nuestro Señor.

5ª LECTURA Is 55, 1-11
Del libro de Isaías.

Así habla el Señor: ¡Vengan a tomar agua, todos los sedientos, y el que no tenga dinero, venga también! Coman gratuitamente su ración de trigo, y sin pagar, tomen vino y leche. ¿Por qué gastan dinero en algo que no alimenta y sus ganancias, en algo que no sacia? Háganme caso y comerán buena comida, se deleitarán con sabrosos manjares. Presten atención y vengan a mí, escuchen bien y vivirán. Yo haré con ustedes una alianza eterna, obra de mi inquebrantable amor a David. Yo lo he puesto como testigo para los pueblos, jefe y soberano de naciones. Tú llamarás a una nación que no conocías, y una nación que no te conocía correrá hacia ti, a causa del Señor, tu Dios, y por el Santo de Israel, que te glorifica. ¡Busquen al Señor mientras se deja encontrar, llámenlo mientras está cerca! Que el malvado abandone su camino y el hombre perverso, sus pensamientos; que vuelva al Señor, y él le tendrá compasión, a nuestro Dios, que es generoso en perdonar. Porque los pensamientos de ustedes no son los míos, ni los caminos de ustedes son mis caminos -oráculo del Señor-. Como el cielo se alza por encima de la tierra, así sobrepasan mis caminos y mis pensamientos a los caminos y a los pensamientos de ustedes. Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven a él sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y hecho'germinar, para que dé la semilla al sembrador y el pan al que come, así sucede con la palabra que sale de mi boca: ella no vuelve a mí estéril, sino que realiza todo lo que yo quiero y cumple la misión que yo le encomendé.
Palabra de Dios.

SALMO Is 12, 2-6
R. Sacarán aguas con alegría de las fuentes de la salvación.

Éste es el Dios de mi salvación: yo tengo confianza y no temo, porque el Señor es mi fuerza y mi protección; él fue mi salvación. R.

Ustedes sacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación. Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, anuncien entre los pueblos sus proezas, proclamen qué sublime es su Nombre. R.

Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso: ¡que sea conocido en toda la tierra! ¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión, porque es grande en medio de ti el Santo de Israel! R.

ORACIÓN
Oremos. Padre todopoderoso y eterno, única esperanza del mundo, que por la voz de tus profetas anunciaste los misterios de los tiempos presentes; alienta los deseos de tu pueblo, porque ninguno de tus fieles puede progresar en la virtud sin la inspiración de tu gracia. Por Jesucristo nuestro Señor.

6ª LECTURA Bar 3, 9-15. 32-4, 4
Del libro de Baruc.

Escucha, Israel, los mandamientos de vida; presta atención para aprender a discernir. ¿Por qué, Israel, estás en un país de enemigos y has envejecido en una tierra extranjera? ¿Por qué te has contaminado con los muertos, contándote entre los que bajan al abismo? ¡Tú has abandonado la fuente de la sabiduría! Si hubieras seguido el camino de Dios, vivirías en paz para siempre. Aprende dónde está el discernimiento, dónde está la fuerza y dónde la inteligencia, para conocer al mismo tiempo dónde está la longevidad y la vida, dónde la luz de los ojos y la paz. ¿Quién ha encontrado el lugar de la Sabiduría, quién ha penetrado en sus tesoros? El que todo lo sabe, la conoce, la penetró con su inteligencia; el que formó la tierra para siempre, y la llenó de animales cuadrúpedos; el que envía la luz, y ella sale, la llama, y ella obedece temblando. Las estrellas brillan alegres en sus puestos de guardia: Él las llama, y ellas responden: "Aquí estamos", y brillan alegremente para aquel que las creó. ¡Éste es nuestro Dios, ningún otro cuenta al lado de él! Él penetró todos los caminos de la ciencia y se la dio a Jacob, su servidor, y a Israel, su predilecto. Después de esto apareció sobre la tierra, y vivió entre los hombres. La Sabiduría es el libro de los preceptos de Dios y la Ley que subsiste eternamente: los que la retienen, alcanzarán la vida, pero los que la abandonan, morirán. Vuélvete, Jacob, y tómala, camina hacia el resplandor, atraído por su luz. No cedas a otro tu gloria, ni tus privilegios a un pueblo extranjero. Felices de nosotros, Israel, porque se nos dio a conocer lo que agrada a Dios. Palabra de Dios.

SALMO Sal 18, 8-11
R. Señor, tú tienes palabras de vida eterna.

La ley del Señor es perfecta, reconforta el alma; el testimonio del Señor es verdadero, da sabiduría al simple. R.

Los preceptos del Señor son rectos, alegran el corazón; los mandamientos del Señor son claros, iluminan los ojos. R.

La palabra del Señor es pura, permanece para siempre; los juicios del Señor son la verdad, enteramente justos. R.

Son más atrayentes que el oro, que el oro más fino; más dulces que la miel, más que el jugo del panal. R.

ORACIÓN
Oremos. Padre, que llamando a todos los hombres haces crecer sin cesar a tu Iglesia; defiende con tu constante protección a cuantos purificas con el agua del bautismo. Por Jesucristo nuestro Señor.

7ª LECTURA Ez 36, 17a.18-28
De la profecía de Ezequiel.

La palabra del Señor me llegó en estos términos: "Hijo de hombre, cuando el pueblo de Israel habitaba en su propio suelo, lo contaminó con su conducta y sus acciones. Entonces derramé mi furor sobre ellos, por la sangre que habían derramado sobre el país y por los ídolos con que lo habían contaminado. Los dispersé entre las naciones y ellos se diseminaron por los países. Los juzgué según su conducta y sus acciones. Y al llegar a las naciones adonde habían ido, profanaron mi santo Nombre, haciendo que se dijera de ellos: 'Son el pueblo del Señor, pero han tenido que salir de su país'. Entonces yo tuve compasión de mi santo Nombre, que el pueblo de Israel profanaba entre las naciones adonde había ido. Por eso, di al pueblo de Israel: 'Así habla el Señor: Yo no obro por consideración a ustedes, casa de Israel, sino por el honor de mi santo Nombre, que ustedes han profanado entre las naciones adonde han ido. Yo santificaré mi gran Nombre, profanado entre las naciones, profanado por ustedes. Y las naciones sabrán que Yo soy el Señor -oráculo del Señor- cuando manifieste mi santidad a la vista de ellas, por medio de ustedes. Yo los tomaré de entre las naciones, los reuniré de entre todos los países y los llevaré a su propio suelo. Los rociaré con agua pura, y ustedes quedarán purificados. Los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus ídolos. Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Infundiré mi espíritu en ustedes y haré que sigan mis preceptos, y que observen y practiquen mis leyes. Ustedes habitarán en la tierra que Yo he dado a sus padres. Ustedes serán mi Pueblo y Yo seré su Dios'".
Palabra de Dios.

SALMO Sal 41, 3.5bcd; 42, 3-4
R. Mi alma tiene sed de Dios.

Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente: ¿Cuándo iré a contemplar el rostro de Dios? R.

¡Cómo iba en medio de la multitud y la guiaba hacia la Casa de Dios, entre cantos de alegría y alabanza, en el júbilo de la fiesta! R.

Envíame tu luz y tu verdad: que ellas me encaminen y me guíen a tu santa Montaña, hasta el lugar donde habitas. R.

Y llegaré al altar de Dios, el Dios que es la alegría de mi vida; y te daré gracias con la cítara, Señor, Dios mío. R.

ORACIÓN
Oremos: Señor, Padre nuestro, poder que no se debilita y luz que no se apaga, mira con bondad a toda la Iglesia que es signo de salvación; continúa la salvación de los hombres ya que así lo has determinado desde toda la eternidad. Que el mundo entero reconozca esta maravilla: pues lo que había caído se ha levantado y lo que había envejecido se ha rejuvenecido, y todas las cosas han encontrado su belleza primitiva en aquel que es el principio de todo: Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro, que vive y reina por los siglos de los siglos.

O bien (si hay bautizandos)

Oremos: Padre todopoderoso y eterno, hazte presente en estos misterios que manifiestan tu amor, y envía tu Espíritu de adopción para dar nueva vida a los pueblos que nacerán por causa tuya de la fuente bautismal; así por tu poder, los gestos de nuestro humilde ministerio lleguen a ser eficaces. Por Jesucristo nuestro Señor.

Después de la última lectura del Antiguo Testamento con su salmo responsorial y la correspondiente oración, se encienden los cirios del altar y el sacerdote entona el himno "Gloria", que todos prosiguen mientras se tocan las campanas, de acuerdo con las costumbres del lugar.

ORACIÓN COLECTA
Padre, que iluminas esta noche santa con la gloria de la resurrección del Señor, aviva en tu Iglesia el espíritu filial para que, renovados en cuerpo y alma, nos entreguemos plenamente a tu servicio. Por nuestro Señor Jesucristo.

EPÍSTOLA Rom 6, 3-11
De la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma.

Hermanos: ¿No saben ustedes que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús, nos hemos sumergido en su muerte? Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que así como Cristo resucitó por la gloria del Padre, también nosotros llevemos una Vida nueva. Porque si nos hemos identificado con Cristo por una muerte semejante a la suya, también nos identificaremos con él en la resurrección. Comprendámoslo: nuestro hombre viejo ha sido crucificado con él, para que fuera destruido este cuerpo de pecado, y así dejáramos de ser esclavos del pecado. Porque el que está muerto, no debe nada al pecado. Pero si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él. Sabemos que Cristo, después de resucitar, no muere más, porque la muerte ya no tiene poder sobre él. Al morir, él murió al pecado, una vez por todas; y ahora que vive, vive para Dios. Así también ustedes, considérense muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús. Palabra de Dios.

COMENTARIO
El Sacramento del Bautismo esta directamente asociado a la fiesta de Pascua. En la Iglesia primitiva los catecúmenos recibían su bautismo, confirmación y comulgaban por primera vez en este día. También hoy, muchas comunidades eligen este día para celebrar los bautismos de adultos. Por el Bautismo nos sumergimos en la muerte de Cristo y nacemos con él a una vida nueva. Este paso de la muerte a la vida que se dio en Cristo de una vez para siempre se renueva en cada uno de nosotros. Porque estamos en la vida, Pablo nos exhorta a que no vivamos más en el pecado.

SALMO Sal 117, 1-2.16-17.22-23
R. Aleluya, Aleluya, Aleluya.

¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! Que lo diga el pueblo de Israel: ¡es eterno su amor! R.

La mano del Señor es sublime, la mano del Señor hace proezas. No, no moriré: viviré para publicar lo que hizo el Señor. R.

La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Esto ha sido hecho por el Señor y es admirable a nuestros ojos. R.

Concluida la lectura todos se ponen de pie y el sacerdote entona solemnemente el Aleluya, que todos repiten:

Aleluya, Aleluya, Aleluya.

Luego un salmista o un cantor entona el salmo, al que el pueblo responde con el Aleluya. Si es necesario, el Aleluya inicial es cantado por el mismo salmista.

Para proclamar el Evangelio no se llevan cirios, sino sólo el incienso, si se usa.

EVANGELIO Mt 28, 1-10
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Pasado el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a visitar el sepulcro. De pronto, se produjo un gran temblor de tierra: el Ángel del Señor bajó del cielo, hizo rodar la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella. Su aspecto era como el de un relámpago y sus vestiduras eran blancas como la nieve. Al verlo, los guardias temblaron de espanto y quedaron como muertos. El Ángel dijo a las mujeres: "No teman, yo sé que ustedes buscan a Jesús, el Crucificado. No está aquí, porque ha resucitado como lo había dicho. Vengan a ver el lugar donde estaba y vayan en seguida a decir a sus discípulos: "Ha resucitado de entre los muertos, e irá antes que ustedes a Galilea: allí lo verán". Esto es lo que tenía que decirles". Las mujeres, atemorizadas pero llenas de alegría, se alejaron rápidamente del sepulcro y corrieron a dar la noticia a los discípulos. De pronto, Jesús salió a su encuentro y las saludó, diciendo: "Alégrense". Ellas se acercaron y, abrazándole los pies, se postraron delante de él. Y Jesús les dijo: "No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán". Palabra del Señor.

COMENTARIO
"Cuando Jesús murió con la acusación 'el rey de los judíos', escrita en la cruz sobre su cabeza, la tierra tembló, salieron los muertos de sus tumbas; todo lo cual vieron el centurión pagano y los soldados que estaban con él. Y ahora nuevamente tiembla la tierra, para proclamar la resurrección de Jesús. El foco principal del relato de la pasión en el evangelio de Mateo ha sido el papel de Jesús en la historia de la salvación de Israel; pero Mateo desea marcar que Jesús es, desde su nacimiento hasta su muerte y resurrección, de importancia cósmica, sacudiendo los fundamentos del mundo y resucitando aun a quienes llevaban largo tiempo muertos"'(R. Brown, Un Cristo resucitado en tiempo pascual).

LITURGIA BAUTISMAL
La liturgia bautismal contiene dos temas fundamentales: la Resurrección y el Bautismo. Ambos se complementan siendo uno símbolo del otro. La resurrección de Jesús por el bautismo, es real resurrección de Cristo en los cristianos.

LETANÍA DE LOS SANTOS

La liturgia bautismal tiene como preludio el canto de la letanía de los santos. Imploremos la intercesión de la comunidad de los santos, para que un día merezcamos compartir, en su compañía, la vida eterna y cantar las alabanzas del Señor.

LETANÍAS
Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Santa María, Madre de Dios. Ruega por nosotros.
San Miguel. Ruega por nosotros.
Santos Ángeles de Dios. Rueguen...
San Juan Bautista. Ruega...
San José. Ruega...
Santos Pedro y Pablo. Rueguen...
San Andrés. Ruega...
San Juan. Ruega...
Santa María Magdalena. Ruega...
San Esteban. Ruega...
San Ignacio de Antioquía. Ruega...
San Lorenzo. Ruega...
Santas Perpetua y Felicitas. Rueguen...
Santa Inés. Ruega...
San Gregorio. Ruega...
San Agustín. Ruega...
San Atanasio. Ruega...
San Basilio. Ruega...
San Martín. Ruega...
San Benito. Ruega...
Santos Francisco y Domingo. Rueguen...
San Francisco Javier. Ruega...
San Juan María Vianney. Ruega...
Santa Catalina de Siena. Ruega...
Santa Teresa de Ávila. Ruega...
Todos los santos y santas de Dios. Rueguen...
Por tu bondad. Líbranos, Señor.
De todo mal. Líbranos, Señor.
De todo pecado. Líbranos, Señor
De la muerte eterna. Líbranos, Señor.
Por el misterio de tu encarnación. Líbranos, Señor.
Por tu muerte y tu resurrección. Líbranos, Señor.
Por la venida del Espíritu Santo. Líbranos, Señor.
Nosotros que somos pecadores, te pedimos. Escúchanos, Señor.

Si hay bautizandos:
Para que por la gracia del bautismo hagas renacer a estos elegidos tuyos. Escúchanos, Señor.

Si no hay bautizandos:
Para que con tu gracia santifiques esta fuente en la que han de renacer tus hijos.

Escúchanos, Señor.
Jesús, Hijo del Dios vivo. Escúchanos, Señor.
Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos.

Si hay bautizandos, el sacerdote, con las manos juntas, dice la siguiente oración:

Padre todopoderoso y eterno, acompaña con tu poder los sacramentos de tu inmensa bondad y envía el espíritu de adopción para engendrar nuevos pueblos que la fuente bautismal dará a luz para ti, y así logre, con tu ayuda, plena eficacia, lo que obramos por nuestro humilde ministerio. Por Jesucristo nuestro Señor.

BENDICIÓN DEL AGUA COMÚN

Si no hay bautizandos ni se ha de bendecir el agua bautismal, el sacerdote bendice agua común con la siguiente oración:
Queridos hermanos: Invoquemos con humildad a nuestro Dios y Señor para que bendiga esta agua con la cual seremos rociados en recuerdo de nuestro bautismo. Que él nos renueve a fin de permanecer fieles al Espíritu Santo que hemos recibido.

Y después de una breve pausa de oración en silencio, con las manos juntas, prosigue:

Señor y Padre nuestro, en esta noche en que celebramos la maravilla de nuestra creación y la maravilla más grande aún de nuestra redención, dígnate bendecir esta agua. Tú la has creado para dar a la tierra su fecundidad y para dar a nuestro cuerpo frescura y limpieza. Tú has hecho de ella también el instrumento de tu misericordia; por ella has libertado a tu pueblo de la esclavitud y has apagado su sed en el desierto; por ella los profetas han anunciado la nueva alianza que tu querías sellar con todos los hombres; por ella que Jesús santificó en el Jordán, tú has renovado nuestra naturaleza pecadora en el baño del nuevo nacimiento. Que esta agua, una vez más nos haga revivir y nos haga participar de la alegría de nuestros hermanos que han sido bautizados en esta Pascua. Por Jesucristo nuestro Señor.

RENOVACIÓN DE LAS PROMESAS DEL BAUTISMO

Queridos hermanos, (nosotros también) por el Misterio Pascual, hemos sido sepultados con Cristo en el bautismo, a fin de que, vivamos una vida nueva. Por lo tanto, después de haber terminado el tiempo de la cuaresma, renovemos la renuncia a Satanás que hemos hecho en nuestro bautismo; renovemos nuestra profesión de fe en el Dios vivo y verdadero y en su Hijo Jesucristo, prometiendo servir fielmente a Dios en la santa Iglesia católica. Por lo tanto:
¿Prometen apartarse del pecado, para vivir en la libertad de los hijos de Dios?
Sí, prometemos.
¿Prometen rechazar todas las se-ducciones del mal, para que no domine en ustedes el pecado?
Sí, prometemos.
¿Prometen renunciar al demonio, padre y autor del pecado?
Sí, prometemos.

Después el sacerdote prosigue, diciendo:
¿Creen en Dios Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra?
Sí, creemos.
¿Creen en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que nació de santa María Virgen, padeció y fue sepultado, resucitó de entre los muertos y está sentado a la derecha del Padre?
Sí, creemos.
¿Creen en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia Católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos y en la Vida eterna?
Sí, creemos.

Y el sacerdote concluye:
Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos hizo nacer de nuevo por el agua y el Espíritu Santo, y que nos concedió la remisión de los pecados, nos guarde en su gracia en el mismo Jesucristo nuestro Señor, para la vida eterna.


El sacerdote rocía al pueblo con el agua bendita, mientras se entona un canto bautismal. Cuando el sacerdote concluye la aspersión, se hace la Oración universal, en la que participan por primera vez los recién bautizados.

Feliz Pascua de Resurreccion

Lecturas  obtenidas de :
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant